domingo, noviembre 04, 2012

Marcelo Suárez de Luna
Edición de María García Esperón
Buenos Aires 7 México, 2012


“Que su viejo no lo hacía tan mal”, es el deseo que Marcelo Suárez de Luna pide para su hija en el último poema de este poemario, Poesía imperfecta. ¿Cómo definir esta poesía que invade los poros del alma y se cuela por todos los resquicios de la vida? ¿Es imperfecto el compromiso? ¿Es imperfecto el amor? ¿Y las diferencias culturales? ¿Y las señas de identidad? ¿Y los pobres… son imperfectos? ¿Es imperfecto vivir? Seguramente todas estas preguntas puedan contestarse con un sí… porque Marcelo Suárez no busca una poesía pura, en el sentido clásico del término, en que todos los versos sean perfectos, que trate de una forma abstracta los temas del amor, de la religión, de la muerte o del destino. No, Marcelo Suárez, como es ya su seña de identidad, busca algo más en la poesía. Busca acaso que sea impura, en la línea de marcó Neruda, que brote enérgica y precisa y apunte directamente, en palabras de Celaya, “al pecho”.
Vale la pena leer una poesía así porque te consuela de las imperfecciones de ser humano, porque te alivia de la carga de ser trascendente y mortal. Vale la pena que sean unos versos imperfectos, pero dibujados casi como caligramas, porque te hacen las preguntas a tú como lector y te invitan a pensar y a formar parte una y mil veces del poema.
La ironía y el humor aparecen en los versos del poeta; pero también las ansias de libertad y la ternura. Son versos polimétricos que juegan con las rimas y que se adelgazan o amplían según sea el discurso, al compás de la propia vida.
Marcelo Suárez es un poeta culto, que conoce muy bien las referencias clásicas y las maneja cuando le conviene, pero se sabe hombre y mortal; de ahí que no pierda tiempo en abstracciones ya que no teme “revelar los secretos de los dioses”.
Todos los amores del bonaerense Suárez y sus señas de identidad lingüísticas y culturales en engarzan en este poemario que pudiera parecer irregular pero que, bien mirado, traza el paisaje personal de su autor. Y es que, al fin y al cabo, el poeta se define a sí mismo como “uno que va de contramano por las calles de la vida”.

viernes, noviembre 02, 2012

Nombres con sabor a verso
Maria Dolors Pellicer,
Algar, 2012, Calcetín, 74.



Nombres con sabor a verso es un libro que apunta directamente a los sentidos, a las emociones y a la alegría de vivir. Maria Dolors Pellicer nos regala una cincuentena de poemas que gustarán a los primeros lectores. Son poemas diáfanos, que nos hablan, por poner algún ejemplo,  de los afectos, de las emociones y sentimientos; de los juegos y las cosas; de las flores y los animales;  del mar, de las bromas, de las costumbres y de las comidas. Son poemas redondos que tienen nombre propio para cada uno de ellos va destinado a un niño o niña en particular, concretamente a quienes inspiraron los versos. Por orden alfabético se desgranan Amelia, Carlitos, Dorotea, Gabriel, Lorena, Paulina, Quintiliana, Teresa e, incluso, Zulima, entre otros nombres. Son identidades que el lector puede compartir, porque, como indica la autora, los poemas admiten nuevos destinatarios e, incluso, nuevas rimas.
Nombres con sabor a verso juega con las palabras, las rodea de nuevos matices, las hace dulces, saladas, especiadas e, incluso, amargas; todo es posible si, como Javier, se sabe guardar la esencia de los regalos “para entregarlo a sus nietos”. Ahora bien, el presente es importante en los poemas, porque los niños están en formación y son capaces de asombrarse ante todo. El asombro es una de las cualidades de estos versos que se leen con ojos de niño y es que en el universo infantil, que la autora capta con especial sensibilidad, no hacen falta grandes alardes ya que, como le ocurre a Miguel, es posible extraer música “con los platos, las cucharas, / una botella vacía / y unas cajas de bombones”.
En el poemario domina el verso de arte menor, tan cercano a lo popular, a la misma esencia poética y la rima asonante. Reconocemos influencias de las retahílas, por ejemplo, y de las nanas, ya que alguno de los poemas en sí mismo es una nana. Las imágenes sencillas, pero elaboradas no dejan de iluminar los versos. Así, los juegos de palabras, las interrogaciones y exclamaciones, las metáforas y las personificaciones, entre otros recursos. El presente de indicativo es el tiempo verbal que preside estas pequeñas historias mágicas: “Helena, con hache / parece más bella, / más alta y esbelta. / No sé… / ¡Parece más griega!”.
Maria Dolors Pellicer permite que los niños sean los protagonistas absolutos del poemario y les da voz y presencia para que sepan valorar su pequeño gran universo y, como Vicente, uno a uno, se pregunten, cuando ven a otras personas, “si tendrán la misma suerte / quienes pasan por su lado”.
El libro está ilustrado por Jorge del Corral quien traza, en tonos negros y grises, de forma suave, el telón de fondo de los poemas; es, por así decirlo, la imagen de las palabras. Texto e ilustración son pura poesía. No hay duda.


La polifacética María García Esperón, que se encuentra ahora promocionando  sus últimos libros El anillo de César  y El duende No, ha aceptado contestar a nuestras preguntas acerca de la poesía infantil que ella tan bien conoce.


1.      ¿Cómo definirías la poesía infantil?
2.      ¿Crees que hay una división clara entre poesía infantil y poesía para adultos? ¿Qué marca esa diferencia?
3.      Menciona algún poeta que te haya impactado especialmente a la hora de escribir.
4.      ¿Por qué crees que se publica tan poca poesía infantil?
5.      Recomiéndanos algún poemario de poesía actual.
6.      ¿Piensas que a los niños les gusta la poesía? ¿Por qué?
7.      ¿Cómo valoras la crítica literaria actual?
8.      A la hora de escribir, ¿te planteas tus posibles receptores?
9.      ¿Por qué crees que la poesía sigue siendo un género minoritario?
10.  ¿Por qué o para qué escribes poesía?

1. Como aquella que nos otorga una experiencia de origen, la que tiene un sabor a paraíso.

2. La poesía es una sola, ella sabe encontrar a su lector y viceversa. En lo personal, descubrí la poesía siendo niña en poemas que no se escribieron para niños. La poesía para niños actual que prefiero es la que puede emocionar a un lector adulto.  La poesía que más me gusta actualmente es la que me hubiera gustado de niña y al leerla me reconvierto en ese ser de cosmicidad y apetencia de belleza que fue mi ser infantil y que permanece inalterable.

3. En el pasado, Rubén Darío, principalmente, por la brillantez del mundo que mira al crear, que recrea al mirar. En el presente, Aurelio González Ovies, cuya obra me ha impactado tanto que, aunque no escribo como él, me encuentro recién nacida en el asombro del mundo que su poesía devela, que a casi tres años de haberlo descubierto, me sigue pareciendo de belleza inagotable.

4. Por la misma razón que se publica poca poesía. Porque los programas educativos  y los proyectos sociales se construyeron sobre el esquema racionalista (privilegiar el intelecto y posponer la sensibilidad) y el utilitario.

5. Hay muchos que me gustan, pero Los espejos de Anaclara de la uruguaya Mercedes Calvo me parece un libro sobrenatural, un espejo del alma y el viaje más verdadero al corazón de la infancia que yo haya conocido. Y porque con sencillez y sutileza revela lo oculto.

6. Sí les gusta y lo compruebo muy a menudo. Ayer mismo en una presentación de mis libros, hablaba con unos niños de esto, de si distinguían entre el habla común y un poema, y al empezar a decirles yo una poesía, la luz que se encendió en su mirada lo dijo todo.

7. Como una gran aliada de quienes escribimos literatura infantil y juvenil. Los críticos valoran el libro completo, como esa suma de esfuerzos de autores, ilustradores, editores que han puesto lo mejor de ellos en el libro infantil. Es difícil que un libro de poesía infantil, que por lo general es ilustrado, reciba una crítica anquilosante y negativa porque hay muchos valores involucrados. Muchos de quienes hacen crítica de literatura infantil y juvenil se expresan voluntariamente, a través de sus propias tribunas electrónicas, y lo hacen por convicción y pasión. Y difunden la obra, amplían el universo de lectores.

8. Sí, el niño, la niña que hay en mí: el núcleo de infancia que llevo dentro y hacia el que peregrino a través de la palabra.

9. Porque nunca ha sido ni será masiva. La poesía apela a lo más íntimo, lo más sagrado, lo más puro secreto del ser humano. A lo inefable, a pesar de estar hecha de palabras. Al conócete a ti mismo, que siempre es un encuentro con la soledad.

10. Por amor y para amar.

jueves, noviembre 01, 2012

Mª Rosa Serdio,  maestra y poeta, responde con generosidad a estas diez preguntas en torno a su labor como creadora. Su poemario Colores y más colores es un perfecto ejemplo de la buena poesía infantil actual.





  1. ¿Cómo definirías la poesía infantil?
  2. ¿Crees que hay una división clara entre poesía infantil y poesía para adultos? ¿Qué marca esa diferencia?
  3. Menciona algún poeta que te haya impactado especialmente a la hora de escribir.
  4. ¿Por qué crees que se publica tan poca poesía infantil?
  5. Recomiéndanos algún poemario de poesía actual.
  6. ¿Piensas que a los niños les gusta la poesía? ¿Por qué?
  7. ¿Cómo valoras la crítica literaria actual?
  8. A la hora de escribir, ¿te planteas tus posibles receptores?
  9. ¿Por qué crees que la poesía sigue siendo un género minoritario?
  10. ¿Por qué o para qué escribes poesía?

1. Para mí poesía es esa clase de texto, en prosa o en verso, dotado de un juego rítmico interno o expreso, de un universo propio, que hace que los niños jueguen y se diviertan con las palabras o descubran sus propios juegos literarios, mientras van accediendo a un imaginario de tradición, sentimental o emocional al que otros textos no logran llevar al lector u oyente.

2. La división la establece inicialmente el nivel de lectura y comprensión que establece el texto. Si al niño se le anima a escuchar poesía desde pequeño, se le lee, se juega con ella, se le van presentando a los autores y abriendo poco a poco  el camino a la comprensión de los mundos poéticos, bifurcado y rico, el niño puede llegar a leer a autores normalmente clasificados como de adultos a edades bastante tempranas.
Naturalmente, hay autores que se abren, por así decirlo, con más facilidad y en los que los niños entran de forma festiva y emocionada para quedarse a jugar a sus anchas a soñar o a inventar. Quizá sea la complejidad textual o temática la que ponga las barreras. Los   recursos estilísticos que use el autor, el mundo de imágenes o metafísico que exprese, su riqueza filosòfica, el juego de la palabra puede hacer de puente o de escalada hacia la cumbre. Cada poeta es un mundo, un laberinto, y a cada uno de ellos se accede por caminos muy diversos de comprensión o empatía.

3.Cuando se es niño impresionan todos, especialmente los regidos por normas métricas. Verdaderamente dan miedo los grandes clásicos a los que luego se entra por el humor, la mitología, la historia y otros conocimientos que se van adquiriendo. A mí me impresionaron siempre los que, muertos tan jóvenes, han dejado una obra poètica inmensa, y no hablo de más o menos extensa. que parece haber recorrido tantos mundos en tan poco tiempo: Keats, Baudelaire, Lorca, Hernández. Y si se trata de poesía infantil, los autores que hace que prendan los deseos de ponerse a imitar su forma de hacer: Mª Elena Walsh, Ana Mª Romero Yebra, Antonio Gª Teijeiro, Aurelio G. Ovies, Marina Romero, Ángela Figuera...¡Es que hay varios mundos a este lado y al otro del océano!Yo recuerdo aún de memoria textos de Germán Berdiales, de Amado Nervo o de Gabriela Mistral que estaban en los libros de clase. ¿Quién está ahora de los nuevos poetas españoles para niños???

4.No se publica poca poesía infantil pero se publica poca que permanezca como buena. Me refiero con ello a libros que los niños puedan entender y disfrutar sin mediadores, tomando y dejando poemas a salto de lectura.  Hay bellas reediciones de clásicos, de un poema por libro, que nunca plantean riesgos pero sería necesaria una auténtica labor de investigación, por parte de las editoriales, para hacer llegar a la luz libros con textos mejores de nueva creación. Hay mucha complacencia y mucha ilustración que, a veces, no nos deja ver el texto o también textos decididamente ñoños que dejan bastante fríos a los lectores, al menos a los de mi clase.

5. A mí me encantan, entre muchos otros,  “Los poemas de Pillo” S.M. una antología de poetas actuales para niños.  “Abezoo” de Carlos Reviejo, un libro de fondo de mi biblioteca de poesía infantil,  la antología en tres tomos, “Tungairá” “Alibarú” y “Pajarulí” realizada por José  Mª Plaza para Everest donde hay gradación, calidad y buena ilustración, “Versos con alas” de Antonio Gª Teijeiro y “Volando por las palabras”, la Colección Caracol de la Diputación de Málaga con libros muy al alcance de los niños como “Versos muy frescos” de Alicia Borrás o “Versos diversos” de Antonio Gómez Yebra, este último pegado y repegado en mi clase por citar unos pocos nada más. http://www.cedma.com/catalogo/colecciones/caracol.html ¡Es que a mí la poesía para niños me parece insustituible en clase!  Cada año me hago una Antología de los poemas que van saliendo a ser degustados por propia voluntad-he llegado a creer- y, para mi sorpresa...cada año es  diferente de acuerdo a los niños que formen el grupo aunque haya autores que siempre tienen la suerte de ser elegidos.

6. La poesía gusta a los niños y mucho. Sucede que los mayores no les acercan a ella por miedo o desconocimiento cuando no hay forma más sencilla que una buena lectura de regalo. Tal parece que la poesia fuera un escaparate de chucherías y temieran crearles una adicción. Y luego...es que ellos tampoco han sido heridos por el misterio del verso, así que todo se trata de un milagro. Y si surge es puro éxtasis. La poesía gusta porque es juego, es proximidad y magia, es lo que es y lo que no es, sirve para hablar de todo, es un sinsentido consentido, es un texto manejable, domable, que dura en significados, que no se agota en una lectura, que se aprende y se pega a uno...Es un texto...de compañía.
Hay gente que ama a los perros y a los versos...Otra no.

7. La crítica es muy complaciente porque se realiza entre amigos. No hay crítica especialitzada e independiente a la que acudir, todos sirven para hacer críticas y reseñas, hoy por ti y mañana por mí... Y, en este maremágnum de blogs y páginas, lo que más se repite es lo que se dice que vale. Y la calidad va por otros filtros sean textuales, de recursos, temáticos, de conexión con el mundo onírico infantil... Yo leo mucho para mí y les leo mucho a los niños en clase. Demasiadas veces coincido poco con lo que las llamadas críticas me dicen de esos libros y tampoco coincide lo que me dicen mis lectores.  Es que soy de los privilegiados que tengo críticos de pradera, críticos de andar por clase. Hay libros que se han hecho con premios muy importantes que no son para niños y los niños lo dicen claramente. Hay premios de Poesía para Niños en los que se “descubren” y premian a autores que jamás han escrito para niños. A mí esto me sorprende muchísimo. Pueden estudiarse bibliografías de premios en concreto que nos hablan de este sinsentido.

8. Yo escribo habitualmente para los niños de la clase o para los de otros compañeros que pasan por el blog o a los que regalo poemas.  Alguna vez también escribo porque llega un verso y se posa o porque quiero regalar a algún amigo un libro personal por alguna razón concreta. En el caso de los niños, como los tengo a mano, les leo lo que voy haciendo. Otras veces, sin más, lo cuelgo en el blog de clase o se lo regalo para tratar de descubrir cómo les cae el texto, qué me preguntan al respecto, si quieren hacer cosas con el texto (aprenderlo, jugarlo, dibujar, transformarlo, rapear, hacer postales, mandarlo a los poetas amigos).  Y siempre dan en el clavo. Saben lo que tiene don. Y si ellos lo sienten, entonces...todo marcha. Y, cuando es para presentar a alguna editorial, entonces ya...entraríamos en el capítulo de la petición de milagros. Nunca se sabe cómo va a funcionar un texto ni cuándo se convertirá en esa otra cosa llamada libro de poemas.

9. Lo sensible, los mundos inasibles, lo imaginativo, lo infrecuente  siempre ha sido minoritario. A la inmensa minoría, dedicatoria de Juan Ramón Jiménez... y ahí seguimos. No estamos solos pero...estamos menos concurridos, más ensimismados o más lejos de los caminos trillados. ¿Alguien se imagina el día en que un best seller sea un libro de poemas?

10. Yo escribo porque me gusta escuchar lo que me cuentan las cosas y los lugares. La poesía me ayuda a explicar cosas difíciles a los niños, a regalarles palabras que no suelen aparecer por sus días con normalidad...a buscarle las vueltas al lenguaje. Me proporciona una forma de relacionarme con el día a día más mágica,  más intensa y, al tiempo, más liviana y directa. Me gusta escribir poemas porque sé que no son necesarios, aparentemente, y, sin embargo, siempre llegan cargados de dones imprevistos.

 

miércoles, octubre 31, 2012

Ana Mª Romero Yebra, persona comprometida con la poesía en mayúsculas, ha aceptado contestar a nuestras preguntas y ésta es la entrevista que merece, pensamos, leerse muy despacio. ¡Gracias, Ana Mª!






¿Cómo definirías la poesía infantil? 
Creo que es muy difícil definir la poesía y no sé si atreverme. Podríamos decir que "Es el medio más hermoso para acercar e integrar  los niños en su entorno y descubrirles el lenguaje de los sentimientos.”
¿Crees que hay una distanción clara entre poesía infantil y poesía para adultos? ¿Qué marca esta diferencia?
 Pienso que la división no está clara porque los niños se han apropiado y han hecho suyos poemas que los autores nunca escribieron para ellos. Sí hay algunas diferencias en cuanto a los temas tratados, la longitud de los versos, la rima...cuando se escribe para ellos específicamente, pero no creo que o suponga una división clara entre poesía infantil y poesía de adultos.
   En cuanto a mí, la diferencia cuando la escribo sí está clara. La poesía para niños me sale espontánea, directa, rápida, como un borbotón. Es una emoción que representa la niña que aún llevo dentro y, generalmente, no la retoco porque necesita esa frescura con la que ha sido creada.
   En un poema de adultos la temática es diferente, más "de mayores"  y también la manera de expresarla, con un vocabulario e imágenes poéticas más complicadas que releo, sustituyo o cambio con frecuencia hasta que considero que ya no puedo mejorarlo más y decido su publicación. Con la poesía infantil no me ocurre. Un poema de adultos que no acaba de satisfacerme lo dejo reposar y pasado un tiempo, lo releo y puedo mejorarlo. Un poema infantil que no sale "redondo" al escribirlo, va directamente a la papelera, no me sirve.
Menciona algún poeta que te haya impactado especialmente.
Hay muchísimos poetas que me han impactado, el primero Bécquer que leí con 10 u 11 años y me emocionó profundamente a pesar de que desconocía parte del vocabulario que utilizaba: cendal, joyeles, etérea...pero tenía un ritmo en sus versos y una profundidad que me encantaban (creo que es un caso de apropiación de poesía no infantil por mi parte) y sigo siendo fiel a sus poemas. Luego los típicos del bachillerato: Machado, Juan Ramón y muchos otros que vas descubriendo poco a poco desde niña porque la poesía me gustó siempre como lectura de sosiego, más que la prosa. Y dentro de la poesía infantil fue todo un hallazgo descubrir a Carlos Murciano,  a Joaquín González Estrada, a Carlos Reviejo y a  algunos más; no había entonces demasiados. Afortunadamente, hemos crecido en número.
No creo que a la hora de escribir me incline por uno que me impacte especialmente, pero pienso que algo de todos llevo en mi interior que ha contribuido a que escriba de una determinada manera pues me gusta la poesía de lo cotidiano, de los sentimientos...Los planteamientos filosóficos, la metafísica, el estilo grandilocuente de algunos poetas  los rechazo porque no me parecen materia de poesía. Si unos versos no me emocionan, para mí no tienen validez aunque su autor sea un poeta reconocido y encumbradísimo.
¿Por qué crees que se publica tan poca poesía infantil?
Se publica poca poesía infantil porque las editoriales buscan beneficios económicos y la narrativa se vende muchísimo más. Por el mismo precio del libro un crío puede "devorarse" uno de poesía en media hora o tener lectura para varios días con la narrativa. Los maestros prescriben y recomiendan por lo general libros de narrativa, así con resúmenes y preguntas de comprensión lectora cubren el expediente pues hay muy poco que se atrevan a jugar con la poesía en sus clases y a transmitirle a sus alumnos el gozo que representa leerla. En los libros para adultos ocurre lo mismo porque hay pocos amantes  de la poesía ya que no se les ha acostumbrado desde pequeños a disfrutarla.
Recomiendanos algún poemario actual.
Es muy difícil recomendar uno solamente. "La luna sabe a coco" de Juan Kruz Igerabide, en Anaya, "Yeray poeto" de Mar Pavón en Hiperión, cualquiera de los que ha publicado Juan Carlos Martín Ramos... los de Antonio Gómez Yebra, Carmen Gil o Carlos Reviejo... y por supuesto los míos que son muy bonitos.
¿A los niños les gusta la poesía?
 A los niños les encanta la poesía si la conocen. Están predispuestos a ella desde la cuna cuando son arrullados con nanas y canciones del folclore infantil, cuando juegan como niños al corro y a la comba, cuando aprenden retahílas y ensalmos, pero aún faltándoles todo esto porque no lo hayan tenido en sus primeros años hay una inclinación natural a la música, al ritmo que se identifica con la poesía y hay que ofrecérsela. Es un bien necesario aunque muchos no lo crean.
¿Cómo valoras la crítica literaria actual?
 No la valoro, sinceramente. Creo que está muy mediatizada por las modas, las tendencias y las campañas editoriales de difusión de determinadas obras. A veces coinciden  la buena calidad literaria con las buenas críticas, pero no es lo corriente. Yo he dejado a medias auténticos "bodrios" recomendados por críticos y me han encantado novelas o poemarios de los que nadie había hablado ni para bien ni para mal. Muchas veces el signo político de un autor es suficiente para que se le encumbre por los de su  cuerda, se le publique la obra sin problemas y aparezca en los medios frecuentemente. Totalmente penoso.
¿A la hora de escribir te planteas a tus posibles receptores?
No me planteo a mis posibles receptores. Escribo lo que me gusta y el resultado me dice si es adecuado para niños o para adultos y en función de lo que ha salido me planteo la estructura del libro si son poemarios para que tenga una cierta unidad y procuro buscar la editorial adecuada para evitar rechazos que son muy desilusionantes.
 ¿Por qué crees que la poesía sigue siendo un género minoritario?
El problema de la poesía como género minoritario es que casi todos los niños pasan su infancia sin ella desgraciadamente y sin ese aprendizaje y ese gusto por ella, es difícil que en el Instituto les encante un soneto de Lope o una égloga de Garcilaso, con lo cual harán un trabajo sobre el texto, no digo que no, pero nunca podrán apreciarlo (salvo excepciones que las hay porque a veces se descubre la magia de la poesía tardíamente) pero lo normal es que estos chicos, de adultos, tampoco lean poesía, por lo tanto se publica menos y los que la escribimos no estamos en la cresta de la onda editorial jamás a menos que haya un golpe de suerte con un premio o un libro que caiga bien, pero siempre será algo efímero porque no hay lectores. Un amigo mío dice, en el colmo del pesimismo, que en España no leen poesía ni los poetas. Y puede que sea verdad porque hay pocos lectores y en cambio muchos que la escriben y presumen de ser poetas.
¿Por qué o para qué escribes poesía?
 Escribo poesía porque me parece el más hermoso medio de expresión y necesito volcar mis sentimientos y mis emociones de esa forma. Si luego su lectura es útil para niños y mayores porque se identifican con ella, me parece maravilloso, pero llevo escribiéndola desde que tenía 10 ó 12 años y publiqué mi primer libro Isla de brétema a los 40, o sea que aunque no existiera la posibilidad de hacerla llegar a los demás, seguiría escribiéndola. Lo necesito. 

viernes, octubre 26, 2012

T/.Error,
Jordi Sierra i Fabra,
Oxford, 2012. El árbol de la lectura, 46


T/.Error es un libro enigmático que deja al lector sorprendido y con la boca abierta, ya que el final resulta inesperado. Es más, no hay tal vez final porque la historia queda abierta y son muchas las respuestas que el autor no da o no ha querido dar.
Jordi Sierra i Fabra maneja como nadie los ritmos narrativos. En el relato empieza utilizando un registro cercano a sus novelas de rebeldía, aquellas novelas en que los jóvenes adolescentes sentían esa rabia que da el mucho sentir y el poco entender. Aurelia es el prototipo de personaje femenina, muy en la línea del autor. Ahora bien, lo que, en un principio, parecía una novela de reafirmación o de crecimiento, poco a poco se convierte en una historia de misterio y, al fin, casi de terror.
Nada hace presagiar que en un pueblo del interior, cercano a Barcelona, en donde los veraneos pueden resultar más o menos aburridos, más o menos iguales, todo cambie con la llegada de un extraño. La pandilla de Aurelia se ve sacudida por la presencia de Alfredo, un joven mayor que ellos, que resulta demasiado encantador. El lector se equivoca de nuevo si cree que la novela va a girar en torno a los sentimientos y al primer amor no correspondido. Nada más lejos de la realidad.
Jordi Sierra i Fabra emplea un registro lingüístico directo, incluso cortante para ir conduciendo el relato hacia un callejón casi sin salida. La muerte de los amigos de Aurelia e, incluso, de su amargada tía, hacen que el lector comience a atar cabos que tendrá que desatar conforme la novela vaya llegando a su final.
T/.Error es una novela visceral, de rabia y de sueños frustrados, de ilusiones que se rompen, pero también de misterios sin resolver, de enigmas extraños… ¿Por qué se habla de un error? ¿Qué ocurrió esa noche en que toda la pandilla se fotografió bajo una lluvia de estrellas? Solo Alfredo nos dará la respuesta.
La novela se lee con agilidad y nos deja con la intriga de saber más. Aurelia aporta su testimonio en primera persona, a través de un diario; mientras que un narrador omnisciente va mostrando, mediante el diálogo, el fatídico desenlace.
El relato gustará a los amantes de la novela de terror y también a los que gustan de historias escalofriantes, aunque, insistimos, nada, en apariencia, hacia presagiar semejante desenlace. Una vez más el autor, Jordi Sierra i Fabra, logra envolver al lector y llevarlo hacia la sorpresa final, aunque con unas pistas enigmáticas.

martes, octubre 16, 2012


Una botella en el mar de Gaza (Una ampolla al mar de Gaza),
Valérie Zenatti,
Barcelona, Cruïlla, 2011.
  
Una botella en el mar de Gaza, de Valérie Zenatti, es el libro en el que se basa la película, recién estrenada, del mismo nombre. El relato, publicado por primera vez en 2007, narra la relación imposible y, a la vez, esperanzadora, entre una joven israelí, Tal, y un muchacho palestino, Naïm.
Una botella en el mar de Gaza está escrito en forma de mensajes de correo electrónico y reflexiones personales de los propios personajes, así la figura del narrador queda desdibujada para dar paso a las voces fuertes y potentes de los dos jóvenes.
Tal, una adolescente de 17 años, criada en un ambiente de respecto y que desearía superar las situaciones de violencia y de enfrentamientos que se viven en su país, decide lanzar una botella con un mensaje en el mar de Gaza. Desea que le conteste otra chica y, así, poder entablar una relación por correo electrónico, pero quien le contesta es un joven que se expresa, en principio, de forma irónica y distante. Tal no se da por vencida y, poco a poco, va calando en el ánimo del muchacho palestino.
La historia, muy actual, ahonda en las barreras puramente humanas que se empeñan en separar a las personas por razones absurdas como pueden ser, en este caso, la religión o la ideología política. Tal y Naïm son conscientes de los problemas que entraña esta relación y saben que, con probabilidad, nunca podrán conocerse, aunque, el final, abierto, tiende la mano al futuro.
Una botella en el mar de Gaza no solo se limita a recoger el sentir de estos dos jóvenes, sino que va más allá y, con delicadeza y realismo, muestra el dolor, las situaciones de violencia y el miedo que se viven en ambos lados del conflicto entre israelitas y palestinos porque, en el libro, no hay ni buenos ni malos. Simplemente muestra que el camino hacia la reconciliación es difícil, pero no imposible.
El relato está escrito de forma directa, como dijimos, y penetra en los pensamientos más profundos de Tal y Saïm, quienes, poco a poco, se van mostrando al lector en toda su grandeza. Las dudas, los deseos, la vida cotidiana, la sociedad en toda su miseria o su grandeza se pasean por las páginas de este libro que va destinado al público juvenil, pero que, sin duda, no tiene edad.
No sabríamos decir si es la historia de una amistad o de un amor incipiente, pero sí es un documento extraordinariamente vivo de un conflicto actual que, por obra de la literatura, ofrece una nueva esperanza.

La rana vegetariana,
Cynthia Lucía Menchaca Arizpe.
Diseño e ilustraciones: Salomón Iracheta,
Horson Ediciones Escolares, 2012.


La rana vegetariana cuenta algo tan importante como es la superación personal. Y es que no todos tenemos que ser iguales en la vida y no todos tenemos que hacer lo mismo que han hecho nuestros padres ni siquiera debemos colmar las expectativas de nadie porque, al fin de cuentas, cada ser es único e individual y debe crecer por sí mismo. Sin presiones ni limitaciones ni trabas.
Petra es una rana diferente porque no sabe saltar y no es que no lo intente, sino que, sencillamente, no le sale. Sus hermanos se burlan de ella, sus padres se preocupan y su madre la lleva al médico. ¿Nos suena la historia? Seguro que sí, aunque aplicada a los más pequeños de la casa. El médico sugiere que hay de darle más autonomía a la rana y no facilitarle las cosas, que aprenda a cazar sus propias moscas, pero ni así logra saltar. Hasta que un día, gracias a un mono que le sugiere que coma hojas, Petra descubre mil maneras de aderezarlas, mil maneras de preparar una ensalada y aprende que, aparte de las moscas, hay otros alimentos interesantes. Tanto es así que contagia, entre los habitantes del pantano, la costumbre de comer ensaladas. Su madre decide sacarle partido a esta cualidad de la pequeña y le propone que monte un restaurante. El padre no lo acaba de ver claro, pero acepta. Y es tal el éxito que el presidente del pantano la condecora con una medalla y ofrece una fiesta en su honor. En ese momento, Petra, al fin, se siente bien y en paz consigo misma… y, cómo no, da un espectacular salto.
La base alegórica del cuento de Cynthia Lucía Menchaca Arzipe, ganadora del IX concurso de Cuentos infantiles sin fronteras de Otxarkoaga, está clara ya que, de una manera tierna, cercana a la fábula, muestra la necesidad de que cada ser se sienta valorado por lo que es no por lo que se espera que sea. Petra no logra saltar bajo presión, solo lo hace cuando se sabe reconocida y aceptada por los suyos.
La rana vegetariana está ilustrada por Salomón Iracheta con unos dibujos festivos, llenos de colorido, en donde Petra destaca por encima del resto de los animales por sus ojos vivos y amigables y por su gorro de cocinera. El color verde, por supuesto, es el que preside estas hermosas ilustraciones.
La presentación del libro está muy cuidada y se trabaja de manera conjunta texto e imagen con lo cual se logra una excelente fusión que, con seguridad, será del gusto del pequeño lector. El texto, en suma, va destinado a los primeros lectores, a los que se inician en el mundo de la lectura. Combina narración con diálogo y pequeñas pinceladas descriptivas. Es un cuento bien trabado y que ayudará a fomentar la lectura porque ofrece, como ya se ha dicho, un relato ameno, protagonizado por unos personajes con los que el niño podrá sentirse identificado y que le ayudarán a entenderse a sí mismo y, lo que es mejor, a que los demás lo entiendan.
La rana vegetariana es un cuento con valores educativos que huye del didactismo fácil y que, sin embargo, muestra una lección de vida.

domingo, octubre 14, 2012

El vuelo de las cigüeñas,
María Isabel Molina,
Luis Vives, 2007, (Alandar, 88).


La Edad Media, con sus claros y sombras, es un periodo histórico lleno de riqueza y que, contra lo que nos pudiera parecer, no está tan alejado del sentir actual. Los hombres y mujeres medievales sufrían y penaban, amaban y luchaban con tanta fuerza y determinación como pudiéramos hacerlo nosotros y, eso sí, con muchos elementos en contra.
La historia no es una secuencia de fechas y citas más o menos ordenadas, más o menos aburridas, más o menos interesantes. No. La historia es mucho más y, buena prueba de ello, es la novela histórica que goza de muy buena salud.
El vuelo de las cigüeñas, de María Isabel Molina, es un relato destinado a los jóvenes desde los 12 años y aun a los adultos porque el hecho que relata bien puede interesar a todas las edades. Enmarcada en un momento tan apasionantes y convulso como el S. IX, toma como punto de referencia el reinado del rey Alfonso III de Asturias y el traslado, desde Córdoba de las reliquias de los mártires Eulogio y Leocricia.
Dulcidio es un sacerdote mozárabe que se ha hecho cargo de Gonzalo, puesto que, en su niñez, perdió a su padre en un ataque normando. Gonzalo ha aprendido muy bien el oficio de copista y es el encargado de acompañar a Dulcidio a Córdoba para hacerse cargo de las reliquias como fruto de un acuerdo de paz con el emir de Córdoba.
María Isabel Molina, como suele, ofrece un fragmento de la intrahistoria puesto que en Córdoba no todo el mundo, no todos los cristianos, ven con buenos ojos ese acuerdo. De manera muy plástica la escritora ahonda en los usos y costumbres de los cristianos cordobeses y de los cristianos castellanos, tampoco deja fuera aspectos lingüísticos y culturales que nos ayudan a entender mejor ese momento especial de la historia.
En Córdoba, Gonzalo encuentra no solo muchas novedades, ya que corre aventuras y su vida corre peligro, sino que también conoce el amor, gracias a Meriem, la hija de la llamada Dama Blanca y el mayordomo del emir. La Dama Blanca es una mujer cristiana, de rasgos albinos, que fue objeto de un trueque entre cristianos y musulmanes y que ha conservado no solo su religión sino que se la ha transmitido a su hija. Por un momento, el lector supera los prejuicios que pudiera tener y entiende que solo una sociedad tolerante y permisiva puede desarrollarse. La historia entre Meriem y Gonzalo tiene un final feliz, aunque deberá recorrerla el lector.
El vuelo de las cigüeñas es, como estamos diciendo, un retrato admirable de la sociedad del S. IX a la que dota de vida y emoción. María Isabel Molina logra insuflar vida nueva a unos personaje que bien pudieron haber existido.

jueves, octubre 04, 2012

Miguel Borines y tatán
Ilustraciones Pablo Pastor
Kalandraka, 2012.



En 1983 se creó Tanxarina Títeres. Titiricircus es, precisamente, su obra más representada. Este año se conmemoran sus 25 años; de ahí que Kalandraka haya querido rendir un homenaje al arte difícil de las marionetas, aunque el grupo no solo trabaja con marionetas, sino con títeres o sombras chinas. Es un grupo de referencia para este tipo de espectáculos y, sin duda, los años que lo avalan hacen que sea uno de los más prestigiosos.
Miguel Borines y Tatán, de Tanxarina, evocan, en un texto sencillo, pero muy poético cómo era el circo de gran formato y lo hacen, entre tiernos y melancólicos, puesto que son los propios personajes de sus obras quienes toman el protagonismo. Así, situaciones mágicas, algo disparatadas, en la línea del nonsense, se dan la mano para demostrar que hacer circo no es tarea fácil ni mucho menos. No hay tampoco grandes o pequeños espectáculos, puesto que un circo de títeres puede ser tan vistoso y emocionante como un circo usual. La magia y la fascinación se dan la mano en esta historia conmemorativa teñida de amor y de recuerdos. Dos trabajadores del circo comparan pasado y presente y acaban concluyendo que si “antes tenían un circo monstruoso”, ahora son “dos monstruos sin circo pero…¡con ganas de pasarlo muy bien!”. Malabaristas, encantadores de serpientes o equilibristas singulares son los actores de ese circo pequeño en formato, pero grande en emociones.
En Titiricircus destacan las ilustraciones de Pablo Pastor. Son pequeñas genialidades en las que el artista emplea distintas técnicas (collage, fotomontaje, dibujo…) y distintos estilos. Logra, mezclando siluetas, imágenes antiguas con modernas, figuras planas y con volumen, un resultado vistoso, muy actual y, a la vez, con el regusto de los tiempos pasados porque, señoras y señores, el circo sigue vivo.
El libro editado con exquisitez por Kalandraka en la colección Libros para Soñar es, sin duda, un buen homenaje a este espectáculo que provoca, año tras año, risas, ilusiones y, sobre todo, magia. Larga vida a Titiricircus.

miércoles, octubre 03, 2012


David Merveille,
Kalandraka, 2012.


 El actor Jacques Tati creó en los 50 un personaje emblemático que llevó a la gran pantalla con el nombre de Monsieur Hulot. Fueron varias las películas que entre los 50 y los 60 interpretó el propio Tati encarnando a este personaje del cine cómico, en la línea de Charles Chaplin o Buster Keaton.
En el libro que estamos comentando, El papagayo de Monsieur Hulot, David Merveille, su ilustrador, le rinde homenaje con una historia, sin palabras, en la línea del cine mudo, en la que el lector podrá crear sus propios diálogos y recrear las sensaciones que le producen los escenarios que dibuja Merveille.
El libro es un álbum muy bien trabado puesto que las imágenes destilan vida y emoción, ya que pueden desplegarse con lo que se crea una narrativa particular, cercana al estilo cinematográfico,  que permite que el texto visual avance de forma dinámica, sorprendiendo a cada paso al lector, niño o adulto, ya que el libro es un festín para todos.
Cada página es una escena de la historia, cuando se despliega ofrece la continuación, sorprendente en la mayoría de los casos.
Monsieur Hulot se levanta por la mañana, muy de madrugada, pero es capaz de generar la ilusión de la luz dándole a un interruptor porque el cielo de París se transforma, con ese movimiento, en un cielo luminoso. No en balde es conocida como la ciudad de las luces. Acompañamos, expectantes, a este personaje despistado y un tanto excéntrico, por las calles de la ciudad y lo seguimos de cerca. Monsieur Hulot monta en bicicleta y va siempre con su inseparable paraguas y su pipa. Es un personaje inconfundible que resalta entre todos los demás. Hulot es muy despistado y tiene una gran emoción. No es consciente de los problemillas que genera a su alrededor y sigue su camino. Compra un papagayo para sorpresa del lector, aunque, al final, entendemos el porqué.
Monsieur Hulot es algo patoso, pero siempre amable e inocente.
Las ilustraciones de Merveille ofrecen tantos detalles que se pueden crear otras historias al margen de la principal porque son dibujos minuciosos que pueden leerse desde varios puntos de vista. El lector tiene total libertad para empezar la historia por dónde guste y, lo garantizamos, no se aburrirá nunca. El mero hecho de la contemplación ensimismada ya favorece la imaginación del pequeño lector que se aguzará, sin duda, tras cada nueva lectura porque El papagayo de Monsieur Hulot, es un texto que gana con cada exposición.

martes, octubre 02, 2012

Adela Turín. Nella Bosnia.
Kalandraka, 2012.


Rosa Caramelo es ya un título clásico, felizmente recuperado por Kalandraka. Se publicó en 1976, bajo el sello de Lumen, en la tan conocida colección “A favor de las niñas”. No es, en absoluto, un texto obsoleto, sino plenamente vigente y necesario.
En la comunidad de los elefantes, solo los elefantes pueden jugar y pasárselo bien, porque las elefantas, Margarita y sus amigas, están condenadas a vivir encerradas y a comer anémonas y peonías, que no son precisamente deliciosas. ¿Por qué? Pues por una extraña razón: las elefantas han de tener la piel de color rosa caramelo ya que, de ese modo, podrán casarse y seguir con la tradición.
Pese a los esfuerzos de todos, Margarita sigue siendo gris y se aburre mortalmente. Sus padres, finalmente, la dejan en paz y entonces empieza la aventura. Margarita se dedica a jugar, a comer hierba verde y a revolcarse en el barro para escándalo de las otras elefantitas quienes, muy serias, acatan su destino. Y ahí viene el quiebre de la historia y la moraleja distinta: Margarita rompe las vallas y les muestra que, más allá, hay otra forma de vivir, sin discriminaciones ni barreras.
No hace falta que elefantes y elefantas sean distintos ni siquiera hace falta que las elefantas estén condenadas a una existencia pasiva; no, en absoluto y Margarita es la primera que se atreve a romper con los roles sexistas marcados desde antes de nacer.
Rosa Caramelo es un hermoso texto, escrito en tercera persona, por Adela Turín que, en forma de fábula, muestra a los más pequeños que la igualdad es necesaria para crecer en libertad. ¿Por qué las elefantas han de ser rosas y los elefantes grises? ¿Por qué han de comer flores amargas? ¿Para ser más bellas? ¿Quién decide qué es bello y qué no lo es? Los niños y las niñas han de verse como unos iguales y, como tales, han de desarrollarse.
El cuento que sigue la estructura de un relato tradicional, puede leerse en voz alta a un grupo de niños, por ejemplo e, incluso, se podría adaptar de forma dramatizada porque la descripción que se hace de los animales está llena de detalles y es muy plástica.
Las ilustraciones de Nella Bosnia, por otro lado, son luminosas y ofrecen ese contraste entre gris y rosa, entre lazos y adornos y la libertad de decidir… Si una niña quiera vestirse de rosa, está bien; pero si quiere hacerlo un niño, también. Y si una niña quiere jugar al fútbol, está bien, tanto como si un niño quiere bailar ballet.
Rosa Caramelo va dirigido a los primeros lectores, quizás los hijos de aquellos que leyeron hace años la versión en Lumen, aunque, lo que son las cosas, no parece haber cambiado demasiado el panorama y, como decíamos al principio, el texto sigue siendo necesario.
El relato lucha contra los estereotipos sexistas y aboga por la coeducación y, por supuesto, por la libertad de elección.

Actividades

lunes, octubre 01, 2012

Anthony Browne,
Kalandraka, Libros para soñar, 2012.
Traducción Silvia Pérez Tato



Si me siento sola... soy muy pequeña; si estoy aburrida soy gris; si hace mal día estoy triste; si me enfado pataleo; si hago algo que no debo me siento culpable, puedo sentir vergüenza y curiosidad; si tengo hambre como; si ya he comido no como más; a veces me preocupo; otras me siento ridícula... y termino el día soñando. ¿A quién no le suenan estos estados de ánimo o estos comportamientos? Todos nos hemos sentido o nos sentimos de una determinada manera. Ahora bien, para los más pequeños, es difícil poder dar nombre a estas emociones, de ahí que sean tan importantes libros como el que estamos reseñando, ¿Cómo te sientes?, de Anthony Browne.
El monito protagonista, de aspecto simpático y tierno, es un guía especial por esa cuerda floja de sensaciones con las que los más pequeños tienen que aprender a convivir.
Con un texto breve y muy directo, más unas ilustraciones que recrean de manera soberbia los estados de ánimo, ¿Cómo te sientes? es un libro muy apropiado para que los pre-lectores y primeros lectores aprendan a conocerse y a identificar sus miedos, sus dudas, sus alegrías y sus tristezas.
El libro, en formato álbum, conjuga a la perfección texto e ilustraciones, ya que, por un lado, las letras de agrandan, disminuyen, se ondulan, según sea el momento o la emoción y, por el otro, los dibujos crecen o disminuyen también para representar esos determinados estados de ánimos. Los colores o la ausencia de los mismos permiten también entender cómo se siente el monito y, de paso, el propio lector.
Todo en el cuento, en suma, contribuye a crear una atmósfera muy cercana y cálida para que los pequeños se socialicen y entiendan que es normal no aburrirse a veces, enfadarse otras y estar triste a veces; aunque sea mejor sentirse bien.
¿Cómo te sientes?, en suma, es un regalo para grandes y pequeños. Puede leerse en castellano, gallego, catalán, euskera y portugués.
Publicado en Pizca de Papel

domingo, septiembre 30, 2012




Pupi es un personaje que encanta a los más pequeños porque es entrañable. Pupi se equivoca muy a menudo con el vocabulario, aunque se divierte mucho y, gracias a esos equívocos, se crean situaciones divertidísimas. Pero… ¿quién es Pupi? ¿Qué cualidades tiene para resultar tan simpático?
Un buen día, Pupi aterrizó de manera forzosa en el patio del colegio donde estudian las gemelas Bego y Blanca. Procedía del planeta Azulón. Al preguntarle si se había hecho pupa, él creyó que le decían “pupi”, de ahí su nombre. A Pupi le ha gustado tanto la Tierra que se ha quedado en ella, para deleite de todos sus amigos. Vive en casa de Concha, la conserje del colegio, y, con las gemelas y varios niños más se lo pasa genial, aunque siempre tropieza con Coque que es un impertinente consentido.
Con Pupi los pequeños lectores conocerán múltiples peripecias. Aprenderán a ver lo más cotidiano y su propia realidad a través de los ojos del marciano que logra, de esa manera, hacerlo todo más mágico e increíble.
De la mano de su creadora, María Menéndez-Ponte, Pupi ha ido a la playa, ha sido futbolista, ha ido al hospital, ha sabido qué son los fantasmas e, incluso, ha participado, en una de sus últimas aventuras,  en un Halloween más que mágico. Es más, Pupi ha aprendido a cocinar a su manera, ha entendido más o menos  las reglas del juego, se ha enfadado y se ha alegrado, se ha indignado y su nariz se ha puesto muy colorada… y, sobre todo, ha hecho partir de risa a todos con sus ocurrencias sencillamente geniales. Pupi ha enredado en el baño con la espuma, ha tratado de elaborar un super-bizcocho e, incluso, ha sido capaz de valorar el silencio. Pupi también ha celebrado su cumpleaños en la Tierra y ha averiguado qué es una peluquería y mil cosas más. Además, por derecho propio, Pupi ha acuñado en un libro titulado “Pupipedia” aquellos momentos, cosas o situaciones que más le han impactado. Todo aquello que, por decirlo a su manera, es “estufefástico”.
La Pupimanía está entre nosotros y los niños pueden no solo leer sus aventuras, sino jugar con Pupi (“Pupijuego”) o aprender inglés (“Pupi aprende inglés”); es más también pueden colorearlo gracias a un cuaderno editado para ese fin y que se vende con las ceras.
Pupi, no podía faltar,  ha escrito su diario para compartir con sus “omigos” terrestres todo aquello que le fascina y le emociona. Gracias al “Pupiatlas”, por otra parte, los lectores vivirán “trillones de aventuras”.
María Menéndez-Ponte recrea con maestría una situación especial –y algo tópica-, como es la de un marciano en la Tierra, aunque le ha dado unos matices llenos de humor y gracia. Ha sabido incluir lo que, en principio, podía inquietar, en la normalidad de los niños porque Pupi, con todas sus características, acaba siendo un más de la pandilla.
La editorial SM ha apostado fuerte por este pequeño personaje tan lleno de “ternera” como diría él y lo ha arropado, como acabamos de ver, de todo un mundo hecho a su medida.
El universo de Pupi y sus amigos está ilustrado por Javier Andrada. Andrada recoge con frescura y humor todas las peripecias que le suceden a Pupi y las plasma, siguiendo la aventura escrita, de forma muy sugerente para que los niños puedan darle, de manera infalible, una imagen  real y concreta al marciano azul, de cara redonda y nariz roja.
En suma, Pupi es el compañero ideal de los más pequeños. Nadie como Pupi sabe entender su manera de pensar y nadie como él sabe hacerlos reír. Así que no hay mejor manera  para empezar a leer que hacerlo de la mano de Pupi.

Publicado en Pizca de Papel