miércoles, septiembre 14, 2011

Alfredo Gómez Cerdá.
Bruño, Altamar, 194. 2011.



Macaco y Antón es una de las historias más clásicas de Alfredo Gómez Cerdá. Publicada en 1986, acaba de ser reeditada de nuevo porque su mensaje sigue interesando y es bueno que lo conozcan los niños del S. XXI.
Macaco y Antón son dos buenos amigos que, desde la infancia, quisieron ser maquinistas de tren y, cuando lo logran, se sienten tan felices que siempre aceptan los encargos que les hace el jefe de estación, a cual más insólito y desproporcionado. Macaco y Antón no saben decir que no y eso les acarrea algún contratiempo, hasta que un día, de forma casual, escuchan a una madre que dice no y sí a su hijo. Lo bueno del caso es que el hijo no se enfada y la madre no deja de quererlo por eso. Macaco y Antón reflexionan y deciden que hay que cambiar de estrategia y no aceptar todos los encargos. En ese momento, las condiciones laborales mejoran para los dos maquinistas y ellos se sienten más felices.
Macaco y Antón son dos personajes entrañables y conmovedores, que luchan por mantener su sueño y hacerlo nuevo cada día. Ahora bien, hay personas, como el jefe de estación, que se aprovechan de su bondad y de su buena predisposición para el trabajo.
Macaco y Antón es un texto hermoso, lleno de matices, que ayudará a los niños y a los mayores a decir que no o a saber que a veces hay que saber decir no. Muchas personas tienen el mismo problema que Macaco y Antón y eso les conlleva dificultades y problemas porque siempre acaban cargándose de trabajo y de obligaciones que no les corresponden. Alfredo Gómez Cerdá encuentra un camino de salida y demuestra que más vale saberse plantar a tiempo que sufrir innecesariamente.
Andrés Guerrero ilustra el relato con unos dibujos, a lápiz, que destacan las dificultades de los trabajos de Macaco y Antón y su buen talante al enfrentarse a ellas.
Como bien leemos al final del texto. “Macaco y Antón habían descubierto que las cosas, el mundo… podían funcionar mejor diciendo a veces que sí y diciendo a veces que no. ¿Sí o no?”
El libro viene acompañado de una propuesta de lectura realizada por Begoña Lozano. Queremos destacar la actualidad del mensaje, como decíamos al principio, y la gran imaginación de Alfredo Gómez Cerdá al hilar, a la manera de una concatenación, los distintos materiales que llevan Macaco y Antón en su tren de mercancías.
Los trenes, sin duda, forman parte de la vida y de la obra del escritor madrileño, como puede verse en títulos posteriores. Y es que, como dice Alfredo Gómez Cerdá: “Me gustan tanto los trenes que vivo a cuatrocientos metros de una estación. No solo viajo en ellos, sino que también escribo cuantos donde aparecen”; aunque añade: “Pero hay algo que me gusta aun más que los trenes: los libros”. Por suerte para sus lectores, concluimos nosotros.


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