viernes, julio 27, 2012

Anastasia la Valiente,
Manuel Ferrero. Ilustraciones José Luis Navarro
Edimáter, Sevilla, 2012,
(El hada y el duende)


Manuel Ferrero escribe un cuento que, formalmente, responde a la tradición oral, por sus fórmulas de inicio y cierre. Eso lo acerca más a los pequeños lectores, a los que dirige la narración, ya que son niños que están aprendiendo a leer y que, con seguridad, necesitarán que alguien los guíe e, incluso, les lea en voz alta este cuento maravilloso. ¿Maravilloso significa de hadas? Ni sí ni no, podríamos decir, porque Anastasia la Valiente, es, en parte, un cuento de hadas, pero superado por la perspectiva de la protagonista que es una niña real, con intereses reales y barreras qué superar.
Anastasia es una niña de 8 años, tan curiosa y viva como cualquier niña de su edad, pero que tiene síndrome de Down. ¿Es eso un impedimento para Anastasia? Por supuesto que no, tal vez va un par de cursos por debajo de su edad y tal vez le cuesta un poco más asimilar las cosas, pero tiene fuerza y sueña, como todos los niños, en llegar a alcanzar un futuro hermoso. Anastasia quiere ser veterinaria. Y seguro que lo será.
Manuel Ferrero, con sensibilidad y mucha fuerza expresiva, nos introduce en el mundo de esta pequeña quien, con dos amigas, Marta y Luisa, va a aprender a superar sus miedos. Anastasia solo teme a una cosa… al sótano porque está oscuro. Pero un buen día supera ese miedo y descubre que se puede soñar y no solo eso, qué va, descubre, que sus sueños pueden hacerse realidad y, con ello, nos da una lección, a grandes y pequeños, acerca de su compromiso de pequeña-gran niña.
El relato va dirigido a los lectores, de una manera directa, para hacerlos partícipes de la historia. Está escrito de manera sobria, clara y muy cuidada. Manuel Ferrero maneja muy bien el tiempo narrativo e introduce, en los momentos oportunos, la descripción, sobre todo emocional, para implicar más a los pequeños lectores.
Anastasia sabe que con amor todo se puede lograr, pero quiere que lo sepamos nosotros, sin moralinas ni lecciones trasnochadas, por Anastasia es, ante todo, una niña. Ésa es la gran virtud del relato puesto que ser diferente no impide dejar de ser niño o niña, joven o adulto, no impide que se sueñe y que, sobre todo, se sea feliz.
José Luis Navarro ilustra el relato de una manera especialmente bella. Anastasia es una niña de rasgos singulares, pero risueña, contenta y alegre. La retrata con sus amigas, la retrata con tesón y superando las barreras. Son ilustraciones que siguen de cerca el relato y que le ponen cara y alma a los personajes.
El relato se complemente con una serie de pautas o reflexiones para los mayores, educadores o padres en general, ya que, aprovechando que Anastasia es una niña con síndrome de Down, se pueden trabajar muchos aspectos con los lectores puesto que en ellos, y en nadie más, está la posibilidad de que nuestra sociedad sea lo que debe ser: para todos.
En definitiva, Anastasia la Valiente es un relato lleno de fantasía, pero también de realidad; lleno de ternura y de amor, un relato que gustará a los primeros lectores e, incluso, a los que aún no lo son. Un relato que a todos nos permitirá reflexionar y, sin duda, crecer.

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