viernes, agosto 23, 2013

Cuando os hagáis pequeños,
Uxue Alberdi –Aitziber Akerreta,
Kalandraka, 2013.


Sucede demasiado a menudo que a los niños se les hurta rápidamente la infancia. Pronto se les impide seguir siendo niños y se les mide por unos mismos parámetros. Parece que todos los niños tuvieran que aprender las mismas cosas a un tiempo, a hacer pipí a los dos años, a hablar lo más pronto posible, a caminar con destreza, a pronunciar todas las consonantes, a escribir su nombre, a leer, a sumar de memoria, a comer con cubiertos… Y poco a poco vamos creando adultos pequeños a los que les faltará siempre ese destello de la imaginación, esa sorpresa que es siempre la infancia.

Sin duda eso lo sabe muy bien Uxue Alberti, la autora autor de Cuando os hagáis pequeños. De manera directa entra en el espacio infantil y aborda aquellas cosas que los niños tienen que hacer, tienen que jugar, tienen que saltar en los charcos, tienen que perder el tiempo (o ganarlo…), tienen que explorar sus emociones y tienen que ser, sin duda, niños.

El libro va destinado a los pequeños lectores desde 6 años, pero pensamos que contiene un mensaje muy claro para los adultos: les recuerda la espontaneidad del mundo infantil y la felicidad que provoca ser niño. Dejar de serlo antes de tiempo no hará que los niños sean más felices, al contrario. Más de un adulto leerá el texto con nostalgia y se reconocerá en la afirmación de no querer hacerse mayor. El libro, no pos casualidad, se subtitula “Cuanto para contar a los mayores antes de dormir”.

Las ilustraciones de Cuando os hagáis pequeños, a cargo de Aitziber Akerreta, son simbólicas ya que combinan el color con el blanco y negro. A los niños les corresponde el mundo del color, en cambio los adultos son los que lo ven todo en blanco y negro, los que han perdido la libertad de la infancia.

El libro parece muy adecuado para esta época estival ya que es el momento del año en que los pequeños pueden jugar y dejar pasar el tiempo sin más aspiraciones que ser niños, de sentirse bien, que sorprenderse y fabular. No es preciso cargarlos de obligaciones ni de deberes:

“Cuando os hagáis pequeños,

Podréis reír y llorar o llorar y reír.

Y después, comeréis tarta de chocolate”.

Y, más adelante, “de mayores querréis ser pequeños”. Hay que dar tiempo al tiempo y permitir que cada niño lo sea a su manera porque no existe, en eso tan misterioso que es la infancia, un libro de normas. Por fortuna. No lo pongamos los adultos.

viernes, agosto 02, 2013

Sira Sol
Mar Pavón - Blanca K
Amigos de papel, 2013


Sira Sol es un cuento mágico, cargado de ternura y de cariño hacia los niños. Está escrito e ilustrado por dos mujeres que, sin duda, aún conservan el brillo de la infancia en sus ojos, si no sería poco probable que captasen con tanto mimo qué siente la pequeña Sira al irse a dormir y cómo concilia el sueño.

Sin imaginación no se puede vivir ni sin fantasía ni sin ilusiones. En la cabeza de un niño anidan mil sensaciones, mil palabras, mil cuentos, mil deseos y mil quimeras. Sira, la protagonista del libro que hoy nos ocupa, cada noche se duerme con la música de su móvil. Esa sería la percepción del adulto, al observar cómo la niña contempla esas figuras cambiantes que danzan sobre su cabeza. Ahora bien, Mar Pavón sabe que las cosas no son así de fáciles y que si la niña se duerme con la sonrisa en los labios es porque tiene un secreto, el secreto de Sira y el Sol. Todos los animales que giran en su móvil están ligados a un sol que es quien les da vida y los agrupa. Así, una vaca, un gallo, una oca y un burro piden permiso a la niña para girar y la niña, con un guiño, se lo otorga, pero es el sol quien pone condiciones: todos girarán a su alrededor. Y eso a los animales del móvil no les importa lo más mínimo porque, por fin, son el centro de atención de alguien, de Sira. La niña es la única que entiende que su móvil no es solo un juguete, porque contempla con los ojos del corazón.

Y así, despacio, Sira se va quedando dormida, por eso no ve a un último animal que ya no llega a tiempo de girar porque, el pobre, como buen caracol, es muy lento.

Sira Sol está escrito por Mar Pavón de manera cautivadora, manteniendo estructuras paralelas y permitiendo que, como en una pequeña obra de teatro, todos los personajes tengan su actuación. Sira los contempla y se deja seducir por ese vaivén que la lleva al sueño. Las ilustraciones de Blanca BK muestran a Sira como una espectadora de excepción, porque acompaña a cada uno de los animales. La ambientación es nocturna, pero está tan llena de luz que representa que, para Sira, dormir es la puerta a la fantasía. Los animales, el sol, los signos musicales… todos arropan el texto y permiten al pequeño lector o al que aún no sabe leer que se deleite con las imágenes y se imagine también dormido, como la propia Sira en la portada, entre todos los animales.

Sira Sol está editado por Amigos de Papel y es un libro muy cuidado, que muestra una tipografía cambiante, adecuada para los pequeños lectores. Sin duda, es un cuento para ser leído por las noches, como preparación al sueño e introducción a la magia de la fantasía infantil. Sira Sol demuestra que la hora de dormir no es el final del día, sino el principio de una aventura.

jueves, agosto 01, 2013

Violeta,
Elena Molist,
Amigos de Papel, 2013.



No siempre es fácil explicar a los más pequeños que las apariencias engañan, que a menudo lo más importante, lo esencial, como se lee en El Principito, no se puede ver, pero sí sentir. De ahí que sea necesario explicarlo mediante la metáfora o acudiendo a otros personajes. Es lo que ha hecho Elena Molist en Violeta. Violeta es una oruga muy crítica consigo misma, que piensa que es muy fea y decide ocultarse. Ahora bien, Violeta sabe valorar la belleza y le encantan las flores. Y es muy sensible gracias a esa riqueza interior que posee. La oruga se hace continuas preguntas que nadie sabe contestar porque, donde vive, ella es la única oruga. Es una araña, un enemigo potencial del insecto, quien le da las respuestas y la orienta porque Violeta, con el tiempo, se convertirá en una hermosa mariposa, aunque ella aún no lo sepa.

El cuento, destinado a los primeros lectores, no solo habla de las falsas apariencias, sino de la importancia de saber escuchar y del deseo de aprender. Además alaba las virtudes de la paciencia, del recogimiento y de la confianza. Violeta aprecia los colores más que nada. De ahí que su nombre, como un reclamo, siempre se reproduzca con el color violeta.

Violeta tenía la autoestima muy baja, pero eso no le impidió seguir buscando hasta descubrir su verdadera identidad. Conocerse a uno mismo es una tarea a la que podemos dedicar toda una vida.

El libro se presenta en formato de álbum ilustrado dentro de la colección Bichiamigos de Papel. Las ilustraciones son de la propia autora y nos muestran unos dibujos tiernos, de colores suaves, en los que Violeta se muestra en toda su belleza, porque al pequeño lector, sin duda, no le parecerá fea la oruga, sino simpática, de grandes ojos y expresión calmada.

Violeta explica la metamorfosis de oruga a mariposa, pero no se queda solo en el plano natural, por decirlo así; sino que Elena Molist se para a escuchar y recoge las emociones y el proceso que sigue nuestra oruga hasta convertirse en mariposa hermosa y volar. Cuántas veces la propia persona se infravalora y han de ser los amigos o algún observador imparcial quien le descubra todo su potencial. Un cuento para leer en familia y permitir una buena reflexión posterior.

miércoles, julio 31, 2013

El disco del cielo 
María García Esperón
Cuba, Gente Nueva, 2010

María García Esperón siente verdadero interés por el pasado porque cree, y está en lo cierto, que encierra muchas respuestas para entendernos a nosotros mismos. No desdeña el legado de la antigüedad y, en sus obras, se obstina en tender puentes una y otra vez entre el ayer y el hoy, entre las nebulosas que entroncan con los mitos y los afanes del hombre del S. XXI, enredado en otro tipo de historias que lo convierten en un ser indefenso y vulnerable. Mucho más de lo que quisiéremos reconocer.

Ya en El disco del tiempo (2004) nos presentó a los tres jóvenes protagonistas de la historia, Nuria, Philippe y Marco. En aquella ocasión el disco de Festos era el objetivo de la investigación que llevaron a cabo estos tres amigos. Tras seis años, en 2010, en El disco del Cielo se ven implicados en otra peripecia que los llevará a Nebra, en Alemania, en pos de un fragmento del llamado disco de Nebra.

Cabe señalar que el disco de Nebra es una pieza importante en el puzzle gigante de la historia de los discos de la antigüedad que María García Esperón teje con imaginación, emoción y rigor. Este disco fue hallado en el año 1999. Es una placa de bronce, redonda, que podría representar la bóveda celeste. Este detalle fascina a la escritora mexicana y le sirve para relacionarlo con el final de la cultura minoica, que, en la novela se atribuye a la caída de un meteorito.

Dos tiempos se entremezclan en la novela y se unen en algún momento rompiendo la línea temporal. Por un lado, las vivencias de Aléktor, un aprendiz de Dédalo, quien asiste al final de un reinado que parecía eterno, el creado por el legendario rey Minos. A su lado, la bailarina egipcia Nefereset, que juega un papel importante en la narración. Juntos llegan a tierras de Nebra en donde una maga exiliada, Melkis, tiene subyugados a todos sus habitantes con su extraña influencia. Dédalo, mientras, también llega a Nebra y es invitado por Melkis a viajar a Egipto para conocer la misterio del laberinto de la Pirámide Negra. Todo está escrito en el disco, principio y final.

La historia moderna la protagonizan los tres jóvenes en su afán de localizar el fragmento que falta. Esto les lleva a conocer a un profesor que defiende la caída de meteoritos como el final y el origen de muchas civilizaciones. Hay una sociedad secreta que mata para conseguir hacerse con los discos y poder detentar, así, un poder ilimitado.

De México y Francia, hasta Nebra, para evocar Knossos y llegar, al fin, a Egipto, para desvelar un enigma del cual depende, en buena manera, nuestra propia existencia. El disco de Nebra nos llevará, en la próxima entrega, a El disco de Troya.

La narración es rápida, trepidante diríamos. Se mueve entre Festos, en el Siglo XVII a. C. y Alemania en 2004. Misterios, enigmas, secretos, luchas de poder, ritos ancestrales conforman un relato que el lector, joven y adulto, seguirá con mucho interés pues le permitirá reflexionar y, a la vez, entender, en parte, qué es lo que mueve y paraliza al ser humano: la lucha por atrapar el tiempo, por ser inmortal, y la constatación de que somos entes finitos y mortales. Quizá si aceptamos que nuestro paso por la tierra es limitado, aprendamos, de una vez, a respetarnos.

















miércoles, julio 24, 2013

Isabel Minhós Martins – Bernardo Carvalho,
Kalandraka, 2013.



Es bueno reconocer las influencias y los consejos que nos moldean como seres humanos. No vivimos aislados y dependemos del grupo. No hace falta entrar en cuestiones filosóficas ni trascendentales para aprender algo tan sencillo, y a la vez tan complicado, como es dar las gracias. El protagonista del álbum ilustrado  “¡Muchas gracias!” no tiene ningún inconveniente en rendir tributo a los que le rodean, familiares, amigos, maestros, vecinos, conocidos… En primera persona va desgranando las enseñanzas que ha recibido de cada uno. Ha aprendido a ser paciente, pero a la vez a no serlo; a no perder el tiempo, pero también a descansar; a escuchar y a hablar; a ganar y a perder… ha aprendido, en una palabra, a vivir. A menudo los mensajes que recibimos pueden parecer contradictorios, aunque, si lo miramos bien, son simplemente complementarios. Así, por un lado, se puede entender que no siempre se logra lo que no quiere, pero, por el otro, hay que correr tras un sueño para tratar de alcanzarlo.
De esa manera tan clara y sencilla, los pequeños lectores, desde 4 años, descubrirán las contradicciones y paradojas del día a día y aprenderán que todavía les queda mucho por aprender sin que eso les cause desazón, sino alegría y ganas de vivir.
Es importante dar las gracias, aunque sea por lecciones cotidianas, muy básicas y esenciales. Los niños están en pleno proceso y para ellos no hay nada tópico ni manido. Todo es sorpresa, todo es novedad, todo es magia. Eso lo recoge muy bien el texto, pero también las ilustraciones que evocan esos escenarios también diarios, aunque con un punto de magia, gracias al colorido, a la proyección del trazo, a la emoción de los rostros.
¡Muchas gracias! es un libro diáfano, cercano y muy positivo. Un libro que podríamos calificar de iniciático porque sitúa al pequeño en el punto de partida y ante sus primeras reflexiones. Un libro que valora todas las enseñanzas que fraguan un carácter y nos hacen ser a todos de una determinada manera.

lunes, julio 22, 2013


Ramón García Mateos,
Kalandraka, 2013

 

De los álamos el viento, de Ramón García Mateos, es un poemario que demuestra que no hay diferencias entre la poesía infantil y la poesía sin más. Son 21 poemas de tradición popular e impecable composición. García Mateos conoce bien todos los metros y sabe de la poesía clásica y la moderna, pero, en esta ocasión, ha optado por la de raíz tradicional, tan vinculada con los orígenes de la poesía y tan cercana a los niños porque la cadencia asonante, los juegos de palabras, los estribillos, el vaivén musical son los propios de los juegos, de las retahílas, de las canciones y eso Ramón García Mateos lo sabe muy bien.
Nos felicitamos por este poemario y felicitamos el acierto de Kalandraka al publicarlo. No solo son poemas hermosos y abiertos, sino que las ilustraciones de Fernando Vicente ya forman, ellas solas, otro poemario. Sin duda, entre el autor y el ilustrador ha habido una sólida complicidad porque Fernando Vicente recoge la esencia de los poemas y juega con todos los sentimientos y emociones que la palabra nos pueda evocar. La portada ya es, sin duda, una ventana abierta al interior con el reflejo de los álamos en forma de mano abierta, para dar, para tender, para acoger.
Un lector adulto puede entender mejor, quizá, el origen de los poemas y discernir las influencias que recoge García Mateos. No obstante, a un niño le importa poco si Góngora o Blas de Otero o el Arcipreste de Hita están entre las influencias del autor, porque lo que a un niño le importa es que los textos hablen de aquello que es esencial para él, de su mundo, de la imaginación, de la fantasía, de los sueños, de ese otro espacio en el que aún es posible ser feliz y que, sin duda, está en la infancia.
Son muchos los temas que resuenan en De los álamos el viento. García Mateos es una persona que siente los orígenes, que sabe qué es la tierra, qué es el agua y qué es el pan y quiere proyectar esa verdad en sus versos. Habla del amor, de la ternura, pero también del olvido, de la memoria, del paso del tiempo, del sabor de lo antiguo y de la riqueza de lo añejo. Aúna, en sus versos, el hoy con el ayer porque el poeta no se resigna a que se pierdan las voces recias de aquellos que cantaban mientras trabajaban. La luna, el sol, las flores, las profesiones vinculadas con el campo, las fiestas, las tradiciones… se enredan en los versos del poeta salmantino y juegan al corro con las rimas asonantes. Nada le es ajeno a Ramón.
La metáfora, la personificación, los paralelismos, los juegos de palabras son algunos de los recursos que podemos observar en el texto y que ayudan a enriquecer todavía más la palabra.
El poeta también sabe de ternuras y las derrama en sus nanas: “Duérmete mi vida / duérmete mi bien / flor de la mañana / luz de amanecer”.
El poeta, como un juglar, recoge la voz del pueblo y le da cuerpo y le da contenido y esencia. Intuye que, al caer el día, “A lo lejos sin remedio / tiembla la voz en el alma. / Canto sin quiero cantar / pero lloran mis palabras”. No es, De los álamos el viento un libro fácil ni superficial porque hay algo más, aparte de las melodías, de los sones y las canciones, hay una reivindicación de lo que es importante y una nostalgia por lo que, tal vez, hayamos perdido por el camino: “Nadie queda ya / entre los adobes” nos dice el poeta con cierta nostalgia en su poema “Ausencia”.
Sin duda, los lectores de todas las edades podrán encontrar en De los álamos el viento un ramillete de poemas que sacien su sed de palabras, esas palabras que nunca pasan, que, por mucho que las usemos, siempre lucen, como bien demuestra Ramón García Mateos.

lunes, julio 15, 2013






Pepe piensa... y después ¿qué pasa?
Michel Piquemal,
Madrid, SM, 2010, (El Barco de Vapor. Serie Pepe piensa)



 

Pepe es un niño observador que se pregunta por las cosas que suceden y por las que sucederán. Le gusta mucho jugar con su gata Bergamota, pero, un día, su gata está tan quieta, que al niño le parece que ha muerto y se lleva un disgusto. Pronto su madre le hace ver que, simplemente, estaba dormida y que podrá jugar con ella como siempre. Pepe piensa que su gata es inmortal y su madre lo saca de dudas al demostrarle que no, que la gata, como todos los seres vivos, después de un tiempo, morirá. A Pepe eso le angustia porque teme que a su madre le pase lo mismo. La muerte, dice Pepe, “no mola nada” y su madre le da una lección de vida al decirle: “Precisamente porque nuestra vida no es infinita, tenemos que llenarla de felicidad y de amor”.
Pepe acepta el paso del tiempo y pide una foto con su gata para acordarse siempre de ella. En ese sentido las ilustraciones de Thomas Baas son importantes para comprender la historia.
Pepe piensa… y después ¿qué pasa?, de Michel Piquemal, es un libro destinado a los primeros lectores que aborda un tema sensible y complicado: la muerte. Es un tema que se suele evitar por no saber cómo abordarlo, cuando resulta de vital importancia que los pequeños sepan de su existencia y no obtengan simples evasivas cuando quieren saber y hacen preguntas. La madre de Pepe, en ese sentido, da una respuesta positiva, aunque real. No huye del tema, no miente a Pepe, sino que le explica cuanto puede durar la gata más o menos y qué ocurrirá después para pasar a hablar de ella misma; aunque lo hace con serenidad y alegría porque Pepe es un niño y, para él, por fortuna, el tiempo aún corre a su favor.
El libro se completa con unas indicaciones para tratar el tema e incide en el aspecto principal del libro, que es la vida de las mascotas.
En definitiva, un libro ameno, directo y cargado de esperanza.

miércoles, junio 26, 2013


Mamá se ha marchado,
Christoph Hein,
Madrid, SM, 2005. (El Barco de Vapor, 177)



La pequeña Úrsula –o Ula como a ella le gusta que la llamen- siente que su familia es estable y se encuentra muy a gusto en su hogar. Su padre es escultor y sus dos hermanos mayores, Karel y Paul, pese a ser muy distintos, arropan a la niña siempre. Ahora bien, su mejor amiga es su madre. La madre de Ula es especial, siempre se ríe, aunque esté enfadada. Es directora de cine y, aunque viaja mucho, cuida de su familia continuamente. La vida para Ula es normal hasta que un día, su madre enferma y poco a poco va perdiendo la salud hasta que muere. Eso hace que todos vivan el duelo de una manera particular. Han de aprender a vivir sin su madre y eso es muy difícil.
“mamá se ha marchado” aborda, con transparencia y calidez, un tema tan complicado como es el de la muerte explicado a los lectores infantiles. A través de la mirada de Ula pasamos de la perplejidad al enfado, del miedo a la culpa, de la rabia a la aceptación. El entorno más cercano los rodea con una capa de piedad, trata de ayudarlos, pero lo único que logran es que se entristezcan aún más.
La familia de Ula supera cada uno a su modo el vacío que ha dejado su madre. El padre lo logra imprimiendo a su estatua, la Piedad, algún gesto de su mujer. Karel consigue interesarse por una chica, Petra; Paul comienza a encargarse de la cocina y Ula acaba viendo que sí, que su madre se ha marchado para siempre, al menos en el aspecto físico, aunque nunca en el plano emocional.
Christoph Hein escribe una novela conmovedora y llena de realismo. Logra atrapar al lector desde la primera página y consigue, gracias a los diálogos y a las reflexiones de los personajes, que nos vayamos acercando con lucidez al hecho de la muerte. Como bien dice el padre a Ula, cuando van a visitar la tumba de su madre: “El sepulcro no es más que un símbolo. Y no lo es para ella. Mamá ya no necesita absolutamente nada, al menos nada que nosotros podamos darle aquí en la tierra. El sepulcro es para nosotros, para ti, para Karel, para Paul y para mí, y para todos nuestros amigos. Nosotros necesitamos un lugar para nuestro duelo. Solo para eso tenemos el sepulcro. Porque lo necesitamos. Porque aquí tenemos la sensación de estar cerca de ella.”
“Mamá se ha marchado” da alguna respuesta y formula varias preguntas; pero sobre todo ofrece un camino en la superación del duelo. La familia de Ula deciden irse de vacaciones juntos, es la primera vez que lo harán sin su madre, y ese hecho los hermana y cohesiona como familia. Ula aprende a escuchar a su madre porque, como le dice su hermano: “Solo tienes que pensar en mamá, así la verás y podrás hablar con ella. […] Porque tú conoces a mamá. Y sabes perfectamente qué te aconsejaría. […] Habla sencillamente con ella y la oirás”.
En definitiva, un libro muy adecuado para los niños desde 10 años, escrito con delicadeza y respeto. Entre la muerte y la vida hay solo un hilo y Ula lo ha descubierto muy temprano.


lunes, junio 17, 2013

Ricardo Gómez,
Edelvives, 2013.




Samuel acaba de cumplir 10 años y eso para él es motivo de profunda reflexión porque el resto de su vida lo pasará con dos cifras. Y es que Samuel es, como indica el título del libro, “Un chico diferente”. Destaca por su habilidad obsesiva con los números. Todo para él es objeto de cálculo, desde una habitación a un árbol o unas sombras. Su vida gira en torno a ciertos miedos y ciertas manías que ha ido generando, por ejemplo, no le gusta que le toquen ni entiende de ironías ni de sutilezas verbales. Es un chico listo y muy observador, pero carece de habilidades sociales y no tiene amigos.
Su psicóloga ha tenido una idea excelente y le ha regalado el cuaderno en el que escribe su historia, la misma que Ricardo Gómez nos cuenta, porque “Un chico diferente” está escrito en primera persona, por un niño que, como cualquier niño, gusta de fabular e imaginar, pero él lo hace de una manera especial, porque colecciona cosas extrañas y hace fotografías aún más extrañas, aunque a él le apasionan y encuentra una secreta poesía en los números y sus combinaciones.
Samuel, por otra parte, siente miedo a un monstruo que vive en la zona oscura de su habitación, que es como él la llama. Es Moab, el Monstruo Abominable que siempre lo pone en aprietos porque es quien le sugiere que se salte las normas y las infrinja, con lo que Samuel acaba confundido y más angustiado.
Ricardo Gómez es profesor de matemáticas y eso se nota en el libro, pero el libro no es un libro de matemáticas sin más, en absoluto, el libro es el retrato de un muchacho con un síndrome de asperger, por ejemplo, o algún trastorno del espectro autista. Y es un libro que nos permite pensar y entender qué hay detrás de las aparentes excentricidades de Samuel, hay un niño que quiere ser feliz, que quiere vivir con sus manías y que necesita apoyo y cariño constantemente.
El libro, como decíamos, está escrito en primera persona, lo cual es un acierto indudable porque el autor podría caer en juicios más o menos paternalistas y no lo hace al permitir que sea Samuel quien se exprese con total normalidad porque para él sus colecciones, sus cuentas, sus números, sus manías forman parte de la vida, de su vida y es lo único que él conoce. Samuel reflexiona y entiende y hace esfuerzos para integrarse en la vida normal de su familia y en las rutinas de la escuela. La psicóloga juega un papel muy importante porque es quien lo guía y quien le marca las pautas. Las personas que sufren este síndrome necesitan una vida organizada en la que todo esté en su sitio y Samuel así lo manifiesta acostándose cada día a las 11, teniendo la hora de la familia a las 8 y siguiendo unos esquemas que, en cuanto se tambalean, hacen que él sufra.
Por otro lado, a Samuel le gusta la fotografía y su tío Luis lo entiende y le permite que realice las fotos que quiera, fotos inquietantes de sombras, de ramas, de objetos que a Samuel le inquietan porque no son simétricos.
Un chico diferente es un libro espléndido, sin duda, por esa capacidad que tiene Ricardo Gómez de permitir que sea Samuel quien se exprese, dibuje, piense y reflexione. Gracias a eso entendemos que quizá esas diferencias no sean tales al fin y al cabo. Jordi Vila Delclòs ilustra el texto y lo hace con acierto, captando las sombras, las oscuridades que atormentan al chico y de las que, de alguna manera, logra salir adelante gracias a las complicidades que se establecen entre otros personajes como Mar y Eva.
Una historia que no dejará indiferente a ningún lector. Muy recomendable para los educadores que traten con chicos tan especiales como Samuel.

viernes, junio 07, 2013



El fantasma Nicanor,
Ana Mª Romero Yebra,
Madrid, SM, 2013, (Cuentos de Ahora, 65).



El fantasma Nicanor es muy peculiar ya que está cansado de estar solo. Como quiere causar buena impresión decide bañarse y mejorar de aspecto. Después, gracias a un amigo, conoce a una fantasma a la que le gustan los colores alegres y cocinar y pasarlo bien. Juntos van a ser muy felices y, de paso, harán felices a los lectores.
Ana Mª Romero Yebra nos ofrece en El fantasma Nicanor un cuento en verso en el que, con un ritmo muy marcado, va desgranando la vida curiosa y para nada tópica de esta pareja especial. De forma muy lúdica, para favorecer la recitación de los versos, la poeta va desmontando las teorías negativas acerca de los fantasmas. Nicanor y su compañera no dan ni pizca de miedo.
Gusti es el encargado de ilustrar el libro y escoge unos dibujos muy directos, que permiten el contraste entre el blanco de las sábanas y el resto de elementos. Pese a que aparecen castillos y algún lugar sombrío, nos vienen ganas de reír porque este Nicanor con bufanda y sombrero parece muy buen tipo.
El fantasma Nicanor está escrito en octosílabos y con estrofas de cuatro versos, muy cercanas a la oralidad. Es un libro excelente para introducir a los más pequeños, a partir de 3 años, en el universo poético y, de paso, arrebatarles algún miedo.

lunes, junio 03, 2013


Una tormenta de miedo / Una tempesta de por,
Meritxell Martí. Xavier Salomó,
Castellnou/ Almadraba, 2013.



El miedo es una de las emociones más frecuentes en los niños. Conviene, para ayudarles a superar los pequeños miedos del día a día que sepan identificarlos y enfrentarse a ellos. No siempre es fácil porque, a menudo, cuesta detectar qué es lo que atemoriza al pequeño. Para ello, hay que darles herramientas para que sepan nombrar los miedos y, así, poder expresar sin temor qué es lo que les asusta y por qué. Jamás hay que reírse de estos miedos infantiles, en absoluto, más bien hay que saber acompañarlos en el camino que les llevará a crecer y a superar por sí solos los pequeños grandes baches de la vida.
De ahí que el libro “Una tormenta de miedo” (“Una tempesta de por”), de Meritxell Martí e ilustrada por Xavier Salomó, nos parezca muy oportuno. La historia que narra es divertida y cercana. Está protagonizada por dos simpáticos conejitos, Toni y Tina. Tina, en plena tormenta, va a visitar a Toni y se encuentra con que este tiene mucho miedo a los truenos y relámpagos. Tina descubre por qué y le ayuda a sobrellevar ese momento de angustia. Juntos lo pasan mejor y juntos se apoyan. Además, aprenden a conjurar los miedos con distintas fórmulas verbales y con una receta que nunca falla: un buen chocolate caliente.
La presentación formal del texto es muy importante puesto que se juega con la tipografía de las letras para señalar algunos momentos esenciales del relato. La ilustración es básica también ya que no solo se narra una historia real, sino que se evoca, en forma de cómic, una peripecia que los dos conejos pasaron una vez y que les provocó miedo, aunque, una vez superado, les hizo reír. Lo mismo sucede en esta ocasión: conforme pasa la tormenta, llega la alegría y la risa.
La editorial Castellnou / Almadraba, junto con el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona,  ha iniciado una colección protagonizada por Toni y Tina para trabajar las emociones en los niños. Es una muy buena iniciativa ya que no solo se dirige a los niños, sino a los adultos puesto que, al final de los libros, ofrece una serie de herramientas y consejos en torno a una emoción en particular.

domingo, junio 02, 2013

Kalandraka, 2013.

 


A veces es difícil explicar un concepto tan amplio y, a la vez, tan cercano como es el de la amistad. Arianna Papini tiene las respuestas y las ofrece en Ser amigos, un álbum destinado a los niños desde 4 años en el que se trabajan las emociones y los sentimientos.
De manera sencilla y muy directa descubrimos que la amistad está en los contrastes, en los pequeños compromisos del día a día, en las diferencias, en saber ser y estar cuando el otro lo necesita en los momentos difíciles. Ser amigos no es ser iguales y pensar lo mismo, de ahí que las ilustraciones presenten personajes desiguales, grandes con pequeños, aves con peces, mamíferos con reptiles… todos pueden ser amigos si así lo quieren, incluso los humanos que también aparecen en las páginas de este delicioso libro.
El afecto, la ternura, el apoyo mutuo… eso es la amistad. Un ratón y un elefante, un gato y un pez, un conejo y un pájaro, una jirafa y un colibrí… son algunas de las parejas dispares, a menudo contrarias, que, por obra y gracia de la amistad, se unen porque son capaces de superar las diferencias y, como dice la autora, “soñar un mismo sueño”.
La propia Arianna Papini ilustra el relato y lo hace empleando tonos suaves sobre un fondo plano de color para, precisamente, resaltar las figuras de los amigos.
Sin duda, Ser amigos es un muy buen regalo. El libro se ofrece, como ya se ha dicho, en formato de álbum y con una tipografía mayúscula puesto que los niños a los que va dirigido se están ya preparando para aprender a leer y el texto puede ser un buen trampolín para lograrlo.
El libro se presenta en castellano (traducido por Lola Barceló), gallego, portugués e italiano.

sábado, junio 01, 2013

El baúl de los sueños.
Rosario Bersabé Montes.
Ediciones Cardeñoso, 2013.
 (Cuadernos Literarios, 5)
 

Rosario Bersabé Montes nos regala El baúl de los sueños, un poemario especial, cargado de gracia y de ternura. En esta ocasión se centra en la poesía infantil, tan difícil y, a la vez, tan poco cultivada. No es nada fácil acercarse a los niños sin caer en la ñoñería o en la ramplonería. Rosario lo sabe sortea con gracia estos escollos porque su poesía es clara y diáfana, pero a la vez tierna e ingeniosa. Juega la poeta con las realidades cercanas a la infancia y las observa con ojos de niña para dotarlas de esa magia especial porque, en la mirada de un niño, nada nunca es igual. Todo provoca curiosidad a Rosario y es capaz de componer un poema hablando de un perro, de un gato, de una yegua, de una mariposa o de un gorrión. Sus versos resuman música y se sitúan muy cerca de los orígenes, en la más pura tradición oral. Son versos que pueden recitarse en voz alta y aprenderse de memoria porque suenan y resuenan como las campanitas que tan bien conoce la autora.
El poemario se organiza en torno a dos ejes temáticos muy marcados. Uno, el destinado a sus nietos por los que derrocha cariño. Son poemas con nombres propios que, con seguridad, se han convertido en unos regalos extraordinarios. Incorpora también a otros niños, cercanos a ella, a los que también regala un fragmento de su mirada poética.
La segunda parte de El baúl de los sueños es la más lúdica porque aparece el gracejo de la autora, sus especiales guiños al lector, ese desparpajo propio de la niña que aún es y que seguirá siendo. Solo la niña Rosario puede divertirse tanto cuando, en un poema, “Contando contando” en el que, entre números, menciona a varios niños que de alguna manera participan en una fiesta, aunque, al final, el que más años tiene: “se ha comido la tarta / y dice que fue un ratón”.
Rosaro Bersabé regala sus poemas a niños con nombre y apellidos, pero también a todos aquellos que se quieran acercar a su poesía. Las “Nanas”, con su idioma universal, son un ejemplo de ello.
El poema que da título al libro resume, acaso, toda su esencia y su finalidad. Un baúl que el ilustrador, Mario Teruel Avecilla, ha recogido muy bien en la portada. En ese baúl mágico, que es el baúl de Rosario:
“Hay libretas con poemas / y libros de bellos cuentos / para que gocen los niños / imaginando y leyendo”.
Por último, hay otro aspecto que se refiere a la oportunidad de la publicación del libro. El próximo día 9, en Vila-seca, en la CafeteríaLa Oficina”, la hija de Rosario, María Begoña Ramos, quien lleva el arte en su baile, presentará un espectáculo con el mismo nombre que el poemario, un espectáculo que sus pequeñas bailarinas regalarán a todo el que quiera asistir y en el que la poesía, la música y el baile se unirán, una vez más. No hay fronteras para el arte.

martes, mayo 28, 2013

El caracol Friolero,
Joan Pla,
Alzira, Algar, 2013. Calcetín, 84.

El caracol Friolero, de Joan Pla, es un texto perfecto para los primeros lectores.  Narra, de forma sencilla,  las aventuras de un pequeño caracol nacido la víspera de Navidad que tiene frío y que pretende alcanzar el sol. Contra todo pronóstico, lo logra.
El cuento es muy realista puesto que el caracol, aunque consigue llegar al sol, no consigue cambiar el clima, pero sí aprende a adaptarse al mismo. Esa es la lección de relato: no siempre se pueden soslayar las circunstancias adversas, pero sí se las puede transformar y ver en ellas un motivo de evolución personal. En este caso, Friolero aprende a combatir el frío y a aceptarlo.
El caracol friolero está ilustrado por Cristina Durán con unos dibujos tiernos y muy claros, que se centran en las emociones: la alegría, la duda, el asombro… Los niños se identificarán, sin duda, con ellos y con el propio caracol que, de alguna manera, representa la obstinación y la voluntad.
Los sueños y las ilusiones son importantes en la vida, nos dice el autor, y nada debe impedir que vayamos en su busca. Friolero se hace amigo del sol cuando todos se reían de semejante empeño.
En suma, un libro que permitirá a los más pequeños pasar un buen rato acompañando a este caracol intrépido en busca de lo imposible.

lunes, mayo 27, 2013


Pinto & Chinto
Kalandraka, 2013.
 

Nicomedes es un joven simpático que tiene un problema: se está quedando calvo y no encuentra ninguna solución. Y es que a Nicomedes se le ocurren las posibilidades más peregrinas para solventar su calvicie. De manera dual, como si fuera un espejo, cada solución de Nicomedes tiene una respuesta poco adecuada o cuanto menos extraña:
-se pone una peluca y… se le sube un peluquero
-se pone un trozo de césped y …  se le sube un futbolista
-se coloca serpentinas y… se le sube una pareja a bailar
-se coloca una madeja de lana y… se le sube una anciana a hacer calceta.
-se cubre la calva de espaguetis y… un señor se pone a comer.
Las situaciones que se describen son absurdas y de puro extrañas provocan la carcajada y la sorpresa porque, en el fondo, tiene su lógica que si te pones, por ejemplo, césped en la cabeza… venga un futbolista a entrenar en ella. Nicomedes sigue pensando y un avión le aterriza en la calva. Es más, tiene una idea, se le enciende la bombilla y, ¿qué diréis que ocurre?: ¡se le sube un cobrador de la luz! Así que el pobre, medio desesperado, acaba dando en el clavo: opta por ponerse una raspa de sardina y su gato, que lo acompaña a lo largo de la historia, se le sube rápidamente, con lo cual se cumple el objetivo doblemente porque se disimula la calva y, encima, a veces, parece que lleve cola, con lo moderno que es eso.
El texto, como estamos viendo, rezuma ironía e inteligencia porque no solo es un relato de humor, cercano al nonsense y al surrealismo sino que también, entre líneas, hay algunas notas de fina crítica social como la del cobrador de la luz que no pierde la ocasión para sacar dinero.
Nicomedes el pelón, de Pinto & Chinto es un relato directo, muy ocurrente, ingenioso y divertido. Sus ilustraciones son expresivas y reproducen imágenes que parecen imposibles, pero que suceden: ¡un avión aterrizando en la calva! Todo contribuye a que el pequeño lector, a partir de 5 años, fomente su imaginación y aprenda, de paso, que lo que, en principio es un problema, puede convertirse en un punto de partida, como es la calvicie de Nicomedes que él transforma en virtud.
Excelente texto que se presenta encuadernado en cartoné en un formato muy adecuado para los primeros lectores. Eso sí, lo advertimos: nadie, pequeño o grande, va a resistirse a la mirada miope de Nicomedes.

jueves, mayo 23, 2013

“El hada Menta”
María García Esperón
Cuba, Editorial Gente Nueva, 2012.


Cuando era pequeña me compraron varios cuentos troquelados clásicos que aún conservo. Después yo misma regalé, años más tarde, otros a mi sobrina. Y ahora recibo para mi hija el precioso troquelado “El hada menta” de María García Esperón. El cuento viene envuelto en aromas fragantes. Observo, con alegría infinita, que el texto se presenta en el mismo formato de mi niñez, ahora recreado en Cuba y constato que, afortunadamente, los niños son niños en todas partes y en todos los tiempos.
El cuento está editado por el también poeta Enrique Pérez Díaz y se ha publicado, en Cuba, en la Editorial Gente Nueva. Su formato, apaisado, es muy apto para las manos tiernas de los más pequeños. Se presenta en cartón con unas ilustraciones llenas de color y de magia a cargo de Nelson Ponce Sánchez.
María García Esperón sabe mucho de hadas y las convoca, a menudo, en sus poemas. En esta ocasión le ha tocado a un hada muy particular de pelo verde y aire fresco: el hada Menta. Cuando el hada Menta sale a pasear todo es posible.
El poema que forma el cuento está escrito en pentasílabos y se estructura en estrofas de cuatro versos con rima asonante, aunque destaca la rotundidad de las rimas agudas que imprimen carácter al poema.
El hada Menta reparte sus dones y hace que todo parezca más fácil, que no exista ni maldad ni desencanto y que el mundo sonría a su paso. Y es que el hada Menta sabe muchos secretos que solo cuenta al que la acompaña en sus paseos. ¿Alguien quiere ir con ella?






martes, mayo 14, 2013



La pequeña coral de la señorita Collignon, Lluís Prats, Casals: 2012


“La pequeña coral de la señorita Collignon” es una narración emocionante. Un narrador cómplice, en segunda persona, va desgranando la historia. La señorita Collignon es una maestra a punto de jubilarse, que trabaja en una Escuela de la parte alta de Barcelona. Arrastra un pasado emocional complicado, ya que no ha superado una historia de amor con un músico, que, en la actualidad, es famoso. La señorira Collignon, francesa de origen, vive en Barcelona por si el amor de su vida regresa.
La existencia de esta maestra de música y francés parece rutinaria, aunque ella es feliz a su manera. Hasta que un día, el inspector decide enviarla a un colegio conflictivo del Raval y allí empieza la verdadera narración. La señorita Collignon, cargada de cariño, de justicia, de respecto, aprende a valorar a sus nuevos alumnos. Su clase está formada por distintas nacionalidad y cada uno presenta una problemática distinta; tanto es así que la propia maestra se siente en la obligación moral de intervenir para tratar de ayudar a estos niños y niñas que se portan mal porque, de alguna manera, han de llamar la atención.
Esta maestra menuda y aparentemente frágil decide montar una coral y se empeña con tal ahínco que sus pequeños niños aprenden, día a día, a respetarse y a valorarse, a la vez que ganan en autoestima. Ahora bien, el corazón de la señorita es débil y ha de ser hospitalizada. En ese momento, todo se precipita hacia el clímax final.
Los niños, obstinados y firmes, organizan un concierto emotivo que nadie olvidará nunca y lograr implicar a distintas personalidades de la música y a todo su entorno cercano. Incluso, el músico por el que suspiraba la señorita se brinda tocar el piano. El concierto es sublime, aunque, por desgracia, es el último que escuché la señorita Collignon, aunque el más importante.
La amistad, el cariño, la responsabilidad, la empatía son temas muy importantes en la novela, en la que también aparecen críticas al sistema educativo que se fija más en el rendimiento material que en el emocional. Es una novela sutil, con un final que podría ser triste, aunque el narrador tiene la habilidad de proyectarlo hacia el futuro para que entendamos que esa Coral de una escuela del Raval acaba triunfando.
“La pequeña coral de la señorita Collignon” es un texto claro y diáfano, que apela directamente a los sentimientos y que demuestra que es cierto eso de que “la influencia de un buen maestro tiende al inifinito”.
Un relato destinado a los niños que conmoverá a los adultos, sin duda. Y lo que es mejor: nos hará reflexionar acerca de los prejuicios sociales en los que, por desgracia, tantas veces nos escudamos.

miércoles, mayo 01, 2013


Rosario Bersabé: “Poética en Gredos. Primera Antología”,
Alkaid Ediciones, 2013.

Rosario Bersabé participa en la “Primera Antología” de “Poética en Gredos” con una muestra de ocho poemas que la describen como una poeta completa y madura dueña de una voz  propia.
En esta ocasión, esta ecijana afincada en Vila-seca, ahonda en sentimientos profundos y cargados de desazón e, incluso, impotencia. No son poemas fáciles ni alegres los de Rosario sino rotundos y comprometidos con la misma entraña del ser humano, condenado a vivir con más preguntas que respuestas.
Los sueños, las pesadillas, las presencias que palpitan,  el insomnio y ese no saber si se está en plena vigilia o simplemente fuera del mundo, se observan en varios de sus versos:
“Huraño huésped que mi sueño vela
Arrópame con las sombras de la noche”
 “Humedecía con lágrimas sus manos
Mientras dormía”.
 Rosario Bersabé traza los caminos que llevan al centro de su alma. Busca refugios que no sabe ciertos. Añora protección y se siente desvelada e, incluso, perdida. Mujer de una pieza, busca la verdad en lo esencial y no siempre es fácil desdeñar viejas creencias y tópicos que nos rodean, aunque ella afirma:
“No me importa la muerte, ni me importa la vida,
Desterré los demonios del lamento
Y en ángeles no creo”.
Solo le queda seguir su camino, a veces duro, para lograr una recompensa que no siempre es la deseada porque, al fin, el ser humano siempre está solo, por muchas presencias que se tengan alrededor y eso Rosario lo sabe muy bien cuando alerta:
“Y no confíes en las aguas mansas,
Que por la umbría encrucijada del silencio
Se agazapan victoriosos los demonios”.
Los poemas que ha escogido Rosario Bersabé para que el lector la conozca buscan la luz, pero no la hallan. Son poemas que nos hablan de angustia, de demonios personales, de itinerarios inciertos. La vida, al fin, es singular para cada uno y nadie tiene el mapa con el camino trazado:
“Me arrojo al mar sin brújula y sin barca”.
Cierra su colaboración con “Tres sonetos para Isabel”. No podía faltar este metro tratándose de Rosario Bersabé a la que le gusta el soneto y sabe tejerlo de forma impecable. En esta ocasión describen el dolor personal y enorme que provoca la muerte de alguien a quien se quiere y que no debería haberse marchado. De manera bronca, potente y llena de lirismo, asistimos a esta herida que no se cierra.
Rosario Bersabé emplea palabras enormes, cargadas de significado, palabras bien matizadas. Es equilibrada en su verso y, pese a que se impone sus condiciones métricas, sus versos estallan, rompen como cristales en nuestros corazones… Suenan y resuenan y no nos pueden dejar indiferentes.