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domingo, mayo 26, 2019

"Kei y el Coloso de Rodas"
María García Esperón
Ilustraciones. Alejandro Herrerías,
Norma, 2017

Kei es un niño de 12 años, muy despierto. Hijo de madre mexicana y padre japonés, es muy aficionado a la mitología. Un buen día, sin que su madre se diera cuenta, en el mercado, un anciano de barbas blancas le ofrece un misterioso reloj. Kei, al darle vueltas, se siente transportado a otro mundo, muy lejos del suyo, del S. XXI. Aparece, ni más ni menos, en la antigua Rodas. Y aquí comienza la historia.
De una manera natural coincide con Cares, el ingeniero, y este le explica sus cuitas y sus problemas actuales, así como la gran batalla que libró Rodas y el deseo que él tiene de conmemorarla. por otro lado, el caronte lo acusa de traición y a punto está de condernarlo a muerte. Mientras, la hija del Caronte, Berenice, coincide con Kei y, ambos, se hacen amigos. Berenice decide ayudarlo más aún acaban con nuevos problemas, pero la magia de reloj es única. Kei y Berenice viajan en el tiempo hacia el futuro y, desde allí, son capaces de entender mejor los designios del dios Helios quien los regresa de nuevo a Rodas. El caronte, convencido de que Kei es el emisario de Helios, el dios de Rodas, decide liberar a Cares quien tiene un único deseo: realizar la obra mayor hecha por hombre alguno para honra de Helios y admiración de los posibles enemigos. Se trata del Coloso. En plena construcción, el aya de Berenice les explica la historia de Faetón. También no es ajeno al relato el gran Alejandro Magno. Kei acaba entendiendo que el reloj le permite, si le da vueltas, ir hacia delante o hacia atrás, pero no siempre responde como él quisiera. Logra, al fin, regresar en el tiempo pero se encuentra a una Berenice anciana quien ahora es sacerdotisa de Helios y le explica por qué el Coloso se ha derrumbado. Kei siente que ha fallado a Cares al no saber ayudarlo para que su obra aguantara eternamente; pero el propio dios Helios lo saca de dudas. Todo tiene, en la vida, una razón de ser y nada es casual.
"Kei y el Coloso de Rodas" muestra cómo es posible unir disntintos mundos y distintas culturas porque, en el fondo, son la misma. Kei muestra que el sol de México, el sol de Japón y el propio sol-Helios de Rodas conforman un mismo deseo y un mismo anhelo, que es el de propiciar un nuevo mundo, sin fronteras, sin barreras, sin prejuicios.
Escrito en tercera persona, el relato se divide en varios capítulos que van girando según las manecillas de ese reloj que es, sin duda, el regalo de un dios. Es un texto ameno para los niños,  quienes va dirigido, pero cargado de referencias culturas y de una exhaustiva documentación. María García Esperón juega con la vida cotidiana de Kei, con sus gustos, sus afectos hacia su padre y su madre y sus ocurrencias de niño y es capaz de ponerlas en comparación con las gestas heroicas de Alejandro Magno o del propio Faetón. Como bien piensa el pequeño, Faetón es como si él mismo le hubiera pedido pilotar el avión a su padre, así hizo Faetón con el carro de Helios, pero se equivocó porque hay un tiempo para todo y un momento para crecer y otro para jugar. El propio dios le explica por qué le ha sucedido ese hermoso sueño: "Para que al maravillarte, unieras los mundos en tu propio cuerpo". Y le pide que deposite el reloj a sus pies como una ofrenda, en las XII, porque tal vez de nuevo sea necesario.
Interesa también el valor simbólico del reloj que incide en uno de los temas eternos que más nos preocupa, el tiempo y su paso veloz. Para Kei es como si cerraran los círculos temporales se encuentra de nuevo con Berenice y ya no es una niña, sino una anciana.
"Kei y el Coloso de Rodas" es, en el fondo, una promesa; la promesa de un futuro mejor que solo los niños, como Kei, inocentes y limpios de corazón, podrán lograr. Ciertamente, el libro nos ofrece un viaje lleno de emoción y siempre maravilloso. Kei, cuando regrese ya no será el mismo, porque sabe del pasado y también del futuro y aguarda con los ojos limpios un nuevo amanecer.

lunes, abril 25, 2016


Atenas siempre,
María García Esperón. Ilustraciones: Rocío Parra,
Enlace Editorial, 2015. (Tren Dorado. Quinta estación)

“Atenas siempre” es una novela compuesta por infinidad de teselas que condesan, de forma prácticamente épica, el significado y la trascendencia de la cultura griega, simbolizada en Atenas. En Atenas está todo, la palabra, la convivencia, el despertar del ser humano, las raíces, el mito, las luces y las sombras. María García Esperón contempla, sorprendida, emocionada, alborozada, incluso, la creación de un nuevo mundo de la mano de Pericles y rinde tributo a esa época, sin olvidar mencionar algunos de los episodios bélicos más importantes que estuvieron a punto de hacer sucumbir nuestra propia manera de ser, como la batalla de Salamina y que, a la vez, le dieron sentido .
Esparta, Atenas, Persia y sus líderes y sus hombres y su pensamiento. Todo late y revive en “Atenas para siempre”. Y no es la autora quien nos lo cuenta, sino una joven hetaira de Mileto, Aspasia, quien ha sido educada de forma esmerada y se dedica, con vehemencia y pasión, a recrear algunos pasajes de la historia griega que ella no vivió, pero que siente como suyos. Es Aspasia una logógrafa o historiadora que sueña, algún día con ir Atenas. Ella nos cuenta una doble historia, la suya personal y la de las gestas que tanto admira, aunque de ellas extrae siempre el elemento humano, las dudas, las tribulaciones, las emociones y los sentimientos porque Aspasia no se quiere quedar en la superficie sino que busca entender el alma humana, el porqué de las guerras, el porqué de las renuncias y el sentido que tiene todo eso para ella y para la humanidad.
Aspasia llega a Atenas y se establece allí. Su fama la precede y entra en contacto con los grandes nombres del momento como Sófocles. El propio Pericles la invita a su casa y Aspasia destaca como gran conversadora, como mujer entendida y capaz. Tanto es así que Pericles, maduro y sin amor, se rinde a la hetaira y le propone enlazar sus vidas. Aspasia es esa gota luminosa, tal y como la recrea la ilustradora en la portada, que reivindica el papel de la mujer en la Antigüedad Clásica. Y esa es la historia. La de una joven, la de un gran estratega y la de un mundo, el ateniense, que se estaba fraguando y asentando con Pericles.
La novela es un canto al amor, a la amistad, a las diferencias y a la entraña última del hombre, allí donde vive la soledad, donde habitan los fantasmas y también las glorias y las grandes gestas. El valor y la derrota, la superación de las dificultades, la lucha por los propios ideales habitan en “Atenas siempre”. Un mundo de hombres que parecían dioses y de dioses que semejaban hombres es el que vemos en la novela.
Cabe destacar la exhaustiva documentación de la autora y la capacidad de manejar emociones y sentimientos y acercarlos, nuevos y reales, a nuestros días, a nuestra época. En nombre de Hera y Niké, en nombre del fuego sagrado surgió nuestra cultura y nuestras raíces. Surgió Occidente y, de allí, se expandió al Nuevo Mundo. Y  ha sido una escritora mexicana, de raíces, aztecas, quien nos lo está recordando. La evocación, la contemplación justa y sin distancias, porque María García Esperón, no juzga, no interviene, deja libertad a sus personajes, permite que el lector entre, despacio, con cierto miedo al principio y con fervor, al final, en el mundo de Aspasia. Solo ella, joven y sagaz, enamorada y culta, puede entender que “El hombre no es más que el acantilado donde chocan las olas del destino”. 
No es gratuito que sea una mujer quien entienda la historia y sepa aunar guerras con amores. Gracias a esta especial visión entendemos que Atenas, mira por dónde, tiene alma femenina.
En “Atenas siempre” acaban triunfando, cómo no, las palabras: “Las palabras que pueden ganar una batalla, elevar a un hombre a la condición de héroe, arrancar del pueblo sacrificios increíbles, levantar una ciudad dorada desde el lodo”.

lunes, enero 11, 2016

Mi bosque encantaba,
María García Esperón.
Ilustraciones: Marlén Mora,
Enlace Editorial, Colombia, 2014. (El tren dorado)

¿Dónde viven los sueños? ¿Dónde quedaron los personajes de los cuentos? ¿Duermen, se fueron, ya nadie los necesita? ¿A quién le importan las hadas? Son algunas preguntas que este poemario acaso pueda solucionar, aunque no de forma tradicional porque, más bien, proporciona nuevos motivos para soñar, alas a la imaginación, grandeza a la ilusión.
La magia nos acompaña, no es necesario, para convocarla, acudir a vistosos preparativos porque la magia es humilde como una flor y poderosa como una estrella. Está al lado de los que no han perdido ni la inocencia ni la emoción. Todos podemos tener, allí donde guardamos los tesoros más preciados, un bosque que encanta y que canta, en precioso calambur porque este bosque va con nosotros:
"Cuando despertaba,
mi bosque encantado
se iba a la escuela
conmigo a mi lado".
María García Esperón brinda homenaje a sus lecturas infantiles y les ofrece una nueva oportunidad, merced a sus poemas que proyectan personajes como el conde Aceituna, la bella Durmiente o el príncipe de los Mirlos. De alguna manera es ella misma, mayor con ojos de niña, quien se proyecta en cada uno de estos personajes, quien ansía su trascendencia.
El libro se organiza en torno a dos ejes temáticos; por un lado, los poemas dedicados a los personajes de los cuentos tradicionales, a la evocación, al hechizo de las leyendas y la cadencia suave de las rimas. Por otro lado, los poemas dedicados a las hadas -en hexasílabos-  que, juntas, bordan el tapiz de la infancia y el de los secretos nunca dichos en voz alta, pero siempre intuidos.
El hada del Verso, por ejemplo, ha de consolar a la rima porque ya nadie escribe poemas rimados. El hada del Sueño borda con plata "canciones de cuna", el hada del Tiempo "nunca tiene prisa"... Y así pasando por el hada Fue y el hada Será y el hada Trébol o el hada Tal Vez e, incluso, el hada Curiosa. Sin olvidar el hada Otoño, el hada Verás o el hada Siempre. Y, por supuesto, la aventura de amor con que culmina el libro entre el príncipe Lejos y el hada del Cerca. ¿Quiñén nos dirá que no existen las hadas?
Las imágenes poéticas que se asoman a estos versos tienen el rostro de la tradición, porque son poemas muy sonoros y propicios para ser recitados en voz alta. Su autora acude a la metáfora, al paralelismo, a la personificación, a la anáfora y a una serie de recursos poéticos basados en la fonética y en la semántica para escribir un ramillete de poemas ligeros, suaves como la brisa, tiernos como la mantequilla, dorados como el sol. Son poemas destinados a los niños desde los 9 años que, sin duda, les permitirán crecer sin renunciar a lo que es, fue y será.
Por otro lado, Marlén Mora ilustra estos textos de una forma sugerengte, con mucho color y atención en el rostro y en las miradas. Tanto las ilustraciones como los poemas son de alcance corto, hay que leerlos y verlos y paladearlos y sentirlos de tú a tú. ¿Te asomas a este bosque que encanta?

miércoles, abril 01, 2015






Foro Rinascimiento,
María García Esperón,
Libros & Libros, 2014.

Foro Rinascimiento es una historia que retrata muy bien el pensamiento y las reflexiones personales de la propia autora, la mexicana María García Esperón. Si repasamos su obra, ya amplia, veremos que son varios los temas que mueven y conmueven a la escritora, pero es en Foro Rinascimiento que, de una manera fluida, aparecen para deleite del lector que acaso sabe -o debe- leer entre líneas. Así, la historia o el pensamiento de la humanidad que solo se han transformado, aunque mantienen íntegra la raíz y la esencia. Por otro lado, las nuevas tecnologías, internet, que han logrado un acercamiento entre las personas, pero también tienen sus peligros, como se advirtiera en El disco del tiempo. Son varios los motivos que nos recuerdan otras novelas de María García Esperón, como la obsesión por la sibila élfica que mantiene uno de los personajes, que ya leímos en Sibila o las referencias al cuerpo de Alejandro Magno, obsesión desde la antigüedad, como ya leímos en Soma.
Foro Rinascimiento se estructura en tres frentes que se van intercalando. Para empezar, en primera persona,  las intervenciones en el foro que lleva el mismo título y que, poco a poco, va desvelando enigmas del Renacimiento. Son intervenciones directas, que crean, en el lector, la ilusión del presente. Son intervenciones que adoptan nombres renacencistas para ocultar las verdareras personalidades.  Las cartas de Miguel Ángel, el artista renacentista por excelencia, nos sitúan en el pasado.   Y, por último, la intervención de un narrador en 3ª persona, permite que tomemos distancia y conozcamos algo mejor a los personajes y, sobre todo, sus obsesiones y tormentos.
Una joven diseñadora mexicana, Alicia (fiorezna, en internet), descubre un secreto en las pupilas de la sibila, en la Capilla Sixtina. Es un secreto enorme que hace peligrar, incluso, las creencias y que relaciona, al fin, todas las religiones y cultos. Hay un paso entre Apolo y el Dios verdadero y ese paso lo dio Miguel Ángel, en el corazón de la cristiandad. Semejante hallazgo ocasiona que se pase de lo virtual a lo real. Un coleccionista italiano, un erudito inglés y un alto funcionario del Vaticano darían lo que fuera por conseguir desvelar el misterio de Miguel Ángel. El amor y la muerte, como en otras novelas de María García Esperón, están a un paso, esa es la verdad. No hay amor más grande que el que siente Miguel Ángel frente a un bloque de piedra a punto de convertirse en arte, en belleza. Por conseguir esa belleza, en estado puro, tan cercana a las ideas de Platón, se puede morir y se puede vivir.
La confusión de estos personajes, tan metidos en su mundo, cultos, poderosos, pero también solitarios empernidos, poco acostumbrados a las contrariedades, hace que cuando se cruza en sus vidas una presencia femenina, joven, capaz, valiente y arriesgada, confundan la obra de arte con la propia vida. Se creen dioses jugando con las personas, aunque, al fin, el tiempo los pone en su sitio y les demuestra que son finitos e insignificantes.
Foro Rinascimiento es un libro enigmático, que nos conmueve y emociona, que nos hace dudar de nuestras propias capacidades, que nos sumerge en una época ya pasada, el Renacimiento, con la que seguimos guardando relación porque, como cree la escritora, la historia, la historia grande, la enorme, no se hace de una vez, sino despacio, con trocitos pequeños. Es como si un inmenso caleidoscopio se hubiera roto y, poco a poco, se vayan recuperando las piezas. Por eso, no es de extrañar que entre la Alicia del S. XXI y una joven momia muy bien conservada haya tantas relaciones,  como entre Venus y otras divinidades o como entre la Sibilia y el propio Miguel Ángel.
La novela mantiene un ritmo narrativo intenso y queda, de alguna manera, abierta porque el final es tan enigmático como la propia peripecia que se narra. Que cada lector extraiga sus propias ideas y que cada lector reflexione.
Sea como sea, como leemos hacia el final del libro, "El único asesino de Giuliano, el único asesino de Alejandro y de Apolo y de todos los dioses que en el mundo han sido, es el tiempo. Y la muerte libera de las ataduras del tiempo, a través del Día y la Noche, a esos gigantes recostados, artífices de la liberación, de la resurrección, del Rinascimiento...".
Gran conocecora de la cultura clásica, María García Esperón, nos ofrece una novela, envuelta en los ropajes de las nuevas teconologías, que demuestra que entre el pasado y el presente, a veces, solo hay un soplo. Un leve soplo del tiempo. 

domingo, marzo 08, 2015


Dido para Eneas,
María García Esperón,
Ediciones El Naranjo, México, 2014.



Dos personajes eternos como Dido y Eneas cobran protagonismo de la mano de María García Esperón. La autora mexicana entiende, como ya es característico en ella, que las épocas históricas están unidas, de una manera sutil, y que esa historia (la grande o la pequeña) tiende a repetirse con variaciones en un lugar y en otro, aunque estén separados por tanta distancia como pueden ser, en apariencia, solo en apariencia, la cultura maya y la fenicia.
En el Cantar IV de La Eneida, Virgilio nos relata, en tono solemne, el encuentro entre Dido y Eneas. Un encuentro apasionante que a la reina le supuso dolor y soledad.
María García Esperón cede el protagonismo a Dido y le permite que, en primera persona, sea ella misma quien relate su peripecia, desde que era una joven soltera hasta que se desposó con Siqueo, el sacerdote de Tiro. En Dido se establece una contradicción terrible entre lo que comienza a sentir por su marido y lo que este representa ya que, como sacerdote, ofrece, cada cierto tiempo, víctimas humanas (niños y niñas) en el templo de Melkart. Dido no entiende que una dedidad exija sangre humana para ayudar a los mortales y siente una angustia terrible cuando se obligada a contemplar los rituales. Tanto es así que, cuando su esposo muere y obligada por su propio hermano Pigmalión quien solo busca saciar su sed de poder, Dido, siguiendo los propios deseos de su esposo, se embarca en una gran aventura, la de fundar una nueva ciudad. Con ella viajan los jóvenes tiros y su hermana Ana. Esta ciudad es, ni más ni menos, Cártago. Allí, con una estratagema, burla al rey Jarbas y logra un territorio amplio para sus fines. No obstante, Dido no es feliz porque, en sueños, en el fondo de su alma, ve que algo va a suceder. Con la llegada de Eneas y todos los que van con él, Dido siente que su destino se ha cumplido. Le ofrece todo al héroe troyano y llega a desposarse con él; pero Eneas, no lo olvidemos, es un héroe y está marcado por otros designios. Ha de partir y Dido, desconsolada, se autoinmola. Esta es la desgraciada historia de la reina fenicia, pero muchos más son los detalles que podemos observar.
María García Esperón divide la historia en XXI capítulos. El primero y el último son los que nos sitúan en un tiempo presente, el que vive Dido tras la partida de Eneas. Son dos capítulos primodiales, escritos en presente, que permiten que el lector no solo sea eso, lector, sino testigo de lo que va a suceder y que sienta, de alguna manera, el dolor que le causa a la propia Dido hacerlo y la impotencia de no poder impedirlo, porque está escrito en su destino, que Dido moriría joven.
La figura de Eneas recupera su humanidad en el relato. Un hombre con un dolor a cuestas, podríamos decir. Marcado por la muerte de su esposa y la de su propio padre. Eneas se ve obligado a mantener un juramento que él, estamos seguros, quisiera romper. Para Eneas sería más dulce establecerse con Dido y, juntos, gobernar, pero su padre le sigue exigiendo, aun después de muerto, que siga su destino. Perdonamos a Eneas, pero maldecimos que la palabra dada sea motivo de tanto pesar.
Dido es una mujer aparentemente delicada, pero que sabe ser astuta cuando le conviene, que sabe ser leal a los suyos y sumisa si así se necesita, pero que oculta una determinación férrea y que ni duda morir cuando se siente vacía. No es la princesa de cuento que muere por amor, no, es mucho más que eso. Es la joven hija de reyes, exiliada de su tierra, fundadora de otro reino que nunca descansó, que nunca fue feliz y que, cuando cree hacer alcanzado un destello de esa felicidad (reservada, ay, a los dioses) descubre que, en sus manos, es ceniza. Por eso se suicida, porque quiere acabar con ese destino y con una vida de soledad.Es una mujer que no cree demasiado en los designios de los dioses ni en la capacidad de los humanos de saber entenerlos.
María García Esperón retrata muy bien el alma femenina, pulsa con dedos de plata ese sentir, esa especial capacidad de mostrarse ante la vida y esas frustraciones que Dido, como mujer, también tiene. Porque, pese a su poder, a su belleza, a su esplendor, Dido sigue llorando por sus no hijos. Ella nunca será madre y el mejor padre de esos hijos no nacidos, Eneas, la ha dejado siguiendo su estela de héroe inmortal.
El libro está escrito de manera cercana, pero con ese tono propio de las gestas; aunque, eso sí, Dido siente como cualquier mujer.
Gracias al relato, nos sentimos atrapados en la brisa de Cártado, nos paseamos por sus viñedos, incluso creemos ver cómo arribar Eneas y los suyos; es más, también nos llegan los perfumes de Tiro y ese olor de un tiempo que ya no es, pero que sigue y vuelve y nos empapa.
Omar Urbano, por su parte, ilustra el relato, con distintos momentos del itinerario vital de Dido. Sus dibujos no invanden el relato, lo acompañan y se fijan en detalles, en la pira de Dido, recreada con dramatismo, en la situación espacial desde Tiro a Cártago o en la atalaya desde que Dido contempla el pequeño-gran mundo que ha creado.
Dido para Eneas es un libro hermoso, lleno de poesía, muy bien documentado y que recrea una historia apasionante.

sábado, abril 12, 2014



 El disco de Troya,

María García Esperón,

Gente Nueva, Cuba, 2013.


En 2004, María García Esperón recibía el Premio Barco de Vapor en México por El disco del tiempo. La escritora ya planteaba en el relato alguno de los temas que más le interesan, como la relación entre pasado y presente. Situaba en el plano contemporáneo a tres jóvenes, Nuria, Philippe y Marco. Años después, en 2010, recibíamos la segunda entrega de la serie, El disco del cielo. Pues bien, 2013, ha sido el año de la culminación, con El disco de Troya.

En esta ocasión, son los mismos personajes, aunque se observa una evolución importante puesto que, si bien siguen siendo jóvenes, han madurado y, en su horizonte, aparecen nubarrones que amenazan con separarlos o con crear alguna desavenencia. Nuria y Marco emprenden una carrera hacia atrás para tratar de dar respuesta a los enigmas que quedaron abiertos en El disco del cielo. Philippe, por su parte, parece tener un trabajo estable de París, aunque acaba, de igual manera que sus compañeros, enfrentado al ayer y al mañana.

En El disco de Troya se teje y desteje el origen de todas las peripecias humanas. Es, por decirlo así, una lección de humanidad, de las pasiones que mueven a los humanos desde que el mundo es mundo; pero no solo eso, porque va más allá y ahonda en el misterio de la vida y la muerte. Vida y muerte, al fin, en El disco de Troya, aparecen enfrentadas o, mejor dicho, complementadas. El poder, la gloria, el afán de la grandeza… se empequeñecen en un momento cuando el humano se sabe pequeño, finito y mortal. Es lo que les sucede a los personajes de El disco de Troya, a los arqueólogos e investigadores adultos, cercanos a la vejez; a los tres jóvenes e, incluso, a los personajes históricos, Demonax, Escamandro, el rey Dárdano…, todos acaban entendiendo que están solos frente al destino, que no hay dioses que valgan, que nadie les protegerá porque no hay nada cierto en la vida… ni en la muerte. De ahí que, algunos, acudan a ciertas prácticas demoníacas para tratar de acercarse a la grandeza perdida. Es como si el ser humano, ángel caído, quisiera, jugando a ser dios, pero un dios innombrable, oscuro y siniestro, enmendar la plana al destino.

Hay también varios símbolos que apelan a lo esotérico, como la Égida, que, para algunos, es el pasaporte a la eternidad; para otros, no es nada; pero todos luchan por conseguirla. Parece que se repitan los errores y los tropezones. Napoleón, Hitler… son personajes mencionados en el texto como eslabones de de la cadena humana, que, no siempre, camina en línea recta.

Los ritos acompañan a los personajes, del ayer y del hoy. No somos tan distintos y acaso nos sentimos tan solos como Dédalo, uno de los personajes más potentes de toda la trilogía. Dédalo es, en definitiva, quien da sentido a la obra, quien arroja algo de luz, quien tropieza y se levanta y el más cuerdo entre todos los mortales.

María García Esperón escribe con vehemencia, acompaña a sus personajes, no juzga, pero desvela, corre cortinas, se introduce en la intimidad de sus criaturas y las convierte en seres vulnerables y, a la vez, cercanos.

Pasado y presente, como en una rueda que diera la vuelta, cara y cruz de una misma moneda, amor y dolor, vida y muerte, poder y pobreza, dios y demonio, ambición y renuncia… son elementos dicotómicos que María García Esperón emplea con maestría para tratar de cerrar un enigma, aunque, ahora que lo pienso, no es cerrar lo que quiere, sino abrir. Abre la caja de los truenos y, al terminar el libro, aún tenemos más preguntas, aunque nos sentimos más acompañados por todas las voces que nos precedieron. Paladión antiguo frente a Paladión moderno. Al fin y al cabo, es lo mismo.

El disco de Troya
puede leerse de forma independiente, aunque el lector se enriquecerá si lo hace de manera ordenada. Así, quizá, logre entender un poco más la importancia de los oráculos porque, al fin y al cabo, los tres discos son oráculos que acaso aún sean vigentes, que acaso estén por cumplirse. ¿Qué somos sino juguetes en manos de un titán?


domingo, noviembre 10, 2013





Soma. La tumba de Alejandro.

María García Esperón,

Colombia, Libros & Libros, 2014

¿Por qué hablar del Soma, de la tumba de Alejandro hoy en día? ¿A quién puede interesar saber qué pasó con los restos de Alejandro? Es aún un enigma arqueológico el emplazamiento del Soma. Detrás laten ambiciones, esperanzas, odios, batallas intestinas y miserias humanas. Alejandro fue el gran personaje de la Antigüedad, mito o dios, inmortal en los sueños.

María García Esperón, fiel a su idea de tener puentes entre el pasado y el presente, se dispone a remover en la memoria colectiva, allí donde se guardan los afectos, las emociones y los misterios, para retomar el enigma del Soma. Alejandro acaba de morir y los suyos empiezan a desesperarse, algunos, a repartirse el poder, otros. La ambición todo lo corrompe, por desgracia, y no sabe de grandes palabras. Solo los fieles, los verdaderos amigos, están en la vida y en la muerte, aquí y allá.

Soma. La tumba de Alejandro es una historia de amor y de amistad, que aviva los recuerdos, que arroja luz donde no había nada y que muestra que el pasado no está tan lejos de nosotros. Dos historias se entrecruzan en la novela y se funden, de alguna manera, en una. Por un lado, la inquietud ante la muerte de Alejandro de su amigo Tolomeo y el dolor de la hetaira Eleni que cree que Alejandro no ha muerto, que está cataléptico. Para favorecer su destino y los designios del estratega, Eleni no duda en morir para hacerse pasar, en la otra vida, por Alejandro y confundir a los que debían transportar su tumba. ¿Dónde está el Soma, en Egipto, en Babilonia, en Alejandría…?

Mientras, en México, una joven, Elena, se encuentra redactando su tesis doctoral acerca de ese enigma y, conforme profundiza, más se vincula con los personajes del pasado. Un compañero macedonio, Alexis, ocupa un lugar primordial en este viaje al mundo de los muertos que Elena va a realizar gracias a un extraño libro.

Elena y Consuelo, una anciana que la ayuda a redactar su tesis, emprenden un viaje físico y mental a Egipto porque Elena, de alguna manera, cruza los dos mundos y se nutre del propio aliento que la hetaira Eleni. Consuelo muere y sus cenizas acaban en un mundo en el que, en sus orígenes, aún era posible ser dios.

Soma. La tumba de Alejandro se estructura en torno a breves capítulos que van dando voz, en tercera persona, a todos los personajes de esta historia. El poder de la profecía, del oráculo y, sobre todo, el poder del amor llegan intactos desde la muerte de Alejandro a nuestros días, a las manos de Elena.

Los héroes del pasado se confunden o son los mismos, no estamos seguros, pero sí sabemos que fueron seres de grandeza extraordinaria, no por ser dioses, en absoluto, sino por colmar, exactamente, la medida de lo humano. No hay nada más humano que el amor. No hay nada más humano que la memoria.

María García Esperón más que ofrecer respuestas, formula nuevas preguntas o da un giro a la historia; pero no lo hace para desconcertar al lector, sino para mostrar que los actos del pasado, de verdad, dejan huella en el presente, pero una huella de carne y hueso, no literaria, sino de piel, de contacto físico. Solo hay que pararse a escuchar las voces de los tiempos.

El relato combina el tono más épico o elegíaco con el cercano y cotidiano y, juntos, van tejiendo esta historia que, por no tener respuestas, ni siquiera se presenta con portada, aunque sí contiene ilustraciones de Michelle López. Un enigma más. La muerte, al fin, como se lee repetidamente en el texto, no es más que la vida en otra parte. Sea así.


domingo, octubre 27, 2013




La perla y el dragón,

María García Esperón,

Quito, Zonacuario, 2013.

Claude es un niño que tiene una cualidad especial: su imaginación desbordante. Claude vive en la aldea de Kermaria, en Bretaña, y allí se siente feliz porque puede proyectar sus ilusiones y creer en otros mundos. No obstante, cuando su familia y él se mudan a París, comienzan los problemas. Allí todo es diferente, pese a que dicen que es una ciudad muy bonita, para Claude “la escuela era una pesada carga”. Tanto es así que comienza a tartamudear y sus compañeros se ríen de él. No obstante, hay una salida para el niño: el espejo que su madre ha puesto en la sala y que a Claude le permite llegar a otros mundos, a aquel cuento que le contó un viejo marinero y a la perla que le dio y que Claude se obstina en custodiar, pese a las malas artes del dragón.
María García Esperón, en La perla y el dragón, nos ofrece dos miradas sobre un mismo hecho, por un lado, la mirada gris y triste, la mirada de aquellos que se obstinan en hacer de la alegría un estorbo y, por el otro lado, la mirada de la fantasía, de la ilusión, de la magia y del sueño. Claude va de una mirada a otra y se encuentra prisionero de ambos mundos hasta que, gracias a su madre, empieza a tomar clases de teatro con María de Céspedes. Pese a su inicial reticencia, María ve en el niño una extraña cualidad y ve que es capaz de transformarse y de inventarse cuando está en el escenario. Empieza para Claude la aventura más fascinante de su vida, que aún perdura.
La escritora mexicana ha querido recoger el legado del Teatro de Sombras de María Céspedes y Claude Kermaria en La perla y el dragón. Es cierto que es en la infancia cuando se fraguan los destinos y la fascinante historia de Claude, el teatrista francés afincado en México, así nos lo demuestra.
María García Esperón se convierte en una narradora audaz que va a los confines del universo con Claude para proteger la perla del dragón y conservarla, pura e intacta, para que pueda seguir siendo la protagonista de tantos sueños infantiles. El cuento que protagoniza Claude y que lo lleva a vivir mil aventuras es el cuento de todos aquellos que han vivido un sueño y que han sido Simbad o Hamlet o Marco Polo o cualquier personaje fascinante porque, para ser, primero hay que creer y Claude creyó en su imaginación, aunque los demás se la quisieran arrebatar.
Desde el punto de vista narrativo, el cuento es impecable y está muy bien construido. Une, como ya dijimos, dos líneas que, al final, parecen confluir. La realidad hostil y el mundo imaginario confluyen gracias al teatro, gracias a la ilusión en estado puro, gracias al aplauso de los que asisten a la función y acaban creyendo con los propios actores.
La perla y el dragón está editado por Zonacuario y forma parte de la colección ¡elé! Jorge Ruiz es el encargado de las ilustraciones que acompañan la peripecia de Claude y se centran en sus ojos, tan hermosos como la perla que guarda. Va dirigido al público infantil, ya lector, aunque, como sucede en muchas lecturas, no hay una separación clara de edad y el relato, con seguridad, traspasará, como hizo Claude, esta frontera e interesará a todo tipo de lector. Al fin y al cabo, como leemos en la contraportada del libro: ¿Cuánto de lo que somos está en juego en la misión de elegir por nosotros mismos? ¿Cuánto de lo que amamos merece vivir como si fuera indispensable para la existencia? Que cada uno dé la respuesta y… empiece, con ella, el fascinante camino que lo llevará a encontrar su propia perla.
Publicado en Pizca de Papel

miércoles, julio 31, 2013

El disco del cielo 
María García Esperón
Cuba, Gente Nueva, 2010

María García Esperón siente verdadero interés por el pasado porque cree, y está en lo cierto, que encierra muchas respuestas para entendernos a nosotros mismos. No desdeña el legado de la antigüedad y, en sus obras, se obstina en tender puentes una y otra vez entre el ayer y el hoy, entre las nebulosas que entroncan con los mitos y los afanes del hombre del S. XXI, enredado en otro tipo de historias que lo convierten en un ser indefenso y vulnerable. Mucho más de lo que quisiéremos reconocer.

Ya en El disco del tiempo (2004) nos presentó a los tres jóvenes protagonistas de la historia, Nuria, Philippe y Marco. En aquella ocasión el disco de Festos era el objetivo de la investigación que llevaron a cabo estos tres amigos. Tras seis años, en 2010, en El disco del Cielo se ven implicados en otra peripecia que los llevará a Nebra, en Alemania, en pos de un fragmento del llamado disco de Nebra.

Cabe señalar que el disco de Nebra es una pieza importante en el puzzle gigante de la historia de los discos de la antigüedad que María García Esperón teje con imaginación, emoción y rigor. Este disco fue hallado en el año 1999. Es una placa de bronce, redonda, que podría representar la bóveda celeste. Este detalle fascina a la escritora mexicana y le sirve para relacionarlo con el final de la cultura minoica, que, en la novela se atribuye a la caída de un meteorito.

Dos tiempos se entremezclan en la novela y se unen en algún momento rompiendo la línea temporal. Por un lado, las vivencias de Aléktor, un aprendiz de Dédalo, quien asiste al final de un reinado que parecía eterno, el creado por el legendario rey Minos. A su lado, la bailarina egipcia Nefereset, que juega un papel importante en la narración. Juntos llegan a tierras de Nebra en donde una maga exiliada, Melkis, tiene subyugados a todos sus habitantes con su extraña influencia. Dédalo, mientras, también llega a Nebra y es invitado por Melkis a viajar a Egipto para conocer la misterio del laberinto de la Pirámide Negra. Todo está escrito en el disco, principio y final.

La historia moderna la protagonizan los tres jóvenes en su afán de localizar el fragmento que falta. Esto les lleva a conocer a un profesor que defiende la caída de meteoritos como el final y el origen de muchas civilizaciones. Hay una sociedad secreta que mata para conseguir hacerse con los discos y poder detentar, así, un poder ilimitado.

De México y Francia, hasta Nebra, para evocar Knossos y llegar, al fin, a Egipto, para desvelar un enigma del cual depende, en buena manera, nuestra propia existencia. El disco de Nebra nos llevará, en la próxima entrega, a El disco de Troya.

La narración es rápida, trepidante diríamos. Se mueve entre Festos, en el Siglo XVII a. C. y Alemania en 2004. Misterios, enigmas, secretos, luchas de poder, ritos ancestrales conforman un relato que el lector, joven y adulto, seguirá con mucho interés pues le permitirá reflexionar y, a la vez, entender, en parte, qué es lo que mueve y paraliza al ser humano: la lucha por atrapar el tiempo, por ser inmortal, y la constatación de que somos entes finitos y mortales. Quizá si aceptamos que nuestro paso por la tierra es limitado, aprendamos, de una vez, a respetarnos.

















sábado, abril 20, 2013




"El hada Teresa", de María García Esperón es un precioso poema-regalo con el que, de manera muy personal, la escritora mexicana me felicita el cumpleaños y homenajea a mi hija, Teresa. Mi gratitud y admiración.

jueves, enero 17, 2013

María García Esperón,
Libros & Libros, Bogotá, 2013.

La emperatriz del Reino Amarillo es, como la define su autora María García Esperón, una “fantasía medieval”. El relato, destinado a los lectores desde 10 años, está escrito con gracia y frescura. Se divide en 12 capítulos que, de alguna manera, simbolizan un año, una historia completa con principio y final, aunque, en el relato el tiempo sea impreciso y amplio.
Destacan distintos registros que aportan dinamismo al texto y hacen que sean varias las posibilidades lectoras y muchos los lectores. Por un lado, se nota una fina ironía en las descripciones de algunos personajes, en las pretensiones de unos, en los logros de otros. Por otra parte, hay momentos de una belleza estilística indudable, momentos en que la poesía se abre paso entre la prosa y hace que el relato se remanse y todos creamos escuchar las voces de los tiempos. También, hay algunas reivindicaciones acerca de las desigualdades sociales y un intento de lograr una sociedad utópica, igualitaria. Por último, sin duda, destaca el tono mágico que envuelve el relato. La emperatriz del Reino Amarillo, por así decirlo, es un cuento de hadas actual, en donde las hadas sí hacen su papel, pero también adoptan otras posiciones; en donde las princesas han de demostrar que lo son; en donde no siempre el que más tiene es el mejor ni siquiera resulta ser el príncipe adecuado y, por supuesto, donde las apariencias engañan.
Alicia es una condesa que tuvo una infancia distinta: trabajaba Coamo cualquiera de sus posibles sirvientas. Su padre, el conde Aceituna siempre estaba de mal humor, aunque también se mostraba melancólico. Su madre, la condesa Antaña, vivía muy ocupada en tareas mundanas. Alicia era muy feliz porque siempre había vivido así. Un viejo sabio fue el que trajo el futuro de la niña cuando nació y el que estableció que debía aprender a no ser servida sino a servir. Y es que Alicia estaba predestinada a ser, como dice el título, la emperatriz del Reino Amarillo. Dicen que el azar está trazado ya en la vida y que no existen las casualidades. Eso demuestra la escritora cuando hace que la acción se traslade de espacio y abandone el condado europeo -¿Asturias?- para llegar a las tierras de la lejana China, en donde Alicia será, al fin, emperatriz, aunque aún le queden muchas peripecias por vivir.
Hay un personaje singular en el relato. Nos referimos al hada Farina, enamorada secretamente del conde Aceituna, y deseosa de lograrle la felicidad que, sin duda, tiene al alcance de la mano, pero que no ve. No es capaz de ver. Frente a un personaje tan mágico como Farina, aparece otro real, histórico, el emperador Federico, quien tiene un papel decisivo en la historia.
La narradora, por otra parte, aparece continuamente en el relato para afirmar, juzgar, justificar y contemplar, a veces divertida, otras respetuosa y algunas, en fin, burlona, el devenir de unos personajes que van fraguando una historia hermosa, como si fuere uno más de los tapices que adornan el hogar de los condes.
Los símbolos son también importantes en el cuento: el traje medieval, el hechizo para lograr la felicidad, el baúl de cortezas, la escritura del hada… No se olvida el paso del tiempo, el presente, el pasado y, sobre todo, el futuro, así como el amor, la memoria y la melancolía.
A menudo, nos parece dar a entender María García Esperón, pasamos por encima de lo realmente importante y nos apesadumbramos por aquello que no tenemos, cuando, y lo demuestra Alicia en su sencillez, lo básico es ser y no tener. Como bien leemos en un momento del relato: “Salas enteras de la casa de su padre estaban llenas de objetos ociosos que habían proporcionado minutos y horas de ese placer efímero que es el de poseer, para luego pasar a ocupar una zona oscura en la memoria de la compradora, entelarañarse y volverse inservibles”.
Sin duda, la vida de Alicia y su recompensa final, hacen que el cuento tenga de verdad un final de cuento de hadas, pero bien merecido.
El relato está ilustrado por Michelle López Deksnys que, en blanco y negro, da vida a estos personajes y a la magia que los envuelve.
Decíamos al principio que La emperatriz del Reino Amarillo es una lectura destinada a niños y niñas desde 10 años. Pensamos que la edad se alarga hasta el infinito e, incluso, puede encogerse, como la magia. Y es que nadie se resiste al conjuro: “Hace muchos, muchos años...”.

jueves, septiembre 08, 2011

EL DISCO DEL TIEMPO
              MARÍA GARCÍA ESPERÓN, SM,
 MÉXICO, 2004
(El Barco de Vapor, 8)



            “El disco del tiempo” fue premio El Barco de Vapor 2004, en México. Han pasado desde entonces varios años y la fascinación por la historia que narra esta escritora mexicana, María García Esperón, sigue creciendo. Los lectores que se acerquen a la novela encontrarán un relato bien estructurado y una muy exhaustiva documentación detrás de la historia, aunque eso, lejos de lastrar la trama con una carga de detalles eruditos, la dota de mayor realismo y atractivo.
            ¿Qué haría cualquiera nosotros si fuera requerido por correo electrónico para protagonizar la mayor aventura de su vida? Es lo que le sucede a Nuria, estudiante mexicana de informática y a Philippe, un joven francés que ha dedicado parte de su vida a crear una página web sobre el disco de Festos. Pues bien, ése es el encargo de reciben: encontrar el verdadero significado del disco. El azar o la casualidad o los dioses hacen que estos dos chicos se encuentren y unas fuerzas con un tercero, Marco, también mexicano, y estudiante de historia. Juntos llegan a Creta y juntos viven experiencias que les llevarán a interpretar el disco de Festos como una especie de oráculo, una especie de objeto para viajar en el tiempo. De hecho, María García Esperón lanza esta hipótesis para aguijonear a los estudiosos del tema y hacer que sus mentes y sus corazones se pongan a trabajar y traten, al fin de encontrar, el porqué de esta fabulosa pieza de la arqueología minoica.
            No obstante, el libro es mucho más que eso puesto que la autora, enamorada de las lengua antiguas y de la cultura grecolatina, intercala, junto al relato actual protagonizado por los tres chicos, los avatares de los verdaderos protagonistas del disco, aquellos que hicieron posible su creación; esto es, Minos, Egeo, Teseo, Ariadna y, por encima de ellos, Dédalo, el gran Dédalo. Claros y sombras se van tejiendo en torno a estos personajes míticos que hicieron de la griega una cultura floreciente. La escritora les da humanismo y hace que cobren vida para nosotros y que parezcan personajes contemporáneos puesto que sus deseos, pasiones y ambiciones son las mismas que podamos tener cualquiera de los seres humanos que vivimos este convulso S. XXI, no menos convulso que la época en que la cultura minoica vivió su máximo apogeo. Si leemos despacio lo que nos cuenta María García Esperón entenderemos que detrás de los mitos se oculta una interpretación del tiempo, de los fenómenos de la naturaleza, de la vida y de la muerte.
            “El disco del tiempo” une Internet con el pasado y lo hace de manera fácil, sin aspavientos porque la escritora sabe de las virtudes de Internet y de sus inconvenientes; por eso trata de implicar a los jóvenes en un proyecto del pasado con herramientas del presente y del futuro. Como dice el profesor Dimitri, uno de los personajes más ambiguos de la novela, “… quiero que sean los jóvenes quienes descubran esos mensajes, por ellos mismos, que los jóvenes los presenten a los jóvenes a través de las herramientas de comunicación que su tiempo les ofrece”.
            La novela, creemos, está destinada al público juvenil y adulto, no al infantil como reza en la solapa del libro, porque su lectura requiere un bagaje de experiencias y cultural que los niños aún no tienen. En manos de la autora, el idioma se dulcifica y se transforma, sobre todo, en los capítulos protagonizados por los personajes del pasado; entonces el relato adquiere tonos de gran belleza, casi líricos,  puesto que se introduce en la mente y en la voz  de esos seres que vivieron hace miles de años y que quisieron atrapar el tiempo, aunque, como a todos los humanos, se les escapó de las manos… ¿o no? ¿O es que el disco encierra un mensaje que, como aventura la autora, nos permitirá entrar en comunión con la eternidad? ¿Algún dios tendrá piedad de nosotros y nos tenderá la mano del conocimiento?
            Tampoco hay que olvidar las referencias geográficas, el afán por apresar la topografía griega que es también protagonista del relato. Zeus y Poseidón, cada uno en sus dominios, hacen y deshacen a su antojo y van cambiando la faz de la tierra griega. Los diálogos entre los tres jóvenes son realistas y jugosos y no carecen de ironía. Otros personajes secundarios adquieren interés como el editor griego, el vehemente patriota cretense que se niega a adaptarse a las normas establecidas. El análisis psicológico que realiza de los personajes griegos antiguos es, asimismo, notable. Encontraremos a una Ariadna torturada por su destino, a un Dédalo exiliado una y otra vez, a un Egeo condenado a la tristeza, a un Minos que no sabe qué hacer con fuerza, a una Pasífae consciente de su magnetismo y, en definitiva, a un universo que nos evoca ese tiempo en que el mar, Thalassa, lo fue todo.
            “El disco del tiempo” es, por así decirlo, un oráculo de los tiempos modernos. Y es que la palabra oráculo, como explica la propia autora en el epí-logo, es “el lugar de la palabra”.








domingo, mayo 08, 2011



“Los niños no son ningún futuro, algo inalcanzable,
que nunca llega, los niños están aquí y ahora,
son seres humanos con características,
posibilidades y necesidades propias de las
diferentes edades que comprende la niñez.”

(María Eugenia Mendoza)

DATOS BIOGRÁFICOS: INQUIETUDES PERSONALES

María Eugenia Mendoza Arrubarrena (Ciudad de México, 13-7-1953) es una mujer polifacética y versátil, un ejemplo, podríamos decir, de renacentista en el S. XXI. Sus tres puntales básicos son la familia, la amistad, el diálogo y la memoria y sobre ellos, como veremos, gira toda su obra. Aparte, está convencida de que los medios de comunicación pueden y deben convertirse, realmente, en puentes de comunicación; de ahí su interés por la radio y la literatura infantil y juvenil.
De procedencia humilde, Maru Mendoza admira el trabajo de sus padres y todos sus sacrificios. Por eso, podemos decir que se trata de una autodidacta, de una mujer que se ha hecho a sí misma, observando, aprendiendo día a día, con tenacidad y empuje; de ahí que su obra, en desarrollo, nos parezca tan atractiva. Algunos libros, que ella reconoce como importantes en su vida, marcaron sus principios literarios: fueron “Demian, Cien años de soledad, Un mundo feliz, El Profeta, El principito, La ciudad y los perros, Crónicas marcianas y un montón de obras de ciencia ficción, me encantan Isaac Asimov y Ray Bradbury.”
María Eugenia Mendoza, Maru como la llaman sus amigos, estudió Periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México. Durante veinte años fue productora y conductora de programas de radio, tanto en emisoras privadas como culturales (Radio Infantil, Radio Red, Radio Mil y Radio UNAM), cuya temática principal era la divulgación de la ciencia, la educación y la cultura alimentaria. Ha colaborado en la sección Buena mesa!, del periódico Reforma y en diversas revistas culturales y educativas.
Actualmente, Maru Mendoza se dedica a actividades editoriales y educativas (freelance) y es voluntaria en el Programa Nosotros entre Libros de IBBY México.
En cuanto a sus obras literarias, fue finalista del VIII Concurso Literario convocado por Ediciones SM y Conaculta con la novela corta El Lindero (Gran Angular, México, SM, 2003). Enlazando con este aspecto, le preguntamos por la opinión que le merecen los premios literarios y estas son algunas de sus palabras: “Confío en los premios literarios, desde El Lindero he escrito y participado en seis o siete sin haber obtenido ni un acuse de recibo del manuscrito, pero las obras están ahí, esperando que las relea y si valen la pena actualice y corrija y si no pues ya se quedarán en el disco duro de mi computadora.
Coincido con otros escritores que reconocen que los concursos son una extraordinaria puerta de entrada al mundo de la literatura. Queridos amigos, como María García Esperón, Carlos Marianidis, Mercedes Calvo, entre otros, han transitado por este camino y ahora las editoriales e instituciones culturales los invitan a publicar y a promover su obra. De quienes a veces desconfío es de autores reconocidos, prolíficos y hasta consagrados, a quienes las editoriales más importantes del mundo seguramente les publicarían lo que escriben y, según yo, no necesitarían recurrir a estos premios, que generalmente ganan. No sé por qué lo hacen, no me lo explico.”
Es, del mismo modo, autora y editora de la novela Peligro en la Aldea de las Letras, libro que fue uno de los 120 seleccionados, entre 7283 títulos presentados por 134 casas editoriales mexicanas e internacionales, para integrarse a la colección de Libros del Rincón 2009-2010, en una coedición con la Secretaría de Educación Pública, como parte del Programa Nacional de Lectura.
Coautora, con Gabriela Conde Flores, de los libros de texto para secundaria Formación Cívica y Ética 1 y 2 (Macmillan, 2008), los cuales se estudian en escuelas oficiales y privadas.
Con la editorial mexicana Palabras y Plumas Editores ha publicado los cuentos “Se ponchan llantas gratis” y “En el umbral”, en las antologías Recuentos urbanos (2009) y Entre gozos y rebozos. Nostalgias del campo (2010), respectivamente.
En noviembre de 2009 inició el blog “Aldea de las Letras. El español: un idioma, múltiples culturas” www.aldeadelasletras.blogspot.com. La “Aldea de las letras” se han convertido, en poco tiempo, en todo un referente cultural, y no solo mexicano, como puede ver cualquiera que quiera consultarlo.
Desde el año 2010 es colaboradora externa de Contemporary Literary Horizon Magazine, en donde ya fue publicada la versión trilingüe (rumano, inglés y español) de “Se ponchan llantas gratis”.
Cuando se le pregunta por qué escribe, la escritora se explaya largamente y comenta que todo surgió a raíz de un concurso literario cuya convocatoria leyó en 2002. De ahí surgió su novela “El lindero”. “Me hubiera encantado añade- tener la disciplina y el tiempo de los que muchos escritores hacen alarde: levantarme a las cinco o seis de la mañana y escribir sin tener que preocuparme por la comida, la limpieza de la casa y la ropa, ni los pagos y compras, el timbre de la puerta y del teléfono, las consultas al ortodoncista, al dermatólogo y todo eso que debemos atender las mamás. Pero no podía desentenderme de todas esas pequeñas cosas que hacen las amas de casa, de manera que cuando más avanzaba era por las noches, como cuando trabajaba para radio.
La motivación para escribir era el concurso pero en el fondo quería que además de mostrar mi admiración por Carl Sagan el texto funcionara como una cápsula del tiempo, como un testamento de una madre a sus hijos, en el que les expresara amor, respeto a sus vocaciones e individualidades, con una visión optimista sobre el mundo, pese a las constantes crisis que enfrentamos como humanidad a nivel global y como familias ya en lo particular: amenazas de guerras, desempleo, crisis económicas, infecciones de transmisión sexual, inseguridad, desmemoria histórica; además de corazoncitos rotos, amistades adolescentes que de un día para otro se enfrían, conflictos propios de familias disfuncionales y todo eso que sucede en la vida familiar.”
Fiel defensora, como ya hemos comentado, de la familia, la amistad y la memoria, responde, con sinceridad, cuando le preguntamos por las valores que acaso pueda desprender su obra: “Creo que los valores no son algo de lo que la gente se desprenda a voluntad cuando trabaja, o por lo menos es deseable que no ocurra, de manera que en la escritura, como trabajo (muy placentero pero al fin trabajo), van quedando plasmados, no con una intención aleccionadora sino como parte de un discurso congruente.
He publicado poco, pero las historias que he escrito tienen elementos en común como el amor, la familia, el diálogo y la memoria.
En alguna ocasión una amiga criticó El Lindero porque dice que mi visión de familia es la tradicional, como la mía, formada por mamá, papá e hijos, mientras que dejo atrás las estructuras familiares actuales. Cuando escribí Peligro en la Aldea de las Letras la protagonista forma parte, nuevamente de una familia tradicional. Cuando recordé la crítica de mi amiga, durante un diálogo que se desarrolla en la historia Hilaria y su hermana Ana sacan el tema de las familias, en las que ya se mencionan las conformadas por uno solo de los padres, o en la que una madre soltera y sus hermanas interactúan con la niña dentro de una familia como hay muchas y hasta cómo un grupo de amigas puede llegar a conformar una familia.
En cuanto a otros valores, sólo cuando leo el trabajo completo descubro que tal o cual situación, reflexión o diálogo están relacionados con valores ciudadanos y familiares. En El Lindero, cuando la familia se reúne a escuchar la música del Voyager surgen reflexiones que responden a inquietudes personales pero que son compartidas por muchos, como los prejuicios cuando oyes hablar de un país. Hasta el momento no he escrito nada en donde los personajes sean homosexuales, víctimas de violencia intrafamiliar o en donde el suicidio esté presente como idea o hecho, sin embargo, considero que son temas que están en el ambiente y que deben ser abordados con respeto y mucho cuidado de no caer en clichés, en la condena, bueno de la violencia sí, o terminar haciendo apologías.”

LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL: NO SE TRATA DE UN GÉNERO MENOR

La literatura infantil y juvenil es un género, de eso no cabe la menor duda; pero aún, por desgracia, cuenta con detractores que la consideran menor o, en su caso, un mero pasatiempo, por eso creemos que son muy interesantes y claras, además de francas y directas, las palabras de Maru Mendoza, quien explica cuál es su opinión acerca de la literatura infantil y juvenil. Dejamos que hable ella:
Aunque parezca una perogrullada quiero comenzar señalando que la literatura infantil y juvenil es literatura. Es decir, no se trata de un género menor al que deban ser encauzados escritores sin talento, poco serios, que ven a los niños como consumidores que se tragan cualquier historia insulsa, pletórica de diminutivos si es para niños o de groserías si es para jóvenes. Al contrario, la LIJ, como toda la literatura, es producto del trabajo serio, respetuoso y gozoso de escritores que desean ofrecer a los lectores obras de calidad. Sus obras, además, juegan el importantísimo papel de formar lectores.
Otra cuestión obvia, pero en la que vale la pena reflexionar, es en que no todo lo que se vende en las secciones infantiles y juveniles de las librerías y las ferias es LIJ.
Cada año, en noviembre, que es cuando se celebra la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil en la Ciudad de México, a la que acostumbro ir para asistir al seminario internacional y a conocer lo que se expone, miles de niños llegan al Centro Nacional de las Artes, con sus grupos escolares. La FILIJ ofrece espacios y actividades para que aprendan y se diviertan en los talleres, en los espacios de espectáculos de cuentacuentos, teatrales y musicales y en ocasiones hasta en una presentación de libro. Quienes llevan dinero para comprar libros es fácil que se dirijan a los espacios más llamativos, en donde encuentran comics y libros para colorear o de múltiples actividades, ilustrados con personajes de televisión o cinematográficos y se van felices con sus adquisiciones. Qué bueno que los compren, son muy entretenidos, estos productos podrían acercarlos a la lectura pero no necesariamente a la literatura, de manera que se pierde la finalidad de la feria porque la atención de los niños la capturan productos que se compran en el súper y en los puestos de periódicos, mientras que la literatura queda relegada. Cuando los niños deciden sus compras no piden consejo a sus maestros ni a quienes atienden los stands de las diferentes editoriales y tal vez si alguien los quiere orientar no estén interesados, a menos que ya conozcan alguna colección, como “A la orilla del viento”, “Barco de Vapor”, entre otras. Cuando los chicos van con sus padres el asunto cambia, generalmente éstos llegan mejor informados sobre lo que pueden adquirir de literatura o están abiertos a las sugerencias de los expositores.
En el caso de los jóvenes de secundaria y bachillerato, aunque ellos ya toman decisiones más o menos razonadas sobre sus lecturas, se inclinan por el comic, historias de vampiros, hechiceros y otros personajes fantásticos de moda. Tengo la impresión de que las obras de literatura juvenil les llegan porque en el aula se trabaja con títulos que entran en este rubro, muchas veces fuera del programa oficial, gracias al interés de los maestros, a la promoción de lectura que hacen las propias editoriales o algunos de los programas de fomento a la lectura.
Actualmente existe una gran oferta de obras de narrativa y de poesía, ilustrada o no, de libros álbum que invitan al lector a realizar múltiples lecturas, en formatos tradicionales y electrónicos.
Creo que la LIJ que seduce a los adultos, que favorece reflexiones y diálogos puede llegar más fácilmente a las manos de niños y jóvenes.
La LIJ, como toda la literatura alimenta la imaginación, ofrece momentos de placer pero también de dolor, emociones encontradas y la posibilidad de ampliar la visión del mundo. Quizá algunas puedan despertar vocaciones, pero en general me gusta pensar que existe para el disfrute de escritores y lectores.
En la LIJ, como en todo, hay obras muy bien logradas, que te atrapan desde la primera línea, otras a las que deberás dar una segunda oportunidad, pues al primer intento no te engancharon y otras que de plano son casi un insulto a la inteligencia. Hay escritores muy talentosos, ingeniosos, cautivadores, de quienes siempre estás esperando la siguiente obra y otros que son producto de una buena campaña mercadológica pero sus obras son bobas, aburridas, incoherentes o hasta de mal gusto. Si me pidieras que te diera nombres, te contestaría como Bartleby: preferiría no hacerlo.”
A Maru Mendoza le preocupa mucho el papel de la niñez en este mundo cambiante y defiende el derecho a crecer en paz y en libertad de los niños. Piensa que la literatura es una buena ayuda para lograrlo, como leemos en su discurso “De niñez y LIJ” (marzo 2010), que destinó a los padres de la escuela Jesús González Ortega, como parte del Programa Nosotros entre libros, de IBBY, México. De este discurso entresacamos algunas palabras: “La literatura ha estado poblada de princesas, príncipes y sus reales y caprichosos padres y otros parientes; leñadores, campesinos y personas buenas del pueblo, de brujas, ogros, hadas, duendes, genios, sirenas, unicornios y otros personajes fantásticos y míticos que han acompañado a niños, jóvenes y adultos desde hace siglos. La LIJ nos ofrece personajes entrañables como Pinocho, Momo, un Gigante egoísta por aquí y un Patito feo por allá; y, aunque a muchos autores no les guste, Harry Potter. Ahora están de moda los hechiceros, brujas equipadas con aparatos de última generación para preparar todo género de pócimas y hasta hologramas, faltaba más; los vampiros son sexys y seductores, aunque no han dejado de ser aterradores. El bien y el mal, el amor y el odio, la esperanza y la desesperación, la justicia y la venganza son valores y sentimientos que nutren historias con moraleja o sin ella, con finales cerrados o abiertos. Todo cabe en la LIJ, además de la fantasía y las historias que echan a volar la imaginación, como los desórdenes alimentarios, la sexualidad, la drogadicción, la guerra, la discriminación, la muerte natural, accidental, intencional, incluso por suicidio, entre muchos otros temas de los que no sólo conocemos por las noticias en los medios, sino de experiencias cercanas de familiares y amigos. De manera que la LIJ es más parte de nuestras vidas de lo que quizá percibimos diariamente ¿qué opinan ustedes de esto?”

PROSA: ME GUSTA MÁS HACERLE AL CUENTO

Maru Mendoza escribe prosa, se considera incapaz para la poesía, aunque eso no nos parece del todo cierto, ya que en alguno de sus relatos logra momentos llenos de poesía, sin duda, como leemos en el relato corto “Mensajeros”, incluido en “Oportunismo y otros cuentos” -y que dedica a las madres- :
“En lugares lejanos dos mujeres despertaron al mismo tiempo.
La primera se asomó a la ventana, miró el limpio cielo de media noche justo para descubrir el espectáculo único de una estrella fugaz.
Se sintió una con el universo.
Deseó compartir ese momento mágico con su hija, quien estaba al otro lado del océano, pero para no perturbar su sueño, se dirigió a su mesa de noche y comenzó a escribir una carta.
La otra también se asomó a la ventana y descubrió con los primeros rayos del amanecer un hermoso colibrí revoloteando entre las flores de su balcón.
Se supo una con la naturaleza.
Necesitaba describirle a su madre la escena pues no todos los días comienzan así. No lo pensó mucho tomó el teléfono y marcó el número de casa.”
Maru Mendoza escribe con el castellano que se habla en México trufado de términos que, para un español, pueden resultar difíciles, pero que dotan su prosa de un realismo especial, mágico podríamos decir, que nos permite darnos cuenta de que el idioma se ha hecho para la unión de los pueblos, sea cual sea el vocablo que empleemos. Es también una prosa directa, cargada de detalles, precisa y exacta como leemos, por ejemplo, en algunas de sus descripciones: “Todas las mañanas a las cinco en punto inicia la subasta de pescados y mariscos. Gente de remotas ciudades, principalmente gerentes de compras de las cadenas de supermercados, de los más prestigiados hoteles y restaurantes, arriban para hacerse de las mejores piezas recién capturadas en las ricas aguas de los siete mares.
Los compradores llegan entre media hora y quince minutos antes de que inicie la actividad. Se conocen, se saludan amablemente mientras beben café. Cualquiera diría que la atmósfera es amigable. Sin embargo, antes de que inicie la puja, justo al escucharse la campanada para presentar las primeras piezas, los compradores se transforman. Despojados de buenos modales y haciendo alarde de un vocabulario limitado a quince maldiciones sale a relucir su ser más íntimo. Miradas ambiciosas, calculadoras han sustituido a las sonrientes de unos segundos atrás. Gritos, manos que se agitan, codazos, gestos de satisfacción o frustración se suceden. La frenética rebatinga parece interminable pero como la mercancía no lo es en unos minutos la gente se aleja y deja atrás el ceño fruncido para dar paso nuevamente a la sonrisa discreta, a la inclinación de cabeza a manera de despedida. (“Oportunismo”)
Maru Mendoza escoge, además, unos personajes entrañables, como veremos al comentar con mayor amplitud “El Lindero” y “Peligro en la Aldea de las Letras” y nos los presenta en toda su amplitud ya que gusta de ofrecer el aspecto psicológico de estos personajes.
Son las mujeres quienes aparecen retratadas de manera más rica y precisa y las que suelen protagonizar sus relatos, como sucede con la mujer que, en primera persona (recurso muy empleado por la autora) se presenta a sí misma en el relato “El umbral”: “Yo, por decir, soy buena para curar empacho, mal de ojo, susto y otros males comunes. Tengo un don, escucho a las plantas. Me revelan sus secretos para aliviar algunos dolores del cuerpo y del alma. De veras. Hasta mi hijo, que estudia medicina en la capital reconoce que soy atinada. Hasta me invitó a la universidad porque uno de sus maestros acostumbra invitar a los papás a una clase especial para hablar de medicina tradicional, que es la que yo practico, no es que sea doctora, pero…”
Podemos encontrar otros ejemplos de personajes femeninos que se nos antojan cercanos y muy reales, a los que les suceden las cosas del día a día como a la protagonista de “Se ponchan llantas gratis”: Rescaté mi coche y me dirigí a casa. No deseaba regresar al trabajo. Total, faltaba media hora para la salida. Frustrada por el tiempo y la lana perdidos de la manera más tonta, e irresponsable, me diría mi conciencia, lamentaba mi situación. Me sentí muy sola, más sola de lo que regularmente me siento. Sin familia, sin novio, pensé en llamar a Ara. Al escuchar las grabaciones de la contestadora y del buzón del cel colgué. ¿Quién quiere hablar con máquinas en esas circunstancias? Lo único que me quedaba era llorar a moco tendido. Ahora bien, lo que nos descoloca en sus textos breves, casi siempre, es el final, un final inesperado que da un giro a la situación, como sucede en este mismo relato: El franelero de la acera del parque le gritó que tocara la puerta. Tocó rabiosamente con los puños cerrados. La mujer abrió. Soberbia, extendió el papel con las instrucciones. El hombre sacó una pistola. Tres tiros. Con el arma frente a él se abrió paso entre los estupefactos curiosos.
Soledad yacía en el umbral.
No lo pensé dos veces arranqué y me alejé de ahí. Mala ciudadana que soy.”
Es un final preciso, demoledor, en el que sobran las palabras y las descripciones. El personaje femenino protagonista, en primera persona, se distancia de esa situación que es dramática y termina de una manera que resulta irónica y acaso sarcástica.
La misma ironía –llena de crítica a la situación económica actual- que observamos en el relato “Atribulaciones de una comensal” en donde una mujer se da cuenta de que no puede seguir con ese ritmo de gastos, aunque de poco le sirven las reflexiones porque: Paty se levantó para ir discretamente a retocar su maquillaje, poco antes de que el mesero dejara la cuenta sobre la mesa. Luis procedió a dividirla entre quienes quedaban. Ella palideció al escuchar la cantidad, que incluía el quince por ciento de propina. En ese momento iba a decir que lo justo sería que sólo pagara lo que había consumido (a todos les constaba que sólo había comido lo que ella había ordenado), claro que no se opondría a pagar la parte proporcional del consumo de Paty. Pero no se atrevió, eso no sería bien visto y seguramente ya no la invitarían la próxima quincena. Sacó su tarjeta de débito, en la que le habían depositado su raquítica quincena esa mañana y la puso junto con las golden y platino de sus seis compañeros del selecto "club gourmet".

INTERNET Y LITERATURA: UNA HERRAMIENTA EXTRAORDINARIA

Maru Mendoza, bloggera reconocida, se muestra positiva en torno a la relación de Internet y literatura; opinión que mantenemos con ella, como ya se ha visto en estudios anteriores. Pensamos que hay muy buenos blogs, por ejemplos, o páginas web que difunden la literatura y muchos escritores y escritoras que, como Maru Mendoza, aplican lo que creen y cada día ofrecen muestras de honestidad y rigor a la hora de enfrentarse a Internet. Veamos también qué nos cuenta ella misma, cuando se le pregunta si Internet puede fomentar la lectura: “Las redes sociales, entre las que sobresalen Facebook y Twitter tienen ocupados a millones de personas leyendo y escribiendo mensajes, que se ciñen a los códigos y extensión que estos medios imponen. Por correo electrónico circulan diariamente millones de cadenas de todo tipo, desde mensajitos tiernos hasta complicadas presentaciones que alimentan, en tiempos de elecciones, por ejemplo, el odio y la desconfianza sembrados por los expertos en la llamada guerra sucia, pasando por artículos o reflexiones que se adjudican a escritores, como el caso del texto supuestamente escrito por Eduardo Galeano titulado “Por qué todavía no me compré un DVD”. Este tipo de mensajes se reciben y reenvían, en ocasiones sin leerlos por completo y mucho menos pensar si realmente son obra de las personas a las que se les adjudican. Estos ejemplos podrían dar una pista de que internet se usa para todo pero no para leer, o por lo menos no para leer bien.
Estoy convencida de que es una herramienta extraordinaria que puede usarse para fines positivos, entre ellos, el fomento de la lectura.
Se han realizado varias investigaciones sobre hábitos de uso de internet pero en las que conozco no hay reportes sobre la lectura de obras literarias por este medio, ignoro si en los cuestionarios se incluye la pregunta o las respuestas son tan bajas que no pintan en los resultados.
En México, en donde el promedio de lectura es de 2.9 libros (supongo que impresos) al año; en donde los estudiantes de escuelas oficiales no reprueban el año escolar aunque no sepan leer ni escribir, se han creado programas de fomento a la lectura que desgraciadamente son insuficientes pues no tienen cobertura universal y a la población no se le ha sensibilizado sobre las múltiples ventajas que ofrece la lectura. Los que se operan con promotores voluntarios no cuentan con la capacitación adecuada ni el reconocimiento de las poblaciones con las que se trabaja. Creo que todo programa de fomento a la lectura requiere, además de inversión en materiales y capacitación, una evaluación y el aprovechamiento de los medios, entre los que internet podría ser de enorme ayuda.
Aunque hay personas de todas las edades haciendo uso muy creativo de las TIC y los libros electrónicos han despertado el interés de miles de personas, en México tal parece que muchos jóvenes ya no compran tan fácilmente la idea de que la educación, la preparación escolarizada o informal puede cambiar sus vidas. Es terrible, pero cuando se enfrentan problemas graves como la inseguridad, la deserción escolar, el desempleo, la explotación de trabajadores en diferentes sectores, cuando la pobreza extrema crece y los contrastes entre los pocos que tienen muchísimo y las mayorías que carecen de casi todo hay mucho por hacer. El discurso presidencial exhorta a la sociedad civil a apoyar la lucha contra el narcotráfico, en alguna ocasión escuché, durante un evento con niños que el presidente les decía que toda la sangre derramada en la guerra que se libra en el país es por ellos, para que la droga no llegue a ellos. Este tipo de discursos, al cuarto año de este gobierno no ha cambiado, como no ha cambiado, para mejorar, el sistema educativo. Es cierto que la sociedad tiene responsabilidades, si individualmente hacemos lo que tenemos que hacer y lo hacemos bien eso debe impactar a nivel global. Pero si el Estado no cumple, si la corrupción y la impunidad imperan, las estadísticas seguirán reflejando nuestras deficiencias, por decir lo menos.”

BLOGS: ESPACIOS DE LIBERTAD

La labor de Maru Mendoza, como ya hemos comentado, no se queda en sus aspectos de escritora y colaboradora, sino que va mucho más allá como vemos en los blogs que mantiene y en aquellos con los que colabora. Al fenómeno blog debemos dedicarle algún estudio en breve porque son muchos los escritores de talento y sensibilidad que nos muestran, en sus blogs, un escaparate dinámico de lo que son sus ideas y la percepción que tienen del mundo actual y de la cultura. Maru Mendoza habla así de su blog “La Aldea de las Letras”: “A ocho meses de haber iniciado la experiencia y gracias a uno de los circuitos en los que participa muy activa e inteligentemente María García Esperón me he relacionado con personas extraordinarias como tú –perdonará el lector o lectora la alusión directa, que agradezco enormemente-, Pedro Villar, Carlos Marianidis, Asunción Carracedo, Marcelo Suárez de Luna y Mercedes Calvo.
Con el tiempo he tenido la fortuna de conocer otros sitios, como “Apostillas literarias”, “Antojos”, “Siempre con historias”, “Transeúnte en pos del norte”; unos maravillosos de educación como Sapere aude!, “En ocasiones… leo libros”, “Lengüetazos literarios” y “Comunicación audiovisual”. Y más recientemente, “Contemporary Literary Horizon”, “Perlas de luna” y “Yo escribo – Ana”, estos últimos de compañeras de las antologías de cuento breve de la editorial Palabras y Plumas Editores.
De todas estas personas y sitios sólo conozco personalmente a María y a Pedro. Pero la comunicación que se ha suscitado, vía comentarios y correos electrónicos ha sido muy enriquecedora e incluso sorpresiva, como cuando Magda Díaz y Morales, de “Apostillas literarias” incluyó una extensa y generosa reseña de Peligro en la Aldea de las Letras en su blog, o Carlota Bloom, del blog “En ocasiones… leo libros” le concedió el premio Vale la pena a la Aldea y Albert Lázaro-Tinaut, de “Transeúnte en pos del norte” hizo lo propio con el premio Dardo y Blog de Oro.
Hace poco, por motivos de trabajo dejé de publicar entradas en los dos blogs y muy amablemente Sergio Astorga, del blog “Antojos” me escribió a mi correo para preguntar si todo estaba bien.
Esto que te platico es muy lindo porque atrás de cada blog hay personas sensibles, con las que puedes establecer una comunicación virtual, es cierto, pero que tiene mucho de real y sincera porque finalmente nadie está obligado a hacer un comentario o a visitar tu blog y dejarte un saludo, decirte algo lindo e incluso invitarte a participar en algún proyecto, como ocurrió con Daniel Dragomirescu, periodista y escritor rumano que me ha invitado a participar en la revista y el blog “Horizonte Literario Contemporáneo”. Ahora, gracias al circuito de este blog he descubierto a una sensual poeta mexicana, Marina Centeno y a una escritora de India, Nazia Mallick, entre otros escritores y blogueros muy interesantes.
El otro blog “En la sobremesa de María”, que inicié el 15 de marzo, pretende ser un espacio de discusión sobre los alimentos y la cultura alimentaria. Este blog lo he hecho más personal, en él he vertido ciertas experiencias personales relacionadas con los alimentos. He publicado algunas recetas y citas de libros, creo que la idea todavía no cuaja, tengo que trabajar mucho en él. No deseo ni tengo con qué competir con los blogs de cocina, porque hay unos extraordinarios, impecables y claros a la hora de presentar sus recetas, de los cuales podemos sacar ideas para no quebrarnos la cabeza a la hora de decidir el menú del día o para lucirnos cuando recibimos invitados o celebramos algo especial.
Los blogs son espacios de libertad, de acercamiento, de comunicación. Si a alguien, además del autor, le gustan es ganancia.
En ocasiones, sin embargo, después de leer las noticias quisiera cerrar el blog al no poder escribir lo que siento frente a tanta injusticia, pobreza y desesperanza. Pero no lo hago, como no debe dejar de haber vida cultural en los teatros, salas de conciertos, planteles educativos, cafés, restaurantes, plazas y parques públicos; como no debemos dejar de trabajar honestamente y educar a nuestras familias, como no debemos dejar de hacer lo que nos guste.”

EL LINDERO: UN PLANETA QUE OFRECE TODO

“El lindero” es una novela que nos habla de la memoria y de lo importante que es el lugar en el que uno vive, puesto que la casa, El Lindero propiamente dicho, tiene vida y sus habitaciones guardan y transpiran la felicidad que los antiguos dueños vivieron allí. Una nueva familia, la familia de Sara, la joven narradora, ha conseguido hacerse con la finca y la casa; pero lo que parecía simplemente un nuevo lugar para vivir, mucho más amplio y hermoso que el anterior, se convierte en algo más porque los nuevos inquilinos reciben en herencia todos los recuerdos de El Lindero y todo su pasado. No obstante, no es una novela ni de terror ni de fantasmas ni de misterio, es una novela de sentimientos, de remembranzas, de amor a la tierra y a la vida.
María Eugenia Mendoza tributa un homenaje a Carl Sagan y su “Cosmos” en “El Lindero”, pero va mucho más allá porque la novela combina distintos registros y facetas que no hay que pasar por alto. Para empezar, los nuevos inquilinos, una familia formada por el padre, la madre y tres hijos, Mariana, Omar y Sara, llegan a El Lindero y se admiran de encontrar muchos objetos personales en la casa, como si los antiguos dueños hubieran salido huyendo. Un vestido de novia y una cápsula del tiempo son los elementos que enganchan al lector y a la nueva familia propietaria. Gracias a la cápsula conocemos a la dueña anterior, Montserrat, una bióloga enamorada de su casa y a sus hijos, Gregorio, Roberta y Carla y, aunque menos, al marido, Mauricio.
Un elemento importante de la casa es su huerto, un huerto que es algo así como un símbolo, como el nexo entre lo que fue y lo que es, ya que sigue dando frutos y sigue siendo cultivado por el matrimonio que ya lo hiciera para los anteriores dueños, Abundio y Filo, que son unos personajes entrañables y que nos unen con la raíces, con lo más tradicional e importante de la vida, la herencia cultural y ancestral que no debemos desdeñar en aras de una modernidad, a veces, mal entendida.
Los tres jóvenes, gracias a la palabra de Abundio y los elementos de la cápsula del tiempo, aprenden a amar y a entender qué su nueva casa es un verdadero hogar. Es más, gracias a ella, se sienten mucho más unidos que antes.
“El Lindero” es una novela escrita de forma fresca, con palabras y expresiones propias del español de México, como ya se ha dicho en su momento. El uso de la primera persona –en boca de Sara, pero también de los anteriores propietarios- hace más directa la acción, aunque el diálogo es importantísimo para entender a los personajes y descubrir, poco a poco, el pasado de la casa. Una casa que huele a durazno, que siente, que vive al son que le marcan sus moradores.
Hay algunos aspectos que no queremos soslayar de la novela porque nos parecen interesantes, como, por ejemplo, el deseo de la narradora, y pensamos que de la propia autora, de superar los hechos de la Conquista española porque, como leemos, “…ya pasaron más de 500 años. Hay que estar orgullosos de que tenemos raíces tan bien plantadas, con las que debemos crecer y ser mejores”. Este deseo habla de futuro, de unión, de colaboración y de tolerancia. No queremos olvidar otro tema que aparece en la novela, como es la cocina. Filo es una gran cocinera, pero mucho más que eso, porque pone su alma y su sentimiento al servicio de lo que cocina y es que, como también leemos, “la cocina es el lugar más sensual de cualquier casa…”. Y, por supuesto, el tema del huerto, de cómo los terrenos de El Lindero se fueron llenando de frutales, de plantas, de vida… a la vez que la casa se convertía en un refugio para toda la familia, exceptuando para el padre, Mauricio quien, de alguna manera, es el desencadenante de la historia ya que, por su causa, Montserrat y sus hijos tuvieron que abandonar, de forma precipitada ese hogar por el que tanto suspiraban y en el cual dejaron grabada la impronta de sus ilusiones, deseos y esperanzas.
En definitiva, “El Lindero” es una novela llena de misterios, de secretos, de voces, de susurros y de sugerencias y, sobre todo, nos arropa en la seguridad que da un hogar y en cómo las personas pueden acabar apegadas a su casa y convertirla en una proyección de ellas mismas.
De “El Lindero” también nos habla su autora, en palabras que nos acercan de manera mucho más directa al proceso de la gestación de una obra, lo cual es interesantísimo, porque pocas veces contamos con las declaraciones “de la trastienda” de una obra, por decirlo así: “Entre bromas, pero también sondeando su percepción, esa noche -la noche de 2002 en que leyó el anuncio de un concurso literario, del que ya hemos hablado- les comenté a mis hijos y mi esposo que a partir de ese momento ya tenía trabajo: escribiría algo para participar en el octavo concurso literario convocado por Ediciones SM y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, escribiría algo para el premio Gran Angular. Ese algo terminó siendo El Lindero.
No tenía una idea clara de la historia, pero sí el deseo de expresar mi admiración por Carl Sagan, quien manejaba espléndidamente los lenguajes científico, literario, poético y mediático para presentar a los seres humanos, a la Tierra, al universo de una manera en la que al mismo tiempo, como espectadora de la serie Cosmos o lectora de este libro y otras obras, podía sentirme grandiosa, privilegiada por ser parte de este planeta o una partícula efímera y minúscula frente a las grandes obras de la humanidad. Particularmente me fascina el libro Murmullos de la Tierra. Un mensaje cósmico…, porque en él Sagan expone las razones, obstáculos y conformación del mensaje que se incluyó en las naves Voyager, hace treinta y tres años. Para mí la creación del disco que contiene el mensaje es uno de los proyectos de comunicación más ambiciosos y hermosos que se han llevado a cabo hasta nuestros días, pues en él se rescata lo mejor del planeta: la Tierra como un sitio único en donde la diversidad biológica y cultural han dado origen a culturas maravillosas. En el mensaje se incluyen imágenes, música, la grabación de saludos en cincuenta y cinco lenguas. La ciencia, la técnica, la tecnología y sus lenguajes forman parte fundamental para el diseño y producción del disco y para codificar las instrucciones para que una sociedad extraterrestre en un futuro muy lejano pueda verlo y escucharlo. Aunque también hubo lugar para el protagonismo y el oportunismo políticos, no lo hubo para imágenes y sonidos vergonzosos, de guerras y de todas las barbaridades que se han cometido y se siguen cometiendo en contra de la vida (de todas las formas de vida) y del planeta. Y eso no era una actitud hipócrita, se trataba de un mensaje que se estaba enviando, sí, a hipotéticos receptores, pero fundamentalmente, el mensaje era para los habitantes reales de este planeta, era un mensaje de paz en el que Carl Sagan y sus colaboradores nos recordaban lo maravillosos que podemos ser al vivir en paz en un planeta que ofrece todo. “

PELIGRO EN LA ALDEA DE LAS LETRAS: UN MARAVILLOSO CARTEL

La historia de “Peligro en la Aldea de las letras”, de su gestación y publicación, es un caso interesante en la literatura; por eso, dejamos que de nuevo sea Maru Mendoza quien nos expliqué el origen de esta aventura literaria: “Pero déjame que te cuente sobre Peligro en la Aldea de las Letras. Escribí esta historia inspirada por un correo electrónico que me reenvió Lorenza Estandía, para el concurso de Ediciones SM de España. No pasó nada. Dejé reposar el manuscrito, le hice modificaciones y más adelante lo envié al Premio de SM en México. Nada. Entregué el manuscrito, con nuevas correcciones y actualizaciones a algunas amigas editoras pero desgraciadamente para mí, ellas tenían tantos textos que evaluar que el mío se fue quedando en el montón.
Un día, mientras Paola, una amiga de Hipatia esperaba a que mi hija regresara de la universidad, se me ocurrió darle a leer el original que estaba imprimiendo para hacer el último intento en otra editorial. Ella, muy amable comenzó a leer conforme salían las hojas de la impresora, primero sentada en el suelo de mi pequeño estudio y luego ya más cómodamente sentada en la sala. Cuando llegó Hipatia Paola ni caso le hizo, quería terminar de leer el texto. Finalmente me dijo, con una enorme y hermosa sonrisa que le había gustado mucho, que seguramente encontraría una editorial interesada. En ese trance, recibí un correo de María García Esperón, a quien había conocido durante una de las presentaciones que hizo de Querida Alejandría y no sé por qué salió el tema del manuscrito que acababa de leer Paola. María, muy respetuosa, me dijo que si podría leer el manuscrito (a mí me hubiera dado mucha pena pedirle que lo hiciera, sabiendo que estaba tan ocupada), por lo que sin dudarlo un segundo le envié el archivo. En unas horas María me dio su dictamen y palabras más o menos me dijo que no esperara a que lo publicara ninguna editorial, “publícalo por tu cuenta, porque este libro tiene que entrar a Biblioteca de Aula o Escolar”. Palabras de profeta, ángel y amiga. A los pocos días ya estaba concretando el proyecto con mi primo Manuel Arrubarrena Luna, quien es diseñador gráfico y en dos meses estábamos presentando el libro en la Casa de las Humanidades de la UNAM. A falta de editorial tuve la dicha de armar un maravilloso cartel. Los presentadores fueron, además de María García Esperón, Cristina Barros, José Luis Curiel y Juan Tonda, investigadores de diferentes áreas, personas muy importantes en el ámbito cultural, a quienes conocí en mis años dorados de radio. Por cierto, el físico Juan Tonda expresó durante la presentación que Peligro en la Aldea de las Letras debería formar parte de Bibliotecas de Aula.
Dos amigos, con voces de profetas me dieron la confianza para participar en el proceso de selección que año con año realiza la Secretaría de Educación Pública. En 2008 no pasó nada, pero por fortuna al año siguiente volvimos a intentarlo (los trámites se hicieron en las oficinas de Ediciones ADN, de la que Juan Tonda es director) y salió seleccionado.
Que este libro se haya convertido en un Libro del Rincón es un ejemplo de transparencia en un proceso en el que participan cientos de editoriales nacionales e internacionales con miles de títulos. El año pasado se seleccionaron ciento veinte títulos, entre 7283 títulos presentados por 134 casas editoriales. De manera que para mí esta selección equivale a un gran premio literario, que representó un importante estímulo económico y la posibilidad de que los cerca de veintidós mil ejemplares distribuidos en varios estados de la República Mexicana lleguen a miles de lectores, entre maestros, bibliotecarios, alumnos y padres de familia.
El personaje principal de “Peligro en la Aldea de las Letras” es Hilaria, una jovencita vivaz, lista y muy observadora. Le gustan mucho las tareas escolares y disfruta aprendiendo, por eso participa en un concurso muy especial que le brindará la posibilidad, no solo de ganar un estupendo viaje, sino la de conocerse mejor a sí misma y a su propia familia, porque Peligro en la Aldea de las Letras viene a ser un viaje iniciático muy especial, ya que son las propias letras quienes, en sus especiales papeles de generadoras de la escritura y las palabras, se convierten en guías de excepción de Hilaria quien, ni por un momento, duda de que la Aldea de las Letras, a la que viaja de una manera casual, sea real; es más, vuelve a ella en un momento puntual para defenderla de ataques externos que hacen que el idioma se tambalee.
En esta ocasión, María Eugenia Mendoza Arrubarrena defiende el idioma, defiende la importancia de las lenguas maternas en el mundo, en este mundo global en que parece que solo dominen unas cuantas lenguas y las otras queden postergadas porque cualquier lengua, si sirve para comunicarnos y para entendernos, es importante. La escritora mexicana se centra en la Aldea de las Letras del español, pero puede aplicarse a cualquier idioma, sin ninguna duda.
Interesa mucho el personaje de Hilaria, la niña protagonista, quien, con la ilusión intacta y las preguntas a flor de piel, pronuncia una encendida defensa de la letra hache que conmueve a todas las letras de la Aldea. Debido a un correo electrónico que recomienda la simplificación ortográfica, Hilaria encuentra el tema de su redacción y de su discurso, ya que la letra hache es muy importante para ella: ni más ni menos, es la letra de su inicial, pero estos son motivos egoístas que ella sabe superar y acaba entendiendo que, en el mundo de las letras, como en el de las familias, todos son importantes.
Peligro en la Aldea de las Letras es un texto que combina distintos registros, por un lado, el viaje alegórico al mundo de las letras; pero sin olvidar el entorno de Hilaria (las relaciones con sus padres, con su hermana pequeña, Ana, con su abuela ya fallecida, quien le puso el nombre, con sus amigos, en las escuela), no los aspectos cotidianos del día a día. María Eugenia Mendoza tiene la capacidad de unir, en un mismo relato, distintos registros, hace una defensa de la lectura, de la escritura, critica la pobreza de espíritu de aquellos que quieren reducirnos a seres sin opinión ni capacidad de decisión y, sobre todo, apela a la concordia, al entendimiento.
Un idioma es un ser vivo, que se transforma, y así lo entiende la autora, pero que no admite censuras ni barreras, que es capaz de adaptarse a todas las realidades, pero sin cortapisas.
En definitiva, la novela gustará a los lectores de diez años en adelante, pero también a los adultos puesto que contiene muchos elementos de reflexión. No hay que olvidar también la fina ironía con que María Eugenia Mendoza maneja algunas situaciones y cómo, de manera elegante, resuelve los conflictos, que se plantean en el relato.
El texto contiene el español jugoso de México, al que tanto estamos aludiendo en estas líneas, buena manera de hacernos entender que, en el caso del español, la madre puede que sea una, pero los acentos y algunas palabras y construcciones son diversas, lo cual enriquece aún más el idioma. Sea como sea, “ninguna letra estorba, ninguna es ociosa, en cambio la pereza mental, la simplificación de las ideas o su anulación, eso sí que daña a la comunicación y a la convivencia humana”.

OTROS INTERESES: ME INTERESA TODO EL PROCESO EDITORIAL

Decíamos al principio de esta semblanza que María Eugenia Mendoza es un ejemplo de renacentista actual, enfrascada siempre en mil proyectos, con mil puertas abiertas y siempre maquinando nuevas experiencias relacionadas con el mundo de la cultura. Cuando le preguntamos que nos hable de otros intereses suyos, así nos cuenta: “He coordinado revistas de comunicación interna, durante un tiempo escribí artículos para la sección de gastronomía del periódico Reforma y para algunas revistas educativas.
Fui coordinadora editorial en el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos. La educación para adultos debería jugar un papel fundamental en nuestro país para de veras combatir y acabar con el rezago educativo. Ojalá un día se convierta en una institución encargada en actualizar conocimientos, en preparar a la gente en niveles superiores y no, como lo hace ahora, siga ofreciendo programas de alfabetización, de educación primaria y secundaria.
Como coautora de libros de texto de Formación Cívica y Ética para secundaria viví una de las experiencias editoriales más interesantes e intensas. La maestra Gabriela Conde Flores, a quien conocí cuando trabajé por muy breve lapso en la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) en 2006 me invitó a colaborar con ella en este proyecto. Escribir los contenidos de un libro de texto es muy diferente a escribir una obra literaria y personal. Los libros de texto deben apegarse al programa que establece la Secretaría de Educación Pública (SEP), los autores tienen libertad para desarrollar los contenidos y proponer actividades, entre otras cosas, pero la SEP dictamina si los libros cumplen con los estándares de calidad y los objetivos de los planes y programas. Los libros Formación Cívica y Ética 1 y 2 están publicados por Macmillan y, por fortuna, parece que han sido bien aceptados por los maestros que los han elegido.
Me interesa todo el proceso editorial, desde la corrección de estilo hasta ver salir de la imprenta el material impreso (folletos, revistas, libros). Actualmente, gracias a las posibilidades que ofrece la blogosfera estoy participando en la revista Horizonte Literario Contemporáneo, editada por Daniel Dragomirescu, un profesional de la comunicación y las letras muy activo y comprometido con un gran proyecto multicultural. He tenido la oportunidad de que publiquen, por primera vez traducida al inglés y al rumano, una obra mía, el cuento breve “Se ponchan llantas gratis”. Es una experiencia muy interesante, además estoy colaborando con la corrección de estilo de los textos que publican en español. “

COMPROMISO SOCIAL: ME MOLESTA LA SIMULACIÓN Y LA MENTIRA

A María Eugenia Mendoza le duelen las situaciones de injusticia, siente, en su propia alma el dolor que algunas actuaciones poco transparentes, causan en las personas. Defiende la libertad y la honestidad a la hora de trabajar y admite, sin tapujos que: “Me molesta la simulación y la mentira, que el discurso político viole constantemente lo sagrado de la palabra, que se hable de democracia, por ejemplo, cuando se vive en situación de autoritarismo, corrupción y constante violación a los derechos humanos. Los niños, los jóvenes, los trabajadores, los indígenas, las mujeres, los adultos mayores, forman parte del discurso cuando conviene, pero cuando son víctimas de discriminación, de atropellos y otros crímenes, incluso de asesinato, se diluyen en el anonimato, se esfuman, como si nunca hubiesen existido.”
Además es una enamorada de México, y como hiciera Larra en su momento, aludiendo a España, a Maru Eugenia le duele su país y le duelen la falta de oportunidades que muchos de sus compatriotas tienen a causa de muchos problemas que podemos entrever en estas palabras de la escritora, movidas por el cariño y respeto que siente por su patria: “De acuerdo con estudios sobre hábitos de lectura, en México se lee poco: 2.9 libros al año, en promedio; el grupo que más lee está comprendido por jóvenes entre 18 y 22 años; mientras que 47 por ciento de la población jamás ha leído un libro.
En México treinta millones de personas tienen acceso a internet, de una población estimada en poco más de ciento once millones de habitantes, de los cuales, alrededor de cuarenta viven en pobreza extrema.”

FINAL: TANTO POR DECIR

Mucho podemos aprender de una mujer que, cuando hizo radio, siempre tenía delante dos tarjetas con las siguientes citas, extraídas de la “Teoría de la Radio”, de Bertolt Brecht:
De repente se tuvo la posibilidad de decirlo todo a todos, pero bien mirado, no se tenía nada que decir.
Un hombre que tiene algo que decir y no encuentra oyentes está en una mala situación. Pero todavía están peor los oyentes que no encuentran quien tenga algo que decirles.
La obra de esta mexicana comprometida es aún breve en volumen, pero intensa en contenido. Invitamos a los lectores a que estén atentos a sus próximas publicaciones y nos gustaría que no hubiera barreras editoriales y que sus libros pudieran leerse en España, y en el resto de países de habla hispana, con normalidad. Son muchos los escritores, del otro lado del océano, con una obra importante y prácticamente desconocida por los lectores y la crítica españolas. De alguna manera, en una época en que la globalización parece que lo sea todo, también debería aplicarse, más que nunca, con urgencia, a la literatura.
Agradecemos, por último, a María Eugenia Mendoza su amistad y la generosidad con que ha dado respuesta a nuestras preguntas.


BIBLIOGRAFÍA


-MENDOZA, María Eugenia: “El Lindero”, SM, México, 2003, Gran Angular, 16.
-MENDOZA, María Eugenia: “Peligro en la Aldea de las Letras”, Publidisa Mexicana, México, 2008.
-MENDONZA, María Eugenia: “En el umbral”, publicado en “Entre gozos y rebozos. Nostalgias del campo”, México, Palabras y Plumas Editores, 2010

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