lunes, febrero 09, 2015







Maya Papaya,
Ángeles González Sinde - Laura Klamburg,
Edebé, 2014.

Maya Papaya es una niña pequeña, despierta y muy sensible. Su mundo está lleno de pequeñas grandes cosas y, a su lado, todo se convierte en prodigio. Ángeles González-Sinde capta con mucho acierto el universo infantil en donde un pequeño detalle puede desencadenar un aluvión de preguntas, en donde una palabra puede despertar un torrente de sensacions.
Varios son los títulos protagonizados por esta niña pizpireta. El que inaugura la serie es Maya Papaya y la hoja amarilla. En este se aborda una realidad a veces incómoda, pero necesaria, como es la muerte. Maya Papaya descubre un pajarito muerto y no acaba de entender qué le ha pasado. Tiene muchas preguntas y ninguna respuesta. Su abuelo le ofrece un camino enterrando al pajarito en una hoja amarilla y su madre, de manera muy poética, acaba de consolarla, al sembrar semillas de rosal donde está el pajarito que "harán compañía al pajarito bajo tierra". A la niña le entristece no solo el hecho de morir, sino la manera de despedirse de él, que le produce dolor, hasta que, gracias a su familia, aprende, despacito, a crecer.

Otro título es Maya Papaya es la útlima vez que te lo digo. Maya Papaya se queja por todo, no ordena la habitación y no hace mucho caso a su madre. Pues bien, su madre decide ignorarla y dejar que haga lo que quiera. Poco a poco el caos se instala en la vida de la pequeña y, lo que es peor, la tristeza. Maya Papaya descubre, con miedo, el vacío que deja la ausencia de su madre que está, pero sin hacerle caso. La pequeña reflexiona y decide remediar la situación para lograr que su madre vuelva a ser la de antes.
Sucede, a menudo, que los niños se quejan  por las órdenes de sus padres y les gustaría no tener esa presión, pues bien, hay que poner límites, esa es la conclusión. Cuando Maya Papata se ve sola, dueña de su vida, tiene miedo porque sabe que necesita a alguien que la guíe, a su madre.

La serie está ilustrada por Laura Klamburg con unos dibujos precisos, llenos de detalles, luminosos que se centran en los gestos, en las pequeñas cosas, en los objetos cotidianos que rodean a la niña. Son ilustraciones tiernas, algunas muy poéticas, como la que ilustra el primer título y muy cercanas también al universo infantil.
Los libros se presentan en un formato adecuado para los más pequeños.Están escritos en tercera persona, aunque son frecuentes los diálogos y las intervenciones ocurrentes de la pequeña que, a veces, habla con una lengua de trapo que la hace muy cercana y entrañable.
Son libros que ayudan a los niños y niñas a gestionar sus emociones de una manera sencilla, lúdica y muy efectiva.

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