miércoles, febrero 06, 2013


A la sombra de Cervantes,
Raúl Sánchez Plasencia.
Madrid. Cultiva Libros, 2012.


Raúl Sánchez Plasencia mira con ojos penetrantes, escudriña allá donde otros no ven nada y sabe traspasar las capas de lo cotidiano para encontrar piedras preciosas en forma de palabras. No es tacaño con el verbo, en absoluto, sino que lo derrocha a manos llenas y, con generosidad, lo ofrece a sus lectores. Raúl disfruta atesorando quimeras como si fueran figuritas de cristal. Joven en edad, pero maduro en lecturas y en experiencias aprendidas o contadas o intuidas.
En A la sombra de Cervantes, Raúl Sánchez Plasencia recoge todos sus editoriales en la revista “Omnia” porque, desde el número 69, en 2005, hasta el 39 en 2011, Raúl ha escrito, de forma puntual, un editorial para servir de pórtico a esta revista alcalaína que solo sigue un propósito: realzar la poesía y rescatarla allá donde se encuentre para devolverla al lugar que le toca, al lado de la gente sencilla, al lado de aquellos que luchan por el día a día, al lado de los que se sienten traspasados por el sentimiento y deciden plasmarlo en un papel.
Los editoriales de Raúl forman una especie de itinerario personal gracias al cual podemos ver la evolución del escritor. Poco a poco, va centrando su estilo y madurando sus ideas. Pasa de la vehemencia en estado puro a la calma y al reposo. Son editoriales dispares que arrojan luz, que conmueven, que extrañan, que inquietan o sorprenden. Editoriales enigmáticos o claros como el agua. Hay vivencias personales, crítica social, reconocimiento literario y mucho entusiasmo en cada una de las palabras que escoge Raúl.
Desde hace unos meses, gracias a la propuesta “Editorial Abierta”, otros amigos en “Omnia” nos hemos asomado a sus páginas y, siguiendo la estela de Raúl, hemos tratado de seguir con el hilo conductor de sus emociones, de sus anhelos, de esa inquietud, a veces febril, a veces esquiva, que a nuestro autor le provoca la poesía.
No hay medias tintas en los textos de Raúl Sánchez quien incluye en el libro, aparte de los editoriales amigos, algunos textos suyos. Son pocos, sin duda, pero suficientes para intuir parte del mundo literario y personal del autor. A Raúl le interesa la memoria, la historia personal, la intrahistoria; le interesan los recuerdos; es cuidadoso con el bagaje que le legaron sus mayores y lo cuida y atesora con todo mimo. Raúl quiere ser ese puente tendido entre lo que fue y lo que sigue siendo o acaso será.
El libro está muy bien arropado, con las palabras de Purificación Fernández Ríos, la presidenta de este proyecto emocionante que es “Omnia” y un poema preciso y premonitorio de otro amigo de la revista, Rafael Alcalde. El título, por otra parte, es un homenaje a Cervantes y a la patria chica, Alcalá de Henares, que lo vio nacer.
Nos parece, en suma, una buena idea recopilar estos textos que, quizás, dispersos en las revistas, se hubieran desdibujado. Ahora, ordenados de manera cronológica nos permiten seguir los avatares de esta revista que ya cuenta con más de cien números y descubrir el potencial creativo que tiene Raúl Sánchez Plasencia, a quien animamos para que siga no solo escribiendo, sino publicando.

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