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sábado, marzo 22, 2014



Hace algún tiempo, publiqué la siguiente reseña, que hoy cobra de nuevo actualidad porque el burrito universal que creó Juan Ramón Jiménez celebra su centenario. No es mal momento para releer el libro o leerlo por primera vez.




En la Navidad de 1914, ediciones de La Lectura, de Madrid, publicó en la colección Juventud Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez. No se trata de un libro estrictamente infantil, aunque los niños se lo han apropiado, como tantos otros clásicos. El propio autor afirmaba que los niños podían leer de todo, con las consabidas excepciones y añade, en la advertencia que incluye en su edición de Platero y yo, sabedor de que su lectura se orientaba hacia el público infantil: “… no le quito ni le pongo una coma”.

Juan Ramón Jiménez suele calificarse como un poeta difícil, pero de fina sensibilidad. Destinaba sus obras “a la inmensa minoría” y buscaba siempre la perfección. El poeta andaluz fue galardonado en 1954 con el Premio Nobel de Literatura, como escritor “soñador e idealista”.

Para Juan Ramón, que fue un aristócrata del verso, el arte es algo selecto que ha de orientarse a la perfección, la cual se logra, no con artificios, sino empleando palabras sencillas y naturales. El poeta fue un artista exigente consigo mismo y con los demás.

Este andaluz universal, tuvo una salud delicada, presidida por distintas crisis espirituales. Sus inicios pueden calificarse de modernistas, aunque no con un Modernismo rutilante, sino con ese otro Modernismo más íntimo y sobrio, muy en la línea de Bécquer. Precisamente a esta primera etapa corresponde el libro que hoy estamos recomendando

Platero y yo, subtitulado “Elegía andaluza”, puede calificarse de poema en prosa, ya que contiene un ritmo y una candencia que así lo atestiguan. Se trata de un libro traducido y publicado en varios idiomas. Es un texto que ha sido muy empleado en los colegios de este país para introducir a los niños en la lectura. Los que ya tenemos unos años, aprendimos, en las páginas de lecturas escolares, a amar a este borriquillo suave como el algodón.

La obra, organizada en 138 breves capítulos, mantiene un breve esquema argumental, la amistad del poeta con el borriquillo de Moguer. No obstante, es mucho más que eso, porque, gracias a estos cuadros poéticos, el poeta refleja sus propias vivencias, su mundo íntimo, tan delicado y profundo, sus anhelos, sus pesares. Juan Ramón llena de poesía cualquier elemento y nos ofrece un retablo poético lleno de ternura, melancolía y nostalgia. No es un libro alegre Platero y yo, sino que es un texto reflexivo, sobrio, cuajado de añoranza. No obstante, la presencia del borriquillo ha hecho que se destine a los más pequeños. No nos parece mal, no obstante, ha de haber un adulto cerca para orientarlo, para hacerle entender algunas escenas, para ayudarlo a adentrarse en el mundo en donde la vida y la muerte van de la mano, porque Platero muere y eso hace que el delicado entramado que ha tejido el poeta sufra un hondo revés.



Cabe añadir una particularidad conocida de todos y es que Juan Ramón no empleaba la letra “g” cuando se refiere al sonido “j”. Conviene explicárselo a los niños antes de iniciar la lectura.

Platero y yo, en suma, es un libro que contiene historias sencillas, historias cotidianas de Moguer. Juan Ramón, con una especial mirada, convierte los aspectos cotidianos en trascendentes. La metáfora y la poesía hacen de este texto un auténtico festín para la sensibilidad.


 De Platero y yo se pueden encontrar múltiples ediciones y adaptaciones. Queremos destacar dos de estas últimas, la de Concha López Narváez, Mi primer Platero, publicado por Anaya y Platero y yo contado a los niños, de Rosa Navarro Durán.







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domingo, octubre 20, 2013

La vida y obra de Teresa de Jesús (contada a los niños), Rosa Navarro Durán,
Edebé, 2013. A principios del S. XXI puede parecer que la figura de Teresa de Jesús esté desfasada y obsoleta y nada más lejos de la realidad. Mujer fuerte, pese a su obediencia, siempre defendió sus puntos de vista y se mantuvo firme en sus decisiones. Por eso, es de agradecer que la Dra. Rosa Navarro Durán nos presente, de forma directa y clara, a esta mujer, quien, con el tiempo se convertiría en Santa Teresa de Jesús.

La vida y la obra de Teresa de Jesús va destinada a los niños, es el propósito de la colección en la que se inscribe, pero estamos seguros que muchos jóvenes y adultos descubrirán por primera vez a esta mujer emblemática.
Teresa de Jesús vivió en una época fascinante, como es el Renacimiento. Alabada por unos, vituperada por otros, persiguió sus objetivos sin desfallecer y tuvo siempre la convicción de que todos somos iguales y de que el dinero no hace mejor a las personas. Pese a su mala salud, pese a vivir en un mundo de hombres, pese a sus superiores y pese al Tribunal del Santo Oficio, la labor fundadora de esta mujer admirable no se detuvo y ha llegado a nuestros días.
Ella escribió por obligación, como tantas otras acciones en su vida, porque así se lo pidieron sus superiores, pero, gracias a ello, nos ha llegado el retrato preciso de una voluntad nunca domeñada.
La Dra. Navarro Durán, muy buena conocedora del Siglo de Oro, sabe de todos los entresijos y se pone al lado de Teresa de Jesús como si la hubiera conocido porque la presenta desde dentro, lo cual hace que el relato, pese a su brevedad, gane en realismo y en calidad.
El libro, ilustrado por Jordi Vila Delclòs, presenta los escenarios por los que transitó la santa abulense y se detiene en sus rasgos, plácidos y serenos.
No hay nada gratuito en el libro, que se lee deprisa, con fruición, con el deseo de atrapar, letra a letra, la grandeza de Teresa de Jesús, la mujer que puso la llaneza por bandera al afirmar “escribo como hablo”.
Excelente propuesta, en suma, la que nos presenta Edebé.