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miércoles, abril 27, 2011


(Glosas Silenses)



Cuando en el S. V cae el Imperio Romano de Occidente podemos afirmar que aún se habla latín; pero en el S. VI-VIII ya no se habla; en esos años algo ha ocurrido, pero no podemos fijar la fecha exacta porque cada lengua románica ha seguido su propia evolución.
Los sacerdotes serían los primeros en darse cuenta del problema. Se predicaba en latín hasta que el pueblo ya no los entendía. Y, poco a poco, los oradores empiezas a adoptar la lengua del pueblo -así se dice en el Concilio de Tours en el año 813-. Eso en cuanto a la lengua hablada, porque para escribir se seguía adoptando el latín que era la lengua de prestigio. Así, los textos escritos en lenguas románicas son muy posteriores a la aparición de la lengua hablada.
Los primeros documentos latinos que tenemos en los que se manifiestan formas romances son documentos jurídicos y documentos eclesiásticos (las Glosas Emilianenses y Silenses que son, en palabras de Dámaso Alonso, el primer vagido de la lengua española).
En los años 570-676, San Isidoro y otros intelectuales llevaron a cabo un renacimiento lingüístico; así el romance hispánico no siguió la evlución que siguieron lenguas vecinas, como el francés. El renacimiento isidoriano frenó esta evolución porque el latín de la península está más apegado a sus orígenes.
Según Menéndez Pidal surge, aparte de las diversidades históricas, jurídicas y literarias, una discrepancia lingüística del castellano respecto al leonés y respecto a otros dialectos peninsulares es que el castellano se distancia y se aparta de esas lenguas. El león, por ejemplo, era muy respetuoso con el latín, en cambio el castellano lo rechaza y avanza sin vacilaciones. Las soluciones que da el castellano chocan para los leoneses, aunque son las que se acaban imponiendo.
En el S. IX-X la situación lingüística de la Península comprendería las siguientes lenguas:
-mozárabe
-gallego
-leonés
-vasco
-navarro-aragonés
-castellano
-catalán.
Castilla nace como un pequeño condado al este de León. En el “Poema de Fernán González” leemos: “Entonces era Castilla un pequeño rincón”. Así, como la zona del gallego, la de León y las demás zonas eran amplias, Castilla ocupaba un territorio pequeño. Era la lengua menos representativa de las peninsulares y era lógico que no tuviera éxito, pero ocurrió lo contrario. Esta lengua con un número pequeño de hablantes y con una fuerza mínima ante León se acaba imponiendo. Es se logra aprovechando su fortalecimiento político y su expansión que sigue tres direcciones: al sur, al este y al oeste. Por un lado arrincona el dialecto navarro-aragonés, por el otro al leonés y hacia abajo, al mozárabe. La influencia castellana hace desaparecer a sus vecinas. Es lo que se conoce, en terminología de Ramón Menéndez Pidal, como la “Teoría de la Cuña Lingüística”. El castellano actúa como una cuña que se introduce entre los diversos dialectos latinos que se hablaban en la Península.
La fuerza expresiva del castellano tiene un límite. Así, el gallego-portugués y el catalán imponen también sus soluciones.
El castellano rompe la unidad lingüística peninsular, pero eso no quiere decir que no haya ningún rasgo común con las otras lenguas hermanas, da soluciones más innovadoras, pero sigue hermanado con las lenguas vecinas. Así, asume términos del leonés y del riojano, así como del navarro-aragonés y de los otros idiomas incipientes. Cuando se habla de castellano, en sus orígenes, quizá deba hablarse de español porque, por ejemplo, las glosas no son un texto específicamente castellano, sino que, al nacer en la zona de la Rioja, tienen elementos propios del riojano.
En suma, para terminar y siguiendo al profesor Alarcos Llorach:

-en el S. X coexisten diversas modalidades del habla romance como consecuencia de los hechos históricos, culturales y lingüísticos.
-todas esas mondalidades eran consideradas por sus hablantes y ninguna se sitúa por encima de las demás. No hay un modelo común.
-las repoblaciones posteriores y el avance del castellano originan una serie de mezclas lingüísticas. El avance lingüístico castellano va parejo con su avance político; de ahí que se impongan sus normas lingüístoicos sobre las demás variantes. La norma que se impone es la de Toledo.
-el influjo toledano no anula las propuestas burgalesas y la prueba es que terminan su hegemonía en el S. XVI con la revolución lingüística en que se suprimen pares fonéticos, de los que tal vez podamos hablar en otro momento y en que el castellano se aleja, definitivamente, de sus lenguas hermanas.

Pueblos prerromanos

“Al Dr. Santiago Mollfulleda. In memoriam”

Nuestro idioma, herramienta común que nos hermana, a veces es empleado con pocos miramientos y, como ente vivo que es, precisa mimo y atención. Para amar un idioma hay que apreden a conocerlo y eso nos permitirá ser más plurales y más generosos con las lenguas que nos rodean porque nos mostrará los puntos de unión que hay entre unos idiomas y otros.

ELEMENTOS PRERROMANOS (SUSTRATO)

El castellano -el español- está formado por dos grandes grupos lingüísticos:
1- el latín vulgar, como elemento básico.
2-otros idiomas: árabe, germánico, lenguas prerromanas...
Las lenguas prerromanas son aquellas que se hablan en la Península Ibérica antes del desembarco de los romanos en Ampurias el año 218 a. C.
Parece que en la Península se hablaban lenguas diversas, resumiendo mucho, como el ibérico en la zona este, el vasco en una zona más amplia que la actual, el tarteso en la zona suroeste y el resto de la Península estaba ocupado por pueblos que hablaban lenguas de procedencia indoeuropea (el ligur, el celta...).
Del pueblo tarteso sabemos que logró una civilización pujante. En cuanto a los íberos era un pueblo de cultura no tan elevada como la tartesa, pero también muy civilizado. Había en sus costas colonias griegas que se instalaron con el ánimo de comerciar, no para ocupar el territorio, y el pueblo íbero, que carecía de alfabeto, adoptó el alfabeto griego y eso nos ha creado problemas porque son dos sistemas fonéticos distintos: el silábico y el alfabético.
Todas estas cuestiones nos llevan al término sustrato que sería la primera capa lingüística de la que tenemos noticias; es decir, el poso prerromano. Así, estas lenguas dejaron influencias en la latina. Vemos, a vuela pluma:
-restos de la lengua ibérica en el castellano (a través del latín): perro, barro, manteca, carrasca, chaparro...
-en cuanto al vasco -que no es una lengua indoeuropea- ha dejado también su impronta en el castellano: izquierdo, pizarra, gorrión...
-otros restos prerromanos son las del celta como vera, cerro, losa, greña...
Los restos del sustrato, para acabar, dependen de varios factores, entre ellos el mayor o menor parentesco lingüístico entre las dos lenguas (primitiva y la que se sobrepone). La influencia no es igual si están emparentadas o si son distintas, eso es evidente.

LATÍN (ESTRATO)

El latín vulgar es el elemento fundamental sobre el que se desarrollan las lenguas románicas. En el año 218 a. C. desembarca en Ampurias un ejército romano bajo el mando de Cneo Escipión, con motivo de la II Guerra Púnica. A partir de aquí, soslayando las cuestiones históricas, se inicia la conquista en dos direcciones básicas:
-desde el Este hasta el Oeste
-desde el Sur al Norte
Esta conquista provoca una serie de levantamientos, sobre todo de las tribus menos civilizadas (celtíberos y lusitanos, el caso de Numancia, por ejemplo).
Hispania quedará dividida en dos provincias:
-Hispania Citerior
-Hispania Ulterior
Ambas gobernadas por pretores. Tras muchos esfuerzos, se pacifica toda la Península -salvo el Norte-. La romanización se produce con mucha rapidez en las zonas más culturizadas: el levante y el sur (la Baetica). En general, los romanos tienden a respetar las instituciones de los pueblos que conquistan, aunque son los propios pueblos conquistados los que abandonan sus costumbres por las otras que consideran superiores.
Las ciudades no eran muy populosas, pero disponen de todos los elementos de la ciudad romana: teatro, circo, foro, tiendas... Así se produce el florecimiento de una serie de personalidades y se condede el derecho de ciudadanía romana a los hispanos. Nombres como Trajano, el primer emperador no romano, Marcial, Lucano, Quitiliano, etc. han de ser recordados por su procedencia hispánica.
El latín sobre el que se desarrolla el castellano no es el latín culto, sino el latín vulgar, el que hablaban los legionarios, los conquistadores. De la evolución del latín, más los otros elementos comentados surge el primitivo castellano; surgen también las lenguas románicas o romances o neolatinas. Al pueblo romano no sólo debemos el idioma, sino una actitud cultural, una influencia notable que ha llegado hasta nuestris días.
El latín del Imperio no era uniforme porque el territorio del Imperio Romano era extensísimo y no resultaba fácil establecer las conexiones con los distintos territorios; así, posteriormente, cada sector se iría diferenciando de Roma y se irían perdiendo los lazos con el latín. El proceso se acelera con la caída del Imperio Romano de Occidente.

ELEMENTOS GERMÁNICOS (SUPERESTRATO)

En el S. V d. C. al sustrato latino se sobrepone otra capa lingüística, que recibe el nombre de superestrato. En el año 409 se produce la invasión germánica; suevos, alanos y vándalos invaden la Península. Poco después, entra otra invasión, la de los visigodos, que es quien deja los restos lingüisticos más singulares. Era un pueblo muy romanizado. Así, se mantuvo el latín como lengua dominante y común en toda la Península. Los invasores fueron abandonando su lengua materna a cambio del latín, aunque aportan algunos rasgos, dentro del aspecto militar (guerra, heraldo, espía, yelmo...), en la toponimía (Godino), en la antroponimía (Álvaro, Fernando, Rodrigo, Elvira...- y otros.

ELEMENTO ÁRABE (SUPERESTRATO)

El latín, con los elementos germánicos, fue evolucionando hasta que el 711 se produjo la invasión por parte de los árabes y la Península quedó ocupada por otra capa lingüística. La influencia lingüística del árabe es fundamental para el castellano. Según Américo Castro, el español es el resultado de la confluencia de tres factores: lo hispanoamericano, lo árabe y lo judío. El pueblo árabe era un pueblo vivo, con ideas, que ocupa pronto la Peníncula, llega a los Pirineros y en Potiers son detenidos por Carlos Martel, aunque el dominio de la Península, salvo el núcleo del Norte, es total. En el 756 un Omeya lleha a España, huyendo de la matanza de su dinastía, y se erige como emir independiente. Es Abderramán I, que se establece en Córdoba. En 912 ABderramán III se proclama Califa y se mantiene el califato hasta principios del S. XII. Poco después se produce la dispersión en los Reinos de Taifas, pero eso ya es otra historia.
El pueblo árabe, en principio, respetaba al pueblo dominado, el pueblo mozárabe, que eran los súbditos hispanos, romano-visigodos. Progresivamente, conforme se organiza la resistencia del norte, hay miedo y se presiona sobre los núcleos mozárabes. El pueblo y la lengua mozárabe quedó eliminada y sólo tenemos unos restos: las jarchas.
La influencia del árabe en el castellano es, salvo algún rasgo morfológico y fonético como “ojalá” que es un giro curioso. Significa “Quiera Alá” y llama la atención quye lo siga empleando un pueblo, el español, que, al invocar a Dios, lo haga con Alá, o los indifinidos “zutano, fulano o mengano” o el sufijo en “i” (alfonsí); bien, salvo estos elementos, la influencia del árabe en elementos léxicos es impresionante: entre cuatro y cinco mil arabismos conserva el castellano. Términos que se incorporan a todos los ámbitos de la vida: terminología militar (adalid, alférez, atalaya), vida pública (alcalde), agricultura (acequia, noria, alcachofa, azafrán, azúcar, naranja...), comercio -almacén, aduana, maravedí...), vida urbana (arrabal,...), ciencia (álgebra, algoritmo..), toponimia (Guadalquivir, Gualajara, medina...) y un largo etcétera de términos, muchos de los cuales se inician con “al” que es el artículo árabe.

OTROS ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DEL CASTELLANO

Otros idiomas han influido en la formación del castellano: los galicismos, provenzalismos, catalanismos, americanismos... Sion embargo, no han sido una capa estable, sino que se han ido incorporando por oleadas. Hoy en día una de los idiomas que más peso tiene es el inglés. Hay que tener cuidado con los anglicismos, ya que la mayoría no son necesarios porque en el idioma contamos con términos afines que deberían ser utilizados.