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lunes, abril 02, 2018

La isla de las alucinaciones,
Joel Franz Rosell

Premium Editorial, 2017

La isla de las alucionaciones ha sido premiada con el V Premio Avelino Hernández de novela juvenil en su última edición, concedido por el Ayuntamiento de Soria. Es un relato organizado en torno a 17 capítulos, que nos lleva a la Cuba actual sin miedos ni reservas y que nos hace ver que los pueblos, por muy distintos que sean, pueden entenderse si así lo desean puesto que, como humanos, hay más puntos de unión que de diferencia.
Paloma, una joven adolescente española, está en Cuba para asistir a la boda de su tía Cata con el cubano Soto. Aprovechando el viaje va a ir con su amigo Jorge y otros amigos, Carbó y Kilito, a un pueblo imaginario situado en el nodeste de Cuba, La Chongolina.
Aprovecha el autor para aludir a la llegada, en condiciones casi de esclavitud, de más de 100.000 chinos a Cuba a mediados del S. XIX. Los descendientes de estos chinos son los pobladores de La Chongolina, el lugar donde vive la  familia de Maruchi, una de las jóvenes de la pandilla. 
Durante la primera parte de la novela, se nos narra una historia de jóvenes y de choques culturales superados con más o menos buen humor. Paloma todo lo guarda en su grabadora, incluido su diario personal que, sospechamos, es la propia novela, aunque narrada en tercera persona.
En La Chongolina son todos recibidos con agrado, aunque Maruchi hace todo lo posible por fastidiar a Paloma ya que la ve como a una rival frente a otro de los jóvenes, Jorge.
Hay un personaje que destaca entre todos. Nos referemos a Mamá Chong, la matriarca del poblado, una mujer de edad indefinida, que parece una vidente y que observa más allá de lo que los sentidos le ofrecen. Ella es quien alerta a los chicos acerca de la maldición de la llamada Isla de las Alucinaciones, muy cercana a la Chongolina. En esta Isla, misteriosa, en el pasado, se dieron casos de tráfico de esclavos y parece que la isla tenga su propia manera de ser. Eso llama la atención al grupo de amigos que acaban yendo a la isla, al principio diciéndolo y, después, de forma clandestina. Descubren otro misterio no menos duro que el tráfico de esclavos: el de drogas.
Así llegamos a la segunda parte de la novela, narrada de manera más rápida, con más acción e intriga. Los jóvenes destapan un caso de tráfico de drogas que tenía a la isla como base de lanzamiento, por así decirlo. No obstante, la policía a la que acuden estaba también implicada en el sucio asunto y la aventura está al punto de terminar mal, sobre todo para Maruchi y Paloma quien, secuestradas, acaban en Miami antes de regresar a Cuba. Sin duda, la emoción impregna las páginas de la novela.
La Isla de las Alucinaciones es una novela contra los prejuicios, contra los tópicos culturales y a favor de la interculturalidad. Es una novela viva, muy bien narrada, con unas descripciones certeras y con un diálogo real que nos permite conocer, de primera mano, a los personajes. Una novela juvenil, sin duda, pero que ha de ser del gusto de cualquier lector porque contiene intriga, acción, testimonio humano y crítica social.
Entre Maruchi y Paloma se acaban derribando las barreras porque, al fin, se conocen y eso, sin duda, es un ejemplo para todos los lectores y cualquier prejuicio que alberguemos. De alguna manera, podemos definir la novela como "iniciática" y no solo para Paloma y Maruchi, sino para todos los demás.
La Isla de las Aluciaciones se cierra con una promesa. Paloma embarca para España mientras Jorge le promete que irá a visitarla. Ese final abierto sugiere, y así lo deseamos, una nueva entrega de las aventuras de estos jóvenes.

viernes, julio 14, 2017

Los gatos no comen con tenedor,
Alicia Roca,
Edebé, 2917
(Periscopio, 25)


Mía, Rita y Alberto no tienen nada en común, a lo sumo la edad, están empezando el camino de la adolescencia y quizá, bien mirado, les une una forma especial de entender el mundo, pero, en principio, no parece que estuvieran destinados a ser amigos que es lo que ocurre en esta novela fresca, intimista y especial que estamos comentando hoy.
Se trata de una narración caleidoscópica en la que, en primera persona cada personaje nos introduce en sus pensamientos y en su problemática. Acompañamos a Mía, que vive con una tia, la cual la maltrata y apenas le da de comer, a Rita, una joven acogida en la casa de una, aparentemente, buena persona y Alberto, el más observador de todos y el que, de alguna manera, aglutina las tres historias.
Alberto acompaña a su familia a Cladellas, en unas vavaciones, a visitar a los abuelos ya que el abuelo ha sufrido un ictus y está recuperando, despacio, el habla. Todos deben ayudarle. Alberto observa con frescura, con sinceridad a su familia y traza una radiografía perfecta de todos ellos. Los personajes de los abuelos, la abuela y el abuelo, son espectaculares y merecerían ser retomados en una próxima novela.
La casualidad hace que se enncuentren todos en un árbol, el perfecto escondite y que todos, gracias a la información de Rita, participen en el desmantelamiento de un caso de trata de bebés muy bien orquestado por doña Rosa, la perfecta mujer, comadrona además, que acoge en su casa a la joven.
De manera rápida, pues el tiempo está muy marcado en la novela, se precipitan los hechos y se comienzan la solucionar las vidas de todos los participantes.
Los gatos no comen con tenedor podríamos decir que es una novela de amistad, pero también de amor, de ternura, del descubrimiento de las primeras veces; una novela que habla de la familia, del desamparo, de las presiones sociales, de la luz de la adolescencia.
La inocencia de estos tres chicos, por suerte, no se corrompe ya que siguen teniendo esperanza en el ser humano, aunque, el mundo adulto, tan hipócrita a menudo, queda bien desenmascarado.
En suma, una novela muy bien estructurada, rápida de leer, que conjuga una trama emocionante con diálogos ágiles y una presentación de los personajes bien resuelta. El lector, pronto, descubrirá el significado del titulo.


domingo, junio 18, 2017

Verdad,
Care Santos,
Edebé, 2917

Por fin podemos leer la segunda parte de Mentira, uno de los textos mejor valorados por los jóvenes en los últimos tiempos. En Mentira, Care Santos planteaba una historia trepidante cuya reseña también podemos consultar en este blog. Ahora, en Verdad  nos ofrece, por así decirlo, la continuidad de la historia, la otra cara del problema.
Éric, tras cuatro años de condena en un Centro de Menores, logra salir absuelto de unos cargos que le imputaron injustamente. Gracias al valor de Xenia pudo demostrar la verdad y, al principio, del relato lo acompañamos en su salida, vacilante, llena de temores, de dudas, al mundo real, al mundo que, se supone, debe acogerlo e reinsertarlo.
Éric se encuentra con todo tipo de problemas y de prejucios. Para empezar no puede acceder a su piso, que está ocupado por una mafia; debe dormir en la calle y sufrir todo tipo de sospechas y apuros. Éric está empeñado en empezar una nueva vida, más allá de su barrio, pero los padres de Xenia, que podrían haber sido sus valedores, se empeñan en ahuyentarlo y en separarlo de su hija por miedo, por sospechas infundadas. El joven acaba yendo a su barrio para pedir ayuda a una tía, quien, sí, por supuesto, lo recibe, pero no es capaz de ofrecerle aquello que él necesita.
El relato está lleno de acción y se lee rápidamente. Nos encontramos ante un clan mafioso, descubrimos quien fue el asesino del primo de Éric, averiguamos que hay que tener mucha voluntad para poder salir adelante en un barrio como el de Éric, que, no ha cambiado ni cambiará; en un barrio en donde el tráfico de drogas parece ser una de las pocas opciones de salir adelante.
La denuncia social y moral planean continuamente sobre Verdad. Éric contra las cuerdas, sin aparente salvación porque nadie parece poder ayudarle, nadie parece creer en él, aunque aún hay esperanza. Él mismo, empeñado en rehacer su vida, empeñado en conseguir el respeto de los padres de Xenia y en demostrar lo que las apariencias ocultan.
Alberto, su abogado del Centro de Menores, es quien comienza a desenmarañan el ovillo y a aclarar el futuro de Éric. Con ayuda del sargento Roig, quien monta un dispositivo peligroso, pero eficaz, se desenmascara la red de traficantes y Éric acaba recuperando su nombre, aunque a costa de poner en riesgo su propia vida porque pasa a ser confidente de la policía y eso, de alguna manera, tiene dos caras, la dura, la peligrosa y la noble, la que le permite recuperar a Xenia.
El relato presenta una línea temporal rápida y concentrada puesto que son pocos los días en los que se desarrolla la trama, aunque sí muy intensos. Se divide en tres partes (Vida Nueva, Barrio Viejo y Resplandor)  y traza un retrato certero, lleno de crítica social, que ataca los prejucios, las impresiones sin sentido, los juicios sesgados y el juzgar por las apariencias.
Verdad es, sin duda, un relato que no decepcionará y que aaba, cómo no, con otro final abierto.

viernes, julio 22, 2016

El gas del olvido,
Fernando Lalana-José Antonio Videgaín,
Edebé, 2010

El gas del olvido es, sin duda, una lectura muy recomendable para el verano. Contiene todos los ingredientes para enganchar al joven lector (a partir de 12 años). Es una novela de acción, de misterio, de humor, de emociones y de afectos familiares. ¿Qué más podemos pedir?
En esta ocasión, Raúl, el protagonista, se las prometía muy felices pensando que iría a veranear a Salou, pero no. Su abuelo comienza a padecer periodos de amnesia y toda la familia se traslada al pueblo, Secarrazos, a pasar un verano bastante más movido de lo que pudiera parecer en un principio, sobre todo para Raúl. El nombre de Sacarrazos, cargado de ironía, ya indica cómo debe ser el lugar.
Ni el abuelo es un anciano, ni sufre de desmemoria; ni el psiquiátrico en donde está internado es un centro de salud mental ya que, entre el asombro y la perplejidad, conforme vayamos leyendo descubriremos que el pueblo se formó alrededor de una base secreta de misiles, organizada en la época de Franco y que el abuelo, don Matías, era uno de los agentes secretos más brillantes. Ahora, comienza a haber problema y la antigua responsable del complejo, Úrsula Sandoval, aparece con otros planes.
El abuelo sufre de amnesia a causa de un gas que le están haciendo inhalar, el gas del olvido, para que  no separ ni quién fue ni qué puede pasar si se activa la base de nuevo. No contaban con la audacia de Raúl ni la inteligencia de eme-eme, Matilde, la compañera empollona de Raúl que también veranea en el pueblo. En principio Raúl y Matilde no se toleran, son opuestos, pero, poco a poco, se van acercando y entre los dos surge una amistad y algo más. Esa es una fórmula a la que suele acudir Fernando Lalana y que le da muy buenos resultados.
El libro va lanzando pistas constantes que no se resuelven hasta casi el final, como la importancia de  La isla del tesoro para desbaratar el plan de Sandoval o los juegos con el santoral y varios elementos más, como el café que es el antídoto contra la desememoria.
Otro elemento interesante es la estructura, el libro se inicia en el día cero y acaba en el día setenta y siete. Se divide en cinco capítulos de extensión desigual y está narrado en primera persona por el propio Raúl. 
El final es ciertamente inesperado y lo dejamos abierto para que el lector sea quien lo descubra. Surgirán, entonces, nuevas preguntas. No hay duda.
En definitiva, un libro divertido, escrito con gracejo, lleno de elementos orales, con muchos diálogos y un gran sentido del humor.

domingo, noviembre 30, 2014




Mª José Millán Pedrero
La mansión Jaspen,
Ediciones Cardeñoso, 2014.

Desde que Mª José Millán Pedrero iniciará en 2012 un taller de escritura creativa impartido por quien escribe estas líneas, ha evolucionado su manera de escribir y ha ido, poco a poco, creando un estilo y unos intereses literarios que, sin duda, van a seguir madurando en los próximos tiempos.
Son ya varios los relatos que se ha atrevido a ofrecer a sus amigos y a sus lectores que empiezan a ser bastantes, Con ojos de turista y Gasca. En esta ocasión, se anticipa a los regalos navideños, con La mansión Jaspen.
La mansión Jaspen  es un relato que ha tenido una dilatada composición puesto que ya en su primera publicación publicaba el inicio del mismo. Después, animada por los amigos y familiares, se decidió a completar el texto.
La mansión Jaspen se organiza en torno a siete capítulos y ofrece un relato de intriga, cercano a Agatha Christie y cargado de acción. El amor, la traición, los secretos, la política y la ambición aparecen en Jaspen, una mansión inglesa en donde algo está al punto de suceder: la desaparición de un objeto muy valioso. Perkins es el investigador, meticuloso, que tomará las riendas del caso y que nos llevará, rápidamente, sin transición, desde la campiña inglesa a la embajada china.
Pensamos que al lector le complacerá este ejercicio literario porque el estilo de la autora es rápido, no se pierde en vaguedades y va, poco a poco, llegando a la solución final. El humor y la flema británica también aportan su granito de arena, sin duda.
El cuaderno se completa con unos poemas de Mª  José quien siente mucho respeto por la poesía pero encuentra que su cultivo puede reportarle muchas satisfacciones.
Esperemos que el ingenio de esta mujer, madrileña afincada en Cataluña, siga compartiendo sus logros con el lector. Estaremos atentos.

jueves, diciembre 06, 2012


Roberto Santiago y Ángela Armero,
Barcelona, Edebé, 2012.



“Alexandra y las siete pruebas”, de Roberto Santiago y Ángela Armero es un relato trepidante que arranca en el capítulo 100 y acaba en el 0. Narra una competición especial, de que sostienen los niños del colegio Armando Muñoz Vaca para conseguir probar el último videojuego del Alfonso Giménez Dom.
La historia está contada desde varios puntos de vista. Por un lado, la protagonista, Alexandra, de 11 años, quien, en contra de la voluntad de sus padres, decide participar en ese concurso y pasa una semana en compañía de sus compañeros de clase y aprendiendo mucho acerca de sí misma y de los demás. Para Alexandra la competición es algo así como una prueba iniciática, de la que sale fortalecida. No obstante, el narrador tradicional, en 3ª persona, ocupa buena parte del relato puesto que varios son los elementos externos que no puede controlar Alexandra, ya sea la preocupación de sus padres, sus desencuentros y el descubrimiento sensacional que hace el propio Dom.
La trama se desenvuelve de manera rápida, casi trepidante, al ritmo de las pruebas que los niños van tratando de superar. No hay tiempo para la reflexión, todo sucede a gran velocidad y el estilo narrativo de los autores se ajusta al tema. Las frases son breves y cortantes. No caben los análisis psicológicos, aunque, eso sí, entrevemos la evolución de algunos personajes, en especial de Alexandra y de sus compañeros Ricardo, el empollón de clase, y Bodémer, el chulito.
“Alexandra y las siete pruebas” es, por decirlo así, un videojuego literario ya que cada prueba aparece bien descrita y, lo que nos parece más difícil, perfectamente integrada en el papel de los personajes. Son escenas plásticas, sugerentes, vivaces y, por supuesto, con mucha acción.
Paralelamente a la competición, surge la vida de Dom y la de los padres de Alexandra, Julio y Aurora. Sus vidas acaban unidas para siempre puesto que, en una especie de regate literario, los autores deciden darle un cambio al relato y ceder a los deseos de Alexandra que pide otros padres. El lector tendrá que descubrir el enredo y decidir si le parece creíble o no, pero no cabe duda que le da cierta intriga al relato.
La novela está destinada a los lectores adolescentes, a partir de 11 años, aunque pensamos que el lector adulto también la puede degustar con interés, sobre todo porque bucea en un tema tan actual como son los videojuegos, sobre los cuales se pueden adoptar distintos puntos de vista. La novela no es especialmente crítica, aunque sí realista. Deja que el lector opte y extraiga sus propias consecuencias y, sobre todo, permite que la imaginación siga siendo mucho más poderosa que cualquier juego.

viernes, octubre 26, 2012

T/.Error,
Jordi Sierra i Fabra,
Oxford, 2012. El árbol de la lectura, 46


T/.Error es un libro enigmático que deja al lector sorprendido y con la boca abierta, ya que el final resulta inesperado. Es más, no hay tal vez final porque la historia queda abierta y son muchas las respuestas que el autor no da o no ha querido dar.
Jordi Sierra i Fabra maneja como nadie los ritmos narrativos. En el relato empieza utilizando un registro cercano a sus novelas de rebeldía, aquellas novelas en que los jóvenes adolescentes sentían esa rabia que da el mucho sentir y el poco entender. Aurelia es el prototipo de personaje femenina, muy en la línea del autor. Ahora bien, lo que, en un principio, parecía una novela de reafirmación o de crecimiento, poco a poco se convierte en una historia de misterio y, al fin, casi de terror.
Nada hace presagiar que en un pueblo del interior, cercano a Barcelona, en donde los veraneos pueden resultar más o menos aburridos, más o menos iguales, todo cambie con la llegada de un extraño. La pandilla de Aurelia se ve sacudida por la presencia de Alfredo, un joven mayor que ellos, que resulta demasiado encantador. El lector se equivoca de nuevo si cree que la novela va a girar en torno a los sentimientos y al primer amor no correspondido. Nada más lejos de la realidad.
Jordi Sierra i Fabra emplea un registro lingüístico directo, incluso cortante para ir conduciendo el relato hacia un callejón casi sin salida. La muerte de los amigos de Aurelia e, incluso, de su amargada tía, hacen que el lector comience a atar cabos que tendrá que desatar conforme la novela vaya llegando a su final.
T/.Error es una novela visceral, de rabia y de sueños frustrados, de ilusiones que se rompen, pero también de misterios sin resolver, de enigmas extraños… ¿Por qué se habla de un error? ¿Qué ocurrió esa noche en que toda la pandilla se fotografió bajo una lluvia de estrellas? Solo Alfredo nos dará la respuesta.
La novela se lee con agilidad y nos deja con la intriga de saber más. Aurelia aporta su testimonio en primera persona, a través de un diario; mientras que un narrador omnisciente va mostrando, mediante el diálogo, el fatídico desenlace.
El relato gustará a los amantes de la novela de terror y también a los que gustan de historias escalofriantes, aunque, insistimos, nada, en apariencia, hacia presagiar semejante desenlace. Una vez más el autor, Jordi Sierra i Fabra, logra envolver al lector y llevarlo hacia la sorpresa final, aunque con unas pistas enigmáticas.

viernes, mayo 25, 2012


Toti Martínez de Lezea,
Alfaguara, 2011.


Toti Martínez de Lezea, una de las maestras de la novela histórica en lengua española, nos aproxima al género de misterio destinado a los jóvenes con esta novela, Muerte en El Priorato.
Iker es un joven de 14 años, al que le gusta más soñar que estudiar. Nunca llega puntual a clase y eso, unido a otros elementos, hace que suspenda la asignatura de Cultura clásica. De ahí que su verano no vaya a ser, en principio, ninguna maravilla. Sus padres insisten en que llevárselo a una casa rural en La Rioja, el Priorato, lo cual acaba de hundir a Iker quien no es, precisamente, un chico de campo, sino más bien un urbanita. Ahora bien, en ese caserón, poco a poco, cambiará de opinión. No solo acaba haciéndose muy amigo de los hijos de los dueños, Sara, de su edad, y Aleix, un par de años menor, sino que encabeza una especie de investigación policial en torno a la muerte de una de las huéspedes de la casa rural, doña Rosalía. Iker y sus amigos barajan múltiples posibilidades e imaginan que ha sido un crimen, dado el misterio que parece envolver a otros huéspedes y a la propia abuela de Sara y Aleix.
La novela es emocionante para el joven lector porque va introduciéndolo, poco a poco, en la trama y, a la vez, no pierde de vista ni las emociones de Iker ni su vida cotidiana. Sus padres, por ejemplo, en especial su madre son muy protectores, extremadamente protectores y asfixian a menudo al muchacho. Por si fuera poco, el profesor que lo ha suspendido, don Ismael, también se aloja en el Priorato.
La novela está ambientada en la geografía española, entre Vitoria y La Rioja y alude a entornos fácilmente reconocibles, lo cual es un aliciente más para el lector.
Muerte en el Priorato se estructura en torno a 25 capítulos que van desgranando esos días de verano en los que el misterio parecía estar servido. Las vacaciones aburridas se transforman en unos días en los que todo podría ser posible, desde un crimen pasional hasta la presencia de un fantasma o el complot de unos huéspedes. Finalmente, cuando Iker ya ha vuelto a su casa, tras hacerse un esguince, la propia Sara, de quien no llegó a despedirse, le cuenta el resto de la historia que no se parecía en nada a la que ellos habían imaginado.
El relato juega es un buen ejercicio metaliterario puesto que, al final, descubrimos que es la propia novela de Iker, quien la escribió para no olvidar esos días. La novela acaba en manos de su tía y, de ahí va a otras manos, y, finalmente, es premiada. Por otro lado, Iker acaba aprobando la asignatura y pensando que no está tan mal eso de la Cultura clásica.
Muerte en el Priorato habla de las falsas apariencias, de las conjeturas erróneas, pero también del respeto hacia los demás, de la evolución de las personas y del crecimiento personal que cualquier persona, con independencia de la edad, ha de seguir. Lidia es la abuela de Sara y Aleix, pero no es una abuela al uso, como descubrirá el lector y el propio Iker. Doña Rosalía no fue asesinada, sino de enfermedad, aunque sí tenía un secreto de juventud que quería guardar.
En definitiva, una novela escrita con buen pulso, emocionante y que gustará mucho a los lectores desde 12 años en adelante y, por supuesto, a los adultos.

viernes, marzo 30, 2012

Parque Muerte,
Fernando Lalana,
Barcelona, Edebé, 2012.



Con Parque Muerte, Fernando Lalana ha obtenido el XX Premio Edebé de Literatura Infantil 2012. Es un relato destinado a mayores de 11 años, que divertirá mucho a los jóvenes y hará reflexionar al lector adulto.
Lalana en Parque Muerte hace gala de su singular gracejo y sentido del humor y nos narra una historia que contiene elementos que se podrían calificar se surrealistas o esperpénticos aunque, en el fondo, hay una crítica lúcida hacia los grandes parques temáticos y su especial manera de organizarse.
Fernando Lalana se inspiró, sin duda, en un conocido parque temático de la Costa Dorada y, partir de algunos detalles que él conoce bien,  organiza una trama, escrita en primera persona, en la que la protagonista, Dolores Andrade, nos explica su singular historia.
Parque Muerte es el nombre que recibe un parque temático especial, creado por una empresa armamentística, que tiene a la muerte como eje temático. Dada su morbosidad, el éxito es inmediato. No obstante, hay un problema: todos los suicidas del país acuden al parque a suicidarse. Es tan elevado el número de muertos que se inicia una investigación. Y allí entra la protagonista principal, Dolores o Lola. Lola tiene formación militar y estuvo en la legión, aunque, en la actualidad, lleva casos privados. Acepta la singular oferta y descubre el porqué de tanta concentración de suicidios. En ese momento, Lalana abandona el realismo y se interna en lo imaginativo y especial, ya que aparece la muerte como personaje, eso sí, muy distinto al tópico de la muerte con su guadaña. Lalana ironiza continuamente y trasvasa todos los comportamientos humanos al mundo del más allá, de ahí que la combinación sea realmente chocante y, por supuesto, muy divertida.
Parque Muerte presenta un desenlace más que sorprendente ya que al final descubrimos qué es realmente el libro y con qué objetivo se escribe. Dolores Andrade tiene una misión al recordar esos hechos y un interlocutor, Molins, un guardia de seguridad del parque, de ahí que emplee a menudo la segunda persona del singular en continua apelación.
Hay momentos sublimes en el texto, llenos de imaginación que causan sorpresa en el lector y que podrían calificarse de delirantes como es, por ejemplo, el tren que conduce a los muertos a su última morada o la rocambolesca aventura de Dolores y la muerte por Tarragona. Ahora bien, al lado de este humor socarrón, muy aragonés, Lalana también es capaz de descripciones poéticas y de momentos reposados  como cuando se describe un cielo estrellado: “Miraba al cielo y era como estar bajo un terciopelo negro sobre el que alguien hubiese arrojado con descuido puñados de sal gorda” (pág. 113).
Son también continuos los guiños al lector como cuando un tal Lalana figura en el registro de clientes de uno de los hoteles de Parque Muerte o cuando Lola, ya en su vida final, habla de algunos vecinos singulares, como Lennon o un tal Franz, Kafka, por supuesto.
Parque Muerte es un libro que se lee con creciente interés y que está escrito con una prosa clara, bien trabada. La psicología de Dolores está muy bien trazada y ella misma va reflexionando acerca de los errores que cometió durante esa investigación, su última investigación. Continuamente tiene intuiciones que no sigue porque se deja llevar más por los sentimientos que por la razón.
La novela podría calificarse de novela de humor, pero también de misterio e intriga e, incluso, de cierto terror,  aunque muy especial, eso sí. Ahora bien, la descripción que Dolores –o Lalana- hacen del miedo en estado puro es absolutamente genial, como se puede leer en la página 123.
En suma, Fernando Lalana no deja de sorprender en cada novela que escribe. Esta vez ha escogido el punto de vista femenino que ha sabido mantener con realismo durante toda la narración. Parque Muerte no es solo una novela divertida, sino un ejemplo de que cualquier tema, por arriesgado o difícil que resulte, como la muerte, puede ser tratado en la literatura infantil con éxito y sin caer en moralinas trasnochadas. Sin duda, una novela muy original y arriesgada en la que Fernando Lalana apuesta por el humor y la crítica socarrona aunque, como decíamos anteriormente, lúcida.


Publicado en Pizca de Papel