lunes, febrero 02, 2015

La abuela durmiente,
Roberto Parmeggiani - João Vaz de Carvalho
Kalandraka, 2014.

Todos conocemos la historia de "La bella durmiente" que despierta gracias a un beso de amor del príncipe azul. El pequeño narrador de La abuela durmiente cree que a su abuela le pasará lo mismo porque lleva dormida más de un mes.
¿Qué le sucede a la abuela? Deducimos por las afirmaciones de su nieto que ha enfermado, quizá de alzheimer, puesto que un bien día empezó a hacer cosas raras como arrancar las flores para preparar sopa. A raíz de esta enfermedad, comienza ese sueño que tanto intriga al niño. Y es que su abuela, antes de que eso sucediera, le leía cuentos y le preparaba pizza y él la quería mucho. Mejor dicho, él la sigue queriendo. Por eso va a verla y, para que no se sienta sola, le lee su libro favorito. Después le susurra palabras de cariño y le promete que será él quien le prepare pizza cuando sea mayor. Un buen día la abuela ya no está y su nieto cree que, al fin, la ha despertado el príncipe y se han ido juntos.
La abuela durmiente es un cuento hermoso, sensible y tierno que, en clave metafórica, ofrece respuestas a los más pequeños ante la enfermedad o la muerte. El relato nos sitúa, de manera poética, en un tiempo presente, aunque evoca el pasado, cuando la abuela y su nieto se reían juntos y compartían un mismo sueño. Ahora ese sueño sigue en la mente, clara e inocente del pequeño. Roberto Parmeggiani, gracias a unas frases sencillas, pero muy evocadoras, logra  introducirnos en el universo infantil y permite que, por un momento, niños y adultos compartamos el mismo sueño donde la ausencia pueda superarse con el afecto, donde la enfermedad sea solo un tránsito, donde la muerte sepa comportarse también como un personaje de cuento.La abuela, "vuela alto con las cometas. Nada en las profundidades del mar. Bebe mucha limonada y prepara toneladas de pan". La abuela, al fin, vuelve a ser feliz.
Las ilustraciones de João Vaz de Carvalho son cálidas y muy cercanas. La abuela, con su pelo blanco, destaca en todo momento, mientras que los sueños, las escenas vividas y las imaginadas la rodean para ayudarla a partir.
Destaca el sentimiento leal y profundo de un nieto por su abuela, pese a no entender qué le pasa,  él sigue a su lado, esperando que despierte, tratando de explicarse, con gran imaginación, qué hay tras el sueño de la abuela. El niño no está lejos de la enfermedad, nadie se la esconde, es más, la abuela vive sus últimos días en su casa, rodeada de cariño. El niño no permanece, por lo tanto, al margen del dolor ni del sufrimiento de su familia, solo que extrae sus propias conclusiones, cargadas de magia y ternura.
La abuela durmiente se presenta en cuatro idiomas, castellano, gallego, portugués e italiano. La versión española está traducida, de forma certera e impecable, por Xosé Ballesteros, quien ya nos tiene acostumbrados a sus trabajos concienzudos.
El libro va destinado a los niños desde 4 años y es un canto a una de las figuras más importantes en la vida de todo ser humano, sobre todo en la infancia, la figura de la abuela.



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