martes, agosto 18, 2015





El vuelo de las luciérnagas,
Ana Alcolea.
Ilustraciones: Juan Bauty,
San Pablo, 2009.

El vuelo de las luciérnagas es, sencillamente, un libro delicioso no solo por la historia que narra sino por cómo se narra. La magia, la imaginación, los recuerdos, las palpitaciones del pasado afloran al presente y permiten a nuevas generaciones sentirse en consonancia con sus ancestros. Y aún hay más.
Cerca de Génova, en una casona familiar, se van a celebrar las bodas de plata de los abuelos de Mariana, una joven adolescente española, de ascendencia italiana, que vuelve, con su madre, al escenario de su infancia, en la casa de los abuelos.
Poco a poco, van apareciendo el resto de los personajes, los primos de Mariana, sus tíos y, en especial la tía Angélica, una mujer autonóma, comisaría de policía, muy parecida, en aspecto y carácter a la propia Mariana.
La casa, como un animal dormido, se va despertando poco a poco y va dando, a cada personaje, aquello que necesita. Los recuerdos de los que se nutren la vida, la memoria de una infancia o la historia a veces no tan plácida... 
Por un lado, Mariana, su primo Carlo, a veces Marcella y, casi siempre, otro amigo, Mauricio, van a entender que los misterios a veces, sin aun saberlo, están compartidos y que un secreto puede pasar de generación a generación. Así, descubren un cuchillo oxidado a los pies del viejo teleférico, con el que se pincha Marcella y eso les lleva a fabular, aunque la respuesta la da el abuelo, en los últimos momentos del relato. También hallan una cueva que contiene un extraño secreto: tres muñecos de porcelana sin ojos, cuya explicación es más sencilla de lo que hubiéramos imaginado nunca, pero le da ese toque de misterio tan importante para el lector que se interna en una aventura como la que nos narra Ana Alcolea.
El vuelo de las luciérnagas es un texto metafórico, empezando por el título. Las luciérnagas, con su luz tenue, son un reclamo para todos los personajes y permiten conjugar las distintas historias; pero también lo son las ardillas que corretean por el tejado y las propias serpientes de agua que hay que espantar con un bastón.
El libro guarda muchos secretos, como las recetas transmitidas de generación a generación, o la memoria hitstórica del abuelo que habla de las guerras pasadas y se conmueve al hacerlo, o el amor latente entre Angélica y Marco que acaba resolviéndose al final.
Es un texto, aparentemente sencillo, puesto que va destinado a niños desde 10 años, pero con una fuerza extraordinaria. Un texto cargado de símbolos, acaso uno de los más potentes sea el viejo teleférico que acaba funcionando de nuevo. Dividido en 24 capítulos, va desgranando la historia, con mano diestra, hasta las respuestas finales.
Además, Juan Bauty, con sus ilustraciones, da la cara a los personajes, los dulcifica, gracias a sus colores cálidos, y nos los acerca, nos los hace más entrañables.
El vuelo de las luciérnagas es, por otra parte, una novela iniciática. Ni Mariana, ni sus primos, por supuesto, ya volverán a ser los mismos después de ese encuentro. Es una novela que mueve emociones, que pulsa cadencias, que hace aflorar el pasado, que permite reconciliaciones y que une a los miembros de una misma familia en un proyecto común, plagado de pequeñas confesiones y de muchas complicidades.
Cabe añadir que es un libro que puede gustar a cualquier tipo de lector, así que...¿por qué no dejarse seducir por el vuelo de unas criaturas tan efimeras y gráciles como las luciérngas? Ana Alcolea tiene varias respuestas y todas abiertas.
Barcelona,
David Pintor,
Kalandraka, 2015.
Contiene cuatro láminas con ilustraciones interiores

Barcelona es un cuidado y personal cuaderno de viaje en el que David Pintor recrea, de forma alternativa e imaginativa, algunos de los lugares que un visitante puede conocer cuando va a Barcelona. Es más, aunque vivas en Barcelona, el libro te ofrece nuevas perspectivas, nuevos ángulos de visión y te permite reconocer tu ciudad y enamorarte de ella, porque, al fin, Barcelona es un diálogo visual amoroso entre los pinceles del ilustrador y la ciudad, expuesta, abocada, abierta siempre al mar.
Lugares como el Palau de Sant Jordi, la Pedrera, la Casa Batlló, la Casa Almirall conviven, festivos y singulares, con cafeterías emblemáticas, con plazas, con iglesias y con pequeños rincones en donde, si no fuera por el ojo festivo de David Pintor, uno nunca repararía.
Las gaviotas son el elemento omnipresente que planean en todas las ilustraciones. Son protagonistas de Barcelona, así lo ve el ilustrador y, junto a él mismo, aparecen en distintos momentos, con formas y estados de ánimo también distintos.
David Pintor se toma tan en serio su trabajo, que ha aprendido a divertirse con él y quiere compartirlo con los posibles lectores y observadores del libro. Así, vestido con su jersey de rayas azulez y con sombrero, lo vemos sentado, haciendo equilibrios en algún edificio, asomado a un balcón, corriendo detrás de una idea, acostado, colgado de alguna cornisa y, siempre siempre, ensimismado. El pintor se mezcla con el paisaje, va con sus cuartillas, siente la música también, siente el mar y se deja seducir por el abigarramiento de Barcelona, por Gaudí y el Modernismo, pero también por las líneas clásicas o rompedoras. Es igual, todo forma parte del mismo juego que no es otro de Barcelona.
La metáfora es un ingrediente esencial para el ilustrador como podemos ver en algunas imágenes. Acaso una de las más potentes sea la Iglesa de Santa Maria del Mar que el representa como un barco, en plena travesía.
Barcelona va destinado a todas las edades, como no podía ser de otra manera. Aguijonea la curiosidad y estimula ela imaginación. Y, además, podemos ver la Ciudad Condal en silencio, en soledad, sin el trasiego del turimos porque la propuesta de David Pintor, desde árboles, ventanas y tejados, es tan rompedora que, con seguridad, no nos podremos resistir a mirar una y otra vez el cuaderno y a llevarlo, eso sí, con nosotros si nos acercamos a Barcelona. Nos ayudará a entender la ciudad con alma de niño. ¿Qué más queremos?

domingo, julio 26, 2015

Esta entrada, se me perdonará que esta vez personalice, recoge parte de la emoción que he sentido al ser nombrada, ayer día 25 de julio de 2015, cañetera de honor, en Cañete, el pueblo de mis ancestros paternos, enclavado en plena serranía conquense con él que me unen afectos y cariños. Cañete suele acogerme en su Alvarada siempre con generosidad para que pronuncie alguna conferencia.
Ayer, en presencia de distintas autoridades, con la familia y los amigos, recibí un galrdón que, acaso, es el que me une más con mis raíces y que agradezco con humildad y alegría.
Simplemente quiero reproducir parte del discurso de Don Miguel Romero Sáiz, alma de la Alvarada y un renancentista donde los haya, y el poema tan sentido que me dedicó mi buen amigo D. Julián Ibáñez, el poeta de Cañete.


El acto se celebró en la Iglesia de San Julián y fue el pórtico de la XVII Alvarada.
Estas son algunas de las palabras del Dr. Romero:


Para darse satisfecho con lo sencillo, se necesita un alma grande” y tal vez estas palabras de Arturo Graff vienen al hilo para definir a esta mujer que hoy nos acompaña y que hemos querido reconocer como Cañetera de Honor por sus condiciones, por su amor a Cañete y porr su generosidad con la Alvarada.
No sé si hablar de ella es tanto como hablar de su poesía, como hablar de su texto narrativo o como hablar de quien bien ama su profesión; dedicándole gran parte de su vida. Vivir es elegir y yo creo que ella supo elegir ese camino y así lo sigue haciendo, cabalgando tal cual profeta del tiempo. [...]
Mucho qué decir y mucho qué contar de esta mujer que se siente cañetera y que hoy está sintiendo el calor de ese pueblo que sabe, como ninguno, demostrar la afabilidad cuando el momento llega.
Pus bien, Anabel, que ese título de CAÑETERA DE HONOR te sirva para seguir creyendo todavía más en nosotros y en estas piedras milenarias que hicieron a este lugar cantar a los dioses en batallas y hechos, creyendo que así se haría más grande el sentir humano. [...]
Sean, pues, para ti estas palabras mías en nombre de todos y sea para toda tu familia, un momento de orgullo y satisfacción, ya que “los instantes mágicos son irrepetibles” y sigue soñando porque “donde hay un sueño hay un camino”.

Y este es el poema, rotundo y sonoro, escrito por D. Julián Ibáñez:



A Doña Anabel Sáiz Ripoll
Me es grato comparecer
En esta presentación
Para poder exponer
Y mil gracias ofrecer
A Ana Isabel Sáiz Ripoll

Escritora, profesora
Ama de casa y esposa,
De varios libros, autora
En hispánicas Doctora
Madre sentida y dichosa

Cañetera de postín
Me da igual donde naciera
Del uno al otro confín
Cañete es su banderin
Y su orgullo, cañetera.

Si hay alguien que se merece
Ser cañetera de honor,
Que en cada Alvarada ofrece
Sus trabajos que engrandece,
Es Anabel Sáiz Ripoll.
Es mi deseo que la XVII Alvarada se viva con el esplendor y la participación que merece.
Referencia en Voces de Cuenca 
Referencia en Las Noticias de Cuenca 
Nombramiento en Voces de Cuenca
Fotos de Alberto Asensio

viernes, julio 17, 2015





Chancho-Pancho,
Maurice Sendak,
Kalandraka, 2015

Chancho-Pancho (2011) es el último libro que Maurice Sendak escribió e ilustró en vida, ya que el autor americano falleció en 2012. Resulta fascinante observar como un artista de la talla de Sendak mantuvo su irreverencia hasta el final. Podríamos decir que el texto y las ilustraciones siguen siendo iconoclastas, como el resto de sus obras también reseñadas en este blog. Sendak se sigue riendo de las convenciones y apuesta por un niño listo, que huye de los corsés establecidos, que nada tiene que ver con los dogmas impuestos por la sociedad y que, por encima de todo, es creativo. Sendak apuesta por el lector cómplice, aquel que no juzga, sino que se deja llevar y disfruta porque, al fin y al cabo, ese es el último sentido del arte.
Miguel Azaola es el encargado de traducir el texto y lo hace con ironía, con jocosidad, respetando al autor y, a la vez, siendo muy original, ya con la versión del título que  es Bumble-Ardy. En catalán se ha traducido como Bombi-Dandi y en portugués como Chico-Chorao. En cualquier caso Chancho-Pancho es un título sonoro, onomatopéyico y que presagia lo que el lector encontrará al abrir las páginas. De alguna manera el título español es también un homenaje a uno de los grandes personajes de nuestra literatura porque, si pensamos bien, entre Chancho-Pancho y Sancho Panza hay, al menos fonéticamente, muchas similitudes. El juego está servido. Además, como es sabido, el término "chancho" es un sinónimo de "cerdo".
 La historia, rimada en varios momentos, a base de agudos en "ón" es sonora y roza lo esperpéntico. Nos habla de un cerdito que no pudo celebrar sus primeros ocho cumpleaños por motivos obvios (si el lector contempla las imágenes entenderá por qué) y al que su tía Asunción adoptó. Fue ella quien cuando cumple los 9 le regala un disfraz y eso al cerdito le gusta tanto que organiza, a espaldas de su tía, una fiesta a la que acude todo el mundo. Cuando decimos todo el mundo, queremos decir todos los cerdos ("la cochinada", como se lee) del lugar. 
La fiesta se describe como una acumulación de acciones: "se hartaron de bollos, bizcochos, galletas, gruñeron de gisto e hicieron piruetas". La concurrencia se anima tanto que la fiesta se convierte en un caos, hasta que llega la tía Asunción y los echa a todos con una amenaza bien extraña, viniendo de una cerdita: "Si cuento hasta 9 y en este salón sigue habiendo un solo cochino gorrón, lo convierto en lonchas de lomo y jamón". Finalmente, Chancho pide perdón a su tía y esta, que tiene buen corazón, se lo otorga.
El texto es sencillo, se construye a base de enumeraciones, oraciones simples y algunas coorinadas, y mantiene el ritmo, gracias a la rima que suele repetir y a la acumulación de términos que va recuperando a lo largo del relato. Las exclamaciones, en ese sentido, son también importantes. Hay pocos diálogos, pero los que se mantienen entre la tía y Chancho son muy plásticos y se acercan al teatro del absurdo, con la extraña promesa de Chancho que dice, ante el enfado de su tía, que no va a cumplir los 10. ¿Los cumplirá? Esa ya sería otra temática...
A Sendak le gusta incorporar los recursos del cómic y así lo hace una vez más, ya que, no solo emplea los típicos bocadillos, sino cartelees, notas que, juntos, dan una bgran plasticidad al relato.
Las ilustraciones están llenas de color y de elementos que entroncan, una vez más, con la irrevenrencia, porque son figuras grotestas, descoyuntadas y excéntricas. Si nos fijamos en las páginas centrales, en donde no hay texto, solo ilustración, entenderemos mejor qué queremos decir. No hay un espacio libre, todo lo ocupa la imagen y mires donde mires encuentras una criatura estrambótica en actitudes anticonvencionales y, eso sí, llenas de vida y entusiasmo. Sendak aplica la misma técnica que ya vimos en Donde viven los monstruos.
El relato, en suma, recoge una fiesta de cumpleaños, pero... ¡qué fiesta! y alude, quizá sea ese el último propósito del autor, a los niños malcriados y sobreportegidos, en este caso por una tía permisiva que no sabe poner límites a su sobrino, quizá por lástima, quizá por sobreprotección.
Chancho-Pancho se leerá con la sonrisa o la carjada prendidas, pero eso no impedirá que captemos la crítica que siempre subyace en Sendak. Es un texto que, sin duda, acabará convirtiéndose también en un clásico de la literatura infantil.
El hecho de que el personaje sea un cerdo que no es un personaje habitual en los textos destinados a los niños porque, desde las fábulas, no goza de muy buena fama, nos hace pensar en el pensamiento de Sendak que siempre fue un paso por delante de su sociedad.

lunes, julio 13, 2015

Gatito y las vacaciones,
Joel Franz Rosell - Constanze v. Kitzing
Kalandraka, 2015.

Gatito y las vacaciones es un relato muy oportuno puesto que llega a los niños justo en el momento de empezar las vacaciones. Podríamos pensar que, tras el curso, las vacaciones colman las expectativas del niño, pero no siempre es así, como le ocurre al Gatito, protagonista del relato.
Joel Franz Rosell escribe, de manera muy clara, con una estructura marcada y acumulativa, acerca de otras posibilidades estivales. Los amigos de Gatito hablan de sus planes veraniegos, mientras que Gatito se mantiene callado. Pata se irá a la playa, Conejita a casa de los abuelos, Ardilla se repatirá entre un camping y la montaña, Erizo se irá al extranjero... Ahora bien, pese a que, inicialmente, estas vacaciones parecen estupendas, hay algo que no se le escapará al lector. Los amigos de Gatito tienen ya marcadas sus vacaciones y suena muy bien eso de ir a la playa o al extranjero; pero, el inconveniente, es que no estarán con sus padres o no con los dos a un tiempo. El padre de Pata no puede veranear porque trabaja, lo mismo ocurre con los padres de Conejita; en cambio los de Ardilla están separados y, para colmo, Erizo va a  Inglaterra solo y se alojará en casa de unos parientes lejanos.
Gatito llega a casa y pregunta, uno a uno, a todos los miembros de su familia. Es la madre quien le da la respuesta: "Nos quedaremos aquí, no vamos a ninguna parte". Gatito se siente frustrado, piensa que sus amigos se lo pasarán mejor que él, aunque no ha pensado en algo distinto que le recuerda su madre: la familia de Gatito veranerará junta. Por lo tanto, no importa dónde vayas, sino con quién estés y ese es un mensaje importante e, insistimos, muy oportuno, para los niños.
En plena crisis económica y moral, parece fácil dejarse impresionar por los demás, cuando lo importante es sentirse parte de una familia y saber valorado y querido. A menudo, las vacaciones se convierten en un despropósito en el que se compite a ver quién ha ido más lejos. En tu propia ciudad, seguro, hay tantos detalles que no conoces que puedes aprender a verla con ojos de turista.
Los modelos familiares han cambiado y también las formas de vivir. Lo importante es que cada uno se sienta a gusto con sus decisiones y sus posibilidades. Gatito no viajará al extranjero ni irá a la playa, pero, como le dice su madre, tendrá unas vacaciones fantásticas.
Interesa insistir en un punto. Los compañeros de Gatito no presumen de vacaciones, solo muestran sus planes y, de paso, queda claro, que no hay un modelo mejor que el otro, que las necesidades son distintas y, por lo tanto, también lo es el ocio. Cuando Pata, Conejita, Ardilla, Erizo y Gatito se reencuentren en septiembre tendrán mucho de que hablar. Seguro.
Las ilustraciones de Constanze v. Kitzing muestran, los rostros de los personajes para marcar mejor las emociones. Los ojos, el gesto, la boca son elementos muy importantes en estos dibujos en llos que se muestran los animales, vestidos como humanos, pero sin perder su aspecto animal. 
Los cuentos de animales son muy queridos por los niños y, este, destinado a los pequeños desde 4 años, sin duda, no será una excepción. 
Interesa destacar también que Joel Franz Rosell no opina ni se posiciona porque pretende mostrar que todos los modelos familiares son válidos, que no hay uno mejor que otro. El personaje de Gatito, que aparece ya en otros relatos de los mismos autores, sigue acompañando al pequeño lector, en esta ocasión, en sus vacaciones.

domingo, junio 21, 2015

La novel·la és una estructura
Tertúlia amb Coia Valls





El passat dia 19 de juny, convidada per l`Associació Cultural de Vilafortuny, l`escriptora reusenca Coia Valls va compartir amb tots els assistents una estona plena d`emoció, de literatura i de vida.

L`autora ens va explicar que ella cultiva novel·la històrica però no de grans batalles èpiques. Són novel·les de personatges, amb una gran documentació històrica perquè vol crear una atmosfera creïble i que la història es desenvolupi sense que el lector es quedi al marge.

Així, va fer un repàs breu a alguna de les seves obres, que recordarem ara mateix. La seva darrera novel·la, Amor prohibit, que és una obra on les dones protagonistes es rebel·len contra les injustícies perquè les dones han estat moltes vegades al marge i són les grans oblidades. Precisament, les dones que descriu la Coia Valls no són submises. Amor prohibit (2015) està ambientat al S. XVII, i ens parla de dones que exerceixen la medicina, a part d`altres aspectes que, en posteriors ressenyes, anirem descobrint.



La Coia Valls va insistir, repetides vegades, en que ella és novel·lista i que la seva missió és fer ficció, encara que, ja ho hem dit, es documenta molt abans, encara que no només va a fons escrites, sinó que l`interessa tot el que està al voltant de l`època que ella decideix recrear en cada obra.

Qualsevol novel·la, en definitiva, és una estructura. Ella arriba a una idea per una troballa casuals que l`interessa i decideix seguir. Els seus personatges poder ser històrics i estar acompanyats per criatures de ficció o, bé, a l`inrevés.

La princesa de jade (2010, Premi Néstor Luján), per exemple, és la seva primera obra i ens trasllada al S.VI. Fa un viatge apassionant des de Estambul fins a la Xina. Així, als lectors i a la pròpia novel·lista, ens permet viure un temps als que no tindríem accés de cap altra forma.

La història no ha d`entorpir mai l`acció. Com deia Hemingway i és una màxima que la Coia Valls ha fet seva, l`escriptor només ha de mostrar un 10 %; la resta ha de quedar latent com passa a un iceberg.



Coia Valls manifesta el respecte que li mereixen els seus lectors que li donen el seu temps i la seva confiança. Cal dir que té lectors fidels que la segueixen en totes les seves obres.

Ens va parlar també de La cuinera (2014) , una novel·la que ens parlar de la cuina com espai de alliberació de les dones. A les cuines es cuina, és evidents, però també es fan pactes i intrigues.

No va deixar de banda tampoc altres novel·les seves com El mercader (2012) i Les torres del cel (2013), així com la seva vessant d`autora de literatura infantil i juvenil (Marea de lletres que maregen L`ombra dels oblidats). Ella mateixa afirma que la literatura mai hauria de ser un càstig.

Una imatge de com integra aspectes externs a la seva obra és la del gat. Ella mateixa s`imagina com un gat que, sense que moltes vegades es faci visible, està al lloc i observa i sap millor que ningú que està passant. Així és vol mostrar la Coia Valls com a narradora.

Per últim va insistir en que ella ens mostra i ens ofereix, però no vol crear pas dogmes perquè tothom ha de treure les seves pròpies conclusions.

Per últim, va compartir amb el públic assistent, uns moments de tertúlia on es va mostrar com una persona propera, amb molta intuïció i un món particular riquíssim.

lunes, junio 15, 2015






Minicuentos de abejas y cebras para ir a dormir,
Blanca BK (ilustraciones)
Magela Ronda (texto)
Random House Grupo Editorial, 2015

Los niños necesitan cuentos para crecer, se nutren con ellos y aprenden a formarse un mundo propio; de ahí que sea tan importante mantener la costumbre de leerles un cuento antes de irse a dormir. Ahora bien, en ocasiones, el pequeño no se conforma con un texto, sino que pide más; de ahí que sea una buena propuesta la que hoy comentamos puesto que se trata de siete breves cuentos independientes, aunque se repiten algunos personajes, que, sin duda, gustarán a los prelectores.
El texto, sencillo y rimado, nos introduce en un mundo poblado por animales, cebras y abejas, que actúan como personas, aunque no se trata de fábulas puesto que no aparece una moraleja marcada ni el tono es didáctico. Son historias, en fin, en donde la amistad o el espíritu de superación son importantes, pero también lo son el saberse aceptar a uno mismo, el potenciar las propias cualidades o el saber diferenciar la realidad de la fantasía. Los personajes ofrecen distintas propuestas ante la cotidianenidad, a la vez que fomentan la imaginación y la ilusión en los niños.
Las ilustraciones, por otro lado, constituyen el ingrediente esencial para atrapar al niño porque, recordemos, los cuentos se destinan a los aún no lectores; por lo tanto, al lado de la voz del madre, madre o quien lea el texto, aparecen, esenciales, las ilustraciones que son las que permiten al niño seguir imaginando. Así puede hacerse una idea de cómo son esos personajes:  la abeja Anabel, o la pastelería de Miranda, o los platos de Antón; cómo es Celia la cebra o cómo aparece cuando decide camuflar sus rayas, o cómo es jugar entre amigos e, incluso, qué supone colaborar entre todos para limpiar el monte. Sin duda, lo que entusiasmará a los pequeños es la posibilidad de pintar la pared de su habitación, como le ocurre a Ramón cebra.
Las abejas y cebras no pierden su aspecto animal, pero sí se presentan con ropas y utensilios humanos. Se lavan y bañan, son glotones, les gusta jugar, toman el sol, inventan pequeñas mentirijillas, tienen amigos y, en suma, están aprediendo a vivir, como los propios niños a los que se dirigen.
Blanca BK llena de detalles y de color las páginas del libros; para ella es importante el personaje, pero también la acción y todos sus utensilios, Un pastel, una gorra, una flor, un muñeco, un silbato o un pincel... Todo forma parte de un mundo tierno, aunque no ñoño, no nos engañemos.
El formato del libro, que forma parte de una colección de "Minicuentos", es ideal para las manos de los prelectores.

domingo, mayo 31, 2015





Entre tonos de gris,
Ruta Sepetys
Maeva, 2011.

Entre tonos de gris es un relato que te golpea desde el principio, aunque eso no te impide seguir leyendo porque la historia es una suplica, un grito, una denuncia y un clamor que a nadie puede dejar indiferente. Buena prueba de ello son las cantidad de reseñas o de comentarios que ha provocado el libro.
Ambientado en la II Guerra Mundial, en 1941, narra las penurias de un grupo de lituanos que fueron arrancados de sus casas, por el ejército ruso y enviados a un destierro brutal, en Siberia. Poco se sabe de este éxodo masivo y muchas han sido las voces que han querido callarlo, pero la represión de Stalin fue brutal y no tuvo nada que envidiar a la de Hitler. Por eso son buenos libros como este que te sacuden por dentro y te impiden olvidar. No hay que olvidar, que el olvido trae tempestades e ignorancia.
La joven Lina, de 15 años, con toda una vida por delante, es enviada, con su madre y su hermano pequeño, a un campo de trabajo. Su padre, profesor universitario, ha sido también represaliado y confinado en otra cárcel. Lina tiene una manera de expresar ese dolor y la sinrazón de lo que sucede y es a través de sus dibujos. Admiradora de Munch, Lina logra dibujar, en condiciones precarias, y deja todo un testamento gráfico para que las generaciones venideras no lo olviden
El libro está escrito en primera persona e intercala recuerdos del destierro con otros momentos felices de la vida de Lina que le permiten seguir adelante.
Lo peor y lo mejor del ser humano aparece en Entre tonos de gris. Con otro grupo de deportados, Lina y los suyos,  logran crear algo así como una familia, aunque en condiciones extremas. Y en ese momento cuando la generosidad o el absoluto egoísmo aparecen.
La pequeña esperanza, el deseo de mantener un orden y una normalidad pese a la brutalidad externa, la búsqueda de noticias, el saber qué ocurre, el amor y el dolor, la amistad, el odio y la barbarie aparecen por las páginas de este relato que, insistimos, se lee con rapidez, con vértigo, con dolor, con angustia, pero con emoción porque Lina es una muchacha luminosa, que sigue adelante y quiere, pese a todo, seguir viviendo.
El relato se organiza en capítulos breves que van, poco a poco, trazando el plano de un episodio, no tan lejano en el tiempo, que debería avergonzar a la humanidad.
Como ocurre con la buena literatura, no hay una edad de lectura marcada, porque Entre tonos de gris no tiene edad y cualquier lector sabrá empatizar con Lina y con la dramática historia que cuenta sin aspavientos, con realismo, ahondando en la psicología y contemplando con piedad al ser humano, incluso al enemigo. Y esa es una virtud insuperable.
Para siempre,
Ramón García Domínguez,
Anaya, 2014.

San Teresa de Jesús, la santa andariega, fue una mujer excepcional, se mire por dónde se mire. Gracias al V centenario de su nacimiento, su talla como escritora y como fundadora, vuelve a reconocerse, así como su coraje y su manera especial de encarar la vida. Teresa de Jesús vivió una época complicada y, pese a todo, salió victoriosa.
El lector puede acercarse a la Vida, su obra autobiográfica, o dejar, según sea su edad o intereses, que sean otros quienes la hayan adaptatado; en ese sentido una de las mejores adaptaciones es la que ha hecho la Dra. Rosa Navarro Durán para Edebé.
No obstante, en esta ocasión, no se trata de adaptar, sino de imaginar cómo fue la infancia de Teresa, el momento en que se fraguan todos los destinos. Ramón García Domínguez imagina un diario de Teresa y le pone fecha, desde sus 10 años recién cumplidos hasta los 14. No era Teresa una mujer de mucho método, más bien se dejaba llevar por la intuición y el momento, como ella misma decía "escribo como hablo" y eso ha plasmado muy bien el autor del "Cuaderno secreto de la niña Teresa de Jesús".
El libro, dirigido a lectores desde los 8 años, se divide en 23 estampas que vienen a ser los 23 días que Teresa se dedicó a plasmar en su cuaderno. Hay un trabajo psicológico importante porque nos olvidamos del autor y pensamos que es, de verdad, Teresa quien escribe ya que reproduce ese estilo especial de la santa, muy cercano a la oralidad.
Teresa escribe e introduce sus reflexiones, se burla de ella misma, se da ánimos, se regaña cuando se equivoca y va hacia adelante y hacia atrás con mucho desparpajo. Además, se reproducen expresiones propias de la época ("harto", por ejemplo), con lo cual nos parece que estamos en la Ávila de hace 500 años. Teresa escribe acerca de sus padres, del cariño que la profesan; habla de sus hermanos, en especial de Rodrigo, pero también de los juegos y de los amigos que podría haber tenido y no olvida mencionar sus anhelos, sus secretos porque Teresa también pudo haber sentido el amor de pequeña. ¿Quién nos lo impide creer? Comenta su afición por la lectura de novelas, que compartía con su madre, y el deseo de ser santa de forma temprana, que compartía con Rodrigo (de ahí el episodio de su huida a tierra conquistada para morir como mártires).
Además, Teresa de Jesús, fue una mujer fuerte que se dolió de la poca importancia que se daba a las mujeres en su época, como se ve, también, en este libro. Mujer adelantada a sus tiempos, pudo haberlo sido, al menos en sus reflexiones, desde la infancia.
El texto es emocionante en todo momento, pero sobre todo cuando describe como su madre, a quien tanto ama, va perdiendo fuerza y como, por fin, muere, para desolación de la niña que se siente huérfana de madre y necesita acudir a la Virgen María para que sea ella, a partir de ese momento, su madre.
Para siempre recoge los intereses de Teresa, su afición a la escritura, a escribir versos (el título del libro es un ejemplo) y esa especial manera de ver la vida, propia de una niña, que no entiende de cristianos viejos ni nuevos, pero sabe que su padre guarda un secreto y eso la entristece.
Las ilustraciones, de Albert Asensio, son muy realistas y, a la vez, evocadoras. 
Es, en definitiva, un buen texto para que los más pequeños entiendan quién fue Teresa de Jesús y, puedan, de alguna manera, trasladarse al S. XVI.


domingo, mayo 17, 2015

Al otro lado,
Maurice Sendak,
Kalandraka, 2015 (libros para soñar)

Hay algo de enigmático en Sendak, algo que no se acaba de percibir, que flota en sus textos y en sus ilusyraciones. Sendak crea criaturas extrañas, con un punto de extravagancia y,en algunos casos, grosería, pero siempre hay un niño quien, saltándose las normas, logra darle la vuelta a la situación y, con dudas e imperfecciones, sale airoso.
Los niños de Sendak no son niños modelos, no son niños de exposición, son niños con sus particularidades, con imaginación, con ganas de jugar, con pensamientos encontrados y, sobre todo, con miedos y dudas. Contra esos miedos y dudas lucha Sendak quien, de alguna manera, luchaba contra sus propios demonios interiores y lo hacía de la mejor manera: escribiendo y dibujando.
Al otro lado es la tercera parte de la trilogía sobre los sentimientos, formada por La cocina de noche y Donde viven los monstruos, ambos también reseñados en "Voces de las dos orillas". En esta ocasión, hay una particularidad porque el protagonista no es un niño, sino una niña, Aida. Aida tiene una vida complicada porque su padre "estaba en el mar" y su madre "bajo la pérgola" y es Aida quien tiene que cuidar de su hermana pequeña, un bebé regordete que le impide jugar, puesto que Aida la cuida con prisa, mecánicamente, hasta que el bebé desaparece y comienza, para Aida, una aventura que la llevará a conocerse a sí misma. Eso sí, parte de un error: sale "por el otro lado" donde todo es al revés, donde nada es lo que parece. Aida se enfrenta a sus propios miedos y sale victoriosa, regresa con su hermana, justo a tiempo para escuchar como su madre le lee una carta del padre ausente en la que le pide que cuide de su familia.
La responsabilidad de Aida es enorme y no debería recaer sobre ella, sino sobre su madre que se muestra ausente y contemplativa. En el fondo, el mismo Sendak confiesa que se inspira en él mismo y en su hermana porque, a veces, las relaciones entre hermanos, no son plácidas y tienen momentos oscuros.
Se me permitirá una nota personal que me acerca al relato y me conmueve. Mi madre, que tiene 74 años, es la segunda de seis hermanos y le tocó cuidar de los menores. Cuenta, entre nostálgica y melancólica, que, a los seis años, mientras su madre trabajaba en el campo o en casa, ella llevaba siempre en brazos a su hermano, al que ahora adora, pero buscaba cualquier excusa para irse a jugar porque... era una niña y los niños, no lo olvidemos, como no lo olvida Sendak, tienen unos intereses distintos a los de los adultos y necesitan jugar.
Aida convierte su propia vida en ese juego que tanto anhela y, siguiendo muy de cerca los cuentos de hadas, logra vencerse a sí misma y protagonizar una aventura digna de la mejor heroína.
Sendak no renuncia a ser fiel consigo mismo, no busca soluciones fáciles, no es edulcorado ni toma al niño por inútil, al contrario. Sus ilustraciones son espectaculares. Uno no se cansaría nunca de conteplarlas. Se nota la influencia de los pintores románticos alemanes en las mismas. Los vestidos, los detalles, la luz que se advierte, esa especial atmósfera en la que Aida se mueve son piezas fundamentales en el libros. Por otro lado, hay distintos símbolos, el cuerno mágico que Aida siempre toca para entretener a la niña a la  que no mira nunca, el bebé que se convierte en un bebé de hielo, la pérgola, la carta y la voz de su padre, la capa amarilla de su madre, el arroyo, la música, el mar...
Al otro lado no es un relato fácil, pero es rotundo y hermoso en su conjunto. Es un relato que merece una lectura atenta y que hará pensar mucho a los adultos y permitirá a los niños sumergirse en un mundo mágico, cercano a los cuentos y a sus propios sentimientos. 
Nos parece un acierto retomar este álbum ilustrado, escrito en 1981, y ofrecerlo a los pequeños lectores, desde 8 años, del S. XXI. Al otro lado sigue habiendo monstruos para cualquier niño, pero es posible vencerlos. En este caso, son duendes bebés, que, como una pesadilla, invaden la vida de Aida, pero ella, igual que el niño de Dónde viven los monstruos, logra superar y, lo que es más, importante, engañar para alcanzar y reconocer el cariño real que siente por su hermana.

martes, mayo 05, 2015

Napoleón puede esperar,
Ana Alcolea,
Pearson, 2012.


Napoleón puede esperar es un relato de ilusiones compartidas que se truncan, de confesiones a media voz, de dolor, de ausencia, de amor y de amistad. Ana Alcolea mantiene una estructura que comienza a ser una seña propia de indentidad narrativa, ya que ofrece dos historias y dos acciones que, de alguna manera, se dan la mano.
En el pasado, a principios del S. XVIII, conocemos al teniente de las tropas napoleónicas, Gerard Lacombe, quien ha sufrido la campaña de Egipto y no comparte las ansias de expasión del pequeño corso, como se llama, a menudo, a Napoleón. Para Gerard es muy difícil volver a la normalidad, después de tanto sufrimiento y dolor, aunque lo logra gracias al amor de si vida, Elisabet. No obstante, sabe que es un tiempo prestado porque ha de retornar a la lucha. Esta vez en la campaña española, en plena guerra de la Independencia.
En el presente, Pablo e Isabel, dos jóvenes unidos por el dolor. El padre de Pablo y el hermano de Isabel han muerto en Afganistán. El funeral se oficia en la Iglesia de San Fernando, de Zaragoza, lugar emblemático para dos de los personajes, Gerard y el padre de Pablo.
Con buen pulso, Ana Alcolea va centrando las acciones. Pablo e Isabel acaban unidos frente a la adversidad y surge, entre ellos, el amor. Gerard vive el segundo sitio de Zaragoza y se horroriza ante los desastres de la guerra.
La escritora ofrece un retrato conmovedor y realista del sitio de Zaragoza. El hambre, la miseria, la falta de humanidad se dan la mano. Personajes reales e imaginarios conviven y, juntos, ayudan al lector a captar, al menos un poco, la sinrazón humana.
Un nombre une ambas historias, Goya. Tres lienzos de Goya, que estaban en San Fernando, desaparecen en la guerra y Ana Alcolea imagina un posible itinerario para uno de ellos, el que Santa Isabel. Gerard, sensible al arte, salva los lienzos y solo ese perdura. El lienzo une pasado y presente y es indispensable para entender la novela.
El nombre de Isabel es importante en el relato, en ambos tiempos, ya que siempre hay una joven de nombre Isabel o Elisabet. El milagro de Santa Isabel, además, que convirtió los panes en rosas es una metáfora de la inutilidad de la guerra.
Hay muchas pistas que ofrece la narradora. Lo cotidiano y lo épico se dan la mano en la novela. Por un lado, la madre de Pablo que siempre se siente mejor con una taza de té, por el otro Isabel que huele tan bien o Elisabet cuya fragancia acompaña a su marido en la campaña española. Los olores limpios y puros, al lado de la podredumbre propia de los momentos bélicos.
Podríamos decir que hay un personaje global,  impactante , que s la ciudad de Zaragoza, una ciudad que en la Guerra de la Indepencia sufrió como ninguna y, pese a los que la gobernaron, salió adelante. Una ciudad que tuvo grandes heroínas quienes, con su valor, trataron de solucionar los entuertos masculinos.
Hay también otros aspectos narrativos interesantes que podemos comentar. Pablo escribe en primera persona. Las vicisitudes de Gerard se cuentan en tercera persona, pero es un narrador omnisciente quien lo hace. Eso sí, se transcriben sus cartas que son un elemento que une, como verá el lector, ambas historias.
Zaragoza y París se muestran como dos escenarios importantes. El río Ebro y el río Sena, símbolo de lo que fluye y pasa, pero siempre ahí, permanentes.
Pese a la dureza de algunas descripciones, el mensaje de Ana Alcolea es esperanzador y son frecuentes las notas lírica en su relato. La piedad, la ternura, el afecto y la caridad siguen entre las personas. Y, en suma, siempre se puede ver la vida desde el otro lado porque las casualidades a veces existen. Y como dice la profesora de literatura de Isabel, "hay que darle la vuelta" a los acontecimientos.
En suma, Napoleón puede esperar es una novela muy bien construida, que ahonda en la psicología de los personajes y que sabe captar, desde el principio, la atención del lector.
Suponemos que no habrá sido una novela fácil para la escritora ya que, seguramente, en el proceso de documentación y escritura del relato, muchos sentimientos y emociones se le habrán despertado porque Ana Alcolea conoce muy bien Zaragoza, ya que es donde ha nacido, y el Canal Imperial, escenario importante también en la vida de los personajes.

domingo, mayo 03, 2015


47 trocitos,Cristina Sánchez-Andrade. Ilustraciones: Raúl Nieto Guridi
Edebé, 2015. (Tucán, 24).

¿Nos hemos preguntado cómo se sienten los niños al tener un hermano diferente? ¿No? Pues Cristina Sánchez-Andrade ofrece una respuesta que conmueve y emociona a partes iguales.
Pussy tiene una hermana, Manuelita, con la que se lo pasa muy bien, aunque no sea como ella. Manuelita es una niña distinta y especial, con los ojos rasgados y una evolución  personal y diferente. Eso a Pussy al principio le parece lo normal, pero ya se encargan algunos niños, a los que en el relato se califica de "niños cuervos", de hacerle sembrar dudas y miedos.
Manuelita es la hermana mayor y tiene síndroeme de Down, pero la única diferencia con los demás niños está en esos 47 trocitos, porque ella, en lugar de 46 cromosomas, tiene 47. Esa respuesta a Pussy no le vale y, poco a poco, su corazón se llena de resquemor: "También estaba harta de que su hermana le destrozara los juegos, de que otros niños no la dejaran jugar por su culpa y de tener que explicar que Manuelita ya tenía nueve años cuando en realidad parecía que tenía seis e incluso tres". Pussy actúa de forma dura con su hermana, pero no lo hace por maldad, sino porque no sabe cómo gestionar las diferencias. Después de distintos sucesos y, cuando Manuelita decide escaparse de casa, Pussy descubre que debe proteger a su hermana, que ella, aunque sea la pequeña, ha de actuar y estar a su lado y ese día, de verdad, comienza el camino hacia el afecto y la ternura entre hermanas. Cuando, al fin, las diferencias no son un obstáculo, cuando a Pussy ya no le importa lo que digan los demás, entonces, comienza a crecer.
47 trocitos  se estructura en 10 capítulos, tantos como años acaba cumpliendo Manolita. Está escrito en tercera persona, pero, en todo momento, nos parece escuchar el pensamiento de Pussy. El relato recrea muy bien, con sentido del humor y mucha frescura, las particularidades de Manolita, a quien no le pasa nada, no está enferma; simplemente es especial, como le ocurre al abuelo, a quien también consideran "raro". Es el abuelo, sabio y excéntrico, quien, ante las angustias se su familia, da con la solución cuando dice: "Los niños necesitan ser amados, pero también un poquitín desatendidos". Cuando a Manolita se la deje seguir su propia evolución, sin compararla con nadie, en ese momento será aceptada como es, sin fisuras.
El relato está dirigido a lectores desde 8 años y muestra, con humor, cariño y respeto, las situaciones cotidianas que se pueden vivir con un niño síndrome de Down. En ese sentido, los diálogos y reflexiones de Pussy son esenciales.
Las ilustraciones, de colores vivos, nos hablan de los aspectos simbólicos del relato, del paraguas, de los niños cuervo, del abuelo y de la propia Manolita, feliz e inocente. La portada, en ese sentido, es también una metáfora del amor entre las hermanas.
47 trocitos es un relato espléndido, luminoso y directo a los sentimientos. Un libro emocionante y necesario en esta sociedad nuestra en la que, a menudo, se arrincona a los diferentes. Y es que para amar hay que conocer.

sábado, mayo 02, 2015






Cómplices,
Lydia Carreras. Ilustraciones: Claudia Legnazzi,
La brujita de papel: Córdoba, 2008.
Edición especial para el Ministerio de Educación, 2014.

Cómplices es, sin duda, un libro valiente, de esos que no permiten concesiones y van directos a lo más hondo, al corazón. Hay palabras enormes como muerte, entierro o duelo que no se sabe muy bien cómo manejar con los niños. Lydia Carreras ofrece una respuesta: hay que escuchar más a los pequeños y ofrecerles lo que necesitan, no aspectos materiales, si no, realmente, lo que importa.
En este caso, el protagonista es un niño que, en primera persona, enhebra sus recuerdos, vivencias y dudas en torno a la muerte de su abuela y, sobre todo, a lo que ocurrió después. No es habitual encontrar en la literatura infantil la alusión tan clara al entierro o a los pormenores de las herencias.
El pequeño asiste, como en una película que no entiende, a las peleas familiares, a las luchas mezquinas por lo que era de la abuela y a esa falta de sensibilidad que a menudo adoptan los adultos cuando se trata de hablar de dinero o bienes materiales.
Hay, eso sí, algún aspecto positivo que anima al niño. Su madre y su tío, que no se hablaban, vuelven a hacerlo ante la muerte de su madre, la abuela. También, hay que agradecer a la abuela, que toda la familia se reúna en torno a la mesa y permita, al pequeño, disfrutar de sus primos y de una normalidad que, por distintos motivos, se perdió.
Varios personajes se asoman a las páginas del libro. La madre del narrador, su hermano, que es bien travieso, el tío Agustín y la tía Elba, que siempre está enfadada y es bastante egoísta. Por encima de todos planea la sombra amorosa de la abuela que llevaba mucho tiempo enferma, que parecía estorbar a veces a los mayores, aunque nunca a los niños; la sombra amorosa de la abuela que compartió un último secreto con su nieto. Ese secreto, que buscan los mayores desesperadamente, es el que nunca dirá el narrador porque, gracias a su desconcimiento, la familia parece haberse unido de nuevo. Mejor que sigan buscando el tesoro de la abuela, porque, mientras lo hagan, estarán juntos.
Cómplices es un relato escrito desde la perspectiva infantil, mantiene el tono oral en todo momento y los signos de puntuación se disponen de tal manera que, mientras leemos, nos parece escuchar la voz del pequeño.
Es un relato que no debería ofrecer al lector sin acompañamiento porque, quizá, no acabaría de entenderlo y le ocasionaría dudas. En cambio, si el padre, madre o educador comparte la lectura del libro con los niños y los va acompañando en los misterios de la vida, el niño crecerá de forma armónica y entenderá aspectos que, muy a menudo, se le hurtan.
Sea como sea, el recuerdo de la abuela ilumina el relato- La abuela les forraba los libros, les preparaba la leche y les contaba cuentos. "La extraño un poquito. Un poquito bastante, pero no lloro porque ella me dijo antes de irse que yo tenía que ser fuerte como el Capitán Escarlata", piensa el narrador. El niño vive, de esta manera, su ausencia con normalidad; son los demás los que se confunden, los que crean dramas fuera de lugar, los que generan la atmósfera de angustia. Con eso queremos decir que los niños son capaces de entender la realidad si, eso sí, se les explica bien.
Las ilustraciones de Cómplices acompañan, con su planteamiento, el tono realista del relato y muestran, sin miedo, las escenas del duelo o de las disputas, pero también presentan a la familia reunida y, entonces, los colores son luminosos y alegres. La portada resume el secreto de la abuela y, si el lector sabe mirar, entenderá que la abuela no se ha ido del todo, porque su secreto, tan bien guardado, los ha puesto, al fin, de acuerdo.