miércoles, octubre 08, 2014






Ojos de lechuza o cara des pescadilla / El enigma de la habitación cerrada,
Luisa Villar - Álvaro Núñez,
Edebé, 2014. (Tucán)


A Luisa Villar la llaman "la Dama del Misterio de la Literatura Infantil y Juvenil" por su habilidad a la hora de escribir historias de detectives, llenas de intriga y misterio. Luisa Villar se acerca al pequeño lector, se pone a su altura, y le ofrece relatos bien elaborados en los que el niño es el protagonista, pero sin renunciar a las claves del género negro.
En esta ocasión , Charli, el hijo de un superdetective, es el protagonista de Ojos de lechuza o cara de pescadilla y El enigma de la habitación cerrada, que forman parte de la serie "Supercharli detective y su robot". Son dos relatos, destinados a lectores a partir de 8 años, que se pueden leer de manera independiente, aunque pertenecen a una misma serie y se repiten escenas, descripciones y personajes. Podemos mencionar, por ejemplo, a la Sra. Marga, la señora que cuida del niño y que no mantiene ningún patrón propio de las canguros (es autoritaria, mandona, no sabe cocinar apenas y parece guiarse por sus propias reglas) o aRobi, el robot de Charli, un robot muy hábil y bien descrito, que es capaz de pensar y de ayudarle a resolver los pequeños grandes enigmas y que comparte protagonismo con el niño. La madre de Charli, por otro lado,  es el personaje ausente, aunque se la menciona a menudo. Está viajando,  se ha alejado del padre para darse tiempo y decidir acerca de su futuro común. El padre, el superdetective, es un hombre de buen talante, bastante desbordado por el día a día y con poca habilidad para enfrentarse a los asuntos domésticos.


 En cada entrega se narra un caso en concreto y se presentan nuevos personajes. Así, en Ojos de lechuza se habla de una  falsificación de billetes en la que Charli es implicado y que, gracias a sus dotes de observación, acaba resolviendo. En El enigma de la habitación cerrada le ocurre algo similar, aunque en esta ocasión se trata del robo de una joya y de demostrar que la joven acusada es inocente. Siempre, de alguna manera, el menos sospechoso es el que acaba siendo el culpable y ese detalle es lo que permite al lector mantenerse con la atención activada hasta el final.
Charli es un niño simpático, al que le gusta emular a su padre, que ha aprendido a ser muy observador y que, sin resultar pedante, es capaz de llegar a conclusiones que admiran por su sencillez casi obvia, aunque a nadie se le habían ocurrido antes. Ese es el gran acierto de Charli.
Los relatos están escritos en primera persona, con gran fluidez narrativa, ya que Charli no se limita a explicar un caso, sino que aporta las pistas, la descripción de los hechos y, sobre todo, su propia realidad y las limitaciones que tiene por ser un niño y que él trata de superar con gracejo y simpatía.
Luisa Villar es muy hábil reproduciendo el discurso del niño, que se expresa con coloquialismos y con una frescura propia de la infancia que atrapa desde el primer momento. Las situaciones cotidianas se dan la mano con otras más estrafalarias que, sin embargo, no desentonan, en absoluto, porque Charli es un niño normal, solo que ha aprendido a emplear su capacidad de deducción porque quiere ser, de mayor, un detective reputado como su padre.
Álvaro Núñez es el encargado de ilustrar los libros y lo hace con unas ilustraciones directas, cercanas a la caricatura, que destacan aquellos aspectos más grotescos de los personajes -los ojos de la Sra. Marga, la boca de ciertos personajes, el sombrero de Charli, el robot...- y que causan diversión en quien las mira.

martes, octubre 07, 2014






 El rey que no podía dejar de estornudar,
 Roberto Malo y Fco. Javier Mateos.
 Ilustraciones de Blanca BK.
 Edebé, 2014. (Tucán)



El rey que no podía dejar de estornudar es una obra coral; esto es, escrita por dos autores y arropado por las ilustraciones de Blanca Bk.
El relato, destinado a los primeros lectores, presenta la estructura de un cuento tradicional, con fórmula de inicio y de cierre y personajes propios del cuento de hadas como es el rey. Ahora bien, se añaden elementos que enriquecen el texto y lo realzan. Si bien, se parte de una carencia inicial -el rey no deja de estornudar- y una necesidad de solucionarlo -se ofrece una gran recompensa a quien lo cure-, la manera de resolverlo, sin olvidar el clima mágico, es ocurrente y curiosa.
Un campesino decide ir a "los confines del mundo" para encontrar un remedio para el rey. Y lo encuentra, claro que sí, pero no de forma directa ya que conoce a otra serie de seres -la mujer que se rasca, el hombre que no deja de andar, el Espíritu del bosque...- a los que ayuda y que, a su vez, le ayudan y favoren una solución al dichoso estornudo del rey. La solución es tan sencilla como que un gaitero toque para el monarca.


Roberto Malo y Fco. Javier Mateos se divierten escribiendo el relato, no hay duda, y lanzan continuos guiños al lector adulto (los sabios no quieren cooperar para no darse ideas; se alude a los malos funcionarios...), pero sin olvidar al niño, el verdadero receptor del cuento.
La música, en esa corte lejana no era muy bien recibida porque "los músicos estaban muy mal vistos, ya que tenían fama de ser gente oportunista y de muy mal vivir". Podríamos añadir que se puede decir más alto, pero no más claro. Gracias a esa música, rechazada por considerarla perniciosa, el rey se salva y, por supuesto, "desde entonces en el reino nunca faltó la música". Esperemos que el final del relato se aplique a situaciones actuales.


El rey que no podía dejar de estornudar está escrito en 3ª persona y se organiza en varios capítulos breves. Las situaciones que se recrean son descritas de manera vistosa y la estructura encadenada favorece la atención del lector y consigue que el texto esté bien trabado.


Comentábamos al principio que Blanca Bk. ilustra el trabajo y lo hace de esa manera especial y tan característica que ella tiene. Sus ilustraciones, traspasadas de colorido, respiran ternura y delicadeza. Humaniza con sus pinceles a las criaturas que pueblan el relato y les da la nota cercana y cálida: el rey en pleno estornudo que asusta al gato y pierde la corona, la madre del joven campesino que tiene un solo diente, el campesino con coderas en el jersey,  los personajes excéntricos como el dinosaurio que lleva gafas y lee o el perro que toma una taza de té o la joven mujer que no para de rascarse y que podría ser princesa si se estuviera quieta. Los pequeños detalles son esenciales en la ilustración de Blanca Bk, de eso no hay duda.



El primer contacto que un lector tiene con el libro es el visual y la ilustración juega un papel esencial para crearle curiosidad y expectativas, para hacerlo leer. En este caso, la portada de Blanca Bk contiene los elementos más chocantes del relato y el asombro puro que nunca debe faltar en un buen cuento.

domingo, octubre 05, 2014






La reina de Turnedó,
Gloria Sánchez - Pablo Otero
Kalandraka, 2014.



Lo primero que llama la atención del título de este poema espléndido es la palabra "turnedó". Se puede ser, por ejemplo,  reina de corazones, reina del amor, reina de la primavera... pero ¿reina del turnedó? ¡Claro que sí! Gloria Sánchez, entre bromas y veras, eleva a categoría literaria la palabra de origen francés "turnedó" que no es nada más -ni nada menos- que un filete de solomillo de buey. Ahora bien, superado su significado, y limitándonos a escuchar la palabra, a decirla y a sentirla, no se puede negar su sonoridad y su categoría; así que... bienvenida a la reina del Turnedó.

El álbum, destinado a niños desde cinco años, es pura imaginación y pura diversión. Podríamos decir, incluso, que entronca con el nonsense porque los personajes que aparecen, a cual más disparatado, causan el alborozo y, sin duda, la sorpresa. En el jardín de la reina hay una mata, la princesa que la guarda, el lacayo, el caballo, el carro, el coche, el rey, el cuervo, el huevo que puso el cuervo y, como en los mejores cuentos, un dragón hambriento que amenaza con churruscarlo todo; aunque, en ese momento se produce una inflexión, y un doctor que  opera al dragón y libera a todos los personajes. Mientras, al dragón le queda un inmenso agujero que todos usan como flotador. A partir de ahí  ya todo es hilaridad y el poema nos conduce a la apoteosis final.

La reina de Turnedó, como estamos diciendo, presenta una estructura acumulativa y bebe directamente la literatura popular oral, la más cercana a la literatura infantil y su origen último. Es un poema en donde el ritmo es esencial ya que se pide, continuamente la colaboración del lector u oyente, en forma de curiosas acotaciones o de apelaciones directas. Los niños deben aplaudir, asombrase, exclamar, suspirar, lamentarse e, incluso, graznar. Los versos, en arte menor, inciden mucho en los finales agudos que aportan contundencia y contienen imágenes sorprendentes, metáforas, personificaciones, onomatopeyas, paralelismos, concatenaciones, entre otras, que muestran el minucioso trabajo de la autora.

La fórmula funciona porque, mientras, por ejemplo, un adulto va leyendo el texto central, el niño aguarda su intervención y, con cada exclamación y cada aplauso, se introduce más y más en el texto hasta lograr que niño y adulto vayan a un mismo son. Es más, el poema es idóneo para su memorización por su sonoridad y su estructura que encadena unos elementos con otros.

Si Gloria Sánchez, con su obra, logra un clima de libertad absoluto y una implicación total del niño, Pablo Otero, con sus ilustraciones, de aire abstracto, consigue algo más: favorecer ese lazo invisible entre lo sonoro y lo visual. El rojo y el negro se dan la mano para recrear unas situaciones tan estrafalarias que, gracias a la abstracción de los trazos, se pueden acabar entendiendo o aceptando al menos.

En suma, bienvenida sea La reina de Turnedó y gloria a los que la protegen y guardan su jardín porque de ellos será la imaginación. Y una advertencia: no se podrán leer solo los primeros versos... ya que el poema atrapa de tal manera que no se puede parar hasta el final y, aun entonces, hay niños -mi hija de seis años, por ejemplo- que me pide empezar de nuevo porque le fascina esa posibilidad que ofrece el poema de interacción.

Y... "Este es el jardín/ de la reina de Turnedó".Aplaudan, por favor.

jueves, octubre 02, 2014









Las aventuras de Tachín
Lucía Baquedano
Ilustraciones de Jacobo Fernández
Algar, Calcetín 56, 2014.


Lucía Baquedano recoge dos cuentos en este libro, "Tachín y la bruja" y "Tachín y las orejas de Miguel". Son dos relatos que pueden leerse por separado, pero que mantienen una continuidad en cuanto a personajes y a temática.
Tachín y sus compañeros de colegio, de segundo curso de primaria, viven, sin salir de su ambiente ni de su mundo cotidiano, múltiples aventuras gracias a su capacidad de observación, a su imaginación y su espíritu siempre curioso. Ahora bien, los líos en los que se meten acaban resolviéndose de forma positiva y dejan, en el lector, una sonrisa porque, con Tachín y sus amigos, los primeros lectores aprenderán que las apariencias son, a menudo, falsas.
Ternura, alegría, casualidades divertidas, equívocos graciosos y errores casuales son los ingredientes que maneja Lucía Baquedano para conseguir que la normalidad adquiera tintes especiales sin salirse, eso sí, de la realidad.
Todo es posible si lo mira un niño. Es posible que una bruja se esconda en la buhardilla o que un muerto aparezca en el aula para susto del lector que no podrá evitar la carcajada al descubrir quien es la bruja y quién el supuesto muerto.
El mundo infantil con toda su riqueza queda muy bien recogido por la pluma de Lucía Baquedano quien se vuelve niña al lado de Tachín, de Miguel, de Manuel, de las Chulicas, de la señorita Pili o de Lázaro, el conserje.
Los dibujos de Jacobo Fernández, realistas y precisos, anticipan, en cada capítulo, una pista o un misterio que, sin duda, quedará resuelto, siempre de la manera más disparatada pero, al fin y al cabo, no hay nada imposible para un niño imaginativo, observador y curioso como puede ser Tachín... o el lector.

miércoles, octubre 01, 2014








Una feliz catástrofe,

Adela Turín - Nellia Bosnia

Kalandraka, 2014.

En casa de la familia Ratón todo sigue un orden establecido que ha sido marcado por el señor Ratón. Él es el líder de la familia, él es el único que ha vivido aventuras, él único capaz de grandes proezas y el eje de toda la familia. Lo principal es el bienestar del padre. La señora Ratón, en cambio, es "dulce, modesta y dócil". Parece que lo que haga la señora Ratón carezca de importancia ya que está metida en su rol de esposa y madre. Se calla cuando su marido habla, tiene que preparar buenas comidas y estar atenta a sus menores deseos. Para sus hijos también pasa desapercibida... y eso que tiene ocho, dos ratones y cuatros ratoncillas. Ni más ni menos.
Toda esta situación injusta y claramente discriminatoria se soluciona gracias a una catásfrofe. Un buen día se les inunda la casa y, gracias a la señora Ratón, la aparentemente insignificante señora Ratón, sus hijos salvan las vidas. Ella es quien organiza el nuevo hogar, ella quien emprende grandes aventuras -y reales, no como las de su marido- y ella quien descubre parte de su potencial y el de sus hijos -aprende a tocar la guitarra-. Los ocho ratones reciben una gran lección y entienden  que ellos también pueden ser protagonistas de sus vidas, que se pueden divertir con poco y que no necesitan estar callados todo el día. ¡Ah! Y comienzan a valorar a su madre quien, en los malos momentos, reacciona como nunca se hubieran imaginado.
El relato, ahora bien, está abierto porque anticipa futuros problemas que, sin duda, seguirán trastocando el orden en la familia Ratón y propiciando nuevas aventuras.


Una feliz catástrofe se publicó en 1975 con la intención de replantear el papel de la mujer, madre y esposa, en la familia tradicional. Podríamos pensar que esta revisión hoy en día ya está desfasada, pero, por desgracia, nada más lejos de la realidad. La figura femenina sigue necesitando revisiones continuas, sobre todo la figura del ama de casa.
El relato, destinado a los niños desde 5 años, nos habla de igualdad y coeducación, aunque no se acude al registro docto o serio, sino al irónico y divertido. Nos cae simpática la señora Ratón desde el primer momento mientras que el señor Ratón se nos aparece como alguien engreído y fatuo que se humaniza, menos mal, cuando sufre un revés en la vida. De ahí el título del cuento, un oxímoron, que demuestra que las cosas malas no siempre lo son tanto y que, de los malos momentos, pueden salir grandes resultados.


Las ilustraciones, de Nellia Bosnia, recrean ambientes cercanos a los niños puesto que, como en una fábula moderna, la familia Ratón tiene las mismas necesidades que pudiera tener una familia humana y las mismas dependencias. Muy simpáticos son los ocho hijos, cada uno perfectamente caracterizado.
Los primeros lectores de hoy lo pasarán tan bien como los lectores de ayer, aquellos que rondan ya los 50 años. Kalandraka hace muy bien en retomar este clásico para propiciar la reflexión y el cambio en las nuevas generaciones.
 No hay que bajar la guardia, es cierto, y hay que continuar luchando contra los estereotipos sexistas que Adela Turín denuncia de forma amable, aunque directa y precisa.







Al sur de ninguna parte
Jordi Sierra i Fabra
Edebé, 2014

A veces deseamos un cambio en nuestras monotonías y, cuando sucede, nos damos cuenta de lo importante que es la pequeña vida de cada día, la vida anónima y, a la vez, tan rica como la que vive el narrador de esta novela de Jordi Sierra i Fabra: Fabio.
Fabio es un adolescente que vive en Balandú, un pueblo al que no se llega por casualidad, porque está rodeado de vegetación y resulta un bastión. Después de Balandú no se sabe qué hay, por eso, sus habitantes, a lo desconocido, lo llaman "Ninguna Parte". Balandú es un pueblo imaginario, situado en la Colombia profunda. Sierra i Fabra es capaz de recrear su exuberante vegetación, su clima, su riqueza y, a la vez, su pobreza porque Balandú está tan lejos que ni siquiera interesa a la guerrilla o los narcotraficantes.
El día que aparece el cuerpo de Luis Bernardo, los casi quinientos habitantes del pueblo, se despiertan sacudidos con la noticia de un asesinato y eso los despierta del sopor o del letargo en el que estaban tan cómodamente instalados.
Fabio es testigo de exepción ya que, desde la ciudad, envían a un policía para que investigue el caso. Leonardo Aguirre se hospedará en la casa de Fabio, una especie de hostal regentado por el abuelo. Fabio, huérfano de padre y con una madre ausente, se siente muy cercano al abuelo, quien lo instruye, le da ternura y orden y, sobre todo, lo guía en la vida. El abuelo es un personaje crucial para entender el libro. Es el personaje eje, que responde a uno de los referentes más queridos del autor. el viejo sabio. Gracias al abuelo, Fabio es un muchacho que ama la lectura y que no se ha embrutecido ya que es de los pocos que aprecia a Dimas, un joven retrasado que sufre las burlas de algunos vecinos.
Pudiera parecer que en Balandú nunca pasa nada y la sola llegada de Leonardo Aguirre pone patas arriba esa aparente tranquilidad.
Poco a poco conocemos a otros personajes, descubrimos el carácter del asesinado, un pendenciero sin escrúpulos y nos acercamos al desenlace con la esperanza de que no suceda lo que nos tememos; aunque, por encima de todo, entendemos la fuerza del amor y de la amistad. Y nos alegramos, claro que sí.
Jordi Sierra i Fabra mantiene un ritmo narrativo ágil, trepidante, aunque no urgente porque esta novela se va desgranando con mimo, a través de las observaciones de Fabio, quien no solo acaba descubriendo algún misterio de la vida y su propia fortaleza, sino que averigua dónde está el cuerpo de su padre, sepultado por una roca al final de la cascada.
Los sentimientos, las emociones que nos transmite la lectura son directos, no están contaminados porque nos llegan envueltos en la nobleza de Fabio. La novela se divide en 28 capítulos que siguen una estructura circular podríamos decir ya que, al principio, ya sabemos quién ha muerto puesto que Fabio, lo recuerda para él mismo y para los lectores. La intriga, por lo tanto, no consiste en saber quién muere, si no por qué ha muerto y quién lo ha matado, aunque la respuesta no sea nada fácil y el inspector esté al punto de equivocarse.
Podríamos decir que esta novela bebe directamente del Realismo Mágico, digna seguidora de García Márquez, ya que narra una historia épica, casi legendaria, aunque esté ambientada en nuestros días. El autor no ahorra en críticas a ciertos aspectos de la sociedad que no le gustan ni se permite ninguna vacilación al señalar al asesinado como un ser vil. El lector, por lo tanto, se alegra de esa muerte, pero, pese a todo, quiere seguir leyendo porque la magia de Balandú nos atrapa desde el principio. La vida en Balandú sigue al compás del río que lo circunda y lo moldea.
Jordi Sierra i Fabra nunca deja de sorprendernos, aunque reconocemos su estilo inigualable en esa manera de sentenciar, en la frase precisa, breve, lapidaria a veces; en el diálogo que permite conocer la psicología de los personajes y la especial predilección por las causas perdidas y por los personajes nobles, cercanos a los orígenes. No olvida, aunque sea de manera secundaria, su pasión por la música ni, por supuesto, por la lectura. Porque, para ser un escritor de las características de Sierra i Fabra, hay que ser, por encima de todo, un lector voraz y compulsivo... como lo es Fabio.


Primer capítulo

domingo, septiembre 28, 2014







Julio Verne for children
Pablo Zamboni
Edebé, 2014


Julio Verne, el gran clásico de aventuras de todos los tiempos, está más vivo que nunca. Ahora, gracias al acierto de Pablo Zamboni, los más pequeños de la casa, desde 3 años, también disfrutarán con unas aventuras hechas a su medida en las que aprenderán a conocer al capitán Nemo, viajarán al centro de la tierra y saldrán en dirección a la luna. Y todo sin moverse de casa.

El texto ofrece varias particularidades destacables. Se presenta en mayúscula y con la versión inglesa. El adaptador, además, ofrece una versión muy cercana a los niños ya que crea personajes también infantiles que son quienes, en última instancia, viven las aventuras que escribiera Verne.

Hay que añadir que las ilustraciones, a doble página, constituyen  el ingrediente necesario para cautivar a los primeros lectores porque son ilustraciones alegres, de colores vistosos y muy directas. Los niños, de verdad, se sentirán viajando por tierra, mar y cielo, de la mano de Pablo Zamboni.



Hasta el momento, se han publicado tres títulos:  20.000 leguas de viaje submarino, Viaje al centro de la tierra y De la tierra a la luna.


Insistimos en el gran acierto de Zamboni que es vestir a Verne con los ropajes de la infancia. Las aventuras que han deleitado a tantas generaciones de jóvenes, ahora lo harán con los niños para que, desde el principio, disfruten con la magia de Verne y, con el tiempo, aprendan a valorar las versiones originales.
Niños y mayores disfrutarán con estas recreaciones y se divertirán con las imágenes del submarino, del pulpo gigante, del cohete en forma de cañón o del extraño viaje que Axel emprende con su tío al centro de la tierra.

domingo, septiembre 21, 2014







El misterio de mi abuelo
Ana Belén Rodríguez Ros,
Edición no venal. Paris papelería, 2014



El misterio de mi abuelo, de Ana Belén Rodríguez es una de esas historias sinceras que conmueven al lector y le permiten crecer. El cuento fue el ganador de la IV edición de cuentos infantiles "Casilda Ordóñez", convocado en Palencia.


 La autora, que reside en Salou, intenta explicar, de una manera esperanzadora, a los niños, qué hay detrás de una enfermedad tan terrible como es el Alzheimer, lo cual no es nada fácil. Un buen día la protagonista del relato, Mónica, se da cuenta de algo que la inquieta: su abuelo, siempre tan capaz y dispuesto, está perdiendo la memoria y el resto de sus capacidades. Mónica se dispone a resolver el enigma y, como si fuera una pequeña investigadora, va tratando de unir pruebas para averiguar dónde se esconden la memoria, la coordinación o la orientación. No lo descubre y pregunta a su madre, que tampoco sabe darle la respuesta.
El misterio se resuelve de forma casual. Una noche, Mónica entra en la habitación del abuelo mientras duerme y descubre una pequeña criatura, un duendecillo que dice llamarse Alzheto y que le da la respuesta más imaginativa que a nadie pudiera ocurrírsele y que a Mónica le sirve, como le servirá a todos los niños que lean el cuento.
El duende vive en Fantasía y es el encargado de trasladar la Fuente de Poder de nuestro mundo al suyo para que los sueños no mueran. Hay personas, como el abuelo de Mónica, que son muy especiales porque tienen unas cualidades que ayudan a que Fantasía no desaparezca. Mónica descubre así el misterio del abuelo y se siente muy orgullosa de él porque es una persona maravillosa que, aunque pierda capacidades, sigue siendo el mejor abuelo del mundo.

El relato está escrito en primera persona, por la propia protagonista. La escritora es capaz de recoger el universo infantil porque no nos ofrece la visión de un adulto, sino la de una niña que, en este caso, es tremendamente observadora y curiosa. Dos cualidades que nos permiten avanzar en la vida.

Además, el relato está ilustrado por la propia autora, con unas ilustraciones llenas de color y energía. Los protagonistas son Mónica, el abuelo y el pequeño duende, al que no se ve con resquemor, sino con alegría porque es el portador de la magia y de los sueños, cualidades imprescindibles para el universo infantil que nunca hay que soslayar.


Además, tipógraficamente, El misterio de mi abuelo se presenta con una letra clara, que va cambiando de color en alguna palabras clave para favorecer la atención y que puede ayudar a que los primeros lectores entiendan mejor el relato.

El misterio del abuelo se presentó en Salou el pasado viernes 19 de septiembre de 2014, en el espacio de la infancia Xic`s y fue la propia autora quien leyó a los niños y adultos allí presentes el cuento. cabe añadir que el acto estaba respaladado por AFAS, la Asociación de Familiares de Alzheimer de Salou con el fin de dar a conocer esta realidad entre los más pequeños. Ana Belén Rodríguez conoce de cerca la problemática de la que habla en el relato y es la secretaria de AFAS.


A los niños hay que ofrecerles respuestas ante los avatares de la vida y la que ofrece Ana Belén Rodríguez nos parece metafórica, muy imaginativa y que conecta perfectamente con el universo infantil, lo cual, insistimos, no es nada fácil.


Nota: Maite Castellanos es la autora de las fotos que ilustran esta entrada.

lunes, agosto 11, 2014






El mundo de afuera,
Jorge Franco,
Alfaguara, 2014


El mundo de afuera, Premio Alfaguara de Novela 2014, es una historia que te atrapa desde el principio. Jorge Franco crea una ficción en donde la realidad y la fantasía se dan la mano tan fuerte que se entremezclan. El amor, la muerte, la corrupción, la crueldad y los cuentos de hadas son ingredientes esenciales en el relato, aunque puedan parecer contrarios.
En 1971, Don Diego, un acaudalado hombre de negocios, es secuestrado en Medellín, cerca de su casa. Lo secuestra el Mono, quien pretende conseguir una buena suma por el rescate. No obstante, el tema que podría parecer conocido y común a otras novelas, aquí no lo es puesto que hay muchos detalles emocionales que hacen que nada parezca lo que es. Don Diego, germanófilo y exquisito,  pertenece a otra época. Decide construir un castillo en Medellín, imitando el de La Rochefoucauld en el que custodiará sus bienes más preciosos, a Dita, su pareja, que no su esposa, quien huye de la Alemania nazi y, sobre todo, a su hija, Isolda. La pequeña vive recluida en el castillo, aunque es observada por distintas miradas, una la del narrador, un joven al que no llegamos a conocer y puede que sea el propio autor; la otra la de Mono quien estaba secretamente enamorado de la niña.
Isolda ha encontrado en el bosque, un secrero, entre los insectos y unos curiosos conejos, a los que ella pinta y da el nombre de almariajes, que juegan con su pelo y lo trenzan de flores y sueños.
Los personajes de El mundo de afuera son potentísimos, criaturas desubicadas, que no encuentran su lugar en el mundo, ya sea por nostalgia, por imposición paterna o por errores propios.
En la novela hay elementos muy cercanos a los cuentos de hadas, aunque también aparecen momentos de horror y de vileza humana, sin olvidar un humor descoyuntado, enorme, que nos deja perplejos.
El ser humano, entre claros y oscuros, es retratado en la novela. El lector va, poco a poco, entendiendo la peripecia de Isolda, sus deseos más escodidos y sus frustraciones secretas. En medio de todo ello, Dita que trata de salir a flote y acaba contagiada del universo de su hija y Don Diego, quien se resiste a luchar por su propia vida. El Mono, que podría parecernos el personaje negativo, también es motivo de compasión porque nada en su vida le sucede como la había planeado.
Jorge Franco construye una novela que emplea la técnica del "flash-back" puesto que empieza casi por el final y va desgranando, en vaivenes, el resto de la historia hasta un final inimaginable y, en parte, abierto.
En suma, El mundo de afuera es una novela espectacular,  abrumadora y amplia cargada de ternura, de emoción, de dolor, de rabia y de sueños. ¿Quién se resiste a leerla?

jueves, agosto 07, 2014







La zapatilla roja,
Karin GruB - Tobias Krejtschi,
Lóguez Editorial, 2014.

A veces los libros cuentan historias punzantes y dolorosas que golpean nuestras conciencias y nos hacen reflexionar sobre el mundo que estamos creando entre todos. ¿Por qué los niños y niñas tienen distintas oportunidades dependiendo del lugar en que nazcan? Es una terrible injusticia y un dilema moral importante.
En esta ocasión, en la contraportada del libro se nos habla de un niño, Kenan, al que le gusta mucho jugar al balocesto con sus amigos, aunque su país vive en guerra. Este niño, junto con sus amigos, van a disputar un partido y se desplazan en autobús. Y en ese momento comienza la historia. El autobús es atacado y muchos niños son heridos de gravedad, uno es Kenan. La mirada de Kenan desaparece y en su lugar aparece la del periodista, maduro y curtido en mil batallas, quien ha de cubrir el caso, no obstante no es alguien insensible ya que hay un detalle que lo sacude: la zapatilla roja de Kenan. El niño solo lleva una zapatilla, porque la otra ha desaparacido, junto con su pierna y esa zapatilla, casi nueva, un tesoro para el muchacho, hace que el periodista piense en su sobrino que, al fin y al cabo, sería como Kenan si viviera en ese país.
Las ilustraciones de La zapatilla roja en blanco y negro, en gris, se centran en las miradas, en los gestos, en las prisas, en ese ajetreo que conllevan las urgencia y en la zapatilla que es la nota de color. La única nota de color, en un mundo hostil. Hay, no se nos olvide, una página que abandona los tonos grises para mostrar un sueño, una ilusión: Kenan se levanta de la camilla y, con las dos zapatillas, se dispone a jugar el partido que ya nunca podrá disputar porque, al pasar página, todo sigue igual o peor. El periodista necesita hablar con su sobrino, necesita buscar algo de normalidad en su vida.
La zapatilla roja no es un libro cómodo ni fácil de leer. No es tampoco un libro que se pueda dejar a los niños sin más, sin un acompañamiento. El pequeño lector, desde 9 años, puede entender la historia pero ha de tener a un adulto al lado para tratar de reflexionar o de canalizar sus emociones que, sin duda, surgirán en torrente.
La zapatilla roja es un libro necesario, valiente y arriesgado. El texto es claro, conciso. No huye de la realidad, pero tampoco hurta la esperanza. La acción puede suceder en cualquiera de los países enfrentados en alguna guerra sin fin y el mensaje ha de penetrar capas y capas de nuestra conciencia, a veces dormida, a veces larvada. ¿Por qué Kenan no puede jugar en paz? O, mejor dicho, ¿por qué Kenan no puede vivir en paz? ¿Por qué?

lunes, julio 28, 2014

El túnel
Anthony Browne,
Fondo de Cultura Económica, México, 1993.

El túnel es un clásico infantil contemporáneo. Con cada lectura, cobra una  nueva dimensión. Podríamos decir que el tema principal es el de las relaciones entre hermanos, a veces complicadas porque intervienen factores emocionales. En esta caso Juan y Rosa no se llevan muy bien, además tienen gustos muy distintos. Mientras que a Rosa le gusta leer y se una niña más bien contemplativa, a Juan le gusta la acción y, a veces, parece gozar asustando a su hermana. Tanto es así que su madre decide que pasen un día juntos a ver si así aprenden a conocerse. Y aquí empieza la historia y la aventura personal de estos dos hermanos.
Podríamos decir que El túnel contiene ingredientes del cuento de hadas aunque le da un enfoque actual. Para empezar los dos hermanos podrían vivir en cualquier lugar. No obstante, las pruebas que pasan (el túnel y lo que es espera después) sí son propios de los cuentos de hadas (un bosque peligroso, sombras que acechan, el niño convertido en estatua de piedra...). Ahora bien, no hay nada que no pueda el amor o el cariño. Rosa se conmueve al ver a su hermano convertido en estatua y, gracias a sus lágrimas, le devuelve la vida. Para Juan hay una segunda oportunidad que no siempre se da en la vida real ni en las historias escritas (o si no que se lo pregunten a la mujer de Lot).
El túnel es, en definitiva, un viaje iniciático que permite que los dos hermanos refuercen sus lazos afectivos y aprendan a conocerse. Viene a decir que, para quererse, no hace falta ser iguales ni disfrutar con las mismas cosas. Es posible amar y ser libre.
Las ilustraciones son imprescindibles para entender la historia y aportan esa nota de magia, de inquietud y de enigma. Porque el lector o lectora observador verá, agazapados entre los árboles, a criaturas de los cuentos como puede ser el lobo. Además entenderá muy bien las emociones porque los primeros planos abundan y no escatiman los detalles al respecto.
El túnel sigue siendo un libro de referencia para los primeros lectores y aún los más consolidados. Un libro que permite un intercambio de sentimientos y emociones entre lector y personajes. Un libro que ayuda a crecer. 

jueves, julio 10, 2014

¿Dónde está mi zapato?,

Tomi Ungerer,

kalandraka, 2014.


Al principio, ¿Dónde está mi zapato? desconcierta un poco a los niños. Apenas hay texto y parece que el protagonista del cuento, un niño que busca su zapato, te tome el pelo. ¿Eso parece?
Tomi Ungerer apuesta por un lector observador y curioso, que no tema a las novedades y que sepa entender más allá de lo escrito. Tomi Ungerer apuesta, ni más ni menos, por un niño. Un niño, un primer lector o quizá pre-lector, tiene la imaginación intacta y la capacidad de sorpresa a punto como para entrar en el juego que le plantea Ungerer.
El libro se publicó hace 50 años, lo cual corrobora que la originalidad y el buen trabajo no tienen fecha de caducidad. por fortuna.
Cada página del libro es un festín para la mirada. El lector o, mejor dicho, el observador, va pasando páginas y descubriendo el famoso zapato perdido en los sitios más inverosímiles (en el pico de unas aves, en los bigotes de un militar, en el hocico de un cerdo, en la chimenea del tren...). El ojo se va adiestrando y va captando matices que, en un primer momento no vio y va aprendiendo el difícil arte de la observación. Los colores empleados son los básicos; rojo, verde, amarillo, negro, marrón, azul...


Tomi Ungerer acude al recurso del camuflaje para decirnos que la vida está llena de grandes aventuras: solo hay que saber mirar a nuestro alrededor y, al final, después de un proceso lúdico y festivo, encontraremos lo que buscamos. ¡Ah!... y en un periquete.
Nos parece excelente la publicación  de Kalandraka de este clásico de la literatura infantil que, como ya se ha dicho, no ha perdido ni un ápice de actualidad.
¿Quién se resiste a buscar el zapato?

miércoles, julio 09, 2014

12 poemas de Federico García Lorca,
Ilustrados por Gabriel Pacheco
Kalandraka, 2014

La poesía está hecha para soñar. La poesía permanece en el tiempo y atrapa por igual a grandes y a pequeños. Solo hay que encontrar el camino que nos lleve a ella. Federico García Lorca no escribió especialmente para niños, aunque si lo hizo con gran sensibilidad. El poeta sintió desde siempre gran atracción por la canción popular. Esa canción que hunde sus raíces en el tiempo y de la que se nutre la poesía infantil. Porque, desde siempre, los niños han cantado, han soñado, han llorado y han imaginado en verso... aunque nadie les dijese que era verso. Lo más importante de la vida, a menudo, carece de nombre y, por eso, nos pasa desapercibido.
Aquellos que tengan la suerte de tener entre sus manos este precioso álbum ilustrado entenderán que la poesía y la ilustración son dos poderosas herramientas para hacer que el ovillo mágico de la imaginación infantil empiece a dar vueltas.
Antonio Rubio y Manuela Rodríguez seleccionan doce poemas de García Lorca ("El lagarto está llorando", "Cancioncilla sevillana", "Mariposa", "La tarara", "Vals en las ramas", "Los reyes de la baraja", "Escuela", "El niño mudo", "Caracola", "Paisaje" y "Despedida") y no los presentan en este orden por casualidad sino que, a la manera del poeta andaluz, desvelan un paisaje anímico potente. Desde los versos iniciales "Mamá, yo quiero ser plata", hasta los finales ("¡Si muero / dejad el balcón abierto!"), Federico García Lorca ha pulsado todos los resortes del sentimiento y de las relaciones personales para acabar dibujándose a sí mismo, envuelto entre la tristeza de los lagartos viejos, la soledad de la tarara y la necesidad de encontrar su voz, como le ocurre al niño mudo. Ahora bien, sin olvidar el color, el baile, la luz y lo efímero de la belleza: "Mariposa, ¿estás ahí?".
Son poemas nostálgicos, traspasados de ternura que Gabriel Pacheco, el ilustrador, ha sabido entender mucho mejor que nadie. Las ilustraciones de Pacheco son verdaderas metáforas visuales, cada poema permite al lector asomarse a un mundo especial en el que el sueño, las figuras estilizadas, los colores azulados, grises y blancos.. son esenciales.
12 poemas de Federico García Lorca es un libro para leer a los niños, para leer y disfrutar con los niños, pero también para paladear a solas, niños o pequeños. Cada verso, cada imagen poética, cada ilustración permiten que se multiplique el efecto visual y surjan, como si se tratara de fuegos artificiales, nuevas interpretaciones.
El libro, bello y bien cuidado, requiere de calma y paciencia. No puede descubrirse en una lectura apresurada, aunque la recompensa durará para siempre.

martes, julio 08, 2014



La isla de Susú 
Antonio G. Iturbe - Alex Omist,
Edebé, 2014.




 La isla de Susú es uno de esos libros frescos, ágiles aunque repletos de referencias literarias. Leyendo las aventuras de esta niña obstinada que es Susú uno tiene la impresión de estar ante una Pippi Langstrump, aunque más socializada, puesto que Susú se deja aconsejar y sus aventuras no son tan locas como las de Pippi.

Susú llega a la Isla Marabú con la intención de iniciar un proyecto muy ambicioso como es el de cultivar un jardín acuático. Llega acompañada de su loro, Tío Rufus, quien se muestra malhumorado y siempre dispuesto a pronunciar la misma frase: ¡Completamente equivocado! (unas veces tiene razón y otras no, todo hay que decirlo). No obstante, Susú no rompe con su vida pasada, ya que mantiene mucho contacto con sus padres por carta y los echa de menos. Ahora bien, sí se podría decir que es una especie de Robinson Crusoe a la hora de iniciar una nueva vida.

El capitán que la lleva a la isla le advierte que Marabú es un lugar habitado por seres muy especiales, a los que califica de “locos”. Susú no le hace caso y va aprendiendo de su propia experiencia. Así, conoce a la señora Pomponius, quien dirige el único hotel de la isla y tiene una curiosa afición por la gastronomía. Se encuentra con Maui, uno de los hijos de la familia Karité, con quien tiene una mala experiencia inicial ya que piensa que quiere comérsela. En ese momento, Susú se deja llevar de los prejuicios y observa que Maui va ataviado con un “taparrabos y varios tatuajes”. Gracias al farero, el señor Zin, aprende a no juzgar por las apariencias y Maui se convierte en uno de sus mejores amigos. Susú demuestra que, aunque existan diferencias culturales o raciales, es posible la amistad; es más, ella acaba aprendiendo de la generosidad de la familia de Maui.

El señor Zin es quizá uno de los mejores personajes del relato. De origen oriental, el anciano Zin aporta la nota de filosofía zen y, con sus palabras y reflexiones, muy alejadas de la prisa y del tener, va calando en el ánimo de Susú. En este momento, es cuando encontramos guiños a El principito. Concretamente, en el episodio del árbol. Susú quiere cortar un árbol que estorba y le impide salir de casa, pero Zen le hace ver el error que eso supone y Susú entiende que es “su árbol” y establece con él una relación especial, como el principito y la rosa.

El último habitante de la isla es almirante Doblón, un pirata usurero y ambicioso, que se pasa la vida corriendo y tratando de aumentar sus caudales.

Susú, rodeada por estos personajes, va iniciando su labor. Al principio le cuesta, tiene que superar obstáculos, pero acaba empleando el ingenio, la observación y la paciencia para lograr cultivar un jardín bajo del mar –y alimentarse de forma sana-, a la vez que se hace amiga de los habitantes de la isla.

Susú tiene una forma de hablar muy alegre, es una niña directa, franca, no se anda con rodeos y maneja la palabra “jopeta” con frecuencia. Es una niña que aprende rápido y que descubre que las cosas no se miden por su valor material, sino por otro valor mucho más profundo.

En su primera aventura titulada “Un jardín en el fondo del mar”, se describe cómo es la isla, los personajes y los primeros momentos de Susú en la misma, así como los obstáculos que tiene que superar. En la segunda aventura, publicada hasta la fecha, “¡Silencio, se rueda!”, se produce un choque de culturas por así decirlo, ya que a la isla llegan un grupo de personas con la pretensión de rodar un anuncio publicitario. Se producen malos entendidos graciosos y Susú está al punto de sucumbir ante el brillo de la fama. No obstante, la serenidad del señor Zin y el ejemplo de Maui la retornan a la sensatez.

Antonio G. Iturbe es el autor de esta serie destinada a los lectores a partir de ocho años y que presenta un formato muy atractivo. Son libros con tapa dura, fácilmente manejables, organizados en breves capítulos y con una tipografía que resalta aquellas frases, nombres o términos especiales para que el lector se mantenga atento.

 Las ilustraciones de Alex Omist son un ingrediente crucial puesto que no solo presentan a Susú y a sus nuevos conocidos, sino que se recrean en los detalles, en el paisaje, en el color del cielo, en la vegetación y los animales (terrestres y acuáticos). Las ilustraciones de Alex Omist se intregran perfectamente en el texto y resaltan la luz, la alegría y la ternura de La Isla de Susú.

En suma, una lectura más que recomendable en estas vacaciones.


Publicada en Pizca de Papel

lunes, julio 07, 2014







Volverán a por mí,
Hatero & Lahoz
La Galera, 2012.

Volverán a por mí, Premio La Galera Jóvenes Lectores 2011, es una novela que combina distintos registros. Por un lado, parte de un argumento conocido, como es del joven rebelde que es internado en una especie de reformatorio para ver si se endereza; pero también nos sorprende con un análisis psicológico de algunos de los personajes principales (Iris, Greco...) y con la inclusión de elementos mitológicos que demuestran que, en nuestra tradición cultural, tenemos tantas posibilidades para recrear historias misteriosas e, incluso de terror, que no es necesario acudir a otro tipo de monstruos.
Volverán a por mí es una historia ambientada en la época actual, aunque recrea un ambiente más propio de las novelas góticas puesto que la Academia Fénix, su edificio y la propia directora, son elementos de otra época, que hacen que la fantasía se dispare y aparezca el miedo.
Greco, Iris, Giulietta y otros jóvenes están en la Academia Fénix por distintos motivos, aunque los progenitores no quedan muy bien parados ya que más parece una venganza personal de los padres que un deseo de que estos chicos y chicas repaciten y mejoren su conducta. De hecho, los lectores acabarán admirando los hechos que los han llevado a la Academia y rechazando todo lo que huela a moralina, a sermón trasnochado.
En la Academia suceden hechos muy extraños y se dan transformaciones en algunos de los represaliados que son llevados a la torre y cuando llegan no parecen ellos. ¿No lo parecen? ¿O es qué no lo son? Además, la directora muestra unas inclinaciones sospechosas y el trato hacia los internos no es simplemente duro, sino cruel. De ahí, que los tres jóvenes protagonistas se alíen para intentar huir y lo que acaban haciendo es destapar la caja de los truenos.
En el libro se mezclan distintas voces narrativas, la primera persona, la tercera e, incluso, se acude al diario de uno de los jóvenes internos en los años 40, quien, con su documento, demuestra que la Academia lleva más años de los que parece y que la Directora, extrañamente, parece ser la misma.
Volverán a por mí está escrito por Josan Hatero y Use Lahoz, quienes han hermanado a la perfección sus estilos personales. La novela presenta un final abierto, inquietante y se lee con prisa, a veces con rabia, con sospecha, con miedo y con creciente interés.
Puede gustar o no el género, puede parecer manido el inicio, pero la novela mantiene el suspense y combina a la perfección el plano real con el terrorífico. La narración, en suma, mantiene un ritmo trepidante y el joven lector, con mucha seguridad, no se levantará del asiento hasta que acabe la lectura y entonces... querrá más.

lunes, junio 30, 2014





Alfredo Gómez Cerdá
Las venas de la montaña negra,
Edelvives, 2012

Las venas de la montaña mágica forman la quinta entrega de las aventuras de Nico y, como en anteriores ocasiones, no defraudará a sus lectores (de 10 años en adelante). Alfredo Gómez Cerdá no se limita a escribir una novela emocionante y dinámica, que ya serían dos buenas cualidades para un relato; sino que va más lejos y muestra, a través de los ojos de Nico y Marga, una realidad terrible y dramática como es la de los niños mineros de Bolivia, niños obligados a trabajar en unas condiciones terribles. Alfredo Gómez Cerdá se esconde detrás de sus personajes, pero emplea su pluma para denunciar esta realidad, por desgracia, vigente.
Nico y Marga se encuentran en perú visitando la ciudad de Machu Pichu y allí conocen a Eric Modesto, un muchacho que se gana la vida como "chasqui", a cambio de unas monedas de los asombrados turistas. Eric, no obstante, se ve obligado a cambiar de miras y es ahí donde entra la solidaridad de Nico y Marga quienes intentan por todos los medios disuadir al muchacho. La amistad, el honor, la injusticia, las desigualades sociales, la generosidad y la curiosidad son elementos indispensables del relato.
Aparte del retrato humano de los personajes, la novela ahonda en la cultura inca y ofrece una muy buena documentación para que el lector entienda parte de ese pasado esplendoroso y la superstición que aún genera (la esfera de oro, por ejemplo, o el huaca). El autor aporta múltiples detalles de las ciudades, las culturas, los edificios y el paisaje; tantos que permiten al lector situarse al lado de Nico y Marga y seguir con ellos, conteniendo el aliento, una aventura que podría haber sido muy peligrosa.
La novela se estructura en 13 capítulos que van acotando la historia y marcando un ritmo, como ya dijimos, rápido, casi trepidante en los últimos momentos. Novela espléndida, muy bien narrada que no debería faltar en el equipaje de los lectores para este verano. Con Las venas de la montaña negra el viaje está garantizado.  

miércoles, junio 25, 2014


Hoy es un día triste para las letras, para las palabras y para las buenas historias. Con la muerte de Ana Mª Matute se cierra una vida intensa y una obra apasionante. En su día, tuve el placer de analizar sus libros destinados a la infancia y que, bien mirado, contienen mensajes universales. Sirva hoy el enlace a este artículo publicado en CLIJ como homenaje y reconocimiento a una mujer, de profesión escritora.




Enlace a La mágica realidad



Enlace a Dos miradas sobre un mismo paisaje


miércoles, junio 04, 2014




Pasos de marioneta,

Alfredo Gómez Cerdá,

Madrid, SM, 2014


¿Qué es una marioneta? ¿Quién mueve sus hilos? ¿Las personas podemos ser marionetas? ¿Cómo luchar contra ello?

Alfredo Gómez Cerdá en el segundo título de la serie “Las redes del silencio”, titulado Pasos de marioneta compone una novela de tesis, podríamos decir, porque hay algo más que una buena historia, hay algo más que un excelente relato. Pasos de marioneta demuestra como una persona, que huye de sí misma, es capaz de inventar una historia, tramarla, urdirla, interpretarla y casi creérsela con un fin concreto como es que las personas que la rodean, sus padres, en este caso, actúen como tales. MK es una joven problemática, lista, aunque poco trabajadora, que tiene una autoestima maltrecha a causa de las continuas broncas y malos tratos que recibe de sus padres, una pareja separada que no encuentra su lugar en el mundo. MK, apoyada por su novio, decide vengarse de todos en la figura de su profesor de biología, L., un docente extraño, muy callado, que vive en su propio mundo y que apenas actúa en la novela, aunque despierta las simpatías del narrador y del lector. MK lo acusa de violación, a causa de un suspenso,  y lleva la acusación casi hasta las últimas consecuencias.

Mientras, el mundo se vuelve loco. Los amigos de L., Patricia y Germán, tratan de averiguar qué ha pasado realmente; el policía que investiga el caso es un hombre brusco, aunque justo que trata de unir todas las piezas del puzzle y los padres de MK,m superado el mal trago, se venden al mejor postor y acuden a cuantos programas de televisión pueden para comercializar con el supuesto dolor de su hija. Mientras MK siente que su mundo ha estallado en mil pedazos y que ya no es capaz de controlarlo. Un último resquicio de lucidez, gracias a la psicóloga que la atiende,  hace que quiera dejar de ser una marioneta y empezar, de verdad a ser una persona distinta y mejor.

La novela, escrita en tercera persona por un narrador omnisciente, acompaña a MK en su evolución psicológica, en sus dudas e inseguridades y muestra cómo va creciendo y madurando como personaje.

El relato, estremecedor, es una crítica ácida y valiente a los medios de comunicación sensacionalistas que buscan solo carnaza y que emplean a las personas como objetos de quita y pon con tal de que aumente la audiencia. En ese contexto, los padres de MK aparecen como las figuras vulnerables de un sistema atroz. Hay otros muchos personajes, ya que la novela presenta distintas voces (la directora del instituto, el conserje autosuficiente, la psicóloga de la policía…), que permiten que Pasos de marioneta se lea de manera ágil, sin tregua porque el tema que plantea es tan demoledor y terrible que el lector, joven o adulto, no puede parar de leer.

Alfredo Gómez Cerdá sigue en la línea de El rostro de la sombra, aunque esta vez el final no queda abierto. Las novelas que forman parte del proyecto “Las redes del silencio” podrían calificarse de “higiénicas” porque sanean nuestra sociedad, tan deshumanizada en muchos aspectos, y denuncian, sin miedo, situaciones vergonzosas.

jueves, mayo 29, 2014






Ana Alonso y Javier Pelegrín,
Oxford, 2014. 

 
En el año 2055, el mundo vive de una manera bastante diferente a la que conocemos hoy. Desaparece la libertad de escoger tu propio destino, desaparece la libertad de expresión y se inicia una extraña dependencia hacia las marcas que son quienes contratan y escogen a su personal. Para entrar a formar parte de una marca prestigiosa, hay que superar exámenes difíciles, aunque, a cambio, lo que se logra es más servidumbre. Sara, una joven, consigue aprobar el examen e inicia el sueño de su madre, quien, desde pequeña, ha renunciado a todo con tal de que su hija se preparara para acceder a Sweet Pink, el universo rosa que cubre el mundo con sus productos de última moda, ropa, complementos y mucho más. Cualquiera se moriría por protagonizar ese sueño, menos Sara.
No todo es fácil en el nuevo mundo, hay muchos secretos y mucha esclavitud, aunque se viva en una jaula dorada. Sara, gracias a una de sus profesoras, logra acceder a distintas contraseñas y, con la ayuda de un ordenador, vulnera todas las barreras y consigue lo impensable: conectar con la realidad paralela y libre. Crea su propio blog “Odio el rosa” y se hace llamar Lynda. A partir de ese momento, conecta con otros blogueros como ella, sobre todo con un tal Dani. Sara sabe que es peligroso, aunque también fascinante y valiente.
Odio el rosa es una novela amplia, de lectura rápida y amena, que nos sumerge en ese mundo de ciencia ficción, donde las apariencias ocultan graves desequilibrios que Sara descubre y, con ese descubrimiento, se termina su vinculación a la gran marca, aunque empieza, toda la aventura que forma el proyecto transmedia “Odio el rosa”.
Ana Alonso y Javier Pelegrín son los autores del libro que ofrece varios atractivos, como acabamos de comentar. La historia conecta rápidamente con el lector, está escrita en primera persona y muestra la evolución psicológica de Sara. Además, los capítulos en los que se divide el relato – 35 más un epílogo- son breves y muy directos. El estilo de los autores es vivaz y enérgico. Los diálogos son importantes en el libro, porque permiten que el propio lector se vaya introduciendo en el relato. Por otra parte, el final queda abierto y nos deja con la intriga, lo cual propicia que se quiera seguir investigando en torno a los misterios que se plantean. Las ilustraciones de Miguel Navia, esquemáticas y realistas, al lado del formato llamativo del libro,  añaden más elementos para recomendar esta lectura.
Tras la lectura tradicional, se puede iniciar una nueva investigación, en la web, gracias a las pistas que también se incluyen en el libro, en la carta de Teresa, un documento importante porque desconcierta al lector y lo sumerge en nuevos retos.
Al lado de Odio el rosa aparece Historia de Dani, que es el amigo bloguero de Sara y un nuevo estímulo para seguir leyendo.
Oxford apuesta por este proyecto innovador que combina el placer de leer, la aventura con distintas propuestas didácticas en caso de que el libro sea objeto de trabajo en el aula.


miércoles, mayo 21, 2014






Mamá me grita,
Alberto Sobrino, 
Amigos de Papel, 2014 



Con Mamá me grita se rompe el estereotipo de madre tierna y abnegada, de madre dulce y esforzada porque Alberto Sobrino nos presenta a una madre normal, de carne y hueso, a una madre que pierde los nervios y que no necesita ser perfecta para ser una buena madre.
Su hijo, un pequeño de unos 4 o 5 años, hace un retrato perfecto de esta mujer que, de la noche a la mañana, no para de gritar, de dar instrucciones, de acompañar a su hijo en el proceso de su crecimiento. El pequeño, mientras, contrasta su visión con la de su madre: su madre grita cuando él, por ejemplo, no quiere la cena y se la da al perro o cuando no quiere levantarse por las mañanas o cuando sigue jugando en el parque o cuando se pelea con su hermana, Su madre grita y ese grito, lejos de ser un grito espantoso, es un grito de amor porque, y aquí está el secreto mejor guardado de esa madre, su mejor grito es cuando le dice a su hjo que lo quiere.
Mamá me grita es un relato, escrito en primera persona, que gustará tanto a los hijos como a las madres porque es un texto directo, divertido, realista y rompedor. Con seguridad, el pequeño disfrutará de su lectura, sobre todo, si es su propia madre quien se lo lee y se descubre a sí misma detrás de esos gritos que, al niño, no le causan el menor trauma.
Mamá me grita está escrito e ilustrado por Alberto Sobrino. Las ilustraciones, exageradas, cargadas de simbolismo, muestran a una madre, todo boca, y a un niño que no se inmuta porque, como ya hemos dicho, sabe el secreto de su madre: su madre lo quiere, luego lo demás no importa.
A menudo las madres se sienten culpables porque no siempre responden al rol que, supuestamente se espera de ellas, porque están cansadas, porque se enfadan, porque, claro que sí, gritan a sus hijos. Pues bien, el pequeño narrador de Mamá me grita viene a demostrales -a demostrarnos- que no importa, que lo único que importa es que esa madre imperfecta quiera a su hijo y eso es lo único que el niño detecta, incluso envuelto en gritos. Eso sí, como último guiño al lector y a la madre: "¡Apaga la luz!".
También puede servir de reflexión para los adultos ya que se contrastan las dos visiones, la de la madre y la del niño. A veces, tras una conducta incorrecta, desde el punto de vista del adulto, se esconde un mundo muy rico en donde el niño sigue su evolución personal. De ahí que, a veces, solo a veces, convendría dejar de gritar y guardar silencio. A veces.