martes, octubre 18, 2011

¿Y para qué sirve un libro?
Alfredo Gómez Cerdá,
Madrid, SM, Gran Angular, 6.




Alfredo Gómez Cerdá es un escritor siempre ocurrente que reinventa sus historias una y otra vez. Por eso sus lectores lo siguen con interés, porque nunca se repite y siempre acaba sorprendiéndoles. En esta ocasión, en ¿Para qué sirve un libro? se permite una especie de juego entre él y los personajes que crea ya que ofrece doce posibles usos de un libro. Para qué alguien diga que un libro no sirve para nada… que lea las posibilidades que conoce Alfredo Gómez Cerdá.
En doce relatos, el escritor madrileño condensa vidas, afanes, miedos, superaciones, dudas e ilusiones de un puñado de personajes que derrochan fuerza e interés. Cada uno de estos personajes merecería atención aparte porque ninguno se repite, ninguno se conoce, pero todos acaban unidos, en positivo o en negativo, por un libro, sea el que sea. Desde el ciclista que, embebido en su lectura, olvida todo y pierde el tour, hasta el hombre que supera un problema con una hoja de La Biblia hasta aquel que se salva de morir gracias a un libro e, incluso, el contrario, el peletero judío que ha de suicidarse por culpa de otro libro… Hombres y mujeres muestran sus vidas, sus afanes. Son personajes comunes, ni siquiera antihéroes, gentes que van y vienen y que, en algún momento de sus vidas, acuden al libro como objeto, para que les ayude a nivelar una mesa, a superar su vida gris o a esconder sus secretos.
En cada uno de estos relatos Alfredo Gómez Cerdá adopta un tono, ya sea irónico, comprensivo o crítico. No hay que olvidar que el escritor observa su mundo y emite sus juicios, aunque no lo hace directamente, no, sino mediante el ejemplo o las palabras y actitudes de sus personajes. Acaso el cuento más duro sea “Un libro sirve… para ahogarse en un río”. En otros echa mano a su imaginación y también critica a esos personajes famosos, que amparados en su nombre, se dejan llevar como en “Un libro sirve para hacer una película de éxito”, en donde un escritor cede su obra para una película que, de mano en mano, acaba convertida en cualquier otra cosa… pero, pese a todo, gana un premio porque quien la dirige es famoso. ¿No nos hace reflexionar esta idea?
La ironía se cuela por “Un libro sirve para que te erijan una estatua” o en “Un libro sirve para hacerte un regalo perfecto”, en el que se van dando la mano distintas casualidades para que el libro vuelva a su primer dueño.
¿Para qué sirve un libro? no es necesariamente un libro destinado al público juvenil, ya que ni los personajes ni las tramas son inicialmente de su interés; pero sí va destinado a un lector, sea joven o adulto, que guste de los finales sorpresivos, que se emocione ante los avatares de los personajes, que sienta como suyos los dolores ajenos… que, en suma, disfrute imaginando nuevas situaciones.
Al final del libro, Alfredo Gómez Cerdá nos tenía reservada otra pregunta y otra respuesta porque un libro, además de para lo que se ha visto, también sirve para leer. Ni más ni menos, podríamos decir; pero ésa, como dice el autor, es una cuestión que cada uno debe responderse. La lectura, después de todo, tiene múltiples tantos beneficios como lectores.
Por último, es muy interesante la entrevista que se incluye al final, como apéndice, en la cual el autor explica sus motivaciones, sus intereses, habla de los personajes y, en definitiva, se acerca a su lector para hablarle, de tú a tú, de los relatos que acaba de leer.

lunes, octubre 17, 2011

martes, octubre 11, 2011

                                                      Rita y el sueño del alquimista,
Mikel Valverde,
Macmillan Infantil y Juvenil, 2001.


La simpática Rita es la protagonista de esta nueva entrega de Mikel Valverde, Rita y el sueño del alquimista. Son, hasta la fecha, 9 las aventuras protagonizadas por esa niña que se caracteriza por su gran capacidad de observación, por su curiosidad y por su buen vocabulario y es que Rita lee mucho, aunque ese detalle no la hace ni distinta ni especial frente a sus amigos. Rita se divierte y tiene sus problemillas como cualquier otra niña. Eso es lo que la hace tan atractiva.
En esta ocasión Rita se traslada, con su tío Daniel, al que adora, a Praga para pasar unos días antes de las Navidades. Ella espera poder disfrutar de la ciudad y ni se imagina hasta qué punto. Su tío está trabajando, con otra profesora, el caso del alquimista Gatuso, en busca de la piedra filosofal. Ambos se alojan en su casa y allí conocen a la familia de la profesora, en especial a su padre, el señor Flander, un hombre muy aficionado a la astronomía y a los horóscopos. Flander es, precisamente, quien le habla a Rita de la leyenda del hijo de Gatuso, quien, según se cuenta, aún vaga sin cabeza por toda la eternidad.
Rita y el sueño del alquimista mezcla la realidad con la fantasía. Mikel Valverde, con esa transparencia y gracia narrativas que lo caracterizan, es capaz de pasar de una situación mágica a otra totalmente verosímil. Así, a Rita la cofunden con una bruja y está en serios apuros. Precisamente es Rita quien decide acercarse al castillo a descubrir el enigma y, gracias al señor Flander, a los hijos de la profesora y a un tendero, lo logra, aunque de una manera casual. Ahora bien, ¿para qué sirve tener el secreto del oro? ¿Y si cae en las manos equivocadas? La cuestión acaba solucionándose en la intimidad, de una manera cotidiana y es Rita quien toma la última decisión. Claro que… el lector debe llegar hasta el final para averiguar el secreto.
En el relato hay distintos elementos muy atractivos, como la descripción de los lugares emblemáticos de Praga o aspectos tan curiosos como la presencia de una carpa, María Elena, quien ayuda a Rita en sus averiguaciones o la conmovedora ayuda de un personaje misterioso que resulta ser, ni más ni menos, el propio Golem.
Rita y el sueño del alquimista es uno de los relatos más extensos de los que, hasta ahora, ha protagonizado Rita. Mikel Valverde, poco a poco, va realzando algunas de las cualidades de Rita quien no pierde ni su sentido del humor ni su manera estrambótica de resolver los problemas. En esta ocasión, acaba disfrazada de verdura, a lo Arcimboldo.
En el relato los diálogos son muy importantes para la caracterización de los personajes, así como las descripciones o las pistas que va repartiendo el narrador para que el lector extraiga sus propias conclusiones. Rita y el secreto del alquimista cuenta, por supuesto, con las ilustraciones a las que nos tiene acostumbrados Mikel Valverde y que presentan a una niña morena, con unos rasgos muy marcados; aunque sin olvidar los escenarios que, en esta ocasión, insistimos, son muy importantes.
Normalmente Rita, cuando está en su casa, suele acudir a pedir consejo a las ranas sabias, aunque, en esta ocasión cambia a los anfibios por un pez, la carpa quien, por supuesto, es recompensada al final del relato.
En definitiva, Rita y el secreto del alquimista es un relato que gustará a los lectores desde 10 años. Además propicia la reflexión en torno a cuestiones morales como puede ser el hecho de ser capaces de convertir cualquier cosa en oro. ¿Seríamos iguales si supiésemos el secreto? ¡Rita nos dará la respuesta!

                                                                     Arcimboldo

La excursión a Tíndari,
Andrea Camilleri, Salamandra, 2004


El comisario siciliano Salvo Montalbano es el protagonista de esta novela, La excursión a Tíndari. Andrea Camilleri aúna en un mismo relato distintas peripecias personales que solo en las manos del comisario pueden acabar entrelazadas. Por un lado, el asesinato de un joven, Nené Sanfilippo y, por el otro, la desaparición de una pareja de ancianos, los Griffo, vecinos del joven. Estos dos hechos, en apariencia distintos acaban uniéndose y poniendo en evidencia una red de tráfico de órganos, auspiciada por el nieto de uno de los capos de la mafia más influyentes de Vigata.
Salvo Montalbano es un hombre que presenta una personalidad muy singular. Se caracteriza por un sentido del humor extraño y por un genio muy vivo, aunque, en la comisaría, sus hombres la aprecian y valoran. Montalbano, además, es una persona que se apiada por las víctimas cuyas muertes ha de investigar y, a menudo, se siente culpable por no haber sabido llegar a tiempo y haber evitado males mayores. También suele pecar de individualista ya que se suele exponer a grandes peligros por no querer involucrar a sus hombres. Montalbano es también amigo de sus amigos. Un amante de la buena mesa y una persona de muy buena memoria que nunca olvida a los que hacen un favor. No tiene muy buena relación con sus superiores, aunque eso no es obstáculo para que resuelva sus casos, a veces de forma algo chapucera, pero casi siempre de manera satisfactoria.
Al lado de Montalbano se encuentran otros personajes de la talla de Catarella, quien coge los recados en la comisaría de una manera estrafalaria puesto que no suele entender bien los nombres y eso lleva a situaciones llenas de humor; aunque Montalbano no se lo tiene en cuenta. Mimí es uno de los hombres del comisario, casi su hermano pequeño. En esta ocasión, Montalbano teme que pida el traslado a otra oficina por cuestiones amorosas y lo pone en contacto con una joven, Beatrice, a la que conoce gracias al caso de los Griffo y quien, si leemos otras novelas, acaba siendo la pareja de Mimí. También aparece Livia, la novia de Montalbano, con quien mantiene una relación en la distancia porque, por sus trabajos, viven separados, aunque las conversaciones telefónicas son importantes siempre para los dos. Y, por supuesto, la sueca Ingrid, una amiga exuberante del comisario quien suele ayudarlo en algunas cuestiones delicadas.
La excursión a Tíndari es una novela muy bien estructurada, que mantiene un clímax narrativo potente, gracias al cual el lector se siente atrapado desde la primera página. Camilleri inventa una ciudad, Vigata, a la que dota de las cualidades esenciales de cualquier ciudad siciliana, aunque le permite distanciarse y adoptar posturas más comprometidas o críticas que, de otra manera, no lograría. En esta ocasión alude a una excursión a Tíndari hecha por el matrimonio de ancianos que acaba dando las pistas para resolver el caso.

                                                Tíndari, por Rosa Mª Guijarro

Hay otros elementos importantes como es el uso del idioma y de los registros lingüísticos, así como el análisis psicológico que hace, sobre todo, del comisario. En esta ocasión, Montalbano encuentra inspiración en un olivo centenario al que acude para reflexionar y tratar de atar cabos.
En La excursión a Tíndari, por otro lado, el lector encontrará todos los ingredientes de un buen relato de intriga. Así, hay asesinatos, muertes que no lo parecen, trampas, errores mortales, vidas de personas anónimas que se entrecruzan, cintas de video pornográficas muy comprometidas, un médico corrupto a causa de su interés por las buenas obras de arte, la mafia, un paisaje tortuoso… y unos personajes que parecen quererse salir del libro porque parecen vivos. Con razón, Camilleri es el autor más leído en Italia en la actualidad.

lunes, octubre 10, 2011

De María García Esperón,
Libros&Libros, Bogotà, 2010



            Berenice, la sirena  es el último libro publicado, hasta la fecha, por la polifacética escritora María García Esperón. Esta vez, sin renunciar a sus raíces, destina el texto a niños y niñas de 10 años en adelante.
            Berenice, la sirena transcurre en pleno S. XVII, el Siglo de Oro español, y nos habla de cómo los marqueses de la Laguna tomaron posesión del virreinato de la Nueva España y cómo tuvieron que viajar desde España a México. La aventura es notable y nos sitúa ante una realidad histórica poco frecuente en libros infantiles y que, sin embargo, nos parece importante porque introduce en el complejo mundo que debió ser el del S. XVII, con las costumbres en torno al vestuario femenino, la educación de la mujer, la rigidez en el protocolo y otros aspectos que, de manera lúdica, pero real, aparecen retratados en el libro.
            Berenice, que da nombre a la historia, es una pequeña sirena que quiere vivir en una fuente y tocar la guitarra, para ello no duda en aparecerse a Conchita (la hija de los marqueses de la Laguna, con un nombre tan largo y pomposo, que mejor, como hace la autora, la llamamos Conchita). Conchita es una niña espabilada, muy viva y lista que observa todo con atención y que acepta las exigencias de Berenice sin demasiado entusiasmo porque hay que reconocer que Berenice es, haciendo honor a su condición de sirena, un ser algo egoísta, que siempre quiere salirse con la suya, que provoca varios enredos y que resulta ser algo antipática a veces, aunque, eso sí, es hermosa y convincente cuando quiere. Berenice se pega a Conchita, a Elotito (la hija del ama de la niña) y a Nicolás (un joven indígena que quiere estudiar y que demuestra grandes cualidades en la oratoria; tantas que el marqués decide llevárselo para que consiga ingresar en la Universidad de Nueva España). Estos tres niños, de alguna manera, protegen y excusan a Berenice hasta que, cuando son recibidos, con toda la pompa y boato que merecen los marqueses, la pequeña Berenice desparece, aunque no por mucho tiempo, porque, y el lector tendrá que descubrir cómo, consigue su propósito. El caso es que Conchita se acaba encariñando de esta sirena pizpireta, traviesa y juguetona.
            El libro está escrito de manera muy directa, ya que la narradora, en tercera persona, continuamente entra y sale del relato, para llamar la atención sobre algo, para ironizar, para acompañar al lector, para jugar de alguna manera con la historia. Como si de una Berenice escritora se tratara, María García Esperón introduce posibles nuevas historias, se divierte lanzando comentarios acerca de unos y otros, explicando que la historia  que estudiamos es, a veces,  solo el reflejo embellecido de lo que fue en realidad y, en definitiva, realizando un ejercicio metaliterario muy interesante. Los diálogos, por otra parte, entre los tres niños, son chispeantes y llenos de gracia.
            Gracias a Berenice, la sirena los pequeños lectores y lectoras se introducirán en un mundo fascinante, seguirán el viaje desde Veracruz a Ciudad de México, se reirán con las costumbres, abrirán los ojos como platos ante un cocodrilo o un jaguar con malas intenciones y, en definitiva, sabrán de plantas carnívoras y de lugares inolvidables. Aparte, de una manera sutil, pero clara, quedan reflejadas las desigualdades sociales que se vivieron en el S. XVII porque, como diría Juan Ramón Jiménez, el niño puede leer de todo “con las consabidas excepciones” que no pasan por edulcorarles la realidad de manera falsa.
            El libro está ilustrado por Camilo Sarmiento Prieto con unos dibujos en blanco y negro en los que quiere resaltar los momentos más rocambolescos del relato, aquellos que sorprenden, que causan alborozo en el lector; aunque también nos ofrece la belleza de Berenice y el candor, en los grandes ojos con que las dibuja, de Conchita y Elotito.
            Berenice, la sirena permitirá, a los niños de ésta y la otra orilla, hermanarse en una historia que los une y que muestra, a unos y a otros, un momento importante de la historia de México.

martes, octubre 04, 2011

La pastelería de doña Remedios,
Agustín Fernández Paz, Il. Mabel Piérola,
Barcelona, Edebé, 2008.



Doña Remedios regenta una pastelería, “El Paraíso”,  llena de encanto, en donde se puede degustar los mejores pasteles, las mejores cremas, las pastas nunca soñadas. Todo funciona bien en la pastelería ya que el equipo está estupendamente coordinado por la propia Doña Remedios. Los aromas de la crema y el chocolate hacen que “El Paraíso” sea el reino de los golosos. Charo y Lola son las pasteleras. Adrián es el encargado de atender los hornos. Y Santi tiene mucho cuidado con los distintos ingredientes. Así, día a día, transcurren las jornadas en “El paraíso”. No obstante, el último jueves de cada mes sucede algo que trastorna a Remedios y a sus trabajadores. Todos recuerdan con temor la visita del “niño” como lo llaman y creen que es él quien produce los mayores desastres en la pastelería, que se caigan las cosas, que se estropeen los pasteles… Por eso, deciden darse mucha prisa y acabar la tarea para que cuando lleguen el niño y su madre, todo esté en orden y no haya ni un resquicio para que las cosas se tuerzan.
Agustín Fernández Paz con La pastelería de doña Remedios tiene la habilidad de introducir al lector en un ambiente de magia en donde la imaginación va más deprisa que la lectura… ¿Quién es ese niño?, nos preguntamos. ¿Un fantasma? ¿Una aparición? ¿Una maldición? ¿Brujería? Esperamos cualquier respuesta menos la fácil, la sencilla y, por lo tanto, la mejor de todas. El niño es el sobrino de Doña Remedios, Luis, quien, cada último jueves de cada mes acude con su madre a visitar a su tía. La madre de Luis, hermana de doña Remedios, advierte continuamente al niño sobre cómo debe comportarse, qué debe hacer y qué no… tanto que Luis acaba cansando de escuchar siempre lo mismo. Ese día, ya tiene la merienda preparada y parece que nada va a pasar, pero se cuela una mosca en la pastelería y… se desatan los acontecimientos. Ahora bien, la conclusión del lector es que Luis no tiene la culpa de nada. ¿O sí?
La pastelería de doña Remedios es un divertido relato, destinado a los primeros lectores, que se caracteriza por la descripción de un espacio tan sugerente como es una pastelería –sin duda, recuerdo infantil del propio autor-. Ahora bien, como ya decíamos, es un texto brillante, muy imaginativo que introduce la sorpresa, la duda y el misterio en el relato. De ahí que sea muy adecuado para los pequeños lectores. El libro se divide en 9 breves capítulos. Mabel Piérola da vida, con sus ilustraciones, a estos personajes y recrea, especialmente, sus miradas.
Con La pastelería de doña Remedios todos sentiremos que la boca se nos hace agua, ante las obras de arte que surgen del obrador de doña Remedios; pero también sentiremos la alegría de vivir que nos insuflan los personajes y la propia doña Remedios, una mujer oronda, que aprecia a todo el mundo y que defiende a su sobrino. ¿Cómo va a ser Luis el causante de todos los desastres? Con este personaje, sin duda, más de un niño se sentirá identificado y eso favorecerá la lectura.

Plan lector

lunes, octubre 03, 2011

Blanca Álvarez. Il. Juan Berrio,
Madrid, SM, 2006, (El Barco de Vapor, 114)



La araña enamorada es la historia de un amor entre una araña y una golondrina. El relato, destinado a los primeros lectores, es bellísimo y está narrado con una exquisitez estilística que hace que sea un libro muy apropiado para leer y paladear en familia o en el colegio.
La araña, contrariamente a lo que se supone que debería hacer, se deja prender por el hechizo de la golondrina y le ofrece sus más bellas obras porque se ha enamorado de ella. La golondrina, por su parte, acepta la entrega de la arana y le permite descansar entre las plumas de su pecho. Nadie sabe ver este milagro de la naturaleza, nadie, al menos, que no tenga una mirada pura. Solo el pintor, Gabriel, es capaz de ver la maravilla que sucede a su alrededor y solo él las plasma en uno de sus lienzos, porque un amor tan conmovedor y, a la vez, tan diferente, no debe pasar desapercibido.
Ahora bien, la historia de la araña y la golondrina va mucho más allá porque explica, al pequeño lector, que, a veces, estamos condicionados por lo que somos, por la sociedad que nos rodea y por nuestra especial manera de ver el mundo. La golondrina está hecha para volar y la araña para tejer. Ninguna de las dos puede romper con eso ni desea hacerlo. Solo la araña intenta que la golondrina no se vaya con sus compañeras y se quede con ella a pasar el otoño y el invierno; pero la golondrina sabe que esto es imposible y que debe partir. Mientras, la araña se queda añorando esa primavera y ese verano en que ha sido feliz y esperando una próxima, aunque… ¿vivirá la araña una nueva primavera?
Blanca Álvarez apuesta por unir a seres distintos a través de un sentimiento universal como es el amor. No debe hacer ni barreras ni prejuicios ante la fuerza del amor, aunque… no siempre sea posible.
La araña enamorada es un relato tierno, que rezuma nostalgia, pero que nos habla de la fuerza que tienen los sueños, del poder de los sentimientos y de la capacidad que todos tenemos de poder entendernos con seres distintos. La golondrina y la araña, en apariencia, nada tienen que ver y, sin embargo, acaban viviendo una historia de amor especial en que a la araña le toca, acaso, llevar la peor parte porque ella es quien se queda, quien se añora y quien siente el dolor de la ausencia, mientras la golondrina vuela libre, ya que es un ave migratoria y está condicionada por ello.
Juan Berrio es quien ilustra el relato y lo hace ajustándose al texto, con suavidad, con colores tranquilos y relajados, dando protagonismo a esa araña que ve pasar las estaciones y se siente feliz, porque la golondrina está con ella y, sin embargo, sabe que es un sueño del cual despertará al acabar el verano.
La araña enamorada, en suma, es un relato que se acerca a la poesía por el tono lírico que maneja a la autora y que nos enseña a mirar a nuestra alrededor de manera contemplativa, como hace el pintor. Cabe añadir que Blanca Álvarez se inspiró en el cuadro de Joan Miró titulado “Hirondelle”.  
                                                 "Hirondelle", Joan Miró

martes, septiembre 27, 2011

Ñam-Ñam (Nyam-Nyam),
Lola Casas. Il. Gustavo Roldán
Barcelona, Castellnou, 2011. Pícnic, 15.




Ñam-Ñam (Nyam-nyam) es un libro sencillamente delicioso. Va destinado a los niños desde 6 años de edad, pero, estamos seguros, hará las delicias de cualquier lector, ya que su autora, Lola Casas, convierte los alimentos diarios en materia literaria. Nadie puede escapar el hechizo de ver cómo el pan, las patatas, el azúcar o las salchichas protagonizan unos poemas tan vivos y llenos de alegría que hacen que algo tan cotidiano como la alimentación devenga en una fiesta para los sentidos.
Lola Casas hace lo que, superando las diferencias, hiciera Pablo Neruda con sus Odas elementales, ya que ni la ensalada ni el arroz ni siquiera las humildes palomitas escapan a la glosa que hace de ellos Lola Casas.
El poemario se organiza en torno a distintos temas que tienen como eje un grupo de alimentos:
-Alimentos de origen vegetal
-Fruta
-Chocolate
-Hortalizas y otras plantas
-Alimentos de origen animal
-Canelones y croquetas
-Lácteos y yogur
-Alimentos de origen mineral
-Epílogo con un poema sorpresa que el lector descubrirá con fruición.
Cada uno de estos apartados va introducido con una explicación, clara, acerca del origen o de alguna curiosidad de los mismos y ya aparecen los poemas, brillantes y sugestivos. La autora normalmente emplea el arte menor y juega con la metáfora, el encabalgamiento y las imágenes sensoriales porque lo que describe no solo es un alimento, sino que es el hábito social que se pone en práctica al comerlo, el entorno que lo rodea y sus principales condicionantes. Porque comer no es solo alimentarse, es mucho más, como demuestra Lola Casas.
Fiel a la dieta mediterránea, la poeta llevará a niños y grandes hacia las mesas y las cocinas para mostrarles que cualquier alimento, por humilde que parezca, tiene su importancia. Así, cualquiera se rinde…
Hay que hacer referencia, por supuesto, a las ilustraciones de Gustavo Roldán, ingeniosas y muy divertidas, puesto que dan vida los alimentos que loa Lola Casas y permite que el lector se divierta imaginando las distintas situaciones que se plantean.
En suma, Ñam-Ñam es un libro que invita a cocinar, a experimentar con los alimentos, a observar qué comemos y a ser conscientes de cómo lo hacemos. El texto trasciende lo meramente literario y, pensamos que es uno de esos textos que, en la escuela, puede servir para aunar distintas materias y permitir que los niños y niñas trabajen de forma global, mediante proyectos.

lunes, septiembre 26, 2011

Misterios, S. L.
Francesc Gisbert,
Alzira, Algar, 2010



Francesc Gisbert (Alcoy, 1976) firma este libro de misterio e intriga que obtuvo el VIII Premio de Narrativa Infantil Vicent Silvestre. Misterios S. L. se incluye en la colección Calcetín Azul, de la editorial Algar y va destinado a lectores desde 12 años. Un año más, 13, tiene la narradora del libro, Alicia, quien, por motivos laborales de sus padres, tiene que cambiar de residencia e irse a vivir al pueblo, con su abuela. La abuela vive con una hermana, la tía Sofía, una mujer de carácter desabrido y maneras antipáticas, aunque… con un secreto que la hace más que singular. Alicia descubre, asombrada y perpleja, que la tía Sofía, una aparente vieja solterona agriada, es, en el fondo, una detective sagaz. Sofía con su perro Poirot y sus grandes dotes de observación logra desentrañar los misterios más ocultos que escapan, incluso, a la policía.
Alicia decide recoger en Misterios S. L., seis de los casos más interesantes que su tía-abuela resolvió. Entre Sofía y Alicia se establece una especie de acuerdo tácito por el que ambas se entienden. Alicia colabora con Sofía y, a cambio, ésta la obsequia con clases magistrales en torno al mundo de la investigación privada. Y es que para Sofía no hay un caso más importante que otro. A ella le importa todo. Es tan curiosa que hace de su curiosidad un arte. Además tiene una baza escondida con la que juega continuamente y es su apariencia de mujer mayor, bajo la que esconde una potente mente capaz de analizar los datos más simples y escondidos.
Misterios S. L. es, por lo tanto, un conjunto de relatos escritos en 1ª persona por Alicia quien aprende a valorar a su tía y acaba aceptando que, bajo su apariencia hostil, se esconde una persona capaz de descubrir los mayores enigmas. Con Sofía vivirá grandes aventuras e, incluso, participará en la resolución de casos peligrosos, todo sin mover ni una ceja, porque Sofía solo emplea –o ni más ni menos- el método de la observación sistemática que le lleva a deducir y a resolver los casos. Además, conoce muy bien el alma humana y sus misterios.
El libro está lleno de descripciones curiosas, de alusiones a personajes dispares y de mucha gracia porque Alicia lo narra todo, con la precisión y la inocencia de sus 13 años, aunque sin olvidar una buena dosis de ironía.  Cada caso forma una unidad independiente, con un principio y un desenlace, siempre positivo.
 Pensamos que la tía Sofía y su sobrina Alicia forman un buen equipo, el cual, es posible, vuelva a trabajar de nuevo. Uno de los valores del libro, precisamente, es el desmitificar el rol de las personas mayores que, en el caso de Sofía, poco tiene que ver con su apariencia. Además, permite demostrar que la relación entre una anciana y una niña puede ser más que enriquecedora, como le ocurre a Alicia.

















domingo, septiembre 25, 2011


Ana Alcolea, Anaya, Madrid, 2009, (Espacio Abierto, 93)


            “El medallón perdido”, de Ana Alcolea, es una novela de aventuras, de lectura ágil y aciertos narrativos. La novela empieza y acaba en el mismo lugar. Por lo tanto, su estructura es cíclica. Su narrador, el joven Benjamín, se pasea por el Retiro entre las casetas de libros y observa el título de un ejemplar que, casualmente es también “El medallón perdido” y esta coincidencia le lleva a recordar unos acontecimientos que pasaron cinco años atrás y que cambiaron su vida.
            Benjamín perdió a su padre en accidente de aviación y su madre lo ha protegido demasiado, tanto que le ha hurtado la memoria de su progenitor; pero todo cambia cuando aparece en escena el tío Sebastián, el hermano de su padre, que lo lleva a Gabón, en donde tienen el negocio familiar y en donde falleció el padre. Para Benjamín el cambio cultural le supone una maduración rápida. Poco a poco va desprenderse de tópicos y va a ganar confianza en sí mismo.
            Gracias a Sebastián, Benjamín aprenderá a conocerse a sí mismo, sus posibilidades y sus limitaciones. “El medallón perdido” es una novela iniciática que nos habla del proceso de maduración de un joven y de cómo poco a poco va viendo qué es importante y qué no lo es.
            La narradora nos ofrece una historia hermosa, llena de referencias a las tradiciones africanas del Gabón, a la cultura, a la gastronomía… Quizá sea, en algún momento, demasiado idílica la historia, pero eso se solventa con creces gracias al desparpajo narrativo de Benjamín y a sus propias reflexiones. Y es que no solo descubrió sus posibilidades ese año mágico, sino que aprendió a respetar a los demás, a no creerse superior y, sobre todo, descubrió el amor con Sandrina, una joven que, sin renunciar a sus raíces, estudia en Europa y se prepara para ser mejor.
            “El medallón perdido” es una novela viva, llena de transparencia, que nos narra los acontecimientos de forma directa, tal y como lo ve Benjamín. Éste es un acierto, insistimos, porque gracias a la primera persona, la historia nos llega de manera más directa y veraz.
            Por último, cinco años después, cuando Benjamín descubre un libro que lleva por título “El medallón perdido” empieza a atar cabos y reconoce en la escritora que firma ejemplares, al amor imposible de Sebastián, porque todos guardamos secretos en la vida.
            En definitiva, Benjamín cambia gracias al continente africano y de ese cambio sale más reforzado, maduro y capaz para seguir su propia vida.
            “El medallón perdido” recibe este nombre gracias al objeto que Benjamín quiere encontrar en Gabón, un medallón de su padre, que para él simboliza el reencuentro y la permanencia.
            En suma, una novela de ésas que tiendes puentes y que hacen lectores; prueba de ello es que va ya por 12ª impresión.









Ana Alcolea,
 Madrid, Anaya, 2007, Espacio Abierto, 125.



Arturo es un joven de 15 años que vive en Zaragoza y que aspira a tener un verano normal, como los de siempre. No obstante, ha suspendido el inglés y sus padres deciden que, para que aprenda, nada mejor que sumergirlo en una familia que solo hable ese idioma. Así, envían a Arturo a Noruega, a la casa de unos amigos. Para Arturo, que ya de por sí, está viviendo una adolescencia complicada, este hecho supone un nuevo agravio. Por si fuera poco se llama Arturo y su hermana… Morgana. ¿Qué más excentricidades le depara la agudeza de sus padres?
Donde aprenden a volar las gaviotas, de Ana Alcolea, es un hermoso libro, escrito en primero persona que narra la historia de un gran amor, pero también es un viaje iniciático y un canto a la verdad de las palabras, que se enfrentan, demasiado a menudo desnudas, a la barbarie de la guerra.
Arturo vivirá en Noruega, junto con Erik, un verano distinto, que le permitirá contemplarse desde fuera y ver cuán ridículos son sus problemas comparados con los que tuvo que vivir la abuela de Erik, Elsa. La casa de Erik está situada en lo que un día fuera búnker. Así, excavando, descubren por casualidad, una caja metálica que les llevará descubrir no solo el secreto de la abuela, sino la belleza del paisaje de Noruega, de sus fiordos, de su naturaleza en estado puro.  Ana Alcolea, buena conocedora del país, se detiene en describirnos esos momentos mágicos que el lector, desconocedor de Noruega, agradece puesto que le permite vivir también en primera persona la historia de Arturo.
Donde aprenden a vivir las gaviotas hunde sus raíces en una memoria colectiva que para Elsa ya es desmemoria, puesto que está aquejada de demencia senil. Y es que los ojos de Elsa tuvieron que vivir la ocupación nazi en su tierra y fueron testigos en primera persona de la sinrazón que son las guerras. Enamorada de un oficial nazi, Elsa vivió de manera escindida ese amor, debatiéndose entre el deber y el deseo porque Elsa y toda su familia eran judíos. Muchos años después su nieto, Erik, y un amigo venido de la lejana España son quienes llegan al secreto y quienes aprenden a valorar el esfuerzo de Elsa quien, letra a letra, palabra a palabra, dejó anotada la peripecia de su vida. Son esas palabras las que le devuelven un poco lo que fue, su verdad, su memoria, su esencia porque, sin memoria, no somos nada.
Ana Alcolea escribe una novela llena de sorpresas, que divide en 29 capítulos. Arturo, como hemos dicho, es quien va desgranando ese verano especial, en el que no solo aprendió inglés, sino mucha más, ya que también se encontró con el primer amor, porque Donde aprenden a volar las gaviotas es, por supuesto, una crónica sentimental, no solo la de Elsa, sino también la de Arturo.
El título del relato contiene una clave simbólica importante porque las gaviotas reales, de las que se habla en uno de los capítulos, representan al ser humano, ya que, como comenta Brigita, la guía de Arturo y Erik por uno de los archipiélagos, noruegos, “La vida es aprender, estamos aquí para eso, como las gaviotas. Vivir es peligroso, es cierto”. Y es Elsa, con su testimonio escrito, quien permite a Arturo aprender a relativizar y a crecer.
La novela está muy bien construida y combina la aventura con el humor y el sentimiento. Una novela redonda, en una palabra.














De Ana Alcolea,
Madrid, Anaya, 2003, Espacio Abierto, 104.



El retrato de Carlota, de Ana Alcolea es una novela de misterio protagonizada por una joven, Carlota, que va a pasar unas vacaciones con su tía Ángela en Venecia. Ahora bien, la historia adquiere mayor emoción porque la tía Ángela es escritora y vive en un palacete remodelado a orillas del canal. Además, la acción se sitúa en febrero, en plenos carnavales. Ana que es una chica de ciencias, a la que imaginar se le da fatal, pero que, gracias a la magia del lugar y al misterio que planea sobre la muerte de su bisabuela, que también se llamaba Carlota, acaba viviendo una aventura emocionante y, además, encuentra el amor en un joven, Ferrando, quien acude a casa de su tía a tocar el piano.
La novela está llena de elementos recurrentes y, de alguna manera, simbólicos, como puede ser la música, la familia,  las máscaras y los disfraces y, sobre todo, la escritura. Ángela que es bastante excéntrica, se encierra a escribir su última novela en el torreón y el resultado no es otro, ni más ni menos, que El retrato de Carlota, cuyo título alude al retrato de la bisabuela que sufre, al menos, en apariencia, distintas transformaciones, aunque, al final todo puede ser explicado de forma razonable y lógica. Carlota escribe en primera persona la novela, lo cual también es un ejercicio de imaginación interesante porque es como si la propia Ángela, al escribir, hubiera cedido el protagonismo a su sobrina.
Ana Alcolea ofrece un atractivo suplementario en la novela, ya que El retrato de Carlota es, por decirlo de alguna manera, el reflejo de lo que intuíamos y no llegamos a saber en su primera novela, El medallón perdido. Si allí era un joven, Benjamín, el protagonista que vivía un viaje iniciático en Gabón, gracias a su tío Sebastián; aquí descubrimos que la escritora de la que estaba secretamente enamorado Sebastián es Ángela. Es ella quien lleva el medallón con el diente de leopardo colgando de su cuello y es ella quien elabora el jarabe de rosas que tanto gustaba a Sebastián y que causaba extrañeza en Benjamín y también en Carlota. Los dos, sin conocerse, hacen las mismas preguntas, indagan sobre la utilidad del jarabe y la respuesta es también idéntica: transmite belleza.
Ambas novelas pueden leerse por separado, por supuesto, pero es emocionante hacerlo por orden y descubrir los cabos sueltos que aparecen en ambas historias para ir atándolos. Ni Sebastián ni Ángela se han casado y ambos parecen estar unidos por una vieja historia que, de momento, se nos escapa.
Carlota, en definitiva, vive también una especie de viaje iniciático por las calles de Venecia y aprende a observar, a extraer conclusiones, a no juzgar alegremente y sobre todo a valorar los secretos y misterios de la familia. La historia de su bisabuela, la otra Carlota, sin duda merecería también una novela.
El retrato de Carlota está muy bien construido, mantiene un ritmo narrativo ágil y da muchos detalles descriptivos del entorno veneciano, que no cansan ni resultan superfluos puesto que se insertan perfectamente en el relato. Lo estructura en distintos capítulos y va consiguiendo que el suspense llegue a su ritmo más alto casi al final, cuando descubrimos los secretos del retrato de la dama.
Una novela entretenida que incluye detalles de la gastronomía veneciana –así el chocolate veneciano es protagonista de más de una escena-,  de las costumbres de la ciudad –cómo se realizan los entierros, por ejemplo- y cuida mucho los aspectos ambientales, así como los diálogos y el retrato de los personajes.








viernes, septiembre 23, 2011


                        MANUEL RIVAS: LOS PORQUÉS DE LAS PALABRAS
                                   (BREVE REPASO A SU OBRA NARRATIVA)

A continuación se ofrece un breve trabajo que nos introduce en la obra de Manuel Rivas hasta 2003.

            Manuel Rivas (La Coruña, 1957) es uno de los escritores más apreciados de la literatura española actual. Él suele escribir en gallego; pero su obra está traducida de forma impecable al castellano o por él mismo (La mano del emigrante, Las llamadas perdidas, Mujer en el baño...) o por Dolores Vilavedra (¿Qué me quieres, amor?, Ella, maldita alma y El lápiz del carpintero). De este modo, las ediciones que estamos manejando, de Alfaguara, son un buen reflejo del original gallego.
            Manuel Rivas empezó en el periodismo –faceta que no ha abandonado- y ha trabajado básicamente el reportaje: Toxos e flores (1992), Galicia, el bonsái atlántico (1994), El periodismo es un cuento (1997), Galicia, Galicia (2001) y Mujer en el baño (2003). En sus relatos se observa a menudo ese tono propio del reportaje periodístico, de frases certeras y escritura enérgica, de finales radicales y casi lapidarios. Así, el propio autor dice: “Me apasiona el contrabando de géneros, ¡otra vez la frontera!, y este encuentro es la mejor respuesta que se me ocurre a la cuestión recurrente sobre el lugar de lo real y de la “verdad” en el periodismo y la literatura” [1]
            Ha escrito –y escribe- también poesía que podemos leer en el volumen El pueblo de la noche.
            Pero, básicamente, ahora mismo, se le conoce como narrador. En literatura juvenil ha escrito Bala perdida (1996) y Todo ben. Por Un millón de vacas (1990) fue Premio de la Crítica española y junto a Los comedores de patatas (1992) podemos leerlo en el volumen El secreto de la tierra (1999). En salvaje compañía (1994) fue Premio de la Crítica gallega; ¿Qué me quieres, amor? obtuvo el Premio Nacional de Narrativa; El lápiz del carpintero (1998)es Premio de la Crítica española y Premio de la sección belga de Amnistía Internacional y se añaden a su producción Ella, maldita alma (1999), La mano del emigrante (2001) y Las llamadas perdidas (2002). Rivas en un autor valorado y repetidamente premiado. Además, su obra está traducida a varios idiomas.
            Aquí analizaremos básicamente las claves narrativas e ideológicas del relato breve en el que Manuel Rivas es un verdadero maestro. Es difícil escribir un buen cuento. Mario Benedetti, por ejemplo, opina que es más fácil escribir una novela que un cuento [2]. La obra de Manuel Rivas es cautivadora porque arraiga en su tierra, Galicia, y se inserta en la modernidad, sin olvidar las referencias históricas a nuestro pasado más cercano. Por eso nos atrae y por su estilo vigoroso, por los personajes que esboza, a brochazos muchas veces, por el aliento espiritual y conmovedor que desprenden muchas de  sus historias.
            Brevemente analizaremos algunas de sus compilaciones de relatos, su novela y Mujer en el baño, libro dedicado a artículos periodísticos. Creemos que así tendremos una buena visión, completa, de la obra de Manuel Rivas.
            ¿Qué me quieres, amor? (¿Qué me queres, amor?)  fue en 1995 Premio Torrente Ballester de Narrativa y en la edición de 1999 se le añaden otros 6 relatos del autor. Está formado, pues, por 16 cuentos entre los que sobresales “La lengua de las mariposas”, que sirvió de hilo conductor para la película del mismo nombre, por todos recordada [3] . Son cuentos breves, retazos de una colcha sentimental en los que destacan la solidaridad, la memoria higiénica de un pasado que no hay que olvidar; en los que destaca el tributo a la sabiduría de la experiencia. El cuento “La lechera de Vermeer” es uno de los más sentidos puesto que en él hay un paralelismo excepcionalmente tierno entre la lechera retratada por Vermeer y la propia madre del autor que fue también leerá.
            Ella, maldita alma (Ela, maldita alma)  está formado por 13 relatos que huyen de la superstición. Todos ellos tienen en común un mismo eje, averiguar dónde está el alma, dónde se esconde. Puede estar en cualquier sitio, en cualquier parte del cuerpo, en donde habite algo que nos llene de esperanza, que nos conmueve, que nos haga sentir melancólicos y abrumados, en donde habite el dolor... allí estará el alma. Ya sea una guitarra, un manzano, un panal de abejas, una barra de pan, un loro, una fotografía o un muñeco de ventrílocuo. Un libro lleno de esa fina ironía del autor, pero también de serenidad y memoria.
            Las llamadas perdidas (As chamadas perdidas) son 25 relatos que se centran en los olvidos, en las pérdidas y en el valor de la memoria para sobrellevar nuestra propia vida. No hay nada ilusorio, todo es humano, fatalmente humano y visceral muchas veces. Rivas no se olvida ni del humor ni de la ironía y no abandona, y eso es lo que prende en el lector, de la esperanza.
            La mano del emigrante (A man dos paíños)  es un libro curioso y diferente; es un libro compuesto de una manera muy original porque está formado por un relato de ficción, otro tejido a base de fotografías del propio autor y un tercero que es un relato periodístico. Como bien dice el autor: “La vida humana transita entre el Apego y la Pérdida” [4].
            El lápiz del carpintero (O lapis do carpinteiro) es una espléndida novela y muy conmovedora. En palabras de Günter Grass (Premio Nobel de Literatura 1999): “He aprendido más de la guerra civil española leyendo El lápiz del carpintero de Manuel Rivas, que en todos los libros de historia” [5]. En el libro, el lápiz se convierte en un símbolo, un símbolo de la resistencia. La historia de esa lápiz es la enlaza el pasado con el presente. Es una novela sobre la guerra civil, pero desde la intrahistoria, desde el lado profundo y descarnado. Una obra llena de amor, llena de desgarro. Una obra escrita desde las entrañas [6].
            Mujer en el baño (Mujer no baño)  está compuesto por distintos artículos, la mayoría de ellos publicados en “El País Semanal” en las secciones “Incendios”, “Un Serpa en Londres” y “Provocaciones”. Es un conjunto en donde vemos las afinididas de Rivas, su pensamiento, sus ideas políticas y sociales, su manera, en fin, de entender el mundo. El último artículo “El manifiesto del mar” está fechado el 21 de noviembre de 2002, tres días después del vertido del “Prestige”. Rivas define así este libro: “Éste es para mí un libro de los porqués, de las cuestiones límite, de subjetiva vanguardia, que se dirimen ocultos o visibles, en nuestro tiempo. Los porqués que a mí me inquietan y agitan, pero también aquellos que me empujan a afiliarme de manera incondicional a lo que Voltaire llamaba “el partido de la risa” [7]                
                                    La literatura de Manuel Rivas es una literatura directa, que habla de las personas, que se dirige a todos los sentidos, que revuelve nuestras entrañas. Es una literatura comprometida con la actualidad, con el momento que nos está tocando vivir. Rivas no escatima hablar de la violencia doméstica, de los políticos, de la globalización, de los ilegales.... de los emigrantes que un día fuimos y que hoy hemos olvidado. Manuel Rivas alude también al mar –nunca dice la mar, jamás- y lo hace de verdad, sin tópicos. Habla de los marinos sin romanticismo, desde la propia piel. Se pone del lado de los desvalidos, de los diferentes, de los que nada tienen. Se siente unido a los vencidos, a los oprimidos, a los niños distintos, a los que sufren. Y, por encima de todo, late la gran realidad gallega, con A Coruña de telón de fondo y el Faro de Hércules, un mundo lleno de brumas y que acaso pudiéramos llamar mágico si no fuese tan real.
            Rivas por otra parte gusta de romper fronteras y relaciona literatura con música, literatura con pintura, literatura con fotografía, literatura con arquitectura... porque le gusta observar otros niveles en su creación.
 Podemos estar o no de acuerdo con sus ideas políticas, con sus aseveraciones a veces muy tajantes, pero sí estamos de acuerdo en que los relatos de Rivas nos calan, nos remueven las conciencias y las almas.
 

Propuesta didáctica para La lengua de las mariposas


[1]  En La mano del emigrante, Alfaguara, 2001, pág. 9.
[2]  En la literatura española tenemos un buen plantel de autores que escriben relato breve de gran calidad como Antonio Pereira, Elena Santiago o José María Merino, por mencionar sólo tres nombres. Igual ocurre en la literatura hispanoamericana con Horacio Quiroga, Juan Rulfo, Juan Carlos Onetti, Gabriel García Márquez, Isabel Allende o el recientemente fallecido Augusto Monterroso, padre del relato ultrabreve.
[3]  Dirigida por José Luis Cuerda en 1998 y que, aparte, de “La lengua de las mariposas”, recoge los cuentos “Un saxo en la niebla” y “Carmiña” . La película fue Premio Goya 1999 al mejor guión adaptado.
[4]  Op. Cit. Pág. 8.
[5]  En esta línea pueden leerse las excelentes novelas: La voz dormida, de Dulce Chacón, Soldados de Salamina, de Javier Cercas y La mula, de Juan Eslava Galán, entre otros títulos.
[6]  Este mismo año, 2003, se ha llevado a la gran pantalla una versión, muy cercana al original del libro, con el mismo título.
[7]  Mujer en el baño, Alfaguara, 2003, pág. 11