jueves, octubre 04, 2012

Miguel Borines y tatán
Ilustraciones Pablo Pastor
Kalandraka, 2012.



En 1983 se creó Tanxarina Títeres. Titiricircus es, precisamente, su obra más representada. Este año se conmemoran sus 25 años; de ahí que Kalandraka haya querido rendir un homenaje al arte difícil de las marionetas, aunque el grupo no solo trabaja con marionetas, sino con títeres o sombras chinas. Es un grupo de referencia para este tipo de espectáculos y, sin duda, los años que lo avalan hacen que sea uno de los más prestigiosos.
Miguel Borines y Tatán, de Tanxarina, evocan, en un texto sencillo, pero muy poético cómo era el circo de gran formato y lo hacen, entre tiernos y melancólicos, puesto que son los propios personajes de sus obras quienes toman el protagonismo. Así, situaciones mágicas, algo disparatadas, en la línea del nonsense, se dan la mano para demostrar que hacer circo no es tarea fácil ni mucho menos. No hay tampoco grandes o pequeños espectáculos, puesto que un circo de títeres puede ser tan vistoso y emocionante como un circo usual. La magia y la fascinación se dan la mano en esta historia conmemorativa teñida de amor y de recuerdos. Dos trabajadores del circo comparan pasado y presente y acaban concluyendo que si “antes tenían un circo monstruoso”, ahora son “dos monstruos sin circo pero…¡con ganas de pasarlo muy bien!”. Malabaristas, encantadores de serpientes o equilibristas singulares son los actores de ese circo pequeño en formato, pero grande en emociones.
En Titiricircus destacan las ilustraciones de Pablo Pastor. Son pequeñas genialidades en las que el artista emplea distintas técnicas (collage, fotomontaje, dibujo…) y distintos estilos. Logra, mezclando siluetas, imágenes antiguas con modernas, figuras planas y con volumen, un resultado vistoso, muy actual y, a la vez, con el regusto de los tiempos pasados porque, señoras y señores, el circo sigue vivo.
El libro editado con exquisitez por Kalandraka en la colección Libros para Soñar es, sin duda, un buen homenaje a este espectáculo que provoca, año tras año, risas, ilusiones y, sobre todo, magia. Larga vida a Titiricircus.

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