domingo, marzo 17, 2013


Anaya, 2007. Serie Amarilla


Una promesa es un relato delicioso dirigido a los niños de 6 años en adelante que habla de la amistad de dos ninfas, Becky y Bea, que juegan juntas en su charca y se divierten continuamente.
No obstante, la autora, Carmen Pellicer, en Una promesa trabaja con la metáfora continuamente para explicar a los más pequeños algo tan delicado como es la muerte. El mensaje, es evidente, se lee entre líneas y ha de interpretarlo un adulto.
Hoy en día, en nuestra sociedad parece que se viva de espaldas a esa realidad. Nadie quiere saber nada de la muerte y, es más, a los niños se les miente y se les hurta la posibilidad de despedirse de sus seres queridos.
Un buen día se les dice que ya no están y se acude a medias tintas, con lo cual el pequeño puede generar un trauma ya que, en su mente, siempre quedará la duda de si su abuelo o abuela, por poner un ejemplo, se marchó sin querer saber nada de él.
Pues bien, Carmen Pellicer emplea la alegoría y, gracias a estas dos ninfas, que son inseparables, trata de explicar que la vida es una continua transformación.
Becky, un día, se hace mayor y se metamorfosea en una libélula. Las dos amigas sabían que muchas de ellas se iban para no volver y se preguntaban qué había más allá de la charca en donde pasaron sus mejores tiempos. Es más, trataron de seguirlas sin éxito.  Se prometen, de ahí el título del cuento, que la que salga primero volverá a buscar a la que queda y no la olvidará.
No obstante, no es tan fácil. Becky cambia de cuerpo y no puede mojarse ni llegar al fondo de la charca, pero sigue, de alguna manera, velando por su amiga y está contenta de poder hacerlo.
Sabe que, como escribe la autora: “¡Un día volveremos a encontrarnos!”, se dice mientras piensa en todas las cosas preciosas que descubrirán juntas cuando surquen el cielo”.
El relato es conmovedor y quizá lo entiendan mejor aquellas personas con creencias religiosas, no obstante el mensaje es muy claro y positivo. Se habla de la metamorfosis, del cambio sin angustia, de forma bella y esperanzada. Aparte, el valor de la amistad late en todo el relato y es lo que le da sentido.
El cuento también recrea con detalles  la cotidianidad de estas ninfas, sus actividades, los otros animales que viven con ellas, los peligros que corren y las ilusiones que albergan.
Una promesa está ilustrada por Sandra Aguilar con unos dibujos realistas, muy claros y directos, para que el pequeño lector pueda seguir fácilmente la lectura.
No obstante, lo ideal sería, como ya se dijo, que un mayor acompañase al niño a la hora de leer el cuento y aprovechase para hacerle ver el valor simbólico que contiene, que es, tal vez, lo más importante.
Es importante que la literatura infantil también aborde cuestiones delicadas como la muerte y trate de acercarse a los niños sin aspavientos, con naturalidad, pero con un texto bien escrito, lleno de connotaciones afectivas y de ternura.
Bea lo pasa muy mal cuando su amiga se marcha, pero re recupera, para satisfacción de Becky, quien la ve jugar desde el cielo se siente contenta porque ha cumplido su promesa sin renunciar a la ley de la vida.


















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