domingo, noviembre 16, 2014



El hombrecito vestido de gris y otros cuentos,
Fernando Alonso - Ulises Wensell,
Kalandraka, 2014. 


A El hombrecito vestido de gris y otros cuentos, Premio Lazarillo 1977, la Literatura Infantil española contemporánea le debe, prácticamente, su despertar como género que, en los 80, ya fue eclosión. En una época dura, con la Dictadura muy reciente, Fernando Alonso escribe ocho relatos impecables, sobrios y tiernos. El amor, la solidaridad, la búsqueda personal, la autoestima o el paso del tiempo son temas que, por supuesto, no han perdido ni un ápice de vigencia, al contrario. En este momento convulso que vivimos, cuentos como los de Fernando Alonso que nos devuelven la paz y la cordura, que nos hacen creer en los sueños y en el cambio, son imprescindibles.
Nos parece excelente que Kalandraka apueste por este clásico de nuestra literatura y se lo ofrezca a los niños de hoy para que aprendan a discernir, a escoger libremente su camino y, sobre todo, para que aprendan a valorar las cosas pequeñas de la vida.
Acaso el cuento más emblemático es el que da título al libro, "El hombrecito de gris" y es un relato no solo para niños, sino para adultos, porque nos plantea la opresión que vive un hombre cualquiera en su trabajo, un hombre que tiene ilusiones pero que se le coartan porque no son útiles, porque no dan dinero hasta que este hombre, un día, decide romper con su aparente lugar en el mundo e inicia lo que es su deseo más profundo, cantar,  porque decide que ya está harto del color gris y de esa vida monotóna y tan predecible. La valentía de este personaje se observa en el resto de criaturas de Fernando Alonso, en el barco de plomo que, aparentemente, no encuentra su lugar en el mundo; en la unión de los seres de piedra; en el viejo reloj de Ramón o en la pajarita de papel.
Fernando Alonso crea un mundo en paralelo, para mostrar, mediante símbolos, cómo es, en realidad, nuestro propio mundo. Emplea metáforas, comparaciones, polisíndeton, paralelismos y un estilo muy cuidado porque, aunque se dirige a los niños, no cree que estos necesiten grandes adaptaciones para entenderlo. Fernando Alonso respeta mucho a sus lectores, de ahí que no haga concesiones en cuanto al estilo.
A menudo, no hay una sola manera de ver las cosas y eso lo sabe muy bien Fernando Alonso que más que mirar contempla y ofrece historias en donde la libertad de elección y la solidaridad son importantes, pero también lo es saber contemplar y observar a nuestro alrededor, esos pequeños detalles que suelen pasar desapercibidos.
Ulises Wensell acompaña, con elegancia y acierto, estos cuentos y ofrece ilustraciones esquemáticas, sencillas, a veces esquemáticas, aunque, eso sí, repletas de serena belleza, como la que muestran los relatos de Fernando Alonso.

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