domingo, noviembre 11, 2012


Misterio en el vestuario de fútbol,
Luisa Villar Liébana,
Macmillan, 2012.

Misterio en el vestuario de fútbol, de Luisa Villar, es el quinto caso de Cloti, una detective bien particular y pizpireta. Cloti, a la que ya conocemos de las anteriores entregas, es una gallina singular, moderna, al día, llena de energía y con tanto magnetismo que tiene a Matías, su ayudante en las lides detectivescas, enamorado de verdad y celoso a más no poder de todos los que miran a Cloti. Matías es un conejo muy puntilloso, pero resulta un buen complemento para Cloti. A la gallina le encanta bailar y a Matías el fútbol… Por una vez esa afición les será de gran ayuda.
La afición de Villa Cornelia está revolucionada porque su equipo estelar, las galácticas Gallinas Coloradas, están perdiendo todos los partidos para consternación de su presidente, Don Mentolín. Partido tras partido, las aclamadas jugadoras parecen perder fuerza y sufren derrotas humillantes, tanto es así que el presidente decide encargarle a Cloti el caso. Ahora bien, hay un pequeño problema… nuestra detective no tiene ni idea de fútbol, aunque para eso está Matías, el mejor hincha de las Coloradas.
Misterio en el vestuario de fútbol es un relato fresco y muy divertido, que gustará a los pequeños lectores (a partir de 8 años) y que arrancará más de una carcajada a los mayores ( de cualquier edad) puesto que Luisa Villar, de forma amena y entretenida, aborda un tema de relevancia actual: el fútbol de élite y todos sus entresijos. Cada lector puede entender lo que quiera, pero las situaciones que plantea, los personajes que aparecen y algunos de los nombres de las jugadoras son trasuntos de la realidad, aunque en clave de fábula moderna.
Cloti y Matías se sumergen en los vestuarios y observan de forma minuciosa todos los detalles. Tanto es así que Matías acaba de árbitro contra su voluntad. Las galácticas Coloradas juegan siempre una primera parte brillante, es en el segundo tiempo cuando las cosas comienzan a ir francamente mal. Parecen como idas, sin personalidad propia. ¿Qué ocurre en el descanso? Aparentemente las Coloradas toman su refrigerio con normalidad y no pasa nada. ¿O sí? Cloti acaba descubriendo un caso de corrupción porque, como dice Matías: “El dinero corrompe. Hay que estar alerta, muy alerta, porque corrompe de verdad”. Y la narradora ahí sí pone el dedo en la llaga. Al lector le queda descubrir el resto.
El relato, en suma, está bien planteado, contiene momentos de humorismo, aventura, reflexiones y diálogos chispeantes entre Cloti y Matías. Los personajes, como siempre, están muy bien caracterizados y presentan hábitos y usos o manías humanos, como Don Mentolín que colecciona y lleva corbatas, a cual más estrafalaria. Las ilustraciones de Emilio Urberuaga saben compaginar y plasmar con acierto esa dualidad de los personajes, que no pierden sus rasgos animales, por mucho que se vistan como humanos. Cloti es una esbelta gallina que gusta de los tejanos, mientras que Matías prefiera la pajarita y las corbatas.
En suma, una narración divertida e ingeniosa, de las que crean lectores.

jueves, noviembre 08, 2012

¡Navidad, Navidad! Antología literaria,
Edición de Fernando Carratalá,
Madrid, Castalia, 2011, Castalia Prima, 68.


El Doctor Fernando Carratalá nos ofrece en esta antología comentada una selección de textos relacionados con la Navidad de indudable calidad y prestigio literarios. ¡Navidad, Navidad! es un libro excepcional, sin ninguna duda.
La antología se organiza en torno a distintos apartados, el más importante es el dedicado a los textos literarios. El lector encontrará el “Auto de los Reyes Magos” como obra más antigua relacionada con la Navidad, pero también poemas de distintos autores que, en orden cronológico, alguna vez han aludido en sus obras a la Navidad. Sin duda faltan autores, es imposible contener en una antología a todos ellos, pero los que aparecen sí son esenciales y los poemas que los representan constituyen, de igual modo, un acierto. Desde Gil Vicente a Rubén Darío, pasando por San Juan de la Cruz, Lope de Vega, Gabriela Mistral, la generación del 27 y tantos otros autores, como Pemán, Borges, carmen Conde, Luis Rosales y el propio antólogo, los versos se unen y se dan la mano para formar un mosaico exquisito de nuestra literatura. Encontramos fórmulas tradicionales, visiones dulces y emocionadas, otras más críticas, algunas responden a la literatura tradicional, otras son más elaboradas, pero todas ellas ayudan a que los poemas de ¡Navidad, Navidad! estimulen al lector más exigente y le ayuden a entender mejor qué se esconde detrás de estas celebraciones.
El libro no se para en la poesía, en absoluto, sino que incluye una serie de cuentos o fragmentos en prosa de autores igualmente importantes, aunque en menor número, como Pereda, Pardo Bazán, Blasco Ibáñez, Rubén Darío, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez y, en franco homenaje, Juan Farias, autor de literatura infantil tristemente fallecido que merece estar en ésta y en todas las antologías.
¡Navidad, Navidad! añade varios villancicos populares, lo cual nos parece un acierto porque los Villancicos son el alma de la Navidad y forman parte de la literatura tradicional y del imaginario colectivo.
El doctor Carratalá, además, incluye una introducción en donde, de forma muy clara y amena, nos habla acerca del origen de la Navidad. Cierra el libro con un apartado titulado “Para saber más” con información y contenido diverso para entender mejor los textos y disfrutarlos ampliamente.
¡Navidad, Navidad! es un libro muy adecuado para trabajar en las aulas de Secundaria y Bachillerato puesto que se pasea por toda la literatura española. No obstante también puede leerse –y gozarse- sin ninguna intención didáctica, por el simple placer de entrar en una Navidad distinta, en la que las palabras son lo más importante, en la que las emociones están formadas por voces dispares y, a la vez, armónicas.
Es, en suma, un libro que nos parece, sencillamente, imprescindible en estas y próximas fechas.

miércoles, noviembre 07, 2012

El poeta cubano  Enrique Pérez Díaz, autor de una obra amplia y premiada, sabe también del compromiso con la palabra. Destaca su poemario Versos al nunca jamás.



A continuación el lector disfrutará de las respuestas a las siguientes preguntas:
  1. ¿Cómo definirías la poesía infantil?
  2. ¿Crees que hay una división clara entre poesía infantil y poesía para adultos? ¿Qué marca esa diferencia?
  3. Menciona algún poeta que te haya impactado especialmente a la hora de escribir.
  4. ¿Por qué crees que se publica tan poca poesía infantil?
  5. Recomiéndanos algún poemario de poesía actual.
  6. ¿Piensas que a los niños les gusta la poesía? ¿Por qué?
  7. ¿Cómo valoras la crítica literaria actual?
  8. A la hora de escribir, ¿te planteas tus posibles receptores?
  9. ¿Por qué crees que la poesía sigue siendo un género minoritario?
  10. ¿Por qué o para qué escribes poesía?

Enrique Pérez Díaz:

1. La poesía, sea para la edad que sea, es siempre un milagro: un misterio, un secreto, una casualidad, un don que alguien nos entrega y a veces no sabemos utilizar adecuadamente y otras… pues nos fluye como manantial.

2. No creo que exista esta diferencia en cuanto al hecho poético en sí, que es un todo, un modo de hacer, de enfrentar algo que se quiere llevar desde el sentimiento al papel. Particularmente, me gustan los poemas con historia, que digan algo, no el verso muy trabajado y casi críptico de la modernidad.
La diferencia estaría marcada en el tono y asunto de lo que se toma como inspiración. Está claro que a un niño no se le habla de realidades complejas, sino más evidentes, aunque esto no desdeña que se les hable con tropos, imágenes, un estilo propio del poeta, que no debe descender a la infancia sino hacer que el lector suba hasta él.

3. Me han impactado poetas como Martí, Eliseo Diego, Dulce María Loynaz, Gabriela Mistral, Sor Juana Inés, Mirta Aguirre. Pero cualquier poesía me puede transportar bien lejos, como la de Emily Dickinson, Walt Witman, los haikus japoneses, la poesía árabe tradicional, los grandes del Siglo de Oro español, las generación del 27 española.

4. Obviamente, por intereses comerciales de los editores, porque se apuesta más a la novela o los álbumes. Pero la gente lee poesía. Mi libro de Sopa de libros (Anaya): Versos al Nunca jamás, va por su tercera edición y ha tenido críticas muy elogiosas y soy un poeta cubano en Cuba, que no voy a colegios, no estoy en ninguna operación de Marketing…

5. Sería difícil hacer esa recomendación, más bien recomendaría poetas: de mi tierra, José Manuel Espino, de España el gallego Antonio García Teijeiro.

6. Creo que a los niños les gusta la poesía. Pero tienen varios niveles de comprensión del hecho poético: en una primera infancia se vinculan más a lo más rimado sobre el mundo cotidiano, luego a lo lúdico, después el lirismo que apuesta por temas más trascendentes como el amor, los sentimientos, les pueden tocar muy de cerca. Creo que toda persona es capaz de ser sensible ante la sensibilidad de quien escribe. Al leer se produce una comunión entrambos y los niños son, por naturaleza, seres muy sensibles, abiertos y desprejuiciados.

7. Tengo la impresión de que en todas partes la crítica está muy comprometida o a intereses extraliterarios o a intereses literario-comerciales. Eso, donde existe, pues las más de las veces leemos reseñas o comentarios con elementos de crítica, pero poca crítica literaria en sí.

8. Para nada, escribo desde el más puro sentimiento: me hablo a mí, a mis fantasmas, a mis amores imposibles, a mi sueño más acariciado e irreal. El receptor que me pueda leer es secundario. A la hora de publicar y organizar un libro sí me planteo para quién puede ir mejor, pero no mientras estoy escribiendo.

9. No creo que sea un género minoritario. Si acaso en algunos contextos. Por ejemplo, en Cuba es un género mayoritario, todo el mundo escribe o lee o declama poesía. Es una verdadera fiebre. Se suele decir que: das una patada en una esquina y salen cien poetas!

10. Escribo poesía para no estallar, para decirme aquello que no me atrevo a hablar o para dirigirme a un idealizado interlocutor a quien no soy capaz de hablarle de viva voz.

martes, noviembre 06, 2012




Hemos preguntado a Antonio García Teijeiro, uno de los grandes maestros de la poesía infantil actual, acerca de su especial relación con la palabra poética. Éstas son sus respuestas que permiten reflexionar y pensar en la importancia de la poesía infantil, a veces tan poco valorada. Antonio García Teijeiro nos ofrece, una vez más, toda una lección de vida.


  1. ¿Cómo definirías la poesía infantil?
  2. ¿Crees que hay una división clara entre poesía infantil y poesía para adultos?
  3. ¿Qué marca esa diferencia?
  4. Menciona algún poeta que te haya impactado especialmente a la hora de escribir.
  5. ¿Por qué crees que se publica tan poca poesía infantil?
  6. Recomiéndanos algún poemario de poesía actual.
  7. ¿Piensas que a los niños les gusta la poesía? ¿Por qué?
  8. ¿Cómo valoras la crítica literaria actual?
  9. A la hora de escribir, ¿te planteas tus posibles receptores?
  10. ¿Por qué crees que la poesía sigue siendo un género minoritario?
  11. ¿Por qué o para qué escribes poesía?
                                                           

1.      Dificilísima pregunta. Podríamos definirla de tantas maneras… Puede ser ese soplo, esa herramienta mágica dispuesta a crear un estado de ánimo en el lector, en este caso el niño, que le permita sentir lo que encierran las palabras, empezar a tomar conciencia de que la literatura le va a ayudar a emocionarse, le permitirá ver el horizonte que lo lleve hasta sí mismo. Comprobará que en los versos se encuentran todas las claves de su existencia .Se reirá, llorará, jugará, denunciará, sentirá los ecos del amor, sufrirá, gozará, será consciente del valor de las pequeñas cosas de la vida, de los momentos alegres y duros…y, con el tiempo, le permitirá conocerse mejor a sí mismo y conocer el mundo en el que vive. Todo a través de la palabra poética, del ritmo, de la rima, del sentido musical del poema, del afecto que los versos deben poseer hacia el lector o lectora. El carácter lírico, social y  personal  que encierran los poemas lo van a notar si se hacen buenos lectores de poesía y eso los ayudará a ser sensibles pero no débiles. Es un error confundir estos dos conceptos. Lenguaje cuidado pero accesible, temas variados según las edades, referentes conocidos y otros a los que puedan llegar, sentido lúdico inteligente, ironía… Por ello han de tener un mediador/a que los contagie para resaltar el cariño y la sensibilidad de quien  les lee, de los que escriben y cultivar la de los que escuchan, al mismo tiempo leen, para posteriormente escribir.

2.      Digamos que, no nos equivoquemos, hay una poesía dirigida a los niños. ¿Cuál es el problema? Pues creer que para los niños vale todo. Ese es un terrible error. No se puede rebajar la calidad poética en ningún momento. El lenguaje ha de ser sencillo y cuidadísimo, los temas, expresados para unos lectores a los que les faltan referencias pero que las están demandando continuamente. En esencia esas deben ser las diferencias, pero no debemos olvidar que la poesía crea miradas y deben saber buscarlas sin prisa, los temas son comunes en general, los espacios compartidos ampliarán su visión de la vida y, desde luego, también la poesía tanto a los pequeños como a los adultos les crea sentimientos y emociones positivas para su desarrollo como personas. Lo que sí es cierto es que cuando la poesía va dirigida a jóvenes la línea se diluye y eso enriquece al lector. Ahí ya no hay divisiones claras.


3.      Bueno, pues yo entré  en la poesía ya algo mayor. ¿Qué libros teníamos entonces? ¿Cómo era la educación? Mejor, olvidarlo. Y entré a través de la música. Bob Dylan, sus letras, me llevaron hacia Blas de Otero. Paco Ibáñez me descubrió la cantidad de poetas prohibidos en España. Él me marcó. Me hizo hijo de la Generación del 27, Lorca y Alberti en un principio. Y luego descubrí que en Galicia había una poesía extraordinaria en la lengua propia. Rosalía me cautivó. Es un prodigio de poeta. Y Pimentel, Manuel Antonio, Manuel María, Celso Emilio Ferreiro… en fin, que jamás dejé de llevar conmigo un libro de poesía. He de reconocer que también me impresionó Juan Ramón Jiménez, del que solo conocía Platero y yo.

4.      Llevo años diciendo que a los niños les encanta la poesía. Quienes están alejados de ella, porque no les interesa o le tienen miedo, son los adultos. Los maestros, en general, no leen poesía. Hay excepciones maravillosas que merecen mi más cariñoso aplauso. Si no la leen, si no creen en ella, no la pueden contagiar, los niños notan esa dejadez, esa falta de entusiasmo y caen en la indiferencia más lamentable. Estamos bastante lejos de trabajar la poesía en las aulas como se debe trabajar. Pesan los contenidos curriculares y esa es la disculpa. Si no hay demanda en las escuelas, las editoriales no publican. Es así de crudo.

5.      Permíteme que os recomiende poetas que ya tienen una obra sólida.
Si pensamos en jóvenes lectores, ahí van algunos poetas importantes: Juan     Kruz Igerabide, Raúl Vacas, Juan Carlos Martín Ramos, José Corredor-Matheos, Karmelo C.Iribarren, Juan Bonilla, Fran Alonso o María José Ferrada.
Si pensamos en niños más pequeños podríamos nombrar a Carmen Gil, Ana Mª Romero Yebra, Enrique Cordero, Antonio Rubio, Antonio Gómez Yebra, María Elena Walsh, Miquel Desclot, Carlos Reviejo o Marina Romero. Quizá me olvide de alguien y lo siento.
Pero un homenaje especial merece  Gianni Rodari, quien nos hizo comprender las distintas caras que la literatura infantil posee.
Y desde aquí quiero remarcar el camino que abrieron Gloria Fuertes, pese a una excesiva producción que perjudicó su obra y Carlos Murciano.
Y  ya no me voy a referir a la poesía en gallego, la que más cultivo yo, porque hay poetas, hombres y mujeres de una calidad incontestable.

6.       No hay ninguna duda. La disfrutan, juegan con ella, la cantan, la dicen en voz alta, la repiten… Mis encuentros en los colegios están cargados de afectividad. Notas enseguida quiénes están motivados  día a día y aquellos que, por desgracia, no leen un poema más que de Pascuas en Ramos. Una pena. Prefiero hacer encuentros con mis libros de poemas que con los de narrativa. Cuando están preparados disfruto una barbaridad y aprendo muchísimo de lo que hacen y prepararon con la maestra o el maestro. Esta figura, la del mediador/a, ya lo dije antes, es clave. Y da lo mismo que sea en Colombia, Miami, Galicia, Cuba o España. Lo he comprobado personalmente. La belleza de la palabra poética y las emociones que destilan impregnan de sensibilidad a los pequeños.

7.       Hay muy poca crítica de LIJ. Y que valoren poemarios, menos.
Eso sí, en diversas revistas ya se empieza a hacer intentos de reseñar libros de poesía. Cada crítico serio y honrado, que los hay, posee una visión particular de la poesía que se debe escribir para los niños. Eso es bueno porque hace pensar al que escribe y le obliga a buscar nuevas vías de expresión poética. Pero la poesía es aún demasiado invisible. Existen pocos espacios adecuados para los que la sienten como algo necesario y quieren saber más. Haber hay. Debemos sacarlos a la luz y aprovecharlos.

8.      Pues la verdad es que nunca. Sé que la pueden leer los niños, pero pienso que también los adultos. Lo de las edades me horroriza. Jamás he escrito un libro para lectores/as de tal o cual edad. Esas bandas las ponen las editoriales por un motivo estrictamente comercial que no digo que no ayude. Pero se equivocan a veces. Yo no sabría hacerlo, porque limita mi creatividad como escritor. Incluso me encanta que ciertos poemas a los lectores los fuercen un poquito a hacerlos suyos. Creo en la lectura abierta, en la reflexión a partir de la poesía, en la relectura –verdadera lectura, para mí- con el fin de que padres y madres, docentes y lectores infantiles descubran nuevas claves tanto poéticas como humanas. Creo en los libros con poemas de diversos estilos y formas.

9.      Porque la poesía exige un esfuerzo suplementario que no todo el mundo está dispuesto a realizar. El nivel lector en España es muy bajo, aunque está subiendo muy poco a poco. Se leen muchos libros banales a los que ni por asomo les llamo literatura. Ser buen lector lleva consigo superar diversas barreras para que lo leído deje el poso que toda obra de arte ha de dejar. Hay que exigir que los valores literarios prevalezcan: que esté bien escrito, que deje incógnitas en el aire para que los lectores duden, piensen y se hagan preguntas, que tengan estructuras renovadas e inteligentes, que los personajes estén bien construidos etc. Hablo de narrativa pero con la poesía ocurre lo mismo. La buena literatura te hace crecer por dentro. Y, para mí, la poesía es la literatura en estado puro. No es prioritaria en las personas porque falta formación literaria, poética. Esa formación que se debe ir adquiriendo desde abajo. Hay una falta de esfuerzo que, también, reclama la lírica. Y demasiada gente no está dispuesta a esforzarse. Una vez superadas esas pequeñas barreras el placer es infinito. Los docentes no deben transmitir a sus alumnos el miedo o el desinterés que tienen ellos por algo que alimenta el espíritu de las personas. Y estamos formando seres humanos en un tiempo de dificultades enormes.
De todas formas, que no se me entienda mal: un abrazo sentido para todos esos hombres y mujeres que, pese al papel despectivo que la sociedad les depara, están trabajando en solitario, con infinidad de problemas, para formar personas cultas y sensibles.

10.   Necesito sumergirme en las palabras, recrearlas, darles distintos sentidos, crear imágenes que puedan atravesar ese muro de la dejadez y de la incomprensión. Los niños la necesitan y les gusta. Los adultos también la necesitan, aunque no sean conscientes de ello. No podemos olvidar esto. Además, y ya en el plano personal, la poesía y la música cambiaron mi vida. Le dieron sentido en momentos difíciles, en situaciones convulsas, en un medio que me tocó vivir que puedo calificar de miserable tanto en lo humano como en lo cultural. La España gris que me marcó fue soportada en determinados momentos gracias a estas dos artes. Tenía muchos demonios internos y fueron saliendo a través de los versos. Necesité mucho tiempo. Y los niños… No había casi nada para trabajar la poesía. Así que me puse a escribir en gallego, novelas, cuentos y  poemas para los niños y niñas. A ellos les gustó y emprendí un camino sin retorno. Todo ello me ha hecho más feliz y más convencido de mi papel en la vida.

lunes, noviembre 05, 2012


Las fronteras del miedo,
Agustín Fernández Paz,
Barcelona, Edebé, 2012,
Periscopio, 71.

El miedo no tiene prisa y hace su trabajo con calma, como el agua que orada la piedra. Eso lo saben bien los protagonistas de las seis historias que forman Las fronteras del miedo, de Agustín Fernández Paz. De alguna manera, los personajes que se asoman, en primera persona, por las páginas de este libro guardan, en sus almas, cicatrices de momentos en que el miedo fue total y absoluto. Son personajes que aparentemente llevan unas vidas normales, pero que necesitan contar, en primera persona, ese quiebre que facturó sus vidas para siempre.
Ambientadas en Galicia, los relatos que integran el libro constituyen un homenaje al maestro del género del terror, Lovecraft, en su 75 aniversario de su muerte. Agustín Fernández Paz es un maestro en el arte de crear situaciones límite que desafían cualquier planteamiento lógico o racional.
Los elementos propios de la mitología gallega se fusionan, en perfecta armonía, con otros de procedencias dispares y, al lado, aparecen seres del inframundo o las fuerzas superiores que sustentan los yacimientos megalíticos. Las apariencias engañan y los paisajes idílicos no siempre lo son porque las piedras guardan secretos terroríficos y hay criaturas terribles agazapadas entre las sombras.
La locura y la razón se confunden y el lector, perplejo y asombrado, comienza también a desvariar e intuye que, en verdad, tras las apariencias se esconde un mundo mucho más profundo en donde es imposible sentirse a salvo.
Las fronteras del miedo es un libro inquietante y misterioso que juega con la sorpresa, que encierra distintas perspectivas de una misma realidad y que, sin duda, no dejará a nadie indiferente.
El texto está escrito de forma cuidada y precisa y su autor logra, como ya se ha dicho, crear una atmósfera sugerente, llena de inquietud y de sorpresa, en la que el lector se sumergirá desde la primera página.

domingo, noviembre 04, 2012

Marcelo Suárez de Luna
Edición de María García Esperón
Buenos Aires 7 México, 2012


“Que su viejo no lo hacía tan mal”, es el deseo que Marcelo Suárez de Luna pide para su hija en el último poema de este poemario, Poesía imperfecta. ¿Cómo definir esta poesía que invade los poros del alma y se cuela por todos los resquicios de la vida? ¿Es imperfecto el compromiso? ¿Es imperfecto el amor? ¿Y las diferencias culturales? ¿Y las señas de identidad? ¿Y los pobres… son imperfectos? ¿Es imperfecto vivir? Seguramente todas estas preguntas puedan contestarse con un sí… porque Marcelo Suárez no busca una poesía pura, en el sentido clásico del término, en que todos los versos sean perfectos, que trate de una forma abstracta los temas del amor, de la religión, de la muerte o del destino. No, Marcelo Suárez, como es ya su seña de identidad, busca algo más en la poesía. Busca acaso que sea impura, en la línea de marcó Neruda, que brote enérgica y precisa y apunte directamente, en palabras de Celaya, “al pecho”.
Vale la pena leer una poesía así porque te consuela de las imperfecciones de ser humano, porque te alivia de la carga de ser trascendente y mortal. Vale la pena que sean unos versos imperfectos, pero dibujados casi como caligramas, porque te hacen las preguntas a tú como lector y te invitan a pensar y a formar parte una y mil veces del poema.
La ironía y el humor aparecen en los versos del poeta; pero también las ansias de libertad y la ternura. Son versos polimétricos que juegan con las rimas y que se adelgazan o amplían según sea el discurso, al compás de la propia vida.
Marcelo Suárez es un poeta culto, que conoce muy bien las referencias clásicas y las maneja cuando le conviene, pero se sabe hombre y mortal; de ahí que no pierda tiempo en abstracciones ya que no teme “revelar los secretos de los dioses”.
Todos los amores del bonaerense Suárez y sus señas de identidad lingüísticas y culturales en engarzan en este poemario que pudiera parecer irregular pero que, bien mirado, traza el paisaje personal de su autor. Y es que, al fin y al cabo, el poeta se define a sí mismo como “uno que va de contramano por las calles de la vida”.

viernes, noviembre 02, 2012

Nombres con sabor a verso
Maria Dolors Pellicer,
Algar, 2012, Calcetín, 74.



Nombres con sabor a verso es un libro que apunta directamente a los sentidos, a las emociones y a la alegría de vivir. Maria Dolors Pellicer nos regala una cincuentena de poemas que gustarán a los primeros lectores. Son poemas diáfanos, que nos hablan, por poner algún ejemplo,  de los afectos, de las emociones y sentimientos; de los juegos y las cosas; de las flores y los animales;  del mar, de las bromas, de las costumbres y de las comidas. Son poemas redondos que tienen nombre propio para cada uno de ellos va destinado a un niño o niña en particular, concretamente a quienes inspiraron los versos. Por orden alfabético se desgranan Amelia, Carlitos, Dorotea, Gabriel, Lorena, Paulina, Quintiliana, Teresa e, incluso, Zulima, entre otros nombres. Son identidades que el lector puede compartir, porque, como indica la autora, los poemas admiten nuevos destinatarios e, incluso, nuevas rimas.
Nombres con sabor a verso juega con las palabras, las rodea de nuevos matices, las hace dulces, saladas, especiadas e, incluso, amargas; todo es posible si, como Javier, se sabe guardar la esencia de los regalos “para entregarlo a sus nietos”. Ahora bien, el presente es importante en los poemas, porque los niños están en formación y son capaces de asombrarse ante todo. El asombro es una de las cualidades de estos versos que se leen con ojos de niño y es que en el universo infantil, que la autora capta con especial sensibilidad, no hacen falta grandes alardes ya que, como le ocurre a Miguel, es posible extraer música “con los platos, las cucharas, / una botella vacía / y unas cajas de bombones”.
En el poemario domina el verso de arte menor, tan cercano a lo popular, a la misma esencia poética y la rima asonante. Reconocemos influencias de las retahílas, por ejemplo, y de las nanas, ya que alguno de los poemas en sí mismo es una nana. Las imágenes sencillas, pero elaboradas no dejan de iluminar los versos. Así, los juegos de palabras, las interrogaciones y exclamaciones, las metáforas y las personificaciones, entre otros recursos. El presente de indicativo es el tiempo verbal que preside estas pequeñas historias mágicas: “Helena, con hache / parece más bella, / más alta y esbelta. / No sé… / ¡Parece más griega!”.
Maria Dolors Pellicer permite que los niños sean los protagonistas absolutos del poemario y les da voz y presencia para que sepan valorar su pequeño gran universo y, como Vicente, uno a uno, se pregunten, cuando ven a otras personas, “si tendrán la misma suerte / quienes pasan por su lado”.
El libro está ilustrado por Jorge del Corral quien traza, en tonos negros y grises, de forma suave, el telón de fondo de los poemas; es, por así decirlo, la imagen de las palabras. Texto e ilustración son pura poesía. No hay duda.


La polifacética María García Esperón, que se encuentra ahora promocionando  sus últimos libros El anillo de César  y El duende No, ha aceptado contestar a nuestras preguntas acerca de la poesía infantil que ella tan bien conoce.


1.      ¿Cómo definirías la poesía infantil?
2.      ¿Crees que hay una división clara entre poesía infantil y poesía para adultos? ¿Qué marca esa diferencia?
3.      Menciona algún poeta que te haya impactado especialmente a la hora de escribir.
4.      ¿Por qué crees que se publica tan poca poesía infantil?
5.      Recomiéndanos algún poemario de poesía actual.
6.      ¿Piensas que a los niños les gusta la poesía? ¿Por qué?
7.      ¿Cómo valoras la crítica literaria actual?
8.      A la hora de escribir, ¿te planteas tus posibles receptores?
9.      ¿Por qué crees que la poesía sigue siendo un género minoritario?
10.  ¿Por qué o para qué escribes poesía?

1. Como aquella que nos otorga una experiencia de origen, la que tiene un sabor a paraíso.

2. La poesía es una sola, ella sabe encontrar a su lector y viceversa. En lo personal, descubrí la poesía siendo niña en poemas que no se escribieron para niños. La poesía para niños actual que prefiero es la que puede emocionar a un lector adulto.  La poesía que más me gusta actualmente es la que me hubiera gustado de niña y al leerla me reconvierto en ese ser de cosmicidad y apetencia de belleza que fue mi ser infantil y que permanece inalterable.

3. En el pasado, Rubén Darío, principalmente, por la brillantez del mundo que mira al crear, que recrea al mirar. En el presente, Aurelio González Ovies, cuya obra me ha impactado tanto que, aunque no escribo como él, me encuentro recién nacida en el asombro del mundo que su poesía devela, que a casi tres años de haberlo descubierto, me sigue pareciendo de belleza inagotable.

4. Por la misma razón que se publica poca poesía. Porque los programas educativos  y los proyectos sociales se construyeron sobre el esquema racionalista (privilegiar el intelecto y posponer la sensibilidad) y el utilitario.

5. Hay muchos que me gustan, pero Los espejos de Anaclara de la uruguaya Mercedes Calvo me parece un libro sobrenatural, un espejo del alma y el viaje más verdadero al corazón de la infancia que yo haya conocido. Y porque con sencillez y sutileza revela lo oculto.

6. Sí les gusta y lo compruebo muy a menudo. Ayer mismo en una presentación de mis libros, hablaba con unos niños de esto, de si distinguían entre el habla común y un poema, y al empezar a decirles yo una poesía, la luz que se encendió en su mirada lo dijo todo.

7. Como una gran aliada de quienes escribimos literatura infantil y juvenil. Los críticos valoran el libro completo, como esa suma de esfuerzos de autores, ilustradores, editores que han puesto lo mejor de ellos en el libro infantil. Es difícil que un libro de poesía infantil, que por lo general es ilustrado, reciba una crítica anquilosante y negativa porque hay muchos valores involucrados. Muchos de quienes hacen crítica de literatura infantil y juvenil se expresan voluntariamente, a través de sus propias tribunas electrónicas, y lo hacen por convicción y pasión. Y difunden la obra, amplían el universo de lectores.

8. Sí, el niño, la niña que hay en mí: el núcleo de infancia que llevo dentro y hacia el que peregrino a través de la palabra.

9. Porque nunca ha sido ni será masiva. La poesía apela a lo más íntimo, lo más sagrado, lo más puro secreto del ser humano. A lo inefable, a pesar de estar hecha de palabras. Al conócete a ti mismo, que siempre es un encuentro con la soledad.

10. Por amor y para amar.

jueves, noviembre 01, 2012

Mª Rosa Serdio,  maestra y poeta, responde con generosidad a estas diez preguntas en torno a su labor como creadora. Su poemario Colores y más colores es un perfecto ejemplo de la buena poesía infantil actual.





  1. ¿Cómo definirías la poesía infantil?
  2. ¿Crees que hay una división clara entre poesía infantil y poesía para adultos? ¿Qué marca esa diferencia?
  3. Menciona algún poeta que te haya impactado especialmente a la hora de escribir.
  4. ¿Por qué crees que se publica tan poca poesía infantil?
  5. Recomiéndanos algún poemario de poesía actual.
  6. ¿Piensas que a los niños les gusta la poesía? ¿Por qué?
  7. ¿Cómo valoras la crítica literaria actual?
  8. A la hora de escribir, ¿te planteas tus posibles receptores?
  9. ¿Por qué crees que la poesía sigue siendo un género minoritario?
  10. ¿Por qué o para qué escribes poesía?

1. Para mí poesía es esa clase de texto, en prosa o en verso, dotado de un juego rítmico interno o expreso, de un universo propio, que hace que los niños jueguen y se diviertan con las palabras o descubran sus propios juegos literarios, mientras van accediendo a un imaginario de tradición, sentimental o emocional al que otros textos no logran llevar al lector u oyente.

2. La división la establece inicialmente el nivel de lectura y comprensión que establece el texto. Si al niño se le anima a escuchar poesía desde pequeño, se le lee, se juega con ella, se le van presentando a los autores y abriendo poco a poco  el camino a la comprensión de los mundos poéticos, bifurcado y rico, el niño puede llegar a leer a autores normalmente clasificados como de adultos a edades bastante tempranas.
Naturalmente, hay autores que se abren, por así decirlo, con más facilidad y en los que los niños entran de forma festiva y emocionada para quedarse a jugar a sus anchas a soñar o a inventar. Quizá sea la complejidad textual o temática la que ponga las barreras. Los   recursos estilísticos que use el autor, el mundo de imágenes o metafísico que exprese, su riqueza filosòfica, el juego de la palabra puede hacer de puente o de escalada hacia la cumbre. Cada poeta es un mundo, un laberinto, y a cada uno de ellos se accede por caminos muy diversos de comprensión o empatía.

3.Cuando se es niño impresionan todos, especialmente los regidos por normas métricas. Verdaderamente dan miedo los grandes clásicos a los que luego se entra por el humor, la mitología, la historia y otros conocimientos que se van adquiriendo. A mí me impresionaron siempre los que, muertos tan jóvenes, han dejado una obra poètica inmensa, y no hablo de más o menos extensa. que parece haber recorrido tantos mundos en tan poco tiempo: Keats, Baudelaire, Lorca, Hernández. Y si se trata de poesía infantil, los autores que hace que prendan los deseos de ponerse a imitar su forma de hacer: Mª Elena Walsh, Ana Mª Romero Yebra, Antonio Gª Teijeiro, Aurelio G. Ovies, Marina Romero, Ángela Figuera...¡Es que hay varios mundos a este lado y al otro del océano!Yo recuerdo aún de memoria textos de Germán Berdiales, de Amado Nervo o de Gabriela Mistral que estaban en los libros de clase. ¿Quién está ahora de los nuevos poetas españoles para niños???

4.No se publica poca poesía infantil pero se publica poca que permanezca como buena. Me refiero con ello a libros que los niños puedan entender y disfrutar sin mediadores, tomando y dejando poemas a salto de lectura.  Hay bellas reediciones de clásicos, de un poema por libro, que nunca plantean riesgos pero sería necesaria una auténtica labor de investigación, por parte de las editoriales, para hacer llegar a la luz libros con textos mejores de nueva creación. Hay mucha complacencia y mucha ilustración que, a veces, no nos deja ver el texto o también textos decididamente ñoños que dejan bastante fríos a los lectores, al menos a los de mi clase.

5. A mí me encantan, entre muchos otros,  “Los poemas de Pillo” S.M. una antología de poetas actuales para niños.  “Abezoo” de Carlos Reviejo, un libro de fondo de mi biblioteca de poesía infantil,  la antología en tres tomos, “Tungairá” “Alibarú” y “Pajarulí” realizada por José  Mª Plaza para Everest donde hay gradación, calidad y buena ilustración, “Versos con alas” de Antonio Gª Teijeiro y “Volando por las palabras”, la Colección Caracol de la Diputación de Málaga con libros muy al alcance de los niños como “Versos muy frescos” de Alicia Borrás o “Versos diversos” de Antonio Gómez Yebra, este último pegado y repegado en mi clase por citar unos pocos nada más. http://www.cedma.com/catalogo/colecciones/caracol.html ¡Es que a mí la poesía para niños me parece insustituible en clase!  Cada año me hago una Antología de los poemas que van saliendo a ser degustados por propia voluntad-he llegado a creer- y, para mi sorpresa...cada año es  diferente de acuerdo a los niños que formen el grupo aunque haya autores que siempre tienen la suerte de ser elegidos.

6. La poesía gusta a los niños y mucho. Sucede que los mayores no les acercan a ella por miedo o desconocimiento cuando no hay forma más sencilla que una buena lectura de regalo. Tal parece que la poesia fuera un escaparate de chucherías y temieran crearles una adicción. Y luego...es que ellos tampoco han sido heridos por el misterio del verso, así que todo se trata de un milagro. Y si surge es puro éxtasis. La poesía gusta porque es juego, es proximidad y magia, es lo que es y lo que no es, sirve para hablar de todo, es un sinsentido consentido, es un texto manejable, domable, que dura en significados, que no se agota en una lectura, que se aprende y se pega a uno...Es un texto...de compañía.
Hay gente que ama a los perros y a los versos...Otra no.

7. La crítica es muy complaciente porque se realiza entre amigos. No hay crítica especialitzada e independiente a la que acudir, todos sirven para hacer críticas y reseñas, hoy por ti y mañana por mí... Y, en este maremágnum de blogs y páginas, lo que más se repite es lo que se dice que vale. Y la calidad va por otros filtros sean textuales, de recursos, temáticos, de conexión con el mundo onírico infantil... Yo leo mucho para mí y les leo mucho a los niños en clase. Demasiadas veces coincido poco con lo que las llamadas críticas me dicen de esos libros y tampoco coincide lo que me dicen mis lectores.  Es que soy de los privilegiados que tengo críticos de pradera, críticos de andar por clase. Hay libros que se han hecho con premios muy importantes que no son para niños y los niños lo dicen claramente. Hay premios de Poesía para Niños en los que se “descubren” y premian a autores que jamás han escrito para niños. A mí esto me sorprende muchísimo. Pueden estudiarse bibliografías de premios en concreto que nos hablan de este sinsentido.

8. Yo escribo habitualmente para los niños de la clase o para los de otros compañeros que pasan por el blog o a los que regalo poemas.  Alguna vez también escribo porque llega un verso y se posa o porque quiero regalar a algún amigo un libro personal por alguna razón concreta. En el caso de los niños, como los tengo a mano, les leo lo que voy haciendo. Otras veces, sin más, lo cuelgo en el blog de clase o se lo regalo para tratar de descubrir cómo les cae el texto, qué me preguntan al respecto, si quieren hacer cosas con el texto (aprenderlo, jugarlo, dibujar, transformarlo, rapear, hacer postales, mandarlo a los poetas amigos).  Y siempre dan en el clavo. Saben lo que tiene don. Y si ellos lo sienten, entonces...todo marcha. Y, cuando es para presentar a alguna editorial, entonces ya...entraríamos en el capítulo de la petición de milagros. Nunca se sabe cómo va a funcionar un texto ni cuándo se convertirá en esa otra cosa llamada libro de poemas.

9. Lo sensible, los mundos inasibles, lo imaginativo, lo infrecuente  siempre ha sido minoritario. A la inmensa minoría, dedicatoria de Juan Ramón Jiménez... y ahí seguimos. No estamos solos pero...estamos menos concurridos, más ensimismados o más lejos de los caminos trillados. ¿Alguien se imagina el día en que un best seller sea un libro de poemas?

10. Yo escribo porque me gusta escuchar lo que me cuentan las cosas y los lugares. La poesía me ayuda a explicar cosas difíciles a los niños, a regalarles palabras que no suelen aparecer por sus días con normalidad...a buscarle las vueltas al lenguaje. Me proporciona una forma de relacionarme con el día a día más mágica,  más intensa y, al tiempo, más liviana y directa. Me gusta escribir poemas porque sé que no son necesarios, aparentemente, y, sin embargo, siempre llegan cargados de dones imprevistos.

 

miércoles, octubre 31, 2012

Ana Mª Romero Yebra, persona comprometida con la poesía en mayúsculas, ha aceptado contestar a nuestras preguntas y ésta es la entrevista que merece, pensamos, leerse muy despacio. ¡Gracias, Ana Mª!






¿Cómo definirías la poesía infantil? 
Creo que es muy difícil definir la poesía y no sé si atreverme. Podríamos decir que "Es el medio más hermoso para acercar e integrar  los niños en su entorno y descubrirles el lenguaje de los sentimientos.”
¿Crees que hay una distanción clara entre poesía infantil y poesía para adultos? ¿Qué marca esta diferencia?
 Pienso que la división no está clara porque los niños se han apropiado y han hecho suyos poemas que los autores nunca escribieron para ellos. Sí hay algunas diferencias en cuanto a los temas tratados, la longitud de los versos, la rima...cuando se escribe para ellos específicamente, pero no creo que o suponga una división clara entre poesía infantil y poesía de adultos.
   En cuanto a mí, la diferencia cuando la escribo sí está clara. La poesía para niños me sale espontánea, directa, rápida, como un borbotón. Es una emoción que representa la niña que aún llevo dentro y, generalmente, no la retoco porque necesita esa frescura con la que ha sido creada.
   En un poema de adultos la temática es diferente, más "de mayores"  y también la manera de expresarla, con un vocabulario e imágenes poéticas más complicadas que releo, sustituyo o cambio con frecuencia hasta que considero que ya no puedo mejorarlo más y decido su publicación. Con la poesía infantil no me ocurre. Un poema de adultos que no acaba de satisfacerme lo dejo reposar y pasado un tiempo, lo releo y puedo mejorarlo. Un poema infantil que no sale "redondo" al escribirlo, va directamente a la papelera, no me sirve.
Menciona algún poeta que te haya impactado especialmente.
Hay muchísimos poetas que me han impactado, el primero Bécquer que leí con 10 u 11 años y me emocionó profundamente a pesar de que desconocía parte del vocabulario que utilizaba: cendal, joyeles, etérea...pero tenía un ritmo en sus versos y una profundidad que me encantaban (creo que es un caso de apropiación de poesía no infantil por mi parte) y sigo siendo fiel a sus poemas. Luego los típicos del bachillerato: Machado, Juan Ramón y muchos otros que vas descubriendo poco a poco desde niña porque la poesía me gustó siempre como lectura de sosiego, más que la prosa. Y dentro de la poesía infantil fue todo un hallazgo descubrir a Carlos Murciano,  a Joaquín González Estrada, a Carlos Reviejo y a  algunos más; no había entonces demasiados. Afortunadamente, hemos crecido en número.
No creo que a la hora de escribir me incline por uno que me impacte especialmente, pero pienso que algo de todos llevo en mi interior que ha contribuido a que escriba de una determinada manera pues me gusta la poesía de lo cotidiano, de los sentimientos...Los planteamientos filosóficos, la metafísica, el estilo grandilocuente de algunos poetas  los rechazo porque no me parecen materia de poesía. Si unos versos no me emocionan, para mí no tienen validez aunque su autor sea un poeta reconocido y encumbradísimo.
¿Por qué crees que se publica tan poca poesía infantil?
Se publica poca poesía infantil porque las editoriales buscan beneficios económicos y la narrativa se vende muchísimo más. Por el mismo precio del libro un crío puede "devorarse" uno de poesía en media hora o tener lectura para varios días con la narrativa. Los maestros prescriben y recomiendan por lo general libros de narrativa, así con resúmenes y preguntas de comprensión lectora cubren el expediente pues hay muy poco que se atrevan a jugar con la poesía en sus clases y a transmitirle a sus alumnos el gozo que representa leerla. En los libros para adultos ocurre lo mismo porque hay pocos amantes  de la poesía ya que no se les ha acostumbrado desde pequeños a disfrutarla.
Recomiendanos algún poemario actual.
Es muy difícil recomendar uno solamente. "La luna sabe a coco" de Juan Kruz Igerabide, en Anaya, "Yeray poeto" de Mar Pavón en Hiperión, cualquiera de los que ha publicado Juan Carlos Martín Ramos... los de Antonio Gómez Yebra, Carmen Gil o Carlos Reviejo... y por supuesto los míos que son muy bonitos.
¿A los niños les gusta la poesía?
 A los niños les encanta la poesía si la conocen. Están predispuestos a ella desde la cuna cuando son arrullados con nanas y canciones del folclore infantil, cuando juegan como niños al corro y a la comba, cuando aprenden retahílas y ensalmos, pero aún faltándoles todo esto porque no lo hayan tenido en sus primeros años hay una inclinación natural a la música, al ritmo que se identifica con la poesía y hay que ofrecérsela. Es un bien necesario aunque muchos no lo crean.
¿Cómo valoras la crítica literaria actual?
 No la valoro, sinceramente. Creo que está muy mediatizada por las modas, las tendencias y las campañas editoriales de difusión de determinadas obras. A veces coinciden  la buena calidad literaria con las buenas críticas, pero no es lo corriente. Yo he dejado a medias auténticos "bodrios" recomendados por críticos y me han encantado novelas o poemarios de los que nadie había hablado ni para bien ni para mal. Muchas veces el signo político de un autor es suficiente para que se le encumbre por los de su  cuerda, se le publique la obra sin problemas y aparezca en los medios frecuentemente. Totalmente penoso.
¿A la hora de escribir te planteas a tus posibles receptores?
No me planteo a mis posibles receptores. Escribo lo que me gusta y el resultado me dice si es adecuado para niños o para adultos y en función de lo que ha salido me planteo la estructura del libro si son poemarios para que tenga una cierta unidad y procuro buscar la editorial adecuada para evitar rechazos que son muy desilusionantes.
 ¿Por qué crees que la poesía sigue siendo un género minoritario?
El problema de la poesía como género minoritario es que casi todos los niños pasan su infancia sin ella desgraciadamente y sin ese aprendizaje y ese gusto por ella, es difícil que en el Instituto les encante un soneto de Lope o una égloga de Garcilaso, con lo cual harán un trabajo sobre el texto, no digo que no, pero nunca podrán apreciarlo (salvo excepciones que las hay porque a veces se descubre la magia de la poesía tardíamente) pero lo normal es que estos chicos, de adultos, tampoco lean poesía, por lo tanto se publica menos y los que la escribimos no estamos en la cresta de la onda editorial jamás a menos que haya un golpe de suerte con un premio o un libro que caiga bien, pero siempre será algo efímero porque no hay lectores. Un amigo mío dice, en el colmo del pesimismo, que en España no leen poesía ni los poetas. Y puede que sea verdad porque hay pocos lectores y en cambio muchos que la escriben y presumen de ser poetas.
¿Por qué o para qué escribes poesía?
 Escribo poesía porque me parece el más hermoso medio de expresión y necesito volcar mis sentimientos y mis emociones de esa forma. Si luego su lectura es útil para niños y mayores porque se identifican con ella, me parece maravilloso, pero llevo escribiéndola desde que tenía 10 ó 12 años y publiqué mi primer libro Isla de brétema a los 40, o sea que aunque no existiera la posibilidad de hacerla llegar a los demás, seguiría escribiéndola. Lo necesito. 

viernes, octubre 26, 2012

T/.Error,
Jordi Sierra i Fabra,
Oxford, 2012. El árbol de la lectura, 46


T/.Error es un libro enigmático que deja al lector sorprendido y con la boca abierta, ya que el final resulta inesperado. Es más, no hay tal vez final porque la historia queda abierta y son muchas las respuestas que el autor no da o no ha querido dar.
Jordi Sierra i Fabra maneja como nadie los ritmos narrativos. En el relato empieza utilizando un registro cercano a sus novelas de rebeldía, aquellas novelas en que los jóvenes adolescentes sentían esa rabia que da el mucho sentir y el poco entender. Aurelia es el prototipo de personaje femenina, muy en la línea del autor. Ahora bien, lo que, en un principio, parecía una novela de reafirmación o de crecimiento, poco a poco se convierte en una historia de misterio y, al fin, casi de terror.
Nada hace presagiar que en un pueblo del interior, cercano a Barcelona, en donde los veraneos pueden resultar más o menos aburridos, más o menos iguales, todo cambie con la llegada de un extraño. La pandilla de Aurelia se ve sacudida por la presencia de Alfredo, un joven mayor que ellos, que resulta demasiado encantador. El lector se equivoca de nuevo si cree que la novela va a girar en torno a los sentimientos y al primer amor no correspondido. Nada más lejos de la realidad.
Jordi Sierra i Fabra emplea un registro lingüístico directo, incluso cortante para ir conduciendo el relato hacia un callejón casi sin salida. La muerte de los amigos de Aurelia e, incluso, de su amargada tía, hacen que el lector comience a atar cabos que tendrá que desatar conforme la novela vaya llegando a su final.
T/.Error es una novela visceral, de rabia y de sueños frustrados, de ilusiones que se rompen, pero también de misterios sin resolver, de enigmas extraños… ¿Por qué se habla de un error? ¿Qué ocurrió esa noche en que toda la pandilla se fotografió bajo una lluvia de estrellas? Solo Alfredo nos dará la respuesta.
La novela se lee con agilidad y nos deja con la intriga de saber más. Aurelia aporta su testimonio en primera persona, a través de un diario; mientras que un narrador omnisciente va mostrando, mediante el diálogo, el fatídico desenlace.
El relato gustará a los amantes de la novela de terror y también a los que gustan de historias escalofriantes, aunque, insistimos, nada, en apariencia, hacia presagiar semejante desenlace. Una vez más el autor, Jordi Sierra i Fabra, logra envolver al lector y llevarlo hacia la sorpresa final, aunque con unas pistas enigmáticas.