viernes, abril 29, 2011




"LA ATRACCIÓN DEL ABISMO ES DEMASIADO PODEROSA"


José María Latorre (Zaragoza, 1945) es, pensamos, en la actualidad, el mejor escritor de novela de terror dirigida al público juvenil que escribe en castellano o, como a él le gusta decir, en un término suyo, es el mejor escritor de terror de la literatura adulto-juvenil.

A los amantes de la literatura fantástica y de terror, la producción de este autor aragonés, de más de 30 títulos, no les va a dejar indiferentes. Aparte de novelista es guionista y crítico de cine. Ha dirigido la revista “Dirigido por…” y la colección de libros “Programa doble”. Sus artículos de literatura, cine o música pueden leerse en la revista ya citada y en “Camp de l`arpa”, “El viejo topo”, “Quimera”, Andalán” y varias más.

José María Latorre es también un escritor premiado y reconocido con:
• Premio Literario Villa de Benasque por el cuento “Número ausente” (publicado en el libro La noche de Cagliostro y otros relatos)
• Premio "Degeneración de los 80" por la novela School Bus
• Premio Gigamesh por el ensayo El cine fantástico
• Premio "Ciudad de Barbastro" por la novela El hombre de las leyendas
• Premio San Pancracio, Extremadura, a la mejor labor crítica
• Premio Gran Angular, de Ed. SM, por la novela La mirada de la noche
• Premio a la Crítica, Festival de Astorga
• Finalista al Premio Literatura Joven Ciudad de Toledo por la novela Osario
• Finalista al Premio Edebé por la novela La incógnita del volcán
En las siguientes líneas comentaremos algunas de sus novelas y trataremos de centrar sus características más comunes, así como sus rasgos de estilo. El autor se caracteriza por la contención y la sobriedad narrativa; esto es, por una prosa correcta, precisa en donde nada es gratuito. Sus relatos tienen un ritmo que va aumentando hasta llegar al clímax final que suele centrarse en una noche que es cuando llegamos al desenlace de la historia.

PERSONAJES EN PRIMERA PERSONA

Los relatos de José Mª Latorre suelen estar escritos en primera persona y de forma retrospectiva. Ya al principio de la narración, el personaje principal, que suele ser un hombre, deja claro que lo que sucedió lo marcó para siempre, pero también abre la puerta al misterio porque impulsa las ganas de leer. Por ejemplo, La mirada de la noche empieza así: “Nunca había creído en fantasmas, aparecidos y vampiros hasta que vi cómo el cuerpo de mi abuelo se movía dentro de su ataúd” (pág. 7) o Visita de las tinieblas que se inicia con estas palabras: “Yo estaba lejos de sospechar que el día que abandoné el seminario, en una soleada mañana de noviembre que no parecía anunciar la inminencia del invierno sino la del estío, mis días de tranquilidad habían llegado a su fin” (pág. 11). A veces el comienzo del relato viene marcado por las premoniciones negativas del personaje como en La isla del resucitado: “Desde el momento en que puse los pies a bordo del Nathaniel intuí que el viaje acabaría mal. Esa sensación se fue apoderando poco a poco de mí hasta que llegué a sentir un profundo malestar” (pág. 9).

En Los ojos en el espejo, pocos párrafos después de haber iniciado la narración, John Hadley, el protagonista que ha decidido cambiar de aires para ver su supera la muerte de su esposa, explica: “…sin saberlo, el viaje que emprendía para alejarme de la obsesión por la muerte iba a sumergirme en un mundo macabro” (pág. 13). En otros relatos, casi al final de la historia, su protagonista principal tiene un momento que podríamos llamar de clarividencia como ocurre en La mano de la momia: “Mi fatalismo, más que justificado por los sucesos de los últimos días, me decía que no íbamos a poder impedir la consumación del ritual…” (pág. 201).

En varios libros de José Mª Latorre se repite un rasgo interesante que unifica a sus personajes. Estos jóvenes, que recuerdan ya de adultos el episodio motivo del relato, suelen estar solos, es decir, no tienen familia cercana, son huérfanos, pero sus padres habían sido aficionados al ocultismo o, de alguna manera, su infancia estuvo presidida por estos elementos (En el abismo, Codex Nigrum…). Normalmente les acompaña una mujer con la que acaban viviendo de forma intensa esa pesadilla. Por supuesto, hay también mujeres protagonistas, como La profecía del abad.

Los personajes positivos que se enfrentan al mal o a fuerzas desconocidas experimentan el terror de manera directa y espeluznante, pero no por eso dejan de actuar como ocurre en Visita de tinieblas, casi en el desenlace: “Con el miedo golpeándome en el pecho como el cincel del escultor sobre el mármol…” (pág. 186).
Ralph Benson describe así su miedo en La isla del resucitado: “Era para volverse loco: la angustia y el miedo estaban acompañados por un intenso sentimiento de soledad, como si en el universo no hubiera nadie más aparte de nosotros y del monstruoso resucitado” (pág. 151).

Brandon, en La mirada de la noche, siente auténtico pánico y combina el miedo del pasado con el del presente y quizá el del futuro: “Todo el horror de los días pasados, añadido al de mi infancia, no fue nada en comparación con el que me esperaba. Estuve un rato tumbado, llorando y jadeando por el esfuerzo…” (pág. 184).
Algunos de sus personajes son expertos en ocultismo que quieren investigar algún fenómeno anormal o bien egiptólogos que conocen a fondo el mundo de las momias.
ESCENARIOS
En cuanto a los escenarios que maneja son dispares y alejados de la geografía española, en su mayoría, salvo algunas excepciones. De todas formas cuando escoge España, como en Pueblo abandonado o en Visita de Tinieblas se centra en zonas determinadas de Galicia, de la Galicia profunda, donde el misterio campas a sus anchas. Le gustan, por lo tanto, los lugares enigmáticos, con una gran huella histórica, como puede ser Egipto o las tierras de influencia céltica (Galicia, por supuesto, pero también Irlanda). No obstante, aún va más lejos y acude a escenarios exóticos como Madagascar o Sumatra. De todas formas, el autor parte de una minuciosa documentación, no de un conocimiento real de la zona, lo cual, creemos, no resta mérito al texto.
En La profecía del abad negro, situada en Stoney, se nos cuenta que: “En este país no hay un lugar donde no se cuenten historias extrañas. Al parecer, hace unos ciento cincuenta años se celebraban en el antiguo Stoney rituales ocultistas e invocaciones malignas; hubo una abadía, cuyas ruinas todavía se conservan, si bien a duras penas se tienen en pie, que era el centro de la vida de la ciudad. Con el paso de los años y con la muerte de los viejos habitantes, todo se fue trasladando a la zona nueva…, nadie quería vivir allí” (pág. 41). Los cementerios son uno de los escenarios idóneos para que surja el miedo. A José María Latorre le atraen poderosamente los osarios. Así, en el mismo libro, se nos habla de un cementerio abandonado: “…cuyas tumbas se hallaban semiocultas bajo la vegetación que, con el paso del tiempo, había ido creciendo con ellas, formando una maraña vegetal que nadie se había tomado la molestia de podar” (pág. 49). Más adelante, frente a la abadía abandonada, la protagonista reflexiona: “Nunca había visto un lugar tan aterrador y, a la vez, tan romántico, como esa abadía en la que todo, incluso la vegetación, parecía muerto desde hacía más de un siglo” (pág. 109).
Anteira, un pueblo abandonado por sus habitantes, es el escenario de Pueblo fantasma. La culpa de semejante huida la tuvo también la presencia demoníaca como leemos: “La pobre gente de este pueblo tuvo que marcharse dejando en él a sus muertos… Es una de las cosas más tristes de los abandonos de los pueblos: dejar atrás a la fuerza la propia memoria familiar. Pero ellos no tuvieron la culpa, el Ser de las Tinieblas es astuto.” (pág. 75).

En Visita de tinieblas un hecho terrible hace que se disparen las alarmas en la zona, en Galicia, como ya dijimos. En un convento han muerto todas las monjas a la vez de una manera brutal, presas del más puro miedo. El protagonista reflexiona al respecto y piensa que: “La muerte de las monjas de Santa Rosalía era otro aviso –tal vez el más inquietante- que salía a mi encuentro para hacerme sentir la amenaza de una situación extraña y peligrosa” (pág. 80). El cementerio del convento es aterrador puesto que se oye continuamente un llanto de niño: “Las cruces se alzaban entre la niebla y la luna arrancaba de ellas hermosos destellos plateados. Para mí, pisar esa niebla era casi como pasear por encima de una seda inmaterial. Volví a percibir claramente el llanto, que sirvió para orientarme entre las sepulturas” (pág. 131).

Un manicomio ya cerrado, Balckdawn, era el principal centro para las prácticas demoníacas de una secta satánica que no dudaban en matar a los pacientes para sus ritos, tal como leemos en Los ojos en el espejo.

Los fenómenos de la naturaleza se alían muchas veces para agrandar aún más esa sensación de terror oscura y pastosa que invade a los personajes. Así, por ejemplo, lo leemos en La isla del resucitado: “El viento se notaba más allí: arremetía contra nosotros como si fuera un aliado del ghoul, empeñado en devolvernos al suelo” (pág. 171).

EL PERSONAJE MALIGNO

Si nos centramos en los personajes malignos, veremos que José María Latorre acostumbra a aludir al mal en estado puro; eso es, al demonio; aunque también aparecen vampiros muy ligados con las fuerzas demoníacas. Un vampiro cruel es el abad negro, en La profecía del abad negro. Un anciano, experto en ocultismo, es el único que se da cuenta de los planes del abad, que quiere convertirse en inmortal: “La única forma de inmortalidad que conozco, a no ser que alguien ponga remedio a tiempo, es el vampirismo. [..] Me atrevo a predecir que el abad está a punto de convertirse en una de esas criaturas y por ello habla de inmortalidad” (pág. 82). A veces se apela a la experiencia para tratar de entender qué pasa, aunque es difícil: “Se afirma que el abad negro se transformó mediante un pacto diabólico en un vampiro, en un ser de las tinieblas. Sabemos que en el siglo diecinueve se dieron casos semejantes en algunos países de Centroeuropa… Se podían considerar como una enfermedad moral que coincidió con la decadencia de la aristocracia” (pág. 139). Lucilla, la bella esposa, enigmática del padre del protagonista de Visita de tinieblas resulta ser, como imaginábamos, un engendro del mal, alguien maléfico, una hembra vampiro, pero distinta a las demás porque mezcla el vampirismo con el satanismo:”… esa clase de vampiro satánico tiene que reposar en lugares sagrados que hayan sido profanados…” (pág. 147). Otro engendro demoníaco es la fuerza malvada en Codex Nigrum. En La isla del resucitado, es un ghoul la criatura que causa estragos: “… una criatura monstruosa que se alimenta de cadáveres…, de un ser que vive debajo de los sepulcros, en las galerías y en las criptas.” (pág. 80). Así lo describe José Mª Latorre al final del relato: “…lo más repugnante no era el muñón en que se había convertido su mano, sino sus dientes puntiagudos, largos y amarillentos.” (pág. 231). Una momia es el desencadenante del horror en La mano de la momia: “la momia había echado a andar hacia nosotros, acompañada siempre por su repugnante séquito de moscas” (pág. 204).

EL DEMONIO

Las alusiones al demonio, a los ritos satánicos, al culto al diablo son recurrentes. Ya en Codex Nigrum es la fuerza demoníaca quien provoca los distintos asesinatos. Siempre su presencia viene precedida por un intenso hedor. En Los ojos en el espejo nos habla de las prácticas de una secta satánica, heredera de otra aún mayor, la Black Star. Estos iluminados creían que “…existía una especie de puerta de comunicación con un subsuelo habitado por seres demoníacos, encerrador allí desde la noche de los tiempos” (pág. 217). Es obvio decirlo, pero se trata de personas muy peligrosas porque son auténticos fanáticos del mal que piensan que con lo que llaman la Gran Invocación conseguirán despertar al demonio. Encuentro en el abismo es otra de sus novelas que alude al demonio y a las distintas maneras de regresarlo. Es particularmente escalofriante el pasaje en el que Beshi, una especie de chamán de la isla, logra, junto a Fritz vencer la presencia del maligno. En esos momentos el ritmo narrativo se ralentiza y podemos casi escuchar la respiración de los personajes. El Mensajero, en Pueblo abandonado es otro ser de las tinieblas que está al punto de abandonar el submundo y pasar a éste, aunque, por fortuna, el sortilegio que le lanza Patricia acaba cerrando la grieta.

OBJETOS RECURRENTES

Muchos son los objetos o símbolos a los que se alude en la particular lucha contra el mal, desde crucifijos hasta estacas, conjuros, dibujos o señales. Por ejemplo, en Codex Nigrum el personaje principal, quien narra la historia, nos habla de un particular crucifijo invertido, que frecuentemente aparece en las historias que recrean elementos satánicos, que tanto interesan a José Mª Latorre. A menudo estos símbolos se mezclan con el nazismo, como también vemos en ésta y otras obras del autor zaragozano. ). El crucifijo, combinado con una estaca, aparece en el extraño esqueleto que se encuentran en la isla los personajes de La isla del resucitado. El mismo crucifijo, combinado con el agua bendita y los círculos protectores, son las defensas de los personajes de En el abismo y en La mirada de la noche.

El pentágono que emplean las sectas satánicas para sus ritos es analizado y descrito por José Mª Latorre en varios de sus libros, en especial en Los ojos en el espejo: “…una sala iluminada con media docena de velas negras, presidida por un altar de piedra y un crucifijo invertido, en cuyo suelo había trazados un pentágono del mismo color y el dibujo de un macho cabrío. Negra era también la cruz gamada pintada en la pared” (pág. 196. Encuentro en el abismo alude a otro objeto ansiado por los Nazis, el llamado bastón de mando. Cabe recordar la relación que mantuvo Hitler con los grupos esotéricos y su ansia por hacerse con ciertos objetos considerados sagrados como la lanza de Longinos.

José María Latorre es un gran melómano, así la música, en especial la clásica, es motivo recurrente en su obra.



LIBROS DE OCULTISMO

Nuestro autor es aficionado a mencionar libros de ocultismo. En La profecía del abad negro leemos, procedente de un antiguo manuscrito: “El que convive con monstruos corre el peligro de convertirse en monstruo, pues el ser humano esconde en su interior una inagotable mina de miedos que le pueden hacer perder la humanidad” (pág. 75).Los libros son importantes como fuente de documentación o de consulta, ya sean tratados de demonología, diccionarios de artes oscuras o libros raros como este Codex Nigrum, al que también se alude en Los ojos en el espejo. Son varios los títulos que aluden a diarios, a escritos que han dejado otras víctimas para aconsejar a los que vendrán.

José Mª Latorre se documenta muy bien y es uno de los autores que maneja mejor las fuentes bibliográficas a la hora de hablarnos del miedo. Muchos son los personajes que salen de su pluma que atesoran libros raros y de temas oscuros, como es el caso del Diccionario infernal, de Collin de Plancy que tiene el padre Bernardi en Codex Nigrum. También, en este mismo libro, se nos habla de un congreso de demonología, por lo tanto, se trata el tema, si no científicamente, porque es imposible hacerlo así en un aspecto tan extraño, al menos de forma elaborada. Hans Richte, el personaje protagonista, quiere presentar una ponencia para negar la existencia del diablo, ya que no cree en él. “En contra de lo que usted cree- nos dice-, no todos los asistentes son demonólogos convencidos, hay quienes lo hacen por fetichismo…, por coleccionismo de objetos, de libros y hasta de anécdotas” (pág. 97

HISTORIAS ABIERTAS

Normalmente, tras la muerte o la desaparición del ser maligno que causaba estragos y dolor, viene una gran calma, un momento, diríamos, de silencio en que los personajes pueden, por fin, dar rienda suelta a los sentimientos que han tenido congelados mientras ha durado la batalla con esos seres. A veces, incluso, la novela queda abierta y se insinúa la posibilidad de que el monstruo está suelto y puede atacar de nuevo. Como ocurre en Pueblo abandonado, la destrucción del Ser de las Sombras no supone una victoria definitiva porque: “Esos seres necesitan seiscientas sesenta y seis puertas; es el número que los alimenta, el número que les da fuerza, y, por tanto, si ésta ha desaparecido no tardarán en construir otra para sus tentativas de acceso.” (pág. 167).

Mucho más podríamos escribir acerca de José María Latorre, pero queremos terminar con unas palabras suyas acerca de una pregunta que le formulamos sobre, si al escribir, pensaba en transmitir determinados valores. Así nos contestó de manera clara: “Cuando escribo una novela de terror o de aventuras, y no sólo en
el ámbito de la literatura llamada juvenil, a la que denomino
adulto-juvenil, sino también en la adulta, nunca pretendo transmitir un
mensaje o una cadena de mensajes; lo que sí hago es insertar en ellas
cuestiones que me atraen o me interesan, siempre vinculadas con la
realidad, porque no me gusta que el terror, el misterio y la aventura sean
gratuitos sino que tengan una base, digamos, humanista, filosófica, ética,
sin que eso se haga notar demasiado para los lectores: está como fondo,
aunque a veces pase a primer término”.

En suma, José María Latorre es autor de una atractiva obra, seria, bien escrita y documentada, que gusta –o gustará- mucho a todos los amantes del género de terror y de fantasía. Garantizamos momentos de auténtico pánico y una lectura intensísima.


ALGUNOS LIBROS

-Latorre, José María: La profecía del Abad Negro, Madrid, Alfaguara, 2006, (Alfaguara Juvenil).
-Latorre, José María: Visita de Tinieblas, Barcelona, Alba, 1999, (Joven, 23).
-Latorre, José María: Codex Nigrum, Madrid, Edelvives, 2004. (Alandar. 51).
-Latorre, José María: La isla del resucitado, Barcelona, Edebé, 2003, (Periscopio, 101).
-Latorre, José María: La mirada de la noche, Madrid, SM, 2002. Premio Gran Angular, 2002. (Gran Angular, 230).
-Latorre, José María: Los ojos en el espejo, Barcelona, Edebé, 2008, (Periscopio, 38).
-Latorre, José María: Encuentro en el abismo, Madrid, SM, 2004.
-Latorre, José María: Pueblo fantasma, Madrid, Bruño, 2000, (Paralelo Cero, 29).
-Latorre, José María: La mano de la momia, Madrid, Bruño, ( 6 2007), (Paralelo Cero, 40).



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