miércoles, marzo 27, 2013




La edad del loro/ L`edat del lloro,
Gisela Pou, Barcelona, Edebé, 2013, Tucán.
 



Rita sufre, por así decirlo, los daños colaterales de ser hermana de un famoso de última hora. Quino es el actor de moda y todas las quinceañeras del país están locas por él. “La edad del loro” es, por así decirlo, una radiografía aparentemente desenfadada, pero cargada de intención crítica de ciertos aspectos de nuestra sociedad actual donde las apariencias parecen ser más importantes que la realidad.
En primera persona, Rita cuenta algunos momentos de su vida y cómo acaba yendo a la consulta del psicólogo porque su madre la ve rara. Y su único problema es su hermano. Para ser exactos, la ausencia del hermano que ha sido abducido, de alguna manera, por el personaje que interpreta en la televisión.
“La edad del loro”, que en catalán es “L`edat del lloro”,  presenta una serie de personajes muy bien caracterizados por el ojo certero de la propia Rita. Ésa es una de las cualidades del libro, que la autora ceda su protagonismo a la protagonista. Rita nos habla de su familia. Una familia que ya no puede considerarse atípica puesto que su padre es el que se ocupa de ellos, mientras su madre, cantante en una banda de jazz, está fuera gran parte del tiempo. La madre de Rita, Camila, es un personaje excéntrico, muy real, que derrocha energía y que supone un vendaval –a veces huracán- en la vida de su familia. El padre es un hombre sereno, que ha aprendido a nadar y a guardar la ropa y que está atento a las distintas necesidades de todos, aunque, aparentemente, no lo parezca. El hermano es un personaje frívolo, ocupado en aparentar y en seguir siendo famoso. Y Rita se deja llevar por sus propios impulsos y acaba comerciando con las reliquias de su hermano, por así decirlo, para ganar un dinero y poder reparar su bicicleta.
Ahora bien, la gran lección moral que podemos leer entre líneas, es que, como dicen los padres de Rita, toda acción tiene su consecuencia y la niña acaba dándose cuenta de que lo que ha hecho no ha estado bien. Ha perdido a su mejor amiga y, de paso, ha sido castigada con algo que le ha hecho mucho daño: no poder ir a la “pedalada” que se organiza en su escuela.
La novela está organizada en 11 capítulos y destaca por el trabajo psicológico ya que las emociones son muy importantes para el desarrollo de la trama. Gisela Pou muestra conocer muy bien los entresijos afectivos de sus personajes puesto que logra un relato directo, efectivo, muy bien construido y para nada ñoño ni predecible.
“La edad del loro”, por otra parte, ofrece momentos de humor, de parodia y de ternura, así como las contradicciones que vive una joven, Rita, que está en pleno crecimiento.
Las ilustraciones, en blanco y negro, de Francisco Ruizgué, son claras y profundizan también en las emociones de Rita.
Una novela, en suma, que gustará a grandes y a pequeños puesto que, de alguna manera, todos nos vamos a ver reflejados en alguno de los personajes.

Publicado en Culturamas

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