miércoles, julio 20, 2016

Haciendo las Américas,
Victoria Manzano,
Jákara Editores, Málaga, 2016

Si en Europa a mi manera Victoria Manzano nos ofrecía un itinerario personal y certero del viejo continente, esta vez cruza el charco y ha a hacer, como reza el título, las Américas, en un homenaje a tantas ilusiones y esperanzas de tantos españoles que, efectivamente, hicieron o quisieron hacer las Américas.
En esta ocasión, la escritora no sigue un orden cronológico, sino geográfico, con lo cual facilita al lector la ubicación de los distintos países. Va del norte al sur, pasando por el centro y el Caribe. Viajera infatigable, Victoria Manzano recorre, con atención, rincones de Estados Unidos. Canadá, México, Guatemala, Costa Rica, Puerto Rico, Bahamas, Cuba, Venezuela, perú, Chile, Argentina y alguna más.
Como si de un mapa emocional se tratase, se nos desvelan recuerdos, experiencias personales (a veces incómodas, otras divertidas), curiosidades acerca de cada uno de los lugares y, sobre todo, un respeto por lo nuevo, por lo distinto. Victoria Manzano no juzga ni pontifica, simplemente explica. Da su visión, con modestia, de lo que le gusta y le disgusta, pero sin molestar ni pretenderlo.
La prosa de la escritora malagueña, como comentamos ya en el primer libro de viajes que hemos reseñado, es ágil, directa; no se para en filigranas, fluye de manera sobria, pero sin olvidarse de elementos anécdoticos, descriptivos y personales. Incide mucho en el cine, arte de, que es una enamorada, y, para tratar de ubicar mejor los escenarios reales que narra, suele acudir a grandes películas. Por eso, la visión que nos da es realista, por supuesto, pero también tamizada por el propio barniz de los gustos personales. No olvida tampoco las referencias literarias o musicales ni otras alusiones culturales.
Haciendo las Américas es ciertamente un libro de viajes, pero tiene mucho de relato biográfico. La autora alude a su memoria y a la de sus acompañantes, reivindica que las mujeres puedan viajar solas sin problemas, se ríe de ciertos tropiezos, nos habla de las gentes que conoció, de los alimentos que probó, de los miedos que tuvo, de los paisajes que la impactaron y de las injusticias sociales que también le hicieron mella.
Con humor, con desparpajo, con fina ironía y con claridad... poco a poco se nos abriendo las Américas. Aguardamos siguiente tomo, dedicado a Asia.

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