domingo, marzo 26, 2017

Por el camino,
Mariana Ruiz Johnson
Kalandraka, 2017

Por el camino es un poema infantil que mantiene el ritmo pegadizo y tradicional del octosílabo a lo largo de distintas estampas protagonizadas por varios animales que, en forma de números, del 1 al 10, relatan la alegría del camino. A menudo, se tiene la vista puesta en la meta y, así, solemos perdernos la maravilla del sendero, aquello que aprendemos, aquello que dejamos y retomamos, lo q ue no somos y seremos, lo que nos gusta y no nos gusta, pero que, siempre siempre, es aprendizaje. En esta ocasión, los animales que protagonizan el relato se sienten doblemente felices, por caminar y por tener una misión qué cumplir. Todos sin excepción se ha puesto en marcha con un único objetivo: ir al cumpleaños de la ballena y agasajarla con su presencia y sus regalos. Ahora bien, no pensemos que estos animales caminan solos, en abosluto, van acompañados de sus hijos que aumentan a medida que lo hacen los números. La elefanta, por ejemplo, va con un único hijo, la mona con dos, la osa con tres, la rata con cuatro, el león con cinco, la gallina con seis, la vaca con siete, la gata con ocho, la zorra con nueve y el señor bicho con diez. Observamos que son ocho madres y dos padres. Nos parece muy interesante que, en el caso del zorro, contra lo que marca la tradición y huyendo de estereotipos, la autora haya escogido a una "zorra elegante"; con lo cual se rompe un tópico lingüístico poco afortunado. 
En cuanto a los regalos, todos llevan comida, aquello que a ellos más les gusta y aquello con lo que creen que pueden gustar a su anfitriona. Finalmente llegan "a la fiests:/la ballena cumple años/ y la mesa ya está puesta". Ignoramos cómo transcurre la fiesta, porque, en la siguiente estampa, todos están de vuelta, aunque, por las ilustraciones, suponemos que muy bien. Se cierra así una jornada y un ciclo: "Andando por el camino, / todos vuelven a su hogar./ La luna brilla en el cielo. / ¡Es hora de descansar!".
Enlanzando con el tema de las ilustraciones, hay que decir que, sin duda, es uno de los atractivos del libro puesto que están llenas de color, son muy expresivas y muestras a estos animales, con sus rasgos, aunque vestidos como humanos. Se insiste mucho en la comida, con lo cual los pequeños lectores empezarán a conocer nuevos alimentos. Al tener una estructura cíclica, observamos, en la mesa del cumpleaños, todas estas viandas que, como por arte de magia, van a parar, en la última página, a la tripa de la ballena que duerme feliz. En este mundo, no hay animales más importantes que otros, todos son bien recibidos y todos contribuyen con lo que tienen, como debería ser en el mundo de los humanos.
Por el camino es un hermoso texto para los pre-lectores y primeros lectores que contiene, como acabamos de ver, muchos guiños para los lectores más mayores y muchas lecturas. Sea como sea, la poesía, el ritmo, la amistad y el color se dan la mano y caminan unidos.

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