lunes, febrero 06, 2017

Las pescadoras,
Adaptación: Xosé Ballesteros
Ilustraciones: Nadia Menotti
Kalandraka, 2017

La literatura tradicional comparte una serie de elementos que han penetrado en distintas culturas y permiten que no nos sean ajenos ni los símbolos ni los personajes ni las estructuras. Un cuento tradicional es un pequeño tesoro encerrado en el cofre de las palabras y las emociones. En esta ocasión la simbología la encontramos en el número tres (tres son las protagonistas); pero también en los valores que transmite como el de la amistad.
Las pescadoras ha sido adaptado por Xosé Ballesteros y forma parte de la tradición popular de la India; aunque, como acabamos de decir, no nos resulta ajena ni la estructura ni los personajes ni el mensaje. En esta ocasión no es el niño el protagonista, sino tres mujeres que trabajan en el mar. Cada una realiza una labor, ni más ni menos importante que la de las otras dos. Un día las sorprende una fuerte tormenta y son acogidas en la casa de una florista. Allí pasan las noche, pero se sienten incómodas porque el perfume de las flores les molesta. Ellas prefieren descansar con los olores que han hecho suyos, como el de las redes o los peces. El lector, o el oyente, porque es un cuento para ser dicho en voz alta, puede extrañarse ante la preferencia de las mujeres. ¿Cómo prefieren el olor del mar al de las flores? Es muy fácil, estas tres mujeres aman su profesión, están acostumbradas a vivir entre el agua y la arena y sienten que pertencen a ese mundo, no al de las flores. En la vida, todo es relativo y no hay valores absolutas porque las costumbres o las maneras de entender el mundo no son férreas, sino que dependen de valores subjetivos y culturales. Tan bueno es el olor a flores como el olor a pescado. Sin duda.
El cuento, de por sí hermoso, se presenta de forma muy plástica. La ilustradora, Nadia Menotti, monta una escenografía delicada y sugerente con los personajes a los que añade pequeños objetos de madera, ropa o cartón, por ejemplo, para dotar de profundidad al relato y ofrecer una perspectiva hermosa,  llena de pequeños detalles que nos entran por los sentidos y contrasta con la tradición del texto. Modernidad y popularidad se dan la mano de una forma perfecta.
En suma, Las pescadoras nos habla de los oficios tradicionales, de la amistad, de la solidaridad y de las costumbres sociales; todo ello con una presentación impactante y, repetimos, novedosa. No en balde, el libro ha sido mención del VII Premio Internacional Compostela.
No es un cuento infantil, es un cuento para todas las edades, una especie de apólogo en el que, de una forma u otra, todos nos podemos sentir identificados. Ahora bien, los niños como nadie, por su especial sensibilidad, disfrutarán con las ilustraciones. 

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