jueves, agosto 07, 2014







La zapatilla roja,
Karin GruB - Tobias Krejtschi,
Lóguez Editorial, 2014.

A veces los libros cuentan historias punzantes y dolorosas que golpean nuestras conciencias y nos hacen reflexionar sobre el mundo que estamos creando entre todos. ¿Por qué los niños y niñas tienen distintas oportunidades dependiendo del lugar en que nazcan? Es una terrible injusticia y un dilema moral importante.
En esta ocasión, en la contraportada del libro se nos habla de un niño, Kenan, al que le gusta mucho jugar al balocesto con sus amigos, aunque su país vive en guerra. Este niño, junto con sus amigos, van a disputar un partido y se desplazan en autobús. Y en ese momento comienza la historia. El autobús es atacado y muchos niños son heridos de gravedad, uno es Kenan. La mirada de Kenan desaparece y en su lugar aparece la del periodista, maduro y curtido en mil batallas, quien ha de cubrir el caso, no obstante no es alguien insensible ya que hay un detalle que lo sacude: la zapatilla roja de Kenan. El niño solo lleva una zapatilla, porque la otra ha desaparacido, junto con su pierna y esa zapatilla, casi nueva, un tesoro para el muchacho, hace que el periodista piense en su sobrino que, al fin y al cabo, sería como Kenan si viviera en ese país.
Las ilustraciones de La zapatilla roja en blanco y negro, en gris, se centran en las miradas, en los gestos, en las prisas, en ese ajetreo que conllevan las urgencia y en la zapatilla que es la nota de color. La única nota de color, en un mundo hostil. Hay, no se nos olvide, una página que abandona los tonos grises para mostrar un sueño, una ilusión: Kenan se levanta de la camilla y, con las dos zapatillas, se dispone a jugar el partido que ya nunca podrá disputar porque, al pasar página, todo sigue igual o peor. El periodista necesita hablar con su sobrino, necesita buscar algo de normalidad en su vida.
La zapatilla roja no es un libro cómodo ni fácil de leer. No es tampoco un libro que se pueda dejar a los niños sin más, sin un acompañamiento. El pequeño lector, desde 9 años, puede entender la historia pero ha de tener a un adulto al lado para tratar de reflexionar o de canalizar sus emociones que, sin duda, surgirán en torrente.
La zapatilla roja es un libro necesario, valiente y arriesgado. El texto es claro, conciso. No huye de la realidad, pero tampoco hurta la esperanza. La acción puede suceder en cualquiera de los países enfrentados en alguna guerra sin fin y el mensaje ha de penetrar capas y capas de nuestra conciencia, a veces dormida, a veces larvada. ¿Por qué Kenan no puede jugar en paz? O, mejor dicho, ¿por qué Kenan no puede vivir en paz? ¿Por qué?

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