domingo, septiembre 20, 2015







Osito
Else Holmelund Minarik - Maurice Sendak
Kalandraka, 2015

¿Pueden a los niños de hoy interesarles unas aventuras escritas y publicadas a finales de los años 50? Es más, ¿pueden interesarles aún unas historias protagonizadas por un osito? La respuesta es rotunda y tajante: Sí. Y les interesan por varios motivos. Para empezar, porque es el primer título portagonizado por un personaje entrañable y muy cercano a los pequeños en actitudes y emociones. Además, tanto el texto como las ilustraciones son obras de arte. Else Holmelund cuida el texto, mima las palabras, se sumerge en el universo infantil y lo reviste de una especial aureola de ternura y viveza inigualables. Y, por supuesto, Maurice Sendak, con sus ilustraciones, reescribe, de alguna manera, el texto y nos permite, a los lectores, grandes y pequeños, asomarnos a un mundo íntimo, donde los animales van vestidos con levita   o  vestidos largos y se comportan como auténticos caballeros y damas del S. XIX. A ello, y no es menos importante, añadimos la espléndida traducción de María Puncel (en la versión española) quien, con su sensibilidad, permite que Osito hable también en castellano.
En esta ocasión, son cuatro los cuentos que se incluyen en este libro, primorosamente editado por Kalandraka. Se trata de "¿Qué se pondrá Osito?, "La sopa de cumpleaños", "Osito va a la Luna" y "El deseo de Osito".
Nos puede chocar ver al Osito sin vestir, aunque comportándose como un niño, mientras el resto de personajes (padres, abuelos, amigos...) van vestidos. Pues bien, en el primer relato se desvela el misterio. Osito tiene frío y nada se lo alivia, solo su propia piel. De ahí que, en preciosa metáfora, Osito decida que no necesita nada más para ser feliz que su aspecto, sin añadidos. Cada niño debe aprender a cultivar sus propias cualidades y los padres han de acompañarlo en ese proceso apasionante porque ningún niño es igual y todos tienen su propio ritmo de aprendizaje y sus propias virtudes. Osito lo demuestra así y su madre, amorosa y atenta, está a su lado para indicarle que puede contar con ella, que no se olvida de nada que lo ataña (su cumpleaños, por ejemplo), que le permite potenciar su imaginación (en ese especial viaje a la luna que emprende) y que es capaz de hacer de su propia vida un cuento, como en "El deseo de Osito". Además, mamá Osa entiende que hay que dejarlo crecer sin imponerle condiciones. Y eso hará Osito en los siguientes relatos, crecer, aprender y ser feliz.
Osito gustará mucho a los primeros lectores que, de alguna manera, se sentirán indentificados con este personaje y, como él, aprenderán a hacerse, poco a poco, mayores.

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