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domingo, noviembre 30, 2014





La bruja Piruja
Carlos Blanco Sánchez - Daniel Montero Galán
Amigos de Papel, León, 2014.


La bruja Piruja no es una bruja cualquiera, no. Es una bruja atípica porque, por no tener, no tiene ni escoba. Vive, eso sí, en lo más profundo del bosque y viste de manera excéntrica, pero eso a ella le da igual. A Piruja no le interesa ni barrer ni cocinar ni peinarse. Ni le gusta ni sabe. Un buen día se pone enferma y es tan exagerada e hipondríaca que a todos nos parece orír sus gritos. Su fiel cuervo Calixto sale volando en busca del remedio y es el sapo, una especie de médico naturista, quien le da el remedio que, sin chistar, Piruja toma, pero, ojo, ha de prometer no ser mala y lo promete, al menos por hoy. Mañana ya se verá. Además Piruja tiene muchos años, más de 103 y, claro, es lógico que a veces enferme.
La bruja Piruja un álbum ilustrado que edita Amigos de Papel en su colección Hechizos de papel. El texto es de Carlos Blanco sánchez y las ilustraciones de Daniel Montero Galán.
No es un cuento de hadas al uso ni una historia de monstruos más ni un relato iniciático, aunque tampoco deja de serlo, porque La bruja Piruja es un divertimento, ouro juego, pura magia, pura alegría.
Escrito en verso, se ofrece con la estructura de una pieza teatral infantil organizada en tres actos. Interviene un narrador que, en primera persona, va contando la historia. El narrador podría ser cualquiera de los lectores, en un ejercicio metaliterario muy acertado. Los personajes son la bruja Piruja, exagerada, descoyuntada y excéntrica; su fiel Calixto, un cuervo muy activo que está cansado de las fechorías de su ama y el sapo, un médico cachazudo, tranquilo y atento que pregunta antes de recetar y que ofrece varios consejos que a todos interesarán: hay que hacer ejercicio,  comer comida sana y cepillarse los dientes. Aparte de eso, el sapo, a instancias de Calixto debe pensar, y acaba dando con una fórmula magistral, al estilo de los cuentos de hadas.
Los versos de Carlos Blanco fluyen sin tregua. Emplea el arte menor y la rima asonante y se acerca al romance, a los pareados, a las coplas... para introducir a los niños también en la poesía tradicional, la más cercana a la literatura infantil. Gracias a las fórmulas que adopta (llamadas de atención como un juglar, paralelismos, enumeraciones, exclamaciones, anáforas, entre otros recursos) se favorece la memorización, aunque, por supuesto, el texto puede ser leído y ofrecido como una lectura dramatizada.
El léxico es chocante y rompe con lo establecido ya que incorpora términos de la vida cotidiana y los aplica a una situación, en principio, mágica, propia de los sueños y de las ilusiones. Nos podemos imaginar a la bruja quejándose de dolor de tripa, una dolencia prosaica y tomando un sofrito como remedio o escuchamos al sapo despotricar contra las grasas y las chucherías.
 En cuanto a las ilustraciones de Daniel Montero Galán son luminosas, enérgicas, transmiten fuerza y energía y nos causan asombro porque, por ejemplo, nos permiten observar, como en una radiografía, el vientre de la bruja. Daniel Montero pinta con vehemencia y se centra en las expresiones, en los ojos de la bruja, en sus manos, pero también se remansa, como en la ilustración del acto final en donde aparece un niño, el supuesto narrador, durmiendo, a salvo de la bruja, aunque predispuesto para el sueño. En esa ilustración predominan los tonos azules y no los rojizos que son los básicos en el resto de dibujos.
En suma, La bruja Piruja es un buen regalo para las próximas Navidades y encantará a niños y a mayores porque es un texto divertido, fresco y luminoso.

domingo, enero 26, 2014



En Patufet,
Olalla González -Marc Taeger,
Kalandraka, 2008.


El cuento del Patufet es, con seguridad, uno de los cuentos populares de más raigambre en Catalunya. No hay niño que no haya escuchado alguna vez el cuento y que no haya cantado su pegadiza canción. Del Patufet se conocen distintas versiones, aunque no es solo del ámbito catalán ya que, para demostrar que hay temas que se transmiten oralmente no solo entre distintas generaciones, sino entre distintos pueblos, encontramos al Patufet en los cuentos de los hermanos Grimm, por ejemplo.
La editorial Kalandraka nos ofrece una versión del célebre cuento a cargo de Olalla González e ilustrada por Marc Taeger. El cuento, de estructura acumulativa, nos habla de un niño muy pequeño que no pierde nunca el coraje ni la iniciativa ya que sus padres, lejos de intentar protegerlo en demasía, le ayudan a ser autónomo y aceptan sus propuestas. El relato, por lo tanto, fomenta valores tan importantes como el esfuerzo, la superación de las dificultades personales y, sin duda, la tolerancia ante las diferencias. Patufet es pequeño en tamaño, pero grande en corazón, en ideas y en alegría.
El libro se presenta en formato de álbum ilustrado y juega con los elementos tipográficos. A la vez las ilustraciones se acercan al gusto infantil, por sus trazos esquemáticos y por el derroche de luz,  a base de collage y lápices de color . Se destina a los primeros lectores, a partir de 5 años.
También se podría interpretar en clave simbólica porque, realmente, todos en algún momento nos hemos sentido como Patufet o como Garbancito, que es el nombre que recibe en castellano y todos, alguna vez, hubiéramos querido descansar debajo de una protectora hoja de col, aunque la vida nos impulsa a la acción.
La obra  es un recurso didáctico importante en las escuelas y con frecuencia se han hecho versiones para los niños o protagonizadas por los propios pequeños. Es una pieza que no suele faltar en los repertorios teatrales.
Del Patufet se han hecho distintas versiones, una de las últimas es Un Patufet se`n va a la sorra  o Garbancito en la arena. Esta apuesta es excelente porque combina la música (canciones e instrumentos) con unas ilustraciones muy particulares ya que están realizadas en arena. Borja González, a la vez que Maria Albero canta y cuenta el cuento y Marinao Sagarra interpreta distintos instrumentos, va realizando obras de arte efímeras con la arena. Lo hace en directo, para deleite del público. Y, a la vez, nos recuerda que la mejor belleza es efímera.
Sin duda, el Patufet no va a pasar de moda nunca ya que enraiza con lo más profundo del ser humano, con sus retos y aspiraciones personales, con sus alegrías y fracasos. Al fin y al cabo, "homes y dones del cap dret / no trepitgeu en Patufet!".

viernes, enero 03, 2014


Las tres Reinas Magas,
Gloria Fuertes - Beatriz Ujados,
Fundación Gloria Fuertes, 2007. 


Un año más, los Reyes Magos se acercan montados en sus dromedarios para atender a todos los niños del mundo y ofrecerles algún juguete. Esta sería la versión ideal de sus Majestades de Oriente, aunque, por desgracia, no pueden llegar a todas partes y los seres humanos tenemos la obligación de ayudarlos.
En estas fechas, una obra de Gloria Fuertes, Las tres Reinas Magas, cobra especial relevancia y actualidad. Es un libro que nunca pasará de moda y que convendría que las nuevas generaciones lo leyeran e interpretasen porque hablamos de una de las piezas teatrales más jugosas de esta escritora madrileña.
La obra nos presenta a tres mujeres, valientes y esforzadas, que, obligadas por las circunstancias, tienen que ser ellas las que vayan a dar gloria al niño Jesús. "Por primera vez en la historia" y es que sus maridos no pueden por distintas causas, debidas a las guerras y a las sinrazones políticas.
La obra contiene muchos elementos criticos, aunque los niños y niñas la leerán con una sonrisa porque las situaciones que viven Melchora, Gaspara y Baltasara son realmente divertidas y estrambóticas. En su viaje hacia Belén sufren todo tipo de contratiempos, se enfadan y se vuelven a reconciliar, pasan frío y alguna penalidad, pero, contra viento y marea, llegan al portal porque son mujeres empecinadas que tienen una misión qué cumplir.
Gloria Fuertes escoge elementos cotidianos y los trasvasa a estas tres reinas tan especiales que no son tan majestuosas acaso como se espera de unas Reinas Magas, pero sí son más de carne y hueso, se confunden, se irritan, se compadecen, se apiadan, son vulnerables.
Las tres Reinas Magas no tienen mucho qué ofrecer, pero lo hacen con amor para que niño ame y crezca y el niño lo entiende y mantiene con ellas un diálogo admirable. A partir de ese momento, cada cinco de enero, las Reinas piden un deseo: poder llevar a todos los niños del mundo juguetes de la paz.
Las ilustraciones de Beatriz Ujados inciden en la humanidad de las mujeres, que pierden el pose hierático tradicional de los tres Reyes Magos y adoptan ese aspecto más cercano a la tierra, comen, ríen, se emocionan, se lamentan y se enternecen... y, eso sí,  duermen sin coronas y sin zapatos. 
Las tres Reinas Magas está escrito con gracejo, con un ritmo teatral imparable, ya que los diálogos son breves, se suceden con rapidez, pero los textos rezuman poesía. Son frecuentes los juegos de palabras, los diminutivos, las metáforas y las paradojas. El verso y la prosa conviven en armonía mientras estas tres Reinas siguen, una y otra vez, reivindicando la paz. Gloria Fuertes, al fin, nos emociona como siempre. Un buen regalo para Reyes.