lunes, junio 15, 2015






Minicuentos de abejas y cebras para ir a dormir,
Blanca BK (ilustraciones)
Magela Ronda (texto)
Random House Grupo Editorial, 2015

Los niños necesitan cuentos para crecer, se nutren con ellos y aprenden a formarse un mundo propio; de ahí que sea tan importante mantener la costumbre de leerles un cuento antes de irse a dormir. Ahora bien, en ocasiones, el pequeño no se conforma con un texto, sino que pide más; de ahí que sea una buena propuesta la que hoy comentamos puesto que se trata de siete breves cuentos independientes, aunque se repiten algunos personajes, que, sin duda, gustarán a los prelectores.
El texto, sencillo y rimado, nos introduce en un mundo poblado por animales, cebras y abejas, que actúan como personas, aunque no se trata de fábulas puesto que no aparece una moraleja marcada ni el tono es didáctico. Son historias, en fin, en donde la amistad o el espíritu de superación son importantes, pero también lo son el saberse aceptar a uno mismo, el potenciar las propias cualidades o el saber diferenciar la realidad de la fantasía. Los personajes ofrecen distintas propuestas ante la cotidianenidad, a la vez que fomentan la imaginación y la ilusión en los niños.
Las ilustraciones, por otro lado, constituyen el ingrediente esencial para atrapar al niño porque, recordemos, los cuentos se destinan a los aún no lectores; por lo tanto, al lado de la voz del madre, madre o quien lea el texto, aparecen, esenciales, las ilustraciones que son las que permiten al niño seguir imaginando. Así puede hacerse una idea de cómo son esos personajes:  la abeja Anabel, o la pastelería de Miranda, o los platos de Antón; cómo es Celia la cebra o cómo aparece cuando decide camuflar sus rayas, o cómo es jugar entre amigos e, incluso, qué supone colaborar entre todos para limpiar el monte. Sin duda, lo que entusiasmará a los pequeños es la posibilidad de pintar la pared de su habitación, como le ocurre a Ramón cebra.
Las abejas y cebras no pierden su aspecto animal, pero sí se presentan con ropas y utensilios humanos. Se lavan y bañan, son glotones, les gusta jugar, toman el sol, inventan pequeñas mentirijillas, tienen amigos y, en suma, están aprediendo a vivir, como los propios niños a los que se dirigen.
Blanca BK llena de detalles y de color las páginas del libros; para ella es importante el personaje, pero también la acción y todos sus utensilios, Un pastel, una gorra, una flor, un muñeco, un silbato o un pincel... Todo forma parte de un mundo tierno, aunque no ñoño, no nos engañemos.
El formato del libro, que forma parte de una colección de "Minicuentos", es ideal para las manos de los prelectores.

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