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jueves, febrero 11, 2021


"El círculo escarlata",

César Mallorquí

Edebé, 2020.

Muchos años después, recordamos a Javier y su extraordinaria aventura en Las lágrimas de Shiva, Premio Edebé 2002. . Exactamente  más de 18 años desde que César Mallorquí publicara ese libro emblemático, que tantas satisfacciones le ha dado, a él y a sus lectores. De hecho, nos apetecía volver a encontrarnos con Javier y ver cómo había evolucionado, cuáles eran sus intereses y sus motivaciones en la vida. Sobre todo, vamos a confesarlo, nos apetecía volver a Villa Candelaria. Y César Mallorquí nos lo ha concedido. Lo que para los lectores han sido 18 años, para los protagonistas se han convertido en cuatro años, tiempo suficiente de dejar la adolescencia y entrar en la primera juventud.

Los planes de Javier no son, en absoluto veranear en Santander, pero se tuercen sus planes y acaba aceptando la oferta de sus tíos y, sobre todo, de su prima Violeta que le pide un extraño favor. En Villa Candelaria todo sigue igual, aunque sus primas han crecido y Violeta solo parece ver en Javier a un primo sin más, lejos de la imagen que él tiene de ella.

En primera persona, de forma ágil, bien trabada y sin tiempos muertos, Javier, desde el pasado, nos recuerda ese otro momento en que tuvo que enfrentarse a un fantasma que no era, ni de lejos, tan amable como el de Beatriz Obregón, pero tampoco tan repulsivo como empezamos a intuir cuando nos adentramos en los misterios de  Mansión Kraken.

La novela es un homenaje a Lovecraft como verá el lector, conforme avance en el relato, pero no solo eso, sino que se proyecta en un pasado cercano, el de la transición y nos muestra, frescos y potentes, unas formas de vivir y unas aspiraciones que son tan nuestras como de Javier. Hay alusiones a la represión franquista, a las logias masónicas e, incluso, a las fortunas amasadas sobre la sangre de miles de esclavos. Hay también ilusiones personales, aspiraciones de esas que son anónimas, pero que nos llegan al alma. El fantasma real de Mansión Kraken es todo un hallazgo que, sin duda, cambia la historia y su percepción, pasa de terrorífica a tierna. No se olvida el autor de las relaciones humanas, entre padres e hijos, entre hermanos -no siempre buenas-, entre personas solitarias que buscan compañía y, por supuesto, el amor y la amistad.

No son pocos los momentos de humor, de ironía que destila la novela porque Javier es un muchacho despierto, ocurrente, que cuenta lo que le ocurrió con una gran naturalidad y cercanía.

Javier, durante el verano del 73, descubre mucho acerca del alma humana y descubre que detrás de la indiferencia igual se oculta el amor -aunque es su prima pequeña, más inteligente que nadie, quien lo vaticinó desde el principio- y aprende que la belleza externa por muy explosiva que sea, como la de Elena, no sirve para dejar de hacer lo que es justo y moral. Javier evoluciona como persona y aprende a no juzgar y a comprender y a perdonar.

Dicen que nunca segundas partes fueron buenas, pero esta frase hecha no puede aplicarse a la novela que estamos comentando que gustará a jóvenes y a mayores, a todos esos ya adultos que conocieron a Javier y a sus propios hijos, tal vez. Es más, puede leerse con independencia de la primera parte, aunque aconsejamos que no se haga, si uno quiere enriquecerse un poco más con una buena lectura.

El relato, en definitiva, es redondo, se cierra con un final, como dice Javier, "asquerosamente feliz" y con una muy buena sensación. "El círculo escarlata" es uno de esos libros que crean adictos.
 

 

sábado, octubre 05, 2019

"Antes del fin del mundo",
Emilio Calderón,
Ediciones Versátil, 2019


En pleno Siglo XXII, nuestro planeta ha sucumbido al desastre ecológico. Los mares y océanos ya no admiten más contaminación. Las personas, los llamados sapiens, han perdido la chispa que los hacía humanos y viven vidas prestadas por la tecnología. Es la Era Tablet. Por otro lado, se ha perdido la noción de humanidad y nuestros descendientes viven sometidos a Deus, un ente tecnológico que almacena y guía la conciencia colectiva. No hay nada, no hay amor, no hay libertad, no hay deseo, no hay coraje. Este es el telón de fondo de "Antes del fin del mundo", una distopía directa, cruda y muy bien narrada, aunque deseamos que no se cumpla jamás.
Por si no fuera poco, los llamados hombres peces conquistan la tierra y someten al hombre data en una guerra que no ha hecho nada más que empezar y que no parece tener fin.
Un grupo de humanos se refugian en el desierto y plantean lo que se podría llamar resistencia. Jan Drake es un piel limpia, es decir, alguien que ha nacido después de la Era Tablet y que, por lo tanto, es humano cien por cien, sin implantes. Este joven de 21 años es la voz del relato. En primera persona, en algunos momentos, y en forma de diálogo, en otros, se desgrana ante el lector un panorama apocalíptico.
Drake  es uno de los escribanos de la colonia, es quien está llamado a conservar la memoria de la humanidad gracias a la escritura, aunque Drake tiene también sus dudas. Su amada, Tea, que ejercía de psicóloga en los interrogatorios que ambos planteaban a los sobrevivientes, se ha visto obligada a marcharse porque su cuerpo comenzaba a mutarse con la aparición de la primera escama.
Drake recuerda a Tea y la evoca con nostalgia, con un amor puro, no obligado por Deus. Echa de menos y anhela volver a encontrarla. En esos momentos, en primera persona, el lector asiste a pensamientos de gran lirismo, llenos de ternura, de humanidad, de tristeza. El joven Drake se siente perdido e invoca, para consolarse, a un poeta, a Rumi y trata, a través de sus versos, de sobrellevar esa vida hostil y dura.
Otros personajes nos llaman la atención, la joven Gioconda, Tupac, Finisterre, Bonifaz, Lando Norris, Morrissey, Morabito... Todos acaban dándonos distintos puntos de vista del desastre y todos  intentan vivir o sobrevivir. La colonia decide trasladarse hacia otras tierras, más al norte, mucho más al norte, cerca de Noruega en donde se preserva la memoria de la humanidad y desde podrán alcanzar, si la suerte le es propicia, Última Thule y empezar de nuevo. El camino es duro y agotador, son muchas las pérdidas y pocas las recompensas. Finalmente, en el Monasterio de Santa Catalina, se produce el desenlace que, según se mire, es aún más estremecedor que la distopía en sí. Al lector le corresponde la última palabra.
"Antes del fin del mundo" es una novela que podríamos calificar de ciencia-ficción, aunque con matices. Historia apocalíptica, sin aparente esperanza, muestra un mundo terrible, en donde el único rayo de esperanza lo aporta la escritura, la memoria, la sensibilidad del protagonista. 
Conviene insistir en la estructura del relato que marca muy bien las localizaciones espaciales y cambia de registro con maestría. Cuando es Drake quien piensa, el texto es amplio, melancólico, personal, poético; cuando se reproducen, en el Cuaderno de Bitácora, los interrogatorios se acude a un tono neutro, que intenta ser objetivo y testimonial. En el momento en que se narra el camino hacia la posible salvación, la novela adquiere ritmo narrativo. Emilio Calderón, por lo tanto, sabe muy bien cómo conducir la historia y como desgranar, poco a poco, los distintos momentos hasta llegar a un callejón sin salida. 
"Antes del fin del mundo" puede leerse como una alegoría de los tiempos que nos esperan si no somos capaces de cambiar de rumbo o también como una advertencia a la soberbia humana e, incluso, como una llamada de atención hacia la importancia de las humanidades en un mundo que cada vez las relega más y más.
No hay duda de que el lector no quedará indiferente ante este conmovedor relato, duro, ácido, crítico, pero también emocionante y humano. Ahora, es el turno de las preguntas y de las reflexiones, que cada uno haga su parte porque Emilio Calderón ha hecho la suya: agitar conciencias y poner el dedo en la llaga sin clemencia y sin temor.


domingo, octubre 12, 2014



El extraordinario ingenio parlante del Profesor Palermo,
Jordi Sierra i Fabra,
La Galera, 2014.


El pequeño Gustav, de 9 años, malvive como puede por las calles de Lyon. Huérfano de padre y madre, sobrevive robando lo mínimo para no morirse de hambre. Un día asiste, escondido, a una sesión del profesor Palermo que le cambiará la vida. Todo el mundo opina que el profesor Palermo es un gran ventrilocuo porque no se le nota nada cuando habla su muñeco, pero solo Gustav averiguará el origen último de Klaatu.
El extraordinario ingenio parlante del Profesor Palermo es un libro de ciencia ficción, pero supera el género porque también es un relato iniciático e histórico (repasa los acontecimientos más importantes del S. XX) y contiene aún varios registros más, como la crítica social.
El valor, la amistad, el amor, el dolor son ingredientes fundamentales en este relato de Jordi Sierra i Fabra quien permite que el lector vaya, poco a poco, captando la historia y adentrándose con normalidad en el origen de Klaatu, un extraterrestre que ha de esperar muchos años para poder arreglar su nave y regresar a su planeta ya que, en la tierra, aún no se ha avanzado lo suficiente en tecnología.
La novela está narrada en primera persona por un narrador protagonista, Gustav, quien no olvida deudas ni afectos y quien muestra cómo, en la vida, todo es cuestión de aprendizaje y de integridad. Para él la lealtad y la memoria son esenciales. Gustav se convierte también en mago, aunque su vida se complica con el estallido de la I Guerra Mundial y con todas sus secuelas. Gustav también vive una historia de amor, aunque, insistimos, sin renunciar a su vida interior.
Gustav conoce lo mejor y lo peor del hombre, acaba en la cárcel y renace de sus cenizas porque tiene una misión que cumplir que el lector aprenderá y valorará en su justa medida.
El extraordinario ingenio parlante del Profesor Palermo ha sido premiado por los propios lectores con el quinto premio La Galera y no nos extraña. Es un texto ágil, aunque se remansa en algunos momentos para ofrecer retazos de la historia reciente, porque, sin memoria, no hay progreso y el olvido solo sirve para repetir errores.
Sierra i Fabra sigue brillando con su escritura que, en esta ocasión, es de gran calidad literaria e, incluso, poética. El paso del tiempo con sus vaivenes, la naturaleza humana con sus contradicciones y la presencia de un ser de otro mundo que, con objetividad, sabe darle el nombre justo a las realidades hacen que la novela sea completa y, por decirlo de una manera coloquial, redonda.
En principio va destinada al público adolescente y juvenil, pero no defraudará al público en general. La buena literatura o es o no es. No hay más.



jueves, mayo 29, 2014






Ana Alonso y Javier Pelegrín,
Oxford, 2014. 

 
En el año 2055, el mundo vive de una manera bastante diferente a la que conocemos hoy. Desaparece la libertad de escoger tu propio destino, desaparece la libertad de expresión y se inicia una extraña dependencia hacia las marcas que son quienes contratan y escogen a su personal. Para entrar a formar parte de una marca prestigiosa, hay que superar exámenes difíciles, aunque, a cambio, lo que se logra es más servidumbre. Sara, una joven, consigue aprobar el examen e inicia el sueño de su madre, quien, desde pequeña, ha renunciado a todo con tal de que su hija se preparara para acceder a Sweet Pink, el universo rosa que cubre el mundo con sus productos de última moda, ropa, complementos y mucho más. Cualquiera se moriría por protagonizar ese sueño, menos Sara.
No todo es fácil en el nuevo mundo, hay muchos secretos y mucha esclavitud, aunque se viva en una jaula dorada. Sara, gracias a una de sus profesoras, logra acceder a distintas contraseñas y, con la ayuda de un ordenador, vulnera todas las barreras y consigue lo impensable: conectar con la realidad paralela y libre. Crea su propio blog “Odio el rosa” y se hace llamar Lynda. A partir de ese momento, conecta con otros blogueros como ella, sobre todo con un tal Dani. Sara sabe que es peligroso, aunque también fascinante y valiente.
Odio el rosa es una novela amplia, de lectura rápida y amena, que nos sumerge en ese mundo de ciencia ficción, donde las apariencias ocultan graves desequilibrios que Sara descubre y, con ese descubrimiento, se termina su vinculación a la gran marca, aunque empieza, toda la aventura que forma el proyecto transmedia “Odio el rosa”.
Ana Alonso y Javier Pelegrín son los autores del libro que ofrece varios atractivos, como acabamos de comentar. La historia conecta rápidamente con el lector, está escrita en primera persona y muestra la evolución psicológica de Sara. Además, los capítulos en los que se divide el relato – 35 más un epílogo- son breves y muy directos. El estilo de los autores es vivaz y enérgico. Los diálogos son importantes en el libro, porque permiten que el propio lector se vaya introduciendo en el relato. Por otra parte, el final queda abierto y nos deja con la intriga, lo cual propicia que se quiera seguir investigando en torno a los misterios que se plantean. Las ilustraciones de Miguel Navia, esquemáticas y realistas, al lado del formato llamativo del libro,  añaden más elementos para recomendar esta lectura.
Tras la lectura tradicional, se puede iniciar una nueva investigación, en la web, gracias a las pistas que también se incluyen en el libro, en la carta de Teresa, un documento importante porque desconcierta al lector y lo sumerge en nuevos retos.
Al lado de Odio el rosa aparece Historia de Dani, que es el amigo bloguero de Sara y un nuevo estímulo para seguir leyendo.
Oxford apuesta por este proyecto innovador que combina el placer de leer, la aventura con distintas propuestas didácticas en caso de que el libro sea objeto de trabajo en el aula.


martes, marzo 19, 2013



El día que Gluck llegó a la Tierra,
Jordi Sierra i Fabra, Algar, 2013, (Calcetín Azul, 83)

¿Puede alguien decir de dónde vienen las genialidades? ¿Quién tiene la llave maestra que puede cambiar el mundo? ¿De dónde vienen las mejores ideas? Acaso se pueda creer en la casualidad, en la improvisación, en la intuición o, incluso, en la ciencia infusa.
Jordi Sierra i Fabra apuesta por otra posible respuesta. ¿Cómo llegó Steve Jobs a crear la marca Apple? “El día que Gluck llegó a la Tierra” es un texto narrativo que cuenta una historia increíble. Steve es un chico de 11 años, muy despierto e imaginativo. Una noche es testigo por azar de un robo en una joyería y el inspector de policía que investiga el caso lo interroga. Hasta aquí todo verosímil. Lo que ya hará que los lectores abran los ojos es la aparición de un ser especial, Gluck, el extrarrestre que salva la vida a Jobs, aunque nadie crea en su existencia.
Entre los dos niños, el terrícola y el alienígena, se establece una relación de amistad. Gluck se ha escapado de su casa y necesita cargar de energía su nave.
El relato, lleno de guiños al lector, combina la ciencia ficción con lo cotidiano. Gluck no es un extraterrestre malo, sino solo travieso y Steve es un muchacho que aprende rápido. A Gluck le gusta la comida terrestre, en especial las manzanas, que es una fruta con una carga entre metafórica y simbólica en el relato.
Finalmente, la narración se desenvuelve de una forma rápida e inteligente. Jordi Sierra i Fabra homenajea al creador de Apple de una manera especial ya que imagina un origen especial para la marca. ¿De dónde viene la manzana mordida? Es un regalo del pequeño ser a su amigo, un regalo muy especial, como todos sabemos. La novela queda abierta y dejamos a Steve en formación hacia sus brillantes
La novela va destinada a los lectores a partir de 12 años y es un relato ágil, lleno de aventura y de momentos emocionantes. Es el relato de un niño abierto a las novedades, que no cuestiona lo que ve y que está dispuesto a llegar al fondo. Hay muchos elementos característicos del estilo “sierraifabrano”, por decirlo así: frases breves, personajes que se presentan gracias al diálogo, referencias a la música y esa especial mirada que Sierra i Fabra destina hacia lo que parece que no es y que acaba siendo.
Jordi Sierra i Fabra, además, aprovecha para realizar otro homenaje, esta vez a la película “E.T.” ya que hay momentos en el relato, sobre todo al final, que nos recuerdan mucho al film de Spielberg.
Por otra parte, el libro ha sido premiado con el Vicente Silvestre de Literatura Infantil.

martes, julio 03, 2012

Eolon, M. T. Ronzoni
Cardeñoso Editores, 2012.


Eolon es la primera novela de M. T. Ronzoni. Publicada por Ediciones Cardeñoso este mismo año, 2012, es una novela que va destinada, en principio, al público juvenil. Decimos en principio porque, como ya es sabido, cualquier lector, al que le interese la ciencia ficción en este caso, disfrutará con las aventuras que se narran en el relato.
M. T. Ronzoni escoge la tercera persona para sumergirnos en una historia que combina varios ingredientes que la hacen muy atractiva, el amor, la amistad, el valor, la nobleza, la lucha contra el mal… y todo ello ambientado entre dos mundos, el nuestro, la Tierra, y Eolon, un lugar que, de alguna manera, tiene que ver con Un mundo feliz, de A. Huxley, porque, como en el relato clásico, en Eolon las personas parecen ser muy felices y, sin embargo, no lo son porque quisieran tener la capacidad de decidir.
Adam es un joven de Eolon que, con su madre, llega a California, huyendo del mundo que Imon ha creado, para su propia gloria, un mundo aparentemente perfecto que esconde grandes diferencias. Imon podría decirse que se cree una especie de dios, capaz de cambiar a los seres a su capricho. El padre de Adam, que es un gran científico, se ha negado a seguirle el juego e Imon lo ha encarcelado. Por eso Adam y su madre llegan a la Tierra, en busca de alguna solución, Erianne, con quien comienza a tener una relación especial, aunque, al principio, se resiste a decirle de dónde viene. Cuando ya no tiene otra opción comparte con Erianne y sus dos amigos gemelos, Polly y Eric, sus orígenes y, juntos, deciden volver a Eolon para liberar a su padre y también a su madre, secuestrada en la Tierra por los esbirros de Imon.
Eolon es una narración fresca y dinámica, llena de diálogos y de elementos descriptivos. El mundo que describe la autora es fascinante, con su flora, su fauna, sus aspectos climatológicos, sus costumbres y sus contrastes.
Eolon también nos habla de valores humanos y muestra el choque entre dos tipos de seres, los hermosos, los creados por Imon, y las pruebas genéticas, los engendros, los desechos, enviados al exilio y que en el relato reciben el nombre de golgans. Cuando los golgans se conciencian de su fuerza son capaces de unirse y ayudar a terminar con la era Imon. Solo así, se podrá vivir en paz.
Por otro lado, el relato es también una novela iniciática puesto que la joven Erianne, de 16 años, que se presenta al principio, no es la misma que aparece al final. Entre medio, han pasado muchas cosas y ella misma se ha dado cuenta de su propia fuerza, que está en su interior. Lo que mueve a Erianne, aparte del amor que siente por Adam, es ayudar a su hermana pequeña, aquejada de gravedad por una extraña dolencia. En Eolon no hay enfermedades y es allí donde encuentra el antídoto para esa enfermedad.
Los humanos y los habitantes de Eolon comparten un mismo ADN, de ahí que sean compatibles, aunque se muestran mucho más avanzados tecnológicamente, como muestra Adam a cada paso, aunque sin ninguna soberbia, ya que valora la amistad por encima de todo.
En Eolon hay momentos de humor, otros de especial intensidad narrativa y episodios emocionantes llenos de afectos. M. T. Ronzoni maneja muy bien los diálogos y permite que el lector conozca a los jóvenes protagonistas a través de sus propias palabras.
Por otro lado, de alguna manera, en el relato, rinde tributo a la cultura egipcia, ya que en Eolon muchas edificaciones tienen el regusto faraónico.
En definitiva, Eolon es una novela que mantiene la atención del lector desde el principio y que va incrementando el ritmo narrativo hasta llegar a un clímax ascendente y, después, a un remanso final. Podría decirse que es una novela abierta y que admitiría una segunda parte e, incluso, una tercera.