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miércoles, mayo 16, 2018

"El vértigo de los canallas",
Alfredo Gómez Cerdá,
Santillana, 2018 (Loqueleo)


En Poblado viven tres niños, Estrella, Manuel y Bernardo. Los tres se entretienen en los juegos de la infancia mientras el tiempo, duro y sin misericordia, les va tendiendo sus celadas. Llega un momento que han de trabajar para ayudar a su familia y crecer. La amistad de los tres, que parecía sólida y sin fisuras, se rompe porque los dos muchachos pretenden a Estrella y ella, que no quiere dañar a ninguno, escoge a Manuel. Y a partir de aquí se tuercen los destinos.
"El vértigo de los canallas" es la esperada novela de Alfredo Gómez Cerdá quien, sin duda, no nos dejará indiferentes ya que escoge una historia dura, directa y muy real. Podemos situar Poblado en un lugar de Hispanoamérica, aunque no lo dice. Podemos, incluso, atrevernos a decir que está en Colombia, aunque tampoco lo dice. Sí sabemos que transcurre en el Siglo XXI y que está inspirada en hechos reales. Poblado es un lugar olvidado de todos, en donde se vive del trabajo agrícola y en donde es imposible cambiar de vida porque parece que todo viene marcado desde el nacimiento. Por eso, los tres amigos juegan y hablan de marcharse, algún día, de Poblado. Quien apuesta por ello es Manuel quien afirma que va a construir diques. Bernardo, algo más lento y reposado, no se atreve a contrariarlo y Estrella quiere vivir con los pies en el suelo. Cuando Estrella y Manuel se prometen y deciden hacerse cargo del único bar del pueblo para poder ahorrar y marcharse de Poblado, Bernardo se siente traicionado, aunque no dice esa palabra, y decide que es él quien se va a ir. Entra en el ejército y acaba, leal y silencioso, en la selva, sirviendo a un capitán taciturno y violento y dejando a un lado sus principios. Bernardo acaba en lo más profundo de la selva, deshumanizado, endurecido, con la obsesión de Estrella que no lo deja vivir. Mientras, en el país una banda de ladrones, llamada la banda del Yacaré hace extragos. El capitán, después de un intento fallido, trama un plan y Bernardo, calculador y sin sentimientos, lo lleva a cabo. Manuel acaba convirtiéndose en el chivo expiatorio para que otros consigan sus medallas, mientras Estrella intenta recuperar el buen nombre de su marido y seguir al frente del bar porque, de alguna manera, hay que vivir.
La novela se organiza en torno a dos partes, la primera aún en los tiempos de la inocencia, donde todo es posible y la segunda ya cuando los chicos dejan atrás su infancia y caminan hacia la edad adulta. Bernardo que parece una buena persona, que lo es de hecho, siente "un fuego que lo quema por dentro" desde que Estrella lo rechaza y, sin tramarlo, pero sin dejar de hacerlo, tiende una trampa a Manuel. "El vértigo de los canallas" es una novela cruda y singular, que ahonda en una sociedad hecha de apariencias, en donde se buscan recompensas fáciles a cambio de sembrar el dolor y el desconcierto. La hipocresía es evidente, en una sociedad que quiere dormir tranquila y que oculta su basura debajo de la alfombra, aunque es inevitable que acabe oliendo muy mal.
Son varios los personajes que aparecen en las páginas del libro. Destacan el hombre más anciano del lugar, quien tiene cuatro orejas, con "la primera escucha a sus semejantes. Por la segunda escucha al viento, a la lluvia, al agua del río, al trueno de la tormenta y, de este modo, entiende lo que la naturaleza quiere decir. Por la tercera escucha a los animales y comprende sus necesidades e inquietudes". Y  "por la cuarta oye a los muertos". Es un personaje al que consideran loco, aunque Estrella sabe que no es verdad. Otro es la bruja de Poblado, a la que llaman Seisdedos quien avisa continuamente a Estrella acerca de su destino y de la ella huye siempre porque le han enseñado a no creer en supercherías. El otro es el Capitán Gamallo, un hombre embrutecido, quien lleva sus misiones en la selva y quien no duda en acudir a la trampa mortal para conseguir prestigio.
Alfredo Gómez Cerdá escribe un relato conmovedor, con momentos muy líricos, con descripciones del paisaje y del alma y con muchos elementos que aluden a una sociedad marcada por la pobreza, el abandono, la droga y la falta de recursos. El amor y la amistad son los dos sentimientos más importantes, aunque el segundo se diluye de alguna manera cuando avanza el primero.
Hay muchos elementos que podríamos comentar y que nos hacen pensar en la falta de recursos y de esperanzas en gran parte de la población mundial. Por ejemplo, cuando Estrella, ilusionada, prepara un pastel para su familia, su padre se lo recrimina porque no es día de fiesta y es innecesario y superfluo. Todo tiene que servir para algo. No hay lugar para las ilusiones. 
La esperanza de Manuel y Estrella era salir de Poblado y ver mundo, solo lo logró Bernardo, aunque mejor hubiera hecho quedándose en su casa. No hay nada más allá del pueblo, parece que las barreras sean infranqueables y sea imposible poder medrar y salir adelante.
"El vértigo de los canallas" está narrada en tercera persona omnisciente y nos lleva, con pulso firme y comprometido, hacia un desenlace que nunca hubiéramos sospechado y que nos hace reflexionar mucho acerca del ser humano, de sus claros y oscuros, de sus miedos, anhelos, frustraciones y miserias.

sábado, abril 01, 2017

Tren de ida y vuelta,
Mariano Vara,
Algar, 2010

Este año 2017 se conmemoran los 75 años de la muerte de Miguel Hernández, por lo tanto, nos parece un acierto retomar el libro de Mariano Vara, Tren de ida y vuelta, publicado en el año del centenario.
Las voces que hablan de verdad, que hablan de justicia, de dolor, de superación, de amor o de miedo no pasan desapercebidas porque, en la entraña misma del ser humano, se mantienen todas estas emociones o sentimientos y muchos más, sin duda, porque es difícil condensar en 12 capítulos y un epílogo la vida plena, marcada por la fatalidad y tan desbordante del poeta que fue Miguel Hernández. No obstante, Mariano Vara consigue desaparecer del relato porque, en primera persona, es el propio poeta quien, transido por los recuerdos, enfermo y desencantado, va relatando su vida, los momentos más importantes, sus sinsabores, sus aspiraciones y, sobre todo, sus anhelos. El epilogo lo ocupa otra voz por motivos obvios, ya que a Miguel Hernández lo dejaron morir en la cárcel y el narrador ha de inventar una manera para justificar el relato y lo hace apelando a un amigo del poeta que es quien toma su legado y lo termina.
Tren de ida y vuelta es un texto emocionante, realista que nos traslada a la Orihuela natal de Miguel Hernández y nos hace ver sus diferencias sociales y su capacidad de adaptación y de superación. Nos habla de Madrid, un Madrid oscuro y duro, en su primer viaje y más abierto en el segundo. Nos habla de Josefina Manresa, pero también de otras posible relación, Maruja Gallo. Nos habla de sus padres, de sus hermanos, de sus mentores, de sus amigos, de sus hijos, de sus poemas...Nos habla de todo lo que nutre a una persona, de todo lo que sirve para hacernos como somos. 
Miguel Hernández no fue un poeta cabrero, en absoluto, fue una persona que había leído mucho, bien preparada quien, en un momento de su vida, tuvo que cuidar las cabras del negocio familiar, pero en el libro se huye de ese tópico almibarado del poeta campesino. Miguel Hernández tenía orgullo y pundonor y, a veces, carecía de tacto, como cuando se dirige García Lorca o a Juan Ramón Jiménez. No obstante, supo estar a la altura de los que sufrían, de los oprimidos y les cedió su propia voz.
El texto va destinado a aquellos que quieran adentrarse en la vida del poeta para, después, comenzar a leer sus poemas, que, en Tren de ida y vuelta, se apuntan, se mencionan o se esbozan en su contexto.
Vale la pena comentar que el autor domina muy bien la época que está narrando y las personas que la protagonizaron, ya que aparecen, en su contexto perfecto, nombres como Neruda, Cossío, Buero Vallejo o Bergamín.
Conforme avanzamos en la lectura, nos vamos emocionando porque, aunque conozamos la historia, nos sigue golpeando y que se nos explique en primera persona nos parece un acierto.
En suma, Tren de ida y vuelta es un título metafórico que alude a la vida de una de las voces líricas más impactantes del Siglo XX y que nos permite entrar en esos años convulsos, previos y posteriores a la Guerra Civil en que se fraguó el carácter y el talento de Miguel Hernández Gilabert. No hacen falta excusas para entrar en su obra, pero tal vez la ayuda del libro, biográfico y muy fiel, nos empuje a hacerlo. Bienvenido sea.


martes, noviembre 19, 2013

Fortuny, 53. Residencia de señoritas,
Mercedes Neuschäfer-Carlón,
Madrid: Ediciones Vitruvio, 2013.

La escritora ovetense afincada en Alemania, Mercedes Neuschäfer-Carlón, cierra con Fortuny, 53. Residencia de señoritas, una trilogía muy ambiciosa, formada por La acera rota y La primavera no reía. Desde la Guerra Civil a nuestros días, a través de la mirada de una joven, Elena, con algunos paralelismos biográficos con la propia autora, seguimos la crónica de un tiempo que se fue y que, pese a todo,  nos ha modelado y sigue haciéndolo.
En esta ocasión, la obra se inicia en Barcelona, a finales del S. XX. Julia, una mujer no muy satisfecha con la vida que lleva, recibe una carta y eso la lleva a recrear su juventud, allá en los años 50.
María de Maeztu, siguiendo la estela de la Residencia de Estudiantes, fundó la llamada Residencia de Señoritas, en Madrid, en la calle Fortuny, 53. De ahí el titulo del libro. Es en ese residencia donde Julia coincide con otras jóvenes que, procedentes de distintos lugares, tanto de España como de Hispanoamérica, llegan a Madrid con la intención de estudiar una carrera o de abrirse paso en la vida. Julia comparte alegrías y penas, entre otras,  con Chelo y con Lena, la Elena que nos sirve de hilo conductor a lo largo de la trilogía y la misma que escribe la carta que desata la evocación nostálgica e histórica.
Con una prosa realista, detallista y muy vivida, Mercedes Neuschäfer-Carlón se adentra en las vidas de estas señoritas para ofrecer un friso de la sociedad de los 50, de las posibilidades que tenían las mujeres de entonces y de las limitaciones que sufrieron.
Estas chicas comparten buenos y malos momentos, se enamoran y construyen castillos en el aire; algunas se desilusionan, otras dudan, algunas sufren la incomprensión de los demás y todas quieren vivir.
Fortuny 53 es una novela fluida, que se lee con ternura y sorpresa porque mucho han cambiado las circunstancias de las mujeres desde esos años. No obstante, la búsqueda de la felicidad sigue presiendo nuestras acciones hoy en día. En eso no se ha cambiado un ápice.
La novela presenta una estructura circular ya que acaba y empieza igual. Quizás el final sea un poco agridulce porque nos sitúa frente a la realidad actual de esas señoritas, mujeres hechas y derechas a finales del S. XX, que se sienten, de alguna manera frustradas en sus expectativas, pero que, pese a todo, se levantan otra vez y proyectan nuevos proyectos.

miércoles, junio 26, 2013


Mamá se ha marchado,
Christoph Hein,
Madrid, SM, 2005. (El Barco de Vapor, 177)



La pequeña Úrsula –o Ula como a ella le gusta que la llamen- siente que su familia es estable y se encuentra muy a gusto en su hogar. Su padre es escultor y sus dos hermanos mayores, Karel y Paul, pese a ser muy distintos, arropan a la niña siempre. Ahora bien, su mejor amiga es su madre. La madre de Ula es especial, siempre se ríe, aunque esté enfadada. Es directora de cine y, aunque viaja mucho, cuida de su familia continuamente. La vida para Ula es normal hasta que un día, su madre enferma y poco a poco va perdiendo la salud hasta que muere. Eso hace que todos vivan el duelo de una manera particular. Han de aprender a vivir sin su madre y eso es muy difícil.
“mamá se ha marchado” aborda, con transparencia y calidez, un tema tan complicado como es el de la muerte explicado a los lectores infantiles. A través de la mirada de Ula pasamos de la perplejidad al enfado, del miedo a la culpa, de la rabia a la aceptación. El entorno más cercano los rodea con una capa de piedad, trata de ayudarlos, pero lo único que logran es que se entristezcan aún más.
La familia de Ula supera cada uno a su modo el vacío que ha dejado su madre. El padre lo logra imprimiendo a su estatua, la Piedad, algún gesto de su mujer. Karel consigue interesarse por una chica, Petra; Paul comienza a encargarse de la cocina y Ula acaba viendo que sí, que su madre se ha marchado para siempre, al menos en el aspecto físico, aunque nunca en el plano emocional.
Christoph Hein escribe una novela conmovedora y llena de realismo. Logra atrapar al lector desde la primera página y consigue, gracias a los diálogos y a las reflexiones de los personajes, que nos vayamos acercando con lucidez al hecho de la muerte. Como bien dice el padre a Ula, cuando van a visitar la tumba de su madre: “El sepulcro no es más que un símbolo. Y no lo es para ella. Mamá ya no necesita absolutamente nada, al menos nada que nosotros podamos darle aquí en la tierra. El sepulcro es para nosotros, para ti, para Karel, para Paul y para mí, y para todos nuestros amigos. Nosotros necesitamos un lugar para nuestro duelo. Solo para eso tenemos el sepulcro. Porque lo necesitamos. Porque aquí tenemos la sensación de estar cerca de ella.”
“Mamá se ha marchado” da alguna respuesta y formula varias preguntas; pero sobre todo ofrece un camino en la superación del duelo. La familia de Ula deciden irse de vacaciones juntos, es la primera vez que lo harán sin su madre, y ese hecho los hermana y cohesiona como familia. Ula aprende a escuchar a su madre porque, como le dice su hermano: “Solo tienes que pensar en mamá, así la verás y podrás hablar con ella. […] Porque tú conoces a mamá. Y sabes perfectamente qué te aconsejaría. […] Habla sencillamente con ella y la oirás”.
En definitiva, un libro muy adecuado para los niños desde 10 años, escrito con delicadeza y respeto. Entre la muerte y la vida hay solo un hilo y Ula lo ha descubierto muy temprano.


jueves, enero 31, 2013




El juramento de los Centenera
Lydia Carreras de Sosa,
Zaragoza, Edelvives, 2010.
(Alandar 99)


Simplemente espléndida. Así podemos definir la novela El juramento de los Centenera, de Lydia Carreras de Sosa, Premio Alandar 2008.
El relato, perfectamente trabado, está escrito en primera persona por uno de sus principales protagonistas, el joven Josep, quien, desde el pasado decide recuperar un momento especialmente duro de su vida. La acción sucede en los primeros años del S. XX.  Los hermanos Centenera, huérfanos de padre y madre, deciden seguir con el proyecto de sus progenitores y embarcan para Argentina en busca de un mundo mejor. Solo la hermana mayor, Lupe, decide quedarse y acepta una boda desigual. El resto de hermanos, Francisco, Josep, María y los gemelos Salvador y Domingo parten hacia la nueva tierra, aunque en el viaje algo los rompe para siempre. María es retrasada mental y necesita muchos cuidados, los hermanos se los quieren dar, pero también se sienten desbordados. Un día antes de llegar al destino, la pequeña desaparece y nadie da con ella. ¿Qué le ha pasado? Es tanto el dolor que sienten los muchachos que deciden jurar que nunca hablarán sobre el tema porque, de alguna manera, han de seguir con sus vidas.
En Argentina, con más o menos dificultades, logran instalarse, aunque ninguno es feliz. Francisco, el hermano mayor, se convierte en padre y en sombra de sus hermanos, aunque eso hace que se le agrie el carácter. Josep consigue un trabajo en casa de un hombre acomodado y gracias a las casualidades y a una de las criadas, consigue que su historia llegue a oídos de un juez justo quien decide tomar cartas en el asunto y remover el pasado con todas las consecuencias.
El juramento de los Centenera está escrito con emoción y realismo, puesto que se basa en hechos reales. La narradora pulsa los resortes afectivos de todos los personajes y sabe mucho de las debilidades humanas. Poco a poco, el ovillo que era la desaparición de María se va aclarando hasta llegar a un desenlace cargado de emoción.
La pequeña María sufre en sus carnes la sinrazón de los que se creen normales y se autoproclaman capaces de decidir por los demás. Es una niña que solo necesita cariño, paciencia y ternura.
Hay momentos en el relato cargados de gran dramatismo, otros aparecen envueltos en el suspense y muchos recogen el duro día a día en aquellos que creyeron encontrar una vida mejor y no lo consiguieron.
Interesa destacar la evolución psicológica de Josep y cómo logra hacer cara a su destino, romper el juramento y enfrentarse a la rabia de Francisco para ser capaz de vivir con decencia y con divinidad el resto de su vida.
El juramento de los Centena es un libro emocionante, de crecimiento, de búsqueda, de introspección, pero también es un libro realista y tremendamente duro en algunos momentos. No decepcionará al público juvenil, pero tampoco al lector adulto. La memoria, en definitiva, es la que nos salva de nosotros mismos.

Guia de lectura

sábado, febrero 11, 2012

Ana Bergua y Carme Sala.
Editorial Proteus, 2010.


La pequeña Maite quiere mucho a su abuela María; pero no entiende por qué le ha de prestar su habitación ya que la abuela tiene una casa grande. ¿Qué la pasa a la abuela María?
En primera persona, de una manera realista, pero tierna e inocente, ya que es una niña quien explica la historia, La abuela necesita besitos sitúa a los más pequeños frente a una realidad difícil de explicar: las enfermedades asociadas a la pérdida de memoria, como la demencia senil o el alzheimer.
No obstante no es un texto triste, sino esperanzando, positivo y lleno de viveza. Maite y su hermana mayor Laura entienden que deben ayudar a su abuela y tratan de hacerle la vida más fácil. Llenan la casa de carteles, como si fuera una escuela, y aceptan los cambios que se producen, hasta entienden que su abuela se está haciendo cada vez más niña y la peinas con pincitas como ellas mismas. La abuela a veces está triste y tiene la mirada perdida y sus nietas acuden a ella y la colman de besos. Todos sabemos que los besos de las madres tienen un poder curativo, pero, en este caso, la abuela, que tanto ha dado en su vida, también necesita ese cariño. No se trata de entender la enfermedad, sino de aceptarla y tratar a la persona como hacen en casa de Maite, con naturalidad e infinito cariño.
La abuela necesita besitos, escrito por Ana Bergua, e ilustrado por Carme Sala, es un álbum delicado y precioso. El texto es claro, está lleno de reflexiones infantiles conmovedoras porque hace falta ser un niño para entender del todo a estos enfermos, como lo demuestra Maite. Las ilustraciones, por su parte, juegan con el color rojo y son directas, reflejan muy bien las miradas, los rostros y la cotidianeidad de los personajes.
Maite y Laura llegan a la conclusión de que su abuela las necesita y ellas le pintan los objetos, la ayudan a vestirse, la guían y la observan en su vivir actual. Por fin, Maite entiende por qué la abuela vive con ellos: “… es mejor que la abuela viva con nosotros, y me hace feliz que duerma en mi habitación. Seguro que su corazón rejuvenece por dentro viendo esos colores tan alegres. Ahora sé que la abuela necesita besitos, por la hacen reír”.
La abuela necesita besitos es un libro destinado a los primeros lectores que les ayudará a entender mejor el mundo de las personas mayores y sus enfermedades; pero también a valorar a los abuelas y a verlos como seres imprescindibles en esta sociedad actual del “usar y tirar”. Es uno de esos libros mágicos que te hacen sentir bien contigo mismo y que a los lectores adultos les vendrá muy bien leer y entender, ya que el mensaje de Maite está clarísimo: la abuela necesita besitos. Lo demás… es secundario.

sábado, febrero 04, 2012

VERANEO EN SANTÍBAL,
De Mercedes Neuschäfer-Carlón,
 Ediciones Palabra, 2007,
(La Mochilla de Astor, 27)

            La escritora ovetense, afincada en Alemania, Mercedes Neuschäfer-Carlón escribe historias que siempre contienen valores positivos y que saben conectar muy bien con los pequeños lectores, en este caso, a partir de diez años. Aparte es una escritora muy atenta a su tiempo y al mundo que la rodea y no deja escapar la ocasión para criticar aquello que no le gusta. En este caso, cuestiona que unas vacaciones caras y en un lugar exótico tengan que ser las mejores vacaciones del mundo. A veces a los niños se los ofrecen muchas cosas, pero pocas esenciales.

            Marta y Roberto son dos mellizos que terminan el curso escolar y se encuentran con el problema de que no podrán ir de vacaciones porque su padre está en el paro. En cambio sus compañeros de escuela sí irán a sitios fantásticos, lo cual les crea inseguridad y angustia. No obstante, a Roberto se le ocurre la idea de su vida: ha decidido que harán el mejor viaje de todos puesto que el viaje de la fantasía e irán a la lejana isla de Santíbal.

            Los padres de Marta y Roberto han de ausentarse parte del verano porque tienen la ocasión de participar en unos cursos de verano y tal vez eso sea la puerta para que termine el paro. No obstante, no saben con quién dejar a sus hijos. Al final, ellos se quedan en casa y una vecina, doña Clemen, mujer singular y escritora de novelas plociacas, les echará un vistazo de vez en cuando y hará que todo vaya bien. Para Marta y Roberto empieza así la aventura más singular de su vida. Decoran el comedor y poco a poco realmente están en Santíbal porque se rodean de todos los elementos necesarios para creerlo. A esa aventura se suman Raúl, un compañero de clase muy rico, pero que se siente solo y Purita, la prima de una compañera de clase de Marta que resulta ser una buena compañera de viaje.

            “Veraneo en Santíbal” está muy bien escrita y, paulatinamente, permite que el lector siga los preparativos para ese viaje y, sin perder de vista, que están en el salón de su casa, todos acabamos creyendo que bien pudiera ser Santíbal y que para ser feliz no hacen falta grandes lujos porque veranear en Madrid, que es donde viven los chicos, es tan apasionante como veranear en cualquier otra parte.

            Los perfiles psicológicos de los chicos están muy bien trazados y la novela se lee con mucho interés. Es más, acaba convirtiéndose en materia literaria porque los chicos escriben esta historia para presentarla a un concurso que no sabemos si ganan o no, pero sí sabemos que estamos leyendo en tiempo real lo que ocurre. Es más, al final, al padre le empiezan a ir bien las cosas y para el próximo curso le han ofrecido una plaza en la Universidad de Heidelberg.

            Daniel Cruz ilustra la historia con dibujos muy realistas que nos acercan a la peripecia estival de estos dos chicos quienes, a lo largo de ese verano, descubren su potencial, la amistad, la solidaridad y quizás también algo parecido al amor.

domingo, enero 01, 2012

El diario naranja de Carlota,
Gemma Lienas,
Destino, 2011.


La joven Carlota, en El diario naranja de Carlota, retoma su afán por entender el mundo que la rodea y hacerlo más justo. Esta vez se fija en la inmigración y en los derechos humanos. Carlota es muy aficionada a dejar constancia en sus diarios especiales de los temas que más le preocupan –drogas, sexo, discriminación…, etc-. En este último diario, como acabamos de comentar, Gemma Lienas aborda una cuestión tan delicada y, por desgracia vigente, como es la discriminación por razones de raza o de cultura.
Carlota es una chica entusiasta que siempre encara sus diarios con ánimo positivo e implicando al máximo a todo su entorno. Así, sus amigos y compañeros del instituto, sus padres, su hermano, su abuela, los conocidos y algunos desconocidos aportan gran cantidad de datos que convierten El diario naranja de Carlota en una pieza importante para entender el porqué de la emigración.
Como siempre, se presentan dos hilos narrativos. Por un lado, la vida cotidiana de Carlota, con sus padres –separados-, su hermano Marcos y sus amigos. Carlota es una joven franca y directa que se sorprende ante la discriminación que, por ejemplo, sufre su compañera Esmeralda por ser de la etnia gitana y además mujer. Se duele ante los post de una niña, Fátima, quien recién llegada a nuestro país desde Marruecos escribe su día a día no siempre halagüeño. Carlota aplaude las iniciativas valientes y, sobre todo, es toda oídos cuando aquellos que han sufrido la discriminación le cuentan sus propias experiencias.
El diario naranja de Carlota, por lo tanto, no es una novela, sino un manual argumentado que se lee de un tirón porque está escrito de una manera directa, clara y precisa y que, pese a esa cantidad de datos, no aburre porque están contextualizados a través de la vida de Carlota y su entorno. Pensamos que éste es el gran acierto de Gemma Lienas, quien, sin duda, aborda cuestiones educativas delicadas en los diarios de Carlota, pero lo hace sin perder la frescura ni la originalidad ya que no pierde de vista a sus lectores, jóvenes y adolescentes, aunque, por supuesto, los datos que maneja el libro son tan amplios y precisos que a cualquier tipo de lector pueden interesar.
Carlota es muy crítica con su entorno, así cuando su padre se sorprende, de manera negativa, por la nueva amiga de Marcos, que es sudamericana, ella no lo oculta en el diario y aplaude cuando el padre, consciente de su fallo, pide perdón y se congracia con la joven.
Hay una cuestión importante que es la del color de los diarios. ¿Por qué naranja? La respuesta la encontramos en las primeras páginas del libro. Se alude a una persona que padece acromatopsia, es decir, que no ve los colores y que, gracias a una especie de tercer ojo, puede lograrlo. Este chico: “dice que la piel de los seres humanos tiene para todos el mismo color: naranja”. De ahí, por supuesto, el color que escoge Carlota. El naranja, además, “es el color de la energía” y, como añade su madre, “se hace con la mezcla del amarillo y el rojo. Y nuestro mundo en el futuro será mestizo, o sea, una mezcla de etnias y culturas; mucho más que ahora: del todo”.
El diario naranja de Carlota, por otro lado, está muy bien estructurado y contiene distintos registros y usos del idioma. Así, abundan los diálogos, pero también las descripciones. Hay entrevistas, informes, recopilación de datos… en suma, un rico muestrario para entender las distintas posibilidades textuales.
El libro, por otra parte, presenta un final abierto que presagia, eso esperamos, una continuación. ¿De qué color será el nuevo diario?

lunes, septiembre 12, 2011

LUNA DE SENEGAL
De Agustín Fernández Paz. Il.: Marina Seoane
Anaya, 2009 (Sopa de Libros, 137)


            “Luna de Senegal” es uno de los últimos títulos del autor gallego, Premio Nacional de Literatura, cuyo título original es “Lúa do Senegal”. La traducción la ha realizado Marina Soto.
            El libro se destina a los niños desde 10 años y nos narra las vivencias, aspiraciones, anhelos, deseos, miedos y desazones de una joven niña senegalesa, Khoedi, que ha tenido que abandonar su casa en Senegal, en compañía de su madre y de su hermana, para reunirse con su padre, en Vigo, donde lleva varios años trabajando. Para la niña supone un choque cultural y emocional muy grande dejar su aldea natal, sus costumbres, su colegio y sus amigas y conocer una ciudad brumosa, como Vigo, en donde el sol no es igual que en Senegal ni nada le recuerda la tierra que dejó, aunque sí hay una cosa, la luna; la luna, por suerte, es la misma y a ella explica la pequeña sus cuitas y temores como si el satélite nocturno pudiera ampararla.
            Khoedi y su hermana Naima llaman a Vigo El País de las Ausencias porque carece de todo lo que tenía su pueblo, Ziguinchor. No obstante, Khoedi es una niña animosa que tiene curiosidad y quiere conocer el nuevo mundo y tender puentes entre lo que dejó atrás y lo que la aguarda. Además, se alegra porque sus padres y ellas dos pueden estar, al fin juntos, y conoce la historia que tuvo que vivir su padre, llena de peligros y angustias, para conseguirles un futuro mejor.
            Khoedi echa de menos a su abuela, Mamá Feriane, que ya murió, aunque nota su presencia por todas partes. Su abuela le contaba cuentos hermosos de todas las cosas. Este rasgo lo ha heredado la niña que, sin saberlo, recoge la herencia de la abuela y es capaz de contar los relatos más curiosos a su hermana y a todo aquel que quiera escucharla: “No sé como explicarlo bien- nos dice- . Es como si tuviera una caja con hilos para tejer historias. Mezclas varios hilos y te sale un cuento que se parece a otros, pero que es distinto. Depende de cómo lo hayas tejido; y de los hilos que hayas empelado, claro”.
            El relato tiene doble persona narrativa, por un lado la propia Khoedi, cuando se dirige a la luna y, por el otro, el narrador cuando, en tercera persona nos va explicando los avatares y las ilusiones de la familia.
            “Luna de Senegal” nos habla de lo duro que es emigrar y dejar la tierra propia atrás, pero también de la fuerza y la esperanza que tienen los emigrantes cuando llegan a su nueva patria. Alude también a ciertas situaciones de racismo e incomprensión, pero, por encima de todo, late la esperanza en el futuro, simbolizado por la foto que toda la familia se realiza juntos, al fin.
            Khoedi llega en verano a Vigo y se pasa todo el verano temiendo el primer día de clase, hay alguna otra niña senegalesa que lleva más tiempo en Vigo que la asusta y, a la vez, la ayuda presentándole nuevas amigas (la mayoría de distintas procedencias). Al final, para Khoedi ese primer día de clase es una puerta abierta a la esperanza y la constatación de que el futuro puede ser bueno en Vigo, sin olvidar el Senegal.
            En “Luna de Senegal” hay un símbolo importante, que son la semillas de baobab que la niña lleva a Vigo y que planta en una maceta con la esperanza de que algún día crezca y pueda plantarlo en uno de los parques de la ciudad gallega. Al fin y al cabo, como comenta la niña: “Tal vez, el único país que importe de verdad es el que acabamos construyendo con las personas que queremos”.


Ficha de lectura

lunes, agosto 15, 2011

Sueños rotos,
Jordi Sierra i Fabra, Alzira, Algar, 2011, (Algar Joven, 48).


Elsa escribe un diario cuyos fragmentos abren y cierran este libro estremecedor de Jordi Sierra i Fabra, Sueños rotos. Elsa, desde el presente, recuerda un episodio que vivió, en su adolescencia, que la marcó profundamente. Y lo escribe en su diario.
No obstante, la historia la narra un narrador en tercera persona sin que le tiemble el pulso puesto que quiere llegar hasta el final y concienciarnos de que hay temas frente a los cuales no podemos permanecer ajenos. Nos jugamos mucho. La sociedad se juega mucho. Uno de ellos es el que trata el libro que estamos reseñando.
La casi niña Niaga está muy contenta porque, por fin, podrá ir a Gambia y conocer el país del que procede. No se puede creer que su padre haya conseguido el dinero y está pletórica. Niaga es una chica inteligente, que estudia en un centro español y que está casi del todo integrada, puesto que su padre y su entorno familiar no le dejan salir de casa, lo justo para estudiar; pero ella no se lo cuestiona y sigue con su vida. Muchos de los compañeros no acaban de aceptarla y la llaman con nombres ofensivos porque, a veces, lo que no se conoce da miedo.
Elsa es una joven española, que estudia y vive a buen ritmo. Ella sí se siente amiga de Niaga. Elsa está cansada de hacer siempre lo mismo, hasta su novio, un chico con pocas pretensiones y menos sueños, la aburre ya. Elsa quiere comerse el mundo y ser feliz.
Cuando Niaga le cuenta lo de su viaje, algo se enciende en la mente de Elsa y se disparan todas las alarmas. Empieza una lucha contrarreloj contra lo que ella cree que le podría pasar a su amiga. Piensa, y no se equivoca, que su familia quiere llevarla a Gambia para que le practiquen la ablación del clítoris. Y Elsa mueve todos los resortes que conoce hasta despertar las conciencias dormidas. Implica a sus amigos, a uno muy especial, Lorenzo; implica a sus padres y mejora así la relación que tiene con ellos; implica a su profesora de lengua e implica, en suma, a todos los compañeros de su centro escolar. Tanto es así que logran, en el último momento, parar el viaje que Niaga iba a hacer hacia su propia soledad y tristeza.
Jordi Sierra i Fabra pone el dedo en la llaga al hablar de esta practica ancestral, que nos negamos a llamar cultural y al demostrar, con cifras, que se sigue realizando. Hay que concienciar a las gentes y demostrarles que la ablación del clítoris no es nada necesario para la mujer, al contrario, menoscaba su autoestima y pone en peligro su salud. Sueños rotos así lo muestra, más aún al personificarlo en una joven que vive aquí desde hace más de 10 años y que, pese a todo, su familia, no sabe prescindir del lastre que los acompaña, al menos, hasta que alguien se lo hace ver claro.
Sueños rotos está escrito de una manera trepidante, luchando contra el paso del tiempo que es el enemigo de Niaga, pero también entrando en aspectos que tanto le gustan al autor barcelonés: la juventud vivida con autenticidad, el deseo de crecer, los sueños… la vida que ha de ser vivida sin que nadie nos lo cuente.
Interesa mucho el personaje de Elsa, la joven idealista, que lucha por lo que cree y que no se resiste a perder la confianza en los demás. Elsa es una de esas chicas que un buen día descubre que no le gusta cómo vive, que está harta de las cosas manidas y trilladas y que necesita volar; aunque también valora sus raíces.
Los prejuicios, en definitiva, nunca son buenos compañeros de viaje.


Publicado en Pizca de papel













viernes, junio 03, 2011


La mort deixa cicatrius,
Víctor Panicello,
Barcelona, Columna Jove, 2010, (Columna Jove, 252)


Un bon dia –un mal dia, millor dia- ens canvia el paisatge i tot el que ens semblava important ho deixa de ser perquè el temps es deté i la vida es queda paralitzada. És el que senten els personatges de “La mort deixa cicatrius”, d`en Víctor Panicello. La mort d`un jove, en Lluís, en accident de moto, trasbalsa tota la família i fa que el germà petit, en Toni, de 16 anys, iniciï una reflexió en primera persona que és, en realitat, la pròpia novel·la.
Toni va fent el retrat dels dies que segueixen a la mort del seu germà i dels seus sentiments, que passen de la perplexitat a l`incredulitat i a no saber ben bé què s`espera d`ell, què ha de fer o si el que sent és el que ha de sentir. “La mort deixa cicatriu” és el retrat d`una família que pateix, que canvia per la mort i mai més no tornarà a ser igual. Per una banda, els pares que pateixen la pena més gran del món: la de perdre un fill. Per altra banda, els germans: la germana gran, Margarita, la més sensata i el germà petit, en Toni, que sempre ha viscut en el seu món. En Lluís era el divertit de la família, era qui reia de tot, qui vivia sempre al límit... Ara res no sembla tenir sentit.
En Víctor Panicello escriu aquesta novel·la que ens commou i ens remou a parts iguals perquè, d´una manera intimista i realista ens posa al davant de la gran veritat de l`ésser humà: la mort, la mort dels altres i la pròpia mort. Ara bé, el procés del dol que tant bé descriu en Toni va, poc a poc, deixant pas a una altra veritat: la de l`oblit. De mica en mica, la vida s`imposa i tots aprenen a viure amb el seu dolor que sense desaparèixer del tot, va deixant pas a les coses del dia a dia. 
L`habilitat del narrador fa que ens sentim mol lligats a la família del Lluís i que visquem el drama d`una manera directa perquè el fet de que sigui el germà petit que ens ho expliqui ens ha sentir més propers a la història.
Escriure de la mort no és un tema freqüent a la literatura juvenil, perquè hom no sap molt bé com abordar aquest aspecte tan delicat de la realitat. En Víctor Panicello ho ha fet amb respecte i dignitat, deixant que les emocions flueixin per les pàgines del llibre, a la vegada que, d`una manera, s`aprengui a valorar el misteri de la vida.
Quan en Toni acaba d`escriure han passat quatre anys de la mort d`en Lluís i aquell dolor sord i total ha deixat pas a una mena de sentiment que mai no el deixarà, però que també li ha permès seguir endavant i veure que s`ha de viure la vida, que aquest és el camí. Ara bé, com diu el títol, la mort ha passat factura, ha deixat cicatrius en tots els personatges que, més que mai, semblen autèntics.
El llibre, dividit en 9 capítols, va fent una radiografia de la mort i el procés del dol. Des d`encaixar una realitat terrible, fins a l`acomiadament del mort, amb tot el ritus que això comporta, passant pel tràngol d`haver d`afrontar una absència que mai no s`acabarà d`assumir. El temps és, d`alguna manera, un protagonista més en el relat. Un temps que mai sembla passar, que s`atura en tots els gestos i els records... i un temps, que quan ja ha passat un any sembla que senyali diferents etapes en cada membre de la família.
“La mort deixa cicatrius”, en definitiva, és un llibre excel·lent, que pot ajudar molt als joves i als grans a enfrontar-se amb la mort, encara que el missatge final del llibre és d`esperança, no ho hem d`oblidar.

viernes, mayo 27, 2011



A veces, la diversión de unos supone el sufrimiento de otros. En ese momento, algo no cuadra y hay que revisar las conductas humanas que conducen a semejante callejón sin salida. Es lo que hace Alfredo Gómez Cerdá en este nuevo libro, “El rostro de la sombra”. Se trata de una historia valiente, comprometida y muy actual.
 Tres amigos, Borja, Claudio y Adrián, se emborrachan un sábado por la noche y deciden grabar con el móvil una escena que ellos mismos provocan: tiran dos piedras a la calzada y esperan a ver qué pasa con los coches. Realmente, no hay excusa para eso, pero los tres piensan que se lo pasarán bien y eso les supone una descarga de adrenalina y una especie de victoria personal. No obstante, hay algo que no sale bien: uno de los coches se sale de la calzada y da unas vueltas de campana. Uno de los chicos, Adrián, ni se imagina el alcance de su broma de mal gusto.
Alfredo Gómez Cerdá incide en un tema candente, muy actual, como ya dijimos,  y que, por desgracia, está en auge entre nuestros jóvenes. Se trata del hecho de difundir videos por Internet con escenas vejatorias, desagradables e, incluso, delictivas, como es el caso que nos ocupa.
No obstante, el autor va mucho más allá y traza una radiografía acertada de la psicología de uno de los cabecillas, el líder del grupo: Adrián. Adrián está enamorado de una chica, Nuria. Y su madre está en coma por causa de un accidente: el provocado por Adrián y sus amigos. Ni más ni menos. En ese momento, se empieza a tejer una tela de araña alrededor del muchacho que, por un lado, no quiere perder a su novia y finge en todo momento y, por el otro, trata desesperadamente de encontrar una salida airosa a ese problema. Tanto que, incluso, está dispuesto a inculpar a su hermana, Reyes, una adolescente deslenguada y muy lista que intuye el embrollo antes de que se destape.
“El rostro en la sombra” está narrado de una manera trepidante, casi contrarreloj, ya que se inicia la madrugada del domingo y termina el jueves siguiente, a mediodía, cuando ya ha muerto la madre de Nuria. En esos cuatro días y un poco más, Adrián trata de salir airoso de su delito, aunque no lo consigue. Sus amigos muestran ser más leales que él mismo,  y su propia hermana lo supera en principios morales. No así su padre, un abogado que, en cuanto descubre el asunto, maquina un plan que nada tiene que ver con la justicia que tanto ha defendido, sino con la defensa de su hijo.
Alfredo Gómez Cerdá no cuestiona, no critica, no dice nada. Se limita a observar y a narrar. Son los lectores quienes asisten al drama, quienes comprenden la magnitud monstruosa de los hechos, los que se llevan las manos a la cabeza y acaso acaban por entender comportamientos difícilmente justificables.
Las nuevas tecnologías son muy útiles, por supuesto, pero deben usarse con sentido común, sin perjudicar a terceros. Por lo tanto, es una buena reflexión la que nos propone el autor madrileño acerca de algo, aparentemente tan inocente, como grabar un video. El efecto mariposa está clarísimo en el relato.
La novela se desarrollar en un ámbito urbano, como muchas de las del autor. Concretamente en Madrid, muy cerca de la M-30. Hay una presencia importante en el relato y es el río Manzanares, como elemento recurrente en las vidas de los personajes e, incluso, vertebrador.
Tras “El rostro de la sombra” posiblemente, haya un hecho real, que el autor presenta de una manera muy directa, realista e, incluso, cruda. El autor desdeña elementos accesorios y poda su prosa de florituras, ya que le interesa ir al grano: lograr el impacto en el lector. Y lo logra. Sin duda. El libro va destinado a jóvenes a partir de 12 años, pero, sin duda, su tema tiene suficiente carga emocional  para  interesar a cualquier lector.
Cabe, por último, señalar que esta novela se puede adquirir en papel, pero también en eBook y aplicación para iPad o iPhone. Además, los capítulos finales se pueden escuchar a través del iPod. Toda una novedad que busca potenciar la lectura entre los más jóvenes.

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