sábado, abril 01, 2017

La finestra d`en Kenny,
Maurice Sendak,
Kalandraka, 2017.

La finestra d`en Kenny és un llibre lluminós, d`aquests que fan créixer al lector, que el fan sentir, reflexionar i, alhora, fer-se grans sense deixar l`infantesa del tot. És una mena de viatge al país dels sentiments en forma de set preguntes ben enigmàtiques.
En Kenny ha tingut un somni preciós, es trobava a un jardí on convivien nit i dia i on un gall de quatre potes li ha deixat un paperet amb set preguntes. Aquestes preguntes, més aviat, les seves respostes són veritables disquisicions filosòfiques:
1. Pots fer un dibuix a la pissarra quan hi ha algú que no ho vol? El pobre Bucky, l´ós de peluix d´en Kenny´s´ha passat tota la nit sota del llit i no està massa content i en Kenny s´ha d`esforçar per ser perdonat.
2. Què és una cabra única? De vegades un es confon i cerca fora el que té a l´interior.
3. Veien un cavall a la teulada? Ens parla de la nit, de la solitud.
4. Es pot enganxar una promesa trencada? Cal dir que els diàlegs entre el Kenny i la resta de personatges, com en aquesta pregunta, els soldadet de plom, estan plenes de lirisme i de tendresa.
5. Què vol dir pels pèls? Ens fa reflexionar al voltant de la seva mascota, la gosseta Baby.
6. Què mira a dins i mira a fora? Aquí la finestra que és un dels símbols cabdals del llibre adquireix protagonisme. La finestra el separa del món, perquè a fora hi ha una altra realitat, però també el permet somniar i imaginar.
7. Sempre vols allò que et penses que vols? Veritablement, aquesta pregunta ens l`haurien de formular a tots i és més que possible que no sabéssim donar-hi resposta.
La finestra d`en Kenny és el primer llibre escrit i il.lustrat per Maurice Sendak i no és pas un llibre fàcil d`entendre perquè reflecteix un món, personal, ple  de dubtes, de fantasies que no es saben com compartir, de petites pors, d`incerteses. En Kenny és un nen que viu protegit per la finestra, voltat per les seves joguines i la seva mascota, que somnia adormit i despert i que descobreix que, més enllà de la seva vida de nen, hi ha tot un univers o tant es de dia com de nit.
El diàlegs, com ja hem dit, són el plat fort del relat, ens fan pensar, ens evoquen noves propostes i ens fan ser més vulnerables i tendres, com li passa al mateix Sendak que es mostra pertorbat en  aquest llibre, com cercant respostes o afectes.
Em Kenny és un nen que està sol, que té una imaginació desbordant i que cerca companya i, sobretot, respostes.
Tot el relat està escrit de forma evocadora, com dintre d`una atmosfera suau, la de l`habitació d`en Kenny. Per això les il.lustracions estan també esbossades, ens permeten intuir més que veure, sentir més que saber.
La traducció d`en Miquel Desclot és impecable i traspua tota la màgia d`en Sendak. 
Cal dir que el llibre, adreçat a nens que ja saben llegir, guanyaria molt amb una lectura conjunta, amb pares o mestres, perquè els diàlegs s`han de llegir uns quants cops per captar-ne la seva màgia i essència.


Tren de ida y vuelta,
Mariano Vara,
Algar, 2010

Este año 2017 se conmemoran los 75 años de la muerte de Miguel Hernández, por lo tanto, nos parece un acierto retomar el libro de Mariano Vara, Tren de ida y vuelta, publicado en el año del centenario.
Las voces que hablan de verdad, que hablan de justicia, de dolor, de superación, de amor o de miedo no pasan desapercebidas porque, en la entraña misma del ser humano, se mantienen todas estas emociones o sentimientos y muchos más, sin duda, porque es difícil condensar en 12 capítulos y un epílogo la vida plena, marcada por la fatalidad y tan desbordante del poeta que fue Miguel Hernández. No obstante, Mariano Vara consigue desaparecer del relato porque, en primera persona, es el propio poeta quien, transido por los recuerdos, enfermo y desencantado, va relatando su vida, los momentos más importantes, sus sinsabores, sus aspiraciones y, sobre todo, sus anhelos. El epilogo lo ocupa otra voz por motivos obvios, ya que a Miguel Hernández lo dejaron morir en la cárcel y el narrador ha de inventar una manera para justificar el relato y lo hace apelando a un amigo del poeta que es quien toma su legado y lo termina.
Tren de ida y vuelta es un texto emocionante, realista que nos traslada a la Orihuela natal de Miguel Hernández y nos hace ver sus diferencias sociales y su capacidad de adaptación y de superación. Nos habla de Madrid, un Madrid oscuro y duro, en su primer viaje y más abierto en el segundo. Nos habla de Josefina Manresa, pero también de otras posible relación, Maruja Gallo. Nos habla de sus padres, de sus hermanos, de sus mentores, de sus amigos, de sus hijos, de sus poemas...Nos habla de todo lo que nutre a una persona, de todo lo que sirve para hacernos como somos. 
Miguel Hernández no fue un poeta cabrero, en absoluto, fue una persona que había leído mucho, bien preparada quien, en un momento de su vida, tuvo que cuidar las cabras del negocio familiar, pero en el libro se huye de ese tópico almibarado del poeta campesino. Miguel Hernández tenía orgullo y pundonor y, a veces, carecía de tacto, como cuando se dirige García Lorca o a Juan Ramón Jiménez. No obstante, supo estar a la altura de los que sufrían, de los oprimidos y les cedió su propia voz.
El texto va destinado a aquellos que quieran adentrarse en la vida del poeta para, después, comenzar a leer sus poemas, que, en Tren de ida y vuelta, se apuntan, se mencionan o se esbozan en su contexto.
Vale la pena comentar que el autor domina muy bien la época que está narrando y las personas que la protagonizaron, ya que aparecen, en su contexto perfecto, nombres como Neruda, Cossío, Buero Vallejo o Bergamín.
Conforme avanzamos en la lectura, nos vamos emocionando porque, aunque conozamos la historia, nos sigue golpeando y que se nos explique en primera persona nos parece un acierto.
En suma, Tren de ida y vuelta es un título metafórico que alude a la vida de una de las voces líricas más impactantes del Siglo XX y que nos permite entrar en esos años convulsos, previos y posteriores a la Guerra Civil en que se fraguó el carácter y el talento de Miguel Hernández Gilabert. No hacen falta excusas para entrar en su obra, pero tal vez la ayuda del libro, biográfico y muy fiel, nos empuje a hacerlo. Bienvenido sea.


domingo, marzo 26, 2017

La lucidez del alba desvelada,
Santiago Montobbio,
Los Libros de la Frontera, 2017
(El Bardo, 43)

La lucidez del alba desvelada es un libro río, un libro torrente que fluye en alocada -y viva-  carrera hacia el mar, hacia el poso y la reflexión, hacia, como leemos en el título, la lucidez del alba desvelada. Imaginamos al poeta, sin sueño, abocado a una desazón personal, a una inquietud que tiene un origen humano, un origen eterno, y que no es otra que el amor, pero no el amor pensado o anhelado, el amor trágico y desolado, no, más bien es el amor que se aguarda, que se echa de menos, que se sabe de uno, pero acerca del que se tienen dudas porque nunca podemos estar seguros de nada en este peripecia sentimental en la que caen todas las convenciones y habla nada más el alma. Imaginamos, pues, al poeta, maduro y sereno, desvelado, en un amanecer; un amanecer fecundo puesto que le da pie para ponerse a escribir poemas y más poemas, breves, en prosa, amplios, desolados, esperanzados, cargados de miedo, de lucha, de reposo, respetuosos, evocadores; poemas amplios y generosos como es la palabra del poeta. Y en este devenir que nos lleva del amanecer al día, Montobbio escribe y traza palabras y las encadena y las deja libres, y la invoca y las rechaza y las quieres y las maltrata porque así es el sentimiento del amor que aguarda, del amor que no es, pero sí es, que no llega, pero quizá llegue, que no está, pero que sí está.
Santiago Montobbio escribe estos versos entre 2010 y 2012. Son, por lo tanto, sus últimos poemas publicados. Cabe recordar que en 2009, después de veinte años sin publicar y acaso sin escribir, que es lo más duro, el poeta se desató, abrió sus compuertas y nos ofreció una tetralogía inmensa, La poesía es un fondo de agua marina, Los soles por las noches esparcidos, Hasta el final camina el canto y Sobre el cielo imposible. Con La lucidez del alba desvelada culmina, por decirlo así,cierra  esta primera etapa de madurez y lo hace ofreciendo un libro que, como estamos viendo, gira en torno al amor.
Escribe el poeta en el poema que abre el texto los siguientes versos:
"Amor que empieza, que canta, que anda.
Amor como el sueño sobre una playa".
Parece que, al principio de este largo amanecer, el poeta se sintiera optimista:
"En el temblor, en el dolor, en la luz
alta de esperanza y de mañana,
música que es solo ya cifra del alma".
 Es como si el poeta, gracias a este amor, rejuveneciera:
"Vivir en el amor esplende.
A este puerto llegue, y tú
me esperes".
En otro momento escribe:
"Sobre mi vida tú amabezcas,
luz o flor nacida para mi amor
y entre mis dedos, tras tanta espera".
Vive el amor como puerto, como llegada y como descanso, como mañana y como aire; pero también como espera confundida o como sueño y así, poco a poco, en esta duermevela, el poeta se siente desfallecer, se confunde y no distingue el sueño de la realidad:
"Eres solo un sueño, o este
temblor en que canto y
me estremezco. Adiós, beso".
Y continua, dejando atrás la esperanza:
"Eres ese poema triste
y su soledad que se desangra".
Y ponemos el dedo en la llaga al hablar de soledad, la lucidez de Motobbio es darse cuenta de que aguarda, pero lo hace en soledad y no sabe si tiene o no que seguir aguardando porque duele la espera. Continuamente empieza ahora el diós:
"y eres adiós, alba, alba,
huérfana en la nada destrenzada".
Ese amor de primavera, casi de Petrarca, se esfuma y llegan las sombras:
"Te he querido, te quise, sí, en un momento
seguro y cierto. Pero te he perdido."
En esta historia que va de la esperanza al sueño, al adiós, a la duda y a la desolación, se llega, coincidiendo con el amanecer, de nuevo al asombro, a la posibilidad de que todo es verdad, de que sigue el amor y vale la pena esperar:
"El amor da sus pasos, y tiene alas.
El amor me alcanza. Sea en él
contigo alma, alba, mañana".
Montobbio, en este camino de introspección, de autoconocimiento, acaba dándose cuenta de que es en él mismo donde acaso hallará la respuesta y trata de regresarse, de entenderse, de aceptarse:
"He tenido que volver a ser antiguo. Que ser limpio.
Que ser otra vez niño".
Al final de este periplo, los versos se trocan en prosa y evocan momentos vividos, lugares compartidos, gustos personales, afectos, aciertos y desaciertos, evocan ternuras, nostalgias y tristezas, pero son absolutamente lúcidos porque el autor está alcanzado esta clarividencia propia de los que sienten mucho, de los que tienen mucho qué decir y mucho qué sentir...Al fin "te quiero siempre viva, siempre conmigo -y siempre viva".
Sin duda son muchos más los elementos que podríamos comentar, pero valgan como anticipo para una lectura en la que el lector encontrará, dependiendo de su edad, una respuesta o una pregunta, pero jamás la indiferencia.

Grisela,
Anke de Vries - Willemien Min
Kalandraka, 2017

Sucede, a veces, quizás más a menudo de lo que creemos, que algunas personas no se sienten bien con ellas mismas y buscan, de forma equivocada agradar a los demás y parecerse a otros con el fin de tener más éxito y, sobre todo, de ser aceptadas socialmente. La búsqueda de la propia identidad se fragua ya en las edades tempranas y es bueno que relatos como Grisela ofrezcan una respuesta llena de esperanza y muy válida para todos.
Grisela es una hermosa ratita de color gris pero que se siente "muy triste, tan triste como su piel gris". Así, intenta transformarse y cambiar radicalmente oara mofa y escarnio del resto de los animales que se burlan de ella. Decide pintarse el morro de color rojo y una oca aparace para amargarla; lo mismo ocurre cuando opta por el verde en que llega la rana, o por el amarillo en que son los pollitos los que dicen muertos de risa "¿Dónde se ha visto un pollito con bigotes y orejas?". Grisela no se desanima y se pinta lunares, entonces son las mariquitas las que dan en el clavo cuando gritan: "¡Un ratón disfrazado de mariquita!". Aún queda el intento de pintarse de rayas, para mofa de la cebra. Finalmente, Griselda decide cubrirse de flores y son las abejas las que la persiguen. Parece que no queda salida y se lanza al agua.
El baño, aquí, tiene un valor simbólico porque Grisela sale purificada y, de nuevo, es ella misma, gris. En esta ocasión, no hay nadie al otro lado para reírse de ella, es un ratón el que aparece y le dice lo que ella estaba deseando oír y no creía de sí misma: "¡Qué color tan bonito tienes!". Y es que a veces también se necesita la mirada de otro para convencernos a nosotros mismos de nuestra valía y nuestras capacidades. Gracias a esta otra percepción, Grisela pasa de sentirse la más triste del mundo a "la más feliz".
Las ilustraciones, precisas, sobre el fondo blanco, inciden en los esfuerzos de la ratoncita por cambiar, por ser distinta cuando, realmente, ya lo es y especial, como lo somos todos. 
El relato nos acerca a uno de los problemas que tenemos en esta sociedad, de la opulencia y la riqueza, de las diferencias y las comparaciones, y es que se tiende a fijarse en las apariencias, en la imagen, en lo externo cuando, y es importante inculcar este valor desde la infancia, todo eso es superficial y pasajero porque lo que, de verdad importa, es sentirse bien, saberse especial y válido con independencia de nuestra apariencia.
Grisela va dirigido a los primeros lectores y podríamos decir que es una especie de fábula moderna que a todos puede interesar porque todos sentimos emociones y todos necesitamos saber transmistirlas e identificarlas. 

Por el camino,
Mariana Ruiz Johnson
Kalandraka, 2017

Por el camino es un poema infantil que mantiene el ritmo pegadizo y tradicional del octosílabo a lo largo de distintas estampas protagonizadas por varios animales que, en forma de números, del 1 al 10, relatan la alegría del camino. A menudo, se tiene la vista puesta en la meta y, así, solemos perdernos la maravilla del sendero, aquello que aprendemos, aquello que dejamos y retomamos, lo q ue no somos y seremos, lo que nos gusta y no nos gusta, pero que, siempre siempre, es aprendizaje. En esta ocasión, los animales que protagonizan el relato se sienten doblemente felices, por caminar y por tener una misión qué cumplir. Todos sin excepción se ha puesto en marcha con un único objetivo: ir al cumpleaños de la ballena y agasajarla con su presencia y sus regalos. Ahora bien, no pensemos que estos animales caminan solos, en abosluto, van acompañados de sus hijos que aumentan a medida que lo hacen los números. La elefanta, por ejemplo, va con un único hijo, la mona con dos, la osa con tres, la rata con cuatro, el león con cinco, la gallina con seis, la vaca con siete, la gata con ocho, la zorra con nueve y el señor bicho con diez. Observamos que son ocho madres y dos padres. Nos parece muy interesante que, en el caso del zorro, contra lo que marca la tradición y huyendo de estereotipos, la autora haya escogido a una "zorra elegante"; con lo cual se rompe un tópico lingüístico poco afortunado. 
En cuanto a los regalos, todos llevan comida, aquello que a ellos más les gusta y aquello con lo que creen que pueden gustar a su anfitriona. Finalmente llegan "a la fiests:/la ballena cumple años/ y la mesa ya está puesta". Ignoramos cómo transcurre la fiesta, porque, en la siguiente estampa, todos están de vuelta, aunque, por las ilustraciones, suponemos que muy bien. Se cierra así una jornada y un ciclo: "Andando por el camino, / todos vuelven a su hogar./ La luna brilla en el cielo. / ¡Es hora de descansar!".
Enlanzando con el tema de las ilustraciones, hay que decir que, sin duda, es uno de los atractivos del libro puesto que están llenas de color, son muy expresivas y muestras a estos animales, con sus rasgos, aunque vestidos como humanos. Se insiste mucho en la comida, con lo cual los pequeños lectores empezarán a conocer nuevos alimentos. Al tener una estructura cíclica, observamos, en la mesa del cumpleaños, todas estas viandas que, como por arte de magia, van a parar, en la última página, a la tripa de la ballena que duerme feliz. En este mundo, no hay animales más importantes que otros, todos son bien recibidos y todos contribuyen con lo que tienen, como debería ser en el mundo de los humanos.
Por el camino es un hermoso texto para los pre-lectores y primeros lectores que contiene, como acabamos de ver, muchos guiños para los lectores más mayores y muchas lecturas. Sea como sea, la poesía, el ritmo, la amistad y el color se dan la mano y caminan unidos.

lunes, marzo 06, 2017

Dulce canto de un pájaro en el jardín
Texto: Víctor J. Hernández
Ilustraciones: Eduardo Rodríguez
Tundra Ediciones, 2017. Colección Hojarasca

Jimena es una niña pequeña, de 7 años aproximadamente, a la que le gusta contemplar el paisaje y que presta atención a lo que la rodea, en especial a un pajarillo que se esfuerza en cantar y en decirle algo. Eso, al menos, le parece a la niña, quien, presurosa se lo cuenta a sus padres y todos van a consultar a un anciano que sabe mucho de pájaros. Este tiene una respuesta y Jimena acaba por entender el mensaje del pájaro del jardín y el cuento se convierte en una bocanada de aire fresco, como veremos.
Dulce canto de un pájaro en el jardín trata, de manera poética, de concienciarnos acerca de la importancia del entorno natural y su conservación en los espacios urbanos. Poco a poco, las ciudades se van llenando más de cemento y, así, expulsan a los animales que aún se atreven a convivir con los humanos o les hacen la vida imposible, como se ve en el relato. El pájaro, en un viaje mágico y fascinante, muestra a Jimena la otra vida, aquella que no vemos y que es tan necesaria para seguir viviendo. Cede la voz a las lagartijas, ardillas, musarañas, murciélagos, erizos y todo tipo de insectos. Jimena se admira y entiende la importancia de estos seres, su papel en el ciclo de la naturaleza. 
A menudo, como leemos en el cuento, nos olvidamos, en las ciudades, de la naturaleza. No somos conscientes de que es un gran error. De ahí que Jimena, una niña, que aún no se ha endurecido, sea la portavoz de estos seres y sea quien toma la iniciativa para hacer "la ciudad más acogedora cada día".
El texto muestra el delicado equilibro en el que convivimos en las ciudades al lado de la poca conciencia que existe y del rechazo a los pequeños animales que, por suerte, siguen obstinadamente viviendo entre los humanos. No sabemos, si continúan así las cosas, qué futuro nos aguarda y Dulce canto de un pájaro en el jardín pone, de una manera simbólica y dulce, el dedo en la llaga. Hay que moverse, esa es la verdad.
El relato, por otro lado, está escrito en verso, aunque sin respetar la medida de los versos, sí las rimas, puesto que se pretende hacer mucho hincapié en aquello que Jimena está viviendo y la rima ayuda a darle la musicalidad necesaria. Es un texto escrito con un afán divulgativo, que muestra un problema y su desarrollo y da pistas para su solución. Va destinado a los niños, pero, de alguna manera, todos somos destinatarios del canto del pájaro, a todos nos concierne.
Las ilustraciones, por otro lado, están llenas de color y de detalles y muestran una naturaleza plena, aún en pleno asfalto; de ahí el contraste entre el gris de una ciudad y el esplendor de las imágenes. Es posible la convivencia, nos vienen a decir los personaje animales que se asoman a las páginas del libro.
En suma, un mensaje muy oportuno y una visión llena de frescura y transparencia.


domingo, febrero 12, 2017

Matilde,
Sozapato
Kalandraka, 2017

Matilde es un libro de pequeño formato que custodia una historia visual (no hay texto escrito) muy bien trabada y muy apetecible para el espectador, infantil o adulto.
Sofía Zapata Ochoa ha pensado todos los detalles de esta historia que ofrece una estructura narrativa, esto es, empieza, continúa y termina y, además, se organiza de una manera muy cercana al lenguaje cinematográfico, ofrece escenas a doble página y viñetas agrupadas. Todo permite que se siga muy bien elrelato puesto que presenta el dinamismo propio del cine o del cómic.
La imaginación, de todos es sabido o debería serlo, es capaz de cruzar fronteras y eso Matilde lo aplica hasta límites insospechados. Partiendo de una historia popular, Sofía Zapata nos habla del pincel mágico, esto es, aquel capaz de dar vida a las criaturas que esboza o pinta.
En una ciudad triste, gris y aburrida, la pequeña Matilde busca cómo romper la monotonía. Le toma prestado un pincel a un pintor y, con él, dibuja una especie de dragón en la pared, el cual cobra vida, para deleite y sorpresa de la niña y desesperación de los habitantes de la ciudad. Cuando todo parece desquiciarse, aparece el pintor que aporta una solución muy del gusto de la pequeña.
Hay que observar muy bien todos los detalles de las ilustraciones, el juego cromático y, por supuesto, los personajes que aparecen en esta ciudad. Seguramente, con cada uno de ellos, se pueda inventar una nueva historia. El lector, en este caso tiene un papel muy importante, ha de interpretar el cuento y ha de contiuarlo porque tiene un final abierto.
Matilda  reivindica la importancia del arte como contrapunto a una sociedad apática, aburrida y, sobre todo, gris. El artista no es un ser endiosado, ni un lujo para unos cuantos, sino que tiene un papel importante en el mundo, ya que es la visión del artista, nueva, sugerente, especial, la que nos permite ser imaginativos, tener esperanza e ilusiones.
El libro se destina a los primeros lectores y es, sin duda, una joyita visual.
 





Las alas del avecedario,
Antonio Rubio - Rebeca Luciani
Kalandraka, 2017

¿Será posible, escribir abecedario con v? No solo será sino que es porque el poemario que estamos reseñando rompe las convenciones y se lanza a una aventura cromática y lingüística llena de sugerencias. Para ampezar, si los protagonistas de este singular viaje a la poesía son aves, ¿por qué no llamarlo avecedario? Así a lo largo de 25 flamantes poemas se asoman a las páginas del libro aves humildes como el gorrión, fastuosas como el quetzal o delicadas como el ruiseñor. Cada ave, por supuesto, tiene sus propias señas de identidad. De ahí que el tono de los poemas cambie según sea el protagonista.
Antonio Rubio, buen conocedor de los secretos del verso, juega con las palabras. Maneja el registro formal, cuando se requiere, pero pasa al coloquial sin ningún apuro y, mientras, antes nuestros ojos, ante nuestra imaginación, se van entrelazando juegos de palabras, onomatopeyas, repeticiones rítmicas,  metáforas, exclamaciones, juegos acentuales y mucha diversión. 
Los poemas permiten, a veces, el diálogo y ceden protagonismo al ave. De esta manera, leemos, en el poema "El Kiwi":
"Y si la madre pregunta:
-¿Dónde está el pollo, marido?
Kiwi padre le contesta:
Apenas salió del huevo,
se fue y ni se ha despedido.
¡Ay, qué desagradecido!".
En el momento de hablar del dodo,  un ave ya extinguida, no deja de lamentarse:
"El dodo, ¡ay, qué pena!,
ya no es...era".
El juego verbal es muy recurrente porque el afán de Antonio Rubio también es lúdico. A la hora de hablar de "El mirlo":
"(Y el mirlo
mirlibustero,
enlutado y pinturero,
casi se quita el sombrero)".
Los elementos musicales son evidentes en los poemas. El herrerillo, el estornino o el negrón, por citar unos ejemplos, son aves que destacan por su sonido:
"Y entre gaita y pitos clásicos,
vuelve al África más mágico".
El juego se acentúa a la hora de rimar y la sonoridad aumenta cuando se escogen palabras esdrújulas como en el poema dedicado a la oropéndola: 
"Y es monógama y esdrújula.
Si te apetece...¡Dibújala!".
No es ajeno Antonio Rubio a la poesía tradicional española ni a la popular, como se observa en el poema destinado a la tórtola:
"Aguardando que mi amor
antes del alba llegara,
aprendí en la Fontefrida
arrullos de enamorada".
Cabe añadir que cada poema viene subtitulado con el nombre en latín del ave. Notamos asimismo influencias de Gloria Fuertes lo cual da aún más valor al poemario. Entre bromas, música, palabras encadenadas, juegos acentuales y mucho ingenio niños y grandes disfrutamos con estas aves, a cual más hermosa, a cuál más sugerente.
Si los poemas ya conforman una cosmovisión especial y única, ya, al añadir las ilustraciones, el festín se multiplica porque si mágicas son las palabras, mágicos son los colores de la paleta de Rebeca Luciani, quien, desbordando luz y color, reproduce las aves, algunas humanizadas, otras tratadas de forma realista. Sea lo que sea, son aves hermosas, con carisma, que posan elegantemente entre las páginas del libro.
Un poemario, en suma, para disfrutar en familia que destina a los niños desde 7 años y que abre los ojos a la naturaleza desde una perspectiva exuberante y siempre siempre motivadora.

sábado, febrero 11, 2017

Leocadio, un león de armas tomar,
Shel Silverstein
Kalandraka, 2016


Hace más de 50 años, el autor e ilustrador del libro que nos ocupa, ya percibió que nuestra sociedad, la sociedad occidental y capitalista, estaba enferma y herida desde el punto de vista moral. Desde entonces, no parece que hayamos avanzado mucho ya que la lectura de las peripecias de Leocadio nos siguen desazonando y pareciendo actuales.
Por supuesto, si es un niño quien lo lee, captará el estilo propio del nonsense y se divertirá con las excentricidades que en el libro se cuentan; lo cual ya es importante, por supuesto. Leocadio tiene mucho que decir a los niños, pero, eso pensamos, aún tiene mucho que decir a los adultos.
El relato es una especie de fábula en la que un león, tras aciertos, ensayos y distintas vicisitudes, acaba dominando, mejor que nadie, el poder del rifle. Leocadio, para salvarse de los cazadores, opta por aplicar, como han hecho con él mismo, la violencia más feroz y asi, poco a poco, va despejando de cazadores su hábitat y defendiéndose de los mismos. No obstante, no acaba aquí la historia porque, en busca del mito de las flores de malvavisco, Leocado acepta ir a la ciudad y trabajar en el circo. Para ello debe humanizarse y lo hace hasta límites tan profundos que acaba sin saber quién es en realidad. Cuando quiere regresar a la sabana, hastiado de los hombres y de él mismo, descubre que ha perdido su identidad. ¿Es un león o un hombre? ¿O no es nada? El drama existencialista del hombre del Siglo XX late en este dilema.
Leocadio describe el drama que supone dejar de ser uno mismo para aceptar lo que viene de fuera. De alguna manera, es una crítica al colonialismo cruel y salvaje. Leocadio solo quiere vivir tranquilo y aprender  porque es, en el fondo, un espíritu tierno e ingenuo que se deja embaucar. Su curiosidad le acaba perjudicando porque se deja seducir demasiado por los cantos de sirena humanos.
El relato está contado por un narrador, el tío Shelby, quien, manejando los recursos orales, se dirige a los niños para hacerlos partícipes de esta singular historia. Y lo hace con gracejo y humor, sin dramatizar, mezclando bromas y veras, y permitiendo que sea el lector, quien, conforme vaya creciendo y entendiendo el mundo que lo rodea, interprete o no la historia. Sea como sea, los lectores siempre están presentes y siempre alerta porque es a ellos, a nosotros, a quienes se dirige este narrador disparatado y excéntrico.
El relato, amplio y muy bien estructurado, nos habla de los orígenes del león y lo acompaña en su peripecia, en sus conocimientos, en sus miedos, en su aparente ascenso y en su huida, aunque nos deja con la intriga de saber qué pasó con él. ¿Dónde está Leocadio? 
En cuanto a las ilustraciones, son caricaturas en blanco y negro muy esenciales, minimalistas, por así decirlo, que exageran, como no podría ser de otra manera, los avatares del león.
Haremos bien en leer este libro, en ofrecerlo a nuestros niños, en comentarlo con ellos y en tratar de entender el porqué de Leocadio y esa melancolía que, escondida tras la ironía y el humor, destila el libro.
La traducción de Miguel Azaola solo puede calificarse de excelente.

lunes, febrero 06, 2017

Els tres porquets,
Adaptació Xosé Ballesteros
il.lustracions de Marco Somà,
Kalandraka, 2016

Els contes tradicionals són plenament vigents i sempre tindran un públic fidel; a més són necessaris per créixer. De vegades, s´han fet adaptacions, s´han canviat els personatges i els punts de vista i això no està malament, és clar que no, però també necessitem que ens recordin l`original i que als primers lectors se´ls ofereixi directament, sense canvis, sense implicacions culturals i sense maldecaps.
Per això agraïm l`adaptació que en Xosé Ballesteros han fet d`aquest clàssic infantil. El conte ens parla de tres germans porquets que s´han d`emancipar, no perquè la mare no els estimi, no, sinó perquè ja han de saber viure de forma autònoma. Cada germà es fa una casa, de palla, de fusta, de pedra i maons. I cada germà té unes prioritats i una forma d´entendre el món. Va des del molt mandrós al molt treballador. De vegades, a la vida, s´ha de dedicar temps i esforços per assolir algun objectiu que és el que tria el germà gran; això no vol dir que no li agradi jugar ni divertir-se, però ha entès que primer s´ha de fer una casa sòlida. Els tres germans tenen una cosa en comú, molta por al llop que, sense dilació, apareix i fa el seu paper i el representa molt bé. Tan bé com els tres germans que, finalment, gràcies a la previsió del gran, es salven i aprenen la lliçó.
No cal fer massa discursos ni disquisicions morals, no són necessàries, els nens entendran perfectament el conte, com ho hem fet sempre, com ho faran sempre.
Aquest cop, les il.lustracions ens presenten uns porquets humanitzats, amb roba i estris humans, que viuen en uns espais prou coneguts pels nens, plens d`imatges quotidianes. Aquesta és una de les grans virtuts de la nova proposta del conte, juntament amb l´expressivitat dels personatges i l`adaptació clara i respectuosa del conte.
Davant de l`adversitat, s´ha de treballar en comú i s´ha de jugar amb l`astúcia i l`enginy. 
Segur segur que els més petits de casa s´ho passaran molt bé descobrint aquesta història i els grans en veuran una nova perspectiva i gaudiran de les il.lustracions. Mai passaran de moda els contes tradicionals perquè formen parta de nosaltres mateixos.
El conte es presenta en castellà, gallec, eusquera, portuguès i italià. La traducció al català és de Maria Lucchetti.

Las pescadoras,
Adaptación: Xosé Ballesteros
Ilustraciones: Nadia Menotti
Kalandraka, 2017

La literatura tradicional comparte una serie de elementos que han penetrado en distintas culturas y permiten que no nos sean ajenos ni los símbolos ni los personajes ni las estructuras. Un cuento tradicional es un pequeño tesoro encerrado en el cofre de las palabras y las emociones. En esta ocasión la simbología la encontramos en el número tres (tres son las protagonistas); pero también en los valores que transmite como el de la amistad.
Las pescadoras ha sido adaptado por Xosé Ballesteros y forma parte de la tradición popular de la India; aunque, como acabamos de decir, no nos resulta ajena ni la estructura ni los personajes ni el mensaje. En esta ocasión no es el niño el protagonista, sino tres mujeres que trabajan en el mar. Cada una realiza una labor, ni más ni menos importante que la de las otras dos. Un día las sorprende una fuerte tormenta y son acogidas en la casa de una florista. Allí pasan las noche, pero se sienten incómodas porque el perfume de las flores les molesta. Ellas prefieren descansar con los olores que han hecho suyos, como el de las redes o los peces. El lector, o el oyente, porque es un cuento para ser dicho en voz alta, puede extrañarse ante la preferencia de las mujeres. ¿Cómo prefieren el olor del mar al de las flores? Es muy fácil, estas tres mujeres aman su profesión, están acostumbradas a vivir entre el agua y la arena y sienten que pertencen a ese mundo, no al de las flores. En la vida, todo es relativo y no hay valores absolutas porque las costumbres o las maneras de entender el mundo no son férreas, sino que dependen de valores subjetivos y culturales. Tan bueno es el olor a flores como el olor a pescado. Sin duda.
El cuento, de por sí hermoso, se presenta de forma muy plástica. La ilustradora, Nadia Menotti, monta una escenografía delicada y sugerente con los personajes a los que añade pequeños objetos de madera, ropa o cartón, por ejemplo, para dotar de profundidad al relato y ofrecer una perspectiva hermosa,  llena de pequeños detalles que nos entran por los sentidos y contrasta con la tradición del texto. Modernidad y popularidad se dan la mano de una forma perfecta.
En suma, Las pescadoras nos habla de los oficios tradicionales, de la amistad, de la solidaridad y de las costumbres sociales; todo ello con una presentación impactante y, repetimos, novedosa. No en balde, el libro ha sido mención del VII Premio Internacional Compostela.
No es un cuento infantil, es un cuento para todas las edades, una especie de apólogo en el que, de una forma u otra, todos nos podemos sentir identificados. Ahora bien, los niños como nadie, por su especial sensibilidad, disfrutarán con las ilustraciones. 

miércoles, diciembre 28, 2016

Meravellosos veïns,
Hélène Lasserre - Gilles Bonotaux,
BiraBiro Editorial, 2016

Meravellosos veïns  és un àlbum il.lustrat de gran format i impacte visual. Ens monstra, pàgina a pàgines, diferents moments en la vida d`una casa de veïns. El curiós és que no es tracta de persones, sinó d`animals, encara que amb actituds humanes. Així les ovelles tenen una vida ordenada, hi ha un porquet fotògraf, uns llops que es traslladen al barri, unes vaques ecologistes, girafes, elefants i fins i tot unes cigonyes que viuen, com no, sobre la taulada. Per davant de la casa passen els dies, passen les estacions i, de mica en mica, els llops acaben sent acceptats. Plou, és dilluns, fa un dia gris,  és Nadal, neva, arriba la primavera i, fins i tot, l`amor i el barri, la casa, segueix i els seus veïns van, és clar que sí, adquirint protagonisme i creant lligams. Així arribem a la nit més màgica de l`any, la de Sant Joan, on tot és possible.
El text, directe i clar, ens va posant en antecedents perquè obrim els ulls i captem les imatges. De veritat, són unes il.lustracions fascinants, plenes de petits detalls, de moments, que saben captar l`instant, l`humor del personatges i l`estat d`ànim.
Amb un estil proper al còmic, respectant un mateix escenari, podem captar com, de vegades, darrera de la monotonia, s`amaga un món de possibilitats i com, si ens fixem bé, podem tenir punts en comú amb els nostres veïns i sentir-nos part d`un mateix grup. Això és molt important, així com mostrar que les desigualtats aparents ens apropen més del que pensem.
En definitiva, un llibre esplèndid on sempre descobrirem nous detalls i que ens permetrà diferents lectures. En principi, pot agradar als més petits, però, atès el dinamisme, el joc de personalitats i les diferents situacions que planteja, agradarà a tothom. A més, ens farà ser més observadors i, per tant, més imaginatius.
Tots tenim veïns i ens serà fàcil poder-nos identificar amb algun personatge. Comencem, apa!

París en pijamarama,
Michaël Leblond y Frédérique Bertrand
Kalandraka, 2016

No es la primera vez que, de la mano de Michaël Leblond y Frédérique Bertrand, nos asomamos a la técnica del "ombro-cinéma". Michael Leblond, en 2007, cuando visitaba un museo japonés, descubrió esta técnica, muy de moda a principios del Siglo XX, y, de ahí, surgió la serie Pijamarama, que tan buenos ratos nos ha hecho pasar desde entonces. Recordemos títulos como Nueva York en pijamarama, Luna Park en pijamarama o Mis robots en pijamarama.
Consiste, como ya es sabido, en crear la ilusión del movimiento gracias a una pantalla transparente que, al girar, permite crear la ilusión del movimiento. 
En esta ocasión, nos vamos a París, la ciudad de la luz. Gracias a la "lámina mágica", incluida en el libro, la mirada que obtendremos de la capital de Francia no será nunca igual porque, a cada paso aparecen nuevas sensaciones.
Nuestro niño protagonista, ya en pijama, se dispone a dormir. Su madre le dice que debe estar cansado y él lo acepta, pero pide si puede dormir con su torre Eiffel. Y entonces comienza la magia. Llegan los sueños y llegan los momentos lúdicos en los que la imaginación está más desatada y el niño viaja por la noche parisina, cual un diablo cojuelo. Descubre nuevas perspectivas, asiste a los fuegos articiales, se enamora de Notre Dame y se siente fascinado ante las líneas del metro. Mientras, el lector va moviendo su lámina y va descubriendo, como el niño, otros ángulos, colores, movimientos, luces, sombras, un auténtico festín en movimiento. Acaba el libro, cuando la madre del niño lo despierta. Atrás queda una noche maravillosa. ¿Imaginación o sueño? Que sea el lector quien lo decida.
El libro va dirigido a los niños desde 3 años, pero, sin duda, fascina a cualquiera que se acerque a sus páginas. El texto, breve y jugoso y las ilustraciones, abigarradas y llenas de detalles ya serían, por sí mismos, apatecibles. Si le sumamos la "lámina mágica" ya son, sencillamente, irresistibles. 

domingo, diciembre 18, 2016

Poemas de la Oca Loca
Gloria Fuertes
Ilustraciones de Miguel Ángel Pacheco
Kalandraka, 2016
 
No podemos acabar el año sin recomendar, todas las veces necesarias, que los Reyes lleguen con sus sacas repletas de libros de esta gran mujer y gran poeta que Gloria Fuertes. Conforme su ausencia se hace más palpable se descubre que fue pionera, rompedora y, sobre todo, una poeta todoterreno, para niños y adultos. Esperemos que el año próximo, el de su centenario, nos la devuelva pura, fresca y desenfadada como ella fue, como yo, que crecí con sus poemas, la recuerdo. 
Una buena propuesta, sin duda, es la reedición de Poemas de la Oca Loca, cuyo original se publicó en 1978. Con una selección de 25 poemas, realizada por Federico Martín y Antonio Rubio, el libro sigue siendo actual gracias a esa manera de componer, cercana al nonsense, que tenía Gloria Fuertes, Sus versos nunca nos dejan indiferentes, juegan con imágenes absurdas, contrarias a la lógica que nos hacen reír y, sobre todo, soñar e imaginar. Gracias a las rimas, a los juegos de palabras, a las enumeraciones y a los paralelismos, son poemas propicios para ser recitados y muy aptos para los primeros lectores. Gloria Fuertes es una maestra de la rima consonante con la que se encandila y nos encandila.
Aprenderemos, de la mano de esta escritora madrileña. a dibujar a una señora, a un señor, a un niño, a un gato, a un pollito, a una ballena, a un esquimal, a un cangrejo y a muchos más personajes, animales o cosas que nos dejarán huella imborrable. 
Sin duda, la poesía debe leerse desde la más tierna infancia, cuando aún no se sabe leer porque es un género que cala rápido en las almas infantiles. En el caso de Gloria Fuertes, gracias a su dominio de la sonoridad, a su gusto por las palabras, a esa manera especial que tenía de elevar lo cotidiano a materia poética y a su derroche de imágenes es aún más fácil contagiar a pequeños y grandes de la alegría de vivir, de la alegría de saberse en el mundo, de contemplar, de ser parte importante de la historia porque Gloria Fuertes jamás se olvidaba de sus receptores, es más, como una juglar de tiempos modernos, se dirige a ellos, les pregunta, comparte opiniones y siempre siempre los tiene en cuenta. De  ahí su vigencia y la necesidad que seguimos teniendo de ella.
Respecto a las ilustraciones son muy adecuadas para complementar el poema. Recrean al personaje, animal o cosa de la que se habla. La sonoridad de los poemas y la luminosidad de las imágenes conjugan y ofrecen una versión de los Poemas de la oca loca muy cuidada y recomendable.
Gloria Fuertes derrochó siempre humor y humanidad y, si no, leamos algunos versos del poema que da titulo a la obra:
"Le piaban veinte patos
y pasaba malos ratos.

¡Tanto pico, tanta boca!
La Oca se volvió loca".

Y ahora, hay que abrir el libro por la página que sea y disfrutar de la vida y volver, en el caso de que lo lea un adulto, a sentirse como un niño, lo cual es más que aconsejable. 
El libro, por último, ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
 


Una última carta / L`última carta,
Antonis Papatheodoulou / Iris Samartzi
Kalandraka, 2016

L`última carta és un text, adreçat als nens des de 6 anys, que ens captiva des del primer moment per la seva senzillesa narrativa, per les seves il.lustracions i per la tendresa de tota la història.
El senyor Costas és el carter d`una petita illa mediterrània, situada a Grècia. Viu el seu darrer dia com a carter i recorda, amb afecte, la seva feina. A la illa, ell és l`únic mitjà perquè arribin les notícies i ho ha fet, fins l`últim moment, amb professionalitat i amb molta humanitat. Al senyor Costa les notícies dolentes l`han fet malt i li han pesat molt, en canvi les alegres han estat lleugeres. Ha portat postals, ha llegit les cartes als que no en sabien i ha estat un personatge cabdal a la illa, però ha arribat el moment de la seva jubilació i encara lo queda una darrera carta per lliurar i no es vol descuidar perquè amb 50 anys de feina sempre ha estat puntual. Al senyor Costas l`estranya no veure a ningú al poble i li sap greu perquè es voldria acomiadar. El millor encara no ha arribat i aquest carter veterà rebrà una bona sorpresa i l`agraïment de tot el poble.
El llibre es presenta en un format molt cuidat, en forma de paquetet o de carta embolicada amb un cordill blau. Ens parla de les emocions, dels afectes, dels records i també de com es pot viure una professió amb vocació de servei. És també una nota d`atenció per la nostra societat tan deshumanitzada, tan tecnològica. A la illa tot va més pausat, amb més tranquil.litat i tot passa quan ha de passar. És, per suposat, un homenatge a l`ofici de carter. 
Respecte a les il.lustracions, de Iris Samartzi, cal dir que amb elles es va guanyar el IX Premi Internacional Compostela per a àlbums il.lustrats i no ens sorprèn pas perquè veiem, en les imatges, un cant al paisatge mediterrani i una alegria de viure que es contagia. L`Irs Samartzi, amb la tècnica del collage, ens porta imatges del món dels carters i ens fa veure, amb diferents plans, molt propers al llenguatge cinematogràfic, tota la peripècia del senyor Costa, fins i tot podem mirar què hi ha dintre de la seva bossa.
A L´ultima carta trobem un missatge ben clar: les relacions personals han de ser directes i s´han de cuidar perquè la base de la nostra societat hi depèn.
 

domingo, noviembre 20, 2016

Aurelio,
Antonio Rubio - Federico Fernández,
Kalandraka, 2016


Un murciélago quiere estar bello y busca nombre. Decide jugar con las vocales y encuentra el nombre de su vida, uno bien sonoro: Aurelio. Entre Aurelio y murciélago hay algunas semejanzas, la evidente es que ambas palabras contienen las cinco vocales. Y este encuentro feliz es lo que le da pie al autor, Antonio Rubio, para escribir una deliciosa historia rimada en donde las vocales son las verdaderas protagonistas. Los versos van creciendo poco a poco y el ritmo es el señor absoluto de los mismos. Con metáforas sencillas y efectivas, onomatopeyas, juegos de rimas y, como acabamos de decir, un ritmo muy marcado, se va escribiendo este poemario que introduce a los más pequeños en el fascinante mundo del abedecedario, en este caso, de las vocales. Así, por ejemplo, la a va con "la/sal/al/mar." o "Con una i, / la flor de lis/ para ti" e, incluso, "Con una o, /sale el sol,/ pinto un dos,/ tengo tos,/ digo flor".
El murciélago,  no contento con encontrar su nombre, se anima y, finalmente, empieza a robar aquellas palabras que contienen las cinco vocales y la diversión llega a su punto máximo con este juego de palabras tan ocurrente y fresco.
Las imágenes que se encadenan en los versos, directas, jóvenes, recién creadas, están en la línea de la poesía de Gloria Fuertes puesto que juega no solo con los significados sino con los sonidos y da una nueva oporunidad a palabras cotidianas que, gracias a estos versos, encuentran su momento de gloria.
Las ilustraciones de Federico Fernández, por otro lado, se enredan con las palabras, las protegen y las realzan, muestran cómo las vocales aparecen en los sitios más insospechados y, gracias al color y al fondo neutro, logran que el lector no solo paladee el verso sino que encuentre, entre las divertidas imágenes, a las vocales juguetonas que quieren esconderse.
En suma, Aurelio  es un texto original, lleno de luz y de fuerza que gustará a aquellos que aún no saben leer y encantará a los que ya leen. Su propuesta lúdica se puede aplicar a nuevos juegos que permitan ir encadenando palabras y aumentando el número de sílabas. Un buen regalo, sin duda.

domingo, noviembre 13, 2016

El senyor Magnòlia,
Quentin Blake,
Kalandraka, 2016

El senyor Magnòlia o Míster Magnolia és un personatge inoblidable,  un xic excèntric, un xic estrafolari, un xic despistat, però ple de vida i alegria, com solen ser tots els personatges creats pel seu autor.
El conte, adreçat als primers lectors, es pot considerar ja un clàssic de la literatura infantil contemporània doncs va ser publicat el 1980. Per al senyor Magnòlia aquests 30 anys no han estat res perquè continua envoltat d`objectes i situacions curioses i, de ben cert, màgiques i, per què no, desbaratades.
El text, traduït per Francesc Parcerisas, és molt apropiat pels primers lectors per la rima, que afavoreix la memorització i per l`estructura encadenada que permet una lectura directa, diàfana i, fins i tot, la invenció de noves situacions per part dels petits lectors.
El senyor Magnòlia té pràcticament de tot -una trompeta antiga, dues germanes, un gripau, uns lloros, un dinosaure...- i, a més, viu situacions estrambòtiques -jugar amb les fruites, fa desfilar els ratolins...-, però li falta una cosa per ser del tot feliç: una bota. El pobre senyor Magnòlia només té una bota vella, encara que aquesta circumstància tampoc no el paralitza ni li fa perdre l`alegria. Finalment, en forma de regal molt ben embolicat, arriba...una bota! És d`un altre color i d`una altra forma, però al senyor Magnòlia no l`importa i se la posa tan content. Ara bé, per què volia la bota? Ai, amics meus...! Doncs per no res, perquè s`en va a dormir. I bona nit. 
Amb això veiem que hi ha coses que, encara que les trobem a faltar, no són essencials per la nostra vida. El conte, d`alguna manera, pot tenir aquesta lectura simbòlica.
Caldria mencionar, sobretot, les il.lustracions, plenes de colors, com és el propi protagonista, i de llum. Són imatges molt expressives que mantenen un ritme ràpid com el propi text.
El senyor Magnòlia, el podem llegir en castellà, gallec i eusquera, i ens segueix enamorant per la seva espontaneïtat i la seva il·lusió contagiosa. Visca el senyor Magnòlia! I... visca la seva bota!



domingo, octubre 16, 2016

Un regalo diferente,
Marta Azcona - Rosa Osuna,
Kalandraka, 2016

En Un regalo diferente  se muestra una perfecta simbiosis entre texto e ilustración; de tal manera que no puede entenderse la una sin la otra. Eso, sin duda, es un valor añadido para que los pequeños, desde 3 años, se dejen atrapar por esta historia de amistad que solo los niños pueden entender porque solo los niños entienden que el valor de las cosas no está en el aspecto económico sino en algo mucho más importante, en el valor emocional. Eso es lo que importa.
Tristán regala a su amigo Marcelo, por su cumpleaños, un retal de ropa que le había sobrado de unas cortinas y, aunque, este hubiera preferido una peonza, acepta el regalo sin más problemas. Juntos descubrirán lo maravilloso que es ese trozo de tela y las muchas aplicaciones que presenta porque los dos son capaces de imaginar y los dos se sienten bien uno al lado del otro. Y ese es todo el misterio o el gran misterio, según lo entedamos.
Solo los niños saben que una caja de cartón es más apetecible, a menudo, que el regalo más valioso y solo los niños saben darle la verdadera dimensión a una piedra, a un trozo de plástico o a una bolsa. De ahí que el relato que hoy nos ocupa sea tan jugoso y fresco porque conecta directamente con aquello que es importante.
El texto, directo y equilibrado, se fusiona, como ya dijimos, con las ilustraciones, festivas, juguetonas y armoniosas. No sabríamos decir qué animales son los dos amigos; aunque sí podemos afirmar que se lo pasan muy bien juntos y que un tercer personaje, un perro, es feliz con ellos, ya que aparece en todas las ilustraciones, aunque no se le mencione en el texto. A menudo, cierto es, sobran las palabras y entran los gestos.
Gracias a este retal de ropa, incluido en el propio cuento, se vencen miedos, se logran tesoros, se cruzan mares y se superan tempestades.
El relato se aleja del consumismo y se detiene en los pequeños regalos que nos ofrece la vida y que, sin duda, se empiezan a prodigar en la infancia.
El cuento se puede leer en catalán, gallego, portugués, italiano y, por supuesto, castellano.

domingo, octubre 09, 2016






El patio de mi casa. Memorias (Segunda parte)
Rosa Ruiz Gisbert
Ediciones del Genal, Málaga, 2016.

No hace mucho reseñamos El cuervo de Poe, la primera parte de las memorias de esta escritora malagueña. Rosa Ruiz Gisbert. Entonces asistimos a los años de infancia, adolescencia y juventud. Fueron años de conocimiento, de dudas, de adversidades; fueron los años en los que se crea el carácter de una persona. Ya nos admiró su especial manera de narrarse a sí misma, de contarse, de observarse, sin tragedias, con aceptación de lo que fue y, sobre todo, con perdón a los que estuvieron y no siempre fueron.
Ahora, estamos en la segunda parte, la de la madurez y la vejez. Este segundo volumen al que Rosa Ruiz titula, de forma también simbólica, El patio de mi casa está, si cabe, mucho más logrado porque la autora se ha apoderado del personaje, que no es otro que ella misma, y ya, muy cerca, en el tiempo, de lo que narra, es capaz de resumir aquellos hechos, aquellos momentos que marcaron su presente y que guiaron su madurez.
Rosa Ruiz no pasa cuentas, ni siquiera con ella misma, porque está por encima de ello. Lo que pretende es dejar constancia de su camino, del proceso que siguió, lleno de dificultades físicas y emocionales, hasta lograr crecer como persona y como escritora. No es otro el camino que se narra en El patio de mi casa que el del crecimiento interior. La escritora malagueña habla de sus afectos, de su madre, a la que aprendió a estimar y, sobre todo, perdonó; de su hermano, tan presente en su vida; de sus relaciones personales, algunas fallidas, otras decepcionante, algunas soslayables.  
La honestidad y la humildad presiden las reflexiones de Rosa Ruiz. Con un tiempo que se fue y otro incierto llamando a su puerta, reflexiona acerca de la vida, del amor, de la amistad, de la familia, de las quimeras del día a día y de las limitaciones, a veces pequeñas, otras enormes, que tuvo que vencer. En este camino que fue su vida, la autora no siempre acertó, pero sí tuvo la curiosidad y la valentía suficientes como para intentar nuevas vías de autoconocimiento. Finalmente, la escritura le dio la serenidad que ella buscaba y le permitió poder plasmar aquello que sentía. Sus años en el taller de Fuentetaja, que compartió con quien escribe estas líneas, la ayudaron a asentarse y le dieron algunas herramientas para dar el salto hacia la publicación, hacia la escritura libre y certera que la caracteriza.
 No se anda por las ramas, no busca paliativos, jamás lo ha hecho, si no que pone el dedo en la llaga y observa, se observa y escribe: "Quien expone la verdad suele ser menospreciado porque nadie desea verse reflejado en ella". En este destape emocional que son sus memorias, Rosa no huye de sus propios miedos, si no que los muestra y trata de entenderlos y, como decíamos, de perdonarlos. 
Las memorias de Rosa Ruiz están perfectamente contextualizadas y, al lado de aspectos personales, aparecen las referencias históricas y sociales a una época cambiante, la de finales del S. XX y principios del S. XXI que la autora vivió, y vive, en primera persona. No olvida sus referencias cinematográficas a las que, a menudo, busca paralelismos con su propia vida ni tampoco sus viajes. La recreación de los lugares a los que ha ido es fundamental para entender estas memorias. 
El volumen es tan rico en matices, tan amplio en sentimientos y emociones que resulta difícil poderlo apresar en una reseña. Hay que leerlo despacio y, sobre todo, leer las reflexiones que hace la escritora acerca de lo divino y de lo humano, de la vida y de la muerte, de las pequeñas limitaciones del día a día, de las miserias y las grandezas del ser humano.
No podemos dejar de agradecer la lucidez de Rosa Ruiz y la valentía con la que ha escrito sus memorias. Eso sí, que sea un punto y seguido porque, pese a sus problemas de salud, Rosa Ruiz Gisbert tiene mucho que contar todavía. Y deseamos leerlo. Como ella misma dice: "...en la vida no hay más final que la muerte y esa, por fortuna, no ha llegdo aún, de modo que estamos ante un final abierto en el que puede pasar de todo".  
 

domingo, octubre 02, 2016

Orit Gidali. Il.lustracions: Aya Gordon-Noy,
Birabiro, 2016

A la Nuna, a l`escola, li han dit una cosa que no li ha agradat massa, que té les cames de flamenc. Com s`ho ha de prendre això? Quan li explica a la seva mare, aquesta li va donar la solució. Va buscar les seves ulleres "per als dies que no són gens màgics". I amb aquestes ulleres, que a les il.lustracions, es representen, de manera simbòlica, com un palet de fer bombollesde sabó, la Nuna acaba entenent algunes coses essencials de la comunicació humana. De vegades no hi ha cap relació entre el que es diu i el que es vol dir, perquè "les persones no sempre diuen el que pensen o pensen el que diuen que pensen o diuen el que pensen que diuen". 
D`aquesta manera, tan poc ortodoxa i tan divertida, la Nunca sent, per una banda el que es diu, però sap interpretar el que es vol dir de debò. A les il.lustracions, surten com dues bombolles, a l`estil dels còmics, una, la que sentim, de color blanc i, l`altra, de color gris, la que sentim. De mica en mica, la Nuna aprèn a entendre als que la envolten i a no sentir-se malament per les paraules.
Les il.lustracions, detallistes i directes, ens ajuden a interpretar aquests missatges contradictoris.
El conte, escrit en hebreu originalment, té com dues vessants, per una banda, el text que escriu el narrador, en tercera persona i que explica la història i, per l`altra, els diàlegs o les paraules que diuen els personatges i que es mostren, com ja hem dit, amb una doble interpretació.
En definitiva, un conte molt original, que s`adreça als primers lectors, però que a tots ens pot agradar atès que ens parlar de quelcom innat a l`ésser humà, la comunicació. 
La Nuna, finalment, deixa les ulleres perquè ja no les necessita pas i ens dóna una lliçó: "Ja sé fer màgia sense les ulleres!", diu a la seva mare. És com efecte dominó perquè la seva mare veu que tampoc les necessita ja que elles i el pare diuen sempre el que senten perquè s`estimen de veritat. Ara bé, aquestes ulleres no es perden i donen noves oportunitats als que les trobin, com passa en el llibre... però això no ho direm!
El secreto del espejo,
Ana Alcolea
Ilustraciones: David Guirao,
Anaya, 2016

El secreto del espejo surge de la necesidad que siente su autora, la escritora aragonesa Ana Alcolea, de contar historias; pero no solo eso, sino que lo que le fascina a Ana Alcolea es la vida de los objetos, aquello que quienes los poseyeron dejaron en ellos y aún existe. De ahí que en sus novelas suela generar enigmas en torno a aquellos enseres que acompañan al ser humano, ya sea una caja azul, un medallón, una caja de música, unas cartas o, como veremos en el libro que nos ocupa, un extraño espejo.
De alguna manera, Ana Alcolea penetra en la esencia de lo humano, en sus estados de ánimo, en sus miedos, anhelos y cuitas a través de sus objetos más preciados. Hay algo mágico en los restos del pasado y eso a la escritora le atrae poderosamente y quiere contarlo porque ella necesita dar respuesta a sus propias preguntas, a sus emociones y lo hace de la mejor manera que sabe: escribiendo.
En esta ocasión, nos encontramos a personajes ya conocidos de su anterior novela, El secreto del galeón. Marga y Federico, los arqueólogos que investigan en pasado, siguen su trabajo en el Museo de Zaragoza; más bien Marga, porque Federico es un alma inquieta y no para en ningún sitio; al menos de momento. Su hijo, Carlos, el joven adolescente sensible, sigue su relación con Elena, su compañera de clase, bailarina de ballet, intuitiva y llena de contradicciones. La novela arranca cuando el abuelo de Carlos, un señor mayor viudo, celebra su segundo matrimonio con Paquita, una mujer mayor también que, de alguna manera, intenta ocupar su lugar en la familia, aunque sin lograrlo del todo. La reflexión en torno al amor que puedan sentir las personas mayores, los ancianos, es respetutosa y conmovedora. El abuelo de Carlos, que acaba de casarse con Paquita, no olvida a su primera mujer jamás y siempre, incluso en el viaje de bodas, lleva sus cenizas en la maleta. Este hecho que puede llegar a ocasionar momentos  grotescos está cargado de simbología y, por supuesto, de amor.
Como suele hacer Ana Alcolea, hay otra historia paralela, del pasado que entronca con la del presente. En esta ocasión aistimos, en el siglo I d. C., a la huida angustiosa de Ylda, una joven esclava de los druidas que, de forma fortuita, ha logrado escapar a una muerte ritual. Ylda se encomienda continuamente a su diosa, la luna, a quien ofrece todo lo mejor que ella tiene. De alguna manera, se trata de una versión, cercana a los orígenes, de Blancanieves. Ylda ha vivido siete años con los druidas y ha aprendido todos sus secretos; así que no podrá salir con vida de allí; aunque, nuestra protagonista, logra huir y acaba encontrándose con unos soldados romanos, en lucha con su propia tierra, Britania, a los que deberá la vida. Viaja con ellos, salva al tribuno Claudio Pompeyo de una muerte segura y decide seguirlos. Ylda conoce el poder de las plantas, tiene una relación especial con las abejas y la miel y ama a su tierra, aunque debe dejarla atrás; pero se lleva una rama de brezo con ella. Su futuro parece que se halla en Roma, pero decide irse a Cesaraugusta, en pos del amor hacia la persona equivocada. Ylda madura en la antigua Zaragoza y recibe, como recompensa por sus cuidados y conocimientos médicos, una villa a las afueras; una villa que nadie quería porque parecía maldita, pero que ella hace suya y, allí, logra la paz y la estabilidad y, al fin, el amor con otro romano, Cayo Vinicio, quien siempre la quiso y nunca creyó poder alcanzarla. La historia de Ylda es una historia de esfuerzo, de lucha y de agradecimiento.
Por otro lado, el espejo, hecho con una piedra lunar, unas horquillas, un jarrón con la rama de brezo, el polvo de la verbena y unas teselas sueltas acaban en el Museo de Zaragoza en manos de Marga y Federico. Poco a poco, todo va cobrando sentido y, en sueños, Marga se siente al lado de Ylda y es ella misma quien la ayuda y ella misma quien forma, tesela a tesela el mosaico que nos devuelve el rostro de Ylda y que podemos pensar que es el mismo que ocupa la portada del libro. La portada, de David Guirao, es espléndida  y nos muestra aquellos rasgos más enigmáticos de Ylda, su pelo rojizo, los ojos verdes, la relación con las abejas e, incluso, con las serpientes. 
Carlos y Elena parecen sufrir un momento de debilidad porque Elena decide irse a Ámsterdam a completar sus estudios de ballet y a tratar de crearse un nombre en el mundo de la danza. Lo que iba a ser una ruptura incial, porque Elena arrastra un pasado complicado, se convierte en una espera y en un dejar fluir el amor de ambos para que crezca y madure.
Nos queda aún hablar de otro personaje que va y viene entre las dos historias, la gata, Hermione en la vida actual y Pamina en la pasada. ¿Qué se oculta tras la gata? ¿Los miedos? ¿Los deseos frustrados?
¿La amistad? ¿La paciencia? El lector tendrá que interpretarlo.
El secreto del espejo es una novela emocionante, muy bien documentada, incluso en los detalles más insignificantes. A Ana Alcolea le gusta fijarse, por ejemplo, en el guardián de Museo, Manolo, quien, de alguna manera es el testigo de las idas y venidas de Marga, Federico, Carlos y Elena; le gusta observar lo cotidiano como la mancha de salmorejo en los zapatos de Carlos o los limones que relacionan ambas historias. Por supuesto, entra en las emociones y nos muestra personajes redondos en su evolución que cambian y se acompasan según sus propias vivencias. Federico y Marga parecen rehacer sus vidas juntos. Carlos y Elena van a darse tiempo y seguridad. Ylda y Vinicio acaban por reencontrarse. Pamina y Hermione parecen fusionarse.
El amor, la amistad, el deseo de superación, la lucha contra las adversidades, la búsqueda del espacio personal, el crecimiento propio son algunos de los temas que encontraremos en la novela. El secreto del espejo, por otra parte, está escrita en tercera persona y va fluyendo como el agua de los manantiales. Crece, como una pieza musical, de las que tanto gustan a Elena y a la propia Ana Alcolea. C
Uno de los mensajes, aunque la escritora huye de ellos, que podemos leer en el relato, lo pronuncia el propio Vinicio cuando dice: "La vida no es eterna, y si no nos arriesgamos a decir lo que sentimos, podemos perder toda la belleza que somos capaces de crear para los demás".  Se trata, por supuesto, de sumar.


domingo, septiembre 25, 2016

L`arbre de l`escola (El árbol de la escuela)
Antonio Sandoval - Emilio Urberuaga
Kalandraka, 2016

L`arbre de l`escola és un relat escrit per Antonio Sandoval -i traduït al català per Teresa Duran- que, amb clau metafòrica, ens parla de la necessitat del afecte en qualsevol manifestació humana, sobretot al món de l`educació, encara que es pot traslladar a altres àmbits. 
Un nen, en Pere, se sent atret per un arbre que hi ha a la seva escola, és un arbre petit, esquifit que ningú no es mira, però ell, un bon dia, li fa una carícia i l`arbre li dóna una fulla. En Pere, a partit d`aquest moment, no deixa l`arbre sol. La mestra, en principi, li diu que el que necessita un arbre és tranquil·litat i que ningú el toqui, però en Pere no li fa massa cas. I l`arbre comença a estar rodejat de l`afecte dels altres nens de la classe. Fins i tot, la mestra veu que cal seguir l`instint dels nens. De mica en mica, de les rames de l`arbre penja un gronxador i, fins i tot, es trallada la biblioteca escolar a la cabana que s`ha construït ente les seves branques. Finalment, neix una llavor i la història torna a començar. La llavor és regalada a una escola i, com es considera que és un arbre molt valuós, donen l`ordre de que ningú si hi acosti, fins que una nena...decideix fer-li una carícia. I novament, de manera cíclica com està estructurat el relat, la vida torna a començar.
Les il·lustracions, de l`Emilio Urberuaga, Premi Nacional d`Il.lustració 2011, ens permeten entendre una història que necessita temps per portar-se a terme. Així, es mostra com els personatges van i vénen, com canvien les estacions i com l`arbre va creixent. D`aquesta manera, de forma molt visual, el petit lector pot entendre el procés i fruir-ne, perquè són imatges plenes de colors, de llum, d`alegria i de riquesa.
El llibre, ja hem dit, és un text que es pot entendre en clau simbòlica, perquè l`arbre el podem identificar amb qualsevol altre projecte que, si volem que tiri endavant, s`ha de cuidar amb constància com ha fet el Pere. Tota una lliçó de vida.
L`arbre de l`escola és un relat, escrit en tercera persona, molt ben estructurat, que treballa força la línia temporal i que permet que el lector s`impliqui i s`identifiqui també amb els personatges. Per altra banda, la mestra, l`adulta que, en principi es deixar guiar per la raó, acaba veient que les emocions i els sentiments són bàsics i ella mateixa, com personatge rodó que és, evoluciona i lidera aquest procés.
El relat va adreçat a lectors a partir de 6 anys i agrairà molt una lectura conjunta, pares i fills, perquè és una d`aquelles històries que fa madurar i créixer al lector.

domingo, septiembre 18, 2016

Cinc minuts de tranquil·litat,
Jill Murphy
Traducció Miquel Desclot
Kalandraka, 2016.

Tenir fills i no perdre el món de vista no sempre és fàcil. De vegades, el pare o mare, sense deixar d`estimar el seu fill, necessita un espai de solitud per poder fer front al dia a dia i poder carregar forces i emocions. Ara bé, cal reconèixer que no és gens fàcil perquè els fills, amb la seva energia i les seves ganes de comunicar sempre a punt, encara no entenen que la seva mama o el seu papa vulguin estar una estoneta sols.
Això mateix li passa a la senyora Gross, una elefanta cordial i amatent que, abans de començar el dia, voldria tenir un moment per ella mateixa, voldria poder prendre un bany i esmorzar amb calma. Ara bé, els seus tres fills, la Laura, l`Oriol i el petitó no ho entenen i volen estar amb ella i ensenyar-li les seves habilitats i fer-li companya. Resignada, la senyora Gross acaba acceptant que tots -i ella mateixa- es fiquin plegats a la banyera. Ara bé, la mare fa un últim intent i torna a la cuina...però li dura ben poc la calma perquè els tres petits la tornen a seguir.
Cinc minuts de tranquil·litat fa 30 anys que va ser publicat i no ha perdut la seva vigència, encara que, ara, amb la incorporació de la dona al món del treball, la situació podria ser encara més complicada i, fins i tot, es podria afegir el pare. Malgrat tot, la situació és molt realista i els pares ens podem sentir molt identificats amb la senyora Gross. Ara bé, ella no ho viu amb dramatisme, sinó amb calma, sap que és impossible, amb tres fills, tenir un moment de pau i per això, encara que sigui poc temps, intenta tenir breus espais per ella mateixa. 
El relat, escrit de forma transparent i clara, és realista i està ple de moment d`humor, tant pel que fa al text com pel que fa a les imatges, tendres, realistes i molt properes. Es retrata un entorn domèstic i els animals estan humanitzats. La mare va mostrant els seus sentiments i les emocions, paciència, resignació, una mica de mal humor davant de l`energia i entusiasme dels seus petits. Ella només voldria cinc minuts de tranquil·litat...Només.
El conte va adreçat a nens a partir de tres anys i mostra el contrast entre el punt de vista matern i el punt de vista dels fills. Tots dos tenen les seves necessitats però un ha de cedir a l`altre. Els petits que llegeixin aquest llibre, amb els seus pares, potser podran començar a entendre que la mare o el pare, sense deixar d`estimar-lo necessita un moment d`aïllament. També fa referència a les relacions entre els germans i a la vida quotidiana. El fet de triar uns animals tan grans com són els elefants no és, segurament, casual, sinó que ens serveix per mostrar el contrast entre les diferents emocions que queden, així, molt ben dibuixades.
La traducció al català és de Miquel Desclot; encara que es pot llegir també en castellà, en gallec i en eusquera.
Cal dir que aquest relat ha tingut també una versió audiovisual i, per suposat, molt d`èxit entre grans i petits.


domingo, septiembre 11, 2016




Incluyo la reseña que María García Esperón realizó de "El sueño del hidalgo".Y la agradezco especialmente.

El sueño del hidalgo
Anabel Sáiz Ripoll
Il. Dagoberto Fuentes Baute
Enlace Editorial. Colección El Tren Dorado
Bogotá, 2016

La escritora española Anabel Sáiz Ripoll ha creado El sueño del hidalgo en un espíritu tan cervantino, que las suyas parecen páginas producidas con el mismo desenfado que lo hubiera hecho Don Miguel si le pidieran hablar de su obra.
Porque si algo pretende esta novela destinada a los jóvenes lectores, es tender un puente para que todos, sin excepción, nos introduzcamos en las páginas de la más grande novela en español con la misma pasión, con la misma fe poética y existencial como lo ha hecho su autora.
Especialista de la lengua, la escritora radicada en Tarragona, ha entregado a los lectores su entusiasmo y amor por Don Quijote, en esta novela que es un sueño de un chico llamado Pablo, en el que Anabel retrata quizás a muchos de los alumnos que ha tenido -ella es profesora de lengua y literatura hispánica en el Instituto Jaume I de Salou- pero también se retrata a sí misma como soñadora de libros, como poderosa tejedora de sueños literarios, como ya demostró en Tiempo de juglares, su deliciosa novela sobre el Cantar de Mio Cid publicada en Colombia bajo el mismo sello de Enlace Editorial.
Pablo es un muchacho diferente a los demás, creativo y crítico, ingenioso y solitario. Parece destinado a soñar a Don Quijote y a Cervantes y su discurso es el hilo conductor en el audaz juego de espejos que propone la escritora.
A veces creo que yo también, como don Alonso, soy el sueño de otro ser que se divierte a mi costa, hace decir la autora a Don Miguel de Cervantes en esta novela-sueño, que tiene ecos de Niebla de Unamuno y que es tan universalmente española en su concepción de la vida como sueño, que Pablo se nos presenta como un Segismundo desprovisto de la carga trágica del personaje de Calderón de la Barca, pero soñador activo y consciente de la hondura existencial de Don Quijote:
Los lectores que me piden la segunda parte buscan solo la risa y el gracejo y solo ven las caídas y locuras de don Quijote, pero no entienden que detrás hay algo más, una extraña sensación de vacío, de no saber explicarme a mí mismo, de la insatisfacción del vivir.
La ruta por la que nos conduce Anabel Sáiz Ripoll con un estilo lleno de encanto, especiado del propio refranero de su familia castellana y catalana (tan naturalmente cervantino que llena de gusto el oído), conduce a la esencia de la obra inmortal, a todos aquellos pasos por los que las aventuras del hidalgo que soñó ser Don Quijote y al final lo fue, como dijo Borges, arrojan luz infinita sobre la esencia de lo humano. Finos y eruditos detalles siembra la escritora en la novela, recogerlos posibilita a los lectores aprehender la riqueza del texto original.
El sueño de Pablo desemboca en el sueño de Don Quijote, que a su vez es un sueño de Alonso Quijano y ambos un sueño de Cervantes. El adolescente crece a través de las páginas y reconoce que la lectura le ha desarrollado una especie de segunda visión:
Miré a don Miguel y entendí, sin que nadie me dijera nada, sin palabras, solo desde la intuición que se me estaba desarrollando a ojos vista en ese espacio entre dos mundos. Entendí, con certeza, que la pasión de don Quijote era la pasión de don Miguel y que los molinos de viento no eran otra cosa que el cabildo sevillano con quien tropezó el escritor y así todas las aventuras y desventuras de su caballero no eran nada más que reflejos de su propia vida.
El sueño del hidalgo ha llegado pisando fuerte en el panorama contemporáneo de la literatura infantil y juvenil. La autora se ha atrevido con el clásico de clásicos de la lengua española y lo ha hecho no solo con conocimiento sino con esa clase de amor y de impulso que llevó un día a Alonso Quijano a cabalgar por el campo de Montiel.
Cervantino hasta la médula, el libro nos hace todavía más querido a nuestro hidalgo y más humano y cercano a su autor en este 2016, año de sus celebraciones. Larga vida a este sueño y a todos los que vengan de la pluma castellana y honrada de Anabel Sáiz Ripoll.
Pere Calders - Carme Solé Vendrell
Kalandraka, 2016

Cepillo, cuyo nombre original es Raspall,  es un texto hermosísimo del escritor barcelonés Pere Calders. Si se me permite personalizar, quisiera trasladarme al año 1975, fecha en que falleció Francisco Franco y supuso, como todos sabemos, el inicio de la transición. En Catalunya, el catalán, por desgracia, había sido escindido y eliminado, aunque se mantuvo en el seno de los hogares. Cuando inicié mis estudios secundarios, en el año 1977 todavía no se impartía catalán en las aulas, pero al año siguiente sí. Nuestra profesora escogió el material que creyó oportuno y siempre recordaré una selección de lecturas, un librito que era una antología, y que yo leí con sorpresa y con ganas porque descubrí a autores importantes de la talla de Verdaguer o Narcís Oller. El último de los textos era el que ahora estoy reseñando, Raspall.  Me encantó y, desde entonces, lo he leído muchas veces y he reflexionado acerca de su significado y me sigue emocionando porque es una apuesta por la imaginación, una apuesta por la infancia y por los valores de los niños.
En 1981, cuando Pere Calders aún vivía (falleció en el 1994), el cuento fue ilustrado por Carme Solé Vendrell y obtuvo, cómo no, el Premio Lazarillo de Ilustración. Las imágenes de esta artista son siempre emocionantes porque no solo se fijan en el exterior, sino que retratan los estados de ánimo de los personajes y nos ofrecen esos pequeños detalles de la vida cotiana, interiores, vestuario, ambientación que no limita la imaginación, al contrario, ya que nos invita a creer en aquello que los ojos no ven, pero que el espíritu presiente. La figura de Sala, el niño protagonista del relato, vestido como los niños de finales de siglo o principios del S. XX nos resulta entrañable. Las sonrisas, los ojos de sorpresa, los gestos de los padres, las acrobacias del cepillo desfilan a lo largo de las páginas de este álbum ilustrado y nos permiten, a niños y mayores, ser un poco más felices.
Por todo ello, es una buena noticia que Kalandraka haya publicado la versión en castellano, traducida exquisitamente por Feliu Formosa, para ofrecerla a los niños de hoy y permitirles seguir soñando en la posibilidad de que un objeto abadonado y cotidiano sea algo más que eso.
El relato, sabido es, narra, en tercera persona, como un niño se queda sin su perro, Turco, porque se ha comido el sombrero del padre. El pequeño acepta la decisión, pero su alma se desgarra y busca cómo suplir la ausencia del perro puesto que él tiene mucho afecto que ofrecer y necesita poder proyectarlo. Tras muchas tentativas, decide que un cepillo abandonado puede servirle para crear la ilusión de que es un perro. Y lo que no era posible, acaba siéndolo. El cepillo, sin dejar de serlo, parece que cobre vida, que busque afecto, que sea capaz de darlo, aunque, en su familia, nadie lo cree. El final, imprevisto y conmovedor, permite dar la razón al pequeño Sala. A menudo, la lógica adulta nada tiene que ver con la infantil y, aquí, se demuestra dando la razón al universo sensible de los niños en donde la magia y la fantasía son primordiales.
Cepillo sigue siendo un relato actual que aborda temas como las relaciones entre padres e hijos o la capacidad de adaptación de los niños o la importancia del mundo que nos rodea y de saber mirarlo con otros ojos y, por supuesto, el tema primordial de las mascotas que tanto bien hacen a niños y mayores.
En definitiva, como dice el cartel que figura en la caseta de Cepillo, al final del texto: "No es seguro que lo sea pero merecería serlo".