sábado, agosto 11, 2018

"Rumbo a Oriente",
Victoria Manzano
Jákara Editorial, 2017

"Rumbo a Oriente" es la tercera parte de la trilogía que Victoria Manzano dedica a recrear los viajes que ha hecho. Si ya leímos con mucho agrado los volúmenes dedicados a Europa y a América, ahora la hacemos con esta nueva entrega que no nos defrauda. La autora, fiel a su estilo y a su manera de recrear los viajes, apela a su memoria, por supuesto, pero quiere ser rigurosa y busca otras formas de información porque lo que pretende no es dar una opinión subjetiva y sesgada del lugar sino ofrecer una serie de datos, a cual más atractivo, para que entendamos bien de qué está hablando y del contexto social e histórico. Así, alude a hechos políticos,  a la historia de cada país, a su riqueza cultural y económica, a sus carencias y a sus atractivos, pero no lo hace de manera enciclopédica ni didáctica, sino de forma muy viva y cercana.
Victoria Manzano habla de sus acompañanes, les da protagonismo también y comenta aquellos hechos, aquellas personas, aquellas estampas que más calaron en su mente y en su alma, porque no es una viajera que capta instantes, aunque la fotografía le gusta y mucho, sino que intenta buscar qué hay al otro lado de lo que ve, de lo que ha visto. Por eso, la reflexión posterior es muy importante, sin ninguna duda. Eso le permite a ella tomar distancia y a los lectores acercarnos y observar, quizás por encima de su hombro o, a su lado, toda la riqueza que nos aguarda, ya sea porque viajemos allí o porque queremos aprender, sin movernos de casa, acerca de lugares hermosos y enigmáticos como Malasia, Singapur, Jordania, Siria, India, Japón, Camboya y tantos otros, hasta llegar a 22 lugares magnificos y precisos.
En otras entregas la alusión al cine era omnipresente, aquí también aprecen muchas referencias cinematográfica, pero quizá no tantos, aunque no olvida ni aspectos literarios, ni gastronómicos ni culturales, así como personajes históricos de los lugares por los que ha transitado.
Dotada con un fino sentido del humor y mucha ironía, Victoria Manzano se ríe de ella misma o sonríe ante algunos episodios o anécdotas que protagonizó, a veces por casualidad, otras de forma buscada. Asimismo, es una persona crítica, con los pies en el suelo que se duele de la situación de Siria, por ejemplo, y clama al cielo ante esa guerra que no parece tener fin. Si le sabe mal pensar qué ha pasado con sus tesoros arqueológicos, se duele con infinito pesar de la situación de las personas porque, eso sí, a Victoria Manzano le interesa el elemento humano por encima de todo y así lo muestra aludiendo a distintas personas con las que se cruzó en sus viajes y a las amigas con las que los realizó.
Mujer autónoma y muy crítica con el mundo que le ha tocado vivir, Victoria Manzano no escatima detalles, humanos y divertidos, para mostrar que, en un viaje puede pasar de todo, aunque no por eso se debe renunciar a hacerlos. En algún momento reflexiona acerca del turismo mal entendido que hace de un lugar hermoso, un supermercado de souvenirs y eso impide entender la esencia del destino.
"Rumbo a Oriente" es un libro formado por 22 estampas, tantas como países, que se lee con gusto y que permite a la autora poner en orden sus recuerdos y al lector atesorar los suyos propios. Sin duda, un libro refrescante, vivo y muy actual.
Comenta la autora que ahora sus viajes son más cercanos. Desde aquí la animamos a que los siga recogiendo y que nos dedique un volumen dedicado a lugares de la geografía española.

martes, julio 17, 2018

"Poesía en Roma",
Santiago Montobbio,
Los libros de la Frontera, 2018
(El Bardo, 48)



Santiago Montobbio (Barcelona, 1966) es un poeta que escribe cuando tiene algo qué decir. Eso que, resulta una obviedad, no lo es si nos fijamos en su trayectoria. De joven escribió algunos libros y, después, pareció que había olvidado sus inquietudes poéticas hasta hace pocos años en que, como un torrente al que se le deja libre el cauce, no ha cesado de escribir y de producir poemas de una manera, acaso, algo distinta a la manera tradicional porque Santiago Motobbio escribe cuando le apetece y en el momento en que le surge la idea la apunta, ya sea caminando, tomando un café, sentado en un banco u observando una pintura. De esa manera su creación es más directa, no pasa por el filtro del recuerdo ya que surge, así, como él la siente y en el momento en que la siente.
Para nuestro poeta, además, la poesía no es un ejercicio formal de virtuosismo en el que uno debe estar pendiente de la forma, de las sílabas, de que las palabras cuadren, de que todo parezca obra de un orfebre, no, para él la poesía es vida y, como tal, brota y se encarna en la palabra, a veces metafórica, por supuesto, pero otras cercana a la prosa, humilde, cotidiana y, por eso mismo, espléndida y genial. Es, por decirlo así, como si en campo de tréboles, todos iguales, de repente surge uno que, sin dejar de ser trébol, presenta otras características, ya sea que tenga tres hojas o unas motas de otro color.Más bien es la obra de un alquimista.
Hemos tenido la ocasión de reseñar alguna de sus obras, con gusto e interés y ahora lo hacemos con “Poesía en Roma” que se nos antoja una obra muy personal, la que nos acerca más al almario de Santiago Montobbio, la que nos habla de sus recuerdos, de su familia, de sus sentimientos, de sus contradicciones y de ese anhelo por reflejar, en cualquier momento, la vida que pasa, demasiado a menudo, desapercibida.
El poeta, de manera muy sencilla, nos explica en la primera página, el origen del libro. En 2017 fue invitado a presentar su poesía en la Real Academia de España en Roma el 29 de octubre. Así estuvo en la capital italiana del 26 de octubre al 6 de noviembre y, en esos días, escribió los poemas que forman el libro que nos ocupa, un libro voluminoso de más de 500 páginas que puede leerse del principio al fin, como he hecho yo o que puede ser gustado y picoteado, como el lector quiera. Si se lee desde el principio, eso nos parece, se puede entender más el aspecto personal del poeta puesto que leer sus poemas es como si nos pusiéramos de puntillas y le observásemos por encima del hombro mientras piensa, deambula, reflexiona.
En los poema nos habla de una buena amiga, Carmelita, muy presente en sus versos que es la persona que lo presentó en Roma y con quien comparte gustos y aficiones, mas, por regla general, los poemas de Montobbio se escriben en soledad, se gestan a través de su mirada y de su sensibilidad. Así lo vemos paseando por Roma, parándose en plazas y en iglesias, observando más allá de las apariencias y estableciendo paralelismos con su vida. Los ángeles, por ejemplo, en los primeros poemas se nos muestran a menudo, pero no como esos seres melifluos que a veces contemplamos en las pinturas, si no, como unas criaturas destartaladas, aunque siempre presentes, acaso como esas iglesias añejas o esas plazas escondidas en donde los turistas apenas se detienen ya que, si lo hacen, son incapaces de ver nada.
Montobbio nos habla también, y mucho, del soporte en el que escribe, de sus libretas, de cómo, poco a poco, van cumpliendo su función y deben ser relevadas por otras y de cómo él las escoge con particular fruición porque son importantes, porque le ayudan, porque son la extensión de su mano y de su corazón. No faltan los cafés ni las pizzas ni los helados porque Roma es todo eso y mucho más; tampoco faltan los momentos de desorientación personal y aquellos otros de confesión y de recuerdo. El padre del poeta, muy vinculado a Roma, le sale muchas veces a su paso, y su tía y su propia madre, a la que tiene presente en cuanto ve algo que cree que debe contarle cuando regrese porque el poeta siempre regresa, siempre sabe que volverá y, por eso, atesora esos momentos tan delicados que son sus poemas.
No faltan tampoco los poetas en los que re reflexiona acerca de la belleza, de la creación, de la vida y de la muerte (“ (…) La muerte como un mar, la muerte como/ un sol. En la muerte duerme / y se encierra el secreto de la vida.”), del paso del tiempo y de sus consecuencias.
Hay muchas alusiones a los textos que le gustan, a los poetas que le han marcado, a su propia biografía poética. Montobbio no deja de homenajear sus raíces. Acude al río, no podría ser de otra manera estando en Roma, y en el Tíber, como en un eco manriqueño, encuentra también el origen de la vida y su pasar: “(…) La vida del hombre / es la noche sobre el río..”
Montobbio no olvida tampoco la metaliteratura, esto es, la explicación de su poesía:
“Hay mucha cosa escrita sobre Roma. / También sobre las sombras. Esto / me digo, y escribo estas dos líneas/ que en el corazón podemos sentir como un poema”.
Y esa es la clave de su poesía, no el aspecto más académico, ni más formal, como decíamos, sino el sensorial, el personal, el anímico, como podemos leer en este rotundo verso: “Esto eres, poema. Eres el hombre”.
Para Montobbio la poesía es paralela al devenir del mundo, es escuchar la vida de otra manera:
“Debajo del ruido del mundo / un poeta ha de sentir como fluye ,( debajo de las apariencias y las cosas, tal un río”.
Mucho más podríamos decir de “Poesía en Roma”, porque los pasos del poeta nos llevan a los grandes monumentos romanos, pero también al ruido, al tráfico, a sus contradicciones como ciudad eterna, acaso como la propia alma del poeta. A veces en Roma llueve, otras sale el sol; otras las puertas se cierran, otras se busca un camino y se encuentra otro, en ocasiones el banco en el que quieres sentarte está ocupado por otras personas y, por encima de todo, esos ángeles destartalados de la memoria, del recuerdo, que te acompañan, que no te dejan y la melancolía de la despedidas y el buen aroma de la amistad porque eso, y mucho más, es el poemario, un brindis a la amistad, un brindis a la contemplación ensimismada y un brindis a la vida.

jueves, julio 12, 2018

Ciudades,
Fran Alonso - Marc Taeger
Kalandraka, 2018

"Ciudades" es un poemario atemporal y enigmático. Fran Alonso, en 39 composiciones en verso libre, nos ofrece un paisaje particular y que nos permite intuir qué hay detrás de una ciudad, detrás del caos urbano, del asfalto, de la prisa, de la contaminación. Para Fran Alonso una ciudad es la suma de muchos factores, es más, en cada ciudad se encierran, como capas de cebolla, otras ciudades porque múlttiples son las perspectivas y diversas las miradas.
Hay mucho del propio paisaje sentimental del autor quien, ya en el primer poema, muestra su impotencia al no poder abarcar todos los habitantes de la ciudad. Él sabe que existen y sabe de su importancia, "pero yo no los conozco". Y a partir de aquí se desgrana este mapa personal que nos habla de "las ciudades del corazón", que admite los defectos de una urbe, pero que los perdona porque "es la ciudad donde nací".
Muchos de estos poemas nos habla del mar que es hacia donde mira la ciudad de Fran Alonso, Vigo; un mar omnipresente que lo acompaña desde que era pequeño, que a veces inundó las calles, pero que sigue estando ahí, fiero y manso a la vez. La lluvia es otro de los elementos que nunca abandonan su ciudad.
Nos habla también de los elementos que pueblan las ciudades, los árboles solitarios, la vegetación de plástico que adorna una cafetería, de la contaminación (el poema "Tu cuerpo es una ciudad" establece una metáfora preciosa entre un cuerpo humano y la ciudad, acompañado además de una ilutración más que sugerente de Marc Taeger). Alude también, cómo no, al tráfico, a las prisas, a los domingos en una ciudad o al ruido. No obstante, también nos ofrece una visión muy humana de la ciudad, es una ciudad que siente y sufre, que se evapora y vuelve a surgir porque esa ciudad "muda de piel cual serpiente".
Dedica también otros poemas a distintas ciudades, más cálidas o frías, pero que siempre le devuelven a la suya que es una especie de compendio de todas, como leemos en el último poema "Entre todas las ciudades prefiero / las que duermen sobre el mar / o aquellas que se alzan en la arena/ del desierto./Las primeras están habitadas / por sardinas de plata,/ y las segundas por / dátiles de luz".
La nostalgia, la melancolía, los juegos de palabras, la metáfora y la comparación hace de este poemario, como decíamos al principio, un texto atemporal, en el que siempre encontraremos respuestas y nuevas preguntas. La memoria del autor, su infancia, su contenplación nos salen a recibir con los brazos abiertos entre los versos de "Ciudades". 
No podemos olvidar, por supuesto, ese tono triste, lleno de brumas que alude a una ciudad sola, dejada, una ciudad usada por todos, pero no respetada e, incluso, abandonada.
Por otro lado, las ilustraciones de Marc Taeger, a las que ya hemos aludido, juegan con el valor simbólico de los elementos, muestran formas urbanas que se confuden con las humanas o vegetales, propician un hermanamiento entre el alma y el asfalto, De alguna manera reflejan la metáfora de los poemas con ese juego de colores y la presencia abundante del mar.
El libro fue accésit del premio Lazarillo 1996 y va destinado a lectores desde 10 años en adelante, incluidos los adultos.

 

martes, julio 10, 2018

Pam a pam
Leo Lionni
Kalandraka, 2018

"Pam a pam" és el primer llibre de faules d´en Leo Lionni. Publicat el 1960 és un clàssic que, ara, Kalabdraka, torna a oferir a les noves generacions perquè gaudeixin de la imaginació d`aquest autor holandès que, sens dubte, ha d´estar present a les nostres biblioteques.
En aquest cop, és una eruga qui, malgrat la seva petitesa, ha de fer servir tot el seu enginy per no ser devorada per diversos ocells. L´eruga diu que ella mesura i, davant aquesta novetat, el pit-roig, ple de curiositat, demana que el mesuri a veure quants pams fa. I així, la nostra amiga apamadora va mesurant diverses parts d´altres ocells. El rossinyol li demana una cosa molt difícil, impossible, que mesuri la seva cançó o serà el seu esmorzar. I l´eruga no diu pas que no, encara que el seu cap va a mil fins que, pam a pam, sense deixar de fer la seva feina, desapareix i els deixa a tots, mai millor dit, a um pam de nassos.
El text, senzill i amb molt diàlegs, té una clara vessant metafòrica que cadascú pot interpretar segons les seves pròpies experiències.
De ben segur que els primers lectors obriran els ulls de bat a bat quan veuen com una animal tan petit és capaç de plantar cara als més grans i de guanyar, no per la força, sinó per la seva intel·ligència. Aquesta sí es una bona lliçó de vida i un bon final per la faula. Ara bé, cal afegir que en Leo Lionni no deixa escrit cap missatge moral, no, no cal, és el lector qui en pot extreure les conseqüències que vulgui sense deixar de passar-s´ho bé, que és la veritable finalitat del text.
Destaquen les seves il.lustracions, un homenatge a la natura, amb el color verd com a senyor i rei. Cada pàgina del llibre és una obra d´art, equilibrada, lluminosa i vital.
L´astúcia de l´apamadora ens roba el cor i en fa pensar en que, a la vida, les aparences, com sempre, ens poden enganyar i que no hem de fer cas a les primeres impressions ni als estereotips.


domingo, junio 10, 2018

"Deu ditets",
Mem Fox - Helen Oxenbury
kalandraka, 2018

Cada dia neixen nens i nenes. Poden néixer a un poble llunyà o a una gran ciutat. Poden estar sans o una mica malalts. Poden tenir la pell blanca o negra. Poden viure a llocs on fa molt de fred o molta calor. Són nens i nenes únics, però, això sí, tots tenen 10 ditets a les mans i 10 més als peus. Aquest fet els agermana i els fa ser iguals, amb els mateixos drets i les mateixes necessitats. Tots units per un fet físic i diferenciats per les seves pròpies característiques.
"Deu ditets" és un llibre deliciós per a nens molt petits que encara no saben llegir o pels primers lectors. Ens explica, de forma rimada, enllaçant i acumulant les estructures, la màgia de ser diferent i, a la vegada, igual. Podríem dir que el conte és més aviat una cançó que, en aquests moments, pot estar cantant qualsevol mare del món que acarona el seu fillet. És així com acaba el text, amb una mare que troba que el seu bebè és meravellós i únic, malgrat que tingui, com els altres, deu ditets.
"Deu ditets" ens fa sentir iguals i diferents, ens parla de convivència, de respecte perquè, entre aquests nens no hi ha cap barrera social, no hi ha cap problema per poder jugar i sentir-se bé. La figura de la mare està present amb afecte i protecció i és la que dóna, d´alguna manera, coherència al text perquè, insistim, ens sembla més aviat una cançó que un conte.
Les il.lustracions, per altra banda, són realistes i molt expressives. Donen llum i sentit als bebès i els mostren rient, jugant, sent feliços com són, movent-se, abraçant-se i, és clar que sí, adonant-se de que tenen 10 ditets. Ens podríem passar molt de temps cercant els petits detalls, mirant els rostres dels bebès, gaudint dels seus gestos.
"Deu ditets" és presenta en un format molt atractiu. Està traduït a diversos idiomes, en castellà és titula "Diez deditos". I la versió catalana ha estat a càrrec de Maria Lucchetti. 
Un llibre tendre, delicat i estimulant.



¡Hermanos!,
Rocío Bonilla,
Algar, 2018

"Hermanos" es un libro doble porque contiene dos historias y dos perspectivas diferentes de un mismo hecho que, finalmente, confluyen. La estructura está muy pensada y es realmente ingeniosa  porque pueden ser dos los perfiles lectores que se identifiquen en estas páginas. Por un lado, un niño aún pequeño, de unos 7 años o menos y, por el otro, una niña, algo más mayor, de 9 años o 10. Estos dos hermanos cuentan, cada uno, su relación con el otro porque el texto tiene dos portadas, por así decirlo, por un lado la historia del niño y, por el otro, dando la vuelta al libro, la de la niña o viceversa porque aquí la propiedad conmutativa también se puede aplicar.
Para la hermana el niño es un "mono", y así se refleja en las ilustraciones, un mono que la incordia, al que hay que traer del colegio, que le toca sus cosas y se las rompe pero que, y no le queda más remedio que confesarlo, la hace reír. Para el hermano, su hermana es un "rinoceronte" ya que siempre va estirada, no le hace caso, lo ignora, no lo deja jugar pero que, y también debe confesarlo, sabe arreglarle la bici y le espanta también los miedos. Concluyen los dos hermanos que, después de todo, no está tan mal ser dos, aunque nos tenían reservada una sorpresa en forma de llanto... Finalmente dejan de ser dos y pasarán a ser ¡tres! Eso les supondrá, por supuesto, replantear su lugar en la familia pero también será enriquecedor para ellos.
"Hermanos" es un libro excelente que refleja las relaciones entre hermanos y que muestra los principales escollos de la misma, aunque también sus ventajas que son superiores.
Las ilustraciones juegan con la metáfora inicial de ser un "mono" o un "rinoceronte" y nos hacen reír porque son realistas, pero mantienen el aspecto del animal, al menos en los primeros momentos hasta que, poco a poco, se va humanizando. Son ilustraciones que reflejan los mundos coditianos y que cambian de color cuando se acercan momentos de miedo o, cuando, se preguntan que hay detrás de la puerta en donse suena el llanto. La imagen central, donde confluyen las dos historias, muestra a un bebé en pleno llanto y a los dos hermanos, uno a cada lado, preguntándose si eso de ser tres será bueno o no tanto.
La tipografía también acompaña al relato y facilita la comprensión de las emociones, pues Rocío Bonilla capta muy bien la psicología de estos dos hermanos.
En suma, un libro muy recomendable para mejorar las relaciones familiares o, simplemente, para pasar un buen rato que sería más que suficiente.

miércoles, mayo 16, 2018

"El vértigo de los canallas",
Alfredo Gómez Cerdá,
Santillana, 2018 (Loqueleo)


En Poblado viven tres niños, Estrella, Manuel y Bernardo. Los tres se entretienen en los juegos de la infancia mientras el tiempo, duro y sin misericordia, les va tendiendo sus celadas. Llega un momento que han de trabajar para ayudar a su familia y crecer. La amistad de los tres, que parecía sólida y sin fisuras, se rompe porque los dos muchachos pretenden a Estrella y ella, que no quiere dañar a ninguno, escoge a Manuel. Y a partir de aquí se tuercen los destinos.
"El vértigo de los canallas" es la esperada novela de Alfredo Gómez Cerdá quien, sin duda, no nos dejará indiferentes ya que escoge una historia dura, directa y muy real. Podemos situar Poblado en un lugar de Hispanoamérica, aunque no lo dice. Podemos, incluso, atrevernos a decir que está en Colombia, aunque tampoco lo dice. Sí sabemos que transcurre en el Siglo XXI y que está inspirada en hechos reales. Poblado es un lugar olvidado de todos, en donde se vive del trabajo agrícola y en donde es imposible cambiar de vida porque parece que todo viene marcado desde el nacimiento. Por eso, los tres amigos juegan y hablan de marcharse, algún día, de Poblado. Quien apuesta por ello es Manuel quien afirma que va a construir diques. Bernardo, algo más lento y reposado, no se atreve a contrariarlo y Estrella quiere vivir con los pies en el suelo. Cuando Estrella y Manuel se prometen y deciden hacerse cargo del único bar del pueblo para poder ahorrar y marcharse de Poblado, Bernardo se siente traicionado, aunque no dice esa palabra, y decide que es él quien se va a ir. Entra en el ejército y acaba, leal y silencioso, en la selva, sirviendo a un capitán taciturno y violento y dejando a un lado sus principios. Bernardo acaba en lo más profundo de la selva, deshumanizado, endurecido, con la obsesión de Estrella que no lo deja vivir. Mientras, en el país una banda de ladrones, llamada la banda del Yacaré hace extragos. El capitán, después de un intento fallido, trama un plan y Bernardo, calculador y sin sentimientos, lo lleva a cabo. Manuel acaba convirtiéndose en el chivo expiatorio para que otros consigan sus medallas, mientras Estrella intenta recuperar el buen nombre de su marido y seguir al frente del bar porque, de alguna manera, hay que vivir.
La novela se organiza en torno a dos partes, la primera aún en los tiempos de la inocencia, donde todo es posible y la segunda ya cuando los chicos dejan atrás su infancia y caminan hacia la edad adulta. Bernardo que parece una buena persona, que lo es de hecho, siente "un fuego que lo quema por dentro" desde que Estrella lo rechaza y, sin tramarlo, pero sin dejar de hacerlo, tiende una trampa a Manuel. "El vértigo de los canallas" es una novela cruda y singular, que ahonda en una sociedad hecha de apariencias, en donde se buscan recompensas fáciles a cambio de sembrar el dolor y el desconcierto. La hipocresía es evidente, en una sociedad que quiere dormir tranquila y que oculta su basura debajo de la alfombra, aunque es inevitable que acabe oliendo muy mal.
Son varios los personajes que aparecen en las páginas del libro. Destacan el hombre más anciano del lugar, quien tiene cuatro orejas, con "la primera escucha a sus semejantes. Por la segunda escucha al viento, a la lluvia, al agua del río, al trueno de la tormenta y, de este modo, entiende lo que la naturaleza quiere decir. Por la tercera escucha a los animales y comprende sus necesidades e inquietudes". Y  "por la cuarta oye a los muertos". Es un personaje al que consideran loco, aunque Estrella sabe que no es verdad. Otro es la bruja de Poblado, a la que llaman Seisdedos quien avisa continuamente a Estrella acerca de su destino y de la ella huye siempre porque le han enseñado a no creer en supercherías. El otro es el Capitán Gamallo, un hombre embrutecido, quien lleva sus misiones en la selva y quien no duda en acudir a la trampa mortal para conseguir prestigio.
Alfredo Gómez Cerdá escribe un relato conmovedor, con momentos muy líricos, con descripciones del paisaje y del alma y con muchos elementos que aluden a una sociedad marcada por la pobreza, el abandono, la droga y la falta de recursos. El amor y la amistad son los dos sentimientos más importantes, aunque el segundo se diluye de alguna manera cuando avanza el primero.
Hay muchos elementos que podríamos comentar y que nos hacen pensar en la falta de recursos y de esperanzas en gran parte de la población mundial. Por ejemplo, cuando Estrella, ilusionada, prepara un pastel para su familia, su padre se lo recrimina porque no es día de fiesta y es innecesario y superfluo. Todo tiene que servir para algo. No hay lugar para las ilusiones. 
La esperanza de Manuel y Estrella era salir de Poblado y ver mundo, solo lo logró Bernardo, aunque mejor hubiera hecho quedándose en su casa. No hay nada más allá del pueblo, parece que las barreras sean infranqueables y sea imposible poder medrar y salir adelante.
"El vértigo de los canallas" está narrada en tercera persona omnisciente y nos lleva, con pulso firme y comprometido, hacia un desenlace que nunca hubiéramos sospechado y que nos hace reflexionar mucho acerca del ser humano, de sus claros y oscuros, de sus miedos, anhelos, frustraciones y miserias.

domingo, mayo 13, 2018

"Mamá",
Hélène Delforge (texto)
Quentin Gréban (ilustraciones)
Algar, 2018

"Mamá" es un libro de gran formato que emocionará a niños y a pequeños. Se centra en una de las figuras esenciales, la más esencial quizá en la vida de los seres vivos, en la madre. No es cierto eso de que "madre no  hay más que una" y el libro se encarga de demostrarlo.
Con unas ilustraciones hermosísimas e impactantes, llenas de luz, de realismo y de verdad, "Mamá" nos va introduciendo, mediante textos, en verso y en prosa, en un universo íntimo y privado como es el que señala las relaciones entre una madre y sus hijos.
Encontramos madres abnegadas, otras que no lo son tanto y que no por eso dejan de ser buenas madres, madres de culturas diversas que llevan a sus hijos al trabajo, madres con oficios curiosos, madres solteras, madres abandonadas, madres que han perdido a su hijo, madres que necesitan reafirmarse, madres alejadas de sus hijos, madres extenuadas... Todas ellas unidas por el amor que sienten hacia sus hijos y que no tiene por qué manifestarse siempre de la misma manera.
En una sociedad muy de fachada parece que el papel de la madre haya ser siempre perfecto, que la madre no pueda presentar ni un renuncio, pues no es así, las madres también se cansan, padecen y se desesperan y eso no impide que sigan luchando por sus hijos.
El libro debería ser leído a dos voces, la de la madre y su hijo, para que esta lo acompañase en la maraña de sentimientos que afloran en las distintas estampas que forman el libro.
Cada lector acabará dando con el texto con el que se identifique y entonces florecerán las letras y todo será más amplio.
La escenas cotidianas (como la del niño que no quiere comer brécol o la del que se pierde en la playa) se mezclan con otras diversas (la de la marquesa alejada de su hijo que será criado por una nodriza) y con otras más profundas e intimistas (la madre que pide a ser hijos seguir siendo su madre, la que es consciente de que los hijos no son de su propiedad, la que disfruta con sus besos, la que se añora de cuando estaba embarazada, la que ha sufrido una pérdida).
Por encima de todo hay un sentimiento o una emoción que unifica todos estos perfiles maternales. Nos referimos al amor, pero al amor lejos de la ñoñez y de la cursilería, al de verdad.
"Mamá" es un regalo perfecto para las madres, por supuesto, pero también para los hijos. Conviene, insistimos, leerlo despacio y paladear una a una sus estampas y sus soberbias ilustraciones.

"Diez días de junio",
Jordi Sierra i Fabra,
Plaza y Janés, 2018

"Diez días de junio" es el noveno caso, hasta la fecha, de Miquel Mascarell, el inspector que Sierra i Fabra creó en 2008. La serie se puede leer por separado ya que los casos son independientes, pero, desde luego, gana si la leemos desde el principio al fin ya que aprenderemos a conocer a este inspector que trabajó en la República y que fue represaliado al final de la Guerra Civil. Por decirlo así es un superviviente que pasó ocho años en el Valle de los Caídos y que, misteriosamente, fue absuelto. Miquel Mascarell vive en Barcelona y ama a la ciudad por encima de todo. Es testimonio de su cambio, de sus vejaciones, de su recuperación y de su sometimiento.
Mascarell es un hombre con mucho instinto, muy hábil en su trabajo y que no puede evitar implicarse en distintos casos, ya sea porque le atañen a él directamente o porque alguien le pide ayuda o porque el pasado sale a verlo.
En esta ocasión, superados los 65 años, lo encontramos estrenando su paternidad al lado de Patro, la mujer que, tras las guerra, le devolvió la esperanza. De forma casual, se cruza con Laureano Andrada, un sacerdote que, cuando él trabajaba, fue acusado de pederastia. A Mascarell se le remueve el alma al pensar que este hombre, libre, siga abusando de los menores. Además, descubre que trabaja en un colegio y que está muy relacionado con un orfanato. De repente, este hombre es asesinado de una manera muy cruel y eso hace que todas las miradas se vuelvan hacia Mascarell, acusado de ese crimen que él no ha conocido. Gracias a un antiguo colaborador suyo, David Fortuny, puede esconderse y luchar por demostrar su inocencia.
"Diez días de junio" es uno de los casos más duros de Mascarell ya que nos habla de las vejaciones y los abusos y las torturas a las que fueron sometidos muchos de los niños desamparados bajo el régimen franquista que, con la excusa de que eran acogidos en orfanatos, sufrían, en silencio y sin defensa posible. Uno de esos niños es el que asesina a Andrada.
Mascarell, con paciencia infinita, va desenrollando el ovillo que lo lleva a descubrir la verdad. 
Sierra  i Fabra combina rigor documental con una trama amena que alude a escenas cotidianas, que permite entrever la humanidad de varios personajes y conocer un pasado que no es tan remoto, ya que todo sucede en 1951, alrededor de los días previos a la verbena de San Juan.
Con un estilo rápido, directo, lleno de diálogos, de acción y de precisión, Sierra i Fabra nos lleva con buen pulso al desenlace final.
David Fortuny está del lado de los vencedores, es detective privado, mientras que Mascarell está del lado de los vencidos; aunque ambos son capaces de verse como personas que se aprecian y que quizá algún día puedan volver a colaborar juntas. Es como el abrazo entre las dos Españas, tan necesario.