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domingo, septiembre 27, 2015

Qui, què, qui?
Olivier Taller,
BiraBiro Editorial, 2015.

Qui, què, qui? és un llibre molt bonic especialment adreçat als més petits que formula una sèrie de preguntes breus i molt directes i la resposta només es pot donar després de fer-ne una observació acurada de totes les imatges. Són dos pàgines per pregunta, amb format allargat i amb diferents imatges de nens i d`animals. Els personatges es troben  fent accions diverses i la pregunta sempre està ben formulada.  Per exemple, al primer cas es diu "Qui ha dormit poc? i veiem,un nen amb un gran somriure, un altre tocant la trompeta, un disfressat, una nena amb uns globus i un altre tocant el tambor. També hi ha un nen i un osset enfadats i dos més, un amb cara de sorpresa i l`altre amb cara de...son. Així, mirant bé tots els dibuixos, molt ben caracteritzats, els nens acabaran donant la resposta a totes les preguntes com:
Qui ha jugat amb el gat?
Qui té molta por?
Qui noi s`atreveix a ballar?
Qui està enamorat?
Qui no ha arribat a temps al lavabo?...
A més de l`observació, el llibre permet que es comenci a parlar de les emocions, des afectes i també de la vida quotidiana, amb la qual cosa el llibre té diferents lectures, totes enriquidores.
El format ens sembla molt apropiat pels més petits i és aconsellable que un adult miri amb ells el llibre per fer-ho més intens i pot ser formular noves preguntes, perquè, això sí, no ens quedarem només amb una pregunta doncs cada personatge amaga al darrera nous reptes.
Qui, què, qui? ens sembla un llibre ideal com a regal i també per les escoles o les llars d`infants.

lunes, julio 13, 2015

Gatito y las vacaciones,
Joel Franz Rosell - Constanze v. Kitzing
Kalandraka, 2015.

Gatito y las vacaciones es un relato muy oportuno puesto que llega a los niños justo en el momento de empezar las vacaciones. Podríamos pensar que, tras el curso, las vacaciones colman las expectativas del niño, pero no siempre es así, como le ocurre al Gatito, protagonista del relato.
Joel Franz Rosell escribe, de manera muy clara, con una estructura marcada y acumulativa, acerca de otras posibilidades estivales. Los amigos de Gatito hablan de sus planes veraniegos, mientras que Gatito se mantiene callado. Pata se irá a la playa, Conejita a casa de los abuelos, Ardilla se repatirá entre un camping y la montaña, Erizo se irá al extranjero... Ahora bien, pese a que, inicialmente, estas vacaciones parecen estupendas, hay algo que no se le escapará al lector. Los amigos de Gatito tienen ya marcadas sus vacaciones y suena muy bien eso de ir a la playa o al extranjero; pero, el inconveniente, es que no estarán con sus padres o no con los dos a un tiempo. El padre de Pata no puede veranear porque trabaja, lo mismo ocurre con los padres de Conejita; en cambio los de Ardilla están separados y, para colmo, Erizo va a  Inglaterra solo y se alojará en casa de unos parientes lejanos.
Gatito llega a casa y pregunta, uno a uno, a todos los miembros de su familia. Es la madre quien le da la respuesta: "Nos quedaremos aquí, no vamos a ninguna parte". Gatito se siente frustrado, piensa que sus amigos se lo pasarán mejor que él, aunque no ha pensado en algo distinto que le recuerda su madre: la familia de Gatito veranerará junta. Por lo tanto, no importa dónde vayas, sino con quién estés y ese es un mensaje importante e, insistimos, muy oportuno, para los niños.
En plena crisis económica y moral, parece fácil dejarse impresionar por los demás, cuando lo importante es sentirse parte de una familia y saber valorado y querido. A menudo, las vacaciones se convierten en un despropósito en el que se compite a ver quién ha ido más lejos. En tu propia ciudad, seguro, hay tantos detalles que no conoces que puedes aprender a verla con ojos de turista.
Los modelos familiares han cambiado y también las formas de vivir. Lo importante es que cada uno se sienta a gusto con sus decisiones y sus posibilidades. Gatito no viajará al extranjero ni irá a la playa, pero, como le dice su madre, tendrá unas vacaciones fantásticas.
Interesa insistir en un punto. Los compañeros de Gatito no presumen de vacaciones, solo muestran sus planes y, de paso, queda claro, que no hay un modelo mejor que el otro, que las necesidades son distintas y, por lo tanto, también lo es el ocio. Cuando Pata, Conejita, Ardilla, Erizo y Gatito se reencuentren en septiembre tendrán mucho de que hablar. Seguro.
Las ilustraciones de Constanze v. Kitzing muestran, los rostros de los personajes para marcar mejor las emociones. Los ojos, el gesto, la boca son elementos muy importantes en estos dibujos en llos que se muestran los animales, vestidos como humanos, pero sin perder su aspecto animal. 
Los cuentos de animales son muy queridos por los niños y, este, destinado a los pequeños desde 4 años, sin duda, no será una excepción. 
Interesa destacar también que Joel Franz Rosell no opina ni se posiciona porque pretende mostrar que todos los modelos familiares son válidos, que no hay uno mejor que otro. El personaje de Gatito, que aparece ya en otros relatos de los mismos autores, sigue acompañando al pequeño lector, en esta ocasión, en sus vacaciones.

jueves, agosto 07, 2014







La zapatilla roja,
Karin GruB - Tobias Krejtschi,
Lóguez Editorial, 2014.

A veces los libros cuentan historias punzantes y dolorosas que golpean nuestras conciencias y nos hacen reflexionar sobre el mundo que estamos creando entre todos. ¿Por qué los niños y niñas tienen distintas oportunidades dependiendo del lugar en que nazcan? Es una terrible injusticia y un dilema moral importante.
En esta ocasión, en la contraportada del libro se nos habla de un niño, Kenan, al que le gusta mucho jugar al balocesto con sus amigos, aunque su país vive en guerra. Este niño, junto con sus amigos, van a disputar un partido y se desplazan en autobús. Y en ese momento comienza la historia. El autobús es atacado y muchos niños son heridos de gravedad, uno es Kenan. La mirada de Kenan desaparece y en su lugar aparece la del periodista, maduro y curtido en mil batallas, quien ha de cubrir el caso, no obstante no es alguien insensible ya que hay un detalle que lo sacude: la zapatilla roja de Kenan. El niño solo lleva una zapatilla, porque la otra ha desaparacido, junto con su pierna y esa zapatilla, casi nueva, un tesoro para el muchacho, hace que el periodista piense en su sobrino que, al fin y al cabo, sería como Kenan si viviera en ese país.
Las ilustraciones de La zapatilla roja en blanco y negro, en gris, se centran en las miradas, en los gestos, en las prisas, en ese ajetreo que conllevan las urgencia y en la zapatilla que es la nota de color. La única nota de color, en un mundo hostil. Hay, no se nos olvide, una página que abandona los tonos grises para mostrar un sueño, una ilusión: Kenan se levanta de la camilla y, con las dos zapatillas, se dispone a jugar el partido que ya nunca podrá disputar porque, al pasar página, todo sigue igual o peor. El periodista necesita hablar con su sobrino, necesita buscar algo de normalidad en su vida.
La zapatilla roja no es un libro cómodo ni fácil de leer. No es tampoco un libro que se pueda dejar a los niños sin más, sin un acompañamiento. El pequeño lector, desde 9 años, puede entender la historia pero ha de tener a un adulto al lado para tratar de reflexionar o de canalizar sus emociones que, sin duda, surgirán en torrente.
La zapatilla roja es un libro necesario, valiente y arriesgado. El texto es claro, conciso. No huye de la realidad, pero tampoco hurta la esperanza. La acción puede suceder en cualquiera de los países enfrentados en alguna guerra sin fin y el mensaje ha de penetrar capas y capas de nuestra conciencia, a veces dormida, a veces larvada. ¿Por qué Kenan no puede jugar en paz? O, mejor dicho, ¿por qué Kenan no puede vivir en paz? ¿Por qué?

domingo, mayo 20, 2012



La Ilíada, Homero
Adaptación de Jesús Cortés.
Alzira, Algar, Calcetín, 69, 2012.


A menudo hay grandes historias en la literatura, de las que todos hablan, pero que pocos han leído. Eso le sucede a la Ilíada, que es un clásico de clásicos y que no siempre quien habla o alude a alguno de sus versos sabe muy bien dónde situarlos porque se limita a recoger un tópico. Pues bien, si este libro, como tantos otros, se ofreciera, a su tiempo, a nuestros jóvenes, con seguridad, aprenderían a gozar de los clásicos y entenderían el porqué de su vigencia.
Jesús Cortés ha realizado, para Algar, una adaptación de La Ilíada muy recomendable para los jóvenes que, por ejemplo, cursan primer ciclo de la ESO. Es un muy buen momento para internarse en las andanzas de Aquiles, aunque la dificultad del texto original, quizá se lo impidiera. Pues bien, esta versión en prosa del clásico de Homero tiene varias virtudes. La principal es que refleja muy bien el original aunque sabe cómo presentarlo desde una óptica actual. Se trata de crear lectores, sin duda. Los personajes que todos conocemos, Héctor, Príamo, Agamenón, Ulises y el propio Aquiles aparecen muy humanizados. Los diálogos son realistas y recogen la tensión psicológica de la guerra de Troya.
Destaca la recreación del combate entre Héctor y Aquiles y, sobre todo, el diálogo entre estos dos héroes y la rabia de Aquiles por la muerte de su amigo que trata de canalizar mediante la venganza, aunque la venganza siempre es amarga y acaba cediendo ante la ancianidad de Príamo quien quiere enterrar a su hijo como se merece.
El destino, los dioses, las batallas… forman parte de este canto épico universal que, en esta ocasión, insistimos, sin prescindir de estos aspectos más sublimes, más homéricos, sí hace hincapié en el elemento humano, en las dudas, las quimeras, los miedos y los duelos de las personas que, sí, eran héroes, pero también seres frágiles de carne y hueso.
Esta adaptación de La Ilíada se divide en XIX capítulos que desgranan los principales hechos de la peripecia troyana. Jesús Cortés emplea un registro lingüístico cuidado, pero fácil y asequible al lector al que va destinado. Ahora bien, también los lectores adultos que no conozcan el texto original y quieran empezar a gustarlo pueden acudir a esta buena versión de La Ilíada.



El amor, la amistad, la piedad filial, la grandeza de espíritu… son valores que no pueden pasar de moda. Estos y muchos más son los elementos que hacen de esta obra un clásico actual. ¿Por qué prescindir de él?
La hormiga Miga en la biblioteca (La formiga Piga va a la biblioteca),
Emili Teixidor,
Madrid, SM, El Barco de Vapor, 218, 2012.



Han pasado 15 años desde que Emili Teixidor diera a conocer a uno de sus personajes infantiles más emblemáticos, la hormiga Miga o la “formiga Piga”. El primer título fue la amiga más amiga de la hormiga Miga (La formiga més amiga de la formiga Piga). Esta hormiga tan simpática, curiosa y observadora ha acompañado a los niños que hoy son adolescentes en su crecimiento y sigue haciéndolo con las nuevas generaciones.
El último título de la serie es La hormiga Miga en la biblioteca (La formiga Piga va a la biblioteca). En esta ocasión Miga recibe el encargo de la reina, quien se recupera de una enfermedad, para que vaya a la biblioteca y le consiga unos cuantos libros para entretenerse durante la convalecencia. La lechuza andaluza, la bibliotecaria, no solo le propone algunos títulos, sino que nos pasea, a Miga y a los pequeños lectores, a través de las grandes obras de la literatura de todos los tiempos.
Desde La Ilíada, La Odisea o La Eneida, pasando por La Biblia, El Cantar de Mio Cid, la Chanson de Roland,  El Quijote o Tirant lo Blanc, hasta La metamorfosis, La isla del tesoro o Robinson Crusoe. Pero no se conforma con eso, no, sino que también da alguna pincelada de poesía, con García Lorca, Salvador Espriu y Miguel Hernández e, incluso, recoge las propias vivencias de la bibliotecaria quien archiva en su mente y en su imaginación momentos gloriosos de todas sus lecturas, de los cuentos de hadas, de Platero y yo e, incluso, de Alicia en el País de las Maravillas.
Emili Teixidor no se limita a ofrecer una lista de títulos, sino que los adorna con comentarios sencillos, pero muy certeros y bien estructurados en torno a los argumentos o a las particularidades de cada uno de los libros. De esta manera, el lector se va dejando seducir por nombres, por obras, por personajes que, gracias a Miga, van pasando a formar parte de sus conocimientos, de su saber, de su incipiente cultura.
La hormiga Miga en la biblioteca se destina a los lectores a partir de 8 años, pero pensamos que no estaría de más que lo leyeran los alumnos del primer ciclo de ESO quienes, por desgracia, a causa de los distintos programas educativos, no siempre pueden disfrutar de la buena literatura. Teixidor sabe mucho de los clásicos y sabe que son siempre actuales, de ahí que escoja a uno de sus personajes más conocidos, Miga, para que los introduzca porque lo clásico y lo infantil no tienen por qué llevarse mal, al contrario.
Gabriela Rubio ilustra en libro y escoge un tipo de dibujos en blanco y negro que recrean muy bien el espacio de la biblioteca, así como ciertas portadas y personajes. Es también una invitación para que el lector se atreva a cruzar la puerta de los clásicos y… los lea.

Jordi Sierra i Fabra,
SM, El Barco de Vapor, 158. 2012.



¿Puede existir el amor entre seres de distinta especie? ¿Por qué no? Jordi Sierra i Fabra, a quien le gusta viajar y entrar en contacto con las personas más auténticas porque quiere entenderse mejor a sí mismo y a los demás, pasó, hacia una década, una temporada en Samoa y se impregnó tanto de la cultura y la magia de esa isla de la Polinesia que fue capaz, él mismo, ¿cómo no?, de contar a los propios nativos, quienes se quedaron asombrados, este relato que hoy comentamos, La princesa y el rey pez.
Bayir era el rey de los peces por su belleza, por sus colores, por su tamaño y por su especial manera de ser. Bayir era el pez más hermoso de cuantos pueblan el mar. Procuraba alejarse de los seres de dos piernas, porque sabía que podrían pescarlo, pero era curioso y los observaba de lejos hasta que un día conoció a la niña más maravillosa de cuantas nadie pudiera imaginar, Seleine. El pez se enamoró de la niña y la quiso para él solo, la raptó y se le llevó al fondo del mar. No la trataba mal, pero la niña se sentía prisionera y ansiaba la libertad. Cuando consiguió escapar, Bayir se descuidó y fue aprisionado por los hombres del poblado de Seleine, quien lo salvó de una muerte segura, pero acabó en una laguna, languideciendo por falta de libertad. Y entendió, solo entonces, el punto de vista de Seleine. La niña, que ya era una joven, lo liberó y lo devolvió al mar y, ambos seres, hicieron un pacto. Nunca más ninguno poseería al otro, porque solo así triunfa el amor. Seleiene y Bayir se siguieron amando hasta el final de sus días. A su muerte, surgió la leyenda… y este relato.
La princesa y el pez es un relato estructurado en 15 capítulos que narra una historia sencilla y conmovedora, ya que este amor entre pez y humana pudiera parecer propio de los cuentos de hadas, de los sueños y la magia. Jordi Sierra i Fabra hace que el lector supere las diferencias entre ambas criaturas y las vea como seres vivos que, simplemente, se aman. Destacan los diálogos entre Bayir y Seleine y la evolución psicológica que muestran. Seleine no es rencorosa y, aunque tiene la oportunidad de vengarse, no lo hace porque descubre que ella también ama al pez. Bayir no entiende la nostalgia de la niña, hasta que él mismo ha de pasar por un trance similar.
Las ilustraciones de Conrad Roset recogen pequeños momentos, fragmentos del relato, como si fueran pedacitos de un caleidoscopio que permiten al lector intuir, imaginar, fabular y, sobre todo, sentir.
El relato nos habla del amor, pero también de la libertad personal y de la capacidad de elección que cada uno ha de tener, sin trabas ni cortapisas; pero también alude al perdón, a la tristeza, a la nostalgia y, sobre todo, a la maravillosa aventura que supone enamorarse y, al fin, sentirse correspondido.
La princesa y el rey pez va destinado a lectores desde 7 años, pero, en esta caso, la franja de edad es solo una anécdota, como ocurre con los buenos relatos, porque cualquier lector sensible y con un mínimo de imaginación disfrutará de esta preciosa historia.

martes, mayo 15, 2012


Ilustraciones Page Tsou
Madrid, SM, 2012.



El amor nunca pasará de moda porque es un sentimiento innato al ser humano. Ahora bien, en esta época de corazas que nos insensibiliza ante los sufrimientos ajenos, no está de más que se recuerde el mensaje que se recoge en esta adaptación de “El soldado de plomo”, realizada por Julia San Miguel.
El clásico de Andersen está recreado a través de la mirada de Page Tsou, un artista joven, muy alejado de la cultura del autor danés y, que sin embargo, ha captado con asombrosa plasticidad los momentos más emocionantes de esta historia.
Page Tsou, el ilustrador taiwanés que acaba de ganar del II premio Internacional de Ilustración Feria de Bolinia-Fundación SM con este trabajo, nos evoca, con trazos muy influidos por la pintura tradicional china de tinta y el cómic japonés, el episodio en que un soldado de plomo tuvo que enfrentarse a sus propios miedos para superar la adversidad.
El soldado es distinto a los demás porque está cojo y su única preocupación es demostrar su valentía frente a sus compañeros de batalla. Ahora bien, como ya sabemos se enamora de una bailarina ha de aprenden a luchar por este amor. Es entonces cuando, de verdad, el soldado se muestra más fuerte y aguerrido, porque tiene un objetivo importante y porque, al fin, no habrá ninguna guerra que los separe.
El mensaje de esta recreación es claramente pacifista y ayudará a los más pequeños, ya que el libro se destina a niños a partir de 7 años, a que observen que la valentía y el coraje pueden desarrollarse en la vida cotidiana, que no hacen falta guerras ni aventuras extremas para que una persona sea valorado y, por supuesto, sea feliz.
Las ilustraciones son, sin duda, excelentes. Page Tsou acude a los tonos sobrios para retratar el mundo que rodea al soldado. Son imágenes amplias, hermosas y rotundas que recogen todos los detalles posibles, desde un cactus hasta las vendas de los soldados o los peces amenazadores que, finalmente, sucumben al anzuelo. La ambientación se inspira en los primeros años del S. XX, en la época de la primera guerra mundial o de entreguerras.
Los soldados hacen su trabajo sin preguntarse por qué, en cambio el soldado cojo, el disidente, anhela llegar a la bailarina y solo piensa en cómo burlar la vigilancia a la que está sometida por parte del muñeco siniestro. Es una lucha desigual, un soldado tullido frente a un muñeco de cartón que se cree el dueño de la bailarina. Es una lucha desigual de la que, tras una primera derrota, sale victorioso el soldado y, por supuesto, reforzado en su autoestima y en sus ideales.
El soldado de plomo, en suma, es una obra de arte que acompañará a los lectores a lo largo de su evolución porque en cada momento, seguro, descubrirán un nuevo elemento, una nueva escena. Un festín para la vista y un mensaje noble para el alma.

martes, octubre 18, 2011

¿Y para qué sirve un libro?
Alfredo Gómez Cerdá,
Madrid, SM, Gran Angular, 6.




Alfredo Gómez Cerdá es un escritor siempre ocurrente que reinventa sus historias una y otra vez. Por eso sus lectores lo siguen con interés, porque nunca se repite y siempre acaba sorprendiéndoles. En esta ocasión, en ¿Para qué sirve un libro? se permite una especie de juego entre él y los personajes que crea ya que ofrece doce posibles usos de un libro. Para qué alguien diga que un libro no sirve para nada… que lea las posibilidades que conoce Alfredo Gómez Cerdá.
En doce relatos, el escritor madrileño condensa vidas, afanes, miedos, superaciones, dudas e ilusiones de un puñado de personajes que derrochan fuerza e interés. Cada uno de estos personajes merecería atención aparte porque ninguno se repite, ninguno se conoce, pero todos acaban unidos, en positivo o en negativo, por un libro, sea el que sea. Desde el ciclista que, embebido en su lectura, olvida todo y pierde el tour, hasta el hombre que supera un problema con una hoja de La Biblia hasta aquel que se salva de morir gracias a un libro e, incluso, el contrario, el peletero judío que ha de suicidarse por culpa de otro libro… Hombres y mujeres muestran sus vidas, sus afanes. Son personajes comunes, ni siquiera antihéroes, gentes que van y vienen y que, en algún momento de sus vidas, acuden al libro como objeto, para que les ayude a nivelar una mesa, a superar su vida gris o a esconder sus secretos.
En cada uno de estos relatos Alfredo Gómez Cerdá adopta un tono, ya sea irónico, comprensivo o crítico. No hay que olvidar que el escritor observa su mundo y emite sus juicios, aunque no lo hace directamente, no, sino mediante el ejemplo o las palabras y actitudes de sus personajes. Acaso el cuento más duro sea “Un libro sirve… para ahogarse en un río”. En otros echa mano a su imaginación y también critica a esos personajes famosos, que amparados en su nombre, se dejan llevar como en “Un libro sirve para hacer una película de éxito”, en donde un escritor cede su obra para una película que, de mano en mano, acaba convertida en cualquier otra cosa… pero, pese a todo, gana un premio porque quien la dirige es famoso. ¿No nos hace reflexionar esta idea?
La ironía se cuela por “Un libro sirve para que te erijan una estatua” o en “Un libro sirve para hacerte un regalo perfecto”, en el que se van dando la mano distintas casualidades para que el libro vuelva a su primer dueño.
¿Para qué sirve un libro? no es necesariamente un libro destinado al público juvenil, ya que ni los personajes ni las tramas son inicialmente de su interés; pero sí va destinado a un lector, sea joven o adulto, que guste de los finales sorpresivos, que se emocione ante los avatares de los personajes, que sienta como suyos los dolores ajenos… que, en suma, disfrute imaginando nuevas situaciones.
Al final del libro, Alfredo Gómez Cerdá nos tenía reservada otra pregunta y otra respuesta porque un libro, además de para lo que se ha visto, también sirve para leer. Ni más ni menos, podríamos decir; pero ésa, como dice el autor, es una cuestión que cada uno debe responderse. La lectura, después de todo, tiene múltiples tantos beneficios como lectores.
Por último, es muy interesante la entrevista que se incluye al final, como apéndice, en la cual el autor explica sus motivaciones, sus intereses, habla de los personajes y, en definitiva, se acerca a su lector para hablarle, de tú a tú, de los relatos que acaba de leer.