miércoles, diciembre 14, 2011

Menú de versos,
Esther García. Ilustraciones Borja Sauras,
Oviedo, Pintar Pintar, 2009.



A veces los niños y niñas que se quedan a comer en el colegio no disfrutan con la comida, no les gusta y están deseando que llegue la noche para que su madre les prepare algún plato especial. Pues bien, hay una prueba para que los niños y niñas piensen que su comedor escolar es único y especial siempre y cuando aprendan a mirarlo con otros ojos y a observar muy atentamente qué hay en él. Menú de versos les ofrece unos menús suculentos y especiales que nadie podrá rechazar:
“El menú es muy variado,
Verde, rojo, anaranjado…
Cada grupo, cada mesa,
Tiene hoy menú de fiesta.
Y…”
Esther García, la autora del libro, nos habla de un comedor escolar como otro cualquiera, un comedor con mesas y sillas, con niños y niñas, con profesores y monitores, pero… con algo muy especial y es que ofrece menús especiales según las características que se tengan, para los golosos, para los holgazanes, para los estudiosos, para los inteligentes, para los alegres, para los despistados e, incluso, los envidiosos. Todos tienen su plato propio, y, sobre todo, los tragones. Esos comen:
“Patatas, arroz, garbanzos
Erizos hervidos con flores
Peras, piescos y melones”.
El comedor de Menú de versos, es sin duda,
“¡Un comedor divertido!
¡Cada día, nuevos guisos!”.
Esther García escribe, básicamente,  en octosílabos un poema asonantado en donde son importantes los colores y los sabores, en donde se da especial relevancia a la descripción y a la sensación. Los versos del poema son alegres y festivos, aluden a algo cotidiano con gracia y alegría para demostrar que, en el día a día, hay momentos llenos de luz, si se sabe buscarlos. Las ilustraciones de Borja Sauras son, entre realistas y mágicas, ya que, si bien dibujan un comedor real, con personajes reales; los alimentos parecen cobrar vida y se transforman de manera divertida y caprichosa. Sin duda, las ilustraciones harán las delicias de los primeros lectores.
La alimentación en la infancia es un aspecto de principal importancia al que la literatura infantil alude a menudo, aunque no con el protagonismo que le da aquí Esther García, quien, de una manera brillante e ingeniosa, convierte el acto cotidiano de comer en un maravilloso acontecimiento.
Y… aún hay más, porque, tras la comida:
“Después, para merendar,
Cuando se acaben las clases,
Un buen bollo de chorizo,
Dulces de nuez y rosquillos”.
¿Alguien da más? Menú de versos, en suma, hace que la poesía esté muy cercana, que tutee a los niños para que no le tengan miedo y se atrevan a recitarla, en casa o en el cole y, sobre todo, a disfrutarla.

1 comentario:

  1. A mi me gusta el buen comer, las lentejas con chorizo, los postres natillas, etc.

    En la escuela donde yo iba, fui pocas veces al comedor, algún día, y me acuerdo de la col con patatas, lamento decirlo, pero aquello es infumable para cualquier ser humano. Prefiero las espinacas y las judias verdes, pero la col; ufff!!!! Los menús del cole estaban buenos, .... esas natillas, y esos macarrones..... la carne empanada.

    ¡Ay! ¡qué rico!

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