miércoles, noviembre 18, 2015

Animales que hacen cosas en silencio,
Lolita Bosch -Rebeca Luciani,
Kalandraka

Animales que hacen cosas en silencio es un texto que sorprende por su planteamiento y presentación. No es un poemario al uso, como ya veremos. Para empezar se presenta de forma apaisada, lo cual indica al lector que se encuentra frente a un libro especial, que exige una lectura distinta. Una lectura marcada por la cadencia de los versos, por la tipografía, por las ilustraciones y por la seducción de las imágenes poéticas.
Lolita Bosch, la autora, escribe un relato de amor desde una perspectiva cerca al surrealismo y, en apariencia, a la escritura automática. Escoge el verso libre, incapaz de frenar sus sentimientos ni su estado de ánimo. El libro bucea en los pensamientos más profundos de la niña protagonista, la niña que nos cuenta una historia entre onírica y transgresora;; teñida, a veces, de nostalgia y soledad.
En el primer poema, a modo de dedicatoria, tenemos una de las claves del texto. La autora, o la niña poeta, dedica el poema a su perro que "vive en un altar de colores". El perro, en otro momento, leemos que se llamaba Gos y ha muerto y, de alguna manera, sigue presente en la vida de la niña quien lo echa mucho de menos y le escribe este homenaje protagonizado por animales que "hacen cosas en silencio" como las hace, ahora, su perro.
El libro puede entenderse como un viaje hacia uno mismo, pero es mejor que el lector se deje empapar por las imágenes y las situaciones. A veces no hay que interpretar, sino sentir. Es eso lo que haremos al leer los poemas. En ellos, la metáfora, la paradoja, la onomatopeya, la comparación y otras imégenes poéticas son cómplices de los versos.
 En la naturaleza se provoca un cambio, imperceptible para la mayoría, pero muy claro para el yo lírico de los poemas. Este cambio nos lleva de lo conocido y estable, a lo extraño, a lo imaginativo, al mundo de los sueños. Así, mosquitos que no quieren ensuciar a las flores, gusanos que podrían ser toboganes, peces que han muerto, un pulpo convertido en una carroza fúnebre... 
En un momento esta sucesión de imágenes, de paralelismos, de enumeraciones y de anáforas parece detenerse y se remansa para dar paso al dolor de las olas del mar, a quienes nadie hace caso.  En esta búsqueda, la niña intenta llegar al cielo, de la mano de un conejo, de un gato, de la luna, pero allí no hay toboganes que es uno de los temas recurrentes.
 A veces, aparece, en cursiva, el propio pensamiento de la protagonista que no parece sentirse muy bien: "Pobre de mí" y añade "Pobre de mí que nadie me hace caso. Como a las olas". Y aquí ya encontramos un posible hilo de unión entre todos los poemas. 
La niña viaja al fin con una estrella joven y, juntas, vuelven a lo real; aunque tamizado por las leyendas y sediento, cómo no, de paz. Una paz que no parece llegar nunca, que es soñada y ansiada. Esta niña quiere volar, ser libre: "Volar contigo si me das la mano. / Y luego presentarte a los animales que viven en los planetas, / las estrellas / y las nubes". Y yo, nos dice, "regresar a la Tierra" y añade: A casa. Y entonces, cobijada y a salvo, empezaría a cobrar sentido, aunque: "Que si a todo. Que sí siempre".
El texto admite una lectura en voz alta e, incluso, una interpretación dramatizada en donde, por supuesto, la creatividad es lo más importante.
Las ilustraciones de Rebeca Luciani se fusionan con los versos y, en un baile de colores y letras, nos dejan entrever el paisaje de los sueños, el mundo de lo onírico donde todo es posible y nada nos puede ni perturbar ni extrañar. Son unas ilustraciones rotundas, enigmáticas, a veces; inquietantes otras. El mundo de las estrellas, el cielo, el mar, el viaje, la colcha de alas de mosquito y el viaje de la niña que, como un Ícaro, parece caer, para empezar de nuevo a volar.
Animales que hacen cosas en silencio va destinado a lectores desde 12 años, pero, por la riqueza expresiva, por la posibilidad de reflexión, por las distintas claves poéticas, cautivará al público adulto. Un libro que, en cada lectura, adquiere un nuevo sentido.
 
 

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