viernes, septiembre 14, 2018

"Una jirafa y media"
Shel Silverstein - Miguel Azaola
Kalandraka, 2018

Vamos a pensar por un momento qué puede ocurrir si tenemos una jirafa. Esa posibilidad, a los adultos, se nos puede antojar excéntrica o poco seria, depende de quién lo piense; pero... ¿y si a un niño a quien se lo preguntamos? Las respuestas entonces pueden ser infinitas y todas dentro de la lógica implacable de los niños. Ahora bien, ¿y si a esta jirafa se le estira el cuello? ¿y si, acto seguido comienzan a aparecer todo tipo de criaturas y objetos que se van añadiendo a esta jirafa de por sí ya muy insólita?¿Se les ocurre alguna respuesta o se han quedado asombrados sin palabras? 
Pues bien, esto mismo es lo que, hace casi 50 años, planteó Shel Silverstein en este libro que no persigue mayor finalidad que la de la diversión, la creación lúdica y el fomento de la imaginación más desatada, más disparatada podríamos, incluso, decir.
Silverstein se divierte añadiendo personajes (una rata, una abeja, una boa,una mofeta, un dragón...) y objetos (un sombrero, una rosa, una bota, una flauta, una silla, una chincheta...). Personajes y objetos sin ninguna relación aparente que se van sumando y aportando plasticidad a este cuadro asombroso de la jirafa y el niño tirando tirando de una cuerda que lo une a su cuello. Lo genial de esta superposición es la riqueza lingüística, los adjetivos, las rimas, el ritmo que Miguel Azaola logra, en su traducción, de una forma genial.
Poco a poco esta amalgama de personajes y objetos se van restando, de igual forma que se sumaron, uno a uno, siguiendo una lógica y un orden que, a estas alturas, nos parece más que natural. Las oraciones condicionales marcan una posibilidad y con esa posibilidad se van superponiendo imágenes y se van, de igual manera, deshaciendo porque cada animal y cada objeto tiene su lugar en el mundo que ocupa cuando todo va volviendo a la normalidad, si es que podemos decir que es normal tener una jirafa, aunque, eso sí, sin un cuello estirado. Entonces, leemos como conclusión,  "¡Tendrás una jirafa nada más!". ¿Y nos parece poco?
Shel Silverstein juega con el lector y establece con él un diálogo continuo ya que lo hace también protagonista de esta historia que se inscribe en lo que podríamos calificar de puro nonsense.
Las ilustraciones, del propio autor, en blanco y negro,  muestran, en paralelo al texto escrito, la transformación de la jirafa y el retorno a su ser normal. Es como si, a la vez que vamos leyendo, en una hoja en blanco, de manera rápida y certera, se representase esa misma historia que se hace y deshace ante los ojos asombrados de quien la lea, sea niño o adulto.
"Una jirafa y media" es un texto divertido, chispeante y original. Un texto que se toma muy en serio a sus lectores y les ofrece un vocabulario rico, cuidado; unos recursos lingüísticos precisos y un ingenio que nunca pasará de moda. 

jueves, septiembre 13, 2018

"Un largo viaje"
Daniel Hernández Chambers - Federico Delicado
Kalandraka, 2018

"Un largo viaje" es uno de esos libros oportunos y necesarios. Daniel H. Chambers arroja una mirada lúcida al, por desgracia, actual conflicto de la inmigración por causas bélicas o políticas.  Dos son las historias que se cruzan en este texto. Por un lado, un grupo de personas han de dejar su casa, coger lo imprescindible y marcharse porque, como dice el padre a su hijo la guerra ha empezado. Su destino es incierto, porque solo saben que, si quieren salvar la vida, han de irse, dejar su mundo y su vida y buscar nuevos horizontes. El niño se resiste, no quiere dejar sus cosas, sus juguetes, sus amigos..., pero el padre porfía y se van. Han de ir al norte, siempre al norte. Por otro lado, una madre oca le dice a su hija que deben partir también, porque necesitan otro clima, han de ir al sur. La hija se resiste también porque cree que no lo conseguirá.
Humanos y aves se ponen en marcha; los humanos pasan por distintas etapas, a veces son tratados con humanidad, otras con odio e, incluso, sufren abusos y vejaciones. Las aves también han de enfrentar distintas dificultades, casi todas debidas a la climatología.
La diferencia es que los problemas humanos no son naturales, son causados por otros humanos y otros humanos más se niegan a resolverlos, amparados en su prepotencia. Las penurias de las aves no son evitables, las de los humanos sí.
Sea como sea, ambos se cruzan y llegan a su destino. Las aves pueden, al fin descansar; los humanos no, porque una barrera de espinos les impide avanzar.
Con este sabor agridulce, metafórico, sin decir, pero dejándolo claro, el autor nos transmite su malestar por estas gentes obligadas a dejar sus vidas y expuestas a todo tipo de dificultades. Cuando llegan a una zona que entendemos que es la cuenca mediterránea creen que, al ser crisol de civilizaciones, allí serán acogidos, pero se engañan. Y, sin duda, esa cerrazón afecta a toda la sociedad, endurecida y rígida, antinatural y soberbia.
"Un largo viaje" es un libro teñido de melancolía, realista, aunque muy hermoso y bien equilibrado, que cruza las dos historias y, con pequeñas pinceladas, va mostrando las diferencias y los paralelismos, aunque no juzga, eso ha de hacerlo el lector.
Las ilustraciones de Federico Delicado ponen el dedo en la llaga en el drama de los refugiados. Son ilustraciones llenas de detalles, con poco color, muy realistas, que juegan con los claros y los oscuros e incluyen muchos guiños simbólicos para propiciar la reflexión del lector.
El libro clama por el derecho de miles de personas que no están pidiendo nada más que poder vivir de manera digna. Personas que necesitan curar sus heridas del alma y del corazón y que necesitan justicia y apoyo, no normas que nadie entiende ni corazones cerrados.
"Un largo viaje" es un título metafórico que apela al entendimiento y a la paz. Sin duda, una historia dura y poco amable, aunque con una mirada digna, muy humana y cuajada de ternura. Un libro que los más pequeños no deben dejar de leer, aunque igual necesiten la compañía de un adulto quien, por desgracia, igual no tiene ninguna respuesta a todas las preguntas que van a surgir al final. ¿Quién es el responsable de ofrecer respuestas y, por lo tanto, soluciones? Que cada quien lo piense y medite.
El relato, insistimos, es de impecable factura, muy original en cuanto al hecho de cruzar dos historias paralelas y está muy bien resuelto, no edulcora los hechos, tampoco los agranda. Los muestra. Las ilustraciones con el reflejo de miradas, de gestos, de situaciones nos permite ir un poco más lejos aún, ser más críticos y certeros en nuestras apreciaciones. Los niños necesitan ejercer también de críticos y juzgar la sociedad en la que viven porque ellos habrán de mejorarla. Por lo tanto, bienvenidas las historias como la que acabamos de reseñar.


miércoles, septiembre 12, 2018

"Tres tigres por un trigal",
Francisco Álvarez Velasco - Josefina Junco
Impronta, 2018

Érase que se era un contador de cuentos que conocía la manera de encandilar a su público y que era capaz de jugar con las palabras, con sus sonidos, ritmos y cadencias para deleite de niños y mayores. Y este contador se llama Francisco Álvarez Velasco quien domina a la perfección todos los recursos de la poesía, oral y escrita, quien tiene alma de niño y no duda en divertirse con lo que escribe, aunque sin olvidar un poso de sentencia, de persona experimentada. Y así nos llega este álbum ilustrado titulado "Tres tigres por un trigal", el cual brota de un trabalenguas, aunque lo trasciende, porque, sin olvidar los juegos de palabras, las concatenaciones, las rimas, las anáforas y otros recursos literarios, nos remonta a un tiempo en el que el paisaje formaba parte de las vidas humanas, en el que la naturaleza era una fuerza temida, amada y respetada, en el que los grandes y pequeños animales eran capaz de convivir y de adaptarse a cualquier realidad. Y ese tiempo de canciones, de juegos, de nostalgia, es el que se nos ofrece a manos llenas en el libro que estamos reseñando.
Tres son los tigres protagonistas, "Uno / y /Dos/ y /Tres". Cada uno con una personalidad, el mayor, más sabio, el mediano quizá prudente, el pequeño acaso despreocupado; los tres juntos, escondidos, agazapados, juguetones, jugando a las adivinanzas:
"En las amapolas
se esconde la monja,
con enaguas blancas;
el fraile se oculta
con sotana roja,
y un chichiribaile
con faldones rosa".
Y jugando con las amapolas, cambia el tiempo, cambia el paisaje y otros animales se asoman, un grillo, una ranita, un insecto palo...
Llega la noche y los tigres se transforman en gatos pacíficos que rodean la cuna del niño, porque no otro es el sueño del niño, lleno de imaginación, en donde todo es posible y en donde se mezcla realidad y fantasía.
Enlaza el poeta unos versos con otros, en perfecta armonía, haciendo que las palabras tengan vida propia, luz, casi tacto y vista. Es una fiesta para los sentidos leer, por ejemplo, cuando llega el día y todos se retiran, qué hay a los pies de la cuna, los mejores tesoros, porque brotan del alma:
"...y hasta había papas
con mitra de oro,
y mano coral,
y almendra de fuego,
perlas y esmeraldas
llenas de luz verde,
grandes amatistas
traídas de Zambia,
ámbar, malaquitas,
y jades de China,
de Japón topacios
azules, zafiros,
ágatas, turquesas
como de princesas,
rojas espinelas..."
Cuando aparece el frío, los tigres cambian su naturaleza y se vuelven mansos, pero no dejan de soñar con la primavera y con sus amapolas y con su libertad.
El verso de Francisco Álvarez, de arte mayor, a menudo hexasílabo, entronca con el modernismo más jugoso de Rubén Darío y se acerca a la princesa triste que con gusto jugaría con estos tres tigres que acaso dejen de estar tristes a su lado, como cuando rodean al niño en la cuna. Solo cerca de la inocencia, dejan de existir los peligros.
La historia está ilustrada por josefina Junco, con unas imágenes llenas de color, sugerentes, que envuelven los versos y permiten que los disfrutemos de una manera global y plena. ¡Qué experiencia para el lector verse entre un trigal, rodeado de amapolas...y también de tigres!
 "Tres tigres por un trigal" es un libro para leer en voz alta, para ser gustado, escuchado y disfrutado en compañía. Ahora bien, si se lee en silencio, de manera concentrada, quizá el lector avezado encuentre ese poso de nostalgia de la niñez, de recuerdo, de tributo al pasado que Francisco Álvarez, como ya hemos advertido, no olvida.
Sea como sea, disfruten de la lectura y de las imágenes.

sábado, septiembre 08, 2018

"El clamor de las mujeres",
Rosa Ruiz Gisbert,
Ediciones del Genal
Málaga 2018

"El clamor de las mujeres" es un libro que contiene un puñado de biografías de mujeres, de todo tipo y condición, unidas por un mismo sentir y unos mismos condicionantes: eran mujeres en un mundo de hombres, en un mundo de desigualdades y afrentas para la mujer. ¿Acaso eso ya está superado? Rosa Ruiz, harta de leer noticias en la prensa en los que las  afrentas a la mujer siguen, aún en nuestros días, ha querido alzar su voz y su pluma en nombre de la igualdad de oportunidades.
Son muchos los despropósitos que leemos, vemos y oímos. Se sigue cuestionando la forma de vestir de la mujer, si es ella quien provoca en caso de violaciones, se sigue pagando menos salario aunque el trabajo sea el mismo, se la sigue vetando, ninguneando y usando, porque no están muy lejos algunos escándalos sexuales vinculados con la política o el cine. Parece que la mujer deba recorrer un camino más duro y demostrar mucho más que el hombre solo por ser mujer. Y no es que se hable de ser superior, sino, simplemente igual.
De ahí que Rosa Ruiz hable de escritoras que tuvieron que firmar con seudónimo masculino o de mujeres que fueron criticadas por fumar o por llevar pantalones o de mujeres de cuya obra se apropió su marido o de mujeres a las que, sencillamente, se las condenó o apartó o se les prohibibió hacer su carrera o escribir su obra o, simplemente, votar en unas elecciones. Hay mucha fuerza y valentía en estas biografías que se leen con verdadero interés.
Rosa Ruiz ha hecho una elección personal, aunque pensamos que acertadísima y, desde el S. XIV con Christine de Pizan hasta nuestros días con Rigoberta Menchu, son 22 biografías breves las que contiene "El clamor de las mujeres". Entre otras, George Sand, Sor Juna Inés de la Cruz, Camille Claudel, Rosa Luxemburgo, Maruja Mallo, María Zambrano, Hedy Lamarr y Rosalind Franklin, por citar a unas cuentas.
La autora traza de manera certera los principales rasgos de cada una de estas mujer. Las sitúa en el tiempo y el espacio, alude  a sus antecedentes familiares y las acompaña en los aspectos más importantes de sus vidas. Para ello se ha documentado de manera exhaustiva, aunque sabe muy bien cómo dosificar la información. A menudo, menciona citas o frases de distintos estudiosos de estas mujeres y no olvida nunca explicar cómo se encuentra su memoria, cómo las trató la historia y si han sido reivindicadas por fin. Su frase directa y sin aspectos superfluos hace que el lector sienta curiosidad por acercarse al perfil de estas mujeres, en algunos casos, muy poco conocidas y menos valoradas.
En resumidas cuentas, un libro oportuno, bien documentado, que no solo va destinado a las mujeres, sino a cualquier lector porque como, al final, escribe Rosa Ruiz se trata, ni más ni menos, que de construir una sociedad mejor. Y eso nos interesa a todos.

"Como polvo de la tierra"
Miguel Ángel Badal Salvador
Tagus, 2012 (Formato ebook)
Ediciones Click, 2017 (versión impresa)

"Como polvo de la tierra" es una amplia y generosa novela histórica cuyo origen se halla en un concurso literario, concretamente el certamen nacional de relato breve Don Álvaro de Luna que se organiza en Cañete (Cuenca) con motivo de la Alvarada, desde hace cerca de 20 años. Miguel Ángel Badal ganó este certamen en dos ocasiones y en una se presentó con el relato que dio origen, tiempo después a la novela que estamos reseñando. Publicada originalmente en formato digital, también se puede leer en formato impreso, aunque de manera más limitada.
La novela se sumerge en la Edad Media, concretamente arranca en el año 1348 y acompaña, en su devenir personal y social, al médico judío Leví Aben Yosef. Leví es hijo y nieto de médicos, se educó en la aljama y, de alguna manera, siempre estuvo por debajo de su hermano mayor, también médico. Cuando pudo, a raíz de su matrimonio con la joven Benvenida, en Cannete (la actual Cañete) pudo instalarse como físico y parecía que su vida sería plácida y óptima, pero varias circunstancias se dieron para que todo se torciera. Para empezar, la plaga de la peste negra que, en continuas oleadas, asoló a Europa. Se acusó a Leví de ser, como judío, uno de sus propagadores y tuvo que huir, como pudo, con su esposa, porque su casa fue quemada. Se instalaron de nuevo en Cuenca, con su hermano, pero otra vez se dieron vientos hostiles y acabaron en Teruel, casi como indigentes. Allí el azar quiso que curara a la hija de un pañero, la joven Meriem, pero también que muriera su esposa, a la que él tanto quería y reverenciaba. Leví, poco a poco, se instala en Teruel y acaba casándose de nueevo con la hija de su benefactor, Meriem y volviendo a ejercer la medicina. No es una vida fácil la de Leví pues ha de ser testigo de las turbulencias que se dan en la ciudad aragonesa y acaba de nuevo envuelto en problemas. Obligado a abandonar Teruel y, ya anciano, regresa a sus orígenes, a Cañete y ya el resto deberá averiguarlo el lector.
La novela interesa por muchos motivos. Para empezar, el autor domina perfectamente el período histórico que trata en el que no solo se declaró la peste negra sino que hubo varias guerras, como la de los dos Pedros, en la que Leví también, contra su voluntad, participa. Otro aspecto que la hace atractiva es el lenguaje que emplea, plagado de arcaísmos, de términos de la época y con muchas alusiones a la cultura hebraica, a su riqueza literaria y a sus costumbres y creencias. A Leví le gusta mucho componer versos y recuerda, continuamente, en distintos momentos, aquellos que le son de ayuda o que lo conmueven. También es un ferviente seguidor de Maimónides a quien se cita en varias ocasiones. Por otro lado, es impresionante el conocimiento de medicina antigua y cómo se logra evitar el tono didáctico porque se inserta perfectamente en el relato.
Conviene advertir que es el propio Leví quien nos cuenta su historia en primera persona. Lo hace de dos maneras, o mediante largas cartas que escribe a familiares o amigos o a través de su diario o libro de días. Cabe señalar que la cronología se data siempre según el calendario judío. A través de sus palabras conocemos a un hombre honesto, íntegro, atrapado en un mundo hostil, que lucha por salir adelante con las herramientas de la sabiduría y la experiencia. 
Por otro lado, el resto de los personajes se muestran de manera indirecta, salvo sus dos mujeres, tan distintas entre sí,. La primera, valiente y defensora del papel de la mujer en la judería, una mujer que acudía a la sinagoga y que osaba llevar la contraria a su propio padre, una mujer hermosa y rebelde que se levantaba cada día dando gracias al Altísimo por haberla hecho mujer y no hombre. La otra, Meriem, muy hermosa también, más joven que Leví, es una mujer fría, que se distancia de su marido, que no se siente a gusto, que incluso lo engaña y que muestra un carácter duro y cruel.
"Como polvo de la tierra", pese a ser una novela muy extensa, se lee con mucho interés porque nos adentra, con todo lujo de detalles, en una época apasionante, la Edad Media. No deja indiferente  al lector la figura de Leví ni sus razonamientos, tan equilibrados, tan mesurados, quien, pese a todo, no pierde la esperanza y trata de seguir adelante haciendo lo que mejor sabe: curar a las personas.
No nos olvidamos del aspecto geográfico, tan bien localizado y descrito. La villa de Cañete, Moya, Teruel, Cuenca y otras tantas se nos presentan con sus gentes y su peculiar trazado. Son tan vivas las descripciones que hace de estas localidades que realmente apetece visitarlas, con el libro en mano, y tratar de seguir las rutas que pisó nuestro amigo Leví.
En definitiva, una novela espléndida.

martes, septiembre 04, 2018



"UniVersos"
Marisa Alonso Santamaria - Elizabeth Aguillón
Proyecto Verkami
2018

“UniVersos” es un poemario compuesto por doce poemas que su autora dedica, como dice el título, a elementos del universo, básicamente la luna y el sol, aunque también aparecen las estrellas y los cometas.
De forma deliciosa y muy sugerente, se humanizan estos personajes, lo cual permite al lector infantil sentirlos muy cercanos, con sus mismas emociones e intereses. Así, entre la Luna y el Sol se establece una relación de afecto muy especial, son amigos y se valoran, aunque sean distintos. Todos los elementos del universo se necesitan e interactúan porque no hay nadie más importante, sino que todos son necesarios: “Todos se columpian / y revolotean / en el universo / todos juntos juegan”. El elemento del juego, el elemento lúdico es fundamental en estos versos: “La luna baila en el cielo / junto a la Tierra y el sol./ También juegan a esconderse. ¡Ay, qué revoltosos son!”
Son actitudes que irradian energía, que contagian ganas de vivir: “Entre luceros y estrellas / el sol baila un rock and roll, / la tierra baila una samba/ y la luna un charleston”. Juegan también al escondite y eso hace que, hasta que no llegue el sol, el cielo se quede a oscuras.
La luna muestra sus diversas caras, se enfada si el sol no la atiende, se ruboriza a veces; mientras el sol trata de complacerla y se muestra siempre conciliador. Y es que, en definitiva, la luna y el sol son amigos y así lo demuestran siempre: “Si dieron dos besos / y un gran achuchón./ ¡Ay, cuánto se quieren / la luna y el sol!”.
“UniVersos” es un ramillete de poemas en arte menor cuyos versos mantienen un ritmo muy marcado. A menudo se acude a las rimas agudas las cuales dan mucha sonoridad y a las estrofas populares, con rima asonante. Son versos para ser recitados en voz alta, para ser aprendidos y cantados en los juegos, que entroncan con el origen de la poesía, hecho de música y de ritmo, hecho de melodía.
La personificación constituye el eje semántico de todo el poema, aunque la autora no olvida ni los juegos de palabras, ni las exclamaciones ni las enumeraciones. Todo permite lograr un conjunto estético muy apto para los más pequeños.
No podemos olvidar las ilustraciones de Elizabeth Aguillón que son explosiones de alegría y de luz. Sobre el fondo negro, que imita el cielo oscuro, se pasean todos los personajes en sus actitudes humanas. Mediante el collage, nos acercamos a los rostros del sol y la luna, a las estrellas, vemos las luciérnagas y, por supuesto, observamos a los propios lectores que acaso puedan interactuar y jueguen a pintar el sol y la luna o a coger una escalera y visitarlos. La imaginación es libre, sin duda.
En suma, un libro muy visual, lleno de guiños al lector, que apela a la amistad, al compromiso personal, al respeto por los demás y a la alegría de vivir.

jueves, agosto 23, 2018

Miguel Romero Saiz
"La memoria del alma"
Diputación de Cuenca, 2017
Papel Mojado

"La memoria del alma" es un texto singular ya que es la primera vez que el Doctor Romero Saiz decide publicar sus poemas y compartirlos, de esta manera, con el público lector. Acostumbrado a escribir acerca de la historia y sus personajes, Miguel Romero en "La memoria del alma" hace un ejercicio de introspección y de entrega personal puesto que se nos ofrece desde el primer verso. No es la primera vez que escribe poesía, ya que, desde joven, ha gustado del ritmo y de la especial cadencia de este género, pero sí es la primera vez que, instalado en una madurez plena y llena de proyectos, muchas realidades y muchas más satisfacciones, se ha decidido a indagar en su interior, en su mapa personal e íntimo, eso es, ni más ni menos, "La memoria del alma".
El poemario, escrito en verso libre, con medidas cambiantes que tienden al arte mayor, va dedicado a su madre quien, pese a los años, siempre ha estado la primera para compartir lo bueno y lo malo que le ha pasado a nuestro autor.
Más de 30 poemas forman este hermoso libro que tiene una particularidad interesante. Miguel Romero compagina poesía con aforismo o máxima y, así, antes de cada poema se lee una sentencia que, de alguna manera, resume el sentir de los versos siguientes. Desde el paso del tiempo, hasta la soledad, pasando por el amor, las deudas y afectos, la familia, la melancolía, la reflexión de la propia vida, la infancia, el paisaje, el compromiso social y algún tema más, Miguel Romero Saiz va dando riendo suelta a su caudal contenido, va limpiando su alma y entregándola madura, inquieta, curiosa, precavida, reflexiva y generosa.
El propio poeta en el prólogo nos confiesa sus dudas, sus inquietudes, ese pudor del que se revisten los poetas antes de entregar sus obras, sus principios y sus señas de identidad. Vale la pena leerlo despacio para entender, mejor, lo que viene después. 
Así, por ejemplo, al intentar explicar qué es poesía nos dice: "Me dijeron que la poesía nunca tiene /explicación, porque la vida misma no la tiene". Y es que, para él, vida y poesía van unidas, el poeta no puede desligarse de ninguna de las dos. Sin duda, son muchas las horas que el poeta ha dedicado a la reflexión y muchas las lecturas que le acompañan. De ahí que pueda escribir en otro momento: "Creer que estás creyendo  y /saber que amando libre creerás que estás despierto". Muy consciente del paso del tiempo escribe: "Me asusta la memoria que no tengo, / pues mi otoño se encuentra ahora sentado/ en la Sala de Espera del invierno". Fiel a sus principios y siempre honesto es capaz de afirmar con vehemencia: "Huyo de la ignorancia / como huyo de las sombras que la cubren".
Miguel Romero Saiz lleva a Cuenca en su corazón, de eso no hay duda; de ahí que en sus versos no dejen de asomarse ni el paisaje ni las gentes que lo habitan. Nos habla de los poetas de la Hoz, de Carlos de la Rica, de Federico Muelas y de tantos otros; pero también de la catedral, ese hermoso templo: "Rueda el crisol de sus cristales, / crepúsculo de luces y colores...".
El poeta, el hombre, no se olvida de su familia, de sus hermanos, del abuelo, de su madre, ni de sus amigos, ni de su compañera...Todo fluye en su alma, rostros, tiempo, palabras, afectos, trabajos, esfuerzos...todo forma su existencia de hoy, todo eso ha hecho que sea como es: "me siento torpe en mi final y es, ahora, cuando puedo soñar, / recitar, reír y cantar, pensando en voz alta...".
En definitiva, un poemario sincero, honesto, directo y de una pieza, como es su propio autor.

sábado, agosto 11, 2018

"Rumbo a Oriente",
Victoria Manzano
Jákara Editorial, 2017

"Rumbo a Oriente" es la tercera parte de la trilogía que Victoria Manzano dedica a recrear los viajes que ha hecho. Si ya leímos con mucho agrado los volúmenes dedicados a Europa y a América, ahora la hacemos con esta nueva entrega que no nos defrauda. La autora, fiel a su estilo y a su manera de recrear los viajes, apela a su memoria, por supuesto, pero quiere ser rigurosa y busca otras formas de información porque lo que pretende no es dar una opinión subjetiva y sesgada del lugar sino ofrecer una serie de datos, a cual más atractivo, para que entendamos bien de qué está hablando y del contexto social e histórico. Así, alude a hechos políticos,  a la historia de cada país, a su riqueza cultural y económica, a sus carencias y a sus atractivos, pero no lo hace de manera enciclopédica ni didáctica, sino de forma muy viva y cercana.
Victoria Manzano habla de sus acompañanes, les da protagonismo también y comenta aquellos hechos, aquellas personas, aquellas estampas que más calaron en su mente y en su alma, porque no es una viajera que capta instantes, aunque la fotografía le gusta y mucho, sino que intenta buscar qué hay al otro lado de lo que ve, de lo que ha visto. Por eso, la reflexión posterior es muy importante, sin ninguna duda. Eso le permite a ella tomar distancia y a los lectores acercarnos y observar, quizás por encima de su hombro o, a su lado, toda la riqueza que nos aguarda, ya sea porque viajemos allí o porque queremos aprender, sin movernos de casa, acerca de lugares hermosos y enigmáticos como Malasia, Singapur, Jordania, Siria, India, Japón, Camboya y tantos otros, hasta llegar a 22 lugares magnificos y precisos.
En otras entregas la alusión al cine era omnipresente, aquí también aprecen muchas referencias cinematográfica, pero quizá no tantos, aunque no olvida ni aspectos literarios, ni gastronómicos ni culturales, así como personajes históricos de los lugares por los que ha transitado.
Dotada con un fino sentido del humor y mucha ironía, Victoria Manzano se ríe de ella misma o sonríe ante algunos episodios o anécdotas que protagonizó, a veces por casualidad, otras de forma buscada. Asimismo, es una persona crítica, con los pies en el suelo que se duele de la situación de Siria, por ejemplo, y clama al cielo ante esa guerra que no parece tener fin. Si le sabe mal pensar qué ha pasado con sus tesoros arqueológicos, se duele con infinito pesar de la situación de las personas porque, eso sí, a Victoria Manzano le interesa el elemento humano por encima de todo y así lo muestra aludiendo a distintas personas con las que se cruzó en sus viajes y a las amigas con las que los realizó.
Mujer autónoma y muy crítica con el mundo que le ha tocado vivir, Victoria Manzano no escatima detalles, humanos y divertidos, para mostrar que, en un viaje puede pasar de todo, aunque no por eso se debe renunciar a hacerlos. En algún momento reflexiona acerca del turismo mal entendido que hace de un lugar hermoso, un supermercado de souvenirs y eso impide entender la esencia del destino.
"Rumbo a Oriente" es un libro formado por 22 estampas, tantas como países, que se lee con gusto y que permite a la autora poner en orden sus recuerdos y al lector atesorar los suyos propios. Sin duda, un libro refrescante, vivo y muy actual.
Comenta la autora que ahora sus viajes son más cercanos. Desde aquí la animamos a que los siga recogiendo y que nos dedique un volumen dedicado a lugares de la geografía española.

martes, julio 17, 2018

"Poesía en Roma",
Santiago Montobbio,
Los libros de la Frontera, 2018
(El Bardo, 48)



Santiago Montobbio (Barcelona, 1966) es un poeta que escribe cuando tiene algo qué decir. Eso que, resulta una obviedad, no lo es si nos fijamos en su trayectoria. De joven escribió algunos libros y, después, pareció que había olvidado sus inquietudes poéticas hasta hace pocos años en que, como un torrente al que se le deja libre el cauce, no ha cesado de escribir y de producir poemas de una manera, acaso, algo distinta a la manera tradicional porque Santiago Motobbio escribe cuando le apetece y en el momento en que le surge la idea la apunta, ya sea caminando, tomando un café, sentado en un banco u observando una pintura. De esa manera su creación es más directa, no pasa por el filtro del recuerdo ya que surge, así, como él la siente y en el momento en que la siente.
Para nuestro poeta, además, la poesía no es un ejercicio formal de virtuosismo en el que uno debe estar pendiente de la forma, de las sílabas, de que las palabras cuadren, de que todo parezca obra de un orfebre, no, para él la poesía es vida y, como tal, brota y se encarna en la palabra, a veces metafórica, por supuesto, pero otras cercana a la prosa, humilde, cotidiana y, por eso mismo, espléndida y genial. Es, por decirlo así, como si en campo de tréboles, todos iguales, de repente surge uno que, sin dejar de ser trébol, presenta otras características, ya sea que tenga tres hojas o unas motas de otro color.Más bien es la obra de un alquimista.
Hemos tenido la ocasión de reseñar alguna de sus obras, con gusto e interés y ahora lo hacemos con “Poesía en Roma” que se nos antoja una obra muy personal, la que nos acerca más al almario de Santiago Montobbio, la que nos habla de sus recuerdos, de su familia, de sus sentimientos, de sus contradicciones y de ese anhelo por reflejar, en cualquier momento, la vida que pasa, demasiado a menudo, desapercibida.
El poeta, de manera muy sencilla, nos explica en la primera página, el origen del libro. En 2017 fue invitado a presentar su poesía en la Real Academia de España en Roma el 29 de octubre. Así estuvo en la capital italiana del 26 de octubre al 6 de noviembre y, en esos días, escribió los poemas que forman el libro que nos ocupa, un libro voluminoso de más de 500 páginas que puede leerse del principio al fin, como he hecho yo o que puede ser gustado y picoteado, como el lector quiera. Si se lee desde el principio, eso nos parece, se puede entender más el aspecto personal del poeta puesto que leer sus poemas es como si nos pusiéramos de puntillas y le observásemos por encima del hombro mientras piensa, deambula, reflexiona.
En los poema nos habla de una buena amiga, Carmelita, muy presente en sus versos que es la persona que lo presentó en Roma y con quien comparte gustos y aficiones, mas, por regla general, los poemas de Montobbio se escriben en soledad, se gestan a través de su mirada y de su sensibilidad. Así lo vemos paseando por Roma, parándose en plazas y en iglesias, observando más allá de las apariencias y estableciendo paralelismos con su vida. Los ángeles, por ejemplo, en los primeros poemas se nos muestran a menudo, pero no como esos seres melifluos que a veces contemplamos en las pinturas, si no, como unas criaturas destartaladas, aunque siempre presentes, acaso como esas iglesias añejas o esas plazas escondidas en donde los turistas apenas se detienen ya que, si lo hacen, son incapaces de ver nada.
Montobbio nos habla también, y mucho, del soporte en el que escribe, de sus libretas, de cómo, poco a poco, van cumpliendo su función y deben ser relevadas por otras y de cómo él las escoge con particular fruición porque son importantes, porque le ayudan, porque son la extensión de su mano y de su corazón. No faltan los cafés ni las pizzas ni los helados porque Roma es todo eso y mucho más; tampoco faltan los momentos de desorientación personal y aquellos otros de confesión y de recuerdo. El padre del poeta, muy vinculado a Roma, le sale muchas veces a su paso, y su tía y su propia madre, a la que tiene presente en cuanto ve algo que cree que debe contarle cuando regrese porque el poeta siempre regresa, siempre sabe que volverá y, por eso, atesora esos momentos tan delicados que son sus poemas.
No faltan tampoco los poetas en los que re reflexiona acerca de la belleza, de la creación, de la vida y de la muerte (“ (…) La muerte como un mar, la muerte como/ un sol. En la muerte duerme / y se encierra el secreto de la vida.”), del paso del tiempo y de sus consecuencias.
Hay muchas alusiones a los textos que le gustan, a los poetas que le han marcado, a su propia biografía poética. Montobbio no deja de homenajear sus raíces. Acude al río, no podría ser de otra manera estando en Roma, y en el Tíber, como en un eco manriqueño, encuentra también el origen de la vida y su pasar: “(…) La vida del hombre / es la noche sobre el río..”
Montobbio no olvida tampoco la metaliteratura, esto es, la explicación de su poesía:
“Hay mucha cosa escrita sobre Roma. / También sobre las sombras. Esto / me digo, y escribo estas dos líneas/ que en el corazón podemos sentir como un poema”.
Y esa es la clave de su poesía, no el aspecto más académico, ni más formal, como decíamos, sino el sensorial, el personal, el anímico, como podemos leer en este rotundo verso: “Esto eres, poema. Eres el hombre”.
Para Montobbio la poesía es paralela al devenir del mundo, es escuchar la vida de otra manera:
“Debajo del ruido del mundo / un poeta ha de sentir como fluye ,( debajo de las apariencias y las cosas, tal un río”.
Mucho más podríamos decir de “Poesía en Roma”, porque los pasos del poeta nos llevan a los grandes monumentos romanos, pero también al ruido, al tráfico, a sus contradicciones como ciudad eterna, acaso como la propia alma del poeta. A veces en Roma llueve, otras sale el sol; otras las puertas se cierran, otras se busca un camino y se encuentra otro, en ocasiones el banco en el que quieres sentarte está ocupado por otras personas y, por encima de todo, esos ángeles destartalados de la memoria, del recuerdo, que te acompañan, que no te dejan y la melancolía de la despedidas y el buen aroma de la amistad porque eso, y mucho más, es el poemario, un brindis a la amistad, un brindis a la contemplación ensimismada y un brindis a la vida.

jueves, julio 12, 2018

Ciudades,
Fran Alonso - Marc Taeger
Kalandraka, 2018

"Ciudades" es un poemario atemporal y enigmático. Fran Alonso, en 39 composiciones en verso libre, nos ofrece un paisaje particular y que nos permite intuir qué hay detrás de una ciudad, detrás del caos urbano, del asfalto, de la prisa, de la contaminación. Para Fran Alonso una ciudad es la suma de muchos factores, es más, en cada ciudad se encierran, como capas de cebolla, otras ciudades porque múlttiples son las perspectivas y diversas las miradas.
Hay mucho del propio paisaje sentimental del autor quien, ya en el primer poema, muestra su impotencia al no poder abarcar todos los habitantes de la ciudad. Él sabe que existen y sabe de su importancia, "pero yo no los conozco". Y a partir de aquí se desgrana este mapa personal que nos habla de "las ciudades del corazón", que admite los defectos de una urbe, pero que los perdona porque "es la ciudad donde nací".
Muchos de estos poemas nos habla del mar que es hacia donde mira la ciudad de Fran Alonso, Vigo; un mar omnipresente que lo acompaña desde que era pequeño, que a veces inundó las calles, pero que sigue estando ahí, fiero y manso a la vez. La lluvia es otro de los elementos que nunca abandonan su ciudad.
Nos habla también de los elementos que pueblan las ciudades, los árboles solitarios, la vegetación de plástico que adorna una cafetería, de la contaminación (el poema "Tu cuerpo es una ciudad" establece una metáfora preciosa entre un cuerpo humano y la ciudad, acompañado además de una ilutración más que sugerente de Marc Taeger). Alude también, cómo no, al tráfico, a las prisas, a los domingos en una ciudad o al ruido. No obstante, también nos ofrece una visión muy humana de la ciudad, es una ciudad que siente y sufre, que se evapora y vuelve a surgir porque esa ciudad "muda de piel cual serpiente".
Dedica también otros poemas a distintas ciudades, más cálidas o frías, pero que siempre le devuelven a la suya que es una especie de compendio de todas, como leemos en el último poema "Entre todas las ciudades prefiero / las que duermen sobre el mar / o aquellas que se alzan en la arena/ del desierto./Las primeras están habitadas / por sardinas de plata,/ y las segundas por / dátiles de luz".
La nostalgia, la melancolía, los juegos de palabras, la metáfora y la comparación hace de este poemario, como decíamos al principio, un texto atemporal, en el que siempre encontraremos respuestas y nuevas preguntas. La memoria del autor, su infancia, su contenplación nos salen a recibir con los brazos abiertos entre los versos de "Ciudades". 
No podemos olvidar, por supuesto, ese tono triste, lleno de brumas que alude a una ciudad sola, dejada, una ciudad usada por todos, pero no respetada e, incluso, abandonada.
Por otro lado, las ilustraciones de Marc Taeger, a las que ya hemos aludido, juegan con el valor simbólico de los elementos, muestran formas urbanas que se confuden con las humanas o vegetales, propician un hermanamiento entre el alma y el asfalto, De alguna manera reflejan la metáfora de los poemas con ese juego de colores y la presencia abundante del mar.
El libro fue accésit del premio Lazarillo 1996 y va destinado a lectores desde 10 años en adelante, incluidos los adultos.

 

martes, julio 10, 2018

Pam a pam
Leo Lionni
Kalandraka, 2018

"Pam a pam" és el primer llibre de faules d´en Leo Lionni. Publicat el 1960 és un clàssic que, ara, Kalabdraka, torna a oferir a les noves generacions perquè gaudeixin de la imaginació d`aquest autor holandès que, sens dubte, ha d´estar present a les nostres biblioteques.
En aquest cop, és una eruga qui, malgrat la seva petitesa, ha de fer servir tot el seu enginy per no ser devorada per diversos ocells. L´eruga diu que ella mesura i, davant aquesta novetat, el pit-roig, ple de curiositat, demana que el mesuri a veure quants pams fa. I així, la nostra amiga apamadora va mesurant diverses parts d´altres ocells. El rossinyol li demana una cosa molt difícil, impossible, que mesuri la seva cançó o serà el seu esmorzar. I l´eruga no diu pas que no, encara que el seu cap va a mil fins que, pam a pam, sense deixar de fer la seva feina, desapareix i els deixa a tots, mai millor dit, a um pam de nassos.
El text, senzill i amb molt diàlegs, té una clara vessant metafòrica que cadascú pot interpretar segons les seves pròpies experiències.
De ben segur que els primers lectors obriran els ulls de bat a bat quan veuen com una animal tan petit és capaç de plantar cara als més grans i de guanyar, no per la força, sinó per la seva intel·ligència. Aquesta sí es una bona lliçó de vida i un bon final per la faula. Ara bé, cal afegir que en Leo Lionni no deixa escrit cap missatge moral, no, no cal, és el lector qui en pot extreure les conseqüències que vulgui sense deixar de passar-s´ho bé, que és la veritable finalitat del text.
Destaquen les seves il.lustracions, un homenatge a la natura, amb el color verd com a senyor i rei. Cada pàgina del llibre és una obra d´art, equilibrada, lluminosa i vital.
L´astúcia de l´apamadora ens roba el cor i en fa pensar en que, a la vida, les aparences, com sempre, ens poden enganyar i que no hem de fer cas a les primeres impressions ni als estereotips.


domingo, junio 10, 2018

"Deu ditets",
Mem Fox - Helen Oxenbury
kalandraka, 2018

Cada dia neixen nens i nenes. Poden néixer a un poble llunyà o a una gran ciutat. Poden estar sans o una mica malalts. Poden tenir la pell blanca o negra. Poden viure a llocs on fa molt de fred o molta calor. Són nens i nenes únics, però, això sí, tots tenen 10 ditets a les mans i 10 més als peus. Aquest fet els agermana i els fa ser iguals, amb els mateixos drets i les mateixes necessitats. Tots units per un fet físic i diferenciats per les seves pròpies característiques.
"Deu ditets" és un llibre deliciós per a nens molt petits que encara no saben llegir o pels primers lectors. Ens explica, de forma rimada, enllaçant i acumulant les estructures, la màgia de ser diferent i, a la vegada, igual. Podríem dir que el conte és més aviat una cançó que, en aquests moments, pot estar cantant qualsevol mare del món que acarona el seu fillet. És així com acaba el text, amb una mare que troba que el seu bebè és meravellós i únic, malgrat que tingui, com els altres, deu ditets.
"Deu ditets" ens fa sentir iguals i diferents, ens parla de convivència, de respecte perquè, entre aquests nens no hi ha cap barrera social, no hi ha cap problema per poder jugar i sentir-se bé. La figura de la mare està present amb afecte i protecció i és la que dóna, d´alguna manera, coherència al text perquè, insistim, ens sembla més aviat una cançó que un conte.
Les il.lustracions, per altra banda, són realistes i molt expressives. Donen llum i sentit als bebès i els mostren rient, jugant, sent feliços com són, movent-se, abraçant-se i, és clar que sí, adonant-se de que tenen 10 ditets. Ens podríem passar molt de temps cercant els petits detalls, mirant els rostres dels bebès, gaudint dels seus gestos.
"Deu ditets" és presenta en un format molt atractiu. Està traduït a diversos idiomes, en castellà és titula "Diez deditos". I la versió catalana ha estat a càrrec de Maria Lucchetti. 
Un llibre tendre, delicat i estimulant.



¡Hermanos!,
Rocío Bonilla,
Algar, 2018

"Hermanos" es un libro doble porque contiene dos historias y dos perspectivas diferentes de un mismo hecho que, finalmente, confluyen. La estructura está muy pensada y es realmente ingeniosa  porque pueden ser dos los perfiles lectores que se identifiquen en estas páginas. Por un lado, un niño aún pequeño, de unos 7 años o menos y, por el otro, una niña, algo más mayor, de 9 años o 10. Estos dos hermanos cuentan, cada uno, su relación con el otro porque el texto tiene dos portadas, por así decirlo, por un lado la historia del niño y, por el otro, dando la vuelta al libro, la de la niña o viceversa porque aquí la propiedad conmutativa también se puede aplicar.
Para la hermana el niño es un "mono", y así se refleja en las ilustraciones, un mono que la incordia, al que hay que traer del colegio, que le toca sus cosas y se las rompe pero que, y no le queda más remedio que confesarlo, la hace reír. Para el hermano, su hermana es un "rinoceronte" ya que siempre va estirada, no le hace caso, lo ignora, no lo deja jugar pero que, y también debe confesarlo, sabe arreglarle la bici y le espanta también los miedos. Concluyen los dos hermanos que, después de todo, no está tan mal ser dos, aunque nos tenían reservada una sorpresa en forma de llanto... Finalmente dejan de ser dos y pasarán a ser ¡tres! Eso les supondrá, por supuesto, replantear su lugar en la familia pero también será enriquecedor para ellos.
"Hermanos" es un libro excelente que refleja las relaciones entre hermanos y que muestra los principales escollos de la misma, aunque también sus ventajas que son superiores.
Las ilustraciones juegan con la metáfora inicial de ser un "mono" o un "rinoceronte" y nos hacen reír porque son realistas, pero mantienen el aspecto del animal, al menos en los primeros momentos hasta que, poco a poco, se va humanizando. Son ilustraciones que reflejan los mundos coditianos y que cambian de color cuando se acercan momentos de miedo o, cuando, se preguntan que hay detrás de la puerta en donse suena el llanto. La imagen central, donde confluyen las dos historias, muestra a un bebé en pleno llanto y a los dos hermanos, uno a cada lado, preguntándose si eso de ser tres será bueno o no tanto.
La tipografía también acompaña al relato y facilita la comprensión de las emociones, pues Rocío Bonilla capta muy bien la psicología de estos dos hermanos.
En suma, un libro muy recomendable para mejorar las relaciones familiares o, simplemente, para pasar un buen rato que sería más que suficiente.

miércoles, mayo 16, 2018

"El vértigo de los canallas",
Alfredo Gómez Cerdá,
Santillana, 2018 (Loqueleo)


En Poblado viven tres niños, Estrella, Manuel y Bernardo. Los tres se entretienen en los juegos de la infancia mientras el tiempo, duro y sin misericordia, les va tendiendo sus celadas. Llega un momento que han de trabajar para ayudar a su familia y crecer. La amistad de los tres, que parecía sólida y sin fisuras, se rompe porque los dos muchachos pretenden a Estrella y ella, que no quiere dañar a ninguno, escoge a Manuel. Y a partir de aquí se tuercen los destinos.
"El vértigo de los canallas" es la esperada novela de Alfredo Gómez Cerdá quien, sin duda, no nos dejará indiferentes ya que escoge una historia dura, directa y muy real. Podemos situar Poblado en un lugar de Hispanoamérica, aunque no lo dice. Podemos, incluso, atrevernos a decir que está en Colombia, aunque tampoco lo dice. Sí sabemos que transcurre en el Siglo XXI y que está inspirada en hechos reales. Poblado es un lugar olvidado de todos, en donde se vive del trabajo agrícola y en donde es imposible cambiar de vida porque parece que todo viene marcado desde el nacimiento. Por eso, los tres amigos juegan y hablan de marcharse, algún día, de Poblado. Quien apuesta por ello es Manuel quien afirma que va a construir diques. Bernardo, algo más lento y reposado, no se atreve a contrariarlo y Estrella quiere vivir con los pies en el suelo. Cuando Estrella y Manuel se prometen y deciden hacerse cargo del único bar del pueblo para poder ahorrar y marcharse de Poblado, Bernardo se siente traicionado, aunque no dice esa palabra, y decide que es él quien se va a ir. Entra en el ejército y acaba, leal y silencioso, en la selva, sirviendo a un capitán taciturno y violento y dejando a un lado sus principios. Bernardo acaba en lo más profundo de la selva, deshumanizado, endurecido, con la obsesión de Estrella que no lo deja vivir. Mientras, en el país una banda de ladrones, llamada la banda del Yacaré hace extragos. El capitán, después de un intento fallido, trama un plan y Bernardo, calculador y sin sentimientos, lo lleva a cabo. Manuel acaba convirtiéndose en el chivo expiatorio para que otros consigan sus medallas, mientras Estrella intenta recuperar el buen nombre de su marido y seguir al frente del bar porque, de alguna manera, hay que vivir.
La novela se organiza en torno a dos partes, la primera aún en los tiempos de la inocencia, donde todo es posible y la segunda ya cuando los chicos dejan atrás su infancia y caminan hacia la edad adulta. Bernardo que parece una buena persona, que lo es de hecho, siente "un fuego que lo quema por dentro" desde que Estrella lo rechaza y, sin tramarlo, pero sin dejar de hacerlo, tiende una trampa a Manuel. "El vértigo de los canallas" es una novela cruda y singular, que ahonda en una sociedad hecha de apariencias, en donde se buscan recompensas fáciles a cambio de sembrar el dolor y el desconcierto. La hipocresía es evidente, en una sociedad que quiere dormir tranquila y que oculta su basura debajo de la alfombra, aunque es inevitable que acabe oliendo muy mal.
Son varios los personajes que aparecen en las páginas del libro. Destacan el hombre más anciano del lugar, quien tiene cuatro orejas, con "la primera escucha a sus semejantes. Por la segunda escucha al viento, a la lluvia, al agua del río, al trueno de la tormenta y, de este modo, entiende lo que la naturaleza quiere decir. Por la tercera escucha a los animales y comprende sus necesidades e inquietudes". Y  "por la cuarta oye a los muertos". Es un personaje al que consideran loco, aunque Estrella sabe que no es verdad. Otro es la bruja de Poblado, a la que llaman Seisdedos quien avisa continuamente a Estrella acerca de su destino y de la ella huye siempre porque le han enseñado a no creer en supercherías. El otro es el Capitán Gamallo, un hombre embrutecido, quien lleva sus misiones en la selva y quien no duda en acudir a la trampa mortal para conseguir prestigio.
Alfredo Gómez Cerdá escribe un relato conmovedor, con momentos muy líricos, con descripciones del paisaje y del alma y con muchos elementos que aluden a una sociedad marcada por la pobreza, el abandono, la droga y la falta de recursos. El amor y la amistad son los dos sentimientos más importantes, aunque el segundo se diluye de alguna manera cuando avanza el primero.
Hay muchos elementos que podríamos comentar y que nos hacen pensar en la falta de recursos y de esperanzas en gran parte de la población mundial. Por ejemplo, cuando Estrella, ilusionada, prepara un pastel para su familia, su padre se lo recrimina porque no es día de fiesta y es innecesario y superfluo. Todo tiene que servir para algo. No hay lugar para las ilusiones. 
La esperanza de Manuel y Estrella era salir de Poblado y ver mundo, solo lo logró Bernardo, aunque mejor hubiera hecho quedándose en su casa. No hay nada más allá del pueblo, parece que las barreras sean infranqueables y sea imposible poder medrar y salir adelante.
"El vértigo de los canallas" está narrada en tercera persona omnisciente y nos lleva, con pulso firme y comprometido, hacia un desenlace que nunca hubiéramos sospechado y que nos hace reflexionar mucho acerca del ser humano, de sus claros y oscuros, de sus miedos, anhelos, frustraciones y miserias.

domingo, mayo 13, 2018

"Mamá",
Hélène Delforge (texto)
Quentin Gréban (ilustraciones)
Algar, 2018

"Mamá" es un libro de gran formato que emocionará a niños y a pequeños. Se centra en una de las figuras esenciales, la más esencial quizá en la vida de los seres vivos, en la madre. No es cierto eso de que "madre no  hay más que una" y el libro se encarga de demostrarlo.
Con unas ilustraciones hermosísimas e impactantes, llenas de luz, de realismo y de verdad, "Mamá" nos va introduciendo, mediante textos, en verso y en prosa, en un universo íntimo y privado como es el que señala las relaciones entre una madre y sus hijos.
Encontramos madres abnegadas, otras que no lo son tanto y que no por eso dejan de ser buenas madres, madres de culturas diversas que llevan a sus hijos al trabajo, madres con oficios curiosos, madres solteras, madres abandonadas, madres que han perdido a su hijo, madres que necesitan reafirmarse, madres alejadas de sus hijos, madres extenuadas... Todas ellas unidas por el amor que sienten hacia sus hijos y que no tiene por qué manifestarse siempre de la misma manera.
En una sociedad muy de fachada parece que el papel de la madre haya ser siempre perfecto, que la madre no pueda presentar ni un renuncio, pues no es así, las madres también se cansan, padecen y se desesperan y eso no impide que sigan luchando por sus hijos.
El libro debería ser leído a dos voces, la de la madre y su hijo, para que esta lo acompañase en la maraña de sentimientos que afloran en las distintas estampas que forman el libro.
Cada lector acabará dando con el texto con el que se identifique y entonces florecerán las letras y todo será más amplio.
La escenas cotidianas (como la del niño que no quiere comer brécol o la del que se pierde en la playa) se mezclan con otras diversas (la de la marquesa alejada de su hijo que será criado por una nodriza) y con otras más profundas e intimistas (la madre que pide a ser hijos seguir siendo su madre, la que es consciente de que los hijos no son de su propiedad, la que disfruta con sus besos, la que se añora de cuando estaba embarazada, la que ha sufrido una pérdida).
Por encima de todo hay un sentimiento o una emoción que unifica todos estos perfiles maternales. Nos referimos al amor, pero al amor lejos de la ñoñez y de la cursilería, al de verdad.
"Mamá" es un regalo perfecto para las madres, por supuesto, pero también para los hijos. Conviene, insistimos, leerlo despacio y paladear una a una sus estampas y sus soberbias ilustraciones.

"Diez días de junio",
Jordi Sierra i Fabra,
Plaza y Janés, 2018

"Diez días de junio" es el noveno caso, hasta la fecha, de Miquel Mascarell, el inspector que Sierra i Fabra creó en 2008. La serie se puede leer por separado ya que los casos son independientes, pero, desde luego, gana si la leemos desde el principio al fin ya que aprenderemos a conocer a este inspector que trabajó en la República y que fue represaliado al final de la Guerra Civil. Por decirlo así es un superviviente que pasó ocho años en el Valle de los Caídos y que, misteriosamente, fue absuelto. Miquel Mascarell vive en Barcelona y ama a la ciudad por encima de todo. Es testimonio de su cambio, de sus vejaciones, de su recuperación y de su sometimiento.
Mascarell es un hombre con mucho instinto, muy hábil en su trabajo y que no puede evitar implicarse en distintos casos, ya sea porque le atañen a él directamente o porque alguien le pide ayuda o porque el pasado sale a verlo.
En esta ocasión, superados los 65 años, lo encontramos estrenando su paternidad al lado de Patro, la mujer que, tras las guerra, le devolvió la esperanza. De forma casual, se cruza con Laureano Andrada, un sacerdote que, cuando él trabajaba, fue acusado de pederastia. A Mascarell se le remueve el alma al pensar que este hombre, libre, siga abusando de los menores. Además, descubre que trabaja en un colegio y que está muy relacionado con un orfanato. De repente, este hombre es asesinado de una manera muy cruel y eso hace que todas las miradas se vuelvan hacia Mascarell, acusado de ese crimen que él no ha conocido. Gracias a un antiguo colaborador suyo, David Fortuny, puede esconderse y luchar por demostrar su inocencia.
"Diez días de junio" es uno de los casos más duros de Mascarell ya que nos habla de las vejaciones y los abusos y las torturas a las que fueron sometidos muchos de los niños desamparados bajo el régimen franquista que, con la excusa de que eran acogidos en orfanatos, sufrían, en silencio y sin defensa posible. Uno de esos niños es el que asesina a Andrada.
Mascarell, con paciencia infinita, va desenrollando el ovillo que lo lleva a descubrir la verdad. 
Sierra  i Fabra combina rigor documental con una trama amena que alude a escenas cotidianas, que permite entrever la humanidad de varios personajes y conocer un pasado que no es tan remoto, ya que todo sucede en 1951, alrededor de los días previos a la verbena de San Juan.
Con un estilo rápido, directo, lleno de diálogos, de acción y de precisión, Sierra i Fabra nos lleva con buen pulso al desenlace final.
David Fortuny está del lado de los vencedores, es detective privado, mientras que Mascarell está del lado de los vencidos; aunque ambos son capaces de verse como personas que se aprecian y que quizá algún día puedan volver a colaborar juntas. Es como el abrazo entre las dos Españas, tan necesario.

miércoles, mayo 09, 2018

"Las palabras heridas",
Jordi Sierra i Fabra,
Siruela, 2017


Li Huan es un joven muy prometedor. Él quería ser escritor, pero lo desechó por una gran causa: seguir las directrices que marcaba el Gran Padre de la Patria. Por eso, ante Li Huan se alza un futuro muy ambicioso como soldado. Es un honor que lo manden a una de las cárceles de seguridad en donde, en condiciones durísimas, cumplen su pena los disidentes, aquellos presos políticos que han cometido la osadía de pensar de una manera distinta. Li Huan es un joven sensible, pero se deja llevar por los patrones establecidos, por las fórmulas gloriosas, por la parafernalia de la dictadura. Así, cuando le hablan del preso 139, el peor de todos, muestra curiosidad, pero también extrañeza. El preso 139 es Wang Zhu, un profesor que lo único que ha hecho toda su vida es enseñar a pensar con criterio independiente. Entre ambos personajes hay un pulso, las consignas totalitarias frente a las palabras libres. 
Li Huan es solo un muchacho, con muchas contradacciones, que teme pensar por sí mismo. Cuando lo nombran censor de las cartas de los presos su inquietud se eleva porque no entiende unas palabras hermosas a las que él quiere dar un sentido críptico. No entiende que detrás de un poema exista solo eso, poesía y sensibilidad. No lo entiende o, mejor aún, teme entenderlo, teme caer del otro lado. Él no ha vivido otra realidad que esa y cree que es la verdadera. Sus padres, cuando les pregunta, callan por miedo. Li Huan se tambalea y duda, teme estar equivocado y eso le enfurece y le haxce actuar con precipitación.
"Las palabras heridas" es una parábola de cualquier dictadura, aunque la podamos identificar con la cultura china por los nombres, pero los pensamientos, las formas, las actitudes son las cualquier régimen totalitario en donde solo hay un pensamiento y todos los demás se abortan.
Li Huan tiene tiempo de arrepentirse, tiene tiempo de ver como esas palabras que tachó con saña aún pueden decirnos algo, son las palabras heridas, las palabras que nos hablan del ser humano, de qué es ser persona, de la libertad, de la disparidad de ideas, del pensamiento múltiple y, sobre todo, del amor porque no hay otro mensaje en las cartas censuradas que el amor.
Li Huan acaba en casa del viejo maesttro, ya fallecido, dándole las letras heridas a su viuda y, de alguna manera, empenzando una nueva vida. Sin familia ya, con un norte incierto, con los principios que parecían inamovibles rotos, Li Huan es el ejemplo de la persona que evoluciona, que crece, aunque, por el camino, muchas sean las heridas.
La novela se organiza en capítulos con las letras del abecedario y está escrita con un estilo directo, no diría que sencillo, porque no lo es, sino esencial, minimalista. El texto es atemporal, por eso no hay muchos detalles que nos distraigan, aunque sí descripciones y diálogos que nos hacen pensar y reflexionar. Li Huan no es una mala persona, aunque a veces se comporte como tal; no es un asesino, aunque a veces esté al punto: Li Huan es una persona a la que han aniquilado con un pensamiento único, aunque, a menudo, él mismo duda, siente alguna comezón que le hace dudar y eso todavía lo enfurece más porque necesita creer en lo que hace y eso es imposible porque el Gran Padre de la patria es una gran mentira, un gran engaño, una inmensa patraña.
"Las palabras heridas" es, sin duda, uno de los libros recientes de Jordi Sierra i Fabra más emocionantes, más hermosos y más comprometidos con el ser humano.


lunes, mayo 07, 2018

"Cara de velocidad",
Marga Tojo - María Hergueta,
Kalandraka, 2018

 "Cara de velocidad" ha obtenido el Premio de Poesía para niñas y niños Ciudad de Orihuela 2017. El poemario está formado por un ramillete de poemas, la mayoría de arte menor, que nos cuentan fragmentos de una historia singular, la de H.
H. es una niña pequeña que vive en una gran ciudad, seguramente Madrid y que trata, con su ingenio infantil, de abrirse paso en un ambiente urbano, poco adecuado para el crecimiento y desarrollo de la magia o la fantasía, pero H. es una niña perspicaz, que aprovecha cualquier ocasión para demostrarse a sí misma que sigue siendo una niña. Así, de la comida hace un juego, de la enfermedad surge un monstruo con el cual se acaba aliando, del desaguisado con su libreta proyecta un naufragio, de su ropa diaria extrae el disfraz de superheroína.
"Cara de velocidad" se sumerge en los aspectos cotidianos y les da la vuelta, les añade esa visión fresca de los niños, que es capaz de hacer de una tortilla a la francesa, batida con su abuelo, una fiesta. Una visión llena de humor que sabe enfrentarse a la ira o a los contratiempos de la vida, en la que, sin duda, hay que hacer muchos equilibrios. ¿Acaso fuera mejor ser funambulista?
Entendemos que, para su autora, Marga Tojo, la poesía no es una cuestión baladí, que consiste acaso en unir sílabas y en crear perfección formal; no, para nada, la poesía es imperfecta porque retrata la vida, se acurruca, se levanta, incorpora aspectos, en principio poco poéticos, como pueden ser la M-30 o un puré de guisantes. La poesía como ancla que nos une a los orígenes, como tabla de salvación en un mundo hostil, en el que se pretende que los niños crezcan rápido, estén todo el día ocupados y no den mucho la tabarra. Contra eso se revela H. y la autora de este insólito poemario, en el que aparecen también referencias musicales actuales como Patti Smith o The Rolling Stones, entre otros. Es una poesía que se pone "katiuscas" y que no teme mancharse porque, en ese proceso, está la esencia de la infancia.
Del caos urbano, Marga Tojo hace poesía y permite que, de alguna manera, H. ordene ese mundo extraño, duro, con aristas, lleno de cemento y velocidad porque.
Las ilustraciones, de María Hergueta, muy cercanas al cómic, permiten acompañar, con sus colores básicos a esa niña que es "una exploradora del asfalto".
Hermoso poemarío, que supera los tópicos y los estereotipos de género y que entra, con respeto y ternura, en el universo infantil, aunque con connotaciones musicales, cinematográficas y literarias de la propia autora. Tal pez entre Marga Tojo y H. solo haya la diferencia de la edad. Y es que, para aprender a vivir, "hay que abrir bien los ojos".

domingo, mayo 06, 2018

"Aurora o nunca"
Varios, Edelvives, 2018.


"Aurora o nunca" es un libro singular, inquietante, a la vez que hermoso. Diez escritores, Ana Alcolea, Jesús Díez de Palma, David Fernández Sifres, Alfredo Gómez Cerdá, Jorge Gómez Soto, Paloma González Rubio, Daniel Hernández Chambers, Rosa Huertas, Gonzalo Moure y Mónica Rodríguez son sus autores. Resulta fascinante ver como, en las 24 momentos o capítulos que estructuran el texto, no notemos ninguna fisura; es más, el relato está tan bien ensamblado, tan bien organizado que el lector, en cuanto lleva dos páginas, olvida que es un relato coral y se sumerge en una atmósfera cautivadora, enigmática y que te atrapa desde el primer momento.
¿Dónde está Aurora? Nos parece que el pueblo o la villa es acaso más real que otros que sí existen. Aurora está hecha de recuerdos, de evocaciones, de brumas y de memoria. Se sitúa en un lugar de la costa española, en Galicia, en la comarca de La Serena. Al acabar de leer el texto, para nada se nos ocurrirá pensar que es un lugar imaginado porque, de la mano de sus creadores, Aurora emerge poderosa y nítida y se convierte en un referente, tan potente, como el mismo Maconco o Región, por poner dos ejemplos.
Los primeros habitantes de Aurora se dedicaban a saquear barcos, eran "roqueros". Piratas terrestres que atraían a sus costas las embarcaciones y que, luego, las dejaban zozobrar para apoderarse de los tesoros y el botín. Por eso, como dice uno de los personajes, nadie puede ser feliz en Aurora, Todos los seres que se asoman a sus páginas, de alguna manera, están marcados por ese pasado y eso les aboca a un situación dura, dramática o estremecedora, en muchos casos.
El navío Livjatan, como un fantasma de niebla, se acerca de tanto en tanto a las costas de Aurora y les recuerda ese pecado terrible al que se dedicaron en el pasado. La tripulación del barco danés vuelve una y otra vez para vengar su pasado. La imagen del navío, invulnerable porque ya solo existe en las pesadillas, se aparece y desaparece a los distintos personajes en momentos importantes, en momentos en los que sus vidas están a punto de cambiar.
Son varios los aurorianos que se retratan en el libro, de todas las edades. Forman como una colmena ligada por el pasado y por la pertenencia a un lugar común que los engulle y escupe como se hace con los náufragos. Nadie puede huir de aurora. Conocemos a una pintora, profesora de instituto,  marcada por un amor de juventud, a dos gemelas, una de ellas muerta al nacer; a un joven negro que añora a su padre, a un sacerdote con una historia oscura, a una perra ciega y sagaz, a un vendedor de zapatos acosador, a una chica enamorada de un tímido, a un ladrón, a un hombre que decidió volverse loco sin serlo, a un mago o nigromante, a un policía sagaz, a algunos marineros, a varios ancianos...y a algunos más que se van relacionando entre sí, que aparecen y desaparecen, que tienen continuidad y, sobre todo, entidad propia. Destaca, porque es quien abre y cierra el relato, la presencia de Agustín Fóquel, un pianista venido a menos, que llega a Aurora para dar un recital y decide quedarse unos días más. En esos días sucede toda la historia hasta que Fórquel, de nuevo, comienza a componer, subyugado por una leyenda, por una naturaleza y por un ambiente que lo marcarán sin remisión.
En Aurora todo es posible, que no se pueda huir del pasado, que te pase factura tu propia historia, que el miedo te atenace, que los fantasmas particulares se aparezcan; pero también es posible el amor, la amistad y la magia. 
Sin duda, una novela distinta, no solo por su contenido, sino por sus autores que han sabido darle una unidad notable. Aurora se nos presenta como una realidad inquietante, llena de secretos dolorosos, como una madrastra que hace purgar a sus hijos su pasado hostil. Como dice otro de los personajes, "El pasado de Aurora está teñido de sangre". Eso hace que sea imposible que sus habitantes puedan vivir en paz.
En suma, una novela impecable, bien estructurada, que mantiene un ritmo narrativo ágil y que no deja hilos sueltos, sino que va girando alrededor de unos personajes como las arañas hace con sus víctimas, así es Aurora, una gran araña que acaba con sus propios hijos.
Un relato que, insistimos, se lee con interés creciente y que admira, sobre todo, porque sus autores, como un solo escritor, le han sabido dar uniformidad. Al final del texto, se nos explica brevemente el proceso, aunque el lector, en ese momento, ya está en otra dimensión. Ya se ha ido a las costas de Aurora, en sus acantilados, frente a su mar voraz y devorador, contemplando una posible tormenta y preguntándose por el destino de esos personajes vulnerables a los que quisiéramos volver a reencontrar.