lunes, marzo 06, 2017

Dulce canto de un pájaro en el jardín
Texto: Víctor J. Hernández
Ilustraciones: Eduardo Rodríguez
Tundra Ediciones, 2017. Colección Hojarasca

Jimena es una niña pequeña, de 7 años aproximadamente, a la que le gusta contemplar el paisaje y que presta atención a lo que la rodea, en especial a un pajarillo que se esfuerza en cantar y en decirle algo. Eso, al menos, le parece a la niña, quien, presurosa se lo cuenta a sus padres y todos van a consultar a un anciano que sabe mucho de pájaros. Este tiene una respuesta y Jimena acaba por entender el mensaje del pájaro del jardín y el cuento se convierte en una bocanada de aire fresco, como veremos.
Dulce canto de un pájaro en el jardín trata, de manera poética, de concienciarnos acerca de la importancia del entorno natural y su conservación en los espacios urbanos. Poco a poco, las ciudades se van llenando más de cemento y, así, expulsan a los animales que aún se atreven a convivir con los humanos o les hacen la vida imposible, como se ve en el relato. El pájaro, en un viaje mágico y fascinante, muestra a Jimena la otra vida, aquella que no vemos y que es tan necesaria para seguir viviendo. Cede la voz a las lagartijas, ardillas, musarañas, murciélagos, erizos y todo tipo de insectos. Jimena se admira y entiende la importancia de estos seres, su papel en el ciclo de la naturaleza. 
A menudo, como leemos en el cuento, nos olvidamos, en las ciudades, de la naturaleza. No somos conscientes de que es un gran error. De ahí que Jimena, una niña, que aún no se ha endurecido, sea la portavoz de estos seres y sea quien toma la iniciativa para hacer "la ciudad más acogedora cada día".
El texto muestra el delicado equilibro en el que convivimos en las ciudades al lado de la poca conciencia que existe y del rechazo a los pequeños animales que, por suerte, siguen obstinadamente viviendo entre los humanos. No sabemos, si continúan así las cosas, qué futuro nos aguarda y Dulce canto de un pájaro en el jardín pone, de una manera simbólica y dulce, el dedo en la llaga. Hay que moverse, esa es la verdad.
El relato, por otro lado, está escrito en verso, aunque sin respetar la medida de los versos, sí las rimas, puesto que se pretende hacer mucho hincapié en aquello que Jimena está viviendo y la rima ayuda a darle la musicalidad necesaria. Es un texto escrito con un afán divulgativo, que muestra un problema y su desarrollo y da pistas para su solución. Va destinado a los niños, pero, de alguna manera, todos somos destinatarios del canto del pájaro, a todos nos concierne.
Las ilustraciones, por otro lado, están llenas de color y de detalles y muestran una naturaleza plena, aún en pleno asfalto; de ahí el contraste entre el gris de una ciudad y el esplendor de las imágenes. Es posible la convivencia, nos vienen a decir los personaje animales que se asoman a las páginas del libro.
En suma, un mensaje muy oportuno y una visión llena de frescura y transparencia.


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