domingo, noviembre 09, 2014



Teo y Luna,
Carmen Gil - Jacobo Muñiz,
Bambú, 2014. 


A Teo le da mucho miedo la noche porque cree que, cuando llega la oscuridad, aparecen monstruos, como la bruja o un fantasma. Nadie logra que salga por la noche. Gracias a su amiga luna lo pasa mejor porque la luna ilumina un poco esa oscuridad. No obstante, un día Teo ha de poner a prueba sus propios miedos porque escucha a luna llorar y recibe un singular encargo. La luna no puede dormir, está desvelada porque ha perdido su velo y solo las hadas del bosque de los Enebros pueden tejerle otro, pero, eso sí, ha de ir el propio Teo a buscarlo. A Teo le da mucho miedo y se resiste, aunque es tanto el dolor de su amiga y tanto el amor que él le tiene que, superandónse a sí mismo, decide ir al bosque. La sorpresa mayúscula es que no hay ni vampiros ni monstruos esperándole, sino un paisaje especial, un cielo lleno de estrellas y unos animales preciosos. Teo logra el encargo y se siente feliz porque descubre que, si sabes mirar bien, "la oscuridad está llena de cosas hermosas".

Teo y la Luna es un libro delicioso, destinado a los niños desde 7 años, que ahonda en uno de los temas más importantes para la superación personal, como son los miedos infantiles. En este caso el miedo es a la oscuridad, a la noche, a lo desconocido. Teo logra superarlo gracias al amor que siente por su amiga porque, para él, es más importante la amistad que sus propias limitaciones. La luna, no obstante, no ha perdido el velo de verdad, sino que ha querido ayudar, de esa manera, a Teo.

El texto, escrito por Carmen Gil, es precioso, ya que la autora maneja un estilo poético, que incluye pequeñas composiciones muy cercanas a la oralidad, e imágenes llenas de luz que contrastan, precisamente, con la oscuridad a la que tanto teme Teo. Juega, además, Carmen Gil con las palabras. Un ejemplo lo encontramos en "desvelar". La luna no pierde el sueño únicamente por causas personales, sino de manera física ya que, de verdad, ha perdido el velo; esto es, se ha "desvelado". Sin duda, es una manera de hacer pensar al pequeño lector.

Jacobo Muñiz, por su parte, ilustra el poemario con imágenes aparentemente sencillas y esquemáticas que tratan de reproducir el universo de Teo y aquello que se va encontrando a su paso, las notas del canto del ruiseñor, las luciérnagas, el perfume de los jazmines, los enebros... y, por supuesto, los protagonistas, la Luna y Teo.

El juego, la imaginación, los recursos poéticos y las ilustraciones, entre otros aspectos, logran que Teo y la Luna sea una historia hermosa, cuajada de ternura y muy adecuada para que los pequeños lectores aprendan a mirar en su interior.

Miedo a la oscuridad
 

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