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jueves, septiembre 22, 2011

BEATRICE MASINI. ILUSTRACIONES ANTON GIONATA FERRARI,
MADRID, SM, 2008


            Muchas veces los niños están deseando ser mayores para poder hacer aquellas cosas que les son vedadas y tienen prisa por crecer. De todos es sabido que todos los niños del mundo acaban creciendo, menos uno, Peter Pan. Este libro, pues, trata de parar el tiempo y de permitir, a niños y mayores, ver que todo tiene sus ventajas y que ser niño no está nada mal.
            Así se desgranan 101 buenos motivos para ser feliz siendo niño. Motivos a veces sencillos, otras más elaborados; pero todos con esa gracia y esa ingenuidad fresca que sólo los niños pueden tener; lo cual es una buena habilidad de la autora, el saber meterse en el universo infantil y dar en el clavo en cosas que para algunos mayores ya no tiene importancia porque, por desgracia, se han olvidado de cómo eran de niños.
            “101 buenos motivos para ser niño” es un libro alegre y escrito de manera directa para que el lector se sienta identificado en cuanto comience a leer. Son motivos que padres e hijos pueden leer juntos y con los que pasarán un buen rato, sin duda.
            El libro es de tapas duras y resulta muy claro de leer puesto que hay un motivo por página. El ilustrador juega con el rojo y el negro para conseguir dibujos esquemáticos, pero muy directos. A veces, cuando el motivo habla de inseguridades y miedos, la página se tiñe de negro; pero al niño le es permitido tener miedo y pedir ayuda cuando la necesite. Ése el mensaje del libro: un niño es un niño y eso que parece tan evidente a veces se nos escapa y lo regañamos por cosas que entran dentro de su especial naturaleza.
            Así, entre otros motivos, es bueno ser niño para poderse manchar la camisa nueva, para pedir un abrazo de mamá, para hacerse el dormido y escuchar las conversaciones de los mayores o para meterse en la cama de mamá y papá, entre otros motivos.
            Un libro que no pasará de moda porque, ya decía el poeta, que “la patria del hombre es la infancia”.

domingo, agosto 14, 2011



Tu també ets una fada,
Beatrice Masini. Elena Temporin,
Castellnou, 2011, (Pícnic, 12)


¿Os habéis preguntado, a veces, por qué una persona os cae mejor que otra? ¿Sí? O... mejor aún, ¿por qué una persona os cae bien sin casi conocerla? Sobre todo, si pensamos en una mujer o en una joven o en una niña. Pues bien la respuesta, o una de las respuestas, la tiene Beatrice Masini y solo hay que leer este precioso libro para entenderlo. Y es que las hadas son seres mucho más asequibles de lo que nos pensamos y que están en todas partes. Simplemente hay que abrir los ojos como hacen algunas de las niña de Tu també ets una fada y dejarse llevar. Ahora bien, nunca hay que retenerlas en contra de su voluntad y hay ciertas reglas que debemos mantener para ser amigos de ellas.
Tu també ets una fada es un libro delicioso, ilustrado por Elena Temporin, que ha publicado Castellnou en su colección Pínic, destinado a niños de más de 8 años. No obstante, es tal la fascinación que el lector siente con cada uno de los relatos que forman el libro, que no hace falta plantearse la edad para disfrutar de él.
Y es que hay hadas para todos los gustos y de todo tipo, desde un hada madrina, hasta un hada un poco malvada, pero que no quiere avenirse con una bruja, pasando por todo tipo de criaturas gráciles, etéreas, simpáticas, pizpiretas, traviesas, pequeñas, más grandes, con varita y sin varita.
El misterio de las hadas ha fascinado al ser humano, sobre todo en la infancia, desde siempre. Todos tienen su versión, pero la de Beatrice Masini es, aparte de poética, ocurrente; está llena de vida, contacta el mundo de las hadas con el de los humanos y nos las hace más cercanas porque… ¿esa niña que está ahí o ahí o más allá… puede o no ser un hada?
Tu també ets una fada escribe acerca de la magia de lo cotidiano porque no hay que buscar demasiados prodigios a nuestro alrededor para creernos especiales. Eso nos cuenta la autora en el prólogo y se dispone a adentrarse en la vida de unos seres que están más cerca de lo que pensamos.
Los relatos que forman este libro son breves y chocan por su naturalidad llena de lirismo, ya que cada uno de ellos es una pequeña obra de arte.
Pensamos que los pequeños lectores, quizás sobre todo las pequeñas lectoras, por alusiones, pasarán un rato excelente leyendo el libro y aprenderán a contemplar y a observar mejor su alrededor… porque, quizá, más allá, en el jardín del vecino o en la maceta del balcón o debajo de una pastilla de jabón vive un hada. Nuestra hada.