domingo, septiembre 27, 2015





El pirata Pepe y la tortuga,
Ana María Romero Yebra -Mikel Valverde,
2015

No es la primera vez que nos referimos al pirata Pepe, un personaje creado por Ana María Romero Yebra que ya ha protagonizado diversas historias. Pepe no es un pirata al uso, si bien su aspecto es el típico (parche en el ojo, pata de palo y un loro), Pepe es un hombre sensible, que tiene tres hijos, una mujer y una vida tranquila en alguna isla desierta que cada uno puede ubicar donde quiera. A Pepe no le gustan los abusos, ni le gusta la prepotencia; es nás valora la amistad, valora la lectura y es muy inteligente. Pepe no es, por lo tanto, el modelo de personaje rudo y complicado, sino que demuestra que, en la vida, los tópicos son solo eso, tópicos.
En esta ocasión, cuando Pepe regresa del pescar, sus hijos lo esperan muy apenados porque se han encontrado a una tortuga herida y no saben cómo ayudarla. La tortuga ha sido arponeada y está muy débil, tanto que ni se puede mover ni puede comer sola, pero Pepe y su familia, con paciencia, la ayudan hasta que se recupera. Cuando la acompañan para que regrese al mar, la tortuga decide quedarse con ellos porque se ha encariñado con los niños.
En el relato se hace una defensa de la naturaleza que los niños sabrán entender y aplicar, esa es nuestra esperanza. El ser humano no es el dueño de la vida animal y tiene que respetar su entorno, porque, al fin y al cabo, es su casa y lo único que tiene -que tenemos-.
El cuento está escrito en verso, como todos los de la serie, y la estrofa escogida es la cuarteta. Por su métrica, la cuarteta se acerca mucho al romance, de ahí que tenga un aire popular, muy cerca de la tradición oral y sea muy adecuado para su memorización y posterior recitado.
Las ilustraciones de Mikel Valverde, como siempre, son muy expresivas y dibujan no solo a los personajes, sino el escenario que los envuelve, con su playa, las palmeras. El barco de Pepe es pirata porque lleva la bandera pirata, pero, si lo miramos, es simplemente un pequeño barco de pesca porque Pepe no necesita nada más para ser feliz. Sus hijos, dos niñas y un niño, van siempre unidos y muestran, en sus rostros, todas las emociones posibles, desde la preocupación a la alegría. Ahora bien, la estrella del relato es la tortuga, enorme, con expresión casi  humana que cambia a medida que se va recuperando.
Sin duda, El pirata Pepe ayudará a los primeros lectores a cambiar los estereotipos y a creer que  mostrar los sentimientos no nos hace vulnerables, al contrario.

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