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domingo, mayo 16, 2021

"El verano de los cisnes",

Betsy Byars

La Galera (19 edición, 2018).

 

"El verano de los cisnes" se publicó por primera vez en 1984; desde entonces no ha dejado de leerse y de crear lectores entre los que han decidido internarse en la historia que relata la autora.

El relato transcurre durante un verano y se centra en la evolución personal de su principal protagonista, Sara. La joven, con 14 años, vive una adolescencia complicada y se siente muy insatisfecha consigo misma y con su entorno. Para empezar opina que, si se compara con su hermana, es muy fea. Tampoco le gusta su tía, quien las cuida desde que murió su madre. Empieza a no soportar a su hermano, que tiene una deficiencia psíquica y, por si fuera poco, juzga que su padre los ha abandonado, aunque, en realidad, está trabajando para mantenerlos. También tiene muchos prejuicios y se deja llevar por la primera impresión y por su propia visceralidad. Sara, en suma, no se soporta.

Ese verano los cisnes que, habitualmente viven en el lago de la universidad, han decidido pasar unos días en el del pueblo de Sara, en los Estados Unidos, un pueblo pequeño, del sur, en donde nunca pasa nada. Sara va a verlos con  su hermano, aunque tiene poca paciencia para seguir su ritmo.

Esa noche, el niño se asusta, se siente solo y contrariado y se va de su casa. Se pierde en el bosque y, en ese momento, la narradora bucea en su mente y logra un momento de absoluta genialidad literaria porque permite que los lectores puedan comprender a ese niño solo, confundido, mudo, desesperado.

Con la búsqueda del hermano, Sara descubre varias cosas. Una, que el chico al que ella odiaba, Joe, puede ser mejor persona de lo que ella creía e, incluso, algo más en su vida. Descubre la verdadera esencia de su padre y de su tía y descubre que tiene con su hermano una comunicación más allá de las palabras.

Los cisnes, en toda la historia, son como un símbolo, de libertad, de cambio, de búsgueda, como le sucede a Sara quien no acaba el verano como lo empezó, ni mucho menos.

En la novela, contada en tercera persona, hay mucho diálogo, lo que favorece el conocimiento directo e los personajes y bastante introspección psicológica. Es una historia intimista, que se lee con rapidez porque, desde el primer momento, atrapa ya que los personajes, redondos, están magistralmente retratados.

En suma, "El verano de los cisnes", todo un clásico de la literatura juvenil, sigue perfectamente vigente.


 

martes, abril 27, 2021

"Los del medio"

Kirsty Applebaum (traducción: María Alonso Gómez)

Bambú, 2020.


"Los del medio" es una novela de acción y, a la vez, un retrato psicológico, una historia iniciática y una metáfora del alcance que puede tener en las personas un abuso de poder enmascarado de buena voluntad. Maggie tiene 11 años y es quien, en primera persona, nos cuenta el relato que sucede en un pueblo perdido llamado Fennis Wick.  A Maggie le atormenta ser la hermana del medio porque, en su pueblo, solo los mayores son considerados, solo los mayores reciben regalos y protagonizan fiestas ya que, al llegar a cierta edad, han de ingresar en un campamento para prepararse y ser los defensores de su pueblo. ¿Contra qué se libra la guerra? No se sabe bien, pero el foco de atención está en los errantes que son perjudiciales y hay que luchar contra ellos para protegerse, según les hace creer la alcadesa. A Maggie le gustaría ser algo más que la del medio y eso la hace sentir frustrada. Un día, por azar, conoce a Una, un errante de verdad, que necesita ayuda para ella y su padre. Maggie le ofrece esta ayuda, aunque su idea es delatarlos para, al fin, tener un nombre propio.

Fennis Wick vive completamente aislado del exterior, separado por una frontera vegetal tras la cual solo existe el miedo y el horror... pero ¿es así de verdad?

Maggie finalmente sí denuncia a Una, aunque lo hace forzada y sin ser muy consciente del error que está cometiendo, aunque eso es el primer paso hacia el descubrimiento de la gran verdad. Ni existe campamento, ni la alcadesa es una buena persona ni los mayores se dedican a prepararse para la guerra. No. Esa guerra absurda terminó hace tiempo y ahora la alcadesa, ansiosa de perpetuar su estatus y su nivel, se dedica a comerciar con los mayores a los que vende a cambio de comida, por ejemplo plátanos, de bombonas de gas butano y de otros elementos.

La novela transcurre a un ritmo intenso, ya que en 10 días, del 1 al 10 de septiembre, sucede toda la acción que, en los últimos momentos, llega a ser trepidante. Por otro lado, se logra un buen equilibrio con el análisis psicológico de Maggie quien no deja de reflexionar, de hacerse preguntas, de observar su mundo y a los seres que la rodean. Entre estos está su familia, sus padres, el hermano mayor y el pequeño, el pintor de retratos (que esconde una historia terrible y muy dura), los compañeros del colegio, Una, su padre y la Alcaldesa, quien, pasa de ser una benefactora a ser una persona odiosa. 

"Los del Medio" es un texto que puede gustar a los lectores desde 11 o 12 años en adelante que permite una reflexión importante acerca de lo que esconden, a veces, las apariencias y de que las costumbres que se perpetúan sin averiguar el por qué, si vulneran los derechos humanos, no deben sostenerse y es bueno revelarse frente a los abusos de poder y, además, catártico, ya que todo el pueblo sale reforzado.

Maggie, en fin, vive un momento iniciático en su vida puesto que, tras esos días vividos con total intensidad, no volverá ser una niña cobarde ni miedosa, sino que adquirirá sus principales rasgos de identidad, la honestidad y el valor.


 

lunes, febrero 22, 2021


 "Ben"

Care Santos,

Edebé, 2021

(Periscopio, 106)

 

Hay personas que no se dejan conocer y que dejan a su paso una aureola de miedo e, incluso, de extraña fascinación, aunque nunca han sido felices ni nunca han sabido qué era el amor de una familia. Esas personas se encaran al presente y luchan, de manera equivocada a veces, contra su propio futuro. A menudo son personas duras como el pedernal que parecen no tener fin, aunque, si se despistan un segundo, su extraño puzzle vital se viene abajo y se les acaba la función. Ese es Ben, a quien conocemos, de forma indirecta, de la trilogía protagonizada por Éric, "Mentira", "Verdad" y "Miedo". De alguna manera es la pieza que nos faltaba para entender toda la historia y Care Santos nos lo ofrece, aunque, discretamente, se retira y deja que sea el propio Éric el narrador y así se desgranan los hechos en torno a un muchacho cuyo único delito fue nacer. No es de extrañar que fuera un niño serio que nunca sonriera porque el peso de su infancia, de su adolescencia era demoledor.

Arranca el relato con el entierro de este chico, un joven de 24 años, al que nadie quiere recordar y al que todos le tienen miedo. Después, poco a poco, mediante capítulos muy breves y directos, vamos entrando en momentos de su vida. Conocemos a su madre, a su abuela, a su padrastro... Conocemos sus querencias, sus deseos de medrar... Conocemos los problemas que tuvo, su fama de gallito, su fama de busca problemas... Conocemos el momento exacto en que comenzó a internarse en un camino sin retorno... Pero también conocemos el afecto que sentía por Éric, por los débiles, por las causas perdidas. De vez en cuando es el propio Ben quien se asoma a las páginas con unos diálogos que mantiene con la psicóloga del centro de menores en el que estuvo interno por agredir al padre de Éric. Son diálogos furiosos, llenos de rabia, de angustia, de rencor, diálogos que piden ayuda y comprensión a manos llenas.

El libro parte de una pregunta dura y de sus posibles respuestas: "¿Serías capaz de matar a una persona?". A partir de esa reflexión dura y directa se inicia el relato que, como hemos dicho, empieza por el final, aunque eso no obstaculiza que el lector, sin aliento o conteniéndolo, quiera beberse la historia y entender, a veces incluso justificar, el comportamiento de Ben. Todos dirían que fue un perdedor, que fue un fracasado, que trapicheó, que jugó con fuego y se quemó... Todos, sí, pero solo Éric, que lo conoció bien, todo lo bien que alguien pudo hacerlo, es capaz de recomponer un retrato de soledad, de dolor, de falta de afectos, de frustraciones, de miserias.

"Ben" está escrito con garra, con rapidez, con energía, con rabia también. Mantiene una estructura que, poco a poco, va cercando al personaje, que poco a poco lo va dibujando, a la vez que se acerca al final. Conocemos de cerca a ese Ben que es el causante último de la trilogía y a todos los personajes que, de alguna manera, lo acompañaron y los vemos en un estadio anterior, cuando aún faltaba tiempo para que Éric se metiera también en problemas o, mejor aún, se hiciera cargo de los de su primo Ben. Antes creíamos que Ben, que realmente no era familia del muchacho, se aprovechó de su edad e inocencia, pero, después de leer estas páginas no sabemos muy bien qué pensar. Solo que es un relato magnífico que se compromete con la vida y que no deja ningún cabo suelto.

 

jueves, febrero 11, 2021


"El círculo escarlata",

César Mallorquí

Edebé, 2020.

Muchos años después, recordamos a Javier y su extraordinaria aventura en Las lágrimas de Shiva, Premio Edebé 2002. . Exactamente  más de 18 años desde que César Mallorquí publicara ese libro emblemático, que tantas satisfacciones le ha dado, a él y a sus lectores. De hecho, nos apetecía volver a encontrarnos con Javier y ver cómo había evolucionado, cuáles eran sus intereses y sus motivaciones en la vida. Sobre todo, vamos a confesarlo, nos apetecía volver a Villa Candelaria. Y César Mallorquí nos lo ha concedido. Lo que para los lectores han sido 18 años, para los protagonistas se han convertido en cuatro años, tiempo suficiente de dejar la adolescencia y entrar en la primera juventud.

Los planes de Javier no son, en absoluto veranear en Santander, pero se tuercen sus planes y acaba aceptando la oferta de sus tíos y, sobre todo, de su prima Violeta que le pide un extraño favor. En Villa Candelaria todo sigue igual, aunque sus primas han crecido y Violeta solo parece ver en Javier a un primo sin más, lejos de la imagen que él tiene de ella.

En primera persona, de forma ágil, bien trabada y sin tiempos muertos, Javier, desde el pasado, nos recuerda ese otro momento en que tuvo que enfrentarse a un fantasma que no era, ni de lejos, tan amable como el de Beatriz Obregón, pero tampoco tan repulsivo como empezamos a intuir cuando nos adentramos en los misterios de  Mansión Kraken.

La novela es un homenaje a Lovecraft como verá el lector, conforme avance en el relato, pero no solo eso, sino que se proyecta en un pasado cercano, el de la transición y nos muestra, frescos y potentes, unas formas de vivir y unas aspiraciones que son tan nuestras como de Javier. Hay alusiones a la represión franquista, a las logias masónicas e, incluso, a las fortunas amasadas sobre la sangre de miles de esclavos. Hay también ilusiones personales, aspiraciones de esas que son anónimas, pero que nos llegan al alma. El fantasma real de Mansión Kraken es todo un hallazgo que, sin duda, cambia la historia y su percepción, pasa de terrorífica a tierna. No se olvida el autor de las relaciones humanas, entre padres e hijos, entre hermanos -no siempre buenas-, entre personas solitarias que buscan compañía y, por supuesto, el amor y la amistad.

No son pocos los momentos de humor, de ironía que destila la novela porque Javier es un muchacho despierto, ocurrente, que cuenta lo que le ocurrió con una gran naturalidad y cercanía.

Javier, durante el verano del 73, descubre mucho acerca del alma humana y descubre que detrás de la indiferencia igual se oculta el amor -aunque es su prima pequeña, más inteligente que nadie, quien lo vaticinó desde el principio- y aprende que la belleza externa por muy explosiva que sea, como la de Elena, no sirve para dejar de hacer lo que es justo y moral. Javier evoluciona como persona y aprende a no juzgar y a comprender y a perdonar.

Dicen que nunca segundas partes fueron buenas, pero esta frase hecha no puede aplicarse a la novela que estamos comentando que gustará a jóvenes y a mayores, a todos esos ya adultos que conocieron a Javier y a sus propios hijos, tal vez. Es más, puede leerse con independencia de la primera parte, aunque aconsejamos que no se haga, si uno quiere enriquecerse un poco más con una buena lectura.

El relato, en definitiva, es redondo, se cierra con un final, como dice Javier, "asquerosamente feliz" y con una muy buena sensación. "El círculo escarlata" es uno de esos libros que crean adictos.
 

 

domingo, marzo 15, 2020

"El secreto del colibrí",
Ana Alcolea - David Guirao
Anaya, 2019


 Ana Alcolea tiene la capacidad de convertir en verdad cualquier tema que trate. No escribe libros edulcorados, llenos de tópicos y mensajes esperados, no, en absoluto. Ana Alcolea es una observadora de la vida y, como tal, pocas cosas le son ajenas. En esta ocasión retoma algunos personajes que ya conocemos, de "El secreto del galeón" y les permite evolucionar o, tal vez, es la propia escritora la que evoluciona con ellos al darles una nueva oportunidad. Encontramos a Carlos y a Elena, la joven pareja que sigue su relación amorosa, aunque con muchos escollos; tantos que, como suele suceder, no hay un "y comieron perdices", sino un cambio, una vuelta de tuerca. Elena sigue su camino como bailarina y Carlos ha de hacer lo mismo, aunque le cueste aprender a entender qué le pasa y lo pague con su madre, Marga, quien, pese a ser adulta tampoco lo tiene nada fácil ni con su relación con su exmarido, o lo que siga siendo, ni con los problemas que se le vienen encima por le enfermedad de Paquita, la viuda de su marido que, en la actualidad, padece de Alzheimer y, aunque ella no la sienta como madre, se preocupa por su bienestar. Ese es el entramado de la historia presente, la actual, a la que se añade un nuevo personaje, fascinante, Amelia, una mujer guatemalteca que vive en España y trabaja cuidando a personas mayores para poder pagar un buen futuro a sus dos hijos. El personaje de Amelia es rotundo, sólido como una roca, sin fisuras y es el punto de inflexión que necesita Marga o Carlos o la propia Paquita quien, cuando la enfermedad le da tregua, aún dice grandes verdades y, sin enmascar, las sigue formulando en sus momentos de desorientación. Carlos siempre le ha echado en cara a su madre que no la considere de la familia y es posible que así sea, pero tiempo tendrá el lector de entender los sentimientos de Marga y de aprender a no señalar a nadie con el dedo. 
Paralelamente, como le gusta a la escritora, se nos relata una historia muy hermosa, llena de poesía, pero también de dureza y crueldad. Nos situamos en el S. VIII d. C., en plena civilización maya, cerca de Tikal. Una familia, a quien el Jaguar mandó sacrificar, sobrevive gracias al trabajo artesano de la madre, Tenamit. La hija pequeña, Iq, lleva el nombre del colibrí al que ciertamente se parece. Sus tapices son tan hermosos que la reina los manda llamar cerca de palacio para que le teja en exclusiva. Es allí cuando comienzan los problemas y surge el amor entre, ni más ni menos, el hijo del Jaguar e Iq. Mientras, la naturaleza se torna enemiga y el Gran Sacerdote pide sacrificios humanos. Y es ahí cuando Iq tiene un papel decisivo.
Amelia, por su parte, cuando tiene algún tiempo, teje una imagen aprendida de sus antepasadas. Mientras le cuenta la historia a Marga, entendemos que es la misma que, paralelamente, se nos está narrando y casi saltamos del asiento cuando descubrimos que la figura que falta al tapiz es Iq, la pequeña  joven, que realmente se convirtió en colibrí.
"El secreto del colibrí dorado" está narrado en tercera persona y maneja perfectamente los tiempos y los espacios. La evolución de los personajes, asimismo, es impecable, aunque diríamos que quien más evoluciona es Carlos que acaba el relato en Guatemala para cooperar en una ONG en el colegio de los hijos de Amelia y descubriendo, por sí mismo, el principio de la leyenda que da nombre al libro.
Sin duda, un relato bien trabajo y exquisitamente contado, que ahonda en problemas familiares, sean de una época o de otra, en cuestiones sociales. Da también una visión lirica de la naturaleza y, a partir de un objeto, como puede ser un tapiz teje, nuna mejor dicho, una historia emocionante.
Hay que mencionar la portada de David Guirao quien suele ilustrar los libros de Ana Alcolea y conoce perfectamente su mundo. Entre los dos, ciertamente, hay una gran complicidad.
Cabe añadir que con la compra el libro se colabora con ADUYA, organización no gubernamental para el desarrollo de proyectos humanitarios en Guatemala,

lunes, marzo 02, 2020




"El libro mágico rel Rey Arturo"
Enrique Pérez Díaz - María García Esperón
2020

Los escritores María García Esperón y Enrique Pérez Díaz armonizan sus estilos y sus formas de hacer para ofrecernos un libro singular, de enorme atractivo visual y cargado de sorpresas.
Escribir acerca del Rey Arturo y de la materia de Bretaña pudiera parecer una osadía ya que son muchos y variados los textos acerca de este mítico rey, no obstante, lo distinto es la mirada con que se nos presenta a los personajes. La leyenda da paso a la vida real. No hay nada más mágico que la propia vida, parecen decir los autores; de ahí que se centren en las emociones, en el otro lado de los personajes, en, por así decirlo, la trastienda. Esa es la grandeza: mostrar lo cotidiano de  Arturo, de Merlín, de Morgana, de Guinevere y de tantos otros. Ahora bien, no acaba aquí la potencia de "El libro mágico del Rey Arturo" porque el lector irá descubriendo pequeños momentos de esa historia, la de los héroes que tal vez no quisieron serlo, la de la espada que hubiera querido seguir en su sitio, la de las pócimas y el quizás, siempre tan relativo, siempre tan escurridizo. No hay verdad inamovible ni eterna, esa es la verdad.
Siguiendo un orden alfabético, cual un juego de hadas o de niños o de niños que juegan a ser mayores o de mayores que quieren ser niños, depende, se nos ofrecen distintos puntos de vista, poemas, cartas, escenas, diálogos, dudas, emociones, amores contrariados, dolores que no se curan, equívocos que se agrandan, esperas que se  consumen... Poco a poco, el tapiz de Arturo, puntada a puntada se va enriqueciendo con momentos que, como breves destellos, permiten al lector de hoy, al más joven también, entrar en el alma de esos personajes cercanos a lo mitológico y descubrir, desde luego, que sus pasiones y dolores y anhelos y deseos y miedos, muchos miedos, también limitaciones, son las del hombre del siglo XXI, ni más ni menos. 
"El libro mágico del Rey Arturo", decíamos, viene cargado de sorpresas, como la baraja de las nueve damas o la presentación, pensada y efectiva, de cada capítulo, así como efectos que causan sorpresa, flores, guirnaldas, letras manuscritas, caballeros, justas y misterios.
Enrique Pérez y María García hermanan sus particularidades y consiguen un texto preciso, lúdico, a veces, estremecedor, otros, que conmueve y emociona. No es obsoleto que el rey Arturo cabalgue de nuevo. Así que bienvenida sea la materia de Bretaña si nos permite hacer volar la imaginación y nos trae los aromas de una época que, para nada, está superada. Avalon nos espera.

miércoles, octubre 30, 2019


Este curso tengo la suerte de contar con muchas alumnas lectoras porque, sí, básicamente son chicas. Les gusta leer y les gusta compartir sus lecturas conmigo, es más, me prestan con total generosidad sus libros que yo trato de leer a la velocidad del rayo para no defraudarlas y para comentar con ellas qué me ha parecido y establecer, así, un diálogo sobre letras y autores, sobre lo importante y lo secundario.
Esta vez, he leído Bajo la misma estrella, El puzzle de cristal  y El día que el océano te mire a los ojos. Si a mis alumnas de 4 de la ESO les han enganchado estos libros, podrá pasar lo mismo con otros lectores.


Bajo la misma estrella,
John Green,
Nube de tinta, 2012


Edurne es quien me ha prestado el libro, lleno de posits de colores con el ruego de que no se los cambie de sitio. Así he hecho.
La novela, de la cual se ha hecho una conocida versión cinematografica, ahonda en la fibra más sensible del ser humano y se dirige, directamente, al público adolescentes puesto que los dos protagonistas son adolescentes. Hazel, de 16años, es una joven brillante y muy inteligente, enferma de cáncer de tiroides que se ha extendido a los pulmones y participante de un programa que experimenta con su enfermedad y que parece haberla detenido. Impulsada por su madre, participa en un grupo de apoyo y conoce a August, otro joven al que le han amputado la pierna también a causa de un cáncer. Entre los dos se establece una corriente de atracción que resulta emocionante y emotiva para el lector quien sigue, con el alma en vilo, su historia condenada, a causa de la enfermedad, a terminar. A Hazel le gusta mucho la novela "Un dolor imperial" y es tanto su afán que August hace realidad su sueño de ir a Amsterdam a conocer al autor, aunque no sea un encuentro demasiado positivo, al menos en un primer momento.
"Bajo la misma estrella" es una novela de superación, emotiva, fácil de leer que hace reflexionar a los lectores y que nos sitúa frente a una enfermedad cruel que va minando la parte física sin clemencia. Hazel y August viven una conmovedora historia de amor, llena de momentos dolorosos, pero también de ingenio y de humor y, sin duda, de esperanza.

El puzzle de cristal,
Blue Jeans,
Planeta, 2019

Francisco de Paula Fernández González es el autor de la novela, quien utiliza el pseudónomo Blue Jeans para llegar de manera más directa. Blue Jeans ha encontrado una fórmula perfecta, la de la novela negra protagonizada por unos mismos personajes en forma de trilogía con un final abierto y un ritmo trepidante que no deja al lector indiferente.
Candela es quien me ha prestado el libro, que he leído en cuatro noches, con creciente interés porque, aunque ya me advirtió Candela, continua con los personajes de la primera parte, "La chica invisible", se puede entender muy bien y seguir la peripecia de los personajes. En esta ocasión Julia, la joven protagonista, está muy deprimida por la explosión del metro que tuvo que sufrir, ella y sus amigos. Decide ir a visitar a su abuela porque ha recibido una extraña llamada telefónica de un amigo de su antiguo novio, Iván Pardo. El amigo, Hugo Velero, muere en extrañas circunstancias y aquí se inicia la trama trepidante y llena de incógnitas hasta un final bien trabajado.
En la novela interesa mucho la figura de la abuela, una mujer ciertamente vital, amante de las novelas de misterio, que disfruta enormente con el caso.
En la novela hay otros personajes, Emilio, Vanessa, Ingrid, los compañeros del piso de Iván... Poco a poco se va tejiendo una tela de araña que desvela más de un misterio y más de una contradicción de nuestra sociedad. Las redes sociales y su fuerza, para bien y para mal, el móvil, internet... todo forma parte de esta historia bien construida y con mucho gancho.


El día que el océano te mire a los ojos,
Dulcinea,
Rocabolsillo, 2017

Martina es, en esta ocasión, quien me ha prestado este libro que también forma parte de una trilogía, aunque se puede leer de manera independiente.
Dulcinea es el pseudónimo de Paola Calasanz, la joven youtuber que tan éxito está teniendo entre los jóvenes.
La novela, escrita en primera persona, narra la disyuntiva de Aurora, una joven libre, creativa e impulsiva, que es diagnosticada de una enfermedad terminal a la vez que descubre que su novio la engaña con otra persona. En la vida de Aurora todo se comienza a mover. Ella tiene una cosa clara, no quiere dar pena y aprovecha para vivir sus últimos meses de vida de una manera consciente e intensa. Al pueblo llega Narel, el guardafauna marino, y su hija, la pequeña Sam. La vida de Aurora se trastoca de arriba abajo y, con este cambio, llega también su transformación como persona.
El lector seguirá el pensamiento de Aurora y aprenderá a meterse en su piel y a vivir con ella momentos irrepetibles, llenos de ternura, de sensualidad y de conciencia ecológica. El ritmo narrativo es ágil y nos lleva a un final un tanto previsible pero no excento de fuerza. 

Con estas tres lecturas, observamos que hay valores como la amistad, la solidaridad, el amor, el afecto, la lucha por lo que uno quiere, la obstinación... y también ciertas críticas a la sociedad, consumista, hipócrita, de usar y quitar, asi como la llamada a la necesidad de un cambio en nuestras vidas, no solo particulares, sino en lo que afecta al mundo. Todas, en fin, son de alguna manera novelas iniciáticas.


sábado, septiembre 28, 2019

"El lobo de arena",
Åsa Lind (texto)
María Elina (ilustraciones),
Kalandraka, 2019

Zackarina es una niña de unos 8 años que vive con su padre y su madre en un lugar precioso, cerca de la playa. Como les sucede a todos los niños, a ella le gustaría que sus padres no trabajasen tanto o que no se buscasen ocupaciones complementarias porque lo que ella necesita es su compañía. No es que sus padres sean distantes, en absoluto, a menudo están con ella, la escuchan cantar, se ríen de sus ocurrencias, le dejan espacio suficiente para soñar, pero Zackarina quisiera más. Siempre es "ahora no tengo tiempo" o "espera un momento". A veces, incluso, es peor. Los adultos hacemos ver que nos estamos enterando de todo, cuando no captamos nada. Eso le sucede a Zackarina quien es una niña feliz, por supuesto, pero que anhela más la presencia de sus padres. Eso es. Ni más ni menos.
Un buen día, con su padre leyendo el periódico, Zackarina hace un descubrimiento que le cambiará la vida. Conoce al lobo de arena que es un ser atemporal que va acompañarla mientras ella crece. Gracias al lobo de arena, nuestra niña entenderá qué es eso de trabajar, superará el miedo a la oscuridad, empezará a captar la relatividad del tiempo y, en suma, reforzará su autoestima. Con el lobo de arena, Zackarina vivirá muchas aventuras. Es un ser paciente que nunca se enfada, que tiene una memoria prodigiosa aunque no recuerde lo inmediato, es un ser que sabe todo acerca de la tierra y del cielo. Con él tomará té, con él montará en bicicleta, con él perderá los miedos a hacer el ridículo; gracias a él aprenderá a ser más paciente con sus padres y, por lo tanto, con los adultos en general. 
El lobo de arena es un personaje maravilloso, propio de los cuentos de hadas, un amigo necesario en la infancia; pero también es un verdadero filósofo que introduce a la niña en cuestiones trascendentes como cuando le cuenta que, en realidad, nada desaparece, sino que se transforma: "El universo es todo, ¡todo lo que existe! Es aquí y ahora, y entonces y allí. Es la luz y la oscuridad, las galaxias y las estrellas, los planetas, los cometas, las trompetas y las águilas y los osos, y esos pequeños caramelos rojos con pelusas que a veces se encuentran al fondo del bolsillo de los pantalones".
La acción trascurre durante un verano y se organiza en distintos capítulos. Cuando llega el otoño, la niña ha de volver más pronto a casa y el lobo de arena le hace ver que el tiempo sigue siendo el mismo, aunque los días acorten.
Un momento muy emocionante en el relato es cuando Zackarina habla con su abuela y descubre, en la playa, una piedra grabada por su bisabuela Brita en la que hay dibujado el lobo de arena. Ese descubrimiento le produce vértigo a la pequeña que en un momento ve que la madre de su abuela también fue pequeña y que ella misma un día será abuela. Son unas reflexiones llenas de calidez y de profundidad.
El texto, muy conocido en Suecia, de donde es la autora, está escrito de manera sencilla, pero no exenta de poesía. El diálogo es particularmente importante porque es así como Zackarina aprende. Diálogo entre ella y su nuevo amigo, pero también entre ella y sus padres que la quieren y la miman, aunque no siempre tengan ni las respuestas ni todo el tiempo del mundo.
No debemos olvidarnos de las ilustraciones, cálidas y doradas, como la propia arena, como el verano, que nos trasladan a un lugar donde la imaginación es la reina y donde el tiempo transita lentamente, como ha de ser en la infancia.
"El lobo de arena" es, en suma, un relato tierno y realista, que profundiza en el alma infantil. Su autora, Åsa Lind, conoce muy bien ese universo y entiende muy bien cómo se siente Zackarina, su a veces soledad, su a veces frustración, pero también entiende a sus padres y sus limitaciones. Cuando los adultos crecemos, aunque, por fortuna no todos, nos olvidamos de nuestro lobo de arena. Ojalá este texto nos lo devuelva íntegro y perfumado de recuerdos y haga que los ojos adultos aprendan, de nuevo, a ver el mundo de otra manera, más sencilla, más auténtica, más noble. Bienvenida sea esta traducción, hecha por Mónica Corral y Martín Lexell, que encantará a los lectores ya autónomos y hará reflexionar a sus padres y profesores.

domingo, mayo 26, 2019

"Kei y el Coloso de Rodas"
María García Esperón
Ilustraciones. Alejandro Herrerías,
Norma, 2017

Kei es un niño de 12 años, muy despierto. Hijo de madre mexicana y padre japonés, es muy aficionado a la mitología. Un buen día, sin que su madre se diera cuenta, en el mercado, un anciano de barbas blancas le ofrece un misterioso reloj. Kei, al darle vueltas, se siente transportado a otro mundo, muy lejos del suyo, del S. XXI. Aparece, ni más ni menos, en la antigua Rodas. Y aquí comienza la historia.
De una manera natural coincide con Cares, el ingeniero, y este le explica sus cuitas y sus problemas actuales, así como la gran batalla que libró Rodas y el deseo que él tiene de conmemorarla. por otro lado, el caronte lo acusa de traición y a punto está de condernarlo a muerte. Mientras, la hija del Caronte, Berenice, coincide con Kei y, ambos, se hacen amigos. Berenice decide ayudarlo más aún acaban con nuevos problemas, pero la magia de reloj es única. Kei y Berenice viajan en el tiempo hacia el futuro y, desde allí, son capaces de entender mejor los designios del dios Helios quien los regresa de nuevo a Rodas. El caronte, convencido de que Kei es el emisario de Helios, el dios de Rodas, decide liberar a Cares quien tiene un único deseo: realizar la obra mayor hecha por hombre alguno para honra de Helios y admiración de los posibles enemigos. Se trata del Coloso. En plena construcción, el aya de Berenice les explica la historia de Faetón. También no es ajeno al relato el gran Alejandro Magno. Kei acaba entendiendo que el reloj le permite, si le da vueltas, ir hacia delante o hacia atrás, pero no siempre responde como él quisiera. Logra, al fin, regresar en el tiempo pero se encuentra a una Berenice anciana quien ahora es sacerdotisa de Helios y le explica por qué el Coloso se ha derrumbado. Kei siente que ha fallado a Cares al no saber ayudarlo para que su obra aguantara eternamente; pero el propio dios Helios lo saca de dudas. Todo tiene, en la vida, una razón de ser y nada es casual.
"Kei y el Coloso de Rodas" muestra cómo es posible unir disntintos mundos y distintas culturas porque, en el fondo, son la misma. Kei muestra que el sol de México, el sol de Japón y el propio sol-Helios de Rodas conforman un mismo deseo y un mismo anhelo, que es el de propiciar un nuevo mundo, sin fronteras, sin barreras, sin prejuicios.
Escrito en tercera persona, el relato se divide en varios capítulos que van girando según las manecillas de ese reloj que es, sin duda, el regalo de un dios. Es un texto ameno para los niños,  quienes va dirigido, pero cargado de referencias culturas y de una exhaustiva documentación. María García Esperón juega con la vida cotidiana de Kei, con sus gustos, sus afectos hacia su padre y su madre y sus ocurrencias de niño y es capaz de ponerlas en comparación con las gestas heroicas de Alejandro Magno o del propio Faetón. Como bien piensa el pequeño, Faetón es como si él mismo le hubiera pedido pilotar el avión a su padre, así hizo Faetón con el carro de Helios, pero se equivocó porque hay un tiempo para todo y un momento para crecer y otro para jugar. El propio dios le explica por qué le ha sucedido ese hermoso sueño: "Para que al maravillarte, unieras los mundos en tu propio cuerpo". Y le pide que deposite el reloj a sus pies como una ofrenda, en las XII, porque tal vez de nuevo sea necesario.
Interesa también el valor simbólico del reloj que incide en uno de los temas eternos que más nos preocupa, el tiempo y su paso veloz. Para Kei es como si cerraran los círculos temporales se encuentra de nuevo con Berenice y ya no es una niña, sino una anciana.
"Kei y el Coloso de Rodas" es, en el fondo, una promesa; la promesa de un futuro mejor que solo los niños, como Kei, inocentes y limpios de corazón, podrán lograr. Ciertamente, el libro nos ofrece un viaje lleno de emoción y siempre maravilloso. Kei, cuando regrese ya no será el mismo, porque sabe del pasado y también del futuro y aguarda con los ojos limpios un nuevo amanecer.

miércoles, mayo 09, 2018

"Las palabras heridas",
Jordi Sierra i Fabra,
Siruela, 2017


Li Huan es un joven muy prometedor. Él quería ser escritor, pero lo desechó por una gran causa: seguir las directrices que marcaba el Gran Padre de la Patria. Por eso, ante Li Huan se alza un futuro muy ambicioso como soldado. Es un honor que lo manden a una de las cárceles de seguridad en donde, en condiciones durísimas, cumplen su pena los disidentes, aquellos presos políticos que han cometido la osadía de pensar de una manera distinta. Li Huan es un joven sensible, pero se deja llevar por los patrones establecidos, por las fórmulas gloriosas, por la parafernalia de la dictadura. Así, cuando le hablan del preso 139, el peor de todos, muestra curiosidad, pero también extrañeza. El preso 139 es Wang Zhu, un profesor que lo único que ha hecho toda su vida es enseñar a pensar con criterio independiente. Entre ambos personajes hay un pulso, las consignas totalitarias frente a las palabras libres. 
Li Huan es solo un muchacho, con muchas contradacciones, que teme pensar por sí mismo. Cuando lo nombran censor de las cartas de los presos su inquietud se eleva porque no entiende unas palabras hermosas a las que él quiere dar un sentido críptico. No entiende que detrás de un poema exista solo eso, poesía y sensibilidad. No lo entiende o, mejor aún, teme entenderlo, teme caer del otro lado. Él no ha vivido otra realidad que esa y cree que es la verdadera. Sus padres, cuando les pregunta, callan por miedo. Li Huan se tambalea y duda, teme estar equivocado y eso le enfurece y le haxce actuar con precipitación.
"Las palabras heridas" es una parábola de cualquier dictadura, aunque la podamos identificar con la cultura china por los nombres, pero los pensamientos, las formas, las actitudes son las cualquier régimen totalitario en donde solo hay un pensamiento y todos los demás se abortan.
Li Huan tiene tiempo de arrepentirse, tiene tiempo de ver como esas palabras que tachó con saña aún pueden decirnos algo, son las palabras heridas, las palabras que nos hablan del ser humano, de qué es ser persona, de la libertad, de la disparidad de ideas, del pensamiento múltiple y, sobre todo, del amor porque no hay otro mensaje en las cartas censuradas que el amor.
Li Huan acaba en casa del viejo maesttro, ya fallecido, dándole las letras heridas a su viuda y, de alguna manera, empenzando una nueva vida. Sin familia ya, con un norte incierto, con los principios que parecían inamovibles rotos, Li Huan es el ejemplo de la persona que evoluciona, que crece, aunque, por el camino, muchas sean las heridas.
La novela se organiza en capítulos con las letras del abecedario y está escrita con un estilo directo, no diría que sencillo, porque no lo es, sino esencial, minimalista. El texto es atemporal, por eso no hay muchos detalles que nos distraigan, aunque sí descripciones y diálogos que nos hacen pensar y reflexionar. Li Huan no es una mala persona, aunque a veces se comporte como tal; no es un asesino, aunque a veces esté al punto: Li Huan es una persona a la que han aniquilado con un pensamiento único, aunque, a menudo, él mismo duda, siente alguna comezón que le hace dudar y eso todavía lo enfurece más porque necesita creer en lo que hace y eso es imposible porque el Gran Padre de la patria es una gran mentira, un gran engaño, una inmensa patraña.
"Las palabras heridas" es, sin duda, uno de los libros recientes de Jordi Sierra i Fabra más emocionantes, más hermosos y más comprometidos con el ser humano.


lunes, abril 02, 2018

La isla de las alucinaciones,
Joel Franz Rosell

Premium Editorial, 2017

La isla de las alucionaciones ha sido premiada con el V Premio Avelino Hernández de novela juvenil en su última edición, concedido por el Ayuntamiento de Soria. Es un relato organizado en torno a 17 capítulos, que nos lleva a la Cuba actual sin miedos ni reservas y que nos hace ver que los pueblos, por muy distintos que sean, pueden entenderse si así lo desean puesto que, como humanos, hay más puntos de unión que de diferencia.
Paloma, una joven adolescente española, está en Cuba para asistir a la boda de su tía Cata con el cubano Soto. Aprovechando el viaje va a ir con su amigo Jorge y otros amigos, Carbó y Kilito, a un pueblo imaginario situado en el nodeste de Cuba, La Chongolina.
Aprovecha el autor para aludir a la llegada, en condiciones casi de esclavitud, de más de 100.000 chinos a Cuba a mediados del S. XIX. Los descendientes de estos chinos son los pobladores de La Chongolina, el lugar donde vive la  familia de Maruchi, una de las jóvenes de la pandilla. 
Durante la primera parte de la novela, se nos narra una historia de jóvenes y de choques culturales superados con más o menos buen humor. Paloma todo lo guarda en su grabadora, incluido su diario personal que, sospechamos, es la propia novela, aunque narrada en tercera persona.
En La Chongolina son todos recibidos con agrado, aunque Maruchi hace todo lo posible por fastidiar a Paloma ya que la ve como a una rival frente a otro de los jóvenes, Jorge.
Hay un personaje que destaca entre todos. Nos referemos a Mamá Chong, la matriarca del poblado, una mujer de edad indefinida, que parece una vidente y que observa más allá de lo que los sentidos le ofrecen. Ella es quien alerta a los chicos acerca de la maldición de la llamada Isla de las Alucinaciones, muy cercana a la Chongolina. En esta Isla, misteriosa, en el pasado, se dieron casos de tráfico de esclavos y parece que la isla tenga su propia manera de ser. Eso llama la atención al grupo de amigos que acaban yendo a la isla, al principio diciéndolo y, después, de forma clandestina. Descubren otro misterio no menos duro que el tráfico de esclavos: el de drogas.
Así llegamos a la segunda parte de la novela, narrada de manera más rápida, con más acción e intriga. Los jóvenes destapan un caso de tráfico de drogas que tenía a la isla como base de lanzamiento, por así decirlo. No obstante, la policía a la que acuden estaba también implicada en el sucio asunto y la aventura está al punto de terminar mal, sobre todo para Maruchi y Paloma quien, secuestradas, acaban en Miami antes de regresar a Cuba. Sin duda, la emoción impregna las páginas de la novela.
La Isla de las Alucinaciones es una novela contra los prejuicios, contra los tópicos culturales y a favor de la interculturalidad. Es una novela viva, muy bien narrada, con unas descripciones certeras y con un diálogo real que nos permite conocer, de primera mano, a los personajes. Una novela juvenil, sin duda, pero que ha de ser del gusto de cualquier lector porque contiene intriga, acción, testimonio humano y crítica social.
Entre Maruchi y Paloma se acaban derribando las barreras porque, al fin, se conocen y eso, sin duda, es un ejemplo para todos los lectores y cualquier prejuicio que alberguemos. De alguna manera, podemos definir la novela como "iniciática" y no solo para Paloma y Maruchi, sino para todos los demás.
La Isla de las Aluciaciones se cierra con una promesa. Paloma embarca para España mientras Jorge le promete que irá a visitarla. Ese final abierto sugiere, y así lo deseamos, una nueva entrega de las aventuras de estos jóvenes.

domingo, junio 18, 2017

Verdad,
Care Santos,
Edebé, 2917

Por fin podemos leer la segunda parte de Mentira, uno de los textos mejor valorados por los jóvenes en los últimos tiempos. En Mentira, Care Santos planteaba una historia trepidante cuya reseña también podemos consultar en este blog. Ahora, en Verdad  nos ofrece, por así decirlo, la continuidad de la historia, la otra cara del problema.
Éric, tras cuatro años de condena en un Centro de Menores, logra salir absuelto de unos cargos que le imputaron injustamente. Gracias al valor de Xenia pudo demostrar la verdad y, al principio, del relato lo acompañamos en su salida, vacilante, llena de temores, de dudas, al mundo real, al mundo que, se supone, debe acogerlo e reinsertarlo.
Éric se encuentra con todo tipo de problemas y de prejucios. Para empezar no puede acceder a su piso, que está ocupado por una mafia; debe dormir en la calle y sufrir todo tipo de sospechas y apuros. Éric está empeñado en empezar una nueva vida, más allá de su barrio, pero los padres de Xenia, que podrían haber sido sus valedores, se empeñan en ahuyentarlo y en separarlo de su hija por miedo, por sospechas infundadas. El joven acaba yendo a su barrio para pedir ayuda a una tía, quien, sí, por supuesto, lo recibe, pero no es capaz de ofrecerle aquello que él necesita.
El relato está lleno de acción y se lee rápidamente. Nos encontramos ante un clan mafioso, descubrimos quien fue el asesino del primo de Éric, averiguamos que hay que tener mucha voluntad para poder salir adelante en un barrio como el de Éric, que, no ha cambiado ni cambiará; en un barrio en donde el tráfico de drogas parece ser una de las pocas opciones de salir adelante.
La denuncia social y moral planean continuamente sobre Verdad. Éric contra las cuerdas, sin aparente salvación porque nadie parece poder ayudarle, nadie parece creer en él, aunque aún hay esperanza. Él mismo, empeñado en rehacer su vida, empeñado en conseguir el respeto de los padres de Xenia y en demostrar lo que las apariencias ocultan.
Alberto, su abogado del Centro de Menores, es quien comienza a desenmarañan el ovillo y a aclarar el futuro de Éric. Con ayuda del sargento Roig, quien monta un dispositivo peligroso, pero eficaz, se desenmascara la red de traficantes y Éric acaba recuperando su nombre, aunque a costa de poner en riesgo su propia vida porque pasa a ser confidente de la policía y eso, de alguna manera, tiene dos caras, la dura, la peligrosa y la noble, la que le permite recuperar a Xenia.
El relato presenta una línea temporal rápida y concentrada puesto que son pocos los días en los que se desarrolla la trama, aunque sí muy intensos. Se divide en tres partes (Vida Nueva, Barrio Viejo y Resplandor)  y traza un retrato certero, lleno de crítica social, que ataca los prejucios, las impresiones sin sentido, los juicios sesgados y el juzgar por las apariencias.
Verdad es, sin duda, un relato que no decepcionará y que aaba, cómo no, con otro final abierto.

domingo, octubre 02, 2016

El secreto del espejo,
Ana Alcolea
Ilustraciones: David Guirao,
Anaya, 2016

El secreto del espejo surge de la necesidad que siente su autora, la escritora aragonesa Ana Alcolea, de contar historias; pero no solo eso, sino que lo que le fascina a Ana Alcolea es la vida de los objetos, aquello que quienes los poseyeron dejaron en ellos y aún existe. De ahí que en sus novelas suela generar enigmas en torno a aquellos enseres que acompañan al ser humano, ya sea una caja azul, un medallón, una caja de música, unas cartas o, como veremos en el libro que nos ocupa, un extraño espejo.
De alguna manera, Ana Alcolea penetra en la esencia de lo humano, en sus estados de ánimo, en sus miedos, anhelos y cuitas a través de sus objetos más preciados. Hay algo mágico en los restos del pasado y eso a la escritora le atrae poderosamente y quiere contarlo porque ella necesita dar respuesta a sus propias preguntas, a sus emociones y lo hace de la mejor manera que sabe: escribiendo.
En esta ocasión, nos encontramos a personajes ya conocidos de su anterior novela, El secreto del galeón. Marga y Federico, los arqueólogos que investigan en pasado, siguen su trabajo en el Museo de Zaragoza; más bien Marga, porque Federico es un alma inquieta y no para en ningún sitio; al menos de momento. Su hijo, Carlos, el joven adolescente sensible, sigue su relación con Elena, su compañera de clase, bailarina de ballet, intuitiva y llena de contradicciones. La novela arranca cuando el abuelo de Carlos, un señor mayor viudo, celebra su segundo matrimonio con Paquita, una mujer mayor también que, de alguna manera, intenta ocupar su lugar en la familia, aunque sin lograrlo del todo. La reflexión en torno al amor que puedan sentir las personas mayores, los ancianos, es respetutosa y conmovedora. El abuelo de Carlos, que acaba de casarse con Paquita, no olvida a su primera mujer jamás y siempre, incluso en el viaje de bodas, lleva sus cenizas en la maleta. Este hecho que puede llegar a ocasionar momentos  grotescos está cargado de simbología y, por supuesto, de amor.
Como suele hacer Ana Alcolea, hay otra historia paralela, del pasado que entronca con la del presente. En esta ocasión aistimos, en el siglo I d. C., a la huida angustiosa de Ylda, una joven esclava de los druidas que, de forma fortuita, ha logrado escapar a una muerte ritual. Ylda se encomienda continuamente a su diosa, la luna, a quien ofrece todo lo mejor que ella tiene. De alguna manera, se trata de una versión, cercana a los orígenes, de Blancanieves. Ylda ha vivido siete años con los druidas y ha aprendido todos sus secretos; así que no podrá salir con vida de allí; aunque, nuestra protagonista, logra huir y acaba encontrándose con unos soldados romanos, en lucha con su propia tierra, Britania, a los que deberá la vida. Viaja con ellos, salva al tribuno Claudio Pompeyo de una muerte segura y decide seguirlos. Ylda conoce el poder de las plantas, tiene una relación especial con las abejas y la miel y ama a su tierra, aunque debe dejarla atrás; pero se lleva una rama de brezo con ella. Su futuro parece que se halla en Roma, pero decide irse a Cesaraugusta, en pos del amor hacia la persona equivocada. Ylda madura en la antigua Zaragoza y recibe, como recompensa por sus cuidados y conocimientos médicos, una villa a las afueras; una villa que nadie quería porque parecía maldita, pero que ella hace suya y, allí, logra la paz y la estabilidad y, al fin, el amor con otro romano, Cayo Vinicio, quien siempre la quiso y nunca creyó poder alcanzarla. La historia de Ylda es una historia de esfuerzo, de lucha y de agradecimiento.
Por otro lado, el espejo, hecho con una piedra lunar, unas horquillas, un jarrón con la rama de brezo, el polvo de la verbena y unas teselas sueltas acaban en el Museo de Zaragoza en manos de Marga y Federico. Poco a poco, todo va cobrando sentido y, en sueños, Marga se siente al lado de Ylda y es ella misma quien la ayuda y ella misma quien forma, tesela a tesela el mosaico que nos devuelve el rostro de Ylda y que podemos pensar que es el mismo que ocupa la portada del libro. La portada, de David Guirao, es espléndida  y nos muestra aquellos rasgos más enigmáticos de Ylda, su pelo rojizo, los ojos verdes, la relación con las abejas e, incluso, con las serpientes. 
Carlos y Elena parecen sufrir un momento de debilidad porque Elena decide irse a Ámsterdam a completar sus estudios de ballet y a tratar de crearse un nombre en el mundo de la danza. Lo que iba a ser una ruptura incial, porque Elena arrastra un pasado complicado, se convierte en una espera y en un dejar fluir el amor de ambos para que crezca y madure.
Nos queda aún hablar de otro personaje que va y viene entre las dos historias, la gata, Hermione en la vida actual y Pamina en la pasada. ¿Qué se oculta tras la gata? ¿Los miedos? ¿Los deseos frustrados?
¿La amistad? ¿La paciencia? El lector tendrá que interpretarlo.
El secreto del espejo es una novela emocionante, muy bien documentada, incluso en los detalles más insignificantes. A Ana Alcolea le gusta fijarse, por ejemplo, en el guardián de Museo, Manolo, quien, de alguna manera es el testigo de las idas y venidas de Marga, Federico, Carlos y Elena; le gusta observar lo cotidiano como la mancha de salmorejo en los zapatos de Carlos o los limones que relacionan ambas historias. Por supuesto, entra en las emociones y nos muestra personajes redondos en su evolución que cambian y se acompasan según sus propias vivencias. Federico y Marga parecen rehacer sus vidas juntos. Carlos y Elena van a darse tiempo y seguridad. Ylda y Vinicio acaban por reencontrarse. Pamina y Hermione parecen fusionarse.
El amor, la amistad, el deseo de superación, la lucha contra las adversidades, la búsqueda del espacio personal, el crecimiento propio son algunos de los temas que encontraremos en la novela. El secreto del espejo, por otra parte, está escrita en tercera persona y va fluyendo como el agua de los manantiales. Crece, como una pieza musical, de las que tanto gustan a Elena y a la propia Ana Alcolea. C
Uno de los mensajes, aunque la escritora huye de ellos, que podemos leer en el relato, lo pronuncia el propio Vinicio cuando dice: "La vida no es eterna, y si no nos arriesgamos a decir lo que sentimos, podemos perder toda la belleza que somos capaces de crear para los demás".  Se trata, por supuesto, de sumar.