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domingo, mayo 13, 2018

"Diez días de junio",
Jordi Sierra i Fabra,
Plaza y Janés, 2018

"Diez días de junio" es el noveno caso, hasta la fecha, de Miquel Mascarell, el inspector que Sierra i Fabra creó en 2008. La serie se puede leer por separado ya que los casos son independientes, pero, desde luego, gana si la leemos desde el principio al fin ya que aprenderemos a conocer a este inspector que trabajó en la República y que fue represaliado al final de la Guerra Civil. Por decirlo así es un superviviente que pasó ocho años en el Valle de los Caídos y que, misteriosamente, fue absuelto. Miquel Mascarell vive en Barcelona y ama a la ciudad por encima de todo. Es testimonio de su cambio, de sus vejaciones, de su recuperación y de su sometimiento.
Mascarell es un hombre con mucho instinto, muy hábil en su trabajo y que no puede evitar implicarse en distintos casos, ya sea porque le atañen a él directamente o porque alguien le pide ayuda o porque el pasado sale a verlo.
En esta ocasión, superados los 65 años, lo encontramos estrenando su paternidad al lado de Patro, la mujer que, tras las guerra, le devolvió la esperanza. De forma casual, se cruza con Laureano Andrada, un sacerdote que, cuando él trabajaba, fue acusado de pederastia. A Mascarell se le remueve el alma al pensar que este hombre, libre, siga abusando de los menores. Además, descubre que trabaja en un colegio y que está muy relacionado con un orfanato. De repente, este hombre es asesinado de una manera muy cruel y eso hace que todas las miradas se vuelvan hacia Mascarell, acusado de ese crimen que él no ha conocido. Gracias a un antiguo colaborador suyo, David Fortuny, puede esconderse y luchar por demostrar su inocencia.
"Diez días de junio" es uno de los casos más duros de Mascarell ya que nos habla de las vejaciones y los abusos y las torturas a las que fueron sometidos muchos de los niños desamparados bajo el régimen franquista que, con la excusa de que eran acogidos en orfanatos, sufrían, en silencio y sin defensa posible. Uno de esos niños es el que asesina a Andrada.
Mascarell, con paciencia infinita, va desenrollando el ovillo que lo lleva a descubrir la verdad. 
Sierra  i Fabra combina rigor documental con una trama amena que alude a escenas cotidianas, que permite entrever la humanidad de varios personajes y conocer un pasado que no es tan remoto, ya que todo sucede en 1951, alrededor de los días previos a la verbena de San Juan.
Con un estilo rápido, directo, lleno de diálogos, de acción y de precisión, Sierra i Fabra nos lleva con buen pulso al desenlace final.
David Fortuny está del lado de los vencedores, es detective privado, mientras que Mascarell está del lado de los vencidos; aunque ambos son capaces de verse como personas que se aprecian y que quizá algún día puedan volver a colaborar juntas. Es como el abrazo entre las dos Españas, tan necesario.

martes, septiembre 25, 2012

Mina San Telmo y el museo maldito (Un misterio policíaco sobre el arte moderno)
Javier Martínez,
Edebé, 2012.


Mina San Telmo es una niña de doce años y podría decirse que tiene una vida normal, de no ser por un pequeño detalle: es ya una escritora de prestigio gracias a su novela policíaca “La horrible muerte de Jeremías Blunt”. Mina vive con su tía Ágata y su hermano Rob, ya que sus padres, por distintos motivos, se encuentran de viaje. La joven promesa literaria se caracteriza por sus agudas dotes de observación y por una fina ironía que nunca abandona. Es un personaje realmente singular y, sin duda, causará sensación entre los jóvenes lectores.
Javier Martínez, el autor, inventa una trama muy bien orquestada, ya que él mismo se sitúa, por decirlo de alguna manera, al mismo nivel que los personajes. ¿Quién es más criatura de ficción? ¿Javier Martínez o Mina? Para el lector, ambos se nos antojan reales, muy reales.
“Mina San Telmo y el museo maldito” es in libro singular porque no es una novela sobre arte moderno ni una novela policíaca sin más, ya que une, de una manera curiosa y muy atractiva, suspense, aventura, emoción con erudición y eso es muy difícil de conseguir. Cuando un joven lector sospecha que su lectura está teñida de didactismo, suele dejarla, ya que no es eso lo que busca en la lectura. Ahora bien, garantizamos que no ocurrirá lo mismo con el texto que nos ocupa, ya que la información académica que contiene, y muy certera y documentada, se ofrece contextualizada con la historia y más bien es un ingrediente más del relato.
Mina San Telmo ve como su estrella literaria decae y recibe el encargo insólito de su editor, el Sr. Ling, de escribir una novela sobre arte moderno. Lo acepta porque tiene una idea, una idea disparatada que acaba fructificando. Así viaja a Londres y a París, en compañía de su tía y su hermano, para tratar de investigar el caso del asesinato de un coleccionista de arte al que robaron un único cuadro, firmado por un tal Sebastián Onka. Con la ayuda de un atípico inspector de policía, Weller, antiguo marchante de arte y buen conocedor de la pintura moderna, van, poco a poco, descubriendo toda una trama en torno al robo de grandes obras del arte moderno. No obstante, no es ésta la novela que acaba escribiendo Mina para su editor sino otra, que el lector no conoce, titulada “La horrible segunda muerte de Jeremías Blunt” que vuelve a ser un gran éxito de ventas.
Ahora bien… ¿quién escribe el relato que estamos reseñando? Pues el propio autor, Javier Martínez que, con la ayuda de los personajes, organiza un relato policíaco, sugerente y rápido de leer al que no le falta ningún ingrediente propio del género, pero que, como ya dijimos, tiene la virtud de ofrecer un paseo lúcido y claro por la pintura moderna, de la que se reproducen ciertos cuadros y de la que se dan muchas claves informativas. Van Gogh, Gauguin, Picasso, Frida Kahlo, Cézanne, Dalí, Gustav Klimt, Monet, René Magritte y tantos otros son piezas del puzzle en que se convierte “Mina San Telmo y el museo maldito”. No podemos olvidar, sin duda, los propios movimientos pictóricos y la línea sincrónica que se traza con acierto, sin dejar de lado referencias a escritores tan sugerentes como pueden ser Tolkien o Lewis Carroll.
Las situaciones y los personajes con los que se encuentra Mina son también curiosos, por no decir excéntricos y casi esperpénticos en muchos momentos. Los diálogos son uno de los ejes vertebradotes de la novela y permiten que el lector, joven o no tan joven, se acerque a la pintura moderna sin casi saberlo y entienda que, en el fondo, los artistas “escogían los estilos, o creaban estilos nuevos, para ponerlos en lugar del estilo que todo el mundo a su alrededor encontraría normal”.
En suma, un excelente libro para lectores exigentes, primer título de una colección de libros, publicada por Edebé, que seguirá su andadura por el mundo del cine y de la ciencia. Esperamos, con impaciencia, las próximas entregas protagonizadas por Mina San Telmo.









martes, octubre 11, 2011

La excursión a Tíndari,
Andrea Camilleri, Salamandra, 2004


El comisario siciliano Salvo Montalbano es el protagonista de esta novela, La excursión a Tíndari. Andrea Camilleri aúna en un mismo relato distintas peripecias personales que solo en las manos del comisario pueden acabar entrelazadas. Por un lado, el asesinato de un joven, Nené Sanfilippo y, por el otro, la desaparición de una pareja de ancianos, los Griffo, vecinos del joven. Estos dos hechos, en apariencia distintos acaban uniéndose y poniendo en evidencia una red de tráfico de órganos, auspiciada por el nieto de uno de los capos de la mafia más influyentes de Vigata.
Salvo Montalbano es un hombre que presenta una personalidad muy singular. Se caracteriza por un sentido del humor extraño y por un genio muy vivo, aunque, en la comisaría, sus hombres la aprecian y valoran. Montalbano, además, es una persona que se apiada por las víctimas cuyas muertes ha de investigar y, a menudo, se siente culpable por no haber sabido llegar a tiempo y haber evitado males mayores. También suele pecar de individualista ya que se suele exponer a grandes peligros por no querer involucrar a sus hombres. Montalbano es también amigo de sus amigos. Un amante de la buena mesa y una persona de muy buena memoria que nunca olvida a los que hacen un favor. No tiene muy buena relación con sus superiores, aunque eso no es obstáculo para que resuelva sus casos, a veces de forma algo chapucera, pero casi siempre de manera satisfactoria.
Al lado de Montalbano se encuentran otros personajes de la talla de Catarella, quien coge los recados en la comisaría de una manera estrafalaria puesto que no suele entender bien los nombres y eso lleva a situaciones llenas de humor; aunque Montalbano no se lo tiene en cuenta. Mimí es uno de los hombres del comisario, casi su hermano pequeño. En esta ocasión, Montalbano teme que pida el traslado a otra oficina por cuestiones amorosas y lo pone en contacto con una joven, Beatrice, a la que conoce gracias al caso de los Griffo y quien, si leemos otras novelas, acaba siendo la pareja de Mimí. También aparece Livia, la novia de Montalbano, con quien mantiene una relación en la distancia porque, por sus trabajos, viven separados, aunque las conversaciones telefónicas son importantes siempre para los dos. Y, por supuesto, la sueca Ingrid, una amiga exuberante del comisario quien suele ayudarlo en algunas cuestiones delicadas.
La excursión a Tíndari es una novela muy bien estructurada, que mantiene un clímax narrativo potente, gracias al cual el lector se siente atrapado desde la primera página. Camilleri inventa una ciudad, Vigata, a la que dota de las cualidades esenciales de cualquier ciudad siciliana, aunque le permite distanciarse y adoptar posturas más comprometidas o críticas que, de otra manera, no lograría. En esta ocasión alude a una excursión a Tíndari hecha por el matrimonio de ancianos que acaba dando las pistas para resolver el caso.

                                                Tíndari, por Rosa Mª Guijarro

Hay otros elementos importantes como es el uso del idioma y de los registros lingüísticos, así como el análisis psicológico que hace, sobre todo, del comisario. En esta ocasión, Montalbano encuentra inspiración en un olivo centenario al que acude para reflexionar y tratar de atar cabos.
En La excursión a Tíndari, por otro lado, el lector encontrará todos los ingredientes de un buen relato de intriga. Así, hay asesinatos, muertes que no lo parecen, trampas, errores mortales, vidas de personas anónimas que se entrecruzan, cintas de video pornográficas muy comprometidas, un médico corrupto a causa de su interés por las buenas obras de arte, la mafia, un paisaje tortuoso… y unos personajes que parecen quererse salir del libro porque parecen vivos. Con razón, Camilleri es el autor más leído en Italia en la actualidad.

jueves, septiembre 08, 2011

Un giro decisivo, Andrea Camilleri,
Quinteto, 2009


Un giro decisivo (2004), de Andrea Camilleri está protagonizado por Salvo Montalbano. Se trata, pues, de un texto que forma parte de los casos de este singular comisario de policía siciliano. Su trabajo se desarrolla en Vigatà, un pueblo imaginario,  que puede identificarse con el propio pueblo e Camilleri, Porto Empedocle. El espacio adquiere protagonismo en las novelas, tanto es así que Marinella, en donde vive Salvo, al lado del mar, se convierte en ese refugio al que anhela volver tras un día difícil.
De una manera casual, Salvo se ve involucrado en un caso muy retorcido. Encuentra un muerto mientras nadaba y este muerto, desfigurado completamente, le lleva, tras una serie de elementos, a atar cabos y a relacionarlo con una red de tráfico de inmigrantes. Este muerto con unos profundos cortes en muñecas y en tobillos, no parece un ahogado más, como se descubrirá durante el relato.
Un giro decisivo es, por lo tanto, una novela crítica en donde se denuncia la corrupción de ciertas personas que, por dinero, miran para otro lado y permiten, por ejemplo, que se trafique con niños inmigrantes.
Un doble caso es el que tiene que resolver el comisario, la identidad del muerto y qué se esconde tras un niño inmigrante muerto por accidente de tráfico en circunstancias poco claras.
Salvo es un personaje de una humanidad desbordante, aunque con una manera de reaccionar muy típica. Es un hombre honesto, con un sentido del humor extraño y que a veces se muestra bronco, cuando, en realidad, no lo es. Su manera de ver la vida está llena de matices. Todo ello hace que Salvo Montalbano sea un personaje redondo, lleno de recovecos que nunca se terminan de descubrir.
En la novela también se alude a su compañera a distancia, Livia, con la que mantiene una relación también peculiar. Y, sobre todo, cobra especial relevancia una de sus amigas, la sueca Ingrid Sjostrom, quien, con su pericia a la hora de conducir y con su liberalidad ayuda a Salvo y le permite empezar a resolver el caso.
Montalbano, en este caso, está pensando en presentar su dimisión. No se siente a gusto, piensa que está envejeciendo y no soporta a sus jefes directos, que parecen prepotentes y sin ningún valor. Ahora bien, sí respeta, y mucho, a sus compañeros de comisaría quienes, a su vez, lo aprecian mucho, sobre todo Catarella, un hombre en un cuerpo de niño, que siempre se equivoca al coger el teléfono, que siempre se confunde y que logra, así, unos momentos de humor realmente soberbios. Catarella reverencia a Salvo. Otros de sus hombres son Fazio, que, en esta ocasión, velará como un ángel de la guarda por Salvo; Mimí Augello con quien no siempre está de acuerdo, pero que es su amigo. Mimí, en la novela, está desquiciado por el embarazo tan difícil de su mujer, Beba. Torreta, en el libro que nos ocupa, es un policía al que no llegamos a conocer, pero por el cual sentimos mucha curiosidad puesto que parece tener una especie de bazar en la comisaría, ya que las cosas y objetos más dispares se le pueden pedir a Torreta.
Salvo, por cabezonería, se empeña en trabajar solo, se expone demasiado y en  Un giro decisivo lo dejamos malherido, de camino al hospital, pero con el caso resuelto.
Salvo tiene amigos y confidentes, que lo respetan y acuden a él para desvelarle datos, como el singular periodista que aparece en la trama y lo pone sobre aviso de la trata de niños inmigrantes. Montalbano desdeña a la gente que comercia con los demás y se siente e impotente cuando piensa que él mismo puede haber contribuido, sin querer, a la muerte de uno de esos niños inmigrantes. En ese momento, se desvela la psicología de Montalbano, quien no cejará hasta descubrir qué hay detrás de todo.
Montalbano, por otro lado, se nos presenta como un hombre de carne y hueso, con sus limitaciones y errores. Eso es lo que lo hace más atractivo. Le gusta mucho la buena mesa y en el texto está buscando un lugar para comer que sustituya la hostería de San Calogero que acaba siendo, después de mucho investigar, la Trattoria de Enzo. Los momentos gastronómicos del libro son realistas y muestran que la comida es mucho más que alimentarse. Su sirvienta, Adelina, también le prepara algunas comidas, aunque no siempre esté muy acertada.
En suma, Un giro decisivo no es una novela más de Montalbano, no; es una novela comprometida, crítica, con muchas referencias a la política que sigue mostrando la evolución del comisario y que está admirablemente escrita. Son destacables los diálogos que tratan de reproducir las jergas, los usos dialectales o los vulgarismos del habla siciliana. En este caso, hay una labor del traductor admirable.
Montalbano, que creía que lo había visto todo, se da cuenta de que el horror no tiene límites y, paso a paso, dando giros y rodeos, de una manera poco ortodoxa, descubre la verdad y sigue comprendiendo que su evolución como persona aún no ha terminado.