viernes, diciembre 16, 2011


Esther García. Ilustraciones Tina García
Oviedo, Pintar Pintar, 2010.


Deva y el pollito es un cuento tierno y luminoso que Esther García escribe en forma de poema. Va destinado a los más pequeños y trata de recordarles lo importante que es estar al lado de aquellos que nos quieren y nos cuidan.
La pequeña Deva nació un día de primavera, como el pollito Manolito y sus hermanos. Por eso, tal vez son amigos, porque comparten un mismo espacio y porque, además, los dos viven la infancia y aprenden, poco a poco. Manolito le lleva algo de ventaja a la niña y se permite darle algún consejo. Le cuenta que, por no hacer caso a su madre, un día se perdió y lo pasó tan y tan mal que nunca volverá a hacerlo. La moraleja está clara:
“Deva, amiga, ya lo sabes:
Obedece, no te escapes,
Y nada te ha de pasar.
Estate siempre pendiente
De seguir a tus papás”.
Ahora bien, en ese espacio de tiempo en el que Manolito está perdido, tiene ocasión se averiguar quiénes son sus amigos y quiénes quieren hacerle daño. El pavo real y, sobre todo, el faisán, lo ayudan en esa peripecia que supone la vuelta a casa. De ahí que el libro sea también un canto a la amistad.
Esther García escribe de una manera muy directa y cercana al mundo infantil. De ahí que sean frecuentes las onomatopeyas, las repeticiones, los paralelismos y los juegos de palabras. Imprime, además, un ritmo muy musical a sus versos e intercala, sin llegar a ser excesivo, algún diminutivo. La rima aguda, sonora y rotunda, pegadiza y muy marcada, domina en todo el texto.
Las ilustraciones de Tina García acentúan el elemento tierno y colorista del texto, ya que no solo dibuja al pollito, sino a todos los animales que tienen que ver con él. Destaca, por ejemplo, por su plasticidad el dibujo del pavo real, lleno de colorido. Tina García logra destacar la pequeñez del pollito en esos momentos en que anduvo perdido. La última ilustración, que presenta a todos los animales unidos, es también esencial por la riqueza de matices que imprime a todas las aves allí plasmadas.
Deva y el pollito, sin duda, ha de gustar a los primeros lectores y aun a aquellos que no saben todavía leer porque los cuentos de animales suelen interesar mucho a los niños y niñas de las primeras edades. Y en esta ocasión se favorece una identificación entre Deva y el pollito porque, ambos, son de la misma edad.
El texto, pese a su carga didáctica, huye de moralinas trasnochadas y adopta un tono cercano y de camaradería entre el pollito, que es el que aconseja, y la niña, que es quien aprende de los errores de su amigo.

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