jueves, noviembre 10, 2011


Horacio Quiroga
Vicens-Vives, Barcelona, 2003.
Ilustraciones François Roca.
Edición, notas y actividades Jesús Jiménez Reinaldo.




El devorador de hombres, del escritor uruguayo Horacio Quiroga (1878-1937) es un relato intenso y estremecedor. Escrito con la maestría del autor que es capaz de evocar, en el lector, presencias atávicas y estremecedoras, El devorador de hombres acaba siendo un tributo al valor y a la honestidad.
Escrito en primera persona por Rajá, un tigre de bengala, narra cómo acabó humillado en un circo y cómo logró escapar y conservar su dignidad de animal. Rajá pertenece a una familia de tigres orgullosa. Su padre había perdido un ojo en la lucha, pero había sembrado el terror entre los hombres. Rajá asiste impotente al final de su estirpe, pero se siente orgulloso porque su padre y su madre le han legado el orgullo. Pese a que es capturado y vendido a un circo de Calcuta, Rajá nunca es vencido ni doblegado. Su domador, el capitán Kimberley lo veja y maltrata para lograr aplacarlo y Rajá permite que se engañe, aunque él sabe que sigue siendo un tigre de bengala, el felino más poderoso.
Rajá admira la nobleza en un cazador, en lord Aberdale y solo ante él se permite ser débil, pero solo ante él se siente de nuevo libre y único. Rajá logra su venganza y, al fin, logra ser de nuevo él mismo, aunque le lector tendrá que descubrir cómo.
El relato, casi una novelita, ahonda en la psicología del felino y en el afán de los hombres de poseer y domar aquello que escapa de sus posibilidades. ¿Es posible doblegar a un tigre de bengala? No parece fácil, pese a que los métodos que se emplean con Rajá ponen a prueba su fortaleza y templanza.
El relato une a dos personajes de distinta naturaleza, pero igual concepto de la vida. Tanto lord Aberdale, con su juventud y belleza, como el Rajá vienen a representar el mismo ideal, de libertad, de valor, de nobleza, de lucha, de superación.
El relato, en la edición que comentamos, está ilustrado por François Roca quien pone al servicio del texto sus mejores ilustraciones que recogen toda la belleza y pasión del tigre.
El devorador de hombres es, por otro lado, un texto contenido, que persigue un único afán: llegar a la venganza final. De ahí que el autor no se demore en descripciones ni en disquisiciones superfluas. A Horacio Quiroga le interesa presentar al personaje y deja muy claro su objetivo: “Yo, rajá, tigre real de Bengala, voy a contar en lenguaje humano cómo me vengué de mi dueño, el domador Kimberley, que me amansó”. Bien, pensar que lo amansó es mucho suponer porque, a lo largo del relato, el tigre deja bien claro que nunca fue sometido, aunque lo pareció y que toda su vida, a partir de entonces, fue vivida con un mismo afán: la venganza.
El relato, por lo tanto, respira una especie de aliento épico que hace estremecer al lector y sentirse total y apasionadamente prendido del tigre. Pese a los años transcurridos sigue siendo un texto actual y, por supuesto, hermoso. La edición de Jesús Jiménez Reinaldo actualiza, de alguna manera, el clásico y permite que se siga disfrutando de su lectura y, cómo no, de su belleza.

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