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viernes, marzo 06, 2020

 "Si et pica un mosquit"
Jordi Gastó - Christian Inaraja
Kalandraka, 2020

A tots ens ha picat un mosquit algun cop, però el que, segur, mai hem pensat en fer alguna activitat alternativa com la que ens aconsella Jordi Gastó per evitar que ens gratem i ens fem mal. I així ens explica: "conec un remei / que et pot ajudar". I comença una enumeració amb rodolins d`una sèrie d´activitats xalades, esbojarrades i plenes d´humor que, de ben cert, faran riure als petits lectors i als grans. Així podem fer saltirons, ganyotes, posar-nos un barret, cantar, tocar el tambor, cuinar, anar a la fira, fer un tomb en barca i arribar a una illa plena de "monstres, fades i follets". També podem construir un castell "vigilat per un drac" o volar en globus... Un munt d´activitats que potencien l´imaginació, que ens poden ajudar l´inconvenient de la picadura. I així arribem al final, ple d´alegria i de sentit comú, que ens torna a la realitat perquè, si ens pica un mosquit, la picadura, per molt que fem un munt de coses, no marxarà, però, ep!, ens divertirem molt.
Capgirar un problema en un moment divertit és tot un repte i ens fa veure els petits inconvenient d´una altra manera, amb perspectiva; però també amb realisme.
Aquests remeis únics contra una picadura ens venen ben acompanyats pels dibuixos d´en Christian Inaraja, aparentment senzills, amb trets ben marcats que permeten entendre les emocions del protagonista al qual un mosquit l´acaba de picar al braç.
Un llibre molt divertit, ple de musicalitat, que es pot llegir en veu alta, fins i tot memoritzar i que va adreçat als prelectors i primers lectors que, no en tenim dubte, en gaudiran molt.
El llibre el podem llegir en català, castellà, gallec i eusquera. Ara ja sabem què fer si ens pica un mosquit!

miércoles, octubre 30, 2019

Miguel de Unamuno,
"Selección poética",
Kalandraka, 2019, Trece Lunas

Miguel de Unamuno no necesita presentación. El contradictorio rector de la Universidad de Salamanca está más vigente que nunca, prueba de ello es la reciente película de Amenábar, "Mientras dure la guerra".
Unamuno perteneció a la Generación del 98, escribió ensayo, novela y poesía. Fue una persona de carácter fuerte y agudo, aficionado a la papiroflexia y creador genial y en perpetua evolución. Su poesía bronca y directa no está exenta de lirismo y de una gran sensibilidad. A Unamuno le gustaban los juegos de palabras, la literatura tradicional y fue el creador de un lenguaje secreto, que se basaba en la "p" y que yo, de niña, utilicé con mis amigos sin saber quién era su creador. Así decíamos ""ton-po-ta-pa" y la niña en cuestión a la que iba destinado el adjetivo se quedaba tan ancha, si no estaba en el secreto e ignoraba que acabábamos de llamarla "tonta". Genial, don Miguel. Siempre.
El libro que nos ocupa contiene, como indica la colección a la que pertenece, trece poemas del "Cancionero" del poeta. Que sean infantiles o no, eso ya lo decidirá el lector. Ahora bien, como decía Juan Ramón Jiménez, los niños pueden leer de todo, con las consabidas excepciones.
Miguel de Unamuno repasa el abecedario, por ejemplo y juega con las letras, aunque se le escaba un "!Ay terrible abecedario!"; acompaña al grillo en si cri-cri, invoca la fórmula "Érase una vez" para reflexionar sobre ella, no olvida los juegos infantiles, como la rueda, ni su afición a hacer figuras de papel, ni el cielo estrellado, ni la golondrina, ni siquiera se olvida del ocho, que, el pobre, está partido en dos ceros.  El último poema de la antología es uno de los más célebres, una canción de cuna dedicada a su nieto, "La media luna es cuna". No se olvida don Miguel, entre verso y verso, de hablar de la infancia y de recrear palabras rotundas, a veces poco poéticas, pero siempre oportunas. 
Los poemas se presentan acompañados de las ilustraciones de Artur Heras quien le da el toque actual a los versos y nos permite entender su valor simbólico y establecer asociaciones mentales para entender el ingenio del poeta. 
No es un libro para leer de forma rápida y pasar a otro, no, don Miguel no lo permite; es un libro para leer y entender, para leer y pensar, para leer y recrearse en las ilustraciones, para leer y crecer.


domingo, junio 02, 2019

"Versos y Viceversos",
Antonio García Teijeiro - Juan Carlos Martín Ramos
Ilustraciones Juan Ramón Alonso
Kalandraka, 2019

"Versos y viceversos"es un auténtico regalo para el corazón. Dos poetas, uno del norte, Antonio García Teijeiro, y otro del sur, Juan Carlos Martín Ramos, deciden apostar por el diálogo y encarar, en un fluido mágico, sus poemas. Cada poema viene precedido por una entradilla, en castellano y en gallego, y cada poema es un reflejo del otro, de ahí el juego literario con el título, no sabemos sí son "viceversos" porque los poetas quieren establecer una réplica continua entre sus versos o bien porque cada poema ocupa el lugar del otro en un juego literario que nos invita a pensar y a sentir. Sea como sea, los poemas de estos dos grandes poetas se enlazan con agilidad y se nutren los unos de los otros para ofrecer un poemario sólido y maduro, como no podía ser de otra manera; pero también lúdico y mágico. 
Los poemas aluden a distintas realidades, no son ajenos al devenir del mundo ni a sus problemas. Son poemas enérgicos que condenan la guerra, que apelan a la defensa de la tierra, que claman y se duelen; pero también hay poemas íntimos que cuentan la importancia del sueño, que nos susurran el valor de las palabras, la necesidad de la lectura. Otros poemas  juegan y se divierten con los lectores, crean ilusiones y sueños. Por encima de todos ellos, late un sentimiento común y muy potente, la necesidad de la paz: 
"Que escriba el poeta
 sus versos de paz,
que nadie se esconda
ni deje el hogar".
La lectura de "Versos y Viceversos" nos lleva al origen, a nuestras raíces y a su reconocimiento:
"No tengo nada más, 
pero me basta para recordar
quién soy,
el lugar de donde vengo,
las noches estrelladas de mi pueblo".
Muchos de los versos acarician una misma realidad y evocan un miesmo sueño, el del mar,  el del agua que fluye, el de la naturaleza, el del lugar común que a todos nos hermana y que acaba, en suma, aludiendo al poder de la palabra, de la escritura como un puente de entendimiento:
"Hay palabras, en fin,
que tejen sentimientos".
Antonio García y Juan Carlos Martín saben los secretos del oficio y nos los susurran al oído en una cadencia suave que nos mece como las olas del mar mientras nos lleva a la patria perdida:
"Guardo en un armario el mar,
olas ya deshilachadas.
Guardo un castillo de arena
y, dentro, guardo mi infancia".
Los poemas que forman el poemario mantienen un ritmo impecable, a base de la repetición de estructuras sintácticas, juegan con el arte menor y el amor, mantienen algunas rimas asonantes y se divierten con la presentación tipográfica de algunos versos que forman estructuras cercanas al caligrama. Nada hay gratuito en "Versos y Viceversos", como el lector podrá comprobar. Las metáforas, algunas aliteraciones, los juegos de palabras, ciertas comparaciones ayudan a crear una obra sin edad, simbólica y repleta de sorpresas.
Las ilustraciones de Juan Ramón Alonso, a quien todos conocemos, nos dan la suavidad, el matiz y acaban de poner los cimientos del puente que nos lleva del pasado al presente y, por qué no, al futuro y a nosotros mismos porque, aunque sean versos escritos por dos magos de la palabra; en ellos no hay trampa, todo es verdadero y muy cierto:
"Despiértate, mundo,
y vuelve a girar,
lo azul por delante,
lo gris por detrás".
En suma, un poemario para lectores de cualquier edad que quieran coleccionar "huellas en el desierto".

miércoles, septiembre 12, 2018

"Tres tigres por un trigal",
Francisco Álvarez Velasco - Josefina Junco
Impronta, 2018

Érase que se era un contador de cuentos que conocía la manera de encandilar a su público y que era capaz de jugar con las palabras, con sus sonidos, ritmos y cadencias para deleite de niños y mayores. Y este contador se llama Francisco Álvarez Velasco quien domina a la perfección todos los recursos de la poesía, oral y escrita, quien tiene alma de niño y no duda en divertirse con lo que escribe, aunque sin olvidar un poso de sentencia, de persona experimentada. Y así nos llega este álbum ilustrado titulado "Tres tigres por un trigal", el cual brota de un trabalenguas, aunque lo trasciende, porque, sin olvidar los juegos de palabras, las concatenaciones, las rimas, las anáforas y otros recursos literarios, nos remonta a un tiempo en el que el paisaje formaba parte de las vidas humanas, en el que la naturaleza era una fuerza temida, amada y respetada, en el que los grandes y pequeños animales eran capaz de convivir y de adaptarse a cualquier realidad. Y ese tiempo de canciones, de juegos, de nostalgia, es el que se nos ofrece a manos llenas en el libro que estamos reseñando.
Tres son los tigres protagonistas, "Uno / y /Dos/ y /Tres". Cada uno con una personalidad, el mayor, más sabio, el mediano quizá prudente, el pequeño acaso despreocupado; los tres juntos, escondidos, agazapados, juguetones, jugando a las adivinanzas:
"En las amapolas
se esconde la monja,
con enaguas blancas;
el fraile se oculta
con sotana roja,
y un chichiribaile
con faldones rosa".
Y jugando con las amapolas, cambia el tiempo, cambia el paisaje y otros animales se asoman, un grillo, una ranita, un insecto palo...
Llega la noche y los tigres se transforman en gatos pacíficos que rodean la cuna del niño, porque no otro es el sueño del niño, lleno de imaginación, en donde todo es posible y en donde se mezcla realidad y fantasía.
Enlaza el poeta unos versos con otros, en perfecta armonía, haciendo que las palabras tengan vida propia, luz, casi tacto y vista. Es una fiesta para los sentidos leer, por ejemplo, cuando llega el día y todos se retiran, qué hay a los pies de la cuna, los mejores tesoros, porque brotan del alma:
"...y hasta había papas
con mitra de oro,
y mano coral,
y almendra de fuego,
perlas y esmeraldas
llenas de luz verde,
grandes amatistas
traídas de Zambia,
ámbar, malaquitas,
y jades de China,
de Japón topacios
azules, zafiros,
ágatas, turquesas
como de princesas,
rojas espinelas..."
Cuando aparece el frío, los tigres cambian su naturaleza y se vuelven mansos, pero no dejan de soñar con la primavera y con sus amapolas y con su libertad.
El verso de Francisco Álvarez, de arte mayor, a menudo hexasílabo, entronca con el modernismo más jugoso de Rubén Darío y se acerca a la princesa triste que con gusto jugaría con estos tres tigres que acaso dejen de estar tristes a su lado, como cuando rodean al niño en la cuna. Solo cerca de la inocencia, dejan de existir los peligros.
La historia está ilustrada por josefina Junco, con unas imágenes llenas de color, sugerentes, que envuelven los versos y permiten que los disfrutemos de una manera global y plena. ¡Qué experiencia para el lector verse entre un trigal, rodeado de amapolas...y también de tigres!
 "Tres tigres por un trigal" es un libro para leer en voz alta, para ser gustado, escuchado y disfrutado en compañía. Ahora bien, si se lee en silencio, de manera concentrada, quizá el lector avezado encuentre ese poso de nostalgia de la niñez, de recuerdo, de tributo al pasado que Francisco Álvarez, como ya hemos advertido, no olvida.
Sea como sea, disfruten de la lectura y de las imágenes.

martes, septiembre 04, 2018



"UniVersos"
Marisa Alonso Santamaria - Elizabeth Aguillón
Proyecto Verkami
2018

“UniVersos” es un poemario compuesto por doce poemas que su autora dedica, como dice el título, a elementos del universo, básicamente la luna y el sol, aunque también aparecen las estrellas y los cometas.
De forma deliciosa y muy sugerente, se humanizan estos personajes, lo cual permite al lector infantil sentirlos muy cercanos, con sus mismas emociones e intereses. Así, entre la Luna y el Sol se establece una relación de afecto muy especial, son amigos y se valoran, aunque sean distintos. Todos los elementos del universo se necesitan e interactúan porque no hay nadie más importante, sino que todos son necesarios: “Todos se columpian / y revolotean / en el universo / todos juntos juegan”. El elemento del juego, el elemento lúdico es fundamental en estos versos: “La luna baila en el cielo / junto a la Tierra y el sol./ También juegan a esconderse. ¡Ay, qué revoltosos son!”
Son actitudes que irradian energía, que contagian ganas de vivir: “Entre luceros y estrellas / el sol baila un rock and roll, / la tierra baila una samba/ y la luna un charleston”. Juegan también al escondite y eso hace que, hasta que no llegue el sol, el cielo se quede a oscuras.
La luna muestra sus diversas caras, se enfada si el sol no la atiende, se ruboriza a veces; mientras el sol trata de complacerla y se muestra siempre conciliador. Y es que, en definitiva, la luna y el sol son amigos y así lo demuestran siempre: “Si dieron dos besos / y un gran achuchón./ ¡Ay, cuánto se quieren / la luna y el sol!”.
“UniVersos” es un ramillete de poemas en arte menor cuyos versos mantienen un ritmo muy marcado. A menudo se acude a las rimas agudas las cuales dan mucha sonoridad y a las estrofas populares, con rima asonante. Son versos para ser recitados en voz alta, para ser aprendidos y cantados en los juegos, que entroncan con el origen de la poesía, hecho de música y de ritmo, hecho de melodía.
La personificación constituye el eje semántico de todo el poema, aunque la autora no olvida ni los juegos de palabras, ni las exclamaciones ni las enumeraciones. Todo permite lograr un conjunto estético muy apto para los más pequeños.
No podemos olvidar las ilustraciones de Elizabeth Aguillón que son explosiones de alegría y de luz. Sobre el fondo negro, que imita el cielo oscuro, se pasean todos los personajes en sus actitudes humanas. Mediante el collage, nos acercamos a los rostros del sol y la luna, a las estrellas, vemos las luciérnagas y, por supuesto, observamos a los propios lectores que acaso puedan interactuar y jueguen a pintar el sol y la luna o a coger una escalera y visitarlos. La imaginación es libre, sin duda.
En suma, un libro muy visual, lleno de guiños al lector, que apela a la amistad, al compromiso personal, al respeto por los demás y a la alegría de vivir.

domingo, junio 10, 2018

"Deu ditets",
Mem Fox - Helen Oxenbury
kalandraka, 2018

Cada dia neixen nens i nenes. Poden néixer a un poble llunyà o a una gran ciutat. Poden estar sans o una mica malalts. Poden tenir la pell blanca o negra. Poden viure a llocs on fa molt de fred o molta calor. Són nens i nenes únics, però, això sí, tots tenen 10 ditets a les mans i 10 més als peus. Aquest fet els agermana i els fa ser iguals, amb els mateixos drets i les mateixes necessitats. Tots units per un fet físic i diferenciats per les seves pròpies característiques.
"Deu ditets" és un llibre deliciós per a nens molt petits que encara no saben llegir o pels primers lectors. Ens explica, de forma rimada, enllaçant i acumulant les estructures, la màgia de ser diferent i, a la vegada, igual. Podríem dir que el conte és més aviat una cançó que, en aquests moments, pot estar cantant qualsevol mare del món que acarona el seu fillet. És així com acaba el text, amb una mare que troba que el seu bebè és meravellós i únic, malgrat que tingui, com els altres, deu ditets.
"Deu ditets" ens fa sentir iguals i diferents, ens parla de convivència, de respecte perquè, entre aquests nens no hi ha cap barrera social, no hi ha cap problema per poder jugar i sentir-se bé. La figura de la mare està present amb afecte i protecció i és la que dóna, d´alguna manera, coherència al text perquè, insistim, ens sembla més aviat una cançó que un conte.
Les il.lustracions, per altra banda, són realistes i molt expressives. Donen llum i sentit als bebès i els mostren rient, jugant, sent feliços com són, movent-se, abraçant-se i, és clar que sí, adonant-se de que tenen 10 ditets. Ens podríem passar molt de temps cercant els petits detalls, mirant els rostres dels bebès, gaudint dels seus gestos.
"Deu ditets" és presenta en un format molt atractiu. Està traduït a diversos idiomes, en castellà és titula "Diez deditos". I la versió catalana ha estat a càrrec de Maria Lucchetti. 
Un llibre tendre, delicat i estimulant.


lunes, mayo 07, 2018

"Cara de velocidad",
Marga Tojo - María Hergueta,
Kalandraka, 2018

 "Cara de velocidad" ha obtenido el Premio de Poesía para niñas y niños Ciudad de Orihuela 2017. El poemario está formado por un ramillete de poemas, la mayoría de arte menor, que nos cuentan fragmentos de una historia singular, la de H.
H. es una niña pequeña que vive en una gran ciudad, seguramente Madrid y que trata, con su ingenio infantil, de abrirse paso en un ambiente urbano, poco adecuado para el crecimiento y desarrollo de la magia o la fantasía, pero H. es una niña perspicaz, que aprovecha cualquier ocasión para demostrarse a sí misma que sigue siendo una niña. Así, de la comida hace un juego, de la enfermedad surge un monstruo con el cual se acaba aliando, del desaguisado con su libreta proyecta un naufragio, de su ropa diaria extrae el disfraz de superheroína.
"Cara de velocidad" se sumerge en los aspectos cotidianos y les da la vuelta, les añade esa visión fresca de los niños, que es capaz de hacer de una tortilla a la francesa, batida con su abuelo, una fiesta. Una visión llena de humor que sabe enfrentarse a la ira o a los contratiempos de la vida, en la que, sin duda, hay que hacer muchos equilibrios. ¿Acaso fuera mejor ser funambulista?
Entendemos que, para su autora, Marga Tojo, la poesía no es una cuestión baladí, que consiste acaso en unir sílabas y en crear perfección formal; no, para nada, la poesía es imperfecta porque retrata la vida, se acurruca, se levanta, incorpora aspectos, en principio poco poéticos, como pueden ser la M-30 o un puré de guisantes. La poesía como ancla que nos une a los orígenes, como tabla de salvación en un mundo hostil, en el que se pretende que los niños crezcan rápido, estén todo el día ocupados y no den mucho la tabarra. Contra eso se revela H. y la autora de este insólito poemario, en el que aparecen también referencias musicales actuales como Patti Smith o The Rolling Stones, entre otros. Es una poesía que se pone "katiuscas" y que no teme mancharse porque, en ese proceso, está la esencia de la infancia.
Del caos urbano, Marga Tojo hace poesía y permite que, de alguna manera, H. ordene ese mundo extraño, duro, con aristas, lleno de cemento y velocidad porque.
Las ilustraciones, de María Hergueta, muy cercanas al cómic, permiten acompañar, con sus colores básicos a esa niña que es "una exploradora del asfalto".
Hermoso poemarío, que supera los tópicos y los estereotipos de género y que entra, con respeto y ternura, en el universo infantil, aunque con connotaciones musicales, cinematográficas y literarias de la propia autora. Tal pez entre Marga Tojo y H. solo haya la diferencia de la edad. Y es que, para aprender a vivir, "hay que abrir bien los ojos".

domingo, abril 08, 2018

Los días liebre,
Clara López - Marcos Viso.
Kalandraka, 2017.

Los días liebre es un poemario destinado al público infantil que evocará en el corazón de los lectores adultos imágenes de su propia infancia porque, recordemos, la infancia es una y entera. Cada uno de nosotros tiene el lujo de disfrutar, durante un tiempo, de un fragmento y a nosotros nos corresponde atesorar ese fragmento con el máximo respeto y la máxima memoria que podamos. De ello depende nuestro futuro. No hay más.
Clara López, en 15 poemas, evoca, a través de una niña, momentos del día, reflexiones cotidianas, objetos, presencias familiares, sentimientos, miedos, sueños y anhelos. Los días se escapan con pasos de liebre, presurosos y raudos, mientras nosotros quisiéramos que fuesen días de tortuga.
Comienza el poemario con "Día liebre". Ese día, por ejemplo lunes, en que hay que ir muy rápido, en que hay que levantarse, ir al colegio, volver, seguir con actividades extraescolares y llegar a la noche deseando que mañana sea, efectivamente, ese día tortuga, en donde el tiempo nos pertenezca.
Siguen los poemas, evocando los pequeños retos de la infancia, como aprender a restar o a conjugar los verbos. Pero también hay tiempo para hablar de la abuela y del abuelo o para acercarse a la mascota y sentirse bien. Los días liebre se alargan y llegan los viernes "cansados / sin ganas de jugar,/ ni ganas", pero con la promesa del sábado. También, por supuesto, hay momento para la soledad y los miedos personales. La infancia no es, ni de lejos, siempre, un lugar placentero.
Días de liebre es un poemario lleno de luz, intimista, que nos hace sentir bien, cálidos y casi siempre a salvo, en un mundo lleno de elementos cotidianos pero que, sin embargo, nos complacen y nos gustan porque nus ayudan a conocernos a nosotros mismos y a crecer. Así lo recoge en el último poema, titulado "Diario", nuestra niña quien habla de otro tipo de días, los "días río". La tinta se compara al agua del río que nos lleva a una gran conclusión, en homenaje a Jorge Manrique: "Nuestros ríos / son los días,/ que van a dar / al amar". Eso, amar, es lo único que importa. Ni más ni menos.
El texto, ilustrado por Marcos Viso, con imágenes suaves, diluidas, que juegan con la realidad y aluden al mundo del sueño tratando de enfrentar el gran tema del libro, los días liebre y los días tortuga.
Los versos de Clara López se unen, se arropan unos a otros organizando formas distintas, elaborando una especie de plano del tesoro que nos mira hacia el futuro, pero sin dejar de observar, con consciencia plena, el presente y los recuerdos. Las repeticiones, los juegos de palabras, la metáfora son recursos que emplea esta poeta para acercarnos aún más a ese mundo íntimo y cargado de símbolos de Los días liebre.
El libro, recordemos, ha sido Finalista del Premio Fundación Cuatrogatos 2018.

domingo, enero 07, 2018

La boda alada
Texto: María Rosa Serdio González
Ilustraciones: Teresa Coll Sanmartín
Babidi-Bú Libros, 2017

Vengan, vengan, déjenlo todo y observen o, mejor dicho, participen, niños y mayores, todos están invitados a una gran fiesta, pero, eso sí, hay que llevar un regalo que sea especial porque lo que está al punto de celebrarse es una boda, pero no una boda corriente, no, qué va. ¿Les apetece conocer los detalles? Lean, lean...
Comenzamos a leer y se nos presenta la mariposa, grácil, bella, "como invitando a sentir la vida". No nos extraña, pues, que el siguiente protagonista, el saltamontes cartero, siepre llevando cartas, siempre puntual y atento, se enamore de ella, pero ¿cómo se lo va a decir?, "¿Qué excusa tendría / para ir a verla?/ ¿Cómo le diría que.../ empieza a quererla?". Decide mandarle una carta azul y esperar a que la mariposa quiera citarse con él. Y, en el siguiente poema, la respuesta es afirmativa y "salta el Cartero / y se va por el aire / dicharachero". 
A partir de este momento, tras los preliminares, el regalo de pedida y un noviazgo (al que no estamos invitados), Mariposa y Saltamontes preparan su boda. Por supuesto, tienen una lista de bodas, pero, y aquí deberíamos aprender de la sencillez de estos novios, no valen cosas materiales, no sabrían dónde ponerlas. Por lo tanto, todos los invitados se las ingenian y aparecen los primeros regalos de boda: el grillo una serenata, la araña les promete tejer una manta de seda, el ruiseñor promete cantar sus, amores, la luciérnaga le ofrece luz y así, sucesivamente, los distintos animales contribuyen a crear felicidad y magia. 
En una boda la tarta no puede faltar y esta es sensacional: "Ha de ser una torre / ha de ser un sabor, / ha de ser sentimiento.../ ¡Puro canto de amor!". Después, los detalles son muy importantes , se describe el ramo de novia.
Por fin llega la mañana de  la boda, con buen tiempo. Hay nervios, preparativos de última hora, complementos en los que pensar y mucho amor. Por la tarde, Mariposa sorprende con su traje de "pétalos de un cerezo" y los invitados van llegando poco a poco. Se celebra la boda con música, con chuches y con alegría compartida. Y, al compás del vals, los novios cierran la celebración e inauguran una vida.
La boda alada es un poemario singular. Nos narra, como acabamos de ver, los preparativos de una boda y lo hace derrochando ilusión. Los versos se entrelazan, se ofrecen detalles mínimos, que son los que más importan y se crea una atmósfera positiva, vibrante, llena de guiños al lector. Todos están invitados a la boda, todos son bienvenidos. Nadie sobra. Nadie es mal recibido. ¿Cómo no dejarse seducir con tanta magia? Además, los personajes son animales pequeños, que suelen pasar desapercibidos y que, esta vez, tienen su papel, muestran que lo pequeño, coo decíamos, es lo más importante. Y eso lo sabe bien María Rosa Serdio quien, con minuciosidad de orfebre, trabaja y paladea cada palabra, cada sentimiento y cada emoción. Su poesía es elegante, musical y elaborada, aunque logra que parezca sencilla que es  mérito de los buenos poetas.
Las ilustraciones, de Teresa Coll, son espectaculares, no por la grandiosidad de elementos, sino, justamente por lo contrario, porque nos ofrecen momentos privados, cuidados con mimo extremo. Son importantes los ojos de los personajes, pero también sus atuendos.Teresa Coll nos ofrece unos insectos tiernos, humanizados en parte, deliciosos y cercanos. Hay momentos realmente espléndidos, como la ilustración de la luciérnaga, la de la novia con su vestido de bodas o la de la tarta. 
Sin duda, verso e ilustración han crecido a la vez y se han apoyado y nutrido conforme la historia iba avanzando.
Mucho más podríamos escribir, pero ahora conviene que los nuevos invitados, niños y adultos, se sumerjan en este ambiente y se contagien de la alegría de vivir, de la celebración de los buenos momentos de la vida, sin lujos, sin aspavientos, solo con lo que más importa, la amistad y el amor.

domingo, noviembre 19, 2017

Paraules Nadalenques,
Montse Ginesta - Marta Montañá,
Barcanova, 2011

Ara, que s´acosta Nadal, és temps de torró i d`intercanvi d´afectes. Els més petits tenen tot el dret del món a conèixer les tradicions nadalenques i a estimar-les. La poesia adreçada al nens, per altra banda, és particularment difícil perquè, de vegades, es cau en la temptació de les rimes fàcils, dels jocs de paraules tòpics i dels missatges massa didàctics. Un infant està creixent, però és capaç de sentir el ritme, de fer seves unes melodies i d´entendre on hi ha veritat o impostació.
Aquest llibre que us recomanem està formant per 32 poemes que ens repassen personatges, costums, àpats i tradicions nadalenques. Ara bé, no té res que veure amb les imposicions comercials i materialistes, perquè, ja al primer poema, trobem una declaració d´intencions ben clara:
 “Aquest Nadal
No vull que em compreu joguines,
No vull roba ni torrons,
Ni pastissos
Ni bombons.
El que vull
No ho venen a les botigues:
Vull rialles i petons!”
Comencem, doncs, un viatge a la part més noble del Nadal, la part infantil, plena d´il.lusió i esperança, que creu en la màgia i en que tot està per fer i tot és possible. Anem a la fira de Santa Llúcia i comprem la peça que ens faltava pel nostre naixement; ens abriguem bé per fer un ninot de neu; decorem casa nostra amb una bonica garlanda; i fem un pessebre amb aquelles figures que, de pares a fills, ens han arribat i que conservem com un dels grans tresors. Al Nadal també fem música, cantem i juguem a la loteria. No falten els poemes dedicats a l´arbre de Nadal, al tió, als menjars típics, als Reis, al dinar de Nadal i a alguns personatges emblemàtics del Pessebre (el pastor, Sant Josep, el nen...), així com mencions al dia dels innocents, al cap d´any i, és clar que sí, al dimoni esquifit. No falten els bons desitjos:
“Vull la pau
I vull una treva
Per als innocents i els febles!”
Els poemes de Paraules Nadalenques segueixen la tradició oral i es poden dir en veu alta; fins i tot, al final del llibre, s´inclouen uns consells per la seva posada en escena. Les il·lustracions, dolces i realistes, acaben de tancar aquest regal de Nadal, fet de paraules, de ritmes, de bons desitjos.
El llibre està adreçat als més petits de casa, però segur que els grans, pares, mares, avis, àvies, tiets i tietes, trobem, amagada a dintre, entremig de les pàgines, part de la seva infantesa.
Bon Nadal a tothom!

domingo, mayo 21, 2017

Natalí Tentori -Elizabeth Builes,
Kalandraka, 2017

Arroz con leche es el actual Premio de Poesía para Niños Ciudad de Orihuela. Está formado por un ramillete de poemas que tienen en común un aspecto gramatical; esto es, la autora, Natalí Tentori, escoge un verbo en infinitivo para nombrarlos. Así, Bordar, Abrir la puerta, Jugar, Barrer, Cazar, Lavar, Perdonar, Hilar, Tejer, Reír, Portear, Bendecir, Descansar, Conversar, Cantar o Llorar son los títulos de los poemas, unidos, además, por una cuestión de significado. Precisamente de la canción tradicional Arroz con leche toma la poeta parte del entramado externo de su texto, aunque, como veremos le da una nueva perspectiva, un nuevo significado.
Arroz con leche enlaza con la campaña argentina NiUnaMenos que, a través de las redes sociales, denuncia la violencia de género femenino. Y femenino es el universo de estos versos que, con un lenguaje hermoso, rotundo, cargado de matices y tremendamente rico, nos acercan a las relaciones afectivas entre abuelas, madres e hijas. Es un mundo íntimo el que aquí se desvela, un mundo pequeño y compartido, cargado de secretos, de artes ancestrales, de cariño, de ejemplo y de memoria. Ese mundo de las mujeres tan arraigado a la tierra es el que, con ojos de niña, contemplamos en Arroz con leche. 
Los poemas está cuajados de imágenes de la naturaleza, de lo cotidiano, de oficios antiguos, de canciones, de emociones y de sentimientos. Son poemas en los que la rima no importa ni el metro, ya que se acogen a la polirritmia, pero, como ya hemos dicho, el idioma lleno de matices, de secretos; el idioma rico de los diálogos, de las palabras heredadas, de los sueños, de las melancolías, de las tristezas de niños, de las manos de la abuela, del trabajo de las mujeres; ese idioma común, hermoso y rortundo, es el dueño absoluto del poemario. Las palabras saben, huelen, lloran, juegan, se dan la mano, se esconden, se lavan la cara y se ríen porque tienen vida y coraje.
Las ilustraciones sugeridas, esbozadas, contenidas, aunque firmes, de Elizaberh Builes y tenuemente coloreadas nos abren los ojos a la naturaleza, al mar, a los sueños, a la vegetación, al cariño de las manos y de los afectos de las abuelas y, sobre todo, a la ternura de este universo mínimo, pequeño, pero tan repleto de símbolos y de sensibilidad.
En definitiva, un poemario para almas sensibles que disfrutarán por igual niños, sobre todo niñas, y adultos, sobre todo madres y abuelas,  ya que, en definitiva, como se lee en el poema Epílogo, apela a una mujer:
"que crea en sí misma
y salga a luchar
por conquistar sus sueños
de más libertad".
La imagen del corro con la que se ilustra la portada y se cierra el poemario es una metáfora de esta unión y complicidad que se crea en Arroz con leche


domingo, marzo 26, 2017

Por el camino,
Mariana Ruiz Johnson
Kalandraka, 2017

Por el camino es un poema infantil que mantiene el ritmo pegadizo y tradicional del octosílabo a lo largo de distintas estampas protagonizadas por varios animales que, en forma de números, del 1 al 10, relatan la alegría del camino. A menudo, se tiene la vista puesta en la meta y, así, solemos perdernos la maravilla del sendero, aquello que aprendemos, aquello que dejamos y retomamos, lo q ue no somos y seremos, lo que nos gusta y no nos gusta, pero que, siempre siempre, es aprendizaje. En esta ocasión, los animales que protagonizan el relato se sienten doblemente felices, por caminar y por tener una misión qué cumplir. Todos sin excepción se ha puesto en marcha con un único objetivo: ir al cumpleaños de la ballena y agasajarla con su presencia y sus regalos. Ahora bien, no pensemos que estos animales caminan solos, en abosluto, van acompañados de sus hijos que aumentan a medida que lo hacen los números. La elefanta, por ejemplo, va con un único hijo, la mona con dos, la osa con tres, la rata con cuatro, el león con cinco, la gallina con seis, la vaca con siete, la gata con ocho, la zorra con nueve y el señor bicho con diez. Observamos que son ocho madres y dos padres. Nos parece muy interesante que, en el caso del zorro, contra lo que marca la tradición y huyendo de estereotipos, la autora haya escogido a una "zorra elegante"; con lo cual se rompe un tópico lingüístico poco afortunado. 
En cuanto a los regalos, todos llevan comida, aquello que a ellos más les gusta y aquello con lo que creen que pueden gustar a su anfitriona. Finalmente llegan "a la fiests:/la ballena cumple años/ y la mesa ya está puesta". Ignoramos cómo transcurre la fiesta, porque, en la siguiente estampa, todos están de vuelta, aunque, por las ilustraciones, suponemos que muy bien. Se cierra así una jornada y un ciclo: "Andando por el camino, / todos vuelven a su hogar./ La luna brilla en el cielo. / ¡Es hora de descansar!".
Enlanzando con el tema de las ilustraciones, hay que decir que, sin duda, es uno de los atractivos del libro puesto que están llenas de color, son muy expresivas y muestras a estos animales, con sus rasgos, aunque vestidos como humanos. Se insiste mucho en la comida, con lo cual los pequeños lectores empezarán a conocer nuevos alimentos. Al tener una estructura cíclica, observamos, en la mesa del cumpleaños, todas estas viandas que, como por arte de magia, van a parar, en la última página, a la tripa de la ballena que duerme feliz. En este mundo, no hay animales más importantes que otros, todos son bien recibidos y todos contribuyen con lo que tienen, como debería ser en el mundo de los humanos.
Por el camino es un hermoso texto para los pre-lectores y primeros lectores que contiene, como acabamos de ver, muchos guiños para los lectores más mayores y muchas lecturas. Sea como sea, la poesía, el ritmo, la amistad y el color se dan la mano y caminan unidos.

domingo, febrero 12, 2017





Las alas del avecedario,
Antonio Rubio - Rebeca Luciani
Kalandraka, 2017

¿Será posible, escribir abecedario con v? No solo será sino que es porque el poemario que estamos reseñando rompe las convenciones y se lanza a una aventura cromática y lingüística llena de sugerencias. Para ampezar, si los protagonistas de este singular viaje a la poesía son aves, ¿por qué no llamarlo avecedario? Así a lo largo de 25 flamantes poemas se asoman a las páginas del libro aves humildes como el gorrión, fastuosas como el quetzal o delicadas como el ruiseñor. Cada ave, por supuesto, tiene sus propias señas de identidad. De ahí que el tono de los poemas cambie según sea el protagonista.
Antonio Rubio, buen conocedor de los secretos del verso, juega con las palabras. Maneja el registro formal, cuando se requiere, pero pasa al coloquial sin ningún apuro y, mientras, antes nuestros ojos, ante nuestra imaginación, se van entrelazando juegos de palabras, onomatopeyas, repeticiones rítmicas,  metáforas, exclamaciones, juegos acentuales y mucha diversión. 
Los poemas permiten, a veces, el diálogo y ceden protagonismo al ave. De esta manera, leemos, en el poema "El Kiwi":
"Y si la madre pregunta:
-¿Dónde está el pollo, marido?
Kiwi padre le contesta:
Apenas salió del huevo,
se fue y ni se ha despedido.
¡Ay, qué desagradecido!".
En el momento de hablar del dodo,  un ave ya extinguida, no deja de lamentarse:
"El dodo, ¡ay, qué pena!,
ya no es...era".
El juego verbal es muy recurrente porque el afán de Antonio Rubio también es lúdico. A la hora de hablar de "El mirlo":
"(Y el mirlo
mirlibustero,
enlutado y pinturero,
casi se quita el sombrero)".
Los elementos musicales son evidentes en los poemas. El herrerillo, el estornino o el negrón, por citar unos ejemplos, son aves que destacan por su sonido:
"Y entre gaita y pitos clásicos,
vuelve al África más mágico".
El juego se acentúa a la hora de rimar y la sonoridad aumenta cuando se escogen palabras esdrújulas como en el poema dedicado a la oropéndola: 
"Y es monógama y esdrújula.
Si te apetece...¡Dibújala!".
No es ajeno Antonio Rubio a la poesía tradicional española ni a la popular, como se observa en el poema destinado a la tórtola:
"Aguardando que mi amor
antes del alba llegara,
aprendí en la Fontefrida
arrullos de enamorada".
Cabe añadir que cada poema viene subtitulado con el nombre en latín del ave. Notamos asimismo influencias de Gloria Fuertes lo cual da aún más valor al poemario. Entre bromas, música, palabras encadenadas, juegos acentuales y mucho ingenio niños y grandes disfrutamos con estas aves, a cual más hermosa, a cuál más sugerente.
Si los poemas ya conforman una cosmovisión especial y única, ya, al añadir las ilustraciones, el festín se multiplica porque si mágicas son las palabras, mágicos son los colores de la paleta de Rebeca Luciani, quien, desbordando luz y color, reproduce las aves, algunas humanizadas, otras tratadas de forma realista. Sea lo que sea, son aves hermosas, con carisma, que posan elegantemente entre las páginas del libro.
Un poemario, en suma, para disfrutar en familia que destina a los niños desde 7 años y que abre los ojos a la naturaleza desde una perspectiva exuberante y siempre siempre motivadora.

domingo, diciembre 18, 2016

Poemas de la Oca Loca
Gloria Fuertes
Ilustraciones de Miguel Ángel Pacheco
Kalandraka, 2016
 
No podemos acabar el año sin recomendar, todas las veces necesarias, que los Reyes lleguen con sus sacas repletas de libros de esta gran mujer y gran poeta que Gloria Fuertes. Conforme su ausencia se hace más palpable se descubre que fue pionera, rompedora y, sobre todo, una poeta todoterreno, para niños y adultos. Esperemos que el año próximo, el de su centenario, nos la devuelva pura, fresca y desenfadada como ella fue, como yo, que crecí con sus poemas, la recuerdo. 
Una buena propuesta, sin duda, es la reedición de Poemas de la Oca Loca, cuyo original se publicó en 1978. Con una selección de 25 poemas, realizada por Federico Martín y Antonio Rubio, el libro sigue siendo actual gracias a esa manera de componer, cercana al nonsense, que tenía Gloria Fuertes, Sus versos nunca nos dejan indiferentes, juegan con imágenes absurdas, contrarias a la lógica que nos hacen reír y, sobre todo, soñar e imaginar. Gracias a las rimas, a los juegos de palabras, a las enumeraciones y a los paralelismos, son poemas propicios para ser recitados y muy aptos para los primeros lectores. Gloria Fuertes es una maestra de la rima consonante con la que se encandila y nos encandila.
Aprenderemos, de la mano de esta escritora madrileña. a dibujar a una señora, a un señor, a un niño, a un gato, a un pollito, a una ballena, a un esquimal, a un cangrejo y a muchos más personajes, animales o cosas que nos dejarán huella imborrable. 
Sin duda, la poesía debe leerse desde la más tierna infancia, cuando aún no se sabe leer porque es un género que cala rápido en las almas infantiles. En el caso de Gloria Fuertes, gracias a su dominio de la sonoridad, a su gusto por las palabras, a esa manera especial que tenía de elevar lo cotidiano a materia poética y a su derroche de imágenes es aún más fácil contagiar a pequeños y grandes de la alegría de vivir, de la alegría de saberse en el mundo, de contemplar, de ser parte importante de la historia porque Gloria Fuertes jamás se olvidaba de sus receptores, es más, como una juglar de tiempos modernos, se dirige a ellos, les pregunta, comparte opiniones y siempre siempre los tiene en cuenta. De  ahí su vigencia y la necesidad que seguimos teniendo de ella.
Respecto a las ilustraciones son muy adecuadas para complementar el poema. Recrean al personaje, animal o cosa de la que se habla. La sonoridad de los poemas y la luminosidad de las imágenes conjugan y ofrecen una versión de los Poemas de la oca loca muy cuidada y recomendable.
Gloria Fuertes derrochó siempre humor y humanidad y, si no, leamos algunos versos del poema que da titulo a la obra:
"Le piaban veinte patos
y pasaba malos ratos.

¡Tanto pico, tanta boca!
La Oca se volvió loca".

Y ahora, hay que abrir el libro por la página que sea y disfrutar de la vida y volver, en el caso de que lo lea un adulto, a sentirse como un niño, lo cual es más que aconsejable. 
El libro, por último, ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
 


domingo, noviembre 20, 2016

Aurelio,
Antonio Rubio - Federico Fernández,
Kalandraka, 2016


Un murciélago quiere estar bello y busca nombre. Decide jugar con las vocales y encuentra el nombre de su vida, uno bien sonoro: Aurelio. Entre Aurelio y murciélago hay algunas semejanzas, la evidente es que ambas palabras contienen las cinco vocales. Y este encuentro feliz es lo que le da pie al autor, Antonio Rubio, para escribir una deliciosa historia rimada en donde las vocales son las verdaderas protagonistas. Los versos van creciendo poco a poco y el ritmo es el señor absoluto de los mismos. Con metáforas sencillas y efectivas, onomatopeyas, juegos de rimas y, como acabamos de decir, un ritmo muy marcado, se va escribiendo este poemario que introduce a los más pequeños en el fascinante mundo del abedecedario, en este caso, de las vocales. Así, por ejemplo, la a va con "la/sal/al/mar." o "Con una i, / la flor de lis/ para ti" e, incluso, "Con una o, /sale el sol,/ pinto un dos,/ tengo tos,/ digo flor".
El murciélago,  no contento con encontrar su nombre, se anima y, finalmente, empieza a robar aquellas palabras que contienen las cinco vocales y la diversión llega a su punto máximo con este juego de palabras tan ocurrente y fresco.
Las imágenes que se encadenan en los versos, directas, jóvenes, recién creadas, están en la línea de la poesía de Gloria Fuertes puesto que juega no solo con los significados sino con los sonidos y da una nueva oporunidad a palabras cotidianas que, gracias a estos versos, encuentran su momento de gloria.
Las ilustraciones de Federico Fernández, por otro lado, se enredan con las palabras, las protegen y las realzan, muestran cómo las vocales aparecen en los sitios más insospechados y, gracias al color y al fondo neutro, logran que el lector no solo paladee el verso sino que encuentre, entre las divertidas imágenes, a las vocales juguetonas que quieren esconderse.
En suma, Aurelio  es un texto original, lleno de luz y de fuerza que gustará a aquellos que aún no saben leer y encantará a los que ya leen. Su propuesta lúdica se puede aplicar a nuevos juegos que permitan ir encadenando palabras y aumentando el número de sílabas. Un buen regalo, sin duda.

martes, julio 19, 2016

El hilo
Gracia Iglesias - Rosa Osuna
Kalandraka, 2016

El hilo es una texto  para lectores desde 3 años que, de manera lúdica, va aproximando al niño a realidades cercanas como es el cuerpo, la ropa y la diferencia entre el interior y el exteerior. Dicho así parece sencillo de entender, pero, ojo, no nos equivoquemos y pensemos que estamos ante un texto didáctico. Ya se ha advertido que se trata de una propuesta lúdica, diríamos que cercana al nonsense.
En este caso se parte de una ocurrencia que todos hemos protagonizado alguna vez: ¿quién no ha tirado de un hilo que le sobresalía de alguna prenda? Las madres dirían: no tires que lo deshaces... y los niños dirían: tiro a ver qué pasa.
El protagonista empieza, con inocencia a tirar de ese hilo y, sin tegua, va deshaciendo toda su ropa y, cuando no queda nada, sigue con el entorno, el sol, la nube, el cielo, los árboles...y acaba "solo y cansado". Este pequeño pasa de la emoción inicial, a la sorpresa, al miedo, a la curiosidad, a la travesuar o a la preocupación. Las ilustraciones, de Rosa Osuna, así lo van mostrando. No importa demasiado el fondo que es neutro, sino el niño y el hilo del que va tirando y que, poco a poco, aumenta como una gran nube textil. Otros personajes lo acompañan, un gato, azul. un pájaro amarillo y su nido de huevos. Aparecen también los objetos cotidianos del niño como un chupete o un peine que se quedan envueltos en esa maraña que forma el hilo.
El texto, de Gracia Iglesias, está compuesto por octosílabos que, rima a rima, van desmenuzando esta historia divertida y ciertamente refrescante. La desnudez del niño, por otra parte, se trata con total naturalidad y refleja la desnudez del espacio.
Nuestro niño ha tirado tanto del hilo que acaba, como dijimos, solo y cansado. Al lector le queda imaginar la siguiente parte.
Una propuesta que, verso a verso, hace que el lector se sienta cada vez más interesado y desee llegar al final que, por cierto, no le defraudará.
El libro se presenta de forma curiosa: está envuelto por una lana azul. ¿Acaso restos del hilo? Que cada niño imagine, que es lo que importa al fin y al cabo.


lunes, mayo 16, 2016

La jaula de las fieras,
Texto: Juan Carlos Martín Ramos
Ilustraciones: Susana Rosique
Amigos de Papel, León, 2015


A menudo, si cambiamos de perspectiva y nos ponemos en el lugar del otro, aprendemos a entender otras formas de pensar que no son, ni tienen por qué, las nuestras, pero también constatamos algo que, es más viejo que el mundo (ya lo decía Campoamor); esto es, que las cosas son del color del cristal con que se miran. Y punto...o ¿y punto y coma? Lo cierto es que aún hay más y que, gracias a la empatía, caen los tópicos y los clichés y llega la circunstancia de cada cual, desnuda y pura, y, por supuesto, la generosidad, el afecto, la comprensión y algo muy muy difícil: no juzgar a nadie por las apariencias.
Pues bien, el libro La jaula de las fieras se orienta en esta línea y nos ofrece una visión fresca y directa de algunos animales que, por desgracia, no siempre han tenido buena prensa. Juan Carlos Martín Ramos ofrece una mirada comprensiva hacia el tigre, la araña, la mosca, el lobo de Caperucita y otros animales. Es más, les permite hablar y expresar sus quejas, sus extrañezas y mostrar su valía porque, a menudo, se llevan la fama los que no han hecho el trabajo y ya está bien que alguien se atreva a romper estos estereotipos.
El libro se divide en dos bloques, "Animales de compañía" y "Bichos raros". En el primero, aparecen animales que, precisamente, no se consideran mascotas. Así, el tigre del domador que está deseando hincarle el diente, la araña que caza moscas y mosquitos y ve pasar el tiempo, la mosca en la sopa quien demuestra tener un gusto exquisito, el pez de la pecera que añora el mar, el loro del pirata que es, sin duda, el primero en hablar, el perro pastor al que no siempre le hacen caso las ovejas (en este caso la oveja negra ¿posible homenaje a Monterroso?; el gallo de pelea al que no le gusta pelear, el lobo de Caperucita al que le da una pereza enorme interpretar siempre el mismo papel, la tortuga que no entiende que le digan que va muy lenta cuando ganó a la liebre o el ratón de biblioteca. Se cierra este primer bloque con un poema espléndido titulado "Personaje de libro" que es un homenaje a Gregorio Samsa y, por supuesto, a Kafka:
"Y así paso los días
desde aquella madrugada,
convertido en personaje
de aquel libro
que escribió a su capricho
el tal Francisco Kafka".
La segunda parte, "Bichos raros", arroja luz acerca de la vida y comportamiento de otros animales a los que no solemos prestar atención. De esta manera, el bicho bola al que le encanta rodar; también aparece el ortinorrinco quien reinvindica su propia personalidad ("No soy raro,/ lo que pasa es que miras/ a la cara y ves/ un pato"), el murcielago que lo ve todo al revés, el caballito de mar que se define como "cualquier caballo, / aunque viva en el mar", el pingüino del polo que siempre tiene frío, la paloma de la paz que vive en una chistera, el perro verde, el último mono, el monstruo del lago, el dragón de tres cabezas e, incluso, el ogro, que sin ser animal, también tiene mucho que decir porque ni es tan malo ni asusta tanto. 
Este segundo bloque juega con las frases hechas y los dichos de animales, como estamos viendo. Así el perro verde que no es verde sino blanco o el último mono, al que no hacen caso, pero es el que avisa sobre los peligros que acechan en la naturaleza. Hay, incluso, un curioso animal que ni es cola de león ni cabeza de ratón y así no se gusta porque:
"Con esta pinta
no parezco nada,
ni chicha
ni limonada,
solo un bicho raro
del montón".
Gracias a los versos que, se encadenan unos a otros y resuenan gracias a sus rimas, estos animales son protagonistas y se dirigen al lector, al niño, para comentar sus particularidades, demostrar su valía, erradicar tópicos y demostrar que no son como los pintan o los describen. Eso, sin duda, permite al niño no solo imaginar sino ponerse en el lugar del otro y aprender a comprender y a aceptar e, incluso, a valorar.
Los poemas empiezan in media res y se centran directamente, en lo que cada animal quiere contar. No hay mucha descripción y si narración y monólogo porque cada animal habla y se expresa, al fin, de manera libre. No son animales humanizados, sino reales, más reales que nunca.
Por otro lado, el humor, la ironía, los juegos de palabras se combinan con algunas figuras retóricas como la metáfora, la exclamación, el paralelismo o la comparación para ofrecer unos poemas hermosos, directos, frescos y lúdicos; sin olvidar, ya queda dicho, la crítica hacia ciertos usos sociales relacionados con los animales y con su manera de vivir.
En cuanto a las ilustraciones hay, en ellas, un trabajo mixto que combina elementos textiles con los tradicionales para lograr un efecto muy sugerente en donde nos parece casi poder tocar las texturas y, a menudo, se logra un efecto tridimensional con el que el lector acaba formando parte del texto también y acompaña al bicho bola en su carrera, a la mosca en el momento de sumergirse en la sopa, al pingüino friolero y a tantos otros. Los tonos azules y grises reposan el espíritu e invitan a la imaginación. Y, sin duda, el animal favorito, aquel al que vemos en su lento caminar, sin prisa, pero sin pausa, es la tortuga quien, bastón en la mano, nos conduce a lo largo de este viaje por tierra, mar y aire.
La jaula de las fieras , cuyo título es también metafórico, es un poemario muy cuidado y que, sin duda, gustará... a todas las edades. Ánimo, pasen y vean... la jaula está abierta.

lunes, enero 11, 2016

Mi bosque encantaba,
María García Esperón.
Ilustraciones: Marlén Mora,
Enlace Editorial, Colombia, 2014. (El tren dorado)

¿Dónde viven los sueños? ¿Dónde quedaron los personajes de los cuentos? ¿Duermen, se fueron, ya nadie los necesita? ¿A quién le importan las hadas? Son algunas preguntas que este poemario acaso pueda solucionar, aunque no de forma tradicional porque, más bien, proporciona nuevos motivos para soñar, alas a la imaginación, grandeza a la ilusión.
La magia nos acompaña, no es necesario, para convocarla, acudir a vistosos preparativos porque la magia es humilde como una flor y poderosa como una estrella. Está al lado de los que no han perdido ni la inocencia ni la emoción. Todos podemos tener, allí donde guardamos los tesoros más preciados, un bosque que encanta y que canta, en precioso calambur porque este bosque va con nosotros:
"Cuando despertaba,
mi bosque encantado
se iba a la escuela
conmigo a mi lado".
María García Esperón brinda homenaje a sus lecturas infantiles y les ofrece una nueva oportunidad, merced a sus poemas que proyectan personajes como el conde Aceituna, la bella Durmiente o el príncipe de los Mirlos. De alguna manera es ella misma, mayor con ojos de niña, quien se proyecta en cada uno de estos personajes, quien ansía su trascendencia.
El libro se organiza en torno a dos ejes temáticos; por un lado, los poemas dedicados a los personajes de los cuentos tradicionales, a la evocación, al hechizo de las leyendas y la cadencia suave de las rimas. Por otro lado, los poemas dedicados a las hadas -en hexasílabos-  que, juntas, bordan el tapiz de la infancia y el de los secretos nunca dichos en voz alta, pero siempre intuidos.
El hada del Verso, por ejemplo, ha de consolar a la rima porque ya nadie escribe poemas rimados. El hada del Sueño borda con plata "canciones de cuna", el hada del Tiempo "nunca tiene prisa"... Y así pasando por el hada Fue y el hada Será y el hada Trébol o el hada Tal Vez e, incluso, el hada Curiosa. Sin olvidar el hada Otoño, el hada Verás o el hada Siempre. Y, por supuesto, la aventura de amor con que culmina el libro entre el príncipe Lejos y el hada del Cerca. ¿Quiñén nos dirá que no existen las hadas?
Las imágenes poéticas que se asoman a estos versos tienen el rostro de la tradición, porque son poemas muy sonoros y propicios para ser recitados en voz alta. Su autora acude a la metáfora, al paralelismo, a la personificación, a la anáfora y a una serie de recursos poéticos basados en la fonética y en la semántica para escribir un ramillete de poemas ligeros, suaves como la brisa, tiernos como la mantequilla, dorados como el sol. Son poemas destinados a los niños desde los 9 años que, sin duda, les permitirán crecer sin renunciar a lo que es, fue y será.
Por otro lado, Marlén Mora ilustra estos textos de una forma sugerengte, con mucho color y atención en el rostro y en las miradas. Tanto las ilustraciones como los poemas son de alcance corto, hay que leerlos y verlos y paladearlos y sentirlos de tú a tú. ¿Te asomas a este bosque que encanta?

sábado, noviembre 07, 2015

Bolso de niebla,
M. Rosa Serdio - Julio Antonio Blasco,
Pintar-Pintar, 2015.

¿Acaso la poesía necesita una brújula para saber donde está el norte? ¿Quizá algunos piensan que un poeta vive en su torre de marfil? ¿Es posible que alguien opine que los niños no leen poesía? Bolso de niebla no solo da respuesta a estas preguntas sino que aún va más allá porque la poesía no es una reina a la que se haya de adorar o rendir pleitesía desde lejos; no, la poesía está cerca del corazón porque es sentimiento, es ternura, es la esencia de la que nos nutrimos. Y eso la autora de este hermoso poemario lo sabe mejor que nadie, no solo como poeta, sino como defensora de la poesía infantil y persona que se ha pasado la vida abriendo puertas y ventanas para que las palabras entren y salgan, libres y diáfanas como ocurre en este libro. Las palabras que nos ofrecen "su corazón/de colibrí", porque nunca están quietas y son preciosas en su vuelo eterno.
Cuando la autora sale a comprar, no solo carga su carrito de alimentos, sino que, observa, ve, capta y "Cuando vuelvo a casa, / el carrito lleno,/ regreso cantando / o soñando en verso". Insiste mucho M. Rosa Serdio en que el poeta ha de salir de su casa para lograr traer, de regreso: "dos poemas / pegados al alma".  Un poeta, ya quedó dicho, no es un ser extraño, ajeno al mundo, endiosado o trasnochado, no, porque "Ser poeta, te lo digo, / es muy sencillo de hacer".  Le gustaría a la escritora que sus versos fueran muy lejos, los sabe juguetones y valientes: "anudando vuelos, /surcando los cielos". Sabe también que, gracias a la escritura puede jugar "al juego de emocionar". La poesía, por supuesto, tiene su propio criterio y no le gustan las presiones. Prefiere los sueños y que le dejemos la puerta abierta para entrar "de puntillas". Nada hay que la poesía no puede alcanzar porque ella misma es escurridiza: "Siempre en la cuneta,/ como flor de lino azul,/ en el límite de lo previsible.../ allí... la poesía". Por otro lado, donde haya un grupo de amigos, allí estará la poesía: "Llamar a la poesía / para que nos traiga paz,/ para hablarla con amigos./ Para sembrarla y gozar". Y eso hace M. Rosa Serdio, siembra y goza de la poesía a partes iguales. La pasea por las estaciones, por el paisaje asturiano, por el mar y por el cielo, por el mundo de los sueños y por la mirada pura de un niño.
La lectura nos abre al mundo del juego, de la ilusión. La lectura y la escuela van unidas, por fortuna, y son muchos los tesoros que un niño puede llevar en su bolsillo, entre los que se encuentra escondido "un verso por la memoria".  El colegio es un tema importante para la poeta, tan importante que invoca sus propios recuerdos, como niña que fue y aún se sueña así y como docente que ha sido hasta hace poco (y que, en el fondo, sigue siendo). Gracias al colegio, a la escuela, muchos niños han aprendido a leer, han descubierto secretos entre los libros y han aprendido también a soñar: "aprendemos del color, / leemos a Federico.../ ¡Y soñamos nuestro amor!". La esperanza radica en los niños, de ahí que todos los desvelos sean pocos porque "Las manos pequeñas / donde cabe el mundo / son las que hoy nos piden / leer el futuro".
Esta bruja buena que es la escritora no solo tiene un bolso de niebla, sino de bruja y, como tal, atesora objetos variados y extraños, pero llenos de magia y de sugestión, porque no son las cosas las que importan, sino la huella que nos dejan, el tacto leve que nos marca y ese "arcoiris con estrofas" que solo una bruja especial es capaz de crear.
Bolso de niebla además, propone un viaje, en tobogán que desciende hasta lo más profundo y remueve recuerdos, risas, canciones, cadencias de ahora y de siempre para, luego, volver a subir y devolvernos, tras ese viaje a nosotros mismos, limpios y puros como los montes o las olas. Al fin, como un hada, el hada diplomada en paz y armonía, la autora, con mano diestra, cierra este viaje y nos dice:"Lego, enrollo mi voz / en ovillo de versos, / desciendo hasta la acera/ y me voy a mi casa". Sigue, por lo tanto, el tema del poeta que sale de su propio ensimismamiento y retorna, con un tesoro de versos entre las manos, tras haber vivido en contacto con lo cotidiano, lo a veces imperceptible, lo siempre nuevo y, a la vez, ya sabido.
Bolso de niebla es un poemario cíclico que nos invita a un viaje, como acabamos de decir. Está escrito en arte menor, aunque hay algún poema, espléndido, en arte mayor. Los versos que lo forman se caracterizan por un ritmo muy marcado y por la cercanía al origen de la poesía, a lo popular y oral. Son versos sonoros, muy aptos para ser recitados en voz alta y aprendidos de memoria. En cuanto a recursos, el paralelismo es uno de los más importantes, aunque también aparecen las enumeraciones, concatenaciones, metáforas y un uso del tiempo verbal en presente porque la poesía no es algo que haya pasado, sino que está suceciendo. Ahora mismo. La metáfora, sin duda, ocupa un lugar destacado, empezando por el título, enigmático y sugerente a la vez. ¿Qué puede haber en un bolso de niebla? ¿Quizá nada o... tal vez todo? Abramos el libro y lo sabremos.
Las ilustraciones de Julio Antonio Blasco son potentes y distintas porque el artista emplea elementos, en principio prosaicos y alejados de la poesía, pero que, cuando los miras y los unes a los versos de M. Rosa Serdio, entiendes que es un acierto. La poesía es, como las ilustraciones de Julio Antonio Blasco, un conjunto de materiales diversos, en donde cabe todo, porque, como él mismo dice: "Todo vale, nada se tira, la materia de transforma". Una avioneta se abre paso entre la niebla de la portada, invitando al viaje; un viaje que, sin duda, el lector va a realizar si observa con atención las ilustraciones y se deja seducir por ella. La sorpresa está servida.
El libro, por otro lado, está muy cuidado; por lo que se convierte en un objeto bello, que invita a la recreación y a la contemplación, como la propia poesía.
En resumidas cuentas, un libro para niños, jóvenes y adultos, lleno de secretos, de misterios... envueltos en la niebla de la poesía.

lunes, octubre 12, 2015

Sin era y jamás,
María García Esperón -Enrique Pérez Díaz
ilustraciones Dagoberto Fuetes,
Enlace Editorial, Colombia, 2015 (El Tren Dorado)

Si no soy el antes ni soy el nunca, soy el ahora y el siempre. Es, precisamente,  el mensaje que se percibe en el título de este poemario, escrito a cuatro manos, que evoca historias de amor que puede que nunca hayan sucedido o puede que se estén celebrando ahora mismo o quizá casi vayan a florecer, justo en el momento en que el lector abra el libro y empiece a leer. Será entonces cuando Sin era y jamás adquiera el significado atemporal que le han querido imprimir sus autores.
A lo largo de 15 poemas, de aire modernista, algunos; evocador otros; mágico y sensual muchos, y legendario, otros, se van desgranando nuevas-viejas historias de amor. Los protagonistas son seres de la memoria, de la infancia, del corazón, del lugar donde siguen habitando los sueños. Son príncipes, princesas, dragones y unicornios. Los sentimientos son de nostalgia, de anhelos compartidos, de búsquedas, de certezas a medias. Los caminos son hacia dentro, hacia uno mismo porque, en realidad, la búsqueda del ser humano, la magia, el hechizo y la evocación le conduce, siempre e inexorablemente, hacia su propia esencia.
Como leemos en el poema inagural todos, sin exclusión, "somos viajeros de un mismo verso" y, en ese viaje, nos iremos encontrando y separando porque "[..] ¿qué es la distancia? / para el que viaja desde el jamás / para el que encuentra en un mismo  verso / todo el misterio y el ser de amar". 
Las historias nos envuelven con su atmósfera tenue y rumorosa. "La princesa Anhelo y el príncipe Esquivo" que desean encontrarse, pero son incapaces de hacerlo porque Esquivo no tiene respuestas y Anhelo sigue haciendo preguntas y esperando, esperando. El sueño se posa en los versos del poemario y no impide que, por ejemplo, un unicornio se enamore de una princesa y, al fin, queden los dos inmortalizados en un tapiz que, con el título "La dama y el unicornio", sigue hechizando, desde el S. XV, a todo el que lo contempla. "El príncipe Hielo" vive en una paradoja porque nota que algo le está pasando, aunque le cuesta descubrir que se ha enamorado de un rayo de sol. "La princesa Suspiro", tan parecida a la de Rubén Darío, sigue soñando y aguardando un destino que no llega porque ella misma lo rechaza. "El príncipe Sueño" sitúa al príncipe en el lugar de la princesa, de la Bella Durmiente, y le hace vivir un sueño, a la manera de Segismundo, mientras la princesa trata de despertarlo con un beso de amor para, oh prodigio, acabar soñando juntos los dos. "El Castillo de mis sueños" muestra que, después de tantos deseos de elementos materiales, lo que importa es la esencia y ese "comenzar otra vez...".
 Algo parecido le sucede a la "Princesa viajera" que busca un amor ideal que solo halla, como Bécquer, en los viajes que hace a sus sueños. De nuevo la paradoja en "Destino y Origen" condenados a no encontrarse nunca, "El hada infinito", mientras, sigue su camino y su labor que nunca se acaba porque todo es un eterno retorno. En "Barcarola", al príncipe hechizado, se le pide algo imposible, vista su trayectoria. "no mueras de amor". Y enlazando con este poema, "Vals" se convierte en nostalgia, en ausencia, en siempre errar, en recuerdo y en infinito, en no ser jamás.  En "Amanezco", se reúnen todos los anhelos de los que se hablan en los poemas porque "Amanezco a un día nuevo / en la torre de mis sueños / y nada importa si tardas, / cautivo, te espero en mi sueño...". Los dos últimos poemas "La princesa dorada" y "Un dragón blanco" siguen hablando de los sueños, de los encuentros imposibles, de los contrastes y, por supuesto, de la búsqueda del amor.
Entre gobelinos, almenas, castillos de cuento, suspiros y anhelos, los poemas de Sin era y jamás nos van sumergiendo en las eternas quimeras del ser humano, en los imposibles, en los misterios, en los secretos y en los sueños.
Y, mientras, Dagoberto Fuetes tiene la misión de ilustrar el poemario y lo hace escogiendo algunos de los personajes más importantes para inmortalizarlos en el momento en que está al punto de cambiar sus vidas porque acaban de descubrir esa sacudida brutal que es el amor.
Es difícil escribir de forma conjunta y, con seguridad, los dos autores han tenido que hacer un esfuerzo importante para aunar sentimientos y acortar distancias.
Entre versos de artes mayor, asonancias, comparaciones, adjetivos rutilantes, metáforas, paralelismos, cadencias, sones y ritmos muy marcados, los versos de Sin era y jamás van fluyendo como fluye el agua de un río en la mar, como fluyen las propias vidas.