lunes, abril 01, 2013

Diego en la botella / Fidel a l`ampolla,
Mar Pavón. Ilustraciones Roger Olmos,
Barcelona, Edebé, 2013, Tucán.


Los niños no nacen con un libro de instrucciones bajo el brazo, como todos los padres sabemos. La tarea de educar, de querer, de entender no se aprende en un manual, sino que se conjuga todos los días desde que nace un nuevo ser. Y ése es el mensaje esencial de “Diego en la botella”.
Diego o Fidel, en la versión catalana, es un niño como todos los demás, pero con una singularidad: vive en una botella y parece que se siente cómodo así; tanto que sus padres y hermanos acaban aceptándolo casi como normal. Ésa es la manera brillante que escoge Mar Pavón para hablar de un niño que sufre TGD, relacionado con el espectro autista.
Ni Diego quiere vivir de verdad en esa botella metafórica o simbólica ni sus padres o hermanos saben qué hacer con él porque no se han parado a contemplarlo de verdad ni han observado sus capacidades ni sus necesidades. Un día, lo llevan a la consulta de una doctora experta en casos como los de Diego y más difíciles y ahí empieza el cambio y el renacer para el niño.
“Diego en la botella” es un libro lleno de humor y de ternura, que escoge el camino del realismo mágico para tratar un tema tan delicado como el que afecta a Diego y a su familia. Hay también notas críticas hacia una sociedad que no sabe qué hacer con los que son distintos y que opta por varios caminos, por el rechazo o la indiferencia.
Diego tiene las mismas necesidades que cualquier niño, aunque necesita, como dice la doctora, mucha paciencia. Poco a poco, sus padres entienden que sus agendas siempre repletas pueden esperar y que Diego necesita de ellos algo tan simple como es el tiempo y su cariño incondicional.
El relato es emocionante e impactará a los lectores adultos porque les hace ver que hay muchos niños que viven con botellas similares a las de Diego o con otras protecciones como las que también aparecen en el libro y que pueden caer si nos tomamos la molestia de mirarlos con ojos de normalidad. Diego decide al final salir de la botella y romperla y, para él, pero también para toda su familia, empieza un nuevo amanecer.
“Diego en la botella” se destina a los primeros lectores y nos parece un acierto porque es un texto lleno de luz y de elementos imaginativos que solo los más pequeños pueden entender con total normalidad. Las ilustraciones de Roger Olmos reproducen esa vida de Diego en la botella en la que, aparentemente es feliz, pero que solo es un escudo protector. Uno más.
Excelente libro, sin duda, comprometido, valiente e, insistimos, brillante.

2 comentarios:

  1. Anabel, tu crítica invita a leer el libro. ¡Buena celebración del día del libro juvenil e infaltil!

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  2. Es un libro que aborda un tema complicado de una manera limpia y hermosa. Te gustará mucho, Isabel.

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