domingo, abril 12, 2015







 

El pasado mes de marzo supe que este blog, “Voces de las dos orillas”, había recibido el premio One Lovely Blog gracias a Cinco ovejas negras. "Cinco ovejas negras"  es un blog de Literatura Infantil y Juvenil que llevan cinco mujeres comprometidas con las letras y activas al máximo. Recomiendo desde aquí el blog y agradezco que me hayan tenido en cuenta.
Este Premio es un reconocimiento entre blogs, para hacerlos más visibles y ayudarlos a conseguir un poco más de difusión. Si entre los blogs nominados está el tuyo tienes que:
  • Agradecer el premio a quien te lo concede y hacerte seguidor de su blog.
  • Responder a las once preguntas que te hace.
  • Conceder el premio a once blogs que acaben de empezar o que tengan menos de doscientos seguidores y que te gusten.
  • Hacer once nuevas preguntas a los blogs premiados.
  • Informar del premio a cada uno de los blogs.
  • Visitar los blogs que han sido premiados junto con el tuyo.
Las preguntas que debo contestar son:
  • ¿Cuál es tu música? Cualquier música que me haga sentir emociones.
  • ¿Tu ciudad preferida? Me gusta mucho Tarragona, mi ciudad, pero estoy enamorada de Cuenca también y me encanta Madrid.
  • ¿Tu espacio? Mi casa.
  • ¿Tu postre? Tiramisú
  • ¿El rasgo que más admiras? La fuerza de voluntad.
  • ¿Tu película? “Lo que el viento se llevó”
  • ¿Tus lecturas? Cualquiera que me enganche. Me encanta la novela histórica.
  • ¿Colacao o Nesquik? Ninguno de los dos. Leche sola o con café.
  • ¿Cómo te gusta el café? Cortado.
  • ¿Nocilla o Nutella? Ninguna de las dos. Muy empalagosas.

Y estas son las preguntas que hago yo a los blogs que premio:

  • ¿Cómo definirías tu blog?
  • ¿Cuál es tu intención al escribir?
  • ¿Prefieres mar o montaña?
  • ¿Qué es el  tiempo?
  • ¿Qué desayunas?
  • ¿Cuál es tu momento del día favorito?
  • ¿Pechuga o muslo?
  • ¿Cuál es el último libro que has leído?
  • .Qué es la infancia?
  • ¿Qué admiras en las personas?
Los 11 blogs que yo admiro y quiero premiar son:


  • Manos de tiza   (blog de pensamiento, poesía, docencia y mucho más)
  • Fotos poemas (blog de la escritora Rosario Bersabé Montes)


miércoles, abril 01, 2015






Foro Rinascimiento,
María García Esperón,
Libros & Libros, 2014.

Foro Rinascimiento es una historia que retrata muy bien el pensamiento y las reflexiones personales de la propia autora, la mexicana María García Esperón. Si repasamos su obra, ya amplia, veremos que son varios los temas que mueven y conmueven a la escritora, pero es en Foro Rinascimiento que, de una manera fluida, aparecen para deleite del lector que acaso sabe -o debe- leer entre líneas. Así, la historia o el pensamiento de la humanidad que solo se han transformado, aunque mantienen íntegra la raíz y la esencia. Por otro lado, las nuevas tecnologías, internet, que han logrado un acercamiento entre las personas, pero también tienen sus peligros, como se advirtiera en El disco del tiempo. Son varios los motivos que nos recuerdan otras novelas de María García Esperón, como la obsesión por la sibila élfica que mantiene uno de los personajes, que ya leímos en Sibila o las referencias al cuerpo de Alejandro Magno, obsesión desde la antigüedad, como ya leímos en Soma.
Foro Rinascimiento se estructura en tres frentes que se van intercalando. Para empezar, en primera persona,  las intervenciones en el foro que lleva el mismo título y que, poco a poco, va desvelando enigmas del Renacimiento. Son intervenciones directas, que crean, en el lector, la ilusión del presente. Son intervenciones que adoptan nombres renacencistas para ocultar las verdareras personalidades.  Las cartas de Miguel Ángel, el artista renacentista por excelencia, nos sitúan en el pasado.   Y, por último, la intervención de un narrador en 3ª persona, permite que tomemos distancia y conozcamos algo mejor a los personajes y, sobre todo, sus obsesiones y tormentos.
Una joven diseñadora mexicana, Alicia (fiorezna, en internet), descubre un secreto en las pupilas de la sibila, en la Capilla Sixtina. Es un secreto enorme que hace peligrar, incluso, las creencias y que relaciona, al fin, todas las religiones y cultos. Hay un paso entre Apolo y el Dios verdadero y ese paso lo dio Miguel Ángel, en el corazón de la cristiandad. Semejante hallazgo ocasiona que se pase de lo virtual a lo real. Un coleccionista italiano, un erudito inglés y un alto funcionario del Vaticano darían lo que fuera por conseguir desvelar el misterio de Miguel Ángel. El amor y la muerte, como en otras novelas de María García Esperón, están a un paso, esa es la verdad. No hay amor más grande que el que siente Miguel Ángel frente a un bloque de piedra a punto de convertirse en arte, en belleza. Por conseguir esa belleza, en estado puro, tan cercana a las ideas de Platón, se puede morir y se puede vivir.
La confusión de estos personajes, tan metidos en su mundo, cultos, poderosos, pero también solitarios empernidos, poco acostumbrados a las contrariedades, hace que cuando se cruza en sus vidas una presencia femenina, joven, capaz, valiente y arriesgada, confundan la obra de arte con la propia vida. Se creen dioses jugando con las personas, aunque, al fin, el tiempo los pone en su sitio y les demuestra que son finitos e insignificantes.
Foro Rinascimiento es un libro enigmático, que nos conmueve y emociona, que nos hace dudar de nuestras propias capacidades, que nos sumerge en una época ya pasada, el Renacimiento, con la que seguimos guardando relación porque, como cree la escritora, la historia, la historia grande, la enorme, no se hace de una vez, sino despacio, con trocitos pequeños. Es como si un inmenso caleidoscopio se hubiera roto y, poco a poco, se vayan recuperando las piezas. Por eso, no es de extrañar que entre la Alicia del S. XXI y una joven momia muy bien conservada haya tantas relaciones,  como entre Venus y otras divinidades o como entre la Sibilia y el propio Miguel Ángel.
La novela mantiene un ritmo narrativo intenso y queda, de alguna manera, abierta porque el final es tan enigmático como la propia peripecia que se narra. Que cada lector extraiga sus propias ideas y que cada lector reflexione.
Sea como sea, como leemos hacia el final del libro, "El único asesino de Giuliano, el único asesino de Alejandro y de Apolo y de todos los dioses que en el mundo han sido, es el tiempo. Y la muerte libera de las ataduras del tiempo, a través del Día y la Noche, a esos gigantes recostados, artífices de la liberación, de la resurrección, del Rinascimiento...".
Gran conocecora de la cultura clásica, María García Esperón, nos ofrece una novela, envuelta en los ropajes de las nuevas teconologías, que demuestra que entre el pasado y el presente, a veces, solo hay un soplo. Un leve soplo del tiempo. 

lunes, marzo 30, 2015

Las bolsitas de la Señora T,
Paula Merlán - Mar Blanco,
Amigos de Papel, 2015.

El "tiempo" es un concepto relativo, que no vivimos con la misma intensidad. Todos coincidimos que no es lo mismo una hora de alegría que una de dolor, que parece que, en el primer caso, los minutos vuelen y, en el segundo, se eternicen. Filósofos y escritores se han centrado en el tiempo y han reflexionado acerca del mismo. Quizá los poetas sean los que han dado más en el clavo a la hora de transmitir los sentimientos y sensaciones que provoca el paso del tiempo. Ya Machado definía su poesía como "palabra en el tiempo",
Estamos hechos de pasado, pendemos de un presente efímero y nos vemos abocados al futuro incierto, esa es la verdad. Hemos acuñado muchas expresiones relativas al hecho temporal. Así, se puede ganar, perder, malbaratar, robar o perder el tiempo. Lo que no podemos es recuperarlo; eso ya no nos corresponde a los mortales.
La señora T, la protagonista del relato de Paula Merlán, está aburrida o triste y el tiempo le pasa muy despacio. Por eso se le ocurren tres ideas peregrinas que la conducen a almacenar el tiempo, su propio tiempo. Guarda en tres bolsitas los segundos, los minutos y las horas que le sobran porque quiere que el día pase rápido. Cuando lo consigue, descubre que hay otras personas necesitadas de tiempo y accede a repartirlo con los demás; aunque eso la deja sin tiempo para ella misma. Cada lector puede hacer su propia interpretación, eso sí. El caso es que la señora T ya no tiene tiempo que recuperar y echa de menos no haber disfrutado más de las pequeñas cosas de la vida que, ahora, le son vedadas. Podría parecer triste, pero no lo es porque, gracias a una sorpresa luminosa de la escritora, la señora T, al fin, tiene toda la eternidad por delante y se encuentra con el señor T.
Podríamos pensar que la señora T es algo excéntrica, quizá, más bien, es una mujer mayor, viuda, que atraviesa por momentos de soledad y no sabe cómo llenarlos, por eso se le ocurre esa idea bizantina de guardar el tiempo. Ese tiempo que a ella le pesa como una losa, ayuda a los demás y ahí la señora T hace un ejercicio de generosidad inmenso.
El relato va destinado a los más pequeños, que quizá no entiendan todos los recovecos del mismo, aunque sí podrán ver que cada uno ha de vivir su propio tiempo y que vale la pena hacerlo.
La experiencia lectora la he realizado con niños de seis años y si bien a todos les ha interesado, solo algunos han ido más lejos y me han preguntado si la señora T se había muerto e, incluso, alguna ha afirmado que T significa tiempo. Es un camino sembrado de preguntas y de crecimiento.
Por lo tanto, es bueno ofrecer a los niños relatos con una buena carga reflexiva que ganan a cada lectura y que les permiten situarse en su propio mundo y establecer su autonomía personal.
Paula Merlán escribe un texto metafórico, lleno de colores y de luz. La señora T no se sentía feliz en su vida, por eso quería acortarla y, cuando lo logró, tuvo un momento para arrepentirse, aunque no hizo falta porque le aguardaba, como ya se ha dicho, "la eternidad".
En el libro también se reflexiona acerca de la prisa cotidiana. Las madres necesitarían que el día fuera mucho más largo para pdoer hacerlo todo. El panadero también va apurado. La maestra lo necesita para corregir y así, sucesivamente. Quizás sería mejor que nos ajustásemos a nuestra propia realidad y aprediéramos a vivir con lo que tenemos, sin pedir más tiempo y sin renegar de él.
Las ilustracions de Mar Blanco son cercanas y harán que el niño capte el matiz metafórico porque aparece la señora T cargada de tiempo y aparecen los segundos, los minutos y las horas personificados. Son ilustraciones cargadas de detalles, con mucho color y que se cierran con la recreación de lo que podríamos identificar como un soberbio paraíso, cargado de vegetación y de posibilidades.
Además, la tipografía juega con las letras y los colores y permite una lectura más cercana y atenta.
En definitiva, un libro para los más pequeños hecho para que los mayores reflexionemos y seamos capaces de decidir que hacemos con nuestro tiempo: ¿lo perseguimos o lo vivimos?

domingo, marzo 22, 2015








Antoni Gaudí,
Dàlia Adillon Marsó,
Kalandraka, 2015.

Antoni Gaudí és un àlbum il·lustrat adreçat als nens i nenes a partir de 4 anys, que els explica, d`una forma senzilla i molt poètica, la història del gran arquitecte Antoni Gaudí.
Gaudí va néixer a Riudoms i era el petit de cinc germans. Li agradava jugar a les construccions i passejar pel camp on mirava la natura i aprenia d`ella. De petit va passar moltes estones malalt. De gran va estudiar arquitectura i va treballar molts anys en molts projectes emblemàtics com són el Parc Güell, la Casa Milà o la Sagrada Família.
La Dàlia Adillon ens parla, com si fos un conte, d`una persona que va ser molt important, que va tenir molta voluntat per tirar endavant, però que, com tothom, va ser nen i és aquest aspecte el que agradarà als petits lectors, perquè Antoni Gaudí era un nen llest, que "s`avorria a l`escola" i que aprenia molt de la natura. Ens mostra que a l`infantesa estan les llavors que ens faran ser com serem a l`edat adulta. En Gaudí va trobar la seva font d`inspiració a la natura i ho veiem en les seves obres que va fer de gran.
El text, clar i directe, està fusionat amb les il·lustracions que no només ens presenten al personatge real, sinó que, de forma metafòrica, ens fan entendre com relacionava les seves obres amb la natura. Així el veiem podant unes rames de la Pedrera, o plantant les llavors i tenint-ne cura, del que seria la Sagrada Família.
Finalment, l`autora ens parlar de que es va dedicar a treballar fins la seva mort en els seus projectes i no en parla de com va ser, però sí queda el dibuix d`un tramvia, com el que el va atropellar.
La Dàlia Adillon ens mostra a Gaudí a totes les etapes de la seva vida, de nen, de jove, d`adult i de vell, però sempre amb una mateixa voluntat i un projecte ferm. És un bon exemple per a tots.
El llibre recrea part dels escenaris importants de la ruta de Gaudí i evoca, a la portada, alguns dels seus símbols, com ara el drac.
Antoni Gaudí acosta als més petits als món de l`arquitectura i la cultura en general amb una presentació atractiva i molt ben cuidada. El podem llegir també en castellà, gallec i anglès.
La bruja del pan pringao,
Pilar Mateos, Algar, (Calcetín, 102), 2014.

Pilar Mateos es una veterana escritora que sabe muy bien cómo encandilar a los lectores más pequeños. No es la primera vez que escoge a una brujita como personaje de sus obras, ya lo vimos, por ejemplo, en La bruja Mon.
En esta ocasión la protagonista de las estampas que conforman La bruja del pan pringao es una niña muy bonita, que viste con una capucha y que, en apariencia, no es una bruja. La pequeña, no obstante, vive con su hermana bruja y está aprendiendo a hacer algunos cortilegios y hechizos, pero nadie la toma en serio ya que es una niña dulce y hermosa. Es más, la llaman "la bruja del pan pringao" de una manera humorística, que a ella no le hace ninguna grancia.
Pilar Mateos, en nueve capítulos, recoge nueve situaciones en las que la pequeña demuestra sus incipientes poderes, aunque nadie sospecha que ha sido ella, así nadie ni la riñe ni le da las gracias y eso es frustrante, la verdad. El libro recoge momentos hilarantes que harán que el pequeño lector se divierta al imaginar los cambios que esa brujita, en apariencia inocente, está haciendo.
Hay, eso sí, unos animalitos que siempre la acompañan y que dan fe de su condición de bruja, las arañas, aunque son tan pequeñas como ella y nadie las ve.
La bruja del pan pringao, ilustrada por Horacio Elena, es un libro alegre, que rompe con la imagen tradicional de las brujas, que apuesta por la infancia de las mismas y que de demuestra que, a veces, tras los sucesos extraños de nuestras vidas, puede haber alguna brujilla escondida. Miremos, miremos a ver si la encontramos.
Mientras, la pequeña, sigue con su secreto a cuestas y ha encontrado una manera de ser feliz. Se ha comprado una careta de bruja en la feria y eso le da seguridad, aunque los demás sigan ignorándola. El mensaje es claro: no importa lo que piensen los demás, sino lo que cada uno crea y sienta. Igual que a esya brujita le ha brotado "una sonrisa recién nacida en el corazón", a los lectores, a partir de 8 años, les pasará lo mismo cuando aprendan a valorarse ellos mismos.
Un libro, en suma, ideal para potenciar la autoestima y para que los niños se aficionen a la lectura ya que son capítulos breves que encierran, cada uno, una historia diferente con la que pasar, eso sí, un buen momento.

Mentira,Care Santos, Edebé, 2015.

Mentira, Premio Edebé de Literatura Juvenil, aborda un tema incómodo y poco presente en la literatura para jóvenes. Care Santos se interna en el mundo de la delicuencia juvenil y, sobre todo, en los aspectos psicológicos de la misma y en la reinserción en la sociedad por parte de estos chicos y chicas, menores, que se encuentran en un centro tutelado por el estado que no se llama cárcel, pero que lo es.
En esta ocasión, la novela mantiene dos voces principales, la de Xenia y la de Éric. Xenia es hija única, cursa bachillerato y obtiene buenas notas. Vive en un mundo cómodo, muy pautado por sus padres, con poca libertad, pero tranquilo. Xenia es una buena lectora y ese el nexo de unión entre los dos protagonistas. El primer nexo de unión, al menos. A raíz de la lectura del libro de Salinger, Xenia entra en un foro y allí encuentra la opinión de otro lector. Poco a poco, ambos establecerán una relación extraña, pero intensa. El joven lector y Xenia comienzan en enviarse correos electrónicos que a ninguno de los dos dejarán indiferentes. La muchacha desea conocer al chico y, como este le pone largas, decide investigar por su cuenta. Su desengaño no tarda en llegar cuando Xenia descubre que todos los datos que le dio el supuesto Marcelo son falsos. Xenia se ha enamorado de un fantasma y decide cortar con él. Ya le han hecho bastante daño.
Mientras, recibe, en su instituto, un sobre que contiene una novela. La novela de Éric. Éric es el nombre real del chico con el que ha estado carteando y que ha decidido contarle su terrible historia. Éric ha sido acusado de asesinato y está cumpliendo condena, por así decirlo. Aunque, detrás de unas cifras frías, se esconde la peripecia de un adolescente sensible, inteligente y maltratado por la sociedad.
Xenia y el lector descubren a la vez, en forma de larga carta dividida en capítulos, la verdad de Éric quien lo cuenta con resignación, pero con una fuerza que atrapa desde el primer momento. Éric, si hubiera nacido en otra familia, habría sido como Xenia, en cambio le tocó la peor parte y le tocó asumir un asesinato que él no había cometido para salvar al único amigo que tuvo nunca, Ben.
El libro se estructura en dos bloques principales que ofrecen las dos caras de una misma historia. La narración de Xenia y la carta de Éric. Ambas historias se cruzan y confluyen en un final esperanzador.
El relato ahonda en cuestiones psicológicas, porque bucea en las mentes de ambos jóvenes, en especial la de Éric, un joven callado que se desahoga escribiendo.
Los personajes no son, en absoluto planos, sino que se van definiendo ellos mismos ya que no hay un narrador paternal que nos ofrezca respuestas, sino dos jóvenes que están creciendo, como el personaje de Salinger, que tanto les impacta. De hecho Mentira es, en otros muchos aspectos, un homenaje al Guardián entre el centeno y a las buenas lecturas, esas que dejan huella y que permiten que el lector, en este caso en formación, siga creciendo y madurando.
La novela, en definitiva, es espléndida. Care Santos es capaz de escribir con luz, con energía positiva acerca de una temática con la cual es difícil lidiar, como ya decíamos al principio, sin caer en las moralinas huecas. Como dice la propia escritora en su nota a los lectores su novela "lanza más preguntas, nada fáciles de contestar, sobre las que vale la pena detenerse un segundo a pensar". Un segundo y todo el tiempo que sea necesario.
No sabemos qué ocurrirá entre Xenia y Éric a partir de ese momento, solo sabemos que su amistad va a ser profunda porque se sienten unidos desde la emoción, el respeto y los sentimientos.
Hay que leer la novela porque el universo literario y humano que contiene sobrepasa las líneas de una reseña. El lector encontrará personajes, situaciones y temas que, insistimos, le permitirán madurar y, a la vez, disfrutar con la lectura. Eso sí, lectura sin edad.

domingo, marzo 15, 2015





13 perros,
Fernando Lalana,
Bambú, 2013.

13 perros es una novela que crea adicción desde la portada, a cargo de Francesc Punsola.
La trama, muy lalaniana, por decirlo así, puesto que Fernando Lalana es un autor que imprime su personal estilo en cada una de sus obras, nos lleva de lo cotidiano a lo extravagante, de lo real a lo extraño, de lo cómico a lo serio.
El teniente Felipe Manley, del Centro Nacional de Inteligencia, descubre que el Meteosat está en peligro porque, en cuatro días, si no se resuelve el misterio, otro satélite, el Cuencasat, se autodestruirá y dañará al satélite europeo.  Ya al leer el nombre del Cuencasat, el lector se desequilibra y sigue haciéndolo al descubrir qué descabellado proyecto se esconde tras su puesta a punto.
Mientras, una maestra en paro, Elvira Ballesteros, decide sacarse el título de detective provado y logra, por casualidad, su primer caso. Tiene que descubrir la extraña desaparición de un galgo persa. Félix, su hijo de 15 años, va ayudarla; es más, será casi quien tome las riendas en el asunto.
Parece que es un caso sencillo. ¿Parece? Nos estamos equivocando al prejuzgar porque, detrás de esa y otras desapariciones, se oculta la respuesta al caso que atormenta a Manley.
La novela se desarrolla en Zaragoza, en unos escenarios reales, en donde Félix y sus amigos, en especial Cuca, progresivamente, van atando cabos y descubriendo que la venganza, es cierto, se sirve en un plato frío, más bien helado y, si no, que se lo pregunten a don Vicente, uno de los artífices del Cuencasat.
13 perros es, en principio, un relato de detectives, pero supera el género gracias a la comicidad. Las situaciones son hilarantes, pero los comportamientos de los personajes son realistas; por lo tanto se produce un contraste que hace que el lector vaya de un registro a otro, si saber si reír o preocuparse.
Por otro lado, se incluyen otros temas en el relato, como es el amor, la recuperación de la memoria, la importancia de saber mantener la palabra, el respeto a los ancianos, el valor de la palabra, la amistad o la superación de las propias limitaciones.
En cuanto al aspecto temporal, es una novela muy bien trabada, que se divide en seis capítulos y que transcurre en unos pocos días, de lunes a viernes; aunque haya referencias al pasado que nos aclaran la situación del presente. De ahí que el ritmo sea ágil y en continua expansión.
Por otro lado, los personajes, trazados con gracia y desparpajo, logran que 13 perros sea también una novela que fomenta la lectura. En especial, los jóvenes lectores se sentirán identificados con Félix, que es un muchacho con un humor especial. Cabe señalar, por supuesto, que Félix cuenta en primera persona todo el relato, por eso, su desarrollo psicólogico es notable. Es Félix también quien nos habla del resto de los personajes; de ahí que el autor desaparezca y se convierta, casi, en un espectador divertido y alborozado ante su propia obra.
13 perros es una novela destinada a un lector juvenil, pero que no desgradará a cualquier lector aficionado a la novela de detectives y al cine negro.

domingo, marzo 08, 2015


Dido para Eneas,
María García Esperón,
Ediciones El Naranjo, México, 2014.



Dos personajes eternos como Dido y Eneas cobran protagonismo de la mano de María García Esperón. La autora mexicana entiende, como ya es característico en ella, que las épocas históricas están unidas, de una manera sutil, y que esa historia (la grande o la pequeña) tiende a repetirse con variaciones en un lugar y en otro, aunque estén separados por tanta distancia como pueden ser, en apariencia, solo en apariencia, la cultura maya y la fenicia.
En el Cantar IV de La Eneida, Virgilio nos relata, en tono solemne, el encuentro entre Dido y Eneas. Un encuentro apasionante que a la reina le supuso dolor y soledad.
María García Esperón cede el protagonismo a Dido y le permite que, en primera persona, sea ella misma quien relate su peripecia, desde que era una joven soltera hasta que se desposó con Siqueo, el sacerdote de Tiro. En Dido se establece una contradicción terrible entre lo que comienza a sentir por su marido y lo que este representa ya que, como sacerdote, ofrece, cada cierto tiempo, víctimas humanas (niños y niñas) en el templo de Melkart. Dido no entiende que una dedidad exija sangre humana para ayudar a los mortales y siente una angustia terrible cuando se obligada a contemplar los rituales. Tanto es así que, cuando su esposo muere y obligada por su propio hermano Pigmalión quien solo busca saciar su sed de poder, Dido, siguiendo los propios deseos de su esposo, se embarca en una gran aventura, la de fundar una nueva ciudad. Con ella viajan los jóvenes tiros y su hermana Ana. Esta ciudad es, ni más ni menos, Cártago. Allí, con una estratagema, burla al rey Jarbas y logra un territorio amplio para sus fines. No obstante, Dido no es feliz porque, en sueños, en el fondo de su alma, ve que algo va a suceder. Con la llegada de Eneas y todos los que van con él, Dido siente que su destino se ha cumplido. Le ofrece todo al héroe troyano y llega a desposarse con él; pero Eneas, no lo olvidemos, es un héroe y está marcado por otros designios. Ha de partir y Dido, desconsolada, se autoinmola. Esta es la desgraciada historia de la reina fenicia, pero muchos más son los detalles que podemos observar.
María García Esperón divide la historia en XXI capítulos. El primero y el último son los que nos sitúan en un tiempo presente, el que vive Dido tras la partida de Eneas. Son dos capítulos primodiales, escritos en presente, que permiten que el lector no solo sea eso, lector, sino testigo de lo que va a suceder y que sienta, de alguna manera, el dolor que le causa a la propia Dido hacerlo y la impotencia de no poder impedirlo, porque está escrito en su destino, que Dido moriría joven.
La figura de Eneas recupera su humanidad en el relato. Un hombre con un dolor a cuestas, podríamos decir. Marcado por la muerte de su esposa y la de su propio padre. Eneas se ve obligado a mantener un juramento que él, estamos seguros, quisiera romper. Para Eneas sería más dulce establecerse con Dido y, juntos, gobernar, pero su padre le sigue exigiendo, aun después de muerto, que siga su destino. Perdonamos a Eneas, pero maldecimos que la palabra dada sea motivo de tanto pesar.
Dido es una mujer aparentemente delicada, pero que sabe ser astuta cuando le conviene, que sabe ser leal a los suyos y sumisa si así se necesita, pero que oculta una determinación férrea y que ni duda morir cuando se siente vacía. No es la princesa de cuento que muere por amor, no, es mucho más que eso. Es la joven hija de reyes, exiliada de su tierra, fundadora de otro reino que nunca descansó, que nunca fue feliz y que, cuando cree hacer alcanzado un destello de esa felicidad (reservada, ay, a los dioses) descubre que, en sus manos, es ceniza. Por eso se suicida, porque quiere acabar con ese destino y con una vida de soledad.Es una mujer que no cree demasiado en los designios de los dioses ni en la capacidad de los humanos de saber entenerlos.
María García Esperón retrata muy bien el alma femenina, pulsa con dedos de plata ese sentir, esa especial capacidad de mostrarse ante la vida y esas frustraciones que Dido, como mujer, también tiene. Porque, pese a su poder, a su belleza, a su esplendor, Dido sigue llorando por sus no hijos. Ella nunca será madre y el mejor padre de esos hijos no nacidos, Eneas, la ha dejado siguiendo su estela de héroe inmortal.
El libro está escrito de manera cercana, pero con ese tono propio de las gestas; aunque, eso sí, Dido siente como cualquier mujer.
Gracias al relato, nos sentimos atrapados en la brisa de Cártado, nos paseamos por sus viñedos, incluso creemos ver cómo arribar Eneas y los suyos; es más, también nos llegan los perfumes de Tiro y ese olor de un tiempo que ya no es, pero que sigue y vuelve y nos empapa.
Omar Urbano, por su parte, ilustra el relato, con distintos momentos del itinerario vital de Dido. Sus dibujos no invanden el relato, lo acompañan y se fijan en detalles, en la pira de Dido, recreada con dramatismo, en la situación espacial desde Tiro a Cártago o en la atalaya desde que Dido contempla el pequeño-gran mundo que ha creado.
Dido para Eneas es un libro hermoso, lleno de poesía, muy bien documentado y que recrea una historia apasionante.





Hágase según arte,
Mireia Farriol Gil ,
Edicions Carena, 2015.

La expresión "Hágase según arte" proviene, como es sabido, de latín, "fiat secundum artem". Se refiere a la habilidad en el arte farmacéutica para combinar los distintos elementos (mineral, animal y vegetal) y obtener una solución que sirva para calmar o paliar algunas dolencias.
En principio podría parecer que un término científico como este se encuentra muy alejado de la poesía pero, si lo miramos bien y, si seguimos el itinerario que nos traza Mireia Farriol, encontraremos que, además de los tres Reinos mencionados -mineral, animal y vegetal- tenemos otro, no menos importante, que es el espiritual. Probado está que la actitud del enfermo es vital para su recuperación y la Dra. Farriol entiende, mejor que nadie, dada su profesión, que ciencia y poesía van de la mano. Como debe ser.
El poemario que estamos comentando es un trabajo casi de orfebrería porque, a partir de los elementos más pequeños que conforman nuestra vida, de objetos cotidianos, de sensaciones, de vivencias mínimas, Mireia Farriol conforma un universo poético donde nada nos es ajeno, donde el amor, la soledad, el paso del tiempo y la palabra siempre están ahí. Ahí. A la vuelta de la esquina. Teresa Martín Taffarel, quien prologa el libro, lo califica de "medicina poética" y es verdad, aunque una medicina que no nos conforma, que a menudo inquieta y que nos arroja, de nuevo, a la vida y a sus quimeras para que, al fin, lidiemos solos en la arena de nuestra existencia.
Divide el poemario en cuatro partes:
-Amor. Escoge el amor como orrigen de todo porque así es, aunque es un amor capaz de traspasar el tiempo: "Las voces de los muertos, /jazmines en las dunas, / neblina de la memoria". Es el sentimiento que nos cura: "No necesito ir al médico / ni píldoras, ni medicamentos". No obstante, a veces también nos provoca cierta orfandad: "Nunca se encontrarán las manos / en los bolsillos de otra gabardina". El amor es, en suma, constatar el paso del tiempo y tratar de detenerlo: "tal vez conjugues en presente / este verbo postergado".
-Espacios: Mireia Farriol traza las líneas invisibles que nos separan del otro y de nosotros mismos. Acaso una rama, el aliento, el sueño que nos separa del otro o esa especial manera de sentirse en el mundo: "El enigma es estar solo; / el misterio, estar contigo". A menudo, la poeta se asoma a los versos y los mira con ojos cansados, con ojos que parecen volver de un largo viaje: "La estela de mi barca / dibuja las aguas heladas". La añoranza, el mar, el otoño, el lago y las aguas que van y vienen, que dejan y cogen y que nos ignoran: "Agua que no puede mojar / las aguas del mar".
-Tiempo: Entramos en la eterna cuestión del tiempo, en el enigma del que nos nutrimos y que nos mata día a día: "Hoy, / casi nada de nada". Las horas mueren sin remedio y nos engañamos a nosotros mismos con una trampa: "No tengo tiempo. / palabras de ficción / bien exprimidas". La memoria, el reloj, los latidos, el tañido de la campana, el final del tiempo o esa sensación del enfermo en la UCI: "Allí donde no existen los recuerdos / ni los días que pasan/ ni horas en el corredor verde acuoso / ni la voz del viento entre los árboles". Y esa sensación de impotencia, "Este camino tan largo..."  en donde "Todo huele a tiempo seco".
-Otros remedios: En esta parte del poemario, la final, es donde encontramos esos remedios a la soledad, a la melancolía, a la desazón de vivir. Los encontramos en un "té frío de menta", en un sorbo de café, en el verdor del jardín, en una limonada que nos endulza las noticias diarias. También encuentra remedios Mireia Farriol en las canciones, en algún bolero, en el swing... o en elementos más sencillos como es una brisa, el murmullo del mar y esa especial necesidad de detener la mente y dejarla en blanco que nos preserva del caos. La conclusión, sea como sea, la encontramos en el último verso, donde nos deja la gran verdad de la vida: "quieres volar / libre/ siempre/sola".
Hay un poema en el tercer apartado, titulado "Epílogo" que recoge, de alguna manera, la sensación dura que provoca en paso del tiempo en nosotros y como, para no perderlo en obstinaciones inútiles, deberíamos ser conscientes de que, aunque no lo queramos:
"Sí era cierto: / la vida es cuestión de horas / amarillas / agrestes, / imposibles./ Tragicomedia en tres actos / y un epílogo. / Cae el telón... / El argumento de la obra / se ha olvidado".
Para que no se nos olvide nuestro propio argumento, la Dra. Farriol nos regala este poemario bilingüe, en catalán y castellano (traducido por ella misma) y nos lo sirve en vaso alto, con palabras que huelen a menta, que saben a café, a nostalgia, a pasado y a paresente. Mireia Farriol, mujer firme y conocedora del alma y el cuerpo, entiende que la vida no es eso que nos han contado que es, sino lo que cada uno vive y atesora en su memoria.
Como bien dice la prologuista. "La poesía, remedio para aliviar esperas y dolores, sueños y ausencias; para curar recuerdos enfermos y tonificar vivencias dichosas, para fortalecernos ante las buenas o malas noticias que nos trae cada día que pasa". La poesía. Bendita poesía.

Presentación del poemario

domingo, marzo 01, 2015






No hay dos iguales,
Javier Sobrino. Catarina Sobral,
Kalandraka, 2015. (Libros para soñar)

Están en todas partes: "En las calles múltiples / de las ciudades / y en las avenidas ausentes de las montañas". Van y vienen. Se cuelan en las playas, en los puertos. Viajan muy rápido, saltan de roca en roca y se les puede ver, a distintas horas, en lugares diferentes. Aparecen antes o después de un momento especial o de una situación triste. Son parecidos, pero no iguales: "Unos son cortos / como un abrir y cerrar de ojos / y otros, largos / como el tiempo de esepera". Al narrador le gustan dulces, inesperados y cálidos. ¿Cómo te gustan a ti?
No hay dos iguales es un textos muy poético que se interna en el mundo de las emociones de una forma ocurrente y novedosa porque, mientras vamos leyendo y contemplando las ilustraciones, no sabemos a qué se refiere exactamente. Cada lector puede imaginar lo que desee hasta que, al final, en una hoja desplegable, se descubre el enigma. Javier Sobrino, el autor, se está refiriendo, a los besos.
Es, por lo tanto, un libro adivinanza cuajado de poesía porque son continuas las comparaciones, las enumeraciones y la alusión a lugares que evocan, en la imaginación del lector, otros mundos y otras realidades. Es un texto para leerse despacito, paladeando las palabras y contemplando las ilustraciones de Catarina Sobral, quien va jugando  con el tono bicolor en cada página mientras atrapa las imágenes del texto.
No hay dos iguales es un libro en el que las emociones se traslandan al lector y tienden un puente que nos lleva a interpretar nuestros propios sentimientos.
Justo, al final, cuando se desvela el misterio, el lector puede hacer suyo el texto puesto que se refiere a los "besos que tú me das".
Son varios los libros que aluden a los besos, algunos poéticos, otros en prosa, y que centran la afectividad infantil. No hay dos iguales aporta novedad al tema y curiosidad por abordarlo.
Además, insistimos, las imágenes, claras y esquemáticas, contriuyen a que el niño entienda todo ese trasiego que los besos, de norte a sus, de este a oeste, lleva continuamente sin parar porque, en un beso, viaja un flujo de emociones al que no debemos renunciar.
El libro se presenta en formato de álbum y va destinado a los más pequeños, desde 3 años. Sin duda, un regalo hermoso, lleno de color y de buena literatura.

sábado, febrero 21, 2015

Osos / Ossets
Ruth Krauss / Maurice Sendak
kalandraka, 2015

Ruth Krauss publicó en 1948 el texto que hoy comentamos. En un primer momento las ilustraciones eran de Phyllis Rowand. En 2005 volvió a editar el libro, esta vez con las ilustraciones actuales, de Maurice Sendak.
Sendak escoge a un niño, muy parecido al Max de Donde viven los monstruos, para protagonizar el delirio que es Osos.
La historia, como suele suceder en Sendak, se inicia por la noche, cuando un perro le roba el osito de peluche al niño. Este, que no se puede dormir sin su muñeco, lo persigue para tratar de recuperarlo. Y es este viaje lo que se cuenta en el cuento.
El texto, breve, directo y rimado, va cerrando, poco a poco, la peripecia del niño que, por querer recuperar su osito, se encuentra, cara a cara, con todo tipo de osos, en distintas circunstancias y con distintas actitudes, mientras el perro, sin ningún miramiento, sigue escabulléndose con el osito en la boca.
Realmente, gracias a la tipografía, a las imágenes, Osos es un puro juego en donde la imaginación entra en el sueño de un niño para hacerle vivir unas situaciones cercanas al nonsense. Solo el final, en donde, de la manera más curiosa se desvela el porqué del sueño, vuelve al lector a la normalidad. Pero... eso sí, no lo predispone para dormir, ni mucho menos, sino más bien para seguir viviendo aventuras.
Poner un texto ilustrado por Sendak en manos de los prelectores es un acierto y una apuesta por el juego y la diversión en estado puro. Además, texto e imágenes se ensamblan de una manera tan perfecta, que es difícil separarlas.
El humor, las onomatopeyas, el disparate y el juego se sirven a los más pequeños. Una buena forma de hacer que los niños entren en el mundo de la lectura por el camino de la diversión. De esa manera, repetirán.
Sendak es ya un clásico de la literatura infantil y sus textos e ilustraciones lejos de pasar de moda, cada día cobran mayor importancia. Por eso, es un acierto que se reediten sus libros. Cabe recordar que, entre los años 50 y 60, Ruth Krauss y Sendak aportaron frescura a los álbumes ilustrados; de ahí su vigencia.
El libro, editado primorosamente por Kalandraka, pone al alcance de los niños una verdadera joya de la literatura infantil que se presenta en castellano, gallego, catalán, euskera y portugués. No hay excusa, pues, todos a deleitarse con estos osos tan estrafalarios y, hasta cierto punto, excéntricos.

domingo, febrero 15, 2015

Marina (Los hijos del dux, 1)Matteo- Zidrou
Norma Editorial, 2014

Marina es el primer título de una serie ambientada en Venecia. La historia se sitúa entre el S. XIV y la actualidad y nos cuenta la leyenda de la joven Marina, cuya estela aún recogen los gondoleros mientras surcan los canales.
Zidrou y Matteo colaboran, como en otras ocasiones, y logran un texto de calidad, tanto en el texto como en las imágenes.
La historia, como ya hemos dicho, nos lleva de una época a otra a través de unos personajes muy atractivos y que, poco a poco, se van descubriendo a través de sus palabras. Hay que leer con atención el relato y observar los detalles de las ilustraciones que son, insistimos, de gran calidad.
El cómic es un género que no necesita presentación y que cuenta con algunos ingredientes que lo hacen irresistible. Para empezar el impacto visual de un cómic es superior al de un texto escrito tradicional. De ahí que sea una buena herramienta, y con ello no descubrimos nada, para enganchar a los lectores desde el primer momento.
Marina, la joven hija del Dux veneciano, tuvo que vivir unas experiencias límite y, sobre todo, fue víctima de la propia injusticia paterna. Amor, soledad, aventuras, secretos, tesoros escondidos, relaciones personales, obsesiones y mucho más aparecen en las páginas del álbum para deleite de los amantes del género.
Zidrou, cuyo nombre es Benoit Drousie, es el guionista de Marina. Matteo, por su parte, es el encargado de las ilustraciones. Juntos logran un texto ameno, trepidante, lleno de emoción. Una buena manera de acercarnos a la historia a través del cómic.
Los lectores, jóvenes y adultos, disfrutarán de este relato. No hay duda.  Estaremos atentos a las próximas entregas.

lunes, febrero 09, 2015







Maya Papaya,
Ángeles González Sinde - Laura Klamburg,
Edebé, 2014.

Maya Papaya es una niña pequeña, despierta y muy sensible. Su mundo está lleno de pequeñas grandes cosas y, a su lado, todo se convierte en prodigio. Ángeles González-Sinde capta con mucho acierto el universo infantil en donde un pequeño detalle puede desencadenar un aluvión de preguntas, en donde una palabra puede despertar un torrente de sensacions.
Varios son los títulos protagonizados por esta niña pizpireta. El que inaugura la serie es Maya Papaya y la hoja amarilla. En este se aborda una realidad a veces incómoda, pero necesaria, como es la muerte. Maya Papaya descubre un pajarito muerto y no acaba de entender qué le ha pasado. Tiene muchas preguntas y ninguna respuesta. Su abuelo le ofrece un camino enterrando al pajarito en una hoja amarilla y su madre, de manera muy poética, acaba de consolarla, al sembrar semillas de rosal donde está el pajarito que "harán compañía al pajarito bajo tierra". A la niña le entristece no solo el hecho de morir, sino la manera de despedirse de él, que le produce dolor, hasta que, gracias a su familia, aprende, despacito, a crecer.

Otro título es Maya Papaya es la útlima vez que te lo digo. Maya Papaya se queja por todo, no ordena la habitación y no hace mucho caso a su madre. Pues bien, su madre decide ignorarla y dejar que haga lo que quiera. Poco a poco el caos se instala en la vida de la pequeña y, lo que es peor, la tristeza. Maya Papaya descubre, con miedo, el vacío que deja la ausencia de su madre que está, pero sin hacerle caso. La pequeña reflexiona y decide remediar la situación para lograr que su madre vuelva a ser la de antes.
Sucede, a menudo, que los niños se quejan  por las órdenes de sus padres y les gustaría no tener esa presión, pues bien, hay que poner límites, esa es la conclusión. Cuando Maya Papata se ve sola, dueña de su vida, tiene miedo porque sabe que necesita a alguien que la guíe, a su madre.

La serie está ilustrada por Laura Klamburg con unos dibujos precisos, llenos de detalles, luminosos que se centran en los gestos, en las pequeñas cosas, en los objetos cotidianos que rodean a la niña. Son ilustraciones tiernas, algunas muy poéticas, como la que ilustra el primer título y muy cercanas también al universo infantil.
Los libros se presentan en un formato adecuado para los más pequeños.Están escritos en tercera persona, aunque son frecuentes los diálogos y las intervenciones ocurrentes de la pequeña que, a veces, habla con una lengua de trapo que la hace muy cercana y entrañable.
Son libros que ayudan a los niños y niñas a gestionar sus emociones de una manera sencilla, lúdica y muy efectiva.

lunes, febrero 02, 2015

La abuela durmiente,
Roberto Parmeggiani - João Vaz de Carvalho
Kalandraka, 2014.

Todos conocemos la historia de "La bella durmiente" que despierta gracias a un beso de amor del príncipe azul. El pequeño narrador de La abuela durmiente cree que a su abuela le pasará lo mismo porque lleva dormida más de un mes.
¿Qué le sucede a la abuela? Deducimos por las afirmaciones de su nieto que ha enfermado, quizá de alzheimer, puesto que un bien día empezó a hacer cosas raras como arrancar las flores para preparar sopa. A raíz de esta enfermedad, comienza ese sueño que tanto intriga al niño. Y es que su abuela, antes de que eso sucediera, le leía cuentos y le preparaba pizza y él la quería mucho. Mejor dicho, él la sigue queriendo. Por eso va a verla y, para que no se sienta sola, le lee su libro favorito. Después le susurra palabras de cariño y le promete que será él quien le prepare pizza cuando sea mayor. Un buen día la abuela ya no está y su nieto cree que, al fin, la ha despertado el príncipe y se han ido juntos.
La abuela durmiente es un cuento hermoso, sensible y tierno que, en clave metafórica, ofrece respuestas a los más pequeños ante la enfermedad o la muerte. El relato nos sitúa, de manera poética, en un tiempo presente, aunque evoca el pasado, cuando la abuela y su nieto se reían juntos y compartían un mismo sueño. Ahora ese sueño sigue en la mente, clara e inocente del pequeño. Roberto Parmeggiani, gracias a unas frases sencillas, pero muy evocadoras, logra  introducirnos en el universo infantil y permite que, por un momento, niños y adultos compartamos el mismo sueño donde la ausencia pueda superarse con el afecto, donde la enfermedad sea solo un tránsito, donde la muerte sepa comportarse también como un personaje de cuento.La abuela, "vuela alto con las cometas. Nada en las profundidades del mar. Bebe mucha limonada y prepara toneladas de pan". La abuela, al fin, vuelve a ser feliz.
Las ilustraciones de João Vaz de Carvalho son cálidas y muy cercanas. La abuela, con su pelo blanco, destaca en todo momento, mientras que los sueños, las escenas vividas y las imaginadas la rodean para ayudarla a partir.
Destaca el sentimiento leal y profundo de un nieto por su abuela, pese a no entender qué le pasa,  él sigue a su lado, esperando que despierte, tratando de explicarse, con gran imaginación, qué hay tras el sueño de la abuela. El niño no está lejos de la enfermedad, nadie se la esconde, es más, la abuela vive sus últimos días en su casa, rodeada de cariño. El niño no permanece, por lo tanto, al margen del dolor ni del sufrimiento de su familia, solo que extrae sus propias conclusiones, cargadas de magia y ternura.
La abuela durmiente se presenta en cuatro idiomas, castellano, gallego, portugués e italiano. La versión española está traducida, de forma certera e impecable, por Xosé Ballesteros, quien ya nos tiene acostumbrados a sus trabajos concienzudos.
El libro va destinado a los niños desde 4 años y es un canto a una de las figuras más importantes en la vida de todo ser humano, sobre todo en la infancia, la figura de la abuela.



sábado, enero 31, 2015

Emociones con cuento, Ana Isabel Fraga Sánchez - Lucas Domínguez Fraga
Mandala, 2014.

Emociones con cuento es un libro singular y delicioso. Su autora, Ana Isabel Fraga Sánchez, buena conocedora de la disciplina positiva, se acerca a los niños, pero lo hace con una doble perspectiva, la del niño y la del adulto. Es, por así decirlo, un texto que ayudará a padres e hijos a gestionar sus emociones y a crecer juntos.
En la línea de los relatos iniciáticos, tipo El caballero de la armadura oxidada, la autora escoge a un personaje de cuento, el dragón, y le hace vivir distintas aventuras con el objeto de permitir al lector su identificación con las peripecias de Dopi, que así se llama el dragón. Rompiendo los estereotipos de los cuentos de hadas, Ana Isabel Fraga Sánchez nos presenta a un dragón noble y acomplejado por sus lunares. En el primer relato, y la piedra angular de todo el libro, se nos muestra cómo la autoestima de Dopi estaba bajo mínimos y cómo, finalmente, gracias a un dragón sabio y a su familia, descubre que en la diferencia está la hermosura y se acaba aceptando a sí mismo de buen grado.
A partir de este primer cuento, se desgranan los seis siguientes. En cada uno de ellos, Dopi, ya en compañia del viejo dragón sabio que lo instruye y le ayuda en su camino de crecimiento personal, descubre una emoción y aprende a canalizarla. Se tratan el miedo, la tristeza, el enfado, el aburrimiento, los celos y la culpa.
Además de los cuentos, escritos con gracia y soltura, Ana Isabel Fraga incluye, tras cada relato, unas breves notas en las que nos da pistas acerca de cada una de las emociones tratadas y orienta, al adulto, para que sepa  cómo debe explicarlas al niño. De una forma cercana, sin sermones, la autora aconseja qué no debemos hacer y qué es lo correcto. Además, añade algunas pistas que permitirán al adulto entender qué siente el niño ante el miedo o la tristeza; ante el señor miedo, la señora tristeza o el señor enfado.
Cabe añadir que cuando se termina un relato, se formulan, en segunda persona, unas preguntas que permitirán al niño ahondar en esa emoción determinada, empatizar con el dragón y entender qué lo que le ocurre es lo más natural del mundo.
Emociones con cuento es un libro breve en cuanto al formato, pero muy intenso en cuanto al contenido, porque es un libro que hay que leer con atención y paladearlo. Sin duda, podrá acompañar a los más pequeños en su evolución personal y ganará con cada lectura porque, a medida que el niño vaya creciendo y canalizando mejor sus emociones, aprenderá a valorar aún más su contenido.
Es un libro que no debería faltar en los hogares ni en las escuelas o en todos los lugares en los que haya un niño creciendo.
El libro, además, tiene un atractivo añadido: las ilustraciones. El hijo de la autora, Lucas Domínguez Fraga, recoge, con sus pinturas infantiles, todo un mundo de color en donde los lunares son muy vistosos y en donde no existe doblez ni doble sentido.
Como bien dice la autora en el prólogo, que ella titula "Derribando mitos": "Las conductas se corrige, se hablan, se acuerdan, se instauran normas... y se hace con firmeza. Pero es que la fiermeza puede (y debe) ir siempre de la mano del respeto, la amabilidad y el amor". Bienvenidas sean estas emociones... con cuento.

lunes, enero 26, 2015

Historia de Erika,
Ruth Vander Zee - Roberto Innocenti
Kalandraka, 2014.

Casi coincidiendo con el Día Internacional de las Víctimas del Holocausto, que se celebra el 27 de enero, reseñamos un libro estremecedor y siempre oportuno como es La historia de Erika.
Los niños son capaces de entender la realidad y cualquier aspecto que la rodee, siempre que se le explique de una manera clara y adecuada a su edad. No hay que envolver las lecturas infantiles en nubes de algodón o de azúcar ya que los niños pueden -y deben- formar parte del mundo que los rodea. Eso no quiere decir, por supuesto, que no lean textos más lúdicos o imaginativos; al contrario, es bueno conocer todos los géneros y aprender a disfrutar con ellos.
La historia de Erika es un relato certero, hermoso y directo. Erika, ya anciana, le cuenta a la escritora Ruth Vander Zee su vida, la peripecia de una niña que sobrevivió al genocidio gracias a su madre.
A punto de celebrarse el 70 aniversario de la libercación del campo de exterminio de Auschwitz, el testimonio de Erika remueve las conciencias y recuerda que hay episodios de nuestra historia que aún duelen y siguen sangrando y que, por eso, debemos conocerlos, para que no se repitan.
Erika no conoció a sus padres porque estos tuvieron el coraje y la valentía de arrojarla por el tren que los llevaba a la muerte siendo aún un bebé. Alguien la recogió y la crió como hija propia y, cuando Erika pudo entender la realidad, se hizo las preguntas que recoge el libro.
Ruth Vander Zee escribe con frases claras y directas. La poesía de su textos reside, precisamente, en el arte de sugerir, de evocar, de no perderse en datos accesorios y, sin embargo, ser capaz de emocionar al lector. Es un relato que contiene elementos propios de los textos orales y que, poco a poco, nos sumerge en una atmósfera evocadora, cargada de símbolos. No obstante, Historia de Erika no es un relato triste porque Erika considera que, pese a todo, ha logrado enraizar en algún sitio y que su estrella sigue brillando, como la tantos judíos que fueron deportados y exterminados. La estrella de Erika brilla con luz propia y sirve de testimonio.
Roberto Innocenti ilustra el relato con imágenes capaces de mimetizarse con el texto y reproducir los mismos sentimientos. Es como si, mientras Erika narra su historia, las imágenes se proyentasen como una película. Emplea los tonos grises, aunque reserva el color para momentos especiales y muy impactantes, como cuando la bebé que fue Erika es arrojada por el tren y la ropa que la protege se de color rosa, un rosa que destaca entre el gris triste y doloroso de los que viajan en ese tren sin retorno.
Historia de Erika fue libro destacado en Alemania (2004) y está incluido en el Plan Nacional de Lectura de Portugal. Kalandraha lo ofrece en cuatro idiomas, catalán, castellano, gallego y portugués. El libro atrapa, visualmente, desde el primer momento porque, detrás de la solapa que lo envuelve, aparece, nítida, brillante y luminosa, la estrella de David, la estrella de seis puntas que preside todo el relato y que nos recuerda que los seres humanos tenemos los mismos derechos -o deberíamos tenerlos-.
El relato se destina a los lectores desde 10 años, aunque es un texto atemporal que ganará con cada lectura. Es un libro de esos que ayudan a crecer.
En suma, un libro necesario y, como decíamos al principio, siempre oportuno porque no hay que perder la memoria si no queremos perdernos a nosotros mismos.

domingo, enero 25, 2015

Confundiendo historias,
Gianni Rodari - Alessandro Sanna,
Kalandraka, 2014.

Los niños tienen mucha memoria para los pequeños detalles y no permiten que, cuando les contemos cuentos, equivoquen la primera versión; es decir, el adulto que le narre una historia a un niño o niña ha de tener cuidado porque, si no, su forma de contar será cuestionada una y otra vez.
Algo así ocurre en Confundiendo historias, aunque de forma más divertida y caótica. Gianni Rodari observa, como suele hacer en sus textos, de forma lúdica la realidad y la transforma para ofrecer un relato fresco, original y tremedamente creativo. En el cuento, se revisa el texto de "Caperucita Roja" y, de esa revisión, surge un diálogo (muy bien marcado tipográficamente) en que una nieta corrige a su abuelo continuamente y va perdiendo, poco a poco, la paciencia con él. No puede ser que el abuelo confunda el rojo con el verde o añada personajes tan estrambóticos como una jirafa o un caballo. No puede ser que incluya nuevas situaciones para desesperación de la niña que no entiende cómo su abuelo lo confunde todo. De ese diálogo hipercorregido surge una apuesta estética que fomenta la participación del lector y que le permite crear nuevos textos. Finalmente, el abuelo retoma la situación y le ofrece unas monedas para que la niña se compre unas golosinas y él pueda seguir leyendo el periódico con calma.
¿El abuelo no conocía el cuento de "Caperucita roja"? Claro que sí. El abuelo lo que quiere es hacer rabiar, con cariño,  a su nieta, y permitirle que tome las riendas del cuento proponiéndole propuestas arriesgadas y sorprendentes. El diálogo entre la niña y el abuelo está lleno de ternura porque, leemos entre líneas, como la pequeña se esfuerza, creyendo que su abuelo no entiende nada, en hacerlo partícipe de una historia que ella conoce muy bien.
 Confundiendo historias está ilustrado por Alessandro Sanna. El fondo de la página es blanco y resaltan sus dibujos luminosos, como sacados de una chistera de un mago, que irrumpen en la imaginación de la niña y del abuelo.El color rojo, el verde, el violeta... se dan la mano para aguijonear la imaginación y permitir, al lector, seguir ese lío que es cuento de la "Caperucita" a dos veces, aunque un lío, eso sí, muy divertido.
Kalandraka reedita este clásico de la literatura infantil y lo ofrece en castellano, catalán (Un conte embolicat), gallego (Confundindo historias) y portugués (Baralhando histórias). Nos parece un acierto ofrecer a los niños de hoy, a partir de cinco años, esta revisión sugerente de la Caperucita porque no solo pasarán un buen rato, sino que aprenderán que una historia puede contarse de muchas maneras y que eso no es malo, al contrario.
En suma, un cuento lleno de humor que encantará a los primeros lectores.


sábado, enero 24, 2015





El secreto del Galeón,
Ana Alcolea,
Madrid, Anaya, 2014.


 Ana Alcolea afirma que un libro lo empieza a escribir su autor, pero no lo termina. Puede resultar una paradoja, pero tiene razón, porque un libro tiene tantas lecturas y tantos finales como lectores. Los textos de Ana Alcolea requieren un lector activo, que esté muy atento porque son innumerables los guiños al lector. Su última novela, El secreto del galeón, en este sentido, no nos defrauda. Sí abandona un escenario muy querido por la autora, Noruega, pero no deja de presentarnos a personajes en continua evolución ni de rodearlos de símbolos y objetos mágicos.
No es la primera vez que Ana Alcolea nos plantea un encuentro con el pasado. Ya en la Noche más oscura, apelaba al sueño para lograrlo e, incluso, en otros textos, ha empleado un diario, por ejemplo. Aquí, la narración se hace más compleja porque la autora aragonesa inicia un doble relato. Por un lado, el pasado y, por el otro el presente. En el pasado nos encontramos con Mariana, una joven, que regresa a España con su familia y su esclava Ramira en un galeón. En el presente, está Carlos, hijo de dos arqueólogos que, precisamente, están investigando los restos del galeón. El S. XIX y el S. XXI se dan la mano gracias a algunos de estos restos: un broche con la imagen de una mujer, una estatuilla de origen africano y una caja de música. Hay también restos humanos y mucho misterio.
La joven del broche es idéntica a Elena, una compañera de instituto de Carlos por la que él siente algo cercano al amor. Poco a poco, Ana Alcolea va tejiendo una red en donde las casualidades acaban siendo explicadas; aunque no todas. De ahí lo que decíamos al principio de los lectores activos. El lector debe contestar a algunas preguntas que se plantean en el relato y saber dar respuesta a ciertos enigmas.
El secreto del galeón es una novela muy bien documentada y muy bien escrita. Podríamos decir que está escrita con mimo, porque Ana Alcolea emplea diversos registros, desde el registro más lírico y evocador, relacionado con el mar y sus misterios más profundos; hasta el registro cotidiano, como pueden ser las clases del instituto o las alusiones a la alimentación de los personajes. 
Varios son los temas que aparecen en la novela. Sin duda, el origen de Ramira, la esclava de la familia Guzmán, nos hace estremecer. Ramira es un personaje potente, el personaje que relaciona, seguramente, los dos mundos y los dos tiempos. Ella sabía de la magia ancestral y es ella quien reza todas las noches a sus dos estatuas. Ella es también quien escoge morir cuando el galeón se hunde para salvar al resto de la tripulación. El personaje de Ramira, insistimos, es el más rotundo de todos los que describe Ana Alcolea.
Por otro lado, encontramos a los padres de Carlos, una pareja separada, que aún no ha decidido del todo su futuro. El padre es una especie de aventurero que no para quieto en ningún sitio y la madre se muestra como una mujer independiente, aunque necesitada aún del que sigue siendo su marido. Los padres de Elena aparecen más desdibujados, pero también tienen su interés, sobre todo el padre, un coreógrafo reputado, descendiente de la joven Marina. Muchos más son los personajes que se asoman a las páginas del relato, como Marcelo, el marino que se enamora de Marina o la propia madre de esta, una mujer educada muy a la antigua, que siempre esconde sus emociones.
Y dejamos para el final a los tres jóvenes protagonistas. Marina es una chica de 14 años que no aspira a casarse como sus hermanas, sino que tiene otros sueños, quiere convertirse en marinero, algo del todo imposible en su época -e incluso en esta-. Hay algo muy profundo que une a Marina con su esclava que solo el lector más atento logrará desentrañar. Carlos y Elena son los dos adolescentes del S. XXI. Carlos tiene sus vaivenes emocionales, pero es un joven que está creciendo bien, al que le gusta el judo y que sabe apreciar las pequeñas cosas. Elena es una joven desorientada, que nunca ha enraizado en ningún sitio y que vive por y para el ballet. Entre Marina y Elena hay un lazo de unión muy potente, como también descubrirá el lector.
Ana Alcolea maneja con soltura las descripciones y nos sumerge en un ambiente evocador, cuando nos traslada a alta mar, a bordo del galeón; mientras que sabe como rodear de misterio unos restos del pasado por los que los arqueólogos sienten gran respeto. Si no aprendemos a respetar el pasado, parecen decirnos, no sabremos como respetar el presente y nos perderemos sin remedio.
El secreto del galeón ahonda en los sentimientos, en las emociones, en las contradicciones de los seres humanos, en los sueños y una especie de hilo invisible que nos une a nuestros antepasados, porque, como diría Azorín: "Vivir es ver, volver". Y es que el tiempo es, posiblemente, el auténtico protagonista del relato, con sus cambios y caprichos. No es una casualidad que el padre de Elena herede, del suyo fallecido, un reloj, que perteneció al primer Guzmán. No es una casualidad, en absoluto. Tampoco es casualidad que se halle una caja de música en el fondo del mar y que otra caja de música esté en poder de la familia de Elena y que ella misma solo se sienta feliz bailando... como la bailarina que no aparece en esas cajas.
Hay, además, como decíamos al principio de este comentario, múltiples guiños al lector. Uno lo encontramos, por ejemplo, en la página 158, cuando la narradora nos explica que Elena leía un libro para poder dormirse. Pues bien, sin decir el título, ese libro es La noche más oscura, de la propia autora. Hay también alusiones a la Divina comedia, de Dante, un libro apreciado por Ana Alcolea.
David Guirao es el encargado de ilustrar la portada y lo hace con una imagen evocadora y enigmática, en donde el azul es el color dominante y las estrellas, como un rosario de luz, marcan un camino.
En definitiva, El secreto del galeón es un libro para disfrutar de la lectura que nos hará reflexionar, que nos conmoverá y que nos permitirá crecer un poco más.

domingo, enero 18, 2015






Deseo de chocolate,
Care Santos,
Círculo de Lectores, 2015.

Deseo de chocolate, de Care Santos, fue premiada con el Ramon Llull 2014. La novela, amplia y muy bien documentada, se lee de un tirón y deja al lector con la intriga de saber más acerca de los personajes que tan bien retrata la autora.
El texto nos cuenta la historia de tres mujeres, que vivieron en tiempos y lugares dispares, pero que están unidas por un objeto tan delicado como puede ser una chocolatera de porcelana y por una afición al chocolate. Estas tres mujeres protagonizan las tres partes en que se estructura el relato. La particularidad es que se inicia en los tiempos actuales (Barcelona 2014) y se acaba en el mismo origen de la chocolatera, en pleno S. XVIII.
La chocolatera es un objeto valioso en el que caben solo tres tacitas de chocolate y pertenece, como dice en su base, a Madame Adelaïde, que no es otra que la sexta hija de Luis XV.
Si nos centramos en las historias, observaremos que los personajes femeninos que describe Care Santos están perfectamente definidos y se caraterizan por su fortaleza. Todas ellas, de alguna manera, tienen que ver con el negocio del chocolate y todas ellas acaban tomando las riendas de su vida.
La primera es Sara Rovira, una mujer que recuerda los días de su primera juventud en compañía de Max, con quien se casó, y de Oriol, con el que siempre mantuvo una relación tormentosa. La noche en que, escondida, espía la conversación de estos dos hombres, se rompe su preciada chocolatera. El libro se inicia con un preludio en el que Max pega, con esmero, todos los pedacitos de tan preciada pieza. Deseo de chocolate, por así decirlo, es como un puzzle en el que todas las piezas, de la mano de la chocolatera, acaban encajando.
La segunda mujer es Aurora, en la Barcelona de 1854. Autroa está muy lejos de poder tomar chocolate, aunque lo hace a escondidas, porque es sirvienta y trabaja para los Turull. De alguna manera, la suerte se alía con Aurora y le permite pasar de sirvienta a señora y obtener, casi sin ella quererlo, el privilegio del chocolate.
La tercera es Mariana, en la Barcelona de 1777. Gracias a los escritos del secretario de Madame Adelaïde conocemos la historia. Una delegación francesa llega a Barcelona para hacer negocios con el maestro mastelero inventor de una máquina revolucionara. El maestro es el marido de Mariana y ha muerto, aunque pocos lo saben. En un gremio dominado por hombres, Mariana se va abriendo paso.
A lo largo de las páginas de Deseo de chocolate conocemos a muchos personajes, algunos históricos y otros inventados por Care Santos. Todos están abocados a un destino relacionado con el chocolate y todos, como ya se ha dicho, acaban con la chocolatera en las manos. Esa chocolatera deviene en una especie de objeto mágico, gracias al cual descubrimos las trastiendas de Barcelona desde el S. XVIII al S. XXI.
Amor, música, afán de grandeza, rencores, obsesiones, vidas pequeñas y grandes se van dando la mano para crear una obra emocionante, llena de sorpresas que plasma, con ojo crítico, irónico y, a veces, tierno, las miserias y, por qué no, las grandezas humanas.
Deseo de chocolate es, en fin, una novela dulce y amarca a la vez. Como la vida.

domingo, enero 04, 2015

El senyor No,
Antònia Farré - Agustí Farré,
Arola Editors, 2014.

El senyor No és, en primer lloc, un conte deliciós. És un conte per ser llegit, evidentment, però, sobretot, per ser escoltat. El seu origen, espero no equivocar-me, va ser oral. M`imagino a la seva autora, Antònia Farré, explicant, als seus fills, quan eren més petits, aquesta paràbola que és El senyor No. Si més no, ha triat, i no és per casualitat, els mateixos noms dels fills, Berta i Jaume, per identificar als nens protagonistes del relat.

L`Antònia Farré s`ha decidit a escriure el conte gràcies al treball de recerca de la Berta Salvat, elaborat durant el curs escolar 2013-2014 i supervisat per la professora Fina Masdeu. Així, ens hem de felicitar d`aquest fet, perquè, insistim, és un conte ple de referències i amb un contingut adreçat als infants, però que no deixarà indiferent als adults.

L`excusa per escriure el conte parteix dels elements del seguici festiu de Reus, els gegants, els nanos i la Mulassa. Són elements de forta identificació local, però que els podem aplicar a qualsevol altre indret, perquè el missatge, ja ho veurem, és universal. Un bon dia el tal senyor No arriba amb la intenció de manar, no sabem qui l`autoritzat, però ho fa amb tot el despotisme propi d`una persona que es creu en poder de la veritat. Els nens del lloc, veient que la seva festa més estimada perilla, li van a demanar clemència, però el senyor No ni els escolta; a més decideix que s`han de cremar tots. Això no pot ser i els elements festius es salven gràcies a les persones anònimes. El senyor Non acaba sent víctima de la seva intransigència i acaba molt malament. Per altra banda, la festa es celebra amb més alegria que mai.

Podem llegir el conte seguint dos nivells. El real, que és el que acabem de resumir i el simbòlic que ens porta a fer una reflexió més profunda. Avui en dia, per desgràcia, estem envoltats de molts senyors No que decideixen en nom seu, sense pensar en els demés, i que ens han portat a la crisi que estem patint. Cal pensar que aquest senyor No no és un bon representant del poble ni molt menys. Per altra banda, els nens i nenes del conte donen una lliçó de civisme i democràcia que es podria aplicar també a moltes situacions actuals. Així, doncs, més ens val decidir si volem ser como el senyor No, que no és gens aconsellable o com els nens que creuen en el diàleg i en la tolerància.

El conte, per altra banda, està escrit d`una forma directa i fresca. L`Antònia sap molt bé com atrapar al lector i fa servir adjectius significatius i expressions vives. No perd tampoc de vista una certa ironia i un humor molt fi que li serveix per tractar amb gràcia aquesta figura, poc atractiva, del senyor No.

El conte, a més,  ens parla de les tradicions, dels trets que ens identifiquen i que ens fan ser com són i que, sense oblidar que les diferències ens ajuden a ser millors, marquen la nostra forma d`entendre el món.

Cal afegir que la tipografia  ajuda molt perquè les paraules augmenten o es remarquen més per senyalar els canvis emocionals i per acompanyar la peripècia del senyor No, del pobre senyor No que s`estima més estar sol i manar, que ser feliç i està a gust amb la seva consciència.

Les il·lustracions són de l`Agustí Farré i venen marcades pels colors i per la caracterització dels personatges. Les mirades i les boques del senyor No, dels nens i, fins i tot dels gegants, van canviant a mida que el relat avança. Son il·lustracions que s`integren molt bé amb el text i que ajuden a llegir-lo i, més encara, a viure la festa de Reus.

Els “No, no, no...” del senyor No s`apaguen gràcies a la voluntat, al diàleg, a la determinació i a l`escolta. Ara bé, malgrat els valors del llibre, no és un text avorrit ni ple de didactismes obsolets, sinó fresc, directe i molt actual








martes, diciembre 09, 2014


Tío lobo,
Xosé Ballesteros (adaptación) - Roger Olmos (ilustraciones)
Kalandraka, 2014.


Los cuentos infantiles suelen terminar bien, sobre todo los cuentos de autor. Parece que haya algún temor en ofrecer un final triste o diferente. No obstante, la literatura popular y tradicional supera estos miedos y atesora textos, de gran fuerza expresiva, en donde el mundo se muestra tal como es, con sus claros y oscuros. Habrá quien se rasgue las vestiduras por ello, pero más bien parece que este tipo de literatura, más cercana a los orígenes, ayuda a los niños a crecer y a hacerlos más autónomos.
Tío Lobo se basa en un cuento tradicional italiano, de la zona del Friol. Un cuento con final terrible, aunque, eso sí, logra su propósito porque podríamos decir que pertenece a un género determinado, el de los "cuentos de advertencia". En este caso, se advierte contra los niños mentirosos.
Carmela es la pequeña protagonista, una niña golosa y algo vaga, a la que le gustan con delirio los buñuelos. Su madre está dispuesta a preparárselos, pero antes debe pedir la sartén al tío Lobo quien se la deja, aunque a cambio debe darle también doce buñuelos, un pan de maíz y una botella de vino. La madre de Carmela cocina de sobras y Carmela come hasta saciarse, pero, al ser muy glotona, se come, por el camino, el presente del tío Lobo y lo sustituye por elementos zafios, con la esperanza de que no lo note. Pero, mira por dónde, el tío Lobo se da cuenta del cambio y amenaza con comerla. Su madre cierra todas las ventanas para impedirlo, aunque se deja la chimenea y el final podemos intuirlo, aunque no se soslaya, sino que queda perfectamente explícito.
El cuento va destinado a los niños desde 4 años y presenta un planteamiento ágil y divertido, con juegos de palabras, acumulaciones, repeticiones propias de la literatura oral y unos personajes muy bien caracterizados. El consejo, eso sí, es que sea un adulto quien lea el cuento con el niño y trate de hacerlo de forma dramatizada para incidir en aquellos aspectos más imaginativos y lúdicos. La versión de Xosé Ballesteros es ingeniosa, incide en las situaciones estrafalrias que harán reír al niño y juega, como ya hemos dicho, con las palabras.
Las ilustraciones, de Roger Olmos, son de verdad admirables. Sus óleos derrochan elementos y ofrecen otras miradas al niño porque, detrás de las imágenes, se esconden nuevas propuestas. Así, el pelo rojo de Carmela es como un inmenso buñuelo o se mezcla con el paisaje;  el bosque, incluso, adquiere forma de sartén. Hay que recordar que este mismo libro fue el primero de los que ilustró el autor en el año 2000.
Es un cuento con moraleja, muy en la línea de los apólogos o ejemplos medievales, en donde la advertencia queda clara. No obstante, el tono, gracias a la adaptación magnífica de Xosé Ballesteros, pierde la apología dramática, esa carga de moralidad aplastante y aburrida que podemos observar en ciertos textos didácticos y se convierte, como hemos dicho, en una llamada de atención lúdica que el niño puede entender, de forma simbólica; de ahí la necesidad de que un adulto le lea el cuento.
Algunos juegos infantiles, en los que intervienen los padres, manejan también las expresiones "que te como, te voy a comer, ahora te como... " que hablan de cariño, complicidad y cercanía. De ahí que, si queremos, el final de Tío Lobo, aunque no fuera esa su intención primera, pueda interpretarse como un juego también.
Sea como sea, Tío Lobo es un relato bien trabado, lleno de elementos llamativos, con unas ilustraciones riquísimas y una presentación muy cuidada. ¿Cómo resistirse a leerlo?
Tío Lobo puede leerse en castellano, gallego, catalán y portugués.

lunes, diciembre 08, 2014





¿Quién falta?,
Arianna Papini,
Kalandraka, 2014.


La cuaga, el pájaro carpintero pico de marfil, la tecopa, el tigre de Java, el jabalí verrugoso de Bisayas, el puma de Norteamérica, el dodo, la vaca marina de  Steller, la gacela saudí o el bucardo son algunos de los animales, extinguidos o en vías de extinción que se asoman a las páginas de ¿Quién falta?
En primera persona estos animales, mamíferos, peces o aves, nos recuerdan su paso por el mundo, sus costumbres y se preguntan qué han hecho para desaparecer. Arianna Papini les da voz y les permite, de manera poética y a menudo lírica, esbozar una queja o un lamento: "me cortaron el vuelo antes de que pudiese protestar", "yo solo soy un recuerdo", "desaparecimos de la Tierra para siempre", "ahora dicen que yo era atractiva, pero jamás volverás a darme caza"; "ahora vuelo en el viento de la memoria, y aquí ya no me podrán alcanzar", "no me busquéis allí", "me fui apagando poco a poco"...
Es triste que estos animales -y muchos más- ya no estén con nosotros, porque, con ellos, se pierde una gran riqueza y se pierde parte de nuestra identidad. El propio tigre de Java así lo dice. "el ser humano parece ignorar que la variedad es riqueza, y la mayor de todas es la biodiversidad". Este mismo no renuncia a sus principios: "Ya no existo, es cierto, pero recuerdo orgulloso lo que he sido".
Los animales que están en vías de extinción también se duelen e intuyen que tienen los días contados: "solo quedamos los últimos", "vagamos por un mundo que no comprendemos", "una bala acabó con mi vida"...
¿Quién falta? es un libro conmovedor. Podemos leerlo como el testamento poético de estos animales, como un legado que ellos pasan a las nuevas generaciones, a los niños lectores, para que, acaso estos, sepan qué no deben hacer,  y evitar así que se repita la suerte de estos animales que perecieron víctimas de la sinrazón humana. Sea como sea, todos ellos, como dice el león blanco: "estamos muy cansados y queremos dormir... en paz".
Cada animal está perfectamente ilustrado por la propia autora. Son ilustraciones realistas, que reflejan calma y armonía y que reflejan, en las miradas de los animales, toda la grandeza que aún tienen y que aún pueden transmitir.
¿Quién falta? se presenta como álbum ilustrado y va destinado a los niños a partir de 8 años, aunque los adultos haríamos bien en leerlo y en sentirnos, de alguna manera, cómplices de que estos animales ya no vuelen ni se paseen  por las selvas ni surquen los océanos.
El libro está traducido y adaptado por Xosé Ballesteros y transmite paz y serenidad y, por supuesto, plantea retos y una gran pregunta. ¿por qué no se pararon los exterminios? Quizá, como comenta tristemente el bucardo, porque "la realidad fue más triste que la memoria".

domingo, diciembre 07, 2014

Uno de los cuentos más populares de todos los tiempos es, sin duda, Caperucita roja, del cual se han hecho tantas versiones y adaptaciones que sería imposible compararlas todas.
 El cuento de Caperucita nunca pasa de moda. Buena prueba son los tres títulos que comentamos -y recomendamos- a continuación.






Caperucita roja / La Caputxeta Vermella
Meritxell Martí - Xavier Salomó
Combel, 2014.

El texto editado por Combel es una versión resumida del cuento original, aunque muy cercana a sus orígenes. Meritxell Martí, en verso, nos habla de una niña que ha de superar varios obstáculos, como es el del lobo, para conseguir su fin que es llegar, sana y salva, a casa de la abuela, aunque allí le espere otra sorpresa que, por suerte, acaba bien para la niña.
Aparte de la musicalidad del texto de Meritxell Martí, las ilustraciones de Xavier Salomó convierten el cuento de Caperucita en cinco escenarios pop-up para que los primeros lectores disfruten con una representación del cuento cargada de plasticidad y detalles (la gran boca del lobo, el bosque enmarañado, el lobo con el camisón de la abuela...). Destaca la ventanita por la que el niño puede asomarse también al mundo exterior.
El cuento, en definitiva, une texto e ilustración y consigue una buena adaptación del cuento tradicional que puede servir como primera versión para los niños y niñas que empiecen a conocer el cuento.


 Caperucita y el lobo bobo,
Enrich Lluch -Jorge del Corral
Algar, 2014.

Caperucita y el lobo bobo es un cuento destinado para los niños que conocen el original y que podrán establecer las comparaciones oportunas y pasar un buen rato con los cambios que Enrich Lluch ofrece en esta versión. El cuento, por otra parte, pertenece a la colección "Descuentos" que muestra otra manera de entender los cuentos clásicos, más divertida, más cercana a nuestros días y, por supuesto, llena de humor e ironía.
En esta ocasión el lobo es, como dice el título, un poco bobo. Es un lobo patoso que se mete él solo en problemas y decide, al fin, cambiar el cuento y aconsejar a sus hijos que se dejen de historias con la Caperucita.
Caperucita va a casa de su abuela, pero no a llevarle comida, como cree el lobo, sino a llevarle unas gotas para los ojos que el médico le recetó. La abuela no está en casa cuando llega el lobo, sino en la huerta y el lobo se mete en la cama esperando a Caperucita. La niña cuando le ve los ojos "hichados como pelotas de tenis" decide ponerle el colirio y el pobre lobo se desespera de dolor. El cazador y la propia Caperucita lo acompañan al veterinario que lo acaba vendando "de arriba abajo" y el lobo decide no meterse en más líos.
Las ilustraciones de Jorge del Corral, por su parte, muestran a unos personajes modernos, vestidos de manera actual (destaca la horquillita que lleva Caperucita en el pelo y los pantalones de la abuela) que se apiadan del lobo y tratan de ayudarlo. El lobo, por su parte, sigue mantiendo el rol de "lobo feroz", aunque frustrado, eso sí.
El cuento, insistimos, gustará -y mucho- a los niños y niñas acostumbrados a leer y que ya pueden hacerlo de manera autónoma.



Cadavercita
Luis Murillo - Emi Ordás,
Algar, 2014.

Han pasado los años y Caperucita no es la dulce niña que todos pensamos, porque ha muerto y ahora es un zombi. Eso sí, no nos lo han dicho para no disgustarnos. El caso es que los padres de Caperucita, que también han fallecido, tienen un plan perverso y quieren matar a la abuelita para poder construirse un mausoleo y estar a gusto eternamente. No cuentan con que Caperucita los ha oído y tampoco imaginan la abuelita, además de ser una dulce mujer, tiene unas armas fabulosas, ya que pelea como una ninja.
El argumento anterior podría parecer disparatado y excéntrico, no obstante se trata de un texto divertido que desmitifica el clásico de Caperucita y le da una visión terrorífica, aunque apta para cualquier público.
El lobo -Lupito-  juega un papel importante también, aunque el pobre se asusta al ver a Caperucita convertida en Cadavercita y no sabe tampoco que la abuela es una mujer de acción; de ahí que salga tan mal parado (tanto que es asado a la brasa).
Al final, abuela y nieta acaban compartiendo la eternidad, pero para nada aburridas como verá el lector.
Cadavercita es una versión macabra del cuento de Perrault, pero no excenta de gracia aunque el lector, que conoce el original, no da crédito a lo que está leyendo y, sin embargo, se deja seducir por un argumento cómico y muy alejado de los convencionalismos propios de los cuentos tradicionales.
Los dibujos de Emi Ordás, por su parte, se adaptan muy bien a la oscuridad del relato y escogen los tonos negros, grises blancos y, por supuesto, rojos. Son ilustraciones que invaden las páginas del cuento y que nos sumergen en un ambiente tétrico pero, a la vez, festivo, porque seguimos sin dar crédito al ver a la abuela blandiendo una espada como una ninja o a Caperucita en plan zombi. Sin las ilustraciones, por supuesto, nos sería muy difícil seguir la historia y quizá no la comprenderíamos del todo. Así, texto y dibujos juegan con el lector y se permiten incluso escandalizar a los más conservadores para alborozo de muchos, por supuesto.
Cadavercita se presenta como un ábum ilustrado. La tipografía, por otra parte, es básica en el relato ya que se mezcla el texto del narrador, con el diálogo ocasional de los personajes y algunos términos que aparecen resaltados en amarillo. Choca que un libro de este formato (negro, con una Caperucita zombi en la portada) se dirija a los primeros lectores, pero, quizá no le venga mal a Caperucita una desmitificación como la de Cadavercita. Eso sí, el niño o niña que lo lea, necesitará alguna explicación de un adulto. O eso pensamos. Sea como sea, el personaje de Caperucita sigue su transformación y va enfrentándose a toda clase de retos para alcanzar su autonomía personal. Ese es uno de los objetivos del clásico.