martes, febrero 26, 2013


Enrich Lluch. Óscar T. Pérez,
Algar, 2012.

                                                                                           
¿Quién dijo que ser bruja era fácil? ¡Que se lo pregunten a la bruja Maruja! Hasta ahora habíamos creído que ser el malo del “cuento” era una tarea consolidada y muy bien aprendida. Pues bien, Maruja está harta, aburrida, cansada… ¿de qué? Maruja necesita un cambio de aires y va a la ciudad a hacer unas compras y a pedir a la bruja Mandona que la releven de su cuento porque Maruja es la malvada bruja de Blancanieves aunque, visto desde su perspectiva, no deja de ser monótono seguir haciendo el mismo papel una y otra vez.
Nunca se nos hubiera ocurrido que eso de ser bruja fuera un trabajo difícil ni remunerado ni que fuera trabajo siquiera. Maruja nos saca de nuestro error y explica, con todo lujo de detalles, los pormenores de su vida. Tiene que esconderse cuando va a la ciudad porque si la reconocen, no hay manera de despertar simpatías y lo pasa muy mal. Maruja solo quiere poder comer algún bocadillo de calamares, comprar lo que necesita (aunque sean excentricidades de bruja) y cambiar de ocupación. Logra el traslado al cuento de “Hansel y Gretel” y ni el lector más avezado imaginaría nunca qué le pasa ahí y en qué lío se mete.
Enric Lluch escribe “La bruja Maruja” con simpatía y desparpajo y respetando al personaje de cuento tradicional, aunque dándole, por decirlo así, un cariz más humano y simpático.  Óscar T. Pérez ilustra el cuento y nos pinta una bruja fea, muy fea, de nariz afilada, desgreñada, con sombrero, vestida de negro y montada en una escoba. Maruja es una bruja tradicional en un escenario cotidiano para el lector, en la calle, en el supermercado, en un bar… El contraste que se establece entre Maruja y el resto de personajes es notable y logra sorprender al lector y situarlo mejor en la historia.
“La bruja Maruja” es un cuento lleno de humor e ironía, muy apropiado para los primeros lectores y también para todo aquel que quiera conocer la trastienda de una bruja tan laureada como Maruja quien, pese a su experiencia, mete la pata de vez en cuando. Y es que ninguna profesión es fácil, si lo miramos bien y la de bruja mucho menos.
El libro, editado por Algar, se ofrece en formato álbum y, sin duda, es un buen regalo para los niños desde 7 años. Les estimulará la imaginación y les hará ver que las cosas pueden ser distintas según la perspectiva que adopten.

lunes, febrero 25, 2013


Texto de Aaron Frisch.
Ilustraciones de Roberto Innocenti
Traducción de Carlos Heras
Kalandraka, 2012.


Desde “La Caperucita roja” de Perrault hasta “La niña de rojo”, muchas han sido las aproximaciones o versiones que se han hecho en torno a la niña vestida de rojo que ha de cruzar un bosque lleno de peligros para poder ver a su abuelita. Sin duda no podemos olvidarnos de “Caperucita en Manhattan”, de Carmen Martín Gaite quien nos recordó, con esta obra, que nunca se es demasiado mayor para “leer cuentos”.
En esta ocasión, Aaron Frisch nos ofrece una versión moderna de “Caperucita”. “La niña de rojo” es un relato agridulce que una voz de abuelita narra a un grupo de niños. El cuento nos traslada a una ciudad en un día de lluvia. Sofía debe ir a visitar a su abuela enferma, pero, para lograrlo, ha de atravesar un espacio urbano, a veces tentador, otras inhóspito, donde los peligros acechan.
El bosque es un espacio lleno de rascacielos y Sofía asiste, nerviosa, preocupada, extrañada, al espectáculo de una sociedad abocada al consumismo.
Sin duda, el texto de “La niña de rojo” no es solo un cuento infantil, sino mucho más puesto que se aprecia la crítica social y a todos los lectores adultos nos inquieta la lectura, mucho más que a los niños. Los adultos hemos perdido la inocencia que aún tiene Sofía y nos aterra vernos retratados a nosotros mismos en el relato, a la vez que intuimos que el final puede que no sea tan bueno como el del cuento original.
En “La niña de rojo”, el lobo feroz es aún peor puesto que no es lobo, pero sí feroz. Viaja en motocicleta y sabe mucho de la noche y de los peligros que la aguardan. La madre de Sofía, mientras, se consume en una dura espera. Ahora bien, el cuento puede tener dos finales, como bien se observa. Uno trágico y otro todavía mágico y esperanzador. Cada uno escogerá el que le parezca más acertado, aunque, insistimos, a los lectores adultos, “La niña de rojo” no nos dejará indiferentes.
El relato es espléndido, ya que, de forma precisa, sobria, contundente, se van desgranando las distintas etapas de ese viaje de Sofía hacia la casa de su abuela. Es como si una tela de araña se fuera tejiendo alrededor de la niña. Las ilustraciones de Roberto Innocenti, por otra parte, nos trasladan a esa ciudad inhumana, sobrecogedora, llena de cosas, abigarrada en su decadencia y en sus lujos. Carlos Heras realiza una traducción magnífica, sin duda.
“La niña de rojo” está editada en un formato espectacular y va destinada a los lectores desde 8 años. A los niños les gustará este relato porque conocen el clásico y podrán comparar. Pero, insistimos, el texto alcanzará todo su significado si es un adulto quien lo lee.

lunes, febrero 18, 2013


Jesús Aznar –Blanca Bk,
Eolas Ediciones, 2012.



 A veces los niños pequeños lloran y nadie sabe por qué. A la pequeña princesa del cuento de Jesús Aznar le ha entrado una pena muy grande y, pese a que vive en un palacio y tiene todos los caprichos, su llanto es inconsolable. La princesita del cuento llora y llora y sus lágrimas causan bastantes inconvenientes en su reino. Al final, llega la solución cuando a alguien se le ocurre preguntar por qué llora y se averigua el objeto de semejante llanto: la princesa ha perdido su osito. Y es que los niños, con o sin sangre real, sienten apego por sus juguetes favoritos y entre todos siempre hay un amigo especial con el que se comparte penas y alegrías. Jesús Aznar lo sabe bien y en este delicioso texto destinado a los primeros lectores nos cuenta una historia sencilla en el fondo, pero muy importante para todos los pequeños que alguna vez han perdido su juguete favorito.
¿Por qué llora la princesa? tiene, además, otra particularidad: está escrito en verso. El autor opta por las estrofas de cuatro versos y enlaza, con profusión de finales agudos, un relato sonoro y fácil de memorizar. Sin duda, los niños acabarán aprendiéndose más de un verso porque el ritmo está muy marcado y las imágenes poéticas son claras.
El texto, por otra parte, se complica y enriquece con la aparición de todos los remedios que se le ocurren a los reyes para calmar a su hija, algunos realmente chocantes. Seguro que causarán la sonrisa e incluso la carcajada de los pequeños lectores:
“Vinieron payasos y magos,
trapecistas y un fiero león,
dos caballos con sus dos jinetes
y hasta un mono que toca el tambor.”
A menudo los adultos damos por sentadas las respuestas y olvidamos preguntar, embebidos como estamos en encontrar una solución que colme sus problemas. Pues bien, como nos enseña esta simpática princesa, escapada de un cuento tradicional, hay que aprender a preguntar y, sobre todo, a escuchar.
El libro está ilustrado por Blanca BK. Todos los personajes aparecen muy bien caracterizados, con ese punto de ternura que les imprime la ilustradora. Destaca el color azul propio de las lágrimas de la princesa que llenan, como si de un lago se tratara, las páginas del libro. La reina y el rey, don Tiritas, los personajes del circo, la propia princesa… y el osito están recreados con mimo, con mucho detalle. Los lectores y los que aún no saben leer disfrutarán enormemente con la escena, por ejemplo, del barco que surca el mar de las lágrimas o con la montaña enorme de juguetes que no consuelan a la princesa… porque solo ella sabe qué necesita para calmarse. Al fin:
Al fin:
“Y de pronto el llanto ha cesado.
La princesa dejó de llorar.
Pues su osito perdido ha encontrado
y por fin ya podrá descansar.
Con fregonas, toallas y trapos
el castillo pudieron secar.
Desde entonces vivieron felices.
¡Colorín colorado, ya está!”
¿Por qué llora la princesa? se presenta en castellano publicada por Eolas Ediciones en un formato muy cuidado.
En definitiva, un cuento actual, aunque con un aire clásico, de cuento de hadas. La deliciosa princesita, contra lo que pudiera parecer, no es una niña mimada o consentida, sino, como ya hemos dicho, una niña normal que llora por su juguete. Hasta en los lejanos reinos, como bien cuenta Jesús Aznar, los niños siguen siéndolo. Menos mal.  

miércoles, febrero 13, 2013

Pepe Márquez – Natalia Colombo,
Kalandraka, 2013.




Nidos es un álbum exquisito, una alegría visual para los niños y un texto ingenioso, divertido y lleno de humor.
Animales de todo tipo se pasean, con sus formas estilizadas por las páginas del libro. Se parte de lo general, para llegar a lo particular. Muchos son los animales que habitan en el mundo, pero, en esta ocasión, interesan los pájaros y su capacidad para hacerse un nido en cualquier parte. A los pájaros les pasa como a las personas, que parecen iguales, pero no lo son. Los nidos se convierten, de esta manera, en el símbolo del hogar. Puede que no sea perfecto, pero es el propio y eso lo convierte, por supuesto, en el mejor.
Nidos se destina a los pequeños lectores, desde 4 años. Es un texto rico en matices, fácil de entender y de interpretar. El texto de Pepe Márquez se une, en perfecta simbiosis, a las ilustraciones de Natalia Colombo, quien acude a los colores intensos y llenos de luz para plasmar, de forma esquemática, un mundo en donde no existe la repetición, en donde cada ser es único y especial, aunque, a la vez, igual. Ése es el misterio que el niño ha de aprender.
En la fauna no hay nada que sobre, todas las criaturas, por muy extrañas y estrafalarias que parezcan tienen su razón de ser y eso en Nidos queda más que demostrado.
El libro, en formato muy manejable, es el germen, sin duda, de nuevas historias porque cada imagen y cada texto apelan a la imaginación. El niño, lector o aún no, se lo pasará en grande viendo estos animales curiosos y aprendiendo que no hay nada raro en la naturaleza.
La diversión, la sorpresa, el humor y el disparate se asoman con desparpajo en esta historia tierna y luminosa.

Los animales también se tiran pedos,
Ilan Brenman; Ionit Zilberman,
Algar, 2012.

                                                                                             
Recordamos a Laura de su anterior aventura, Las princesas también se tiran pedos. En esta nueva entrega ha crecido, aunque su curiosidad sigue siendo la misma. Ahora, no obstante, quiere saber si son los animales los que se tiran pedos. Su padre cree, iluso, que la pregunta es mucho más fácil que cuando quiso averiguar las intimidades gastrointestinales de las princesas, pero se equivoca. ¿Nos podemos imaginar a una lombriz tirándose un pedo? ¿Y a una pulga? ¿Acaso sí lo hace un delfín? ¿Y la grácil mariposa? El libro va entretejiendo animales hasta que les toca el turno a las sufridas ovejas y vacas quienes, las pobres, son responsables del calentamiento global. ¿Por qué? Eso lo tendrá que averiguar el lector… y de paso concienciarse de que es importante cuidar del mundo en el que uno vive.
Los animales también se tiran pedos es un libro divertido, ingenioso y muy apropiado para los primeros lectores. Juega con una palabra que siempre provoca risa, “pedo”, aunque aquí resulta de lo más normal; tanto que, incluso, se habla de su composición. Y es que no es nada risible eso de “tirarse pedos”.
Si de lo que se trata es de conseguir lectores y demostrar que en el entorno cotidiano hay más sorpresas de las que nos imaginamos, el texto que estamos comentando lo logra con creces. Las ilustraciones, por su parte, recrean cada uno de los animales y permiten al lector, niño o adulto, pasar un buen rato y reírse imaginando la escena, como les ocurre a Laura y a su padre.
Nos parece una propuesta diferente, fresca, para desmitificar ciertos temas y permitir que los niños puedan hablar de “casi todo” sin pensar que están diciendo cosas raras. No hay nada extraño en “tirarse pedos”. ¿O sí?
Romeo y Julieta, Shakespeare
Versión en cómic.
Texto Ricardo Gómez. Ilustraciones David Rubín,
Madrid, SM, (2012)


 A la hora de opinar acerca de las adaptaciones no todo el mundo está de acuerdo. Hay detractores que piensan que es mejor leer el texto en su versión original. Sin embargo, no nos parece desacertado tratar de acercar los clásicos al público juvenil de una manera, por decirlo así, más directa. Gracias a ese primer contacto, es posible que se generen ganas de seguir leyendo y la adaptación habrá conseguido su propósito.
En el caso de la versión de “Romeo y Julieta”, que Ricardo Gómez realizó para SM en el 2008, se consigue no solo un texto directo y rico a la vez, sino una recreación moderna, muy del gusto actual, ya que se presenta, como sabemos, en cómic. Buena prueba de ello es que va por su quinta edición.
El propio Ricardo Gómez nos habla del proceso que siguió para realizar esta versión: “Quería respetar desde el principio la idea de que se trataba de una obra de teatro, y deseaba transmitir esta idea a los lectores. De ahí la primera página, que abre el cómic, en la que los actores se presentan sobre el prólogo de Shakespeare. Y también me propuse seguir paso a paso las escenas del libro, con el objetivo de que todas, absolutamente todas, estuvieran representadas y en el mismo orden. Un tercer objetivo fue mantener en parte el lenguaje arcaico, literario, de la obra.”
Por supuesto, se añade una dificultad o un reto, según se mire. No es lo mismo adaptar un texto para hacerlo más asequible, que adaptarlo en formato cómic. El cómic, como género, presenta unas características que, en principio, hacían difícil la unión del clásico de Shakespeare con la modernidad de las viñetas. Y, sin embargo, David Rubín lo logra con creces.
El libro se presenta en un formato muy atractivo y demuestra que los clásicos lo son por su capacidad camaleónica de saberse adaptar a los nuevos tiempos. Sin duda, los chicos y chicas del s. XXI disfrutarán de esta historia de amor inmortal y entenderán que hay temas que nunca pasan de moda.
En vísperas de  San Valentín, el Día de los Enamorados, no está de más volver a Romeo y Julieta, que recrea un amor sin límites, muy alejado de las exigencias comerciales que acompañan en la actualidad a esta celebración.

Texto de "Romeo y Julieta", en traducción de Pablo Neruda

martes, febrero 12, 2013

El sueño de Matías
Leo Lionni,
Kalandraka, 2013. Libros para soñar.

                                                                                            

“El sueño de Matías”, de Leo Lionni, es un clásico de la literatura infantil. Gracias a Kalandraka podemos disfrutar, en una edición reciente y muy cuidada, de esta fábula moderna que va a permitir a las nuevas generaciones seguir soñando.
En esta ocasión, Lionni escoge el arte como muestra de libertad y de superación de las limitaciones personales. Matías es un ratón que vive con sus padres en una buhardilla destartalada. Sus padres esperan que sea médico, pero él quiere conocer algo de mundo. Un día, con sus compañeros, va a un museo y allí descubre la magia de los colores, de las formas, de las emociones. Matías ve que hay un mundo mucho más profundo que el que ve delante, gris y triste; que hay un mundo donde lo cotidiano se reviste de magia y donde es posible ser libre y ese mundo es el arte.
Las ilustraciones son también de Leo Lionni y muestran distintas tendencias artísticas, clásicas y modernas. De esta manera, el libro no solo es un festín para el alma, por el relato que cuenta, sino para la vista, por las espectaculares imágenes que incluye.
Matías, en suma, encuentra su camino y descubre el poder de arte que es capaz de trasformar cualquier cosa, cualquier realidad… Matías aprende que los sueños son poderosos y que hay que tratar de cumplirlos.
“El sueño de Matías” es un álbum que disfrutarán los niños y adultos de todas las edades, aunque, dada la sensibilidad especial de los personajes, cautivará a los pequeños lectores e, incluso, a los que aún no saben leer.
El mundo, visto desde los ojos de Lionni, es un lugar en el que aún es posible ser libre y ese sentimiento lo transmite a sus personajes quienes, adoptando comportamientos humanos, consiguen algo tan difícil como es la creación de un universo personal en el que está permitido ir contracorriente.
Vale la pena releer a Lionni y disfrutar con sus ilustraciones. No hacen falta excusas para hacerlo. La literatura infantil, gracias a autores de la talla de este italiano universal, alcanza una espléndida madurez… que nunca pasará de moda. En eso consiste ser "clásico".

miércoles, febrero 06, 2013


A la sombra de Cervantes,
Raúl Sánchez Plasencia.
Madrid. Cultiva Libros, 2012.


Raúl Sánchez Plasencia mira con ojos penetrantes, escudriña allá donde otros no ven nada y sabe traspasar las capas de lo cotidiano para encontrar piedras preciosas en forma de palabras. No es tacaño con el verbo, en absoluto, sino que lo derrocha a manos llenas y, con generosidad, lo ofrece a sus lectores. Raúl disfruta atesorando quimeras como si fueran figuritas de cristal. Joven en edad, pero maduro en lecturas y en experiencias aprendidas o contadas o intuidas.
En A la sombra de Cervantes, Raúl Sánchez Plasencia recoge todos sus editoriales en la revista “Omnia” porque, desde el número 69, en 2005, hasta el 39 en 2011, Raúl ha escrito, de forma puntual, un editorial para servir de pórtico a esta revista alcalaína que solo sigue un propósito: realzar la poesía y rescatarla allá donde se encuentre para devolverla al lugar que le toca, al lado de la gente sencilla, al lado de aquellos que luchan por el día a día, al lado de los que se sienten traspasados por el sentimiento y deciden plasmarlo en un papel.
Los editoriales de Raúl forman una especie de itinerario personal gracias al cual podemos ver la evolución del escritor. Poco a poco, va centrando su estilo y madurando sus ideas. Pasa de la vehemencia en estado puro a la calma y al reposo. Son editoriales dispares que arrojan luz, que conmueven, que extrañan, que inquietan o sorprenden. Editoriales enigmáticos o claros como el agua. Hay vivencias personales, crítica social, reconocimiento literario y mucho entusiasmo en cada una de las palabras que escoge Raúl.
Desde hace unos meses, gracias a la propuesta “Editorial Abierta”, otros amigos en “Omnia” nos hemos asomado a sus páginas y, siguiendo la estela de Raúl, hemos tratado de seguir con el hilo conductor de sus emociones, de sus anhelos, de esa inquietud, a veces febril, a veces esquiva, que a nuestro autor le provoca la poesía.
No hay medias tintas en los textos de Raúl Sánchez quien incluye en el libro, aparte de los editoriales amigos, algunos textos suyos. Son pocos, sin duda, pero suficientes para intuir parte del mundo literario y personal del autor. A Raúl le interesa la memoria, la historia personal, la intrahistoria; le interesan los recuerdos; es cuidadoso con el bagaje que le legaron sus mayores y lo cuida y atesora con todo mimo. Raúl quiere ser ese puente tendido entre lo que fue y lo que sigue siendo o acaso será.
El libro está muy bien arropado, con las palabras de Purificación Fernández Ríos, la presidenta de este proyecto emocionante que es “Omnia” y un poema preciso y premonitorio de otro amigo de la revista, Rafael Alcalde. El título, por otra parte, es un homenaje a Cervantes y a la patria chica, Alcalá de Henares, que lo vio nacer.
Nos parece, en suma, una buena idea recopilar estos textos que, quizás, dispersos en las revistas, se hubieran desdibujado. Ahora, ordenados de manera cronológica nos permiten seguir los avatares de esta revista que ya cuenta con más de cien números y descubrir el potencial creativo que tiene Raúl Sánchez Plasencia, a quien animamos para que siga no solo escribiendo, sino publicando.

lunes, febrero 04, 2013



Nougumbi,
Dolors Todolí Bofí,
Amigos de Papel, 2012.


Nougumbi, de Dolors Todolí Bofí, es el  título más reciente de Amigos de Papel. El libro, cuidadísimo en todos sus aspectos, combina emoción, lirismo, ternura y algunas nociones de historia y nos congracia con nuestros orígenes. La autora, de la mano de un niño, Nougumbi, se adentra en la vida de los hombres de las cavernas y trata de acercárselos a los más pequeños y hacerlos cotidianos y, sobre todo, reales. Nougumbi no puede ir a cazar, porque no tiene la edad, pero sí sabe observar y, sobre todo, sabe escuchar. Para él todos los sonidos son nuevos y distintos. Nougumbi descubre el ritmo y la armonía a su alrededor, en el sonido de las bramaderas, en la extraña cadencia de los huesos cuando entrechocan, en el golpear de las piedras…
Así, de esta manera tan sencilla y, a la vez, poética, Dolors Todolí imagina cuándo pudo haber aparecido la música en las vidas de nuestros más primitivos antepasados. Desde el momento en que Nougumbi se llevó una primitiva flauta a los labios y comenzó a silbar, desde el momento en que los demás se pararon a oír ese sonido, desde ese momento, con seguridad, el ser humano comenzó a ser, de verdad, humano.
El cuento está escrito de manera progresiva y acompaña a Nougumbi en su desarrollo personal. El niño crece y, con él, su curiosidad y su asombro por las cosas que lo rodean. Así, no es ajeno a las pinturas rupestres –de las que se nutre la portada del libro y las portadillas-, ni a la belleza de las estalactitas y las estalagmitas ni al sonido que se extrae de un enorme caracol cuando se le copla.
Nougumbi vive la fascinación de la infancia, que es también es la fascinación de la evolución de la especie porque no para de descubrir, de sorprenderse ni de imaginar. Poco a poco, averigua que, de su improvisada flauta, salen sonidos “suaves como un suspiro” y otros “frescos como el agua”.
El texto acompaña al relato en todo momento, ya que las letras parecen bailar también, se acurrucan, cambian de color, de forma, se ondulan, se vuelven melódicas conforme Nougumbi va progresando en su fascinante descubrimiento.
El color marrón es el dominante en las ilustraciones, color de tierra, de orígenes, de firmeza; color de piedra, de roca, de caverna, de piel. Dolors Todolí es también la ilustradora y llena sus dibujos de alegría, acompaña a Nougumbi en ese proceso y va con él de aquí para allá, muy cerca del fuego, muy cerca del sol, muy cerca de los árboles, muy cerca del cielo porque Nougumbi vive de manera sencilla, muy pendiente de los ciclos de la naturaleza, pero fascinado por los cambios de la misma.
Nougumbi, en suma, es un libro hermoso. Irradia luz, magia y alegría de vivir. Es un libro que permitirá a sus pequeños grandes lectores descubrir la importancia de los sueños y las ilusiones.

jueves, enero 31, 2013




El juramento de los Centenera
Lydia Carreras de Sosa,
Zaragoza, Edelvives, 2010.
(Alandar 99)


Simplemente espléndida. Así podemos definir la novela El juramento de los Centenera, de Lydia Carreras de Sosa, Premio Alandar 2008.
El relato, perfectamente trabado, está escrito en primera persona por uno de sus principales protagonistas, el joven Josep, quien, desde el pasado decide recuperar un momento especialmente duro de su vida. La acción sucede en los primeros años del S. XX.  Los hermanos Centenera, huérfanos de padre y madre, deciden seguir con el proyecto de sus progenitores y embarcan para Argentina en busca de un mundo mejor. Solo la hermana mayor, Lupe, decide quedarse y acepta una boda desigual. El resto de hermanos, Francisco, Josep, María y los gemelos Salvador y Domingo parten hacia la nueva tierra, aunque en el viaje algo los rompe para siempre. María es retrasada mental y necesita muchos cuidados, los hermanos se los quieren dar, pero también se sienten desbordados. Un día antes de llegar al destino, la pequeña desaparece y nadie da con ella. ¿Qué le ha pasado? Es tanto el dolor que sienten los muchachos que deciden jurar que nunca hablarán sobre el tema porque, de alguna manera, han de seguir con sus vidas.
En Argentina, con más o menos dificultades, logran instalarse, aunque ninguno es feliz. Francisco, el hermano mayor, se convierte en padre y en sombra de sus hermanos, aunque eso hace que se le agrie el carácter. Josep consigue un trabajo en casa de un hombre acomodado y gracias a las casualidades y a una de las criadas, consigue que su historia llegue a oídos de un juez justo quien decide tomar cartas en el asunto y remover el pasado con todas las consecuencias.
El juramento de los Centenera está escrito con emoción y realismo, puesto que se basa en hechos reales. La narradora pulsa los resortes afectivos de todos los personajes y sabe mucho de las debilidades humanas. Poco a poco, el ovillo que era la desaparición de María se va aclarando hasta llegar a un desenlace cargado de emoción.
La pequeña María sufre en sus carnes la sinrazón de los que se creen normales y se autoproclaman capaces de decidir por los demás. Es una niña que solo necesita cariño, paciencia y ternura.
Hay momentos en el relato cargados de gran dramatismo, otros aparecen envueltos en el suspense y muchos recogen el duro día a día en aquellos que creyeron encontrar una vida mejor y no lo consiguieron.
Interesa destacar la evolución psicológica de Josep y cómo logra hacer cara a su destino, romper el juramento y enfrentarse a la rabia de Francisco para ser capaz de vivir con decencia y con divinidad el resto de su vida.
El juramento de los Centena es un libro emocionante, de crecimiento, de búsqueda, de introspección, pero también es un libro realista y tremendamente duro en algunos momentos. No decepcionará al público juvenil, pero tampoco al lector adulto. La memoria, en definitiva, es la que nos salva de nosotros mismos.

Guia de lectura

martes, enero 29, 2013







¡Sálvese quien pueda!(Coolman y yo)


Rüdiger Bertram. Heribert Schulmeyer,
Algar, 2012.



 Los niños y niñas suelen acudir a un amigo imaginario que les ayuda en su crecimiento. Hasta aquí todo normal, pero ¿qué pasa si este amigo imaginario decide no marcharse y nos hace la vida literalmente imposible? Ése es Coolman. Posiblemente muchos lectores, jóvenes y adultos, lo conozcan gracias a la primera aventura de la serie “Coolman y yo”. Si no, tampoco es indispensable porque no tardarán en hacerse una idea de quien es semejante criatura y, por supuesto, no tardarán en hacer de la lectura una diversión llena de estímulos y, por qué no, de sobresaltos.
En esta ocasión, el joven Kai viaja a Londres un par de semanas con un grupo de compañeros para mejorar su nivel de inglés. Ahora bien, la narración empieza por el final presentando, en primera persona, como suele hacer el autor, a Kai en una situación comprometida: a punto de ahogarse. Si queremos saber cómo ha llegado allí tendremos que leer el libro.
“¡Sálvese quien pueda!” nos ofrece una visión crítica e irónica de las estancias estudiantiles en el extranjero para aprender idiomas. La familia que le toca a Kai y a dos de sus extraños amigos no es precisamente un ejemplo de convivencia, aunque Kai es especialista en líos, ya sean de primera mano o a través de Kai.
Los personajes que aparecen en el texto suelen ser planos y esperpénticos, por eso favorecen la risa y aun la carcajada. A Kai le ocurre de todo y, es más, él, llevado por su amor hacia Lena, es capaz de hacer el ridículo más espantoso.
Rüdiger Bertram conoce bien la psicología del adolescente y se esconde tras Kai sin que notemos su presencia porque es Kai siempre el que cuenta, con total naturalidad, sus andanzas. En esta ocasión, acaba comiendo comida de gato, vistiéndose como una rana, conociendo a la mismísima reina de Inglaterra y aventurando diversas hipótesis en torno a un robo. Eso sí, lo más extraño en el libro es lo real y lo más lógico suele ser lo inventado.
En suma, un libro divertido, que combina texto con viñetas, y que está escrito con gracia, con transparencia y esa fina ironía que solo un adolescente es capaz de presentar.
El libro es una herramienta excelente para atrapar nuevos lectores y supone una bocanada de aire fresco en las posible lecturas escolares.

miércoles, enero 23, 2013



Vacas flacas,
Teresa Broseta,
Algar, 2012, (Calcetín mágico, 78).
 

Desde hace varios años la palabra “crisis” forma parte de nuestro vocabulario habitual. Todo es crisis. Todo está teñido de crisis. El pesimismo y la angustia parece que nos hagan pasivos y no nos dejen actuar.
¿Cómo hablar a los niños de crisis? Es difícil hacerlo sin caer en el victimismo ni en la autocomplacencia. Pues bien, “Vacas flacas”, de Teresa Broseta, es un relato fresco, optimista y lleno de alegría que se centra, precisamente, en la dichosa crisis.
Andrés es un niño que, de la noche a la mañana, ve cómo su mundo confortable se viene abajo con la aparición de las terribles “vacas flacas”. Su padre, albañil, se ha quedado sin trabajo y eso precipita los problemas. Deben dejar su casa porque no pueden hacer frente a la hipoteca, pero son acogidos en casa de la abuela Mamelé. Lo que parece una situación dura y angustiosa se resuelve con el optimismo de la abuela que, a toque de silbato, va organizando su casa para acoger no solo a Andrés y a su familia sino a sus otros tíos que también están en la misma situación.
Lo importante del relato es que el lector observa cómo el ingenio y el sentido común, además del optimismo, hacen que incluso las situaciones más duras puedan ser vividas con normalidad. La familia de Andrés y la de su prima Mar conviven en una misma casa, la de una abuela excéntrica y luchadora, que no permite que nadie se venga abajo.
Son interesantes las notas cotidianas del día a día. Cómo se invierte tiempo en comprar y en buscar las mejores ofertas, cómo se lucha por salir adelante con la creación de un banco de tiempo y cómo, al fin, la unión permite que la sensación de derrota desaparezca.
La vida de Andrés da un vuelco, aprende a convivir con el resto de sus primos, descubre que muchos de sus amigos del colegio viven también acogidos en otras casas y, al fin, valora lo que él es capaz de hacer para salir adelante porque todos en casa de Mamelé tienen una función.
Muchos son los personajes que aparecen en el libro, algunos simplemente se mencionan y otros, como verá el lector, tienen un papel decisivo en la resolución del conflicto. Destaca la humanidad de Mamelé quien con sus ideas va sacando adelante a su familia y ofreciéndoles, de nuevo, un motivo para ilusionarse.
“Vacas flacas” es un relato bien trazado, que, en primera persona, nos muestra el desarrollo de la crisis desde los primeros momentos hasta el final del túnel o, al menos, el principio de final. Destaca la habilidad de la narradora en captar los sentimientos de Andrés y su especial percepción de la vida.
El libro es un texto muy idóneo para trabajar en el aula o compartirlo en familia porque aborda una serie de cuestiones muy serias y actuales que conviene explicarles a los niños para que sepan y entiendan, sin dramas, pero sin mentiras, qué es la crisis.
El texto se destina a niños desde 10 años y está ilustrado por Lorena Soriano.

martes, enero 22, 2013




Las princesas también se tiran pedos
Ilan Bernman / Ionit Zilberman,
Algar 2010

No hay nada tan maravilloso para una niña como una princesa de cuento. Perfecta, impecable, bella. Nada parece perturbable. Vive por y para el escaparate. Ni come ni bebe ni siquiera va al lavabo. Es el modelo de perfección y también de aburrimiento.
Poco a poco se han ido trasgrediendo los tabúes principescos y nos hemos enterado, por ejemplo, de que las princesas también lloran; pero lo que no sabíamos es algo tan íntimo como que se tiran pedos. Y esa es la novedad del libro que estamos recomendando, Las princesas también se tiran pedos. El título ya invita a la sonrisa y, en algunos casos, puede ser tachado de irreverente, pero a los niños les encantará poder pronunciar la palabra pedo sin que nadie les advierta que esa “palabra no se dice”.
En el cuento, Laura le pregunta a su padre si son ciertos los rumores que circulan por el colegio de esa particularidad de las princesas. El padre investiga en sus libros y, juntos, descubren que es algo común y que princesas como la Cenicienta, Blancanieves o la Sirenita han tenido episodios de flatulencia que casi casi han cambiado el curso del cuento. Ahora bien, esa novedad, lejos de empañar la reputación de las princesas, las pone a la altura de las niñas, sus más fervientes admiradoras y les permite contemplarlas con nuevos ojos y sentirlas más cercanas.
El cuento escrito por Ilan Brenman y traducido por Josep Franco Martínez muestra que, en el fondo, todos nos igualamos porque todos tenemos unas mismas necesidades y unos mismos comportamientos. Muestra que no hay que hacer aspavientos ante algo tan normal como es tirarse un pedo. Seguro que los primeros lectores disfrutarán con la historia, sean niños o niñas, y se lo pasarán en grande imaginando a la Cenicienta en pleno ataque de pedos o Blancanieves envuelta en una nube tóxica que ella misma ha provocado.
Las ilsustraciones de Ionit Zilberman recogen la ternura de la historia y separan muy bien el plano real, formado por Laura y su padre, del plano imaginario, integrado por las princesas y el resto de personajes de ficción.
En definitiva, Las princesas también se tiran pedos, es uno de esos cuentos que demostrará a los pequeños que la lectura es divertida, aparte de mostrarles que la perfección no existe ni falta que hace.



 

Al otro lado de la esfera,
Consuelo Jiménez de Cisneros,
Luis Vives, 2011. Alandar, 78.

Al otro lado de la esfera, de Concuslo Jiménez de Cisneros, es una novela emocionante. A simple vista se podría decir que, por el tema, es una novela histórica, aunque, como veremos, va mucho más allá.
El relato, estructurado en varios capítulos y escrito en tercera persona, escoge como personaje a Pedro, un joven niño, de Castilla que, al quedarse huérfano de padre, ha de ir a La Rábida con un pariente y allí completará su educación. Pedro es un muchacho despierto, muy observador y discreto que vivirá la aventura de su vida, ya que será uno de los grumetes que acompañe a Cristóbal Colón en el descubrimiento de América.
Ahora bien, que ningún lector piense que la novela es aburrida ni predecible, en absoluto. No aburre porque la autora sabe meterse en el alma de los personajes, en su trastienda por así decirlo. Parte de unos hechos históricos documentados, pero sabe cómo ahondar en las emociones y en los sentimientos.
Los personajes están hábilmente trazados y parece que el propio Colón sea también un ser de ficción o que los de ficción sean reales, tal es la simbiosis que se establece. De estas criatura destaca el plano de carne y hueso, sus anhelos, sus dudas, sus vacilaciones y su grandeza como seres imperfectos que son. El propio Colón es el ejemplo de lo que estamos comentando.
Al otro lado de la esfera narra el gran descubrimiento que hizo que el mundo fuera otro y añade el resto de viajes que hiciera Colón y los sinsabores por los que tuvo que pasar.
Se cierra con la muerte del almirante y la explicación de dónde están sus restos…
Pedro, por su parte, ha crecido, es un joven que ha aprendido a vivir, a luchar por lo que quiere, que sabe qué es la amistad y el respeto y que encuentra, al fin, el amor. Pedro ha vivido, por lo tanto, un viaje iniciático al lado de Cristóbal Colón.
La novela está repleta de curiosidades, de descripciones, de detalles que permiten al lector curioso imaginarse cómo fue de verdad la conquista. El relato mezcla, sabiamente, historia con ficción e incluye algunos episodios emocionantes y continuas reflexiones que hacen que el lector se sienta, aún, parte de esa expedición.
El propio Colón escribe, al final, una especie de testamento que viene a ser un poco esa reflexión que nos podemos hacer en voz alta tras la lectura:
“Mucha gente nos juzgará en el futuro. Para unos, seremos santos y héroes; para otros, villanos y esclavistas. Sólo Dios puede examinar nuestros corazones y el afán que guaba nuestro espíritu. Al hombre corresponde únicamente examinar los hechos: yo fui el primer, los demás me siguieron. Yo abrí el comienzo de una ruta que otros completarían”.
En suma, una novela destinada a los jóvenes lectores que también atrapará al lector adulto.

jueves, enero 17, 2013

María García Esperón,
Libros & Libros, Bogotá, 2013.

La emperatriz del Reino Amarillo es, como la define su autora María García Esperón, una “fantasía medieval”. El relato, destinado a los lectores desde 10 años, está escrito con gracia y frescura. Se divide en 12 capítulos que, de alguna manera, simbolizan un año, una historia completa con principio y final, aunque, en el relato el tiempo sea impreciso y amplio.
Destacan distintos registros que aportan dinamismo al texto y hacen que sean varias las posibilidades lectoras y muchos los lectores. Por un lado, se nota una fina ironía en las descripciones de algunos personajes, en las pretensiones de unos, en los logros de otros. Por otra parte, hay momentos de una belleza estilística indudable, momentos en que la poesía se abre paso entre la prosa y hace que el relato se remanse y todos creamos escuchar las voces de los tiempos. También, hay algunas reivindicaciones acerca de las desigualdades sociales y un intento de lograr una sociedad utópica, igualitaria. Por último, sin duda, destaca el tono mágico que envuelve el relato. La emperatriz del Reino Amarillo, por así decirlo, es un cuento de hadas actual, en donde las hadas sí hacen su papel, pero también adoptan otras posiciones; en donde las princesas han de demostrar que lo son; en donde no siempre el que más tiene es el mejor ni siquiera resulta ser el príncipe adecuado y, por supuesto, donde las apariencias engañan.
Alicia es una condesa que tuvo una infancia distinta: trabajaba Coamo cualquiera de sus posibles sirvientas. Su padre, el conde Aceituna siempre estaba de mal humor, aunque también se mostraba melancólico. Su madre, la condesa Antaña, vivía muy ocupada en tareas mundanas. Alicia era muy feliz porque siempre había vivido así. Un viejo sabio fue el que trajo el futuro de la niña cuando nació y el que estableció que debía aprender a no ser servida sino a servir. Y es que Alicia estaba predestinada a ser, como dice el título, la emperatriz del Reino Amarillo. Dicen que el azar está trazado ya en la vida y que no existen las casualidades. Eso demuestra la escritora cuando hace que la acción se traslade de espacio y abandone el condado europeo -¿Asturias?- para llegar a las tierras de la lejana China, en donde Alicia será, al fin, emperatriz, aunque aún le queden muchas peripecias por vivir.
Hay un personaje singular en el relato. Nos referimos al hada Farina, enamorada secretamente del conde Aceituna, y deseosa de lograrle la felicidad que, sin duda, tiene al alcance de la mano, pero que no ve. No es capaz de ver. Frente a un personaje tan mágico como Farina, aparece otro real, histórico, el emperador Federico, quien tiene un papel decisivo en la historia.
La narradora, por otra parte, aparece continuamente en el relato para afirmar, juzgar, justificar y contemplar, a veces divertida, otras respetuosa y algunas, en fin, burlona, el devenir de unos personajes que van fraguando una historia hermosa, como si fuere uno más de los tapices que adornan el hogar de los condes.
Los símbolos son también importantes en el cuento: el traje medieval, el hechizo para lograr la felicidad, el baúl de cortezas, la escritura del hada… No se olvida el paso del tiempo, el presente, el pasado y, sobre todo, el futuro, así como el amor, la memoria y la melancolía.
A menudo, nos parece dar a entender María García Esperón, pasamos por encima de lo realmente importante y nos apesadumbramos por aquello que no tenemos, cuando, y lo demuestra Alicia en su sencillez, lo básico es ser y no tener. Como bien leemos en un momento del relato: “Salas enteras de la casa de su padre estaban llenas de objetos ociosos que habían proporcionado minutos y horas de ese placer efímero que es el de poseer, para luego pasar a ocupar una zona oscura en la memoria de la compradora, entelarañarse y volverse inservibles”.
Sin duda, la vida de Alicia y su recompensa final, hacen que el cuento tenga de verdad un final de cuento de hadas, pero bien merecido.
El relato está ilustrado por Michelle López Deksnys que, en blanco y negro, da vida a estos personajes y a la magia que los envuelve.
Decíamos al principio que La emperatriz del Reino Amarillo es una lectura destinada a niños y niñas desde 10 años. Pensamos que la edad se alarga hasta el infinito e, incluso, puede encogerse, como la magia. Y es que nadie se resiste al conjuro: “Hace muchos, muchos años...”.

martes, enero 15, 2013



Cuaderno de tierra firme,
Anjel Lertxundi
Alfaguara-Serie Roja, 2001.
 

Anjel Lertxundi, en “Cuaderno de tierra firme”, nos ofrece en forma de muy breves capítulos algunas piezas importantes para entender la vida de un hombre, en este caso la vida de Román Corta. En una tercera persona muy diluida, el narrador nos cuenta cómo Román, un escritor, encuentra, paseando por la playa de Zarauz, una botella con un mensaje dentro. Este hecho anecdótico no tendría nada de especial si no fuera porque tropieza con una persona meticulosa, de imaginación asombrosa y herida por la enfermedad. Román ha sufrido un infarto recientemente y debe cuidarse, por eso pasea y por eso tiene tiempo para reflexionar más allá de lo que los ojos ven.
El relato nos habla de una pasión, la pasión por conocer, pos saber, por entender que hay más allá de las apariencias. Román se siente atrapado por el mensaje de la botella y, de forma obsesiva, trata, con todos los medios que tiene a su alcance, de encontrar quién es el tal Pata de Palo que firma el mensaje.
“Cuaderno de tierra firme” no es una novela regular porque no interesan mucho las cosas que pasan, sino las que se recrean en la mente de Román. Sus lecturas, sus afectos, sus frustraciones, sus miedos y sus pequeñas victorias todas salen a la luz, salen a su encuentro conforme trata de profundizar en ese mensaje.
El texto está escrito de forma natural, asombrosamente diáfana, pero también poética porque Román puede ser cualquiera de nosotros. Sufre las miserias que sufren los cuerpos, pero no deja que su corazón interfiera y, sin saberlo, va construyendo una crónica emotiva y emocionante de su propia vida, de sus fantasmas interiores, de la mujer que siempre ha amado y que no le correspondió, Pilar; de esas pequeñas cosas, en suma,  que hacen que la existencia sea distinta siemre y, a la vez, tan igual.
En “Cuaderno de tierra firme” hay  un homenaje claro a la literatura, a la “Isla del tesoro” y a las novelas de aventuras, pero también a los cronistas de Indias e, incluso, a los conquistadores. Es también un tributo a los marinos vascos, aunque repasa fragmentos de historia cercana y antigua. Porque una vida, como la de Román, como la nuestra, no va en línea recta, sino que está formada por muchos cristalitos, como un caleidoscopio.
La vida de una persona puede cambiar por un azar, por algo breve y casi imperceptible, la vida de Román cambió por una botella que contenía un mensaje, aunque el mensaje, bien mirado, era lo de menos, ya que lo que importa, lo que le importa al lector, es asistir a la crónica de una pasión, la pasión por existir, por ser… aunque sea por poco tiempo.
El libro, escrito inicialmente en vasco, está traducido al castellano por Jorge Jiménez Bech.
Excelente novela, intimista, tierna, llena de humor y algunas pinceladas de ironía. Una buena compañía para cualquier tarde de invierno. ¿Por qué no ésta misma?