martes, septiembre 06, 2011


El Llampec/ Relámpago,
Nicoletta Costa,
Castellnou / Almadraba, Barcelona 2011, Pícnic


Relámpago o Llampec, en su versión en catalán, es un caballo de carreras que ha dejado de competir. Lo llevan a una granja y allí él se añora de los buenos tiempos y la nostalgia lo invade. Relámpago tiene tos y teme no volver nunca más a las carreras. Los animales de la granja lo reciben con expectación y con simpatía. Poco a poco entienden su drama y lo aceptan como uno más, con consideración. Es más, cuando ven que se encuentra mejor, le preparan una sorpresa y Relámpago puede, al fin, volver a saltar los obstáculos que le han preparado sus amigos los animales y se siente feliz. No es una gran carrera, no es una gran competición, pero se sabe importante y valioso para los que lo quieren.
“Relámpago” o “El llampec”, escrito e ilustrado por Nicoletta Costa, es un texto sencillo, muy fácil de entender, que se destina los lectores desde 6 años. Pese a esa facilidad, no está exento de poesía cuando muestra los sentimientos de los animales.
De alguna manera se trata de una fábula, porque los animales hablan y razonan, pero no hacen ostentación de sus cualidades ni pretenden ser los mejores. Aceptan a Relámpago y entienden su drama y éste, a su vez, los corresponde. Uno de los valores del libro es, precisamente, hacer ver a los niños que, pese a las diferencias, podemos ser amigos y que la amistad nos permite ser más felices. Es más, demuestra que uno no debe hundirse por un contratiempo, como le pasa al caballo, sino tratar de salir adelante, con las limitaciones que sea, pero adelante.
Los personajes del libro son animales simpáticos y reflexivos. El gallo Pepe, por ejemplo, es quien avisa a los demás de que llega un caballo y quien al ver su nombre, Relámpago Tercero, piensa que él es muy poca cosa, puesto que solo es Pepe Primero. Otros animales son la tórtola Teresa, el cerdo Pedro, el perro Hugo, la oveja Dora, la vaca Wanda, la gallina Elsa o la oca Julia. Son todos animales de granja, acostumbrados a un ambiente más humilde que se sienten impresionados por la parafernalia que envuelve a Relámpago, aunque no lo rechazan, ya que ven la tristeza en sus ojos. Y éste aspecto es también importante en el relato.
Las ilustraciones de Nicoletta Costa están llenas de color y tienen un tono naïf que las hace más tiernas y que acerca a los personajes más al lector. Por otro lado, el texto está escrito en tercera persona, pero son abundantes los diálogos. Además, contiene un vocabulario final con las palabras más difíciles.
En suma, “Relámpago” es un libro alegre porque habla de la superación, de la solidaridad y del esfuerzo común, pero sin ningún tono farragoso que huela a didactismo ni a moralina. Cada uno ha de sacar sus propias conclusiones.
Cabe añadir que este caballo protagoniza otros relatos que van en la misma línea.

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