domingo, febrero 16, 2020

"Medio pan y un libro",
Federico García Lorca,
Kalandraka, 2020
Texto en español, gallego, catalán y euskera

Federico García Lorca es, acaso, uno de los poetas más conocidos no solo por su obra, sino por su talante especial y, por desgracia, por su muerte prematura y violenta. La obra de Lorca está cruzada por la premonición, el destino y la muerte, aunque él, como persona, en su trato con los demás, mostró siempre una cara amable y alegre. De Lorca destacan quienes lo conocieron su magnetismo y su vivacidad. Por eso, no es de extrañar, que levantara grandes pasiones a la vez que grandes odios porque era un ser especial, tocado por la gracia de la palabra y la inmortalidad del arte.
En 1931, en septiembre, a García Lorca lo invitan a que inaugure la biblioteca de su pueblo natal, Fuente Vaqueros. El poeta acepta con orgullo esta distinción y lee ante su pueblo el discurso que hoy nos ocupa y que ha sido publicado en forma de libro por Kalandraka.
"Medio pan y un libro" es, en primer lugar, un alegato a favor de la libertad y de la cultura, de la necesidad que todos los seres humanos tienen de instrucción. Nos recuerda la consigna de Joaquín Costa, el autor regeneracionista, quien, años antes, y con seguridad fue conocido por Lorca, dijo aquello de que lo que hacía falta en España era "Despensa y escuela". Muy a favor esta Lorca quien aún afina y concreta más, como bien podemos leer en las siguientes líneas: "No solo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan, sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que todos los pueblos piden a gritos". 
En el discurso, el poeta nos habla de su pueblo al que ensalza y ennoblece, para pasar a comentar el deseo del ser humano de aprender que se plasma en la creación de la escritura y la búsqueda de distintos soportes para poder emplearla. Lorca repasa cronológicamente desde la piedra hasta la imprenta el anhelo que todo hombre, toda civilización tiene del libro; a la vez que rechaza frontalmente la ignorancia, en forma de guerra o de violencia sin más, que ha acabado con tantas bibliotecas y tantos libros.
García Lorca habla del presente, pero también de la deuda que tenemos con el pasado, así como la proyección hacia el futuro, porque tiene muy claro que hay que trabajar con ahínco por las generaciones que vendrán. Lorca se muestra confiado y esperanzado y arenga a sus conciudadanos a colaborar para que esta biblioteca sea solo el principio de muchas más. Para el poeta hay una verdad esencial que se obstina en transmitir: "...el hombre sigue luchando con las uñas, con los ojos, con la sangre, por eternizar, por difundir, por fijar el pensamiento y la belleza".
Pese a que han pasado casi 89 años desde este discurso, su contenido sigue siendo vigente, más vigente que nunca podríamos decir. Nuestra sociedad necesita modelos de cultura, fuentes de sabiduría que le permitan formarse y crecer en libertad. Necesitamos contagiarnos de la pasión del poeta para rechazar aquellas consignas que nos anclan en la ignorancia y para tratar de mantener vivo ese anhelo humano que tiende hacia el infinito. Conviene que aquellos que tengan influencia y ocupen puestos de responsabilidad no olviden que la cultura, como bien nos recuerda el poeta, es la "única salvación de los pueblos".


domingo, febrero 09, 2020

"Hoy es siempre todavía"
(Antología poética)
Antonio Machado,
Selección y prólogo de Anabel Sáiz
Algar, 2020

Con inmensa alegría presento esta Antología que la editorial Algar ha tenido la deferencia y confianza de encargarme. Don Antonio Machado siempre ha sido un poeta cercano para mí, de ahí la enorme ilusión que he sentido al realizar este trabajo. Se trata de una muestra muy amplia de la obra del poeta sevillano, de la que se ha suprimido la prosa, pero sí se ha incluido, íntegro, el romance "La tierra de Alvargonzález".
Si el lector lo desea, en el prólogo encontrará las claves para entender tanto la poesía como la vida del poeta, así como algunas pinceladas del tiempo que le tocó vivir.
Es una antología que aparece en una colección juvenil, lo cual es una oportunidad de que los versos del poeta lleguen a chicos y chicas que aún no los han leído y que podrán disfrutarlos, como si fueran nuevos, ya que la poesía de don Antonio Machado nunca envejecerá, al contrario, va ganando juventud conforme pasan los años. Muy bien nos dejó dicho que, para él, "poesía era palabra en el tiempo". Ojalá esa palabra llegue a muchos lectores.

"12 poemas de Antonio Machado"
Ilustrados por Pablo Auladell
Kalandraka, 2020

Don Antonio Machado siempre tendrá algo que decirnos porque su palabra, generación a generación, se sigue escuchando pura y nítida. De ahí que sea una idea excelente introducir a los niños de hoy en día en la lectura de un poeta atemporal quien, justamente, defendió que la poesía era "palabra en el tiempo". Nadie como don Antonio para hablarnos de la infancia, del recuerdo que dejó en él, ya adulto, su niñez o del paso del tiempo, siempre cambiante y burlón o de los sueños, de los que nunca se sabe a ciencia cierta si son verdad o no. El poeta sevillano escribió acerca de los limones de su infancia, acerca de la nostalgia de sentirse aún niño en un cuerpo de adulto; pero también supo ver qué había detrás del paisaje, no solo emociones, sino vivencias y personas que lo habitaban.  No desdeñó temas más duros como la muerte, la de sus amigos y referentes, la de su amada esposa-niña Leonor, la de Federico García Lorca, la de él mismo, siempre premonitoria.
La selección que presenta Kalandraka está realizada por Manuela Rodríguez y Antonio Rubio. Muy difícil habrá sido para ellos escoger solo doce poemas, pero lo han hecho con soltura y acierto. En el libro hay una evolución marcada desde el Machado de las "Soledades", hasta el de "Campos de Castilla" e, incluso, la elegía dedicada al asesinato de García Lorca. Poemas tan emblemáticos y conocidos como "He andado muchos caminos", "Pegasos, lindos pegasos", "Recuerdo infantil", "Las moscas", "La saeta", "A un olmo seco" o "Retrato", el poema que inicia "Campos de Castilla" y que se ha escogido para cerrar el libro por su fuerte carácter autobiográfico. Son poemas musicales, de distinta métrica, algunos de ellos muy conocidos por las versiones de Joan Manuel Serrat, que se ofrecen, limpios y emocionados, al niño de hoy pues la poesía de Antonio Machado no tiene edad, ya que, como él mismo dejó escrito, "Hoy es siempre todavía".
Nos interesa mucho destacar las ilustraciones de Pablo Auladell que no ocultan la esencia machadiana, ni la desdibujan, antes la dibujan de manera potente y muy directa. Gracias a estas ilustraciones elegantes, de suaves pinceladas y claroscuros, es más fácil entender la atmósfera machadiana, su esencia, esa continua nostalgia del mundo mágico, de su infancia, del sol de su Sevilla natal. Como muy bien nos dice el propio Pablo Auladell, tal vez don Antonio, el poeta bueno por excelencia, siempre estuvo en el Palacio de las Dueñas y desde allí, a través de los sueños, las galerías y la evocación, nos habló del tiempo, del agua que fluye, de las fuentes amigas y hermanas siempre con honestidad, sobriedad y rigor. De ahí que las ilustraciones evoquen, como no podría ser de otra manera, ese lugar al que todo quisiéramos volver algún día y que algún poeta calificó de verdadera patria del hombre. Don Antonio Machado lo sabía muy bien.

domingo, enero 19, 2020





"Non stop"
Tomi Ungerer
Kalandraka, 2019

"Non stop" es ya un clásico de la literatura infantil. Escrito e ilustrado por Tomi Ungerer en sus últimos años, "Non stop" muestra la preocupación del autor ante un mundo cada vez más deshumanizado y maltratado. En "Non stop" todo el mundo se ha ido a la luna porque en la Tierra es imposible vivir a causa de la contaminación, de la guerra y de tantas otras lacras. El asfalto lo invade todo y hace que sea difícil poder vivir. Solo Vasco, un personaje ataviado como un cartero, se mantiene fiel a sí mismo y, gracias a su sombra que lo guía, es capaz de sortear obstáculos y de ayudar a otros seres tan solitarios como él mismo. Consigue salvar a un bebé, Poco, y eso le da la fuerza necesaria para sortear todo tipo de catástrofes y desastres humanos, vertidos de petróleo, ciudades arruinadas, terremotos y, sobre todo, soledad. De alguna manera, Vasco se salva y logra hacer de Poco una persona instruida y de vivir en paz.
La paz, exactamente, ese es el gran objetivo de Tomi Ungerer que ve peligrar a cada momento. De ahí que escriba este relato, cuyo título ya nos advierte de que no hay retorno, no hay vuelta atrás. Ahora bien, pese al tono apologético y duro de la historia, no parece que la intención sea crear desazón ni amargura, más bien señalar la puerta a la esperanza en los personajes de Poco y Vasco.
El relato va destinado a los primeros lectores y es una apuesta lúcida por un mundo mejor, pero, para ello, tiene que mostrar no los claros, sino los oscuros, la dureza de la humanidad, el racismo, la intolerancia, la falta de respeto por la naturaleza, las ciudades deshumanizadas... Frente a esto está la paz, la vida, la amistad y la esperanza. Un buen legado, sin ninguna duda. El mejor.
Ni qué decir tiene que las ilustraciones, duras y enérgicas, plantean toda la impotencia del ser humano, en este caso de Vasco, y de su fuerza cuando tiene un objetivo en la vida, cuidar de un niño; entonces Vasco es capaz de superar sus propias limitaciones y creer en el futuro.

"Nadie como yo"
Ignacio Chao (texto) - Eva Sanchez (ilustraciones)
Kalandraka, 2020

"Nadie como yo" es, en principio, un álbum ilustrado destinado a los primeros lectores. En primera persona, el personaje principal, un cerdo bastante antipático, cuenta su perspectiva de la vida, llena de vanidad, de egocentrismo y de superioridad. Este cerdo, humanizado al máximo, considera que es una de "las grandes personalidades de este país recóndito". Es muy consciente de su origen "pobre y vulgar", pero se sabe a salvo de cualquier mal; es más, se siente objeto de adoración: "Todos me admiran. Todos me contemplan extáticos". Se siente único, importante, al margen de cualquier problema e, incluso, poco menos que divino. El lector no da crédito a tanta soberbia y no entiende cómo un cerdo que se supone destinado a la alimentación humana, es capaz de semejante discurso. Ahora bien, todo tiene su doble interpretación, no hay verdad absoluta y los puntos de vista y las culturas son variadas. Este cerdo ególatra puede serlo, sí, porque es único, cierto, ya que, y el final nos deja a todos sorprendidos, es el único cerdo del zoo de Kabul. A nadie en Kabul se le ocurriría proponer que se sacrificara el animal y se hicieran jamones y chorizos con él. Eso nuestro personaje lo sabe y es lo que lo ha encumbrado; aunque debería conocer la opinión que tienen de él y de los de su especie los humanos que van a verlo al zoo. Seguro que no le gustaría.
Decíamos que "Nadie como yo" va destinado a los primeros lectores,  aunque, después de leer el libro y tratar de interpretar sus claves simbólicas, el lector adulto puede reconocer en el cerdo egoísta a más de un humano, instalado en su zona de confort, con poder para hacer y deshacer y con ninguna empatía para con los demás humanos, como le ocurre al cerdo de Kabul a quien no le importa la suerte de sus semejantes, solo la suya. 
El tono del relato, dado que es una especie de discurso o arenga, resulta frío y recargado, lo cual  se ajusta muy bien a la personalidad del protagonista y encaja muy bien con el final de la historia.
Las ilustraciones juegan con las sombras, con los símbolos, con los detalles y nos muestran, con fuerza, a ese personaje solitario, amparado en su rareza y autocomplaciente.
Sin lugar a dudas, es un relato muy apropiado para incorporar en los centros escolares y releer cada 30 de enero, el día escolar por la paz y la no violencia. No es paz lo que nos contagia el personaje, de ahí que convenga leerlo despacio, mirando bien las ilustraciones, entendiendo el texto para ser capaz de rechazar el mensaje del cerdo de Kabul.

sábado, diciembre 28, 2019

"El velo de Helena"
María García Esperón,
Claudia Navarro (ilustraciones)
El Naranjo, 2019


El ser humano, desde siempre, se ha movido por los terrenos permeables de las emociones. Tres son los grandes ejes de la humanidad y tres los grandes temas literarios, el amor, la guerra y la muerte. "El velo de Helena" los recoge y los agita sin piedad para devolvérselos al lector mezclados, sin límites precisos. 
Helena, la legendaria Helena de "La Ilíada", la causante de una de las guerras más cantadas y terribles de la humanidad, la de Troya, nos cuenta en primera persona su vida, llena de extrañeza y de estupor ante ella misma y lo que era capaz de causar su belleza a la que la propia Helena era ajena puesto que no consideraba que fuese algo propio, algo que hubiera conseguido por sí misma. Helena se convierte en un trofeo para los príncipes que se la disputan, aunque a ninguno le interesan sus pensamientos ni mucho menos sus sentimientos y ella se deja hacer sin oponer resistencia. Helena se sabe en manos de la diosa Afrodita quien, por algún extraño capricho, la ha escogido como objeto de cambio entre ella y los mortales; de ahí que le haya regalado su propio velo, el que da título al libro y se convierte en símbolo del mismo.
María García Esperón no es la primera vez, ni será la última, que se deja sacudir por las entrañas de la épica y del mundo clásico en donde se pueden leer todas actitudes humanas. Ya nos habló de la desgraciada Dido, en "Dido para Eneas" y de la joven Copo de Algodón y ahora vuelve su mirada sensible hacia Helena, la aparentemente poderosa princesa espartana, primero, y troyana, después. para seducirnos con una versión de los hechos algo alejada de la oficial, aunque con los mismos personajes y las misma fuerza narrativa.
Helena escogió a Menelao, aunque tampoco sabría decirse por qué, lo hizo y eso bastaba. Vivió unos años de tranquilidad y también de aburrimiento, hasta que Paris, el tercero en discordia, apareció en su vida y la conmocionó con sus maneras, su poderío, su seguridad aplastante y la promesa de un verdadero amor. Helena es la mujer que deja atrás su vida, que quema las naves y se enfrenta, valiente, a un futuro tal vez incierto, pero que la hace sentir viva. En realidad a Helena nadie la quiso por ella misma, sino por lo que representaba, por su belleza, por ese regalo envenenado que le hizo la diosa. Nadie la quiso , es cierto, ni el rubio Menelao, ni el hermoso, aunque, quizá sí hubo alguien que la amó más allá de lo que ella representaba y ese fue Héctor, el hermano de Paris, quien la defendió y no dudó en ir a la guerra y en mantenerla si con ello la protegía. Héctor y Helena, como ella misma dice, son, en el fondo, el mismo ser humano.
Por las páginas de "El velo de Helena" se mueven, humanizados y cercanos, aunque sin perder ni un ápice de su fuerza, todos los personajes que conocemos gracias a Homero. Acompañamos a Aquiles, sufrimos por la muerte de Patroclo, lamentamos el destino de Casandra, empatizamos con Príamo, admiramos la astucia de Odiseo, lloramos por Héctor y sentimos cierto desdén por Paris que no nos cae del todo bien, que nos parece un cazador de trofeos, aunque sí somos capaces de entender que también fue un títere en manos de la diosa del amor.
La novela se organiza en 20 capítulos y un postfacio en los que Helena, como ya hemos dicho, desgrana su vida y se sorprende de, después de ser la causa de una guerra, ella, precisamente ella, siga con vida y es que los designios de los dioses poco tienen que ver con los de los mortales.
"El velo de Helena" es un relato espléndido, muy vivo, directo, que recorre todas las emociones humanas y da protagonismo a una mujer no siempre bien tratada por la posteridad. Gracias a esta nueva perspectiva podemos aceptar la grandeza de un personaje que se vio sometido a una encrucijada que ella jamás quiso y de la que no pudo huir. Es la propia Helena, por otra parte, quien teje en una labor espléndida los principales capítulos de una guerra que, aunque le duela, sabe que es primordial que nunca se olvide y que siga en nuestra memorias porque nunca debemos perder de vista ni de dónde venimos ni de qué material estamos hechos. Esa es la gran verdad de Helena, hija de dios y mortal, condenada a morir por su belleza y obligada a seguir viviendo por esa misma causa. Helena, Kalliste.
La novela va destinada al público juvenil, aunque, como siempre decimos, gustará a cualquier lector amante de la buena literatura en general y de la literatura clásica, en particular.
No olvidamos tampoco las ilustraciones Claudia Navarro que, ya en la portada, nos muestran el símbolo de la diosa y de los humanos, cual marionetas, en sus manos.

jueves, octubre 31, 2019

"Bellezas de la naturaleza",
Virginie Aladjidi - Emmanuelle Tchoukriel,
Kalandraka, 2019


"Bellezas de la naturaleza" es un libro enciclopédico que nunca pasará ni de moda ni de edad porque a todos ha de interesarnos el mundo que nos rodea; aunque nos parece muy bien que se ofrezca a los primeros lectores, de ellos es el futuro; pero nuestra es la responsabilidad de que lo tengan en perfectas condiciones.
A partir de la colección "Inventarios ilustrados", de la que también nos hemos hecho eco en este blog, se reúnen 457 láminas para mostrar, de manera resumida, aunque suficientemente amplia, la diversidad de nuestro mundo. Así, se agrupa el contenido en distintas secciones, empezando por los mamíferos, aves, anfibios, reptiles, peces, insecotos, arácnidos..., siguiendo  con hongos y líquenes, álbores, palmeras y acabando con las flores, las frutas y las verduras.
Cada ser se muestra con una lámina realista, realizada con la técnica de la acuarela que sigue muy de cerca los dibujos científicos y naturalistas. Además, la ilustración, ya de por sí genial, se acompaña de un texto, breve, objetivo, que indica el nombre del animal o vegetal en castellano, su nombre en latín, la clase y, en algunos casos, algunas características imprescindibles. No hay, por así decirlo, la menor distracción entre el texto, la ilustración y el lector que disfrutará, de manera directa, denotativa, del festín de la naturaleza.
"Bellezas de la naturaleza" es, de manera implícita, un canto al mundo que nos envuelve y un toque de atención para que se pueda seguir conservando así.
Se trata de un libro, repetimos, hecho para el deleite visual y para la reflexión. Cualquier lector pasará muy buenos ratos dejándose llevar y atrapar por las imágenes y los textos. Casi siempre las palabras se nos quedan cortas, en esta ocasión, mucho más, porque es necesario observar el libro para entender todas las posibilidades que nos ofrece. Por decirlo de alguna manera, "Bellezas de la naturaleza" es un cofre del tesoro, al lector le corresponde coger la llave y abrirlo para toparse con el lobo, la urraca, el íbice, los gatos domésticos, la babosa, la humilde correhuela o el suculento caqui, por mencionar unos ejemplos. ¿Quién da más?

"Cançó de fer camí",
Maria Mercè-Marçal
Il·lustracions Carolina T. Godina,
Sembra Llibres, 2019

Maria Mercè-Marçal no necessita presentació, les seves paraules valentes i fermes tenen avui més vigència que mai. Per això donem la benvinguda a aquest llibre necessari que conté un dels poemes més emblemàtics de la poeta, "Cançó de fer camí". Es tracta d`un himne adreçat a les dones de qualsevol generació que les uneix amb un mateix vincle de solidaritat i amb uns mateixos valors de reivindicació feminista, doncs aquesta és la lluita que ens planteja el text quan comença: "Vols venir a la meva barca?". Aquesta barca va arreplegant dones i les fa viure amb tots els sentits alerta, amb el cors, amb el cor, amb l`ànima oberta; dones que miren el cel, dones que anhelen el vent i que es mouen amb la lluna, dones-bruixes o fades, per què no, sempre amb un univers secret, colze a colze, amb la mar com a teló de fons. Dones que, un dia, "juntes farem nostra la nit".
El poema, colpidor i vehement, es presenta amb unes il·lustracions motivadores, que representen diferents tipologies de dones, velles, joves, nenes, madures; dones que obren la porta i surten al carrer, que es donen la mà en un gest de solidaritat, que no tenen por i que respiren, sense limitacions, l`aire pur del mar. Aquesta dansa vegetal, aquesta unió intergeneracional és la que ens deixa clara Carolina T. Godina, amb imatges realistes, dolces, plenes de llum i de color; lliures, en definitiva.
Un llibre oportú, no en tenim dubte, que han de llegir els nenes i les nenes d`avui si volen, de veritat, un món més just i més sensible.
"Cançó de fer camí" és un títol metafòric que uneix, en una mateixa causa, diferents dones, amb diferents idees i diferents formes de pensar, però unides, com hem dit, per una relació invisible molt forta. Aquestes dones, juntes, fan camí i, de mica en mica, van augmentant, perquè és seu el futur. En definitiva, un llibre màgic i rebel.

miércoles, octubre 30, 2019

"Juegosde letras",
Antonio Rubio - Óscar Villán,
Kalandraka, 2019

Los pre-lectores tienen en este precioso libro de tapas duras una herramienta de primera categoría que los va a acompañar, de manera lúdica, para que conozcan el abecedario sin ningún problema y, de paso, les estimulará la imaginación.
Antonio Rubio, a quien la conocemos por la colección "De la cuna a la luna", nos ofrece esta vez otra forma de entender la poesía infantil, a través de sus ya conocidos poegramas, esto es, textos rimados de tres versos. En esta ocasión, vienen marcados por las letras del abecedario, ya que a cada una le corresponde un poema y una ilustración. Óscar Villán es el encargado de dar color a los versos y lo hace con objetos cercanos al lector y conocidos por él, animales, frutas, emociones, instrumentos... Así, por ejemplo, la H se representa mediante dos personas dándose un abrazo y el poema es: "Con una H / se abrazan en el baile / los dos danzantes". Y así ocurre con todas las letras que se definen de manera ocurrenta, para nada tópica o esperada, como le ocurre a la P: "Y con la P / se come una banana/ el chimpancé" y, efectivamente, es lo que se dibuja, aunque con forma de P. Y, así, todas las letras, para deleite y sorpresa del niño. 
Estos poemas están en la línea de la greguería de Gómez de la Serna, por su frescura y su alegría y, sin duda,  por el  uso de la metáfora como figura retórica esencial.
Otro acierto lo vemos en el formato, detrás de cada letras, en mayúscula, se oculta, mediante una solapa el poegrama y el dibujo correspondiente. Además, una oruga es el personaje que guía al lector por este viaje al abecedario, lleno de ideogramas y de palabras frescas y cercanas.
Sin duda, un libro estimulante y muy recomendable para los más pequeños que huye del didactismo hueco y a cambio ofrece diversión, imaginación y muchas palabras.
Cada letra es un personaje singular que se muestra al niño con alegría, con luminosidad; es más, las rimas pueden ser objeto de memorización con lo cual el aprendizaje está asegurado, aunque de una manera, como ya hemos dicho,  más lúdica.

Miguel de Unamuno,
"Selección poética",
Kalandraka, 2019, Trece Lunas

Miguel de Unamuno no necesita presentación. El contradictorio rector de la Universidad de Salamanca está más vigente que nunca, prueba de ello es la reciente película de Amenábar, "Mientras dure la guerra".
Unamuno perteneció a la Generación del 98, escribió ensayo, novela y poesía. Fue una persona de carácter fuerte y agudo, aficionado a la papiroflexia y creador genial y en perpetua evolución. Su poesía bronca y directa no está exenta de lirismo y de una gran sensibilidad. A Unamuno le gustaban los juegos de palabras, la literatura tradicional y fue el creador de un lenguaje secreto, que se basaba en la "p" y que yo, de niña, utilicé con mis amigos sin saber quién era su creador. Así decíamos ""ton-po-ta-pa" y la niña en cuestión a la que iba destinado el adjetivo se quedaba tan ancha, si no estaba en el secreto e ignoraba que acabábamos de llamarla "tonta". Genial, don Miguel. Siempre.
El libro que nos ocupa contiene, como indica la colección a la que pertenece, trece poemas del "Cancionero" del poeta. Que sean infantiles o no, eso ya lo decidirá el lector. Ahora bien, como decía Juan Ramón Jiménez, los niños pueden leer de todo, con las consabidas excepciones.
Miguel de Unamuno repasa el abecedario, por ejemplo y juega con las letras, aunque se le escaba un "!Ay terrible abecedario!"; acompaña al grillo en si cri-cri, invoca la fórmula "Érase una vez" para reflexionar sobre ella, no olvida los juegos infantiles, como la rueda, ni su afición a hacer figuras de papel, ni el cielo estrellado, ni la golondrina, ni siquiera se olvida del ocho, que, el pobre, está partido en dos ceros.  El último poema de la antología es uno de los más célebres, una canción de cuna dedicada a su nieto, "La media luna es cuna". No se olvida don Miguel, entre verso y verso, de hablar de la infancia y de recrear palabras rotundas, a veces poco poéticas, pero siempre oportunas. 
Los poemas se presentan acompañados de las ilustraciones de Artur Heras quien le da el toque actual a los versos y nos permite entender su valor simbólico y establecer asociaciones mentales para entender el ingenio del poeta. 
No es un libro para leer de forma rápida y pasar a otro, no, don Miguel no lo permite; es un libro para leer y entender, para leer y pensar, para leer y recrearse en las ilustraciones, para leer y crecer.



Este curso tengo la suerte de contar con muchas alumnas lectoras porque, sí, básicamente son chicas. Les gusta leer y les gusta compartir sus lecturas conmigo, es más, me prestan con total generosidad sus libros que yo trato de leer a la velocidad del rayo para no defraudarlas y para comentar con ellas qué me ha parecido y establecer, así, un diálogo sobre letras y autores, sobre lo importante y lo secundario.
Esta vez, he leído Bajo la misma estrella, El puzzle de cristal  y El día que el océano te mire a los ojos. Si a mis alumnas de 4 de la ESO les han enganchado estos libros, podrá pasar lo mismo con otros lectores.


Bajo la misma estrella,
John Green,
Nube de tinta, 2012


Edurne es quien me ha prestado el libro, lleno de posits de colores con el ruego de que no se los cambie de sitio. Así he hecho.
La novela, de la cual se ha hecho una conocida versión cinematografica, ahonda en la fibra más sensible del ser humano y se dirige, directamente, al público adolescentes puesto que los dos protagonistas son adolescentes. Hazel, de 16años, es una joven brillante y muy inteligente, enferma de cáncer de tiroides que se ha extendido a los pulmones y participante de un programa que experimenta con su enfermedad y que parece haberla detenido. Impulsada por su madre, participa en un grupo de apoyo y conoce a August, otro joven al que le han amputado la pierna también a causa de un cáncer. Entre los dos se establece una corriente de atracción que resulta emocionante y emotiva para el lector quien sigue, con el alma en vilo, su historia condenada, a causa de la enfermedad, a terminar. A Hazel le gusta mucho la novela "Un dolor imperial" y es tanto su afán que August hace realidad su sueño de ir a Amsterdam a conocer al autor, aunque no sea un encuentro demasiado positivo, al menos en un primer momento.
"Bajo la misma estrella" es una novela de superación, emotiva, fácil de leer que hace reflexionar a los lectores y que nos sitúa frente a una enfermedad cruel que va minando la parte física sin clemencia. Hazel y August viven una conmovedora historia de amor, llena de momentos dolorosos, pero también de ingenio y de humor y, sin duda, de esperanza.

El puzzle de cristal,
Blue Jeans,
Planeta, 2019

Francisco de Paula Fernández González es el autor de la novela, quien utiliza el pseudónomo Blue Jeans para llegar de manera más directa. Blue Jeans ha encontrado una fórmula perfecta, la de la novela negra protagonizada por unos mismos personajes en forma de trilogía con un final abierto y un ritmo trepidante que no deja al lector indiferente.
Candela es quien me ha prestado el libro, que he leído en cuatro noches, con creciente interés porque, aunque ya me advirtió Candela, continua con los personajes de la primera parte, "La chica invisible", se puede entender muy bien y seguir la peripecia de los personajes. En esta ocasión Julia, la joven protagonista, está muy deprimida por la explosión del metro que tuvo que sufrir, ella y sus amigos. Decide ir a visitar a su abuela porque ha recibido una extraña llamada telefónica de un amigo de su antiguo novio, Iván Pardo. El amigo, Hugo Velero, muere en extrañas circunstancias y aquí se inicia la trama trepidante y llena de incógnitas hasta un final bien trabajado.
En la novela interesa mucho la figura de la abuela, una mujer ciertamente vital, amante de las novelas de misterio, que disfruta enormente con el caso.
En la novela hay otros personajes, Emilio, Vanessa, Ingrid, los compañeros del piso de Iván... Poco a poco se va tejiendo una tela de araña que desvela más de un misterio y más de una contradicción de nuestra sociedad. Las redes sociales y su fuerza, para bien y para mal, el móvil, internet... todo forma parte de esta historia bien construida y con mucho gancho.


El día que el océano te mire a los ojos,
Dulcinea,
Rocabolsillo, 2017

Martina es, en esta ocasión, quien me ha prestado este libro que también forma parte de una trilogía, aunque se puede leer de manera independiente.
Dulcinea es el pseudónimo de Paola Calasanz, la joven youtuber que tan éxito está teniendo entre los jóvenes.
La novela, escrita en primera persona, narra la disyuntiva de Aurora, una joven libre, creativa e impulsiva, que es diagnosticada de una enfermedad terminal a la vez que descubre que su novio la engaña con otra persona. En la vida de Aurora todo se comienza a mover. Ella tiene una cosa clara, no quiere dar pena y aprovecha para vivir sus últimos meses de vida de una manera consciente e intensa. Al pueblo llega Narel, el guardafauna marino, y su hija, la pequeña Sam. La vida de Aurora se trastoca de arriba abajo y, con este cambio, llega también su transformación como persona.
El lector seguirá el pensamiento de Aurora y aprenderá a meterse en su piel y a vivir con ella momentos irrepetibles, llenos de ternura, de sensualidad y de conciencia ecológica. El ritmo narrativo es ágil y nos lleva a un final un tanto previsible pero no excento de fuerza. 

Con estas tres lecturas, observamos que hay valores como la amistad, la solidaridad, el amor, el afecto, la lucha por lo que uno quiere, la obstinación... y también ciertas críticas a la sociedad, consumista, hipócrita, de usar y quitar, asi como la llamada a la necesidad de un cambio en nuestras vidas, no solo particulares, sino en lo que afecta al mundo. Todas, en fin, son de alguna manera novelas iniciáticas.


sábado, octubre 05, 2019

"Antes del fin del mundo",
Emilio Calderón,
Ediciones Versátil, 2019


En pleno Siglo XXII, nuestro planeta ha sucumbido al desastre ecológico. Los mares y océanos ya no admiten más contaminación. Las personas, los llamados sapiens, han perdido la chispa que los hacía humanos y viven vidas prestadas por la tecnología. Es la Era Tablet. Por otro lado, se ha perdido la noción de humanidad y nuestros descendientes viven sometidos a Deus, un ente tecnológico que almacena y guía la conciencia colectiva. No hay nada, no hay amor, no hay libertad, no hay deseo, no hay coraje. Este es el telón de fondo de "Antes del fin del mundo", una distopía directa, cruda y muy bien narrada, aunque deseamos que no se cumpla jamás.
Por si no fuera poco, los llamados hombres peces conquistan la tierra y someten al hombre data en una guerra que no ha hecho nada más que empezar y que no parece tener fin.
Un grupo de humanos se refugian en el desierto y plantean lo que se podría llamar resistencia. Jan Drake es un piel limpia, es decir, alguien que ha nacido después de la Era Tablet y que, por lo tanto, es humano cien por cien, sin implantes. Este joven de 21 años es la voz del relato. En primera persona, en algunos momentos, y en forma de diálogo, en otros, se desgrana ante el lector un panorama apocalíptico.
Drake  es uno de los escribanos de la colonia, es quien está llamado a conservar la memoria de la humanidad gracias a la escritura, aunque Drake tiene también sus dudas. Su amada, Tea, que ejercía de psicóloga en los interrogatorios que ambos planteaban a los sobrevivientes, se ha visto obligada a marcharse porque su cuerpo comenzaba a mutarse con la aparición de la primera escama.
Drake recuerda a Tea y la evoca con nostalgia, con un amor puro, no obligado por Deus. Echa de menos y anhela volver a encontrarla. En esos momentos, en primera persona, el lector asiste a pensamientos de gran lirismo, llenos de ternura, de humanidad, de tristeza. El joven Drake se siente perdido e invoca, para consolarse, a un poeta, a Rumi y trata, a través de sus versos, de sobrellevar esa vida hostil y dura.
Otros personajes nos llaman la atención, la joven Gioconda, Tupac, Finisterre, Bonifaz, Lando Norris, Morrissey, Morabito... Todos acaban dándonos distintos puntos de vista del desastre y todos  intentan vivir o sobrevivir. La colonia decide trasladarse hacia otras tierras, más al norte, mucho más al norte, cerca de Noruega en donde se preserva la memoria de la humanidad y desde podrán alcanzar, si la suerte le es propicia, Última Thule y empezar de nuevo. El camino es duro y agotador, son muchas las pérdidas y pocas las recompensas. Finalmente, en el Monasterio de Santa Catalina, se produce el desenlace que, según se mire, es aún más estremecedor que la distopía en sí. Al lector le corresponde la última palabra.
"Antes del fin del mundo" es una novela que podríamos calificar de ciencia-ficción, aunque con matices. Historia apocalíptica, sin aparente esperanza, muestra un mundo terrible, en donde el único rayo de esperanza lo aporta la escritura, la memoria, la sensibilidad del protagonista. 
Conviene insistir en la estructura del relato que marca muy bien las localizaciones espaciales y cambia de registro con maestría. Cuando es Drake quien piensa, el texto es amplio, melancólico, personal, poético; cuando se reproducen, en el Cuaderno de Bitácora, los interrogatorios se acude a un tono neutro, que intenta ser objetivo y testimonial. En el momento en que se narra el camino hacia la posible salvación, la novela adquiere ritmo narrativo. Emilio Calderón, por lo tanto, sabe muy bien cómo conducir la historia y como desgranar, poco a poco, los distintos momentos hasta llegar a un callejón sin salida. 
"Antes del fin del mundo" puede leerse como una alegoría de los tiempos que nos esperan si no somos capaces de cambiar de rumbo o también como una advertencia a la soberbia humana e, incluso, como una llamada de atención hacia la importancia de las humanidades en un mundo que cada vez las relega más y más.
No hay duda de que el lector no quedará indiferente ante este conmovedor relato, duro, ácido, crítico, pero también emocionante y humano. Ahora, es el turno de las preguntas y de las reflexiones, que cada uno haga su parte porque Emilio Calderón ha hecho la suya: agitar conciencias y poner el dedo en la llaga sin clemencia y sin temor.