domingo, abril 24, 2016

La noche que Tronnia cambió su mundo,
M. C. Arellano - Blanca BK,
Ediciones Nalvay, 2016.

La noche que Tronnia cambió su mundo es un delicioso relato, destinado a los niños a partir de 7 años, los primeros lectores, que les encantará y fascinará por varios motivos. Para empezar el argumento recrea situaciones cotidianas de los niños (el colegio, la familia, los amigos...), pero las encarna en personajes fantásticos, tan fantásticos  como los trolls, las hadas o los duendes. Gracias a ello el lector entenderá muy bien la trama, pero la revestirá de magia porque aquello que, en el mundo de las Tierras Mágicas es normal, resulta llamativo en la Tierra, aunque, en el fondo, son, como veremos, realidades paralelas. Por otro lado, las ilustraciones, llenas de detalles y color, permiten que los personajes tengan cara y emociones. Los ojos, las expresiones faciales, las sonrisas, la especial ternura de Tronnia, el personaje principal, hacen de este cuento un texto especial y vivaz.
Tronnia es una troll que vive feliz en las Tierras Mágicas, pero que se caracteriza por ser diferente a los demás trolls. Son pequeñas diferencias que, al principio, no parecen tener importancia y que Tronnia intenta camuflar mas le es imposible cuando llegan los Juegos Feéricos y ella destaca en la Caza de Estrellas Fugaces, algo más propio de hadas que de trolls.
Todo se complica cuando Tronnia, sin ser consciente, comienza a levitar y los que la rodean se dan cuenta de que quizás no sea una troll. Se siente tan mal que desaparece en el bosque y comienza una aventura que la llevará a conocerse a sí misma. Encuentra a un niño humano al que ayuda a volver a casa y a una xana quien la pone en la pista de su auténtica naturaleza. Finalmente, decide regresar a casa aunque no sabe cómo reaccionarán sus padres y sus amigos. Tronnia es un hada y no una troll y eso, en principio, supone un verdadero problema.
No obstante, resulta todo más sencillo de lo que nos parece y Tronnia acaba encontrando su lugar en el mundo porque es aceptada como es. Es más, se descubre que fue adoptada y el lector, esta vez el lector adulto, puede entender que fue el Viejo Druida, harto de tantas separaciones, quien causó ese malentendido. Al fin, habrá una escuela para todos y se acabarán las diferencias.
La noche que Tronnia cambió su mundo contiene un mensaje espléndido ya que nos muestra que esas diferencias son buenas, que se puede querer a las personas, no porque sean como nosotros, sino por lo que son y que la escuela, para todos y de todos, es posible.
El relato, escrito en tercera persona por M. C. Arellano es de lectura ágil y, poco a poco, nos introduce en el mundo mágico de Tronnia, quien tiene un basilisco como mascota, adora los flanes de babosa y disfruta cantando "Cayose el pedrusco". Las ilustraciones, de Blanca Bk, insisten en mostrarnos a los distintos personajes, cada uno con sus características, pero unidos y cercanos. Además humaniza a estas criaturas mágicas y las acerca, como dijimos al principio, a los lectores. Tronnia, el Viejo Druida, la xana, Augusto o el centauro se asoman a estas páginas con cordialidad y reproduciendo gestos cotidianos.
En suma, una historia divertida, bien trabada y que ayuda a que los niños valoren su propia identidad y estén orgullosos de ella. Lo mejor, por supuesto, está por llegar. Eso opina el Viejo Druida y no le falta la razón. Como bien dice Tronnia: "Eso de las cosas troll o las cosas de duendes es una tontería. Todo el mundo puede ser bueno con todo el mundo".

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