domingo, febrero 07, 2016

El libro de las narices,
Pepe Serrano -David Guirao,
Ediciones Nalvay, 2015

Nunca un escritor y un ilustrador estuvieron más unidos que en el libro que presentamos porque El libro de las narices no se puede concebir de otra manera que como la que nos ofrecen sus autores. No sabríamos decir dónde acaba el trabajo de uno y empieza el del otro, tal es la perfección entre imagen y texto escrito.
¿Cómo describimos este libro diferente? ¿Es una enciclopedia o es un divertimento? ¿Es una humorada o es algo muy serio? ¿Nos hace reír o nos permite identificarnos? ¿Va en serio o es una broma? Sea lo que sea, no es un texto aburrido ni monótono, en abosluto, sino fresco y ágil, que enlaza unos aspectos con otros y ofrece, por narices, un compendio sabrosísimo de las curiosidades en torno al apéndice nasal.
Se divide el libro en cuatro bloques. El primero va dedicado a los tipos de nariz y allí encontramos desde la nariz del músico a la del espía, pasando por la del poeta o la del superhéroe. Al lado del tipo de nariz, aparece una ilustración y un breve texto que, con todo tipo de ocurrencias, comparaciones e imágenes, alude a cómo es la persona que ostenta esa nariz y cómo se la puede identificar. Y es que uno no puede esconder su nariz. Si no que se lo pregunten a los personajes de la segunda parte titulada Narices famosas. Aquí se repasan las grandes narices como la de Cyrano, el reno Rodolfo, Cleopatra o Pinocho, pero no es un repaso leve, para nada, más bien se trata de entradas, como si fuera una enciclopedia, a ese personaje. 
La tercera parte, y más ocurrente, son los accesorios para una nariz, con sus utilidades y el precio, por supuesto. Aquí, el lector podrá comprar lo que quiera, un dedo índice, una verruga, un pendiente o un beso. No podrían faltar las utilidades de la nariz, de ahí la cuarta parte titulada Cosas que se pueden hacer con una nariz. ¿No se nos ocurre? Pues a los autores sí, porque con una nariz se puede saludar a un amigo, hacer malabarismos, apagar un incencio y otras muchas cosas.
El libro de las narices nos permite, al fin, meter las narices entre las páginas y husmear a nuestro antojo sin que desentonemos. Cualquier lector, desde un niño a un adulto, encontrará momentos divertidos en el libro, guiños geniales (como la nariz de la gran Gloria Fuertes), alusiones literarias (que le pregunten a Quevedo a ver qué opina) y una serie de aspectos que, a cada lectura, se nos irán apareciendo para disfrute de todo tipo de narices. Aquí cabemos todos.
Un libro, insistimos, muy bien planteado, original y perfectamente estructurado. Como se lee en la introducción: "Adelante, respira hondo y pasa la página". La lectura, por fin, nos entra por narices.

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